1. MARCO CONCEPTUAL
1.1 LA ADMINISTRACIÓN DEL DESARROLLO
No podríamos entrar a tratar el tema de la dirección, sin antes
intentar poner un marco de referencia que nos ubique dentro de las
características muy especiales de un pueblo, de una raza y de un
continente unido y ligado, en la mayoría de los casos, por un mismo
proceso de desarrollo, por un sentido especial de concebir el estado, la
sociedad, la familia y por una cultura y unos principios que tienen
idéntico origen y similar evolución; este es nuestro continente
latinoamericano. Las ideas y conceptos de la dirección que nos vienen de
los países desarrollados y superindustrializados, están orientados a
gerentes que manejan grandes recursos financieros, casi sin
limitaciones; que poseen una altísima tecnología en sus métodos y
sistemas de trabajo; que están en condiciones de adquirir el equipo
adecuado que requieren y que, sobre todo, cuentan con un recurso humano
calificado, especializado e idóneo, que convierte a la dirección en una
dirección de expertos que tienen todas o casi todas las facilidades para
dirigir. Cosa muy diferente es ejercer la dirección en donde los
recursos son limitados y en la mayoría de las veces muy escasos, donde
el impacto del cambio y de los conocimientos científicos producen graves
y profundos conflictos en todos los aspectos de la vida, de la cultural,
de la política, de la economía, de la sociedad
América Latina es el continente del cambio, de las grandes
transformaciones, es el joven continente con una tecnología autóctona y
acomodada a las circunstancias, con un grupo directivo y un elemento
humano que todavía conservan muchas de sus sabias tradiciones, que
reconocen sus limitaciones, pero también conocen sus grandes valores y
tratan de usarlos, de acomodarlos, de ponerlos al servicio del
desarrollo y de la productividad. La dirección en la empresa
latinoamericana (la administración en un sentido más amplio) es la
"administración del desarrollo".
La "administración del desarrollo" consiste simplemente en el manejo
adecuado de los escasos recursos, en la conducción inteligente de los
graves impactos que produce la innovación en la estructura empresarial y
en el comportamiento general de los individuos. Es el lograr acomodar
con la medida exacta las nuevas tendencias de la tecnología y de la
ciencia empresarial a nuestras limitaciones y a nuestro desarrollo. Es
el poder encauzar todo ese cúmulo de problemas y dificultades propios
del proceso de desarrollo, hacia mejores oportunidades para los
individuos y un mejor aprovechamiento para la empresa y para la sociedad
en general.
1.2 LA MISIÓN DEL DIRECTIVO LATINOAMERICANO
La diferencia entre manejar y dirigir el crecimiento de la empresa
privada o del estado, cuando los recursos son amplios, abundan, se
derrochan y existe alto consumo, es muy grande, en relación con aquella
en donde por razones de inflación, por escasez y endeudamiento, el
directivo se ve forzado a realizar verdaderos malabares para conseguir
los recursos necesarios y los créditos baratos que le permitan el
adecuado desarrollo de su empresa, de su país o de su comunidad.
La distancia que se establece entre un medio donde el recurso humano
tiene amplias oportunidades de investigación y capacitación, donde la
especialización es algo obligado y común y corriente, al mismo tiempo el
estado y la sociedad están en capacidad de proporcionar educación
gratuita hasta niveles de gran aprovechamiento, salta a la vista con
aquellos otros países, en donde se cuenta con un recurso humano sin la
cultura suficiente y en la mayoría de los casos con deficiencias
profundas en los conocimientos más elementales, incluso hasta Ilegar a
la ignorancia.
Es muy grande el contraste al comparar las empresas dotadas de los más
avanzados sistemas, que utilizan novedosos y sofisticados equipos,
herramientas y procedimientos, con aquellas que hacen grandes esfuerzos
e invierten sumas importantes para lograr mantener sistemas,
procedimientos, equipos obsoletos y en desuso y en algunos casos en vía
de desintegración.
La seguridad industrial, las instalaciones confortables y aptas para el
desarrollo adecuado del trabajo y la motivación del individuo, en los
países desarrollados, no son comparables con aquellos otros, en donde, a
pesar de los grandes esfuerzos por mejorar, todavía resultan deficientes
y dejan mucho que desear en la mayoría de los casos.
Se podrían seguir enunciando en un interminable paralelo aquellas cosas,
aquellos factores que hacen que nuestra condición de países en
desarrollo, nos diferencien grandemente de aquellos países en donde van
nacido las teorías de la administración científica y que podemos
calificar como altamente desarrollados y superindustrializados.
A pesar de todas estas diferencias que nos pueden distanciar de las
teorías administrativas, le corresponde al directivo latinoamericano
poner su agudeza, su ingenio y su creatividad al servicio de su país, de
su sociedad y de su empresa; su misión consiste en acomodar con sabia
"malicia indígena" todos los principios y técnicas de la administración
científica, al manejo y dirección de sus empresas; tratando de fijar su
atención y encaminar la solución de sus necesidades básicas y simples a
través de sus escasos recursos disponibles. A nuestros empresarios, a
nuestros gobernantes, a nuestros líderes les corresponde aportar su
experiencia y sus conocimientos para intentar diseñar, o mejor volver a
inventar, todas las técnicas y conceptos científicos, para que se
acomoden a las condiciones locales, basados en una tradición histórica,
unas costumbres, unas leyes y unos principios éticos y morales.
No será desconocido para el lector educado en las aulas universitarias o
el empresario inquieto por adquirir nuevos conocimientos, que las
teorías aparecidas en los libros y escritos de los científicos de la
administración, en los países desarrollados, contienen un bagaje muy
amplio y muy valioso de principios, métodos, casos y modelos sobre las
finanzas, la producción, el mercadeo, las relaciones industriales, la
motivación, el desarrollo humano y, en fin, todo aquel gran paquete de
conocimientos que estructuran y hacen en la teoría al gerente ideal y al
directivo completo.
No podemos desconocer, igualmente, que todos estos conceptos, la mayoría
de las veces ya debidamente comprobados, experimentados y aceptados en
la práctica, en las empresas americanas y europeas, constituyen la
fuente innegable de la ciencia administrativa y de la dirección de
empresas. Sin embargo, el papel del gerente y del directivo
latinoamericano, que no cuenta con los recursos suficientes ya
conformados, consiste en establecer en la dirección de su empresa un
proceso continuo de innovación y de renovación, acomodando a la
avalancha de los cambios del mundo sus escasos y pocos desarrollados
recursos.
1.3 EL CONCEPTO DE LA DIRECCIÓN Y EL HOMBRE LATINOAMERICANO
Si entramos un poco en el gran concepto de la dirección, si revisamos
las teorías sobre este tema, encontramos que la esencia de la dirección
esta en el manejo del recurso humano: en la motivación, en la
comunicación, en la toma de decisiones, en la capacitación, en la
promoción, en la innovación, en los principios de la autoridad y en el
enriquecimiento del puesto de trabajo, en el desarrollo del individuo y
en todo aquello que hace radicar el éxito empresarial en el hombre, mas
que en la tecnología.
Para un continente en donde la mayoría de las naciones no han podido
llegar al máximo desarrollo de sus recursos físicos y humanos, es
imperante que el estadista, el ejecutivo, el industrial, el banquero, el
director hospitalario o de centro de salud, el rector universitario o de
escuela publica, el pequeño empresario, el líder estudiantil o sindical,
el presidente de junta comunal del barrio de la gran ciudad o de la
vereda del pequeño municipio, el jefe espiritual, el prestante militar o
jefe de policía, y todos los que ocupan liderazgo y dirección, enfoquen
sus esfuerzos hacia una proyección creadora, en donde el conjunto de
valores humanos se convierta en la base y el eje del desarrollo
nacional, empresarial, social y comunitario.
Cuando los libros y las teorías nos hablan de satisfacer a través de la
empresa, las necesidades primarias del hombre, para luego desarrollar y
pensar en sus necesidades de reconocimiento y de satisfacción del ego
debemos aceptar que se trata de la natural y profunda necesidad del
hombre de saber quien es, para donde va, cual es su función en el mundo
y en la sociedad, cuales serán sus aspiraciones y sus logros, en donde
estará su estabilidad y seguridad y, en fin, cual es su destino
proyectado en su medio, dentro de su comunidad, que le permita
desarrollar sus valores y que pueda enriquecer sus tradiciones, su
manera de ser, sus sentimientos, sus creencias y sus emociones.
El desarrollo cultural de América Latina posee grandes e importantes
demostraciones de sus valores, de su riqueza espiritual y de su altiva
tradición. Es el continente joven con un recurso humano forjado en las
luchas por su libertad, espóntaneo y cálido, tranquilo y respetuoso de
los principios y enseñanzas de sus antepasados, que todavía conserva el
gran sentido de la unidad, del amor y respeto por la familia, por el
honor y la lealtad, enmarcado por un profundo sentimiento religioso y
espiritual. Impactado y muchas veces convulsionado por la dinámica del
cambio, de la moda y de la tecnología, requiere un grupo directivo que
esta mas cerca de la naturaleza, de las características humanas de su
gente, para emprender con éxito cualquier empresa que se trace.
El dirigente latinoamericano no puede fundamentar el concepto de la
dirección, solamente en los aspectos puramente materiales e
impersonales, en donde la rigidez de la sistematización y de la
tecnología, colocan al hombre como autómata, superespecializado,
rutinizado y programado; es importante permitir que los valores humanos
de los latinoamericanos, sus emociones, sus características y sus
cualidades puedan desarrollarse y entregarse al mejor logro de los
objetivos empresariales e individuales.
Los continuos altibajos en las economías latinoamericanas, el nivel de
vida a veces muy por debajo de las medidas normales, la avalancha y la
importación de atractivos, deslumbrantes y a veces extravagantes modos
de vivir de las sociedades desarrolladas y de consumo, acrecientan en el
hombre latinoamericano, la permanente preocupación por su supervivencia,
por su seguridad y por su estabilidad futura. Los deseos muy naturales
de los latinoamericanos por su status, dentro de una sociedad y una
economía que importa muchos bienes suntuarios, mantienen al obrero, al
empleado, al trabajador, agobiado por la ansiedad y la expectativa por
mejores condiciones de trabajo, de estabilidad y por mayores ingresos.
A pesar de todo, el pequeño empresario, el mediano o el empresario de la
gran industria siempre encontraran grandes y nobles valores en sus
trabajadores y podrán en conjunto encauzar el progreso y el éxito
empresarial, mediante el manejo y aumento de las energías del hombre en
su propia fuente, y mediante sabia y bien calculada dirección podrán
desarrollar, enaltecer y encauzar las emociones personales, encaminar
positivamente los brotes de odio y desesperación, el temor, la
inseguridad y el deseo de progreso, a través de la confianza, la
esperanza, el amor y la fe y la buena y positiva disposición de
sacrificar parte de sus beneficios materiales al logro de las
aspiraciones y al desarrollo de su gente. Si quisiéramos resumir este
gran marco conceptual, dentro del cual desarrollaremos los criterios de
este libro, nos limitaríamos a decir que el tema de la dirección viene a
ser para los dirigentes latinoamericanos como el método y la disposición
para dirigir y encauzar los recursos técnicos, físicos y financieros al
desarrollo del hombre y de la sociedad poniendo a su servicio la
sofisticación y la tecnología, más no invirtiendo los valores y
convirtiendo al hombre en esclavo de la sofisticación y la tecnología.
2. LA MISIÓN DIRECTIVA
2.1 CONCEPTOS GENERALES
No es posible pretender enmarcar al directivo dentro de unas normas y
unos metodos específicos, que le indiquen la forma y el estilo de
dirigir. Podríamos decir que la dirección, en gran parte, es un arte; y
la forma como el directivo cumple su misión depende de muchas
circunstancias personales o del medio donde se desenvuelve.
Por ejemplo, puede depender de su temperamento, de sus características y
cualidades humanas; un directivo con un temperamento tranquilo y
pausado, dirigir su empresa en forma diferente a como lo haría un
individuo de temperamento fogoso y dinámico.
Puede depender de sus conocimientos y habilidades; el hecho de tener una
formación y capacitación especial, le permitir al directivo comprender
en mejor forma la misión de dirigir y mediante sus habilidades muy
personales podría dar el enfoque y la dirección que se acomode mejor a
un adecuado desarrollo de su empresa.
La posibilidad de los recursos y la estructura misma de la empresa son
factores determinantes en el estilo de dirección. Las decisiones del
directivo siempre estarán afectadas por las posibilidades de recursos
físicos, económicos y humanos; en la medida en que sea fácil
adquirirlos, el estilo de dirección y de oportunidades empresariales
será diferente. La organización y estructura de la empresa permitirá
desarrollar un estilo especifico de dirección; las líneas de autoridad
establecidas, la organización y el ambiente harán que la dirección se
ejerza en forma diferente de una empresa a otra.
La misma influencia que la empresa tenga en el mercado, y aun en la
comunidad social y empresarial donde se desenvuelve, es un factor
determinante de la forma de dirigir. El directivo que esta envuelto en
el mundo de la competencia, que tiene relieve e importancia ante su
sociedad y su comunidad, conducirá sus decisiones de dirección de
acuerdo con la responsabilidad que tiene y le corresponde.
El empresario medio, latinoamericano, ha venido sorteando las naturales
dificultades de un proceso que va de trasformar sus sistemas
rudimentarios y artesanales en unos mas técnicos y profesionales,
tratando de utilizar dentro de un panorama limitado unos recursos
humanos mas calificados y acomodando sus escasas posibilidades técnicas
y financieras al mejor logro de sus objetivos. En todo este proceso de
transformación y desarrollo le ha correspondido al directivo
latinoamericano desempeñar funciones que lo desvían de su verdadera
misión de dirigir.
En algunos casos se le ve actuar como investigador y se introduce en los
campos de la tecnología y de la ciencia, para estudiar sobre su producto
o hacer experimentos sobre sus procesos; en otras oportunidades,
recopila datos y estadísticas y entonces se le ve actuando como
analista.
No será raro ver a algunos directivos organizando el presupuesto o
resolviendo fórmulas matemáticas para encontrar estados financieros; a
veces se involucra en los problemas de propaganda y mercadeo o se
enfrasca en problemas de planeación y programación de producción,
llegando así a ser un técnico en presupuesto, en finanzas, en mercados o
en producción.
La misión del directivo va directamente relacionada con las cualidades
del jefe que conoce con profundidad su organización y que toma acertadas
decisiones sobre los aspectos vitales de su empresa. Esas
determinaciones, esa visión para tomarlas y sus habilidades naturales
deben beneficiar a toda la organización y deben causar un efecto
positivo en las vidas y en el desarrollo de los seres humanos de la cual
forman parte.
La función de dirigir es un proceso que abarca todos los niveles de la
organización y es una actividad especial que se realiza plenamente
cuando una persona, habiendo recibido una determinada autoridad, tiene
la responsabilidad de enseñar, de guiar y dirigir las actividades de
otros. La misión consiste en obtener, mediante habilidad, motivación y
eficacia, los mejores resultados en el logro de los objetivos
propuestos.
Si quisiéramos hacer una clasificación de los niveles que abarca la
dirección tendríamos que decir:
· Le corresponde al directivo tener la visión necesaria para lograr
proyectar su empresa. Para esto deberá tomar las mejores y mas
importantes decisiones de ahora y hacer las predicciones sobre aquellos
aspectos mas significativos e importantes del futuro.
· Definir claramente las metas y los resultados esperados, y encaminar
al grupo humano a su consecución; para ello debe establecer objetivos
claros, alcanzables con criterios y periodos definidos, y con los
recursos y presupuestos suficientes para conseguirlos.
· El logro de los resultados, esta directamente relacionado con las
condiciones y características de su recurso humano. La dirección deberá
hacer participe de la gestión, a toda la colectividad empresarial, y con
un claro concepto de la autoridad y responsabilidad deberá delegarle lo
necesario, con la supervisión y control que se juzgue conveniente.
· El nivel cultural de la mayoría de la gente latinoamericana es muy
escaso y limitado; le corresponde al directivo establecer en su empresa
los planes de capacitación y formación que, de acuerdo con sus limitados
recursos económicos, puedan desarrollar las capacidades y habilidades de
los individuos, con miras al desarrollo personal y empresarial.
La preocupación permanente por darle a la empresa mejores y mas
avanzados sistemas de trabajo, tratando de acomodar nuevas técnicas y
herramientas son algo que debe motivar a los dirigentes
latinoamericanos. Nuestras pequeñas y medianas empresas se caracterizan
todavía por rudimentarios y obsoletos métodos de trabajo; quedan todavía
muchas tradiciones y viejas fórmulas de nuestros antepasados. El
continente latinoamericano, todo, ha entrado en una fase muy importante
de desarrollo y competencia, es necesario, casi obligante, la
actualización y la promoción de la innovación.
2.2 LA TOMA DE DECISIONES
Aunque la toma de decisiones es un tema de mucha importancia en el
proceso de planeación, resulta también una característica que se incluye
como aspecto fundamental dentro de los criterios de la dirección.
Que se debe hacer, como, cuando, quién y dónde, son actitudes que
diariamente, a cada instante toman todos los seres humanos, unas veces
en forma rutinaria e intuitiva, otras en forma meditada y reflexiva y
mediante las respuestas a estos interrogantes se toman las decisiones
que indican los cursos de acción que se deben seguir.
Pero es al directivo de empresa a quien le corresponde tomar vitales
decisiones ya que estas tienen profunda repercusión en la marcha,
progreso y vida futura de su empresa. En la medida en que esas
decisiones obedezcan a respuestas.
Sus problemas, ya los conoce; las alternativas para decidir no requieren
de mucha imaginación y estudio, se van descartando fácilmente hasta
llegar a la mejor.
3. PRINCIPIO DE AUTORIDAD Y LIDERAZGO
3.1 AUTORIDAD LEGAL. AUTORIDAD PERSONAL
Para que se ejecuten las decisiones tomadas y se guarde un equilibrio
organizado dentro de la empresa, debe existir en los distintos niveles,
un claro concepto de la autoridad.
Si quisieramos definir la autoridad, diriamos que es la esencia y la
caracteristica vital del que dirige, del jefe, del guia, del líder; es
aquello que hace que otros se dejen conducir y que en grupo encaminen su
trabajo y sus esfuerzos hasta lograr los objetivos y las metas trazadas.
La autoridad en la empresa, como en cualquier otra organización, formada
por seres humanos, es la base para que cada uno de ellos pueda
desarrollar un trabajo especifico, dentro de unas normas y unos
principios establecidos.
Sin autoridad, se produciria el caos y la desintegración de las
organizaciones, y no seria posible lograr en ningun momento una
estructura que permitiera un comportamiento y relación entre compañeros,
entre jefes y entre subalternos, esencia y fundamento de la organización
empresarial.
Segun Henry Fayol "La autoridad consiste en el derecho de mandar y en el
Poder de hacerse obedecer... No se concibe la autoridad sin la
responsabilidad que acompaña al ejercicio del poder".
De donde sale esta autoridad? En toda organización humana, surge la idea
del jefe que tiene autoridad, para mandar, para dirigir y organizar y
esta autoridad proviene del puesto que ocupa en la estructura
empresarial y esta posición origina unas leyes y unas normas que se
imparten y se deben cumplir obligatoriamente pues tiene fuerza y origen
legal. Se establece entonces una autoridad legal que le permite al
directivo ejercer su poder; independientemente de sus cualidades y
caracteristicas personales, es una autoridad que se deriva solamente del
cargo que ocupa. Existe otra, tan importante y tan definitiva como la
anterior, es la autoridad que surge de las cualidades y habilidades,
personales y profesionales de quien la ejerce.
La autoridad legal esta trazada por los principios de organización de la
empresa y no es tanto la parte que le permita ejercer la fuerza para
lograr el desarrollo de trabajo, sino mas bien, es la facilidad para
establecer un ordenamiento y poder tomar las mejores decisiones; es
permitir que el grupo sobre el cual se encamina la autoridad, pueda
conducirse organizadamente, hacia el logro de los objetivos
empresariales y al mantenimiento de un ambiente que facilite la
ejecución armónica de las labores asignadas a cada uno y en definitiva
al desarrollo de los individuos como seres humanos dentro de la
organización.
La autoridad personal se relaciona con aquellas características y
aptitudes individuales que permiten que a determinados directivos se les
obedezca, se les respete, y se les acepten sus criterios, mediante el
uso de solicitudes, persuasiones o sugerencias, más bien que por el
ejercicio del poder y de la autoridad legal.
La autoridad personal surge de la habilidad para conocer profundamente a
la gente, de saber entender sus aspiraciones y sus necesidades
personales, de saber con exactitud sobre lo que se debe hacer y lo que
se debe emprender, demostrando claridad en los conceptos y seguridad en
las determinaciones, pudiendo asi dirigir a la gente hacia objetivos
claros y a la busqueda de metas concretas que permitan la mayor
realización humana y empresarial.
La autoridad personal se solidifica cuando el directivo demuestra
profundos conocimientos de su empresa y de su area de trabajo, cuando
sabe aplicar los mejores sistemas de administración y este pendiente de
utilizar nuevas técnicas y nuevos procedimientos para beneficio de su
propio trabajo y de su grupo humano.
El conocer profundamente a la gente implica tener la conciencia y el
deseo muy profundo de querer acercarse a ella, de tener la buena
voluntad de servirle, ayudarle y conducirla. No se puede conocer a la
gente, en sus aspiraciones, en sus anhelos y en sus inquietudes, si no
se Ilega a establecer un clima de familiaridad y de mas informalidad en
las relaciones de jefe a subalterno, que permitan un dialogo tranquilo,
sincero, libre del miedo y del temor a las represalias y al abuso del
poder.
El conocer la empresa y el área de trabajo implica el haber podido vivir
personalmente las experiencias de trabajo y los procesos más
importantes, el preocuparse por saber y conocer lo que hacen los demás,
de entender las políticas de la empresa y de ubicarse exactamente en la
mision que le corresponde cumplir junto con su grupo de trabajo en
relación con toda la estructura de la organización.
Aquí podríamos decir que se aplica con mucha propiedad aquello de que
"para saber mandar hay que saber obedecer". Nadie puede tener autoridad
personal para mandar si no conoce claramente lo que se debe hacer.
El tener conocimientos administrativos avanzados y el poder aplicar
nuevas técnicas y nuevos procedimientos, implica que el directivo,
permanentemente, debe estar preocupado por la actualización y la
innovación. Con esto podra demostrar su buena disposición de
asimilación, y haciendo participe a su grupo de trabajo e implementando
con el sus conocimientos lograra ventajas y beneficios de toda índole,
afianzando asi su autoridad y liderazgo personal.
3.2 LIDERAZGO
Si a los conocimientos sobre estos temas, se añade la condición
fundamental del directivo de ser el primero, de dar ejemplo como lider
del grupo, se lograra obediencia, respeto y rendimiento en el trabajo no
por temor, sino por convicción, y por un sentido claro de lealtad y
liderazgo.
Segun Koontz y O'Donell "liderazgo es la habilidad de un administrador
para inducir a sus subalternos (seguidores) a trabajar con confianza y
celo".
Este criterio podemos tratar de relacionarlo con el concepto arriba
analizado de la autoridad personal. Tanto el liderazgo como la autoridad
personal nacen de las caracteristicas puramente humanas y cualidades
intrinsecas de los individuos que, crean mística y que facilitan el
proceso de dirección.
El líder actúa al frente de su grupo, dirigiéndolo, facilitando su
progreso v desarrollo y señalando las metas y objetivos que se deben
realizar. El éxito del líder está en lograr que la gente se entregue a
su labor y a la disciplina, sólo valiéndose de su personalidad que le
imprime imagen y carisma ante los demás y que con magnetismo especial
logra atraer hacia si la buena voluntad de otras personas.
El problema del liderazgo ya no es una cuestion que se pueda relacionar
con la estructura y organización de la empresa, no siempre el líder es
el jefe formal dentro de la organización, los líderes surgen a cualquier
nivel, a veces encabezando banderas diferentes a las del propio trabajo.
Los líderes naturales pueden causar positivas repercusiones en el
desarrollo empresarial, o pueden ser los responsables de traumatismos y
dificultades en el adecuado y armónico desenvolvimiento del trabajo. Si
la dirección de la empresa cuenta con líderes representativos y los
jefes de cada grupo, encaminan su trabajo a traves de un liderazgo y de
una autoridad personal, el ambiente y progreso de la empresa seran
positivos y de amplias repercusiones en su desarrollo y crecimiento. Si
pasara lo contrario, es decir que los directivos basaran su autoridad en
unos principios puramente regales, los líderes natural tomarian la
voceria de la comunidad empresarial y serían las personas
representativas del grupo que estarían guiando y conduciendo las
relaciones de trabajo, estableciendose una clara diferencia entre el
directivo y los representantes de los trabajadores.
Especialmente en nuestro continente latinoamericano, el trabajador y el
empleado medio se han unido alrededor de líderes sindicales, algunos de
ellos altamente politizados, otros mas preocupados por los honores de
encabezar la lucha contra el empresario, algunos otros interesados en
lograr el privilegio de manejar considerables fondos sindicales y de
obtener prebendas que se derivan de su posición y liderazgo, habra
otros, que movidos por su posición justa y equilibrada ante los demas, y
por su condición de líderes, estarán preocupados por una equitativa y
adecuada relación obrero-patronal.
En todo caso le corresponde al directivo de empresa tratar de lograr que
sus trabajadores piensen y actuen favorablemente, con la moral alta,
aportando todas sus capacidades y que el cumplimiento de los objetivos
empresariales se consigan mediante el esfuerzo individual y la acción
creadora del grupo.
Si el directivo Ilega, mediante su buena disposición personal, a
despertar las emociones y los sentimientos de la gente, estará creando
un ambiente propicio para una productiva gestión y le sera fácil
conducir a su grupo al logro de sus aspiraciones y a la satisfacción de
sus deseos y a la realización de sus propias metas.
No es díficil encontrar ejemplos de liderazgo por todas partes;
repasemos la historia y analicemos que hicieron Bolivar, San Martin,
O'Higgins y muchos otros de nuestros líderes de las gestas libertadoras
para movilizar unos ejércitos, que a pesar de las dificultades de toda
índole, sintieron el deseo de seguir a sus jefes, y de lograr la
libertad.
A nivel de cada una de nuestras naciones tenemos los líderes y los
caudillos políticos, que con su magnetismo personal y su carisma, pueden
impactar mejor a las gentes y movilizarlas detras de unos programas, de
unas ideas y de unos principios.
En nuestro sistema empresarial son muchos los ejemplos de directivos que
logran ganarse la confianza, el celo y el entusiasmo de su gente, por la
experiencia y la habilidad que demuestran al ejecutar su trabajo y el
éxito permanente y probado de sus actuaciones.
El vendedor que, teniendo los mismos conocimientos de otros, es capaz
de impactar y despertar el mayor interes entre su clientela
convirtiendose muy pronto en el vendedor estrella y exitoso de la
compañía.
Muchos otros casos de liderazgo nos pueden venir a la mente y resultan
positivos ejemplos para nuestro propio manejo y dirección.
Los criterios hasta aquí expuestos nos llevan a resumir que la autoridad
y el liderazgo son dos conceptos que pueden tener una gran afinidad en
cuanto al ejercicio de la dirección. Por un lado, la autoridad legal le
da fuerza y poder a la dirección para desarrollar el trabajo mediante
unas normas y unas leyes establecidas; la autoridad personal complementa
la fuerza y el poder de la dirección haciendo que las normas y las leyes
se cumplan por convicción, por conocimiento y por ejemplo; el liderazgo
recoge la energía humana para que mediante confianza, entusiasmo y celo
se logre la ejecución colectiva y los objetivos y metas individuales y
empresariales.
3.3 EL DIAGRAMA DE BLAKE (O GRID)
La relación adecuada entre, el logro de objetivos individuales y el
desarrollo humano dentro de la organización, con el logro de los
objetivos empresariales de producción, indica y da idea de la
efectividad de liderazgo y de la excelencia empresarial. Blake y Mouton
desarrollaron un interesante estudio sobre los grados de preocupación
del directivo por la gente, en relación con su preocupación por la
producción y los resultados empresariales.
El estudio es fácil de analizar mediante el diagrama de Blake (figura
3.3) o eI "molino administrativo”; este refleja los dos intereses del
directivo y permite comprender la forma como se pueden relacionar o
interactuar ambos intereses el eje horizontal del diagrama corresponde a
la preocupación por producción; se ha dividido en una escala que va de 1
hasta 9, en donde 1 significa que existe un bajo interes y 9 corresponde
a una alta preocupación por la producción.
El eje vertical del diagrama dividido igualmente en una escala de 1
hasta 9, representa la preocupación por la gente y 1 corresponde a un
bajo interes y 9 significa un alto grado de preocupación por la gente.
Si fuera posible medir para cada directivo la forma como relaciona estos
dos intereses, podriamos tratar de determinar como es la conducta en sus
negocios y en su manejo empresarial; los puntos de intersección del
diagrama determinan las conductas de un directivo cuando quiere obtener
resultados por intermedio de su grupo de trabajo. Analicemos un poco
cinco posibles conductas extremas (de las muchas que, pueden lograr).
Aumenta la preocupación por la producción
Fuente: Adaptado de A.R. Blake y J.S. Mouton “The managerial GRID”
La intersección 1-1, según Blake-Mouton, significa que se exige un
esfuerzo mínimo de trabajo para mantener contentos a los miembros de la
organización producir solo lo indispensable y lograr sobrevivir en la
empresa. Se dice que este es un estilo empobrecido y deteriorado.
Si el directivo tuviera este estilo de dirección, manejaría su empresa
con mucha flexibilidad, su preocupación por la gente sería mínima, es
decir concederia todos los permisos y ausencias de trabajo, sin
preocuparse mucho por buscar las causas; no se inquietaria por los
descansos prolongados y la holgazaneria de la fábrica.
Necesariamente la moral seria muy baja y obviamente los resultados
serían totalmente negativos.
La interseccin 1-9 significa una atención cuidadosa a las necesidades de
las personas. Gran camaraderia y ambiente de trabajo agradable. La
producción es secundaria. Este se le llama el estilo Club Campestre.
Si utilizara en su empresa este estilo, el directivo, dedicaria toda su
atención al confort y a la comodidad de su gente, a satisfacer todas sus
necesidades, sin importarle mucho sus objetivos y metas de producción.
La empresa podría Ilegar a ser un magnifico club, pero muy pronto
entraría en un proceso de extinción.
La intersección 5-5 representaría un balance entre la preocupación por
satisfacer las necesidades de la gente y los objetivos de producción. El
desempeño sera adecuado y la moral será satisfactoria.
Este estilo se llama término medio es un estilo que trata de equilibrar
y balancear una situación de trabajo pero sin implicar esfuerzo muy
grande, de la gente.
Este estilo en las empresas, le indica a un directivo que ha fijado unas
metas de producción que no representan un reto a su organización, los
trabajos se cumplen sin mucho esfuerzo y tal vez la empresa se mantenga
en un término medio. Es probable que la competencia lo supere y muy
pronto las nuevas técnicas y los nuevos sistemas comiencen a dejarlo por
fuera del mercado.
En el extremo derecho esta la posición 9-1. Las personas se utilizan
técnicamente como instrumentos de la producción. El trabajo y los
sistemas se organizan y se atienden más que la gente. Sería un estilo
científico y de menosprecio por lo humano.
Para el directivo este estilo implicaría el uso de la sanción o el
premio en función de las metas de producción, no importa cuanto se
sufra, ni las condiciones mismas de trabajo, con tal de lograr el máximo
efecto en la producción. Seguramente el por algún tiempo tendrá
atiborrados sus depósitos y bodegas, pero la moral de su gente sera muy
baja y existirá mucha rotación de su personal.
En la parte superior derecha se encuentra la orientación 9-9, en donde
tanto la Preocupación por la gente como por la producción Ilegan a su
maximo (estilo Participativo). Las personas se comprometen y en un
esfuerzo común tratarán de buscar los objetivos trazados.
El directivo si llegase a utilizar este estilo en su empresa formara sus
grupos de trabajo, para compartir con ellos, sus planes y proyectos,
para hacerlos partícipes de su gestion, comprometera a su grupo en un
esfuerzo común mediante la confianza y el respeto los guiará al logro de
los propósitos empresariales e individuales.
Como puede observarse este sería un estilo de máxima excelencia en
liderazgo.
El directivo en cualquier nivel de la organización debe estar revestido
de autoridad y sus subalternos deben acatar sus disposiciones y su
dirección. La autoridad del directivo no puede ser concebida para
oprimir o asfixiar. Existe una autoridad personal que puede logar
obediencia y respeto median-te conocimientos, experiencia y ejemplo; si
a esto se le acompaña con unas habilidades y cualidades humanas, el
directivo se convierte en un líder.
4. DELEGACIÓN Y SUPERVISIÓN
4.1 A QUIEN SE DELEGA?
De acuerdo con el tamaño de la empresa y la forma como este organizada,
el directivo tendrá una capacidad física, intelectual y sicológica, que
le permite por si sólo ejercer la autoridad y tomar decisiones sobre
determinados problemas; es decir, será capáz de asumir un volumen y una
carga de trabajo específico. Existirá en consecuencia, para cada
individuo, un límite de capacidad más alla del cual será imposible
manejar con acierto las distintas situaciones que se le presenten;
deberá entonces delegar en sus subalternos parte de su autoridad y
entregar parte de sus responsabilidades (Entregar la responsabilidad no
significa eludirla. El directivo sigue siendo responsable de lo que se
le ha encomendado).
Si recordamos un poco los conceptos de organización, la estructura que
más frecuentemente resulta es aquella donde la relación entre los
distintos miembros va de superior a subordinado constituyendo una
pirámide con una cabeza que dirige y planea, y una base que trabaja y
participa, con menor autoridad y responsabilidad.
Esta relación de superior a subalterno permite al superior delegar en su
subalterno parte de su autoridad legal y hacerle participe solidario de
las responsabilidades que implica el ejercicio de la misma; el superior
le confía poderes a sus subordinados y estos a su vez entran a ejercer
su autoridad hasta el nivel y campo de acción que se les ha entregado.
Por el análisis que ya hemos hecho de lo que es el concepto de
liderazgo, se desprende la necesidad de estudiar con mucho detenimiento
a quien se le entrega parte de la autoridad legal. Recordemos que el
éxito de la dirección en un alto porcentaje se debe a aquellas
características y condiciones que le permiten al directivo ejercer sobre
su grupo humano una autoridad personal y un liderazgo que despierte
lealtad y entusiasmo en el trabajo.
Cuando una persona delega, está entregando una determinada carga de su
trabajo, y una autoridad legal especifica; al no poder eludir la
responsabilidad que le corresponda, el directivo que delega asume los
riesgos que se derivan de las capacidades y cualidades de sus
subordinados durante el tiempo que ejerzan dicha autoridad.
Para disminuir los riesgos de equivocarse en la delegación, el directivo
debe conocer más en detalle las condiciones humanas, intelectuales y
morales de los colaboradores inmediatos y entregar parte de la dirección
a aquellos que le merezcan confianza y seguridad.
El crecimiento de la empresa, la organización y la estructura que se le
de, indican claramente cuantas areas se deben establecer y por lo tanto
a cuantas personas es necesario revestir de autoridad y entregar la
dirección y mando necesario para la marcha adecuada del trabajo.
4.2 EL PROPOSITO DE DELEGAR
Es muy frecuente escuchar, de boca de muchos directivos, excelsos
comentarios y alabanzas sobre la necesidad de delegar; aceptan en la
teoria todos los principios y conceptos sobre la delegación, Pero en la
realidad su comportamiento directivo esta reflejando todo lo contrario.
No es nada fácil lograr que la gente se desprenda del poder y de la
autoridad que han ejercido por algún tiempo, es dificil llegar a
convencerse que otros pueden hacer nuestro trabajo con igual o mayor
habilidad y destreza que nosotros mismos. El directivo que considera
vital e importante su intervención en todos los asuntos de su compañía,
aún en los más triviales e insignificantes, recarga su actividad diaria,
sus horas y aun sus días de descanso, para poder atender todas las
responsabilidades que ha querido asumir. Por otra parte al estar
enfrascado con tantos detalles y funciones, el directivo no tiene tiempo
para adquirir nuevos conocimientos y perfeccionar su trabajo, planear y
fijar objetivos de desarrollo, lo cual conduce a crear inseguridad, y
todas sus actividades se van contagiando de una falta de eficacia.
El directivo, entonces, siente temor a verse desplazado por gente nueva
y dinimica; teme entregarle parte de su autoridad y responsabilidad,
convencido de que en esta forma garantizara su permanencia y estabilidad
en el cargo que desempeña.
Su limitación en el estudio de nuevos adelantos y conocimientos lo
llevan a pensar que es el único capaz de tomar las mejores y más
acertadas decisiones desconfiando, en consecuencia, de las habilidades y
aptitudes de los otros. Quiere igualmente sentirse indispensable y no
esta interesado en que sus subordinados sepan demasiado de su propio
campo.
Basa su importancia en la cantidad de autoridad que tenga y en el numero
decisiones que tome y en el volumen de actividades que desarrolle, sin
preocuparse mucho de la calidad y eficiencia de las mismas; por eso no
puede delegar nada que lo minimice o disminuya ante sus subordinados o
ante el conjunto de su comunidad.
Con estas actitudes, los valores humanos, las habilidades y capacidades
de subordinados no se pueden poner a prueba y, con frecuencia, estos se
desperdician en la empresa, y se destruyen grandes posibilidades. Es muy
importante, entonces, revisar con detenimiento nuestra habilidad y
disposición para delegar, entregando a nuestros subalternos la confianza
y la autoridad necesaria para que actuando libremente tomen las
decisiones y asuman con propiedad las responsabilidades encomendadas.
El problema de delegar implica establecer un sistema de supervisión y
control. La responsabilidad última le corresponde al directivo y este
asume las consecuencias de las decisiones de los subordinados.
La garantia del éxito radica en una adecuada vigilancia y guia, de
suerte que se mantenga la información y el control suficiente para saber
a tiempo sobre la marcha de la organización.
Esta supervisión resultaría muy fácil si se logra que cada uno asuma las
funciones que le corresponden para lo cual es indispensable definirlas y
cuantificarlas, en términos de niveles de autoridad, de responsabilidad
y de atribuciones. Estableciendo objetivos claros, y alcanzables en
tiempos definidos, se podrá ejercer una supervisión sobre las metas y
logros, que garantice el éxito del trabajo de equipo y el cumplimiento y
desarrollo de los planes trazados.
5. CAPACITACIÓN, INNOVACIÓN Y FORMACIÓN
5.1 CONCEPTOS GENERALES
Si pudieramos representar gráficamente los elementos de la dirección,
colocariamos a la capacitación y formación por un lado, y a la
innovación por otro, como dos engranajes sobre los cuales descansa todo
el proceso de dirigir y administrar la empresa y que le permite el
movimiento y la dinámica de su desarrollo hacia el futuro.
En las anteriores consideraciones, habiamos tratado de comentar algunos
aspectos de la dirección que formaban parte de la escencia misma de
dirigir: la toma de decisiones, consecuencia lógica de quien dirige; la
autoridad, el liderazgo y el mando, caraterísticas fundamentales para
ejercer exitosamente la dirección; la delegación y la supervisión,
condición fundamental para que quién dirige pueda dedicarse a las cosas
importantes y vitales de la empresa, y pueda desarrollar las aptitudes y
habilidades de sus inmediatos colaboradores. Entramos ahora a comentar
sobre dos conceptos que forman una parte muy importante de la misión de
dirigir: la capacitación y formación de los individuos y la
actualización y permanente innovación de la empresa; en ambos casos, el
desarrollo de estos dos conceptos depende grandemente de la buena
disposición y de los recursos que se destinen y de la importancia que se
le dé dentro de la filosofía y las políticas empresariales.
Ambos conceptos tocan directamente con todo el recurso humano de la
empresa, motivo por el cual consideramos que son los engranajes que le
dan su dinámica y movimiento; no sólo porque permiten el avance y el
éxito empresarial, sino sobre todo porque facilitan el desarrollo de los
individuos y su aporte cada vez más productivo al logro de los objetivos
trazados.
El tema de la capacitación y formación resultaría muy amplio para tratar
con profundidad. Sin embargo, desarrollemos una idea más enfocada hacia
un sentido de misión del directivo: la misión de enseñar, no sólo con el
ejemplo, sino con la palabra, el consejo y la comunicación. Le
corresponde al directivo enseñar el comportamiento de grupo, enseñar a
comunicarse adecuadamente, a trabajar con un sentido de lealtad y de
responsabilidad, enseñar a participar de la gestión, a encaminar todo el
esfuerzo laboral hacia la satisfacción de las necesidades y aspiraciones
y enseñar el camino de su propio desarrollo a través del trabajo
empresarial.
El lograr la mayor eficiencia y efectividad en el trabajo, y luego el
poder competir con éxito en el mercado depende directamente de la
calidad características y conocimientos de todo el recurso humano de la
organización. Este proceso comienza por la selección misma dcl personal;
continúa por la disposición de los jefes a establecer una estructura
clara y dinámica y a servir de guias y maestros a sus subalternos; se
desarrolla cuando la empresa se compromete con una política y una
filosofía clara, para un proceso de capacitación y aprendizaje y lo pone
en marcha, mediante unos programas perfectamente estructurados y
organizados.
El problema del recurso humano y sus habilidades para desempeñar los
cargos es algo que ha preocupado a todas las organizaciones del mundo.
Para la empresa latinoamericana, el nivel de educación y capacitación de
la mayoría de los obreros y trabajadores medios surge como un grave
obstáculo para su desarrollo dinámico y su despegue definitivo hacia la
tecnificación y el crecimiento.
Sin embargo, el empresario latinoamericano ha comprendido esta
dificultad y ha comenzado a crear conciencia sobre la necesidad de dar
la formación y capacitación necesaria a sus trabajadores y a establecer
un proceso estructurado de desarrollo de su recurso humano.
5.2 EL PROCESO DE SELECCIÓN, ENGANCHE Y PROMOCIÓN
La selección de hombres ambiciosos; capaces, con deseos de progreso y
superación, es el primer paso fundamental, en la tarea de edificar una
organización sólida y estable. Para esto se requiere, en primer lugar,
tener claridad sobre las necesidades del recurso humano, sus
características, las funciones que van a desempeñar y los requisitos,
aptitudes, habilidades y experiencia que cada cargo exige.
Es fundamental mirar hacia el futuro de los individuos y al futuro de la
empresa. Por esto, el proceso de selección y enganche es el punto de
partida para cualquier proyección hacia el futuro; es el lograr tener la
oportunidad de escoger los mejores para nuestra empresa, aquellos que se
acomoden más a nuestras metas y a nuestros objetivos, aquellos que
puedan tener las condiciones de progreso y que puedan desarrollarse a
través de los mecanismos y las experiencias que nuestra empresa les
puede ofrecer.
Son muchos los mecanismos que se pueden utilizar para seleccionar a
nuestro personal, desde aquellos que implican tener un equipo de
expertos sicólogos, sociólogos, ingenieros, o administradores que hagan
una selección sofisticada y tecnificada y altamente tecnificada.
También es posible contratar firmas asesoras especializadas o,
simplemente, lograr que nuestros directivos con algunas herramientas y
con su experiencia, puedan hacer la mejor selección posible.
De todas maneras, vale la pena gastar algún tiempo y a veces algún
dinero al proceso de selección; el criterio no puede ser seleccionar el
que nos cueste menos, éste a la larga le costará más a la empresa; eI
criterio debe ser seleccionar al mejor, al que se acomode más a nuestras
políticas, a nuestra filosofía y que sea capaz de lograr los objetivos
que queremos y que sienta la necesidad de crecer con su empresa y de
hacerla crecer; de progresar con su empresa y de hacerla progresar. Las
firmas asesoras de selección de personal exhiben con frecuencia una
larga lista de sus clientes y de sus trabajos, es importante en este
asunto no equivocarse y bien vale la pena, si usamos este sistema,
contratar aquella firma que por su trayectoria y sus referencias, nos
garanticen experiencia y honradez en sus criterios y en sus procesos de
selección, las referencias de otras compañías similares a las nuestras
podrían ser una buena forma de conocer estas firmas asesoras.
Sin embargo, teniendo en cuenta que el enganche del recurso humano va a
afectar el futuro de la organización, la selección de los candidatos no
puede y no debe dejarse en manos de los conceptos muy técnicos y muy
científicos que nos den las firmas de asesoría industrial; es al
directivo de empresa a quién Ie corresponde al final de cuentas decidir
con su propio criterio y percepción el enganche de sus futuros
colaboradores.
Cuando no existen los recursos económicos suficientes o simplemente no
se considera necesario contratar expertos en selección, le corresponde
al directivo tratar de establecer en su empresa su propio proceso de
selección.
5.3 GUÍA DE SELECCIÓN
A continuación establecemos una guía general que puede servir de modelo
y ayuda en el proceso de seleccion:
1. seleccione entre sus actuales colaboradores a aquellos que por sus
cualidades y condiciones especiales considera tienen un criterio amplio
y de futuro y una concepción clara y progresista de la función de
dirigir.
Reúnalos y expliqueles que ha formado con ellos un comité deselección y
promoción de personal, y que deben por tanto participar en todos los
procesos que impliquen seleccionar nuevo personal para su compañía o
promover personal antiguo a puestos de mayores responsabilidades.
2. El proceso de selección y de mayores responsabilidades. Promoción
debe cumplir algunas etapas importantes, que sirven de guia y conforman
la política de la empresa sobre este punto
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