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Otra de las limitaciones del método de jerarquización, es que se
puede apreciar que un puesto es más, o menos, importante que otro pero,
no nos dice nada acerca de "cuanto". Esto ocurre porque el método no
incorpora una unidad de medida que nos permita apreciar las diferencias
entre los contenidos de los puestos que se están valuando. Puede
introducirse una regla que puede ayudarnos a cuantificar las diferencias
y entonces se puede establecer una escala fija de niveles de importancia
y dentro de esa escala y utilizando la regla se mejoran
significativamente los resultados que se pueden obtener con este método.
Este proceso implica lo siguiente: Primero definir una escala de niveles
que, por ejemplo, para una empresa pequeña puede ser de 16 niveles y,
para una empresa mediana, podría ser de 18 niveles de valuación; en
segundo lugar, aplicar la regla siguiente que, si bien es arbitraría, se
le puede dar alguna fundamentación técnica[i]: (a) cuando entre dos
puestos no se pueda apreciar una diferencia mínima en la importancia que
tienen para la empresa, entre esos dos puestos no existe diferencia, es
decir, tienen un mismo nivel; (b) cuando entre los dos puestos que se
comparan exista una diferencia apreciable mínima, aquel que se aprecia
como el más importante tiene un nivel más que el otro con el que se
compara; (c) si al comparar los dos se aprecia una clara diferencia
significativa entre la importancia de esos dos puestos para la empresa,
aquel que se aprecia como el más importante es dos niveles superior al
otro con que se compara; y (d) cuando entre los dos puestos que se
comparan existe una evidente, u obvia, diferencia entre la importancia
que tienen para los fines de la empresa, entonces decimos que entre
ambos puestos tienen 3 o más niveles de diferencia en importancia y, en
esta condiciones, es mejor buscar puestos intermedios para las
comparación entre dichos puestos. Si asumimos que los puestos de la
tabla anterior son de una mediana empresa, aplicando esta modificación
del método de jerarquización, posiblemente, los puestos quedarían
valuados como sigue:
Puesto más importante à 18 Director general
Por tratarse de una mediana
utilizamos una escala con 18 15 Gerente de ventas y distribución
Niveles. Gerente de administración y finanzas
13 Gerente de relaciones públicas
12 Jefe de publicaciones
11 Jefe de Personal
9 Supervisor de almacén
Promotor editorial
Asistente de Relaciones públicas
Asistente de sistemas
Asistente del director general
8 Asistente de Control-TYCE
Encargado de librería
Analista de contabilidad "A"
7 Auxiliar de contabilidad "B"
Secretaria de gerente
Cajera
6 Auxiliar de librería
Almacenista
5 Recepcionista
Auxiliar de mantenimiento
4 Conserje
Puesto menos importante à 2 Auxiliar de limpieza.
Como se observa, con la aplicación de estas reglas, se puede, aunque
todavía de manera muy aproximada, hacer una mejor discriminación de la
importancia relativa que los puestos tienen para la empresa. Véase
también que, en un momento determinado, pueden quedar niveles vacíos; es
decir que no incluyen puestos.
En los métodos de clasificación se definen clases, o categorías,
utilizando los factores compensables que se aplicarán para distinguir la
importancia de los puestos para la empresa. En la definición de las
clases se especifican las cantidades, o el grado, en que cada factor
compensable deberá aparecer en los puestos que se definen para la clase.
Además, las diferentes clases, normalmente, están jerarquizadas. Una vez
definidas las clases, el proceso de valuación consiste en comparar cada
puesto, y su contenido de factores compensables, con las clases, que de
hecho definen la escala del método de valuación, y una vez que se
encuentra una coincidencia razonable del puesto con la especificación de
la clase, el puesto se asimila a dicha clase. Se toma otro puesto y así
se continúa hasta asimilar con alguna clase, todos los puestos de la
organización. Los resultados de un proceso de valuación de puestos por
este método, podrían ser los siguientes:
CLASE(o categoría) Puestos asimilados a la clase
Director general Director general
Gerente de nivel "A" Gerente de ventas y distribución
Gerente de administración y finanzas
Gerente de nivel "B" Gerente de relaciones públicas
Jefe de departamento nivel "A" Jefe de publicaciones
Jefe de departamento nivel "B" Jefe de personal
Supervisor de línea Supervisor de almacén
Asistente, Analista o Técnico nivel "A" Promotor editorial
Asistente de Relaciones públicas
Asistente de sistemas
Asistente del director general
Asistente, Analista o Técnico nivel "B" Asistente de Control-TYCE
Encargado de librería
Analista de contabilidad "A"
Auxiliar nivel "A" Auxiliar de contabilidad "B"
Secretaria de gerente
Cajera
Auxiliar de mantenimiento
Auxiliar nivel "B" Auxiliar de librería
Almacenista
Recepcionista
Auxiliar nivel "C" Conserje
Auxiliar de limpieza.
Es importante mencionar que las clases anteriores son jerarquizadas y
van de mayor a menor importancia. Al igual que en los métodos de
jerarquización, este método no nos permite saber "cuánto" es la
diferencia entre dos clases consecutivas. Una diferencia fundamental
entre los métodos de jerarquización y los de clasificación, es que el
proceso de valuación en los primeros se da comparando un puesto vis-a-vis
a otro puesto y midiendo las diferencias de contenido entre los puestos
que se están comparando. En cambio, en los métodos de clasificación, por
una lado, se tienen las categorías, o sea la escala y, por el otro, el
proceso de valuación consiste en ir comparando cada puesto con la
escala, hasta encontrar aquella categoría con que el puesto es
equiparable. En ese momento se concluye el proceso de valuación de los
puestos.
En los métodos de puntos se requiere una definición precisa de los
"factores compensables" que se medirán en los puestos y una escala que
especifique los diferentes "grados o intensidades" con que se medirá el
factor. Cada factor compensable del método tiene un "cierto peso o
ponderación" en la valuación total del puesto y cada grado, o
intensidad, de las escalas tiene asignado cierto número de puntos, que
son los que indican la medición del factor compensable que contiene el
puesto particular. Los factores compensables, los grados y su valor en
puntos, normalmente, se especifican en un Manual de Valuación, que es el
instrumento que se utiliza durante el proceso de valuación de los
puestos. El proceso de valuación consiste en apreciar el contenido del
puesto, en cada uno de los factores; designar los puntos que aprecian el
contenido de cada factor en el puesto, que se especifica en el Manual
del Método, y sumar los puntos para obtener la valuación total del
puesto.
Los métodos de valuación por puntos son muy precisos, se utilizan
ampliamente en las empresas y son, particularmente, útiles cuando se
tienen que valuar muchos puestos, como ocurre en las empresas medianas y
grandes. Los resultados de un proceso de valuación de puestos, con un
método de puntos arroja un resultado, como el que se muestra a
continuación:
PUESTO PUNTAJE TOTAL
Director general 933
Gerente de ventas y distribución 657
Gerente de administración y finanzas 604
Gerente de relaciones públicas 464
Jefe de publicaciones 442
Jefe de Personal 394
Supervisor de almacén 325
Promotor editorial 318
Asistente de Relaciones públicas 318
Asistente de sistemas 304
Asistente del director general 295
Asistente de Control-TYCE 278
Encargado de librería 275
Analista de contabilidad "A" 262
Auxiliar de contabilidad "B" 232
Secretaria de gerente 224
Cajera 214
Auxiliar de mantenimiento 207
Auxiliar de librería 195
Almacenista 190
Recepcionista 170
Conserje 130
Auxiliar de limpieza. 105
Cuando se utilizan los métodos de puntos, normalmente, los puntos de las
valuaciones se convierten a "niveles de valuación". Estos niveles
corresponden a rangos de puntos, a los que se les asigna un nivel 1,2,3,
etc., para facilitar el manejo de las valuaciones de los puestos.
Los métodos factoriales. De manera análoga a los métodos de puntos,
exigen una definición precisa de los factores y, una vez que se tienen
estas definiciones, se especifica una escala monetaria por cada factor
compensable. En la construcción de esta escala se utilizan los sueldos
reales que la empresa está pagando a un conjunto de puestos que se
escogen como representativos de la empresa. Normalmente, se utiliza un
comité para definir las escalas y la labor del comité consiste en
identificar "cuánto" del sueldo que se paga a cada uno de los puestos de
la muestra representativa, se le paga por cada uno de los factores
compensables. Esta distribución de los sueldos de los puestos de la
muestra, a cada factor compensable, de hecho es lo que constituye la
escala, propiamente. Posteriormente, el proceso de valuación consiste en
determinar cuanto se debe pagar al puesto según las escalas construidas
y de esta manera se obtiene directamente el valor monetario del puesto.
La elaboración y la aplicación de estos métodos han disminuido mucho
debido a que su construcción y operación es compleja y porque los
procesos inflacionarios introducen distorsiones en los mercados
laborales, el valor relativo que una empresa paga por un puesto puede
variar en poco tiempo y, si el puesto forma parte de la muestra que se
utilizó para definir y calibrar el método, éste tendría que revisarse.
Los métodos híbridos, son métodos que de alguna manera utilizan
conceptos y principios de los métodos revisados anteriormente.
Normalmente, fueron desarrollados por despachos de consultoría; son
bastante precisos y confiables, aunque algunas veces pueden resultar
relativamente costosos para una pequeña y mediana empresa. Sin embargo,
cuando se analizan los "costos ocultos" y las consecuencias de una
inadecuada administración de la compensación en la empresa, a menudo la
inversión en estos procesos de consultoría resulta rentable, aún para
las pequeñas y medianas empresas. Por otra parte, normalmente las
empresas de consultoría, además de los procesos de valuación de puestos
proporcionan la información de encuestas del mercado salarial que, por
lo general, tienen la ventaja de que aseguran en alto grado la
equivalencia de los puestos y, como consecuencia, facilitan la toma de
decisiones acerca del nivel de pago que debe adoptar la empresa.
Paso 2. Diagnóstico de las prácticas de compensación de la empresa.
Como con anterioridad se explicó, si se tienen los puestos valuados en
una escala numérica, de niveles o valuación en puntos, se puede hacer un
diagnóstico muy preciso de la equidad interna y de la competitividad
externa de la práctica de compensación de la empresa y, como
consecuencia, pueden tomarse las decisiones pertinentes para ordenar la
equidad interna o moverse hacia el nivel de competitividad que necesita
la empresa para maximizar sus posibilidades de éxito. Estos análisis
pueden hacerse a cualquier nivel de integración del paquete de
compensación de la empresa: compensación base, compensación garantizada
en efectivo, etcétera.
La equidad interna se definió anteriormente como una relación que existe
dentro de la organización entre la importancia relativa del puesto para
los fines de la empresa, la compensación que recibe el ocupante del
puesto y la eficacia de su desempeño. Esto significa que la equidad
interna puede analizarse trazando una gráfica como la que se muestra en
la figura #1; encontrando esa la relación(línea) que estadísticamente
representa la dispersión de puntos que resulta de graficar la
compensación del puesto versus su valuación; y trazando unos límites de
equidad interna a ± 20 % de la práctica de pago, que serían los extremos
máximo y mínimo dentro de los cuales la empresa estaría estimulando el
desempeño diferencial de sus ocupantes de los puestos. Esto significa
que cada punto(puesto) que se encuentre fuera de estos límites estaría,
o sobrepagado o subpagado, con respecto a la practica de equidad interna
de la organización. Si existe un 25 % de los puestos por fuera de esos
límites de equidad, se dice que la organización realmente tiene
problemas de equidad interna como empresa.
La competitividad externa se definió como la posibilidad de la práctica
de compensación de la empresa para atraer, retener y motivar al personal
que exige la estrategia del negocio de la organización. Esto significa
que debemos comparar la practica de pago de la empresa particular cuya
competitividad de la compensación se analiza, con el mercado. Esta
comparación ilustrativa aparece en la figura #2.
Al interpretar tanto la gráfica de equidad interna, como la de
competitividad externa de la compensación, no deben formularse juicios
de valor sobre la situación de la empresa. Es decir, no debemos juzgar
si está bien, o está mal, sino más bien centrar nuestra atención en las
consecuencias que tienen las situaciones de equidad interna y de
competitividad externa de las prácticas de pago de la empresa. Cuando se
habló de los objetivos que persigue la administración de la compensación
se trataron estas consecuencias.
Por otra parte, en la medida que este diagnóstico se hace a diferentes
niveles de integración del paquete de compensación, se pueden determinar
otros aspectos como, por ejemplo, qué tan competitivo es el paquete de
compensación de la empresa frente al mercado; cómo es la equidad interna
y la competitividad externa en las diferentes estructuras de
compensación: muestra un mismo patrón o cambia, etcétera.
¿Por qué para determinar los porcentajes de aumento de sueldo debe
primero evaluarse el desempeño o las competencias del personal?
Una vez que sabemos cómo es la equidad interna y la competitividad
externa de las practicas de pago de la empresa, ya podemos tomar las
decisiones que se necesitan para conseguir que la compensación cumpla
eficazmente con los objetivos que se plantearon con anterioridad. Una
primera decisión, consiste en determinar el nivel(política) de pago que
adoptará la empresa y el esquema del paquete de compensación que se
instrumentará, es decir, cuánto será en sueldo, cuánto en incentivos y
cuánto en prestaciones. Una segunda decisión será la relativa a la
apertura de los rangos de sueldos y cómo este rango de sueldo será
administrado en términos de desempeño, como se hace tradicionalmente, o
en términos de las competencias de las personas, como es la tendencia
actual. Por ejemplo, si la decisión es utilizar el desempeño, se deben
definir ciertas marcas objetivo dentro del rango de sueldos para cada
nivel de desempeño posible, como se ilustra en la figura #3.
RANGO DE SUELDOS
Marcas Objetivo Nivel de Desempeño
Máximo 120% - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Máximo
116% - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Excelente
108% - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Notable
Política 100% - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Satisfactorio
92% - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Mínimo aceptable
84% - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Marginal o recién ingreso
Mínimo 80% - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Nivel de entrada
Figura #3. Segmentación de Rango de Sueldos, según desempeño de personal
Ahora bien, desde el punto de vista de la equidad interna, cualquier
puesto que se ubique, en un instante determinado, fuera de la marca
objetivo que le corresponde según el nivel del desempeño del ocupante
del puesto, estará en una situación de iniquidad; es decir, podrá estar
sobrepagado o subpagado. Como consecuencia, los incrementos de sueldo
que se deben otorgar a estos puestos serían menores, o mayores, al
promedio que se decida como promedio de aumento de la empresa. Tanto
menores, o mayores, tanto mayor o menor sea la inequidad, como se
ilustra en la figura #4.
Esta figura, que comúnmente se la conoce como la matriz o guía de
aumentos, ilustra gráficamente que si a los puestos que están en equidad
se les aumenta el promedio previsto de la empresa, su equidad se
mantendrá; si a aquellos que están pagados por abajo de la marca que
corresponde a su nivel de desempeño, se les hace un aumento mayor que el
promedio previsto, su iniquidad por subpago disminuirá y; si a los que
están por encima de la marca de referencia que corresponde con su
desempeño, se le otorgan incrementos menores que el promedio previsto,
su condición de iniquidad por sobrepago disminuirá. Con el tiempo en
ambos casos, los puestos en situación de inequidad tenderán a
localizarse en la parte del rango que les corresponde, según su nivel de
desempeño.
Por otro lado véase figura #5, cuando el rango se administra con base en
las competencias laborales del personal, las marcas del rango definen,
no tanto un nivel de desempeño, sino un nivel de competencias laborales
acumulativas, por lo que, cuando la persona demuestra, mediante un
proceso de certificación que posee una competencia laboral adicional,
automáticamente su compensación se le ubica en la marca correspondiente
del rango. Normalmente, los rangos tienen una amplitud mayor de 20%
alrededor de la línea de política y, generalmente, también se convierten
en asimétricos; es decir, que el mínimo se puede localizar al 80% de la
marca de política y, el máximo, puede alcanzar porcentajes hasta de 100
%, o mayores, incluso por encima de dicha marca. Esta forma de
administrar los rangos de sueldo, en la actualidad está teniendo auge,
entre otros motivos, por el aplanamiento general de las organizaciones
que ocasiona, entre otras consecuencias, disminución de las
posibilidades de ascensos jerárquicos a puestos de mayor contenido de
responsabilidad y, como consecuencia, de mayores posibilidades de
compensación para el personal, aún permaneciendo en el mismo puesto.
Como ya se habrá imaginado el lector, si el rango se administra por
desempeño, se requiere una cierta infraestructura administrativa, cuyo
centro es el procedimiento de evaluación del desempeño. En cambio, si el
rango se administra por competencias laborales, el centro es el
procedimiento de formación de competencias en el personal, así como
el proceso que se requiere para certificar dichas competencias. Estos
procesos de desarrollo de competencias, individuales, grupales y aún
organizacionales(core competencies)[ii] son el inicio de las nuevas
formas de gestión que las organizaciones creadoras de conocimiento[iii]
exigirán, tanto a los empresarios, como a los directivos de las áreas de
recursos humanos de las empresas, incluyendo las pequeñas y medianas.
Y ¿Si se revisa la forma en que se compensa al personal, necesariamente,
esto implica un incremento en el presupuesto previsto para la nómina y
las revisiones de sueldos del año?
En el párrafo anterior, se planteo cómo se puede hacer para aplicar el
presupuesto de compensación "en aquellos puestos dónde más se necesita".
Es decir, en aquellos que en el análisis de la equidad interna se
encontró que están en situación de iniquidad, bien sea porque están en
posición de subpago o de sobrepago, según el desempeño de sus ocupantes.
Esta forma de revisar la compensación es, precisamente, dónde el
empresario está administrando la compensación de personal, mediante una
toma de decisiones de "asignación de recursos de presupuesto" que
posibilitan al máximo la eficacia del proceso de compensación y que,
definitivamente, hacen que se esté avanzando hacia los objetivos
planteados como básicos para dicho proceso, sin la necesidad de aplicar
más recursos económicos a la nómina, que los previstos.
Ahora se tocará otra decisión que puede ayudar al empresario a mejorar
la eficacia de los procesos de compensación de su empresa, así como sus
resultados y, sobretodo, sin que necesariamente requiera más recursos
económicos que los previstos en el presupuesto "normal" de la empresa.
Esta decisión se refiere a la de incorporar dentro de la composición del
paquete de compensación, que ofrece a su personal, una parte
significativa de compensación contingente(o variable) y que sólo la
recibe el personal cuando provoca resultados de empresa que están por
encima de los resultados económicos considerados en la formulación del
presupuesto "normal" de la empresa. A estas cantidades adicionales de
compensación contingente que pueden recibir los empleados, según se
explicó antes, se les conoce como planes de incentivos y existen
diferentes maneras de instrumentar dichos planes.
Los planes de incentivos incorporan varios factores que los hacen
atractivos, tanto desde el punto de vista de la empresa, como desde la
perspectiva del empresario y de los empleados. Incluso desde una
perspectiva social[iv]. Entre estos factores pueden mencionarse los
siguientes: (1) Como se estableció con anterioridad, a diferencia del
sueldo base que, al menos en teoría, reconoce el desempeño pasado y
demostrado por el personal, los incentivos tienen la posibilidad de
despertar el interés del personal por conseguir un mejor desempeño
futuro; (2) Se supone, y aparentemente existen investigaciones que
demuestran esto, que si la conducta de las personas se premia puede
estimularse en una dirección que provoque mejores resultados que son del
interés de la empresa[v]; y (3) Se supone que, en la actualidad, cada
vez existe mayor riesgo en el ambiente de los negocios y una forma de la
PYME de compartir este riesgo con los empleados es, precisamente,
estableciendo en la empresa planes de compensación que incorporen
cantidades significativas como compensación contingente, o
no-garantizada. Esto significa definir una posibilidad de obtener
cantidades de compensación que, sólo se ganan si la empresa o el
empleado logran ciertos resultados predefinidos, según sea la manera
como se genera y distribuye el fondo que se reparte como incentivos.
Establecer un plan de incentivos requiere especificar con precisión los
elementos siguientes:
1. Participantes en el plan.
2. Fórmula para generar el fondo de incentivos a repartir.
3. Procedimiento de medición del desempeño, preferentemente por
objetivos y resultados de naturaleza empresarial.
4. Fórmula para distribuir el fondo de incentivos
5. Fechas y forma de pago.
6. Documentación del plan.
Es muy importante que estos elementos del plan de incentivos estén
documentados con claridad. Esto para asegurar que el plan se aplicará
con la misma normativa, independientemente, de las personas que tengan
como responsabilidad la instrumentación de las decisiones que se derivan
de la operación del plan. En nuestra práctica profesional, hemos tenido
conocimiento de situaciones en las que, por falta de una documentación
completa y precisa, el potencial del plan para crear motivación en sus
participantes, dio origen a discrepancias de interpretación y como
consecuencia a conflictos que hicieron que ese potencial del plan se
perdiera, con la consecuente pérdida de credibilidad en el empresario
que promovió el plan. Esto es más importante a medida que el lapso que
transcurre entre la comunicación del plan a los participantes y el
momento en que se reciben los beneficios, o los desencantos, del plan es
mayor. Si un plan de incentivos se diseña e instrumenta siguiendo estos
criterios, se convierte en un poderoso instrumento de motivación del
personal y tampoco incrementa la proporción del costo del personal en
los presupuestos de la empresa, puesto que los recursos que se reparten
son generados por resultados adicionales a los planteados en el
presupuesto "normal", previsto de la empresa.
Conclusión:
En este artículo se ha planteado un esquema de administración de la
compensación al personal que ha demostrado ser eficaz para lograr, en
términos relativos, mejores resultados de productividad y de clima
laboral en la empresa, incluyendo las pequeñas y medianas. Se revisaron
los conceptos, los principios y las principales herramientas que se
necesitan para diseñar e instrumentar, en la pequeña y mediana empresa,
esta forma de administrar la compensación del personal y que, entre
paréntesis, la denominamos enfoque gerencial de administración de la
compensación[vi]. En las diversas partes de artículo, se han señalado
las decisiones críticas que debe tomar el empresario cuando se propone
establecer en su empresa este proceso. En la gráfica # 6, se presentan
de la manera sintética los pasos que hay que seguir para establecer este
esquema de administración de la compensación en la empresa, así como los
principales instrumentos que se requieren en cada paso y que son los que
se han explicado en este artículo. nsación como proceso gerencial
continuo.
[i] Véase en cualquier libro de Psicofisiología la Ley de Weber. Esta
Ley rige los juicios que hacemos las personas en relación con
diferencias preceptúales sobre fenómenos u objetos, cuando se carece de
instrumentos de medición.
[ii] Cfr. Prahalad, C.K. y Gary Hamel. The core Competence of the
Corporation, publicado en Mongomery, Cynthia A. y Michael Porter (Eds.),
Strategy: Seeking and Securing Competitive Advantage, A Harvard Business
Review Book, Boston, MA. (19991).
[iii] Pueden consultarse, entre otras publicaciones: Nonaka, Ikujiro y
Hirotaka Takeuchi, La Organización Creadora de Conocimiento: Cómo las
compañías japonesas crean la dinámica de la innovación, Oxford
University Press, México(1999); Yeung, Arthur, K., David O. Ulrich,
Stephen W. Nason y Mary Ann Von Glinow, La Capacidad de Aprendizaje de
las Organizaciones, Oxford University Press, México(1999); y Senge,
Peter M., La Quinta Disciplina: Cómo impulsar el aprendizaje en la
organización inteligente, 1a. Ed., Editorial Granica, México(1998).
[iv] Cf. McKenzie, Richard B. y Dwight R. Lee, Managing Through
Incentives: How to Develop a More Collaborative, Productive and
Profitable Organization, Oxford University Press, New York(1998) y
Alfile Kohn, Punished by Rewards, Houghton Mifflin, Boston, MA(1993).
Ambos libros son resultado de exhaustivas investigaciones: el de
McKenzie y Lee presentan, en general, una perspectiva favorable mientras
que el de Kohn plantea una posición crítica frente a los incentivos.
Pueden consultarse E.A. Locke, Toward a Theory of Task motivation and
Incentives, Organizational Behavior and Human Performance, (1998), pags.
157-189; A Bandura, Social Foundations of Thought and Action: A Social
Cognitive Theory, Prentice Hall, Englewood Cliffs, NJ(1998).
En particular le recomendamos el Capitulo 3: Equity Theory, del libro
Motivation and Work Behavior, editado por Richard M. Steers y Lyman W.
Porter, "a. Ed., MaGraw-Hill Company, New York (1979). Este capítulo
sintetiza los artículos de J. Stacy Adams(1965), Inequity in Social
Exchange y el de Richard T. Nowday(1979), Equity Theory Predictions of
Behavior in Organizations, que nos parecen sumamente interesantes para
entender las consecuencias conductuales que la equidad interna tiene en
el personal de la empresa.
Pueden consultarse E.A. Locke, Toward a Theory of Task motivation and
Incentives, Organizational Behavior and Human Performance, (1998), pags.
157-189; A Bandura, Social Foundations of Thought and Action: A Social
Cognitive Theory, Prentice Hall, Englewood Cliffs, NJ(1998).
[v] En particular recomendamos Steers M. Richard y Lyman W. Porter
(Eds.), Motivation and Work Behavior, 2ª. Ed., McGraw-Hill Company, New
York(1979); Lawler III, Edward E., Pay and organizational effectiveness:
A psychological Review, McGraw-Hill, New York(1971); Lawler III, Edward
E., Pay and Organization Development, Addison Wesley Publishing,
Reading, Mass., (1981); Lawler III, Edward E.- Strategic Pay,
Jossey-Bass, San Francisco, Cal., (1990).
[vi] Véase, Juárez Hernández Othón, Administración de la Compensación:
Sueldos, incentivos y prestaciones, Oxford University Press, primera
edición, México(2000).
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