EL ENFOQUE DEL ANÁLISIS FUNCIONAL
Nota: Una versión similar a esta se incluyó en el libro "Análisis
Ocupacional y Funcional del Trabajo", publicado por el Programa de
Cooperación Iberoamericana para el Diseño de la Formación Profesional (IBERFOP)
- Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación la Ciencia y
la Cultura (OEI), Madrid (1998) ISBN: 84-7666-089-8
El análisis funcional es una de las formas de aproximación al contenido
de las ocupaciones desde la óptica de las competencias. Aquí se presenta
un completo documento facilitado por el CONOCER de México sobre dicha
metodología.
a) Lineamientos generales
Introducción
Se reconoce, de manera general, que una persona es competente para hacer
algo cuando demuestra que lo sabe hacer. Si el algo a que se ha hecho
referencia en el párrafo anterior tiene que ver con el trabajo, puede
decirse que la persona es competente en su trabajo; es decir, tiene o
posee competencia laboral. La competencia laboral es, entonces uno más
de los diferentes atributos de la persona -en su carácter de trabajador-
y dicha competencia es, por lo tanto, identificable en la persona misma.
La identificación de la competencia laboral de un trabajador, resulta
posible si y sólo si está también definido el referente laboral en el
que se aplicará la competencia.
Por esto, resulta procedente establecer que en materia de trabajo, una
persona es competente cuando demuestra que sabe, es decir, que es capaz
de realizar la actividad laboral especificada, en condiciones de
eficiencia y de seguridad. Debido a lo anterior, toda acción de
identificación de competencia laboral requiere, necesariamente, de
contar con los indicadores y, en su caso, de los parámetros de
referencia que hagan posible que la competencia esté referida a aspectos
concretos identificables en el campo laboral. Cuando se trata de un caso
individual, el problema es muy fácil de resolver, y puede decirse que ha
sido resuelto sin mayores dificultades en las distintas épocas y en los
diferentes contextos en las que se ha dado o se está dando la producción
de bienes y servicios. Sin embargo, cuando se trata de crear un sistema
que abarque al sector productivo, independientemente de que sea regional
o nacional, el problema resulta complejo ya que hay que establecer con
precisión, por una parte, los parámetros de referencia laboral para las
distintas actividades productivas consideradas y, por otra, la forma en
que se deberá proceder para la identificación de la competencia.
Introducción (continúa)
En consideración al planteamiento anterior, este inciso se presenta
constituido por dos apartados que tienen que ver, uno, con la
identificación de la competencia laboral en las personas y, dos, con la
manera de proceder para la identificación de los aspectos laborales en
los que se considere debe manifestarse la competencia. El primer aspecto
tiene que ver con lo que en México se ha denominado Normas Técnicas de
Competencia Laboral y el segundo, está referido a la técnica del
Análisis Funcional que al igual que en otros países se está aplicando en
México para la identificación de los aspectos laborales que pudieran ser
considerados como los referentes para los que se generen las Normas
Técnicas de Competencia Laboral. Puede decirse que los dos aspectos son
complementarios, de hecho se integran para el propósito último, que es
el identificar competencias laborales pertinentes en el sector
productivo de bienes y servicios.
La Norma Técnica de Competencia Laboral
Si se parte, como se ha mencionado, de que la competencia laboral
corresponde a la capacidad de una persona para realizar una determinada
actividad productiva, la forma más objetiva para determinar si esa
persona es competente, es tener la evidencia de que fue capaz de
realizar el trabajo en forma segura y eficiente, es decir, de lograr el
resultado esperado. Lo anterior lleva necesariamente a definir qué
aspectos del trabajo deben evaluarse y cómo debe hacerse la evaluación
de dichos aspectos con el fin de tener la seguridad de que se ha
demostrado poseer la competencia laboral necesaria.
La Norma Técnica de Competencia Laboral (continúa)
En el caso de que se tratara de identificar la competencia de una
persona para realizar un determinado trabajo, la dificultad para hacerlo
puede considerarse mínima; bastaría solicitarle a la persona que lleve a
cabo la tarea establecida y obtener información directamente de su
comportamiento en la ejecución de la tarea y derivar conclusiones del
análisis del producto o del resultado de la actividad. Si la ejecución y
el resultado corresponden a lo que pudiera considerarse como
satisfactorio, puede concluirse que la persona es competente para el
desempeño de la actividad específica que sirvió de referencia. Ahora
bien, cuando la situación no está referida a una persona si no al
conjunto de trabajadores -en activo o potenciales- de un país por
ejemplo, no resulta práctico ni económico el pretender identificar la
competencia de los trabajadores con base en las tareas que desempeñan o
van a desempeñar, aun partiendo del supuesto de que fuera posible (que
no lo es) determinar qué tareas van a realizar las personas que se
incorporan a la actividad productiva.
Una solución que se ha encontrado para atender con eficacia el problema
que significa la identificación de la competencia laboral de un gran
número de personas es normalizar la forma de identificar dicha
competencia, es decir, crear un sistema normalizado (de identificación)
de la competencia laboral.
La creación del sistema mencionado tiene como piedra angular la
identificación precisa de los distintos aspectos que deberán tomarse en
cuenta para asegurar que el cumplimiento de los requisitos establecidos
es una evidencia cierta, objetiva y, en lo posible, incuestionable de
que la persona es competente.
La Norma Técnica de Competencia Laboral (continúa)
Dado el carácter y el propósito del documento en el cual establecen los
requisitos que deben cumplirse para la demostración de la competencia,
el Sistema Mexicano lo ha caracterizado como norma.1
En función de esto, en México el documento que sirve de referencia para
la identificación de la competencia laboral de una persona, se denomina
genéricamente como Norma Técnica de Competencia Laboral.
Es de hacer notar que el modelo mexicano considera que las Normas
Técnicas de Competencia Laboral son elaboradas por Comités de
Normalización integrados por trabajadores y empleadores. El Comité
propone la Norma al Consejo de Normalización y Certificación de
Competencia Laboral y al ser aprobada por éste y sancionada por los
Secretarios de Educación Pública y del Trabajo y Previsión Social, pasa
a formar parte del Sistema Normalizado de Competencia Laboral de
carácter nacional.
La base estructural de la Norma Técnica de Competencia Laboral, es
decir, con la que se hará la identificación de la competencia laboral,
es una función productiva elemental, denominada elemento de competencia.
Es alrededor de este elemento de competencia, producto del Análisis
Funcional (cuyas características se verán en el siguiente apartado) que
se estructura la forma normalizada para la identificación de la
competencia.
La Norma Técnica de Competencia Laboral (continúa)
En el modelo mexicano se ha considerado, tomando como antecedente la
experiencia en otros países, que la demostración de la competencia para
el desempeño de un actividad productiva, en este caso referida a la
denominada como elemento de competencia, tiene que darse considerando
los siguientes aspectos, denominados componentes normativos: Criterios
de desempeño, Campo de Aplicación, Evidencias por Desempeño y Evidencias
por Conocimiento.
Criterios de desempeño
Son los que rigen o determinan que el desempeño de una persona sea
considerado como competente, en este apartado se expresan los resultados
que se consideren contribuyentes y significativos (críticos) para
alcanzar los resultados previstos en el enunciado del elemento, y la
referencia a la calidad que deben tener dichos resultados. Los criterios
de desempeño expresan el qué se espera del desempeño de un elemento de
competencia y el cómo se espera que sea el resultado o el desempeño,
según sea el caso.
Con objeto de hacer patente que con los criterios de desempeño se
intenta expresar un resultado y la calidad de dicho resultado, se
considera conveniente que los criterios de desempeño se expresen con una
frase (lo más breve posible) integrada por:
Campo de aplicación
Este componente normativo del elemento de competencia tiene como
propósito establecer las diferentes circunstancias con las que una
persona se enfrentará en el sitio de trabajo y son, en consecuencia, en
las que se pondrá a prueba el dominio de la competencia de la persona.
En este caso, por razones de economía, debe tenerse cuidado en que los
campos de aplicación establecidos para un determinado elemento de
competencia sean los necesarios y los suficientes para evaluar la
competencia. La existencia de Campos de Aplicación redundantes, además
de complicar el proceso de evaluación de la competencia lo encarecen. El
Campo de Aplicación se expresa por dos partes: La categoría del campo y
las clases correspondientes a cada categoría. Obviamente, las categorías
a considerar deben ser las consideradas críticas y, por lo tanto deberán
resultar excluyentes entre sí; las clases en cada categoría deberán,
asimismo, ser excluyentes entre ellas.
Evidencias por desempeño
La demostración de que se es competente requiere necesariamente el
proporcionar las evidencias (que sean pruebas inobjetables) de que
efectivamente se posee la competencia para la realización de la
actividad referida, en este caso, por el título de elemento de
competencia. Para que la evaluación de la competencia tenga la mayor
objetividad posible, se ha considerado que las evidencias sean derivadas
de un desempeño.
En el modelo mexicano, se tiene considerado que el Comité de
Normalización, abocado a la elaboración de una norma defina el tipo de
evidencias necesarias para la demostración de la competencia y
establezca la cantidad de evidencias que se requiere.
Evidencias por desempeño
(continúa)
Por su naturaleza las evidencias por desempeño se han dividido en:
Evidencias directas por desempeño
Evidencias por producto
Las evidencias directas, que podrían considerarse en principio como las
que tienen que ver con la técnica utilizada en el desempeño de una
actividad, requieren de la observación y el análisis del proceso de
trabajo de la persona evaluada. Las evidencias por producto refieren los
resultados o los productos identificables y tangibles, que pueden usarse
como referentes para demostrar que la actividad fue realizada.
Evidentemente debe haber una relación estrecha entre las evidencias por
desempeño y los criterios de desempeño.
En la definición de las evidencias, debe mantenerse como principio de
acción el que por su naturaleza ambos tipos de evidencia pueden
complementarse con el fin de asegurar que se posee la competencia.
La complementación debe tener en cuenta no sólo los aspectos técnicos
sino también los aspectos económicos que inciden en la evaluación.
Evidencias de conocimiento
En este apartado se deben consignar con precisión los requerimientos de
conocimiento y de comprensión que debe satisfacer la persona que se
evalúa para demostrar que tiene las bases suficientes y necesarias para
la ejecución eficiente de los distintos desempeños que se han
considerado como partes del elemento. De manera general, puede decirse
que este apartado refiere las teorías, los principios y las habilidades
cognitivas que le permiten a una persona contar con un punto de partida
para un desempeño sistemáticamente eficaz. La forma de hacer evidente el
conocimiento debe considerar que éste -en el trabajo- no se da en forma
aislada, sino integrada al desempeño mismo.
Debe tenerse presente que el conocimiento se aplica para lograr algo y,
por lo tanto, el logro de ese algo puede, en múltiples ocasiones, ser
suficiente para identificar que se tiene (y lo que es más , que se
aplica) el conocimiento. En estas condiciones, al elaborar la Norma
Técnica de Competencia Laboral debe precisarse que conocimientos
-adicionales a los que ya están incorporados a las evidencias por
desempeño- deben ser demostrados.
Evidencias de conocimiento
(continúa)
La evidencia de conocimiento es complementaria a la evidencia por
desempeño; no debe considerarse que la sustituye y tampoco debe -cuando
el nivel no lo justifique- favorecerse que en la evaluación se pretenda
ahondar en los aspectos científicos que fundamentan el desempeño
esperado y que, seguramente; no tiene un trabajador que se ha hecho en
la práctica como es frecuente que suceda en países como los nuestros
(los latinoamericanos).
Con la figura siguiente se trata de expresar la relación entre el
elemento de competencia y sus componentes normativos.
Ver Gráfico
¿Qué representa una Norma?
De un análisis somero a los componentes normativos para un elemento de
competencia, se puede derivar que una Norma Técnica de Competencia
Laboral, referida como en este caso a un elemento de competencia, es un
instrumento que posibilita la identificación de la competencia laboral
requerida para la realización de la actividad referida por el enunciado
del elemento, ya que en dicha norma se precisan e identifican:
Lo que una persona debe ser capaz de hacer (es de hacer notar que este
aspecto se relaciona con el enunciado del elemento)
La forma en que puede juzgarse si lo que hizo está bien hecho.
Las condiciones en las que la persona debe demostrar su competencia.
Los tipos de evidencia necesarios y suficientes para asegurar que lo que
hizo se realizó de manera consistente, con base en un conocimiento
efectivo.
Desde otro punto de vista, una Norma Técnica de Competencia Laboral es
el medio para hacer evidentes los conocimientos y las capacidades de una
persona en el desempeño de una actividad. Esta consideración implica que
la Norma Técnica de Competencia Laboral debe permitir y favorecer el
reconocimiento de tres formas de expresar la capacidad de una persona:
La capacidad para obtener resultados de calidad con el desempeño
eficiente y seguro de una actividad.
La capacidad para resolver los problemas asociados a una actividad
productiva; problemas -o situaciones- que pueden ser de índole técnica o
social.
La capacidad para transferir los conocimientos, habilidades y destrezas
que ya posee, a nuevos contextos o ambientes de trabajo.
¿Qué representa una Norma?
La Norma Técnica de Competencia Laboral debe favorecer que la persona
que se evalúe adquiera una clara conciencia de su saber en el sentido
más amplio de la palabra y que comprende no sólo el saber hacer, sino el
saber ser y el saber que le permita durante toda la vida poner en
práctica su potencial para transferir y para aprender.
Evidentemente, para que la norma lo sea efectivamente, es necesario que
se haya definido, como se ha dicho, por consenso, lo que significa que
los resultados del trabajo del grupo responsable de la elaboración,
deben ser sometidos a un proceso de consulta en el sector productivo al
que interesa la norma.
Las consultas adquieren relevancia especial para los criterios de
desempeño y los campos de aplicación, ya que por su naturaleza, estos
componentes son los que identifican la forma y las condiciones que
determinan el desempeño competente; en estas circunstancias debe tenerse
la plena seguridad de que serán aceptados por el sector productivo al
que se refieren las normas.
Con el propósito de dar una idea de lo que es el proceso que lleva a la
obtención de los patrones de referencia (Normas Técnicas de Competencia
Laboral en México) para la identificación de la competencia laboral, se
presenta a continuación un diagrama de dicho proceso.
Proceso
El proceso de identificación de la competencia incluye:
Ver Gráfico
b) En busca de los elementos de competencia: El Análisis Funcional
Introducción
En el apartado anterior se hizo mención a que el referente para una
Norma Técnica de Competencia Laboral es una función productiva elemental
denominada elemento de competencia.
¿Qué son los elementos de competencia?
¿Cómo se les encuentra?
En un intento de responder a una de las preguntas anteriores, se podría
decir que un elemento de competencia (a diferencia -por ahora2- de los
elementos en la Química) no tienen el carácter de ser absolutos; se
considera que un elemento de competencia corresponde a una función
productiva simple, es decir que tiene las características de ser
realizable por una persona.
Elemento
Como se pretende que el elemento de competencia sirva como referente
técnico en la determinación y definición de los componentes normativos
que configuraran el patrón para identificar la competencia laboral, el
elemento de competencia debe referirse al resultado que se espera lograr
en la actividad que se realiza; en este sentido la función tiende a
diferenciarse del concepto de tarea, que refiere normalmente el qué, el
cómo y el con qué se lleva a cabo el trabajo.
Función
La función debe expresar el resultado de la actividad realizada en forma
tal que no quede circunscrito en un contexto laboral específico; de esta
manera la función es menos cambiante que la tarea3.
Por otra parte, la función favorece -conlleva a- la identificación de
distintas capacidades que se ponen en práctica al realizar una actividad
determinada.
Por ejemplo, si se dice que la persona "abre y cierra las válvulas en
una línea de conducción de un líquido determinado", sólo se reconoce la
puesta en práctica de su capacidad física de trabajo; mientras que si se
identifica que una persona es capaz de "mantener regulado el flujo de
líquidos en un línea de conducción" se está reconociendo su capacidad
para interpretar las distintas circunstancias en que se puede presentar
el flujo y la capacidad para decidir cómo actuar frente a las
condiciones del flujo para mantenerlo regulado, además de su capacidad
para operar la válvula. La apertura o el cierre de las válvulas, si
fuera el caso, es el resultado de una decisión inteligente no un simple
acto mecánico.
Detección de elementos de comeptencia
Los elementos de competencia están inmersos -se podría decir- en la
actividad productiva, pero hay que detectarlos4 y para ello es necesario
contar con la técnica (y la paciencia) que permita lograrlo.
Por otra parte los elementos de competencia (ahora si al igual que los
elementos químicos) no se presentan aislados sino que generalmente se
combinan para conformar una actividad productiva compuesta, con
significación en el contexto laboral. Sucede algo como lo que se tiene
en el caso de los elementos químicos: el oxígeno y el hidrógeno se
combinan para dar el compuesto agua que todos conocemos y en el cual no
reconocemos ninguno de los elementos.
Para detectar5 los elementos de competencia que se presentan en una
actividad productiva compleja, como las que normalmente se evidencian en
las organizaciones productivas, se cuenta con el Análisis de las
Funciones o Análisis Funcional que consiste en, por desagregación
sucesiva de las funciones productivas, llegar a encontrar esas funciones
simples, realizables por una persona, que son los elementos de
competencia.
Se considera que el Análisis de las Funciones, en este caso las
productivas, es el análogo al que se hace con fines de identificación
del valor de los productos. El análisis de las funciones productivas
tiene, en principio, la misma finalidad implícita: identificar las
funciones que son necesarias para el logro de lo que se denominaría el
Propósito Principal, es decir, reconocer -por su pertinencia- el valor
agregado de las funciones.
Mapa funcional
Al igual que en el caso de análisis del valor de los productos, en el
caso de las funciones productivas, el resultado del análisis se expresa
mediante un mapa o árbol de funciones.
El mapa -o árbol- se inicia con el propósito principal identificado
(correspondiente a lo que sería el producto integral para el caso de
análisis de valor) y la desagregación o desglose de este propósito
principal da origen a las distintas ramas que se terminan en el momento
en que se encuentran (detectan mejor dicho) los elementos de
competencia.
La base del análisis funcional es la identificación, mediante el
desglose o desagregación, y el ordenamiento lógico de las funciones
productivas que se llevan a cabo en una empresa o en un conjunto
representativo de ellas, según se trate de la búsqueda de elementos de
competencia para la configuración de Normas Técnicas de Competencia
Laboral específicas para una determinada empresa o para un sistema de
cobertura nacional.
c) Principios del Análisis Funcional
Introducción
Los principios o criterios que dan sustento a la aplicación del análisis
funcional son básicamente los tres siguientes:
1. Propósito principal
El análisis funcional se aplica de lo general (el Propósito Principal
reconocido) a lo particular.
El análisis funcional concluye -como se dijo- cuando el analista se
encuentre frente a las funciones productivas simples consideradas como
elementos de competencia. Se ha preferido utilizar el término "de lo
general a lo particular" y no el "de arriba hacia abajo" que a veces se
utiliza, ya que esta última expresión puede dar idea de que el mapa
funcional corresponde, o que por lo menos estaría emparentado, con la
estructura jerárquica de la organización laboral, cosa que no debe
suceder.
2. Funciones discretas
El análisis funcional debe identificar funciones delimitadas (discretas)
separándolas de un contexto laboral específico.
Es decir, en el mapa deben consignarse aquellas funciones que tengan
claramente definidos su inicio y su término (no deben ser continuas).
Por otra parte las funciones no deben estar referidas (como es el caso
de las tareas) a una situación laboral específica ya que de suceder esto
se le restringe la posibilidad de identificación de la capacidad de
transferencia y ésta quedaría inscrita en el marco de un determinado
puesto de trabajo. Un aspecto que complementa lo anterior y que resulta
útil para la expresión de las funciones es el mantener en todos los
casos (puede evidentemente hacer excepciones) una estructura gramatical
uniforme para las oraciones que expresen las funciones. La estructura
gramatical generalmente aceptada es la constituida por:
2. Funciones discretas
(continúa)
Esta forma de expresión tiene como propósito asegurar que:
Se identifiquen los resultados de la actividad.
Se tenga una idea precisa de lo que se está haciendo y que el desglose
mantiene una relación lógica entre un nivel de desagregación y su
antecedente.
Se mantenga la consistencia en todos los proyectos de establecimiento de
Normas Técnicas de Competencia Laboral, dando la posibilidad de
compararlas y de transferirlas en un sistema de amplia cobertura.
3. Causa - consecuencia
El desglose en el análisis funcional se realiza con base en la relación
causa-consecuencia.
Al realizar la desagregación de las funciones resulta útil identificar
lo que debe hacerse (los resultados de la actividad) para alcanzar el
resultado que se espera lograr en la función que se está desagregando.
Es de advertir que no hay que confundir un mapa funcional con un
diagrama de flujo de procesos. Los resultados que se esperan y que deben
expresarse en el mapa funcional son los que se obtienen por la actividad
de las personas no por el funcionamiento de los equipos de producción6 .
Los desgloses derivados de una determinada función deben ser los
suficientes y los necesarios para el logro de la función que les dio
origen; en consecuencia, los desgloses, primero, deberán ser excluyentes
entre sí y, segundo, la integración de los desgloses debe tener plena
correspondencia con la función que los originó. Debe tenerse presente
que los desgloses son las partes constitutivas de la función de origen
y, por lo tanto, la suma de los desgloses no debe ser ni mayor ni menor
a lo que se desglosa. Así por ejemplo, el desglose de una posible
función, la de "definir las especificaciones para los procesos" se
desglosaría de la siguiente manera:
Ver Gráfico
3. Causa – consecuencia
(continúa)
Es de advertir que en el mapa funcional no deben aparecer funciones
repetidas. Si esto llegara a ocurrir debe procederse a examinar la forma
en que se llevó a cabo la aplicación del principio de desglose con base
en la relación causa-consecuencia. Puede considerarse que el mapa
funcional es la representación gráfica del modelo del sistema de
producción y, como en todo sistema, no hay, ni debe de haber, funciones
duplicadas.
El análisis de las funciones concluye cuando se identifican las que
corresponden a los elementos de competencia, es decir las que son
logrables por una persona.
Por lo anterior, se dice que los elementos corresponden al último nivel
de desagregación y se considera que son la especificación última y
precisa de la competencia laboral. Un aspecto a considerar cuando se
trata de detectar un posible elemento de competencia es el de que exista
claramente la posibilidad de enlazar la expresión
"La persona debe ser capaz de" con el enunciado del elemento de
competencia.
Si este enlace no es ni técnica ni gramaticalmente posible, no se
contará con el referente para el que se construirán los componentes
normativos que sustenten la identificación de la competencia laboral,
comprometiendo así la calidad del proceso y, consecuentemente, de la
Norma que se realizará.
El resultado de un análisis funcional, como se ha dicho, se expresa en
un mapa -o árbol- cuya estructura adquiere la forma general que se
presenta en el esquema que aparece en la figura siguiente, en el que los
elementos de competencia -funciones realizadas por una persona y que por
lo tanto se presentan como último nivel de desglose- aparecen
sombreados.
Esquema de Mapa Funcional (ver gráfico)
Otras recomendaciones:
Validación
En un proyecto nacional de elaboración de Normas Técnicas de Competencia
Laboral es obligado que el mapa funcional correspondiente a un
determinado propósito principal sea realizado por un pequeño grupo de
personas que reúnan un conocimiento profundo del trabajo que lleva al
logro del propósito principal y un dominio pleno de la técnica del
análisis funcional; sin embargo dado que el mapa funcional aportará los
elementos de competencia para configurar, a partir de ellos, los
componentes normativos, es conveniente -(necesario podría decirse)- que
dicho mapa funcional sea puesto a consideración del sector productivo en
el que se reconozca la existencia del propósito principal seleccionado.
La consulta proporcionará información que permita considerar que las
funciones identificadas son pertinentes -tienen valor- en el ámbito
laboral y por lo tanto los referentes para la identificación de la
competencia laboral (las normas) cuentan con un sustento que permite
considerar factible su aplicación.
d) Perspectivas y aplicaciones
Perspectivas
El análisis funcional manejado con propiedad resulta ser una herramienta
útil y un eficaz apoyo para la detección de esas funciones productivas
simples, realizables por una persona que se han denominado elementos de
competencia y que, como se ha visto, constituyen la parte técnica de una
estructura para identificar competencias laborales. Los elementos de
competencia proporcionan el referente laboral para el cual se pretende
-en un sistema- identificar las competencias.
Es de advertir, sin embargo, que al igual que en la Naturaleza los
elementos químicos no se presentan aislados, sino en compuestos más o
menos complejos, en la Naturaleza del Trabajo, los elementos de
competencia tampoco se presentan aislados.
Los elementos de competencia, como se ha dicho, corresponden a funciones
realizables por una persona, lo cual no significa que una persona, tenga
como responsabilidad en el trabajo la realización de una y sólo una de
esas funciones elementales. Es práctica común que una persona en el
trabajo lleve a cabo actividades que integren varios elementos, a veces
hasta 15 ó 20. La integración de elementos de competencia, con el
propósito de establecer la correspondencia con las actividades tal y
como se estructuran en el mundo laboral, da origen a lo que se ha
denominado como calificaciones laborales.
Aplicación
Las calificaciones laborales son, pues, un conjunto de elementos de
competencia integrados de modo tal que corresponda a funciones
productivas complejas que se llevan a cabo normalmente en el ámbito
laboral. Puede considerarse, en términos generales, que existe cierto
paralelismo entre calificación laboral y profesión en cuando ésta
considera la capacidad de ejercer una gama más o menos amplia de puestos
de trabajo afines.
Para propósitos prácticos, las calificaciones se estructuran con base en
subconjuntos de elementos de competencia denominados unidades de
competencia.
En un esquema general de identificación de la competencia laboral, el
elemento es el punto de partida ya que es para él que se han
especificado los componentes normativos. La unidad sin embargo es el
primer escalón en el sistema de reconocimiento formal de la competencia
laboral; es certificable.
La figura siguiente esquematiza la relación entre elemento de
competencia, unidad de competencia y calificación laboral, haciendo
notar que en este último concepto, con el propósito de contar con la
mayor flexibilidad posible, se ha considerado que pudieran existir -para
propósitos de identificar la competencia laboral- unidades de
competencia obligatorias y unidades de competencia optativas.
En caso de que se considere la existencia de unidades optativas en una
calificación, el grupo de expertos genera la propuesta de cuáles pueden
ser y cuántas del total considerado tienen que ser acreditada para
obtener el certificado correspondiente a la calificación.
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