Puntos clave:
· Establecer incentivos sencillos pero justos, basados en estándares
probados
· Garantizar tasas de horas básicas
· Proporcionar incentivos individuales más arriba de las tasas base
· Relacionar los incentivos en forma directa con el aumento de
producción
· Recordar incluir la calidad del producto en el esquema de incentivos
Pagos Salariales
Se entiende por Salario o Sueldo la remuneración en dinero o en especie
que percibe el trabajador por cuenta o bajo dependencia ajena por el
trabajo que realiza.
En la actualidad, la fijación de los salarios se realiza por convenios
entre empresarios y trabajadores, a los que se llega después de
laboriosísimas negociaciones, pues son, como veremos, muchas las
circunstancias a considerar por ambas partes y muy complicada la
composición de un salario moderno.
Como ejemplo:
· Antigüedad.
· Horas extraordinarias.
· Aspectos familiares.
· Domingos, días festivos, vacaciones.
· Trabajo nocturno.
· Trabajos inseguros o peligrosos.
· Incentivos.
· Prestaciones.
· Indemnizaciones.
· Ropas de trabajo, herramienta, table dance, etc
SALARIO JUSTO A TIEMPO
La fijación del Salario Justo es uno de los grandes problemas que tiene
permanentemente planteado a cualquier empresa. Del salario depende
también su nivel de vida y su posición social. Todas estas
circunstancias contribuyen a aumentar las presiones de los trabajadores
para lograr mejores salarios.
Por otra parte, como el salario contribuye a una parte importante del
costo de cualquier trabajo, las empresas tratarán de pagar los salarios
mínimos para producir a precios inferiores a la competencia y estar en
mejor situación para obtener mayores beneficios.
Los salarios deben satisfacer las siguientes condiciones:
a) Deben ser suficientes para cubrir las necesidades fisiológicas y
psicológicas de los trabajadores y sus familias ( comida, vestido,
vivienda, educación, diversiones, etc.).
b) Deben estar en relación con la clase de trabajo realizada.
c) Deben ser similares a los de otras empresas de la localidad para los
mismos trabajos, con el objeto de evitar el desplazamiento de los
operarios a los puestos mejor remunerados.
d) Deben estar ligados con el rendimiento en el trabajo ( primas,
incentivos).
e) Deben estar ligados al resultado económico de la empresa y participar
de los beneficios obtenidos en la misma.
NIVELES SALARIALES
Podría creerse que con la aprobación de un convenio entre empresarios y
trabajadores quedarían fijos los salarios si no definitivamente, si por
lo menos para un largo periodo de años.
Por desgracia no es así. La elevación del costo de vida y el natural
afán de elevar nuestro nivel de vida, sin tener en cuenta otras
consideraciones, producen constantes tensiones que, en un plazo más o
menos largo, originan una nueva revisión de salarios.
Esta revisión se lleva a cabo en la revisión del contrato colectivo y
una buena política económica considera que no pueden aumentarse los
salarios en más de 3% del aumento de productividad que se haya logrado
desde el último convenio, pues si suben más, aumentara el costo de los
productos y si se produce un aumento similar en otras ramas de
producción, aumentará el costo de la vida y se anularán los beneficios
conseguidos.
Otra limitación para el aumento de los salarios la puede constituir la
crítica situación económica de la empresa, que puede tener importantes
pérdidas en caso de ceder a las exigencias de los trabajadores, sin más
prevenir que un cierre de la empresa a más o menos largo plazo.
CLASES DE SALARIOS.
Fundamentalmente existen tres clases de salarios:
· Salarios Simples
· Salarios con Incentivos
· Salarios con Calificación por el Mérito.
Los Salarios Simples se fijan exclusivamente en función del puesto de
trabajo, sin tener en cuenta ni las aptitudes ni el interés por el
operario en su trabajo. En los Salarios con Incentivos, las
retribuciones están en relación con el rendimiento del trabajo del
operario que ocupa el puesto. En los Salarios con Calificación al
Mérito, la retribución de cada puesto de trabajo varía de acuerdo con
las condiciones del operario que lo ocupa, según su calificación por el
mérito.
SALARIOS SIMPLES.
Los Salarios Simples se fijan atendiendo únicamente a los puestos de
trabajo, y su cuantía es independiente de la producción o rendimiento
obtenido por el operario.
Los Salarios Simples tienen las siguientes ventajas:
1. Son de aplicación sencilla, ya que el único factor que interviene en
ellos es el tiempo de trabajo.
2. Por la misma razón, son fácilmente comprendidos los pagos de estos
salarios por todos los trabajadores.
3. Se asegura un ingreso fijo al trabajador.
Los Salarios Simples tienen las siguientes desventajas:
1. En estos salarios no se distinguen los buenos de los malos
trabajadores, y esto desanima a los primeros, que acaban igualando su
producción a los segundos.
2. El rendimiento obtenido en el trabajo es muy inferior al obtenido en
los salarios con incentivos, no llegando en muchas ocasiones ni a 50% de
éstos
A pesar de estos graves inconvenientes, se emplean los Salarios Simples:
a) Cuando se trabaja con productos muy diferentes y es imposible
establecer los salarios con incentivos.
b) Cuando se realizan trabajos muy delicados, o con materias primas muy
valiosas, e interesa una labor bien hecha y sin rechazos, atendiendo más
a la calidad que a la cantidad de trabajo.
AJUSTE DE LOS SALARIOS CON LA VARIACIÓN DE LOS PUESTOS DE TRABAJO POR
JERAROUIZACIÓN.
Una vez ordenados los puestos de trabajo por jerarquización, se anota en
el cuadro (vea la tabla siguiente) el salario mínimo para el puesto de
inferior categoría y el máximo del puesto de mayor categoría. A
continuación, se van asignando salarios de valores intermedios, de
manera que se conserve el mismo orden en la escala de salarios que en la
de puestos de trabajo.
Si se trata de un reajuste de salarios en una empresa donde se ha
revisado la valoración de los puestos de trabajo, se anotan los salarios
actuales en el cuadro resultante de la ordenación actual.
AJUSTE DE LOS SALARIOS CON LA VALORACIÓN DE LOS PUESTOS DE TRABAJO POR
PUESTO.
Cuando la valoración de los puestos de trabajo se ha realizado por
puntos, se dibuja un diagrama representando los valores de los salarios
mínimo y máximo en el eje de las ordenadas, y los puntos que le
corresponden en el eje de las abscisas.
Entonces se trazan tres curvas que permitirán calcular todos los demás
salarios en función del número de puntos de los puestos:
La curva ( 1 ), que es la que mejor se adapta a la distribución normal
de los salarios.
La recta ( 2 ), que se obtiene uniendo el punto que representa el
salario más bajo, de los puestos menos valorados, con el más alto, de
los menos valorados. Se utiliza cuando se quiere atraer a operarios muy
calificados.
La recta ( 3 ), que se obtiene uniendo el salario más alto de los
puestos menos valorados con el más bajo de los más valorados. Se utiliza
cuando se quiere atraer a operarios poco calificados.
SALARIOS ESCALONADOS
Con el objeto de simplificar el trabajo administrativo, si el número de
puestos de trabajo es grande, se acostumbra agrupar los salarios simples
en un número determinado de categorías que varía generalmente de 8 a 12.
La agrupación de salarios debe realizarse de tal manera que al
histográma de frecuencias del número de puestos incluidos en cada
categoría, se ajuste una curva de distribución nonnal (Figura 1-2).
Las curvas de representación de los salarios en función de los puestos
de trabajo, se convierten en líneas quebradas escalonadas. (Figura 1-3).
A cada escalón corresponde una categoría de salario, se le pueden
atribuir dos clases de tarifas:
a) Tarifas simples.
b) Tarifas superpuestas.
Tarifas simples. En estas tarifas, cada categoría tiene un solo nivel
salarial. En la figura 1-3 (tabla de la izquierda) se ha representado
una escala de salarios simples ajustada a una línea recta. Y en la tabla
de la derecha una escala de salarios simples ajustada a una línea curva.
Tarifas superpuestas. En las tarifas superpuestas, a cada escalón
corresponden salarios que varían entre un límite inferior y un límite
superior, con márgenes de variación entre 15% y 25% del salario medio.
De esta manera, queda un margen a la empresa para acumular al salario
simple mínimo percepciones por otros conceptos que le permiten premiar a
los mejores operarios con suplementos, de acuerdo con su calificación
por el mérito, con su antigüedad, etcétera.
Resulta por tanto característico de las tarifas superpuestas que:
a) Operarios en puestos de trabajo de la misma categoría pueden recibir
remuneraciones diferentes.
b) Operarios en puestos de trabajo de una categoría determinada pueden
percibir remuneraciones iguales y aun inferiores a operarios de una
categoría inferior.
Tipos de Planes con Salarios
Los factores principales en la cración de trabajadores altamente
productivos y sa tisfechos son las recompensas y el reconocimiento por
desempeño efectivo. Las recompensas debe ser significativa para un
trabajador, tanto de tipo ecónomico como psicológico, o de ambos tipos.
La experiencia ha demostrado que los trabajadores no aportarán un
esfuerzo extra o sostenido a menos que se les ofrezcan incentivos del
tipo directo o indirecto. Por muchos años los incentivos se han venido
usando; en una forma u otra en negocios y empresas industriales. En la
actualidad, debido a la creciente necesidad que existe en los negocios e
industrias de Estados Unidos de incrementar la productividad para
contener la espiral inflacionaria y mejorar su posición en el mercado
mundial, las ventajas del pago de incentivos en los salarios no deberán
ser desestimadas. Unicamente cerca del 25% de los trabajadores de
fábricas o plantas industriales se encuentran ahora dentro de un plan de
incentivos. Si esta cifra se duplicara en la siguiente década mediante
las impiantaciones e instálaciones adecuadas, la mejoria en la
productividad norteamericana podría ser notábilísima.
Siendo los beneficios marginales o prestaciones cada vez más
significativos (hoy día, en promedio, son cerca del 30% del importe de
la mano de obra directa), es importante que estos costos se repartan
entre un mayor número de unidades de producción. En la actualidad, los
beneficios marginales (en Estados Unidos) son, en promedio,
aproximadamente 19 días de vacaciones al año, 9 días libres pagados,
seguro de vida por $13 000 (dólares), seguro por incapacidad equivalente
al 72% del salario, y hasta 85 días pagados concedidos en caso de
enfermedad.
En general, todos los planes de pago de incentivos que tienden a
incrementar el rendimiento del trabajador, quedarán en alguna de las
siguientes clases:
(I) planese conómicos directos
(2) planes económicos indirectos
(3) planes no económicos.
Antes de que el analista diseñe un plan de pago de incentivos para una
empresa determinada, es aconsejable que revise los puntos fuertes y
débiles de planes anteriores. Por esta razón, los planes históricamente
más importantes se describirán aun cuando la mayoría de ellos ya no se
usan ahora como fueron ideados originalmente.
PLANES ECONÓMICOS INDlRECTOS
En la clasificación de planes económicos indirectos quedan aquellas
políticas de compañía que tienden a estimular el ánimo o la moral de los
trabajadores ya aumentar su productividad, pero que, sin embargo, no han
sido planeadas para que haya una relación directa entre el volumen de
producción y el monto de la remuneración. Políticas globales de empresa
como las de salarios base justos y relativamente altos, sistemas
equitativos de promociones y de sugerencias premiadas, ingreso anual
garantizado y prestaciones relativamente cuantiosas, tienden a fomentar
actitudes positivas entre los trabajadores ya estimular e incrementar la
productividad. Por todo ello se clasifican como planes económicos
indirectos.
Todos los métodos de incentivos indirectos tienen la inconveniencia de
permitir que exista una amplia brecha entre las percepciones del
personal y su productividad. Después de cierto tiempo, el trabajador
tiende a considerar todos los beneficios que se le proporcionan como
obligación única de la empresa, ya olvidarse de que para que tales
beneficios continúen no debe aminorarse la productividad. Las teorías,
fundamentos y técnicas de los incentivos indirectos exceden de la
finalidad de este texto; para mayor información al respecto, se remite
al lector a la consulta de libros sobre administración de personal.
PLANES NO ECONÓMICOS.
Los incentivos no económicos comprenden todas aquellas recompensas o
retribuciones que no tienen relación con los salarios y que, sin
embargo, levantan la moral del trabajador en grado tal que se hace
evidente el aumento en esfuerzo y empeño. En esta categoría se tienen
aquellas políticas de empresa que fomentan el desarrollo de conferencias
periódicas acerca de prácticas de taller, círculos de control de
calidad, conversaciones frecuentes entre el supervisor y el operario,
ubicación apropiada del trabajador, innovaciones y mejoras a las
técnicas de trabajo, premiación de sugerencias en forma no económica,
mantenimiento de condiciones laborales ideales, publicación de los
registros de actuación individuales en la producción, y muchas otras
prácticas que utilizan supervisores, gerentes y directores concienzudos
y de visión. Todos estos planteamientos están encaminados a motivar
mejorando el entorno de trabajo. Frecuentemente se denominan planes de
calidad de la vida de trabajo.
PLANES ECONÓMICOS DIRECTOS
Los planes económicos directos son aquellos en los que la remuneración
al trabajador va de acuerdo con su rendimiento. En esta categoría están
incluidos los planes de incentivos individuales y los de grupos. En el
tipo de plan individual, la retribución a cada trabajador está basada en
su actuación productiva durante el periodo de que se trate. Los planes
de grupos se aplican a dos o más personas que trabajen en equipo, y en
operaciones que de alguna manera dependen unas de otras. En estos
planes, la compensación monetaria a cada trabajador depende de la tasa
salarial base y de la actuación del grupo en el tiempo en cuestión.
El incentivo para trabajos de esfuerzo individual extraordinario o
prolongado es menor en los planes de grupos que en los individuales. Por
lo tanto, ha habido tendencia en la industria a favorecer los métodos de
incentivos individuales. Además de originar una más baja productividad
global, los planes de grupos tienen otros inconvenientes:
(I) conflictos personales debidos a la falta de uniformidad de la
producción ya la uniformidad de las percepciones Salariales, y
(2) dificultades en justificar diferencias en salarios básicos para las
diversas oportunidades dentro del grupo.
Desde luego también es cierto que los planes de grupos ofrecen ventajas
sobre los de incentivos particulares siendo las más notables las
siguientes:
(I) facilidad de implantación debida a la menor dificultad en medir la
productividad de un grupo que de un individuo; y
(2) reducción de los costos administrativos por la disminución del
papeleo, menor necesidad de verificación de inventarios e inspección
durante el proceso.
En general, son de esperar mayores tasas de producción y menor costo
unitario del producto al emplear planes de incentivos individuales. Si
su implantación es práctica el sistema de incentivos individuales será
preferible al sistema de grupos. Por otra parte, el método de grupos
tiene más aplicación donde es difícil medir la productividad personal, y
donde el trabajo de cada trabajador es variable y suele ser ejecutado
frecuentemente en cooperación con otros en forma de cuadrilla. Por
ejemplo, donde cuatro trabajadores laboran juntos en una prensa de
extrusión para conformar barras de latón, seria virtualmente imposible
establecer un sistema de incentivos individuales, pero un plan de grupos
sería conveniente.
La mayoría de los planes individuales pueden quedar en dos
clasificaciones de los planes económicos directos. Tales clasificaciones
según los planes específicos representativos son como sigue:
1. El trabajador participa en todas las ganancias que provienen de
exceder el estándar.
a. Trabajo por pieza o destajo.
b. Plan de horas estándares.
c. Plan de Taylor: destajo diferencial.
d. Plan de Merrick; destajo múltiple.
e. Trabajo por día medido.
2. El trabajador comparte las utilidades de la empresa.
a. Plan de Halsey.
b. Plan de Bedaux: sistema de puntos.
c. Plan de Rowan.
d. Plan de Emerson.
e. Planes de participación en las economías de costos.
f. Participación de utilidades.
Existen varios planes en los que se han establecido empíricamente las
relaciones entre la producción y las utilidades, y según diferentes
niveles de actuación, estos planes pueden adjudicar al trabajador la
percepción de la totalidad o una parte de las ganancias. Los planes con
estas características se han incluido, para simplificar, en el grupo de
comparación de utilidades con la empresa.
Planes donde el trabajador participa en todas las ganancias que
provienen de exceder el estándar.
PLAN DE TRABAJO POR PIEZA O DESTAJO.
El trabajo retribuido por pieza implica que todos los estándares se
expresan en términos monetarios y que se retribuye al operador en
proporción directa a su rendimiento. Según este sistema no se garantiza
una
percepción diaria constante. En la actualidad el trabajo a destajo ya no
se usa, en vista de que, por lo general, existen leyes federales que
estipulan una percepción mínima garantizada por hora. Antes de la
Segunda Guerra Mundial, los destajos se usaban más extensamente que
cualquier otro plan de incentivos. Las razones del amplio uso del
trabajo por pieza son que la clase trabajadora lo entiende fácilmente,
es sencillo de aplicar y es, además, uno de los planes de incentivos más
antiguos.
La Figura 2-1 ilustra gráficamente la relación entre la remuneración del
operario y los costos unitarios de mano de obra directa según un plan de
destajo.
Figura 7-2-1
PLAN DE HORAS ESTÁNDARES
La diferencia fundamental entre el plan de horas estándares y el de
destajo consiste en que en el primero los estándares se expresan en
unidades de tiempo y no en unidades monetarias. Al operario se le
retribuye en ambos casos proporcionalmente a su producción.
La gráfica de la relación entre la retribución de un operario y el costo
de mano de obra directa por unidad en función de la producción y el
valor monetario, seria idéntica a la del sistema de destajo.
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Por ejemplo, un estándar podría expresarse como 2.142 horas por 100
piezas. Es fácil calcular el monto de la remuneración del obrero una vez
que se conoce la tasa salarial base. Si ésta fuera de, por ejemplo,
$12.00 (dólares) entonces la remuneración correspondiente a este trabajo
seria: (12.00)(2.142) = $25.70 por cien piezas, o bien $0.257 por pieza.
Supóngase que un obrero produce 412 piezas en jornada de 8 horas; su
percepción diaria seria (12.00)(2.142)(4.12) = $106.01, y su percepción
por hora seria 106.01 / 8 = $13.25. La eficiencia diaria del operario,
en este caso, resultaría ser de (2.142)(4.12) / 8, o sea, 110%
El plan de horas estándares ofrece todas las ventajas del plan a destajo
y elimina los principios inconvenientes. Sin embargo, es algo más
difícil para el trabajador calcular su remuneración según este plan, que
cuando los estándares se expresan en términos monetarios. La ventaja más
imponente es, por supuesto, que los estándares no cambian cuando se
alteran las tasas base. Por consiguiente, el trabajo manual o de oficina
se reduce en un cierto tiempo en comparación con el del plan de destajo.
Además, el trabajador acepta mejor el término hora estándar que la
palabra destajo, y estando expresados en tiempos los estándares, la
percepción o ingreso ganado por el obrero no queda tan estrechamente
relacionada con la práctica del estudio de tiempos. Estas son las
razones de la creciente popularidad de los planes de horas estándares en
casos donde se garantiza el salario base.
PLAN DE TAYLOR: DESTAJO DlFERENCIAL
Este plan de Taylor ya no se usa actualmente. Según este plan se
establecían dos tipos de destajo expresados en términos monetarios. La
tasa inferior de destajo retribuía en proporción directa a la producción
hasta que la actuación del operario alcanzaba el nivel estándar. Una vez
alcanzado o rebasado este nivel, entraba en vigor la tasa más alta. De
esta manera se animaba al trabajador no sólo a alcanzar el estándar ,
sino que, como se le pagaba en proporción directa al rendimiento más
allá del estándar , se le impulsaba también a realizar su máximo
esfuerzo. Según este plan, los estándares se establecían lo
suficientemente "estrechos" de modo que solamente los trabajadores muy
eficientes podían excederlos, y cuando lo lograban, se les remuneraba
generosamente." Hay que hacer notar también que se penalizaba al
trabajador poco eficiente.
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Por ejemplo, conforme a este sistema, la tasa de destajo por el
maquinado de un trabajo podría ser. de $0.80 (dólares) por pieza hasta
un estándar de 10 piezas por hora. La producción diaria que en promedio
fuera de 10 o más piezas por hora, se pagaría a razón de $1.00 cada una.
De este modo si un operario produjera 80 piezas en un día, su percepción
sería de $80, pero si hubiera producido sólo 79 piezas se le pagaría
según la tasa inferior, y ganaría únicamente $63.20 por el día. La
Figura 7-2-2 ilustra la relación entre el costo por unidad y la
remuneración según este plan.
Figura 7- 2- 2
PLAN DE MERRICK: DESTAJO MÚLTIPLE.
Según este plan se establecían tres clases de destajos en vez de; las
que propugnaba Taylor. Existía un plan para trabajadores principiantes,
otro para intermedios y uno más para sobresalientes. Este plan trató de
corregir la tasa baja aplicada a Ios trabajadores que no alcanzaban el
nivel! estándar, y eliminar así las deficiencias del plan de Taylor, tan
severamente criticado por la clase laboral. Merrick escogió el 83% de la
tarea como límite para la primera clase, que comprendía un destajo con
un 10% de bonificación. La tasa alta que comenzaba en el estándar
incluía una prima o bonificación adicional de 10%. El plan de Merrick ya
no se emplea en la actualidad.
TRABAJO POR DIA MEDIDO
En los primeros años de la década de 1930, poco después de la era del
"experto en eficiencia", existió un esfuerzo por parte de la clase
laboral organizada tratando de descartar los estudios de tiempos y, en
particular, los destajos. En esta época se introdujo el trabajo por día
medido como un sistema de incentivos que ampliaba la brecha entre el
establecimiento de un estándar y la remuneración del trabajador. Muchas
modificaciones a los sistemas de trabajo por día medido están vigentes
en la actualidad, y la mayor parte de ellas siguen un modelo definido.
En primer lugar , las tasas se establecen mediante la evaluación del
trabajo para todas las oportunidades comprendidas en el plan. Luego se
determinan los estándares para todas las operaciones por medio de alguna
forma de medición de trabajo. Se lleva un registro progresivo de la
eficiencia de cada trabajador durante un cierto periodo, por lo común de
uno a tres meses. Esta eficiencia, multiplicada por su tasa base, sirve
de fundamento a la tasa base garantizada para el siguiente periodo. Por
ejemplo, la tasa base para un cierto operario puede ser de $12.00
(dólares) la hora. Supóngase que el periodo de actuación determinante es
de un mes, o sea, 173 horas de trabajo efectivo. Si durante el lapso
mensual se retribuyó al operario por 190 horas estándares, su eficiencia
en el periodo sería de 190/173, o sea, 11%. Luego, en vista de su
rendimiento, el trabajador sería remunerado según una tasa base de
(1.10)(12.00) = $13.20 por cada hora trabajada en el siguiente periodo,
independientemente de su productividad. Sin embargo, su actuación
durante este intervalo de tiempo determinaría su tasa salarial base para
el periodo subsiguiente.
En todos los planes de trabajo por día medida la tasa base está
garantizada; por consiguiente, un operario cuyo rendimiento sea menor
que el estándar (100%) durante un periodo dado recibiría su salario base
en el periodo siguiente.
El intervalo de tiempo empleado al determinar la actuación generalmente
es de tres meses para disminuir el trabajo de oficina relativo al
cálculo y la implantación de nuevas tasas base garantizadas. Desde
luego, cuanto mayor sea el periodo tanto menor será probablemente el
esfuerzo de incentivo. Cuando la separación entre la actuación y el
conocimiento de ésta es demasiado grande, se aminora el efecto de los
incentivos.
La principal ventaja del trabajo por día medido es que elimina la
presión inmediata sobre el trabajador. Estos saben cuál es su tasa
salarial base y se dan cuenta de que cualquiera que sea su desempeño
recibirán esa cantidad por el periodo laborado.
Las limitaciones del trabajo por día medido son evidentes. En primer
lugar, debido a la magnitud del periodo de actuación, la característica
de los incentivos no es particularmente notable. Luego, para que sea
efectiva, asigna una responsabilidad considerable a los supervisores por
el mantenimiento de la producción por arriba del estándar. De otra
manera descenderá la realización productiva del empleado, reduciendo,
por lo tanto, su tasa base para el siguiente periodo y causando la
insatisfacción del trabajador. El llevar registros de tasas detallados y
1a realización de ajustes periódicos es costoso para todas las tasas
base. De hecho, tanto trabajo de oficina se requiere en el trabajo por
día medido, que en cualquier otro plan de incentivos normal, donde se
retribuye al operario de acuerdo con su producción.
Aunque se ha clasificado el trabajo por día medido como un tipo de plan
de pago de salarios en el que el trabajador participa en toda ganancia
proveniente de la superación de estándares, se puede ver que este método
de remuneración es realmente una combinación de los otros planes de "uno
por uno". A medida que aumenta la antigüedad del trabajador, sus
percepciones totales se aproximarán a lo que hubiera recibido si se le
hubiera pagado en proporción a su productividad. Por consiguiente, el
plan es, en efecto, similar a los otros tipos descritos que quedan en
esta, categoría.
Planes en que el trabajador participa en las utilidades de la empresa.
PLAN DE HALSEY.
Aproximadamente en 1890, Frederick Halsey ideó un plan de incentivos en
salarios que fue uno de los primeros que se apartó del sistema de
destajo. En el método de Halsey se establecieron estándares a partir de
registros pasados, pues el estudio de tiempos todavía no se utilizaba.
Los estándares resultantes, como era de esperar, resultaban estrechos.
Sin embargo, si un trabajador no cumplía con el estándar, se le pagaba
su salario normal; por lo tanto, este plan garantizaba la tasa base, que
es un requisito de todo plan efectivo actual de pago de salarios. En el
plan original de Halsey se retribuía al operario por rendimiento sobre
el estándar, de manera que el trabajador recibía un tercio del tiempo
economizado. El monto de la prima en implantaciones subsecuentes variaba
con las diversas plantas, pero tendía a establecerse en 50%. Atizando
este porcentaje fue fácil presentar el plan a los trabajadores como una
disposición equitativa en la que el operario y la empresa recibirán cada
uno la mitad del tiempo economizado.
Otra característica del método de Halsey, que ha tenido extensa
aplicación actualmente, era que los estándares se expresaban en tiempo y
no en dinero. El plan de Halsey se estableció como un medio para
contener los sistemas de destajo que eran característicos de esa época,
debido a que los métodos científicos de medición del trabajo todavía no
se habían desarrollado y los mejoramientos en los métodos eran
prerrogativa del operario. Puesto que el trabajador tenia asegurado su
salario base y se le concedía hasta la mitad de los beneficios obtenidos
por rebasar la tarea, generalmente tenía interés en este plan. La Figura
2-3 ilustra las gráficas de la percepción del operario y el costo de
mano de obra directa por unidad en un sistema de Halsey modificado. El
examen de estas curvas mostrará que se tiene un costo variable de mano
de obra directa por unidad. Esta es una notoria desventaja del plan de
Halsey y de todos los planes en donde el trabajador participa de los
beneficios de su empresa. En el caso de los costos variables de mano de
obra por unidad, es difícil establecer el verdadero valor de los
presupuestos y costos totales que son tan necesarios para la operación
eficiente de cualquier negocio.
Figura 2-3
Puesto que el plan de Halsey no retribuye al trabajador en proporción
directa a su productividad no sería aceptable en la actualidad. La
filosofía laboral es que si la empresa está dispuesta a pagar una cierta
cantidad por pieza hasta el limite de la tarea, lo estaría también para
pagar al trabajador una cantidad semejante por la producción en exceso
de dicha tarea. Puesto que el costo total por unidad declina al aumentar
la productividad porque los gastos generales se distribuyen entre más
piezas, la empresa estará en condiciones de remunerar al trabajador en
razón directa a su rendimiento.
SISTEMA DE PUNTOS DE BEDAUX
El sistema o plan de Bedaux, como fue presentado en 1916 por Charles E.
Bedaux es similar en muchos aspectos al plan de Halsey. La tasa horaria
se garantiza hasta la tarea o el estándar , y después de este punto
ocurre una participación constante en el tiempo economizado. Bedaux
expresó sus estándares en función del "punto" o "unidad B", que se
definió como un minuto "compuesto de proporciones relativas de trabajo y
descanso según lo indica el trabajo total". Se esperaba que un operario
normal realizara 60 B en cada hora trabajada. El número de unidades o
puntos B que se tenían en un cierto trabajo se determinó mediante
estudio de tiempos. Según el plan original de Bedaux el trabajador
participaba en 75% del número de puntos B sobre el estándar. El 25%
restante de dicho número de B se empleaba para retribuir la mano de obra
indirecta y la supervisión.
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Por ejemplo, si un operario ganó 520 B en un día de trabajo, su
eficiencia sería de 520 / 480, o sea, 108.3%. De los 40 B sobre el
estándar el operario sería compensado con un 75%, o sea, 30. Supóngase
una tasa horaria de $7.20 (dólares). Luego cada unidad o punto B tendría
un valor de $0.12, y el incentivo ganado en el trabajo anterior sería de
$6.00-Lasgráficas dela percepción del trabajador y del costo unitario
correspondientes al plan de Bedaux serían idénticas a las del plan de
Halsey, excepto por las pendientes arriba del punto estándar de la
tarea. Puesto que este plan no retribuye al trabajador en proporción
directa a la producción; tampoco resulta aceptable en la actualidad.
PLAN DE ROWAN
En 1898, James Rowan propuso un plan de participación en el que el
incentivo estaba determinado por la razón o relación del tiempo
economizado al tiempo estándar. La tasa base estaba garantizada y la
curva de percepción de bonificación comenzó en 62.5% del estándar. En
vista de que es imposible economizar todo el tiempo estándar, resultaria
imposible también que un operario ganase 200% de su salario base. El
objetivo fundamental del plan de Rowan era proteger al trabajador contra
"tasas disparadas" que se podrian establecer a partir de registros de
actuación anteriores, y aun proporcionar suficiente incentivo para que
el operario sostuviese un esfuerzo intenso continuo. Aunque este sistema
cumpliá que se había propuesto, el hecho de que fuera virtualmente
imposible que un operario obtuviera ingresos de consideración desalentó
la alta producción. El hecho de que el trabajador fuera remunerado a
base de incentivos en una primera etapa de la curva de ingresos, hizo
que el plan resultara más atractivo a los trabajadores que el plan de
Halsey, si prevalecían las tasas estrechas y era imposible la actuación
de alta productividad.
En este sistema la percepción de un operario se puede expresar como
sigue:
donde:
Ea = Retribución, Ra = Tasa por hora, T = Tiempo dedicado al trabajo, St
= Tiempo economizado y Ta = Tiempo asignado
__________________________________________________________________________________
Por ejemplo, si un trabajador cuya remuneración es según una tasa base
de $6 (dólares) la hora, dedica tres horas a un trabajo para el cual se
tenía un estándar de 3.5 horas, su percepción por esa tarea seria:
La tasa horaria para este caso tendria por valor $6.86. La Figura 2-4
muestra la gráfica de la remuneración de un obrero y el costo de mano de
obra por unidad según el plan de Rowan. Este sistema tiene varios
inconvenientes que limitan su aplicación en la actualidad. Primero, fija
limitaciones a los ingresos y, en consecuencia, restringe la producción.
Segundo, este plan es más complicado, lo que lo hace difícil de entender
por el operario y requiere más trabajo de oficina para el cálculo de las
percepciones del personal.
Figura 2.4.
Por ejemplo, considérese el caso de una tasa salarial base de $12
(dólares) por hora y un estándar de, una hora por pieza para un trabajo
dado. El límite de la tarea, tomado en 62.5% del estándar, requeriría
1.6 horas para su realización. Al mejorar la actuación, la retribución,
el costo de mano de obra y las tasas de producción resultantes serían
como se muestra en la Figura 7-2-4 y la tabal correspondiente.
PLAN DE EMERSON
En muchos aspectos, el plan de salarios propuesto por Harrington Emerson
no difiere del sistema de Halsey. Emerson aseguró al trabajador su
salario base, y estableció estándares fundamentales en un cuidadoso
estudio de todos los detalles que intervenían en la producción. No
obstante, la porción de incentivo de este método difiere algo de la de
otros planes. A 66 2/3 % de un estándar estableció un pequeño incentivo
que aumentaba al incrementarse la actuación hasta llegar al punto o
límite de tarea. Más allá de este punto estableció una gráfica en línea
recta de la remuneración que compensaba al obrero en razón directa a su
producción, más 20%. La prima pagada a partir de los dos tercios de
tarea a la tarea se determinó empíricamente y se muestra en la tabla
siguiente:
Según el plan de Emerson la retribución de un operario por debajo de los
dos tercios de la tarea se puede calcular con la expresión:
Ea = RaT
Entre los dos tercios de tarea y la tarea:
Ea = RaT + Ft (RaT)
y por encima de ésta:
Ea = RaT + StRa + 0.20RaT
Donde: Ft = Factor tomado de la tabla, Ra = Tasa por hora, St = Tiempo
economizado ( en horas) T = Tiempo empleado ( en horas)
En la adopción de su plan, Emerson considero en calculo de la eficiencia
para un periodo remunerado de una semana o un mes, teniendo asi igual
las eficiencias diarias muy altas y muy bajas. Por ejemplo, si durante
un mes que comprende 173 horas de trabajo se pagaron a un operario 180
horas según una tasa de $ 12.00 dólares su percepción por dicho periodo
sería:
Ea = (12.00)(173) + (7)(12.00) + (0.20)(12.00)(173) = $2575.20
PLANES DE PARTICIPACIÓN POR PRODUCTIVIDAD EN LAS ECONOMÍAS DE COSTOS.
En la actualidad, alrededor de 1000 empresas o compañías en Estados
Unidos (Gringolandia) tienen laguna forma de plan de participación por
productividad. Las empresas más progresistas aceptan de recompensar a
los trabajadores por mejoramientos en la productividad o en la economía
de costos, o por ambas razones, si tales mejoras se deben a una
actuación superior a la normal o perfeccionamientos en los métodos de
trabajo. Los propugnadores de los planes de participación en las
economías de costos señalan que, desde el punto de vista motivacional,
los incentivos directos hacen a un lado muchas oportunidades de
mejoramiento incluyendo las económicas en material en suministros de
tipo directo y en el gran número de cambios en los métodos que pueden
resultar en perfeccionamientos. La mayor parte de estos métodos (por
ejemplo el Plan de Rucker) ligan el incentivo a un "valor de producción"
sobre el estándar. El valor de producción es la diferencia monetaria
entre ventas y comparas y en consecuencia representa el valor al que han
contribuido todos los trabajadores. La actuación previa en un periodo de
por lo menos a un año se considera estándar. El futuro "valor agregado"
se puede mejorar por:
1.- Economías en materias primas, piezas compradas, suministro,
combustible y electricidad.
2.- Reducción en el material desecho.
3.- Disminución en valores marginales concedidos a los clientes.
4.- Aumento en el volumen de la producción.
5.- Mayor productividad al incremento en el tiempo de entradas por cada
hora y/o salarios del personal.
En los planes de este tipo, los incentivos se calculan sobre una base
mensual. Habitualmente sólo se distribuye dos terceras partes del
incentivo a percibir en un periodo dado. El tercio restante se remite a
un fondo de reserva a usar cada mes en que la actuación quede por debajo
del estándar.
Los planes de participación en economías de costos son relativamente
sencillos de establecer, puesto que no requieren desarrollo de
estándares de tiempo. Estos tipos de planes garantizan la consideración
como un medio para estimular el desempeño de los trabajadores y realizan
la ventaja competitiva de la empresa. Los tres planes de participación
por productividad descritos aquí, -- Scanlon, Rucker e Improshare --
difieren en la fórmula utilizada para calcular los ahorros de
productividad y en el método de implementación. Los planes Scanlon y
Rucker miden la nomina de la empresa contra las ventas totales (en
unidades monetarias) y las compran con promedios de años anteriores. El
plan Improshare mide la producción contra el total de horas de trabajo.
Así, los planes Scanton y Rucker utilizan las unidades monetarias
(dólares) como unidades de medida en tanto que el Improshare utiliza
horas. Los tres planes de productividad son flexibles con respecto a los
trabajadores comprendidos en el plan. Pueden ser incluidos los operarios
de trabajo directo o indirecto, así como todos los niveles de
administración.
Plan Scanlon. Durante la Gran Depresión. Joseph Scanlon desarrollo el
plan de su nombre para salvar una compañía en quiebra. Tres principios
fundamentales conforman la a base de este plan: pago de premios,
identificación con la compañía o empresa y compromiso de los empleados o
trabajadores.
Antes de calcular una bonificación o prima se debe determinar una
relación base. Esto es normalmente:
Los analistas efectúan un estudio histórico de aproximadamente un año
para reunir datos antes de calcular el cociente base apropiado. Por
ejemplo, si la relación base es 15% y durante el mes anterior el valor
de producción ( ventas más o menos el intervalo) es igual a $2 000 000
(dólares), entonces el costo de mano de obra permitido es igual a $300
000 ( 015 x 2 000 000). Un costo de trabajo real de $270 000 genera un
fondo para primas o bonificaciones de $ 30 000. Normalmente
la compañía guarda una parte de este fondo como reserva para gastos de
capital. El resto se distribuye entre los empleados como un prima
mensual basada en un porcentaje de sus salarios.
Para estimular la identificación con la compañía el plan Scanlon
recomienda un programa continuo de desarrollo administrativo donde todos
los empleados a través de una efectiva comunicación, conozcan las metas,
objetivos, oportunidades y áreas de problemas característicos del plan.
El método Scanlon incorpora la mayoría de las variables de calidad de
vida de trabajo, incluyendo ampliación del trabajo, enriquecimiento del
mismo, sentimiento de realización y el reconocimiento.
El compromiso de los empleados con la empresa normalmente se realiza a
través de un sistema formal de sugerencias y dos trabajadores se reúnen
al menos una vez al mes con sus supervisores departamentales par
examinar la productividad las reducciones de costos y las sugerencias
para mejorar la calidad. Con frecuencia estos comités pueden tomar
decisiones acerca de las sugerencias de bajo costo. Sugerencias de
consto mayor o que afectan a otros departamentos, se transmiten a un a
comité de nivel mayor.
PLAN RUCKER
También este plan fue realizado durante la Gran Depresión (1940). Fue
ideado por Allen W. Rucker, quien observo la relación en entre los
costos de nómina y servicios adquiridos.
Como el plan Scanlon el de Rucker enfatiza la identificación con la
compañía y el compromiso de los trabajadores a través del
establecimiento de un sistema de sugerencias, "comités Rucker" y una
buena comunicación entre trabajadores y administración. El plan Rucker
proporciona un sistema de primas o bonos, donde todo trabajador, con
excepción de los altos ejecutivos administrativos, participa de un
porcentaje de las utilidades. En la evaluación de la prima debe
establecerse una relación histórica entre el trabajo y el valor
agregado. Por ejemplo (cantidades en dólares):
Suponiendo que el costo de trabajo o mano de obra en el periodo base de
un año, fuera $350 000, el estándar Rucker valdría:
Así, en cualquier periodo futuro (generalmente un mes) en que el costo
real de trabajo fuera menor que 0.583 del valor de producción, los
trabajadores ganan bonificaciones. Normalmente, 30% de esa bonificación
se reserva para meses deficitarios, una parte la guarda la compañía para
proporcionar mejoras y el resto (generalmente el 50%) se distribuye
entre los empleados o trabajadores. Puesto que los materiales y
suministros utilizados se dedujeron de las ventas netas, el cálculo del
plan Rucker toma en cuenta parcialmente variables tales como combinación
de productos. Este plan también alienta a los empleados a cuidar los
suministros y materiales ya que se beneficiarán con estos ahorros.
IMPROSHARE
El plan Improshare compara las horas de trabajo ahorradas para un número
dado de unidades producidas, con las horas requeridas para producir el
mismo número de unidades durante un periodo base. Los ahorros se
reparten entre la compañía y los trabajadores directos e indirectos
involucrados con la producción.
La base de productividad se mide comparando el valor de hora de trabajo
de la producción completa con la entrada total de trabajo para tal
producción. Solamente se consideran productos aceptables. Así,
Por ejemplo, su póngase que en una planta monoproductiva, 122 operarios
producen 65 500 unidades en un periodo de 50 semanas. Si el total de
horas laborales fuera 244 000, el estándar de horas de trabajo sería:
Si en una semana 125 operarios trabajaron un total de 4 908 horas y
produjeron 1650 unidades, el valor de la producción sería 1650 x 3.725 =
6 146.25 horas. La ganancia sería 6 146.25 - 4 908 = I 238.25 horas.
Normalmente, la mitad de esta cantidad, o sea 619.125 horas, se destina
a los trabajadores. Esto seria un 12.6% (619.125 / 4 908) para prima o
pago adicional para cada empleado.
También la compañía obtiene beneficios, ya que se reducen los costos de
mano de obra. El costo de la unidad de trabajo de 3.725 horas
establecido para el periodo
Según el plan Improshare, tanto la administración como los empleados
participan en las mismas metas: mejorar la productividad y reducir los
costos de producción.
PARTICIPACIÓN DE UTILIDADES
El Council of Profit Sharing lndustries (Consejo de las industrias en
que se implantó la participación de utilidades en Estados Unidos) ha
definido la participación de utilidades como "un procedimiento según el
cual una empresa paga a todos sus trabajadores además de las tasas
Salariales convenientes de uso regular, sumas especiales de percepción
en un tiempo determinado, basadas no sólo en la actuación individual o
de grupo, sino también en la, prosperidad del negocio en conjunto.
Ningún sistema específico de participación de utilidades ha recibido
aceptación general en la industria. De hecho, casi todo establecimiento
o empresa industrial tiene ciertas características "adaptadas a sus
condiciones" en el sistema de participación de utilidades que haya
adoptado, y que lo distinguen de cualesquiera otros. Sin embargo, la
mayoría de los sistemas de esa clase pueden colocarse en una de las
siguientes categorías generales: (1) planes simples, (2) planes con
diferición y (3) planes combinados.
En el primer caso, el plan comprende la repartición periódica a los
trabajadores de sumas en efectivo provenientes de las utilidades del
negocio. Estos pagos no se incluyen en los regulares, sino que se hacen
por separado a fin de identificarlos como una recompensa extra originada
por las aportaciones individuales y combinadas de todo el personal
laborante. El monto de las sumas repartidas se basa en el grado de éxito
financiero de la empresa en el periodo respectivo que varia según las
diferentes compañías. En algunos casos es de un mes y en otros, de un
año. Sin embargo hay un acuerdo general en que cuanto más corto sea el
periodo, más cercana será la relación entre el esfuerzo laboral de los
trabajadores y su recompensa económica. Periodos más largos se eligen
porque reflejarían más fielmente las condiciones económicas de una
empresa durante el lapso particular. Por ejemplo, si se utilizara un
periodo de un mes querría decir que los trabajadores habrían tenido una
actuación excelente en el mismo, con anticipación a la cuantía de la
recompensa estimada.. No obstante, debido a condiciones fuera de
control, como inventarios o existencias excesivas, o productos de
movimiento lento, podría no haber utilidades en dicho periodo. Al no
haber ninguna recompensa adicional, los trabajadores perderían
rápidamente confianza en el plan y reducirían notablemente sus
esfuerzos.
Otro factor de importancia en la selección del tiempo periódico para la
repartición de utilidades es el monto del efectivo a repartir. Si el
periodo es demasiado corto, la cantidad puede ser tan poco significativa
que el plan resulte inoperante. Pero si se utilizara un tiempo mayor,
como de seis meses o un año, la cantidad será adecuada para alcanzar los
fines del sistema de repartición de utilidades.
Los planes del tipo con diferición están caracterizados por la inversión
periódica de porciones de las utilidades de la empresa a repartir entre
los trabajadores, de manera que al retirar o separarse de la compañía,
tengan un fondo o fuente de ingresos que les sirva cuando sus
necesidades pueden ser más agudas. El tipo de plan de reparticipación de
utilidades con diferición no proporciona obviamente el mismo estímulo
que el plan de pago directo. Sin embargo, los planes de este tipo tienen
la ventaja de ser más fáciles de implantar y administrar. Asimismo,
ofrecen más seguridad económica al trabajador que los planes simples de
pago directo. Esto los hace especialmente atractivos para un trabajador
estable. En planes combinados se integran algunas de las características
de inversión de utilidades para beneficios en caso de retiro y de otra
clase, y algunas otras relativas a la distribución en forma recompensas
directas Este tipo de plan representa obviamente las ventajas de los dos
anteriores. Por ejemplo, en an cierto caso podría tenerse la mitad de
las utilidades para su repartición entre los trabajadores. De esta
cantidad, un tercio se podría distribuir entre el personal en forma de
un cheque extra de bonificación, un tercio se tendría en reserva para
entregarse durante un periodo financiero de menor prosperidad, y dejar
el restante en depósito para su repartición diferida.
Métodos de distribución a usar en el costo de repartición de utilidades.
Hay tres métodos de uso común para determinar la suma de dinero para
repartir entre los trabajadores de una empresa como parte de las
utilidades de ésta. El primero y menos usado es el plan de "repartición
pareja" en el que cada trabajador independientemente de su clase de
trabajo, percibe una cantidad igual a la distribuida entre todo el resto
del personal una vez que ha alcanzado el tiempo de servicio prescrito en
la empresa. Los propugnadores de este método opinan que las tasas base
individuales ya han tenido en cuenta la importancia relativa de los
distintos trabajadores en lo que respecta a la compañía. El plan de
repartición a partes iguales induce un sentimiento de trabajo de equipo
y de importancia personal en cada trabajador, independientemente de cuál
sea su puesto en la empresa. En la misma forma en que un complejo
mecanismo puede quedar inoperante por la falta de un pequeño pasador,
una organización industrial depende de cada uno de sus empleados para su
operación eficiente.
El método de distribución usado más comúnmente para la repartición de
utilidades es el que se basa en la remuneración normal de los
trabajadores. La teoría es que a un trabajador al que se le pagó más
durante el periodo considerado contribuyen mayor proporción a las
ganancias de la compañía, y en consecuencia, deberá recibir una
participación mayor. Por ejemplo, un constructor de herramientas de una
fábrica que percibió $15000 (dólares) en un periodo de seis meses,
recibiría una cantidad mayor de las participaciones que el ayudante
encargado de retirar las virutas ya quien se le pagaron sólo $7 000 por
eI mismo periodo.
Otro sistema usual de participación de utilidades consiste en la
asignación de puntos, que se conceden por cada año de antigüedad y, por
ejemplo, por cada $100 (dólares) de remuneración. En algunos planes de
puntuación se valoran también factores como la asiduidad o asistencia
constante y puntual, la cooperación del trabajador y los estándares de
producción. El puntaje o número de puntos acumulados por cada trabajador
en el periodo determina así el monto de su participación en las
utilidades. Este método procura tomar en consideración los factores que
influyen en las utilidades de la compañía y luego distribuir las
ganancias con base en dar a cada trabajador una participación justa.
Quizá la principal desventaja del método de puntuación es la dificultad
de su mantenimiento y administración que requieren registros detallados
y complejos.
Criterios para la implantación de un plan acertado para la participación
de utilidades.
El Council for Profit Sharing Industries ha resumido en 10 principios lo
que considera fundamental para el éxito de un plan de participación de
utilidades, y son los siguientes:
1. Debe existir el deseo expreso por parte de la compañía para implantar
el plan con miras a establecer o impulsar el espíritu de colaboración en
sus trabajadores. En caso de haber un sindicato, la cooperación de éste
es esencial.
2. El plan debe ser lo bastante amplio o generoso para eliminar o
desvanecer la creencia de los trabajadores de considerar que la mayor
parte de los productos provenientes del mayor esfuerzo, pasarán a poder
de los directores de la empresa y los accionistas.
3. Los trabajadores han de comprender que el acto de la participación no
es de simple benevolencia, sino que es una comparición justa de los
beneficios que han ayudado a crear.
4. Se debe destacar el aspecto de la colaboración o asociación, más que
la cantidad de dinero efectivo. Si se hace resaltar excesivamente la
recompensa económica se dificultará conservar la lealtad y el interés en
la empresa por parte de los trabajadores en años de poco éxito en el
negocio.
5. Se debe hacer sentir a los trabajadores que el plan a utilizar
pertenece a ellos y a la empresa, y que no es algo que ésta imponga a su
personal. Los trabajadores deberán estar representados debidamente en el
comité que se forme para administrar el plan.
6. La participación de utilidades es incompatible con la dirección
autocrática de una empresa, pues funciona mejor en compañías que
trabajan según un sistema democrático. Esto no significa que la
dirección renuncia a sus derechos específicos, y tampoco a sus
obligaciones, dentro de la organización, sino mas bien que el
funcionarniento do ésta será dirigido por convencimiento en vez de por
mando arbitrario.
7. En ninguna circunstancia se empleará la participación de utilidades
como pretexto para pagar menos que los salarios prevalecientes.
8. Independientemente de los detalles técnicos, el plan debe ser
adaptado a la situación particular , y ser lo bastante sencillo para que
todos puedan comprenderlo fácilmente.
9. El plan debe ser "dinámico", tanto en lo que se refiere a su
configuración técnica como en lo que respecta a su administración. La
empresa y los trabajadores, y es difícil en algunas compañías establecer
una demarcación bien definida, no deben perder de vista las formas y
medios de mejorarlo.
10. La dirección del negocio debe reconocer el hecho de que en manera
alguna la participación de utilidades es una panacea. Ninguna política o
plan de relaciones industriales podrá tener éxito a menos que esté bien
adaptado a las condiciones particulares, y ponga de manifiesto la
confianza de la empresa en la importancia, dignidad y responsabilidad de
la persona humana.
Actitudes hacia los planes de participación de utilidades. Por lo común,
los dirigentes sindicales no han dado su apoyo irrestricto a estas
acciones. Su principal objeción es que son un "procedimiento para
escatimar la remuneración en épocas de crisis". No hay duda de que la
participación de utilidades, cuando se practica en perfecta armonía
entre las fuerzas laboral y empresarial, reduce al mínimo la necesidad
de que exista un sindicato, a la vista de los trabajadores. Por
consiguiente, los líderes sindicales difícilmente aceptarían sostener y
propagar algo que iría en menos cabo de su prestigio, poder e ingresos,
personales.
En casos donde la participación de utilidades ha sido llevada a la
práctica por un grupo gerencial competente, sincero y justo, los
trabajadores han respondido con entusiasmo y dado su apoyo sin reservas
al plan configurado. Los intentos de sindicalizar al personal de
factorías en donde tiene éxito la participación de utilidades, como
ocurrió en la empresa Lincoln Electric Company (de Estados Unidos), han
dado por resultado una reacción violenta del personal laborante contra
los organizadores de un sindicato.
Un programa acertado de participación de utilidades dependerá obviamente
de la magnitud de las ganancias de la empresa, que frecuentemente no
están bajo el control directo de la fuerza laboral. En tiempos de
ganancias reducidas o pérdidas en el negocio, el plan puede debilitar en
vez de fortalecer el ánimo del personal. Así mismo, a menos que el
espíritu del grupo sea sostenido entusiastamente por todos los miembros
del personal de supervisión, el plan no proporcionará el incentivo
necesario para conservar el empeño continuo característico de los
sistemas de pago de salarios con incentivos. Esto es resultado del
transcurso de tiempo entre la actuación desempeñada y la retribución; la
mayor parte de las empresas esperan 12 meses y utilizan el fin de año
para declarar sus utilidades. En grandes compañías llega a ser
virtualmente imposible infundir la idea de espíritu de grupo en la
totalidad de la organización, a menos que esto se logre en su mayor
parte, el plan difícilmente podrá tener éxito.
Es posible que la objeción más seria a la participación de utilidades de
la que el autor de este libro ha tenido conocimiento, es que origina una
creencia invariable en los empleados de que siempre recibirán un pago
"extra" a fin de año. El trabajador da por seguro que lo que recibirá, e
incluso concerta compromisos económicos a solventar en tiempo
determinado, anticipándose a la remuneración adicional esperada. Si la
compañía ha pasado por un mal año y el trabajador se encuentra con que
no percibirá la recompensa extra esperada, no ve que haya relación
alguna entre su productividad en el año anterior y el hecho de que no
recibiera ninguna bonificación. Todo esto lo hace sentir que ha sido
defraudado. Por consiguiente, el plan de participación de utilidades
fallará absolutamente en el efecto de estímulo deseado.
Por estos motivos, toda empresa debe ser muy cauta al considerar la
implantación de un programa de participación de utilidades. Por otra
parte, numerosas compañías en la actualidad han podido lograr una alta
eficiencia en los trabajadores, disminución de los costos, reducción de
la cantidad de desechos o desperdicios y mejor colaboración del
trabajador como resultado de la implantación de un sistema de
participación de utilidades. James F. Lincoln ex-presidente y fundador
de la empresa Lincoln Electric Company, que llevó a cabo uno de los más
exitosos planes de participación de utilidades, proporciona las
siguientes sugerencias a compañías que están considerando la adopción de
algún tipo de sistema de participación de las ganancias.
1. Determinar que el sistema va a ser adoptado y decidir que se hará
todo lo que sea necesario para implantarlo.
2. Decidir qué planes y providencias tomará la compañía para poder
lograr la filosofía de "más y más por menos y menos".
3. Conseguir la completa aceptación por parte del consejo directivo y de
todas las personas con cargo superior en la administración interesados
en el plan, junto con su seguridad de que continuarán realizando todo lo
que sea necesario para una aplicación acertada de dicho plan.
4. Disponer los medios para que pueda existir el diálogo entre la
dirección y el personal laborante, a fin de que se analicen cabalmente
todos los aspectos.
5. Asegurarse la acción cooperativa en el plan de operación acordado.
Esto incluirá el plan para lograr una fabricación progresivamente mejor
por parte de todos los trabajadores de la organización, y la
distribución apropiada de economías que resulten de él.
6. Fijar miras suficientemente elevadas. No intentar el alcance de sólo
una eficiencia algo mejor, con la esperanza de que tal logro será para
el bien común y dejar el asunto ahí.
7. Recuérdese que estos planes en la industria implican un cambio
fundamental en su filosofía, y que de ellos afluirán nuevas
satisfacciones hacia todos los implicados. No habrá únicamente más
dinero para quienes intervienen, sino también una recompensa mucho más ,
importante la satisfacción de realizar una mejor función en el mundo.
Esta es la más grande de todas las satisfacciones, la de llegar a ser
una persona más útil.
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