RESUMEN
Brinda un procedimiento metodológico para el diagnóstico de la Cultura
empresarial, que a partir de la definición del estado de variables tales
como: clima, valores, actitudes, presunciones y creencias que comparten
los miembros de un grupo dentro de la organización permita detectar la
incidencia de este fenómeno en la implementación de estrategias
empresariales y en consecuencia la influencia que esto ejerce en la
competitividad. El procedimiento propuesto se ha aplicado en
organizaciones de diversos sectores tales como Turismo, Asociación
Pesquera y otros, permitiéndo detectar la validez del mismo y a su vez
perfeccionándolo en cada caso, siendo su última aplicación en la
Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya pudiendose constatar que existe
relación entre las variables cultura, estrategia, competitividad.
Abstract.
This paper provides a methodological procedure that can be used to
diagnost the organizational culture, it considers that taking as a
departur the definition of the state of variables such as enviroment,
values, attides presuntions and beliefs that are shared by the members
of group within the organization all this can lead in detecting the
insidence of this phenomenon to stablish managerial strategies and as a
result the influence of this matter over the competition can also be set
up. The proposed procedure has been applied in varios organizations,
such as tourism, fishing associations and other places.Putting in
practice the procedure it has permited to have a wide view on the vality
of it, but also we had the opportunity to make it better and adapt it to
every specific case.We put in practice this procedure in Holguín
University where we cuuld reach to the final agreement on the
relationship of the variables culture, strategy and competition.
INTRODUCCIÓN
En los momentos actuales dada la coyuntura económica, política y social
que se vive a nivel mundial, se ha generalizado la necesidad de mejorar
la competitividad de las empresas. Cuba no es la excepción, como país
subdesarrollado busca respuestas más acordes a sus condiciones concretas
y para ello requiere de planteamientos más actualizados y reales.
Naturalmente el mejoramiento de la competitividad empresarial es un
problema complejo, por lo que requiere abordarse en forma integral, es
decir desde una perspectiva que considere todos los factores que tienen
que ver con su mejoramiento.
A partir del éxito japonés y más tarde de otros países asiáticos,
comienza un cuestionamiento de las formas tradicionales de gestión que
hasta ese momento se venían aplicando en el mundo empresarial
desarrollado, cuya génesis está en los estudios de Taylor, Mayo y otros,
se critican los viejos paradigmas y se introducen otros nuevas formas de
gestión donde se concede un peso importante a la participación de los
trabajadores en la toma de decisiones, al liderazgo, a la formación de
valores sólidos donde prime una visión de futuro, planteándose que la
Productividad depende esencialmente de dos motores: el orgullo de
pertenecer a la empresa y el entusiasmo por el trabajo.
Si pensamos en cuáles son los paradigmas de gestión que han prevalecido
en la realidad empresarial cubana, nos encontramos con realidades tales
como:
Producir a toda costa sin tener en cuenta, los costos, autoritarismo,
tradicionalismo, falta de capacitación, emulación dogmática.
Es en este contexto donde estimamos factible hacer un estudio de la
cultura empresarial, identificando fortalezas y debilidades para la
adaptación de nuestras empresas a un entorno cada vez más dinámico.
Teniendo como punto de partida que los cambios acaecidos en nuestro país
han tenido un impacto directo en la vida empresarial.
Justamente una cultura débil o deficiente provoca el estancamiento y la
decadencia de las empresas, trayendo consigo fenómenos tales como la
insatisfacción laboral, la fluctuación de personal, empresas
improductivas.
Yvan Allaire y Mihaela E. Firsirotu hablan de que el éxito y la
vitalidad organizacional dependen del desarrollo de culturas y valores
apropiados.
Deal y Kennedy consideran la cultura como una inversión que produce
dinero.
A pesar de la importancia del tema y de la fuerza que ha tomado a nivel
mundial, en la literatura estudiada no se ha encontrado una metodología
asequible a nuestras realidades empresariales.
Es por ello que en el presente trabajo nos proponemos someter a su
consideración un modelo metodológico que nos permita diagnosticar este
fenómeno en el contexto organizacional cubano.
Para la realización del mismo se hizo una amplia búsqueda bibliográfica
y se aplicaron un conjunto de métodos, tanto propios de los estudios
culturales como el etnográfico y el clínico así como métodos del
conocimiento teórico tales como el análisis y la síntesis, la inducción
y la deducción, el lógico histórico y la modelación, así como métodos
empíricos como el criterio de expertos, la observación, los
cuestionarios, encuestas, entrevistas, escalas, etc., utilizando como
estadígrafos la moda y la mediana.
Cultura organizacional. Una definición.
El concepto cultura en su acepción más amplia es un término utilizado
por las Ciencias Sociales tales como, la Psicología, Sociología,
Filosofía, Antropología, Etnografía. Así por ejemplo en la literatura
marxista contemporánea existen diferentes definiciones sobre el concepto
de cultura, las cuales son el resultado de la investigación que
alrededor de este problema se ha llevado a cabo en los últimos 15 o 20
años.
En Cuba los problemas teóricos relacionados con la esencia, función,
elementos, rasgos de la cultura, siempre han tenido una dedicación
especial en la tradición del pensamiento marxista. Desde los primeros
representantes que dedicaron atención a estos temas Mella, Villena,
Marinello, hasta nuestros máximos dirigentes han reflexionado en este
sentido.
Así Carlos Rafael Rodríguez ha definido que "la cultura es ante todo una
forma de vida" o ha suscrito la idea de que "cultura es todo lo que no
es naturaleza" pero más que conceptos compendiadores ha ofrecido
profundas reflexiones sobre el contenido y las formas de la cultura, sus
funciones, proyección, ideológica, etc. (Carlos Rafael Rodríguez, 1990)
Desde este punto de vista podemos ampliar diciendo que el concepto de
cultura fija ante todo no el aspecto cuantitativo, sino el cualitativo
de la vida social; la cultura es la calidad de la historia en un momento
dado de su desarrollo.
Desde el punto de vista de la antropología cultural existe también un
sinnúmero de definiciones, analicemos entonces algunas de ellas,
tratando de buscar un acercamiento o puntos de contacto entre las
definiciones que da esta ciencia y las incidencias que las mismas pueden
tener en las ciencias de la Dirección teniendo como premisa la búsqueda
de un conocimiento profundo del término cultura empresarial (el cual no
ha sido tratado directamente por la filosofía marxista).
Analicemos entonces las diversas teorías complejas que sobre la cultura
proponen los antropólogos culturales, para ello nos basamos en la
distinción que hace Yvan Allaire y Mihaela E. Firsirotu (1992) en su
libro "Cultura Organizacional"; según estos autores entre las teorías de
estos fenómenos podemos distinguir dos corrientes, los teóricos que
consideran la cultura como parte integrante del sistema socio -
estructural y aquellos que la ven como un sistema independiente de
formación de ideas.
Desde estas dos vertientes surgen varias escuelas de pensamiento los
antropólogos para quienes la cultura constituye un sistema sociocultural
se dividen en cuatro escuelas, estas son: la escuela funcionalista, la
funcionalista - estructuralista, la histórico - disfuncionalista y la
ecológica - adaptacionalista.
La cultura como formación de ideas está representada por cuatro
escuelas, tres de estas escuelas de pensamiento proponen que la cultura
se sitúa en el espíritu de los portadores de la cultura y dentro de
estos tenemos: la escuela cognoscitiva, la escuela estructuralista y la
de equivalencia mutua y por último la escuela simbólica que propone que
la cultura es un sistema significados y símbolos colectivos.
Esta clasificación realizada por ambos autores proporciona una cantidad
de nociones diferentes que a la vez le sirvieron para examinar y ubicar
los conceptos de cultura presentes en la teoría organizacional y en las
obras que tratan de gerencia, a su vez nos permitirá llegar a un juicio
acerca del concepto cultura empresarial y sus implicaciones en la vida
empresarial.
Por el momento se acotaran algunos de los elementos que nos aportan
estas teorías para la vida empresarial.
El postulado fundamental del funcionalismo de Malinowski dice que si las
instituciones sociales y las manifestaciones culturales no atienden los
intereses de los individuos y no satisfacen las necesidades de los
miembros de una sociedad, tienen que desaparecer. (Malinowski, 1982)
Desde estas perspectivas las organizaciones como sistemas
socioculturales deben reflejar en sus formas, estructuras, políticas y
procesos el hecho de que el hombre tiende hacia la satisfacción de sus
necesidades por el trabajo y la participación en la vida organizacional.
A partir de este supuesto pudiéramos preguntarnos ¿ en qué medida las
estructuras de la organización y los procesos de la gerencia constituyen
la manifestación social de las necesidades de los participantes?
La escuela funcional - estructuralista refuerza el supuesto de que las
organizaciones son sistemas socioculturales funcionales y están
necesariamente en armonía con el macrosistema en el plano cultural, las
organizaciones están profundamente infiltradas por los valores del
sistema social ambiental y que este vínculo es muy estrecho y necesario
para la organización, a fin de legitimar sus metas y sus actividades,
ahora bien, este planteamiento no impide que ciertos teóricos de esta
escuela reconozcan el desarrollo de otros sistemas de valores,
ideologías o características específicas dentro de las organizaciones.
La escuela ecológico - adaptacionalista parte de reconocer a las
organizaciones como un sistema sociocultural abierto que interactúa con
el medio, a partir de esta interacción dialéctica con su ambiente, las
organizaciones reflejan en diversos grados los valores y la cultura de
la sociedad, aunque aquí estos autores establecen una diferencia con la
escuela anterior para los funcionalistas - estructuralistas, los valores
de la sociedad constituyen un valor determinante del sistema de valores
de las organizaciones que operan en su seno.Para los ecologistas
adaptacionistas, la cultura de la sociedad no es más que uno de los
numerosos valores de contingencia que pueden influir en estas
estructuras y procesos organizacionales.
La escuela histórico - disfuncionalista, esta escuela explica las
transformaciones culturales en función de los factores históricos es
decir, el momento, el lugar y las circunstancias que rodean la creación
de una organización pueden hacer surgir ciertos valores e ideología que
continuaran influyendo en el funcionamiento de la organización mucho más
allá de su utilidad sobre los planos de supervivencia y adaptación.
Retomando las corrientes que conciben las culturas organizacionales como
sistemas de ideas analizaremos los supuestos de la escuela cognoscitiva
la que implica un nuevo plano de análisis de la cultura.
Según Goodenough plantea:
"... la manera como un grupo de personas ha organizado su experiencia
del mundo concreto, de tal modo que le confiera una estructura como
mundo fenomenal de formas, es decir, sus percepciones y conceptos..."
(Goodenough, 1982)
Este concepto desde el punto de vista empresarial apunta hacia dos
aspectos importantes: el clima organizacional y el aprendizaje
organizacional.
La escuela de equivalencia mutua; este punto de vista nos da un concepto
totalmente diferente, para estos teóricos la cultura es un sistema de
cogniciones que permite a los empleados predecir mutuamente sus
comportamientos y así funcionar en sociedad, a pesar de las motivaciones
y de las metas tan divergentes. Se basa en una participación
utilitarista de los empleados y que los actos son basados en las
suposiciones de los participantes en cuanto al comportamiento probable
de los demás, en este sentido se divide a las organizaciones en dos
grupos con marcadas diferencias: las que son herramientas racionales que
exigen poca inversión personal y que son siempre fáciles de dejar y
aquellas con las cuales los miembros llegan a institucionalizarse porque
la organización exige de ellos una gran consagración y una gran
identificación. Sobre esta idea consideramos valiosos los aportes de
Ouchi (1982) sobre las organizaciones japonesas y los aportes de Robbins
(1994) cuando cita en su libro "Comportamiento Organizacional" una serie
de compañías norteamericanas de excelencia donde la cultura ha llegado a
institucionalizarse.
La escuela simbólica por su parte considera que una organización en
virtud de la conjunción particular de su génesis, de su pasado, de su
contexto sociocultural, de su tecnología y de la influencia de sus
antiguos dirigentes, pueden crear y mantener su propio sistema de
símbolos y significados en gran parte compartido por los miembros de la
organización, por tanto este sistema serviría para interpretar y dar
sentido a las experiencias subjetivas y a las acciones individuales de
los miembros, así como también para solicitar o racionalizar su
compromiso para con la organización.
A nuestro modo de ver cada una de estas corrientes representa un punto
de vista válido para el análisis de este complejo fenómeno y
extrapolarlo a la vida empresarial, los mismos serán retomados durante
el desarrollo de este trabajo para fundamentar algunas interrogantes que
pretendemos aclarar y serán el punto de partida para el desarrollo de
una metodología de trabajo.
Además de estas corrientes pretendemos analizar algunas definiciones que
desde el punto de vista empresarial se han dado en diferentes momentos
por diversos autores.
La cultura de una organización es un concepto derivado de la
intersección de dos teorías: la de la cultura y la de la organización.
(Smirchich, 1983)
En efecto:
Si la cultura es desde la perspectiva antropológica o funcionalista,
instrumento requerido para la satisfacción de necesidades o valores, la
organización se entiende como principio básico para la consecución de
objetivos (...) en ambos casos las consecuencias perseguidas son las
causas de la cultura y de la organización como cristalización del
entorno.
Si la cultura es desde la perspectiva más relativista y dialéctica, un
mecanismo adoptivo, complejo de elementos, la organización se entiende
como diseño flexible. En ambos casos se enfoca el objeto en sistema, es
decir, su optimización es contingente o dependiente de diversas
opciones, de ajustes entre partes.
Si la cultura ha sido enfocada como conjunto compartido de creencias y
símbolos, la organización ha sido tratada como red de significados e
imágenes más o menos compartida por el personal.
Otra de las acepciones del concepto de cultura empresarial es el
resultado de los trabajos de algunos teóricos de las ciencias
empresariales que en los últimos veinte años se han ocupado de abordar
el tema como son:
Pettigrew (1979), la cultura de una empresa se manifiesta por símbolos,
lenguajes, ritos, mitos, que son creados y difundidos por ciertos
directivos para influir sobre el comportamiento de los miembros de la
empresa.
Ansoff (1985), denomino cultura de un grupo al conjunto de normas y
valores de un grupo social que determinan sus preferencias por un tipo
concreto de comportamiento estratégico.
Barnertt (1990), toma como cultura de una empresa el conjunto de las
formas de conducirse, es decir, de comportarse y de pensar, que son
necesarias en un grupo dado.
Katz y Khan (1970), definen "toda organización crea su propia cultura o
clima, con sus propios tabúes, costumbres y estilos. El clima o cultura
del sistema refleja tanto las normas y valores del sistema formal como
su reinterpretación en el sistema informal (...) así como refleja las
presiones internas y externas de los tipos de personas que la
organización atrae, de sus procesos de trabajo y distribución física, de
las modalidades de comunicación y del ejercicio de la autoridad dentro
del sistema".
Existen otras definiciones que analizan la cultura de una empresa como
las normas que se desarrollan en los grupos de trabajo (Homans, 1950) o
los valores dominantes aceptados por una empresa (Deal y Kennedy, 1982),
la filosofía que orienta la política de una empresa con respecto a sus
empleados y/o clientes (Ouchi, Pascale y Athos, 1981), las reglas del
juego para progresar en la empresa (Scheín 1978, Vanmaanen 1976, Ritti y
Funkhouser 1982), el ambiente o clima que se establece en una empresa
por la distribución física de sus miembros y la forma en que estos se
relacionan con los clientes u otros terceros (Taquiri y Litwin, 1968).
Según Scheín quien es considerado un clásico en el tema plantea que
todas estas definiciones consiguen reflejar algún elemento de la cultura
de la empresa pero ninguno de ellos es la esencia de la misma, razón por
la cual en nuestro trabajo desarrollamos nuestra investigación a partir
de los resultados de este autor pues a nuestro juicio en su libro "La
cultura empresarial y el liderazgo" incluye en sus análisis todos o la
gran mayoría de los conceptos anteriores, así como los principales
aportes que los antropólogos culturales aquí citados hacen en función
del concepto Cultura Empresarial. Consideramos oportuno además trabajar
con las definiciones de Stephen Robbins y los criterios de Menguzzatu y
Renau (1992) abordados en "La Dirección Estratégica de la Empresa. Un
enfoque innovador del management" los cuales en su debido momento serán
citados.
Según Scheín (1985) plantea:
Llamaré cultura a: "Un modelo de presunciones básicas - inventadas,
descubiertas o desarrolladas por un grupo dado al ir aprendiendo a
enfrentarse con sus problemas de adaptación externa e integración
interna, que hallan ejercido la suficiente influencia como para ser
considerados válidos y en consecuencia ser enseñado a los nuevos
miembros como el modo correcto de percibir, pensar y sentir esos
problemas"
Proceso de Formación Cultural.
¿Cómo ocurre el proceso de formación cultural?
Cuando un grupo dado de personas ha compartido una cantidad
significativa de experiencias importantes en el proceso de resolución de
problemas internos y externos, pueden asumirse que tales experiencias
comunes, con el tiempo, han originado entre esas personas una visión
compartida del mundo que los rodea y el lugar que ocupan en él. Por
tanto para el surgimiento de una cultura determinada es necesario al
menos la existencia de un grupo y que este haya compartido un número
suficiente de experiencias para llegar a esta visión compartida, la cual
tiene que haber ejercido su influencia durante un tiempo suficiente para
llegar a ser dada por supuesta y desgajada de la conciencia. La cultura,
en tal sentido es un producto aprendido de la experiencia grupal (ver
figura 1). Existe donde haya un grupo y este sea poseedor de una
historia significativa.
FIGURA 1. Proceso de formación cultural
Por supuesto que este conjunto de individuos que integran diversos
grupos en la organización son el producto de un sistema mayor que es la
sociedad y como tal esta influido en la formación de un conjunto de
actitudes que a su vez están condicionadas por presunciones, normas,
creencias y valores que esta ha formado. A su vez estos individuos se
integran en organizaciones hoy consideradas como minisociedades. Una vez
dentro de ellas se sigue produciendo en proceso de aprendizaje de las
normas sociales que allí imperan y que condicionan los modelos de
comportamiento que serán asumidos como correctos en ese contexto
empresarial.
Factores que influyen en el surgimiento y formación de la cultura.
Ahora bien cuáles son los factores que influyen en el surgimiento y
formación de una cultura.
Según Yvan Allaire y Mihaela E. Firsirotu, (1992) los escritos de
gerencia y teoría de la organización contienen diferencias profundas en
cuanto a los factores identificados como, influencias dominantes sobre
el desarrollo de la cultura y de la estructura de un sistema social.
Ellos consideran como los tres factores principales:
Los valores y características de la sociedad circundante.
El pasado de la organización y de orientación que le han dado los
antiguos dirigentes.
Factores de contingencia como la tecnología, las características de la
industria.
Después de una amplia búsqueda bibliográfica se ha determinado que entre
los factores que pudieran citarse como influyentes en el proceso de
formación cultural de una empresa y en base a los cuales pudiera
llevarse a cabo el diagnóstico de la cultura, se encuentran los
relacionados con el entorno (factores externos) y los factores
intrínsecos de la empresa y organización (factores internos) (ver figura
2).
Niveles en que se manifiesta la cultura.
La cultura se manifiesta en diferentes niveles (figura 3), estos van
desde los artefactos visibles hasta las presunciones subyacentes.
Los artefactos son visibles pero con frecuencia no descifrables. Estos
los hemos clasificados en externos e internos. Dentro del primer grupo
analizamos la arquitectura, la estética, decoración, limpieza,
distribución y ubicación de los locales, las consignas y otros.
Dentro de los artefactos internos analizamos la capacidad tecnológica
del grupo, el lenguaje escrito y hablado, sus producciones artísticas,
políticas, leyes, normas empresariales, misión, metas, objetivos y
estrategias, historia, mitos, leyendas y tradiciones. Como último
artefacto visible dentro de los internos analizamos la conducta expresa
de sus miembros, en este caso hay que determinar cuando esta conducta
responde a presunciones subyacentes o es producto de factores de
contingencias en este último caso estas conductas no constituyen una
manifestación de la cultura.
Cuando analizamos la conducta expresa de los miembros del grupo en busca
de comportamientos que responden a la cultura existente analizamos
indicadores como:
· Formas en que se expresa la jerarquía.
· Funcionamiento de las estructuras organizativas, formación y educación
de los nuevos miembros.
· Como se distribuyen premios y castigos.
· Como se recibe a los desconocidos.
· Que estilo impera y cual es la actitud ante los procesos gerenciales
por ejemplo la delegación de autoridad.
· Forma en que se trata a los clientes.
En el caso de los artefactos externos analizamos como son y en el caso
de los internos como funcionan.
El segundo nivel que permite un mayor grado de entendimiento es el
análisis de los valores centrales que se derivan de los principios que
operan día a día y sobre la base de los cuales los miembros de la
cultura orientan su conducta. En cierto sentido todo aprendizaje
cultural refleja en ultima instancia los valores propios del individuo,
su idea de lo que "debe" ser a diferencia de lo que es. Estos valores se
manifiestan, en el proceso de tomas de decisiones y como parte de estas
dentro del proceso de identificación y selección de la misión, metas,
objetivos y estrategias. Los valores pueden servir de guía para actuar
en situaciones de incertidumbre. Por ejemplo, ¿hace un tiempo atrás las
empresas cubanas qué valoraban la cantidad o calidad en el proceso
productivo?, reflexionemos como esto orientaba la conducta de los
directivos.
El último nivel de análisis lo constituyen las presunciones estas nos
indican el por qué las cosas funcionan de una determinada manera.
Para explorar estos niveles profundos se requieren tipologías o
dimensiones para el análisis, lógicamente estas variarían en dependencia
del objeto de investigación, Scheín propone un conjunto de dimensiones
que consideramos válidas para cualquier estudio.
Relación con el entorno:
Naturaleza de la realidad (la verdad), el tiempo y el espacio.
presunciones sobre el tiempo.
presunciones sobre el espacio.
Naturaleza del género humano.
Naturaleza de la actividad humana.
Naturaleza de las relaciones humanas.
Ahora bien, ¿qué incidencia tiene la cultura empresarial en los procesos
de cambio y en la efectividad organizacional?
La literatura sobre eficiencia organizacional es relativamente
voluminosa. Muchos autores hablan sobre eficiencia empresarial en
función de lucro, ventas, facturaciones y otros términos semejantes.
Otros autores sugieren criterios financieros como costo por unidad,
porcentaje de lucro sobre ventas etc.
Lo que ha restado importancia a este tipo de criterio como medidas
viables de efectividad es (1) el descubrimiento de que una organización
aparentemente racional se comporte de tal modo que de la impresión de
ser completamente ineficiente si el único criterio es aumentar las
ganancias o la productividad y (2) que una organización en realidad,
tiene múltiples fines y funciones, que algunos están en conflictos con
otros y que la organización tolera esos conflictos y funciona a pesar de
ello.
Una forma de resolver este dilema ha sido definir la efectividad de
acuerdo a criterios sistémicos, si se reconoce que todo sistema tiene
múltiples funciones y que existe un medio impredecible, la efectividad
del sistema se puede definir como su capacidad para sobrevivir,
adaptarse, mantenerse y crecer, independientemente de las funciones que
desempeñan. Varios autores, entre ellos Argyris (1975), Trist (1975),
Kahn (1970) y Bennis (1962) entre otros han definido explícitamente esta
definición.
Analicemos el planteamiento que hace Bennis al introducir el concepto de
salud. " Si vemos la organización como a un conjunto de estructuras
orgánicas y adaptables que permite la resolución de problemas, entonces
las inferencias que se hagan para determinar su efectividad tienen que
hacerse con base en los procesos que la organización utiliza para
resolver sus problemas y no con base en medidas estáticas de algún
resultado a pesar que este tipo de medidas estáticas sean útiles. En
otras palabras, con una sola medida de satisfacción o eficiencia
organizacional tomada en un momento determinado de la vida de la
organización no se pueden identificar indicadores válidos de salud de
una organización (Bennis, 1962).
Bennis propone tres criterios para determinar la salud organizacional:
1- Adaptabilidad: como la habilidad para resolver problemas y reaccionar
con flexibilidad a la exigencia cambiante del medio.
2- Sentido de identidad: conocimiento y visión por parte de la
organización, para determinar qué es, qué fines persigue y qué es lo que
hace.
3- Capacidad para ver la realidad: la habilidad para buscar, percibir en
forma adecuada e interpretar correctamente las propiedades reales del
medio, particularmente aquellas que son importantes para el
funcionamiento de la organización.
4- Integración: se refiere a un estado de integración entre las partes
de la organización, de tal manera que no haya fines encontrados entre
ellos.
En resumen un criterio sistémico para determinar la efectividad
organizacional debe ser un criterio múltiple que incluya la
adaptabilidad, el sentido de identidad, la capacidad para ver la
realidad y la integración interna.
Podemos decir que hay una tendencia entre los teóricos de la
administración y de la organización a medir la eficacia administrativa
en función de la utilización de activos humanos, entre ellos además de
Argyris, Bennis comparten este punto de vista Etzioni (1960), Likert
(1975), McGregor (1971) entre otros.
Likert considera como variables que intervienen algunos factores como
cualidades de la organización humana: nivel de confianza y de interés,
motivación, lealtad, desempeño y capacidad de la organización para
comunicar directamente, interviniendo efectivamente y alcanzando
decisiones adecuadas. Esas variables reflejan el estado interno y la
salud de la organización.
Atendiendo a los criterios de Argyris, Likert y otros Negandhi (1973)
sugiere las siguientes variables (ver figura 4).
Por su parte Scheín al referirse a las presunciones relacionada con la
naturaleza y el entorno plantea:
La salud empresarial puede ser entendida como la habilidad de la empresa
para juzgar con precisión sus presunciones iniciales sobre su relación
con el entorno de modo de saber si las mismas siguen concordando con el
entorno y si este evoluciona. (Scheín, 1985)
Según este autor estas presunciones determinan la existencia o no de una
orientación estratégica lo cual influye en la situación empresarial
permitiéndonos determinar si la organización se encuentra en estado de
decadencia, estancamiento o por el contrario en una etapa de
florecimiento.
Según Yvan Allaire y Mihaela E. Firsirotu tradicionalmente los medios
empleados para obtener excelentes resultados, los métodos que sirven
para reestructurar, revitalizar o transformar las empresas y las medidas
que deben tomarse para efectuar una reorientación seria, abundan en
referencias a los principios fundamentales de la gerencia estratégica:
selección de mercados, adquisiciones y ventas, restructuración
financiera, en definitiva cambios estructurales.
Sin embargo cada día es más frecuente encontrar en el vocabulario de
quienes participan en estas operaciones conceptos más sutiles. Se habla
acerca de que el éxito y la vitalidad organizacional dependen de
culturas y valores apropiados.
Para estos autores la cultura constituye la base del funcionamiento
organizacional, es la fuente invisible donde la estrategia, estructura y
sistemas adquieren su energía. El éxito de los proyectos de
transformación dependen del talento y de la aptitud de la gerencia para
cambiar la cultura motriz de la empresa a tiempo y de acuerdo con las
estrategias, las estructuras y los sistemas formales de gerencia.
En el mundo empresarial el cambio hoy es una constante, no existe un
libro de administración que no hable del cambio, su costo y sus
ventajas, a su vez existe un grupo de factores que inciden en que el
cambio sea algo normal y sobre todo necesario por ejemplo con la
globalización de la economía, las empresas se ven ante un número mayor
de competidores, cada uno de los cuales puede introducir en el mercado
innovaciones de producto y servicio.
La rapidez del cambio tecnológico también promueve la innovación, los
ciclos de vida de los productos han pasado de años a meses y ha
disminuido además el tiempo para desarrollar nuevos productos e
introducirlos.
Todo lo cual demanda una nueva forma de hacer las cosas y con ello se
cambia de la cultura desarrollada por cada grupo dentro de la
organización.
Sin embargo ¿ es la cultura susceptible de ser cambiada?
La importancia de la cultura resulta más obvia cuando una organización
tiene que atravesar por un proceso de cambio.
Según Deal y Kennedy (1988) la cultura constituye la barrera más
importante para efectuar procesos de cambio.
Según Scheín (1985) si se considera el concepto de cultura renaciente,
cabe que se tenga que hacer frente a la imposibilidad práctica de
transformar las presunciones culturales, o que se deba al menos
desarrollar una teoría dinámica.
Continuando con este criterio alerta que cuando una empresa enfrenta una
crisis que alienta la necesidad de cambio, esta comenzará a nivel de
estrategia, estructura y procedimientos, al decidir qué elementos
requieren ser cambiados o preservados, constituyen uno de los mayores
problemas estratégicos que los directivos deben afrontar en esta etapa,
sin embargo cuando la organización esté en la fase de madurez y declive
la cultura suele volverse parcialmente disfuncional y debe cambiarse en
algunas áreas lo que es un problema mayor a la dirección.
Robbins (1994) por su parte considera que si es posible cambiar la
cultura de una organización.
Yvan Allaire y Mihaela E. Firsirotu (1992) afirman que el cambio es
radical cuando contempla no solamente las características formales de la
organización (estrategia, estructura organizacional y sistema gerencial)
sino también e inevitablemente, los valores básicos y el sistema de
significados, es decir la cultura de la empresa.
Con los comentarios anteriores hemos fundamentado el papel
incuestionable que desempeña la cultura empresarial ante los fenómenos
de sobrevivencia, adaptación y crecimiento de una organización. La
cultura debe lograr una relación de adaptación con la estructura es
necesario que la cultura y la estructura se entremezclen que se apoyen y
se refuercen mutuamente, a su vez cultura, estructura y entorno también
deben lograr una relación de adaptación, si existe un cambio en uno de
estos tres sistemas y no se traza una estrategia de cambio para lo demás
conforme a ese cambio surgidos las relaciones entre estos se vuelven
disonantes y se desincronizan, lo cual trae consigo una perdida de
eficiencia y eficacia de la organización imposibilitando su capacidad de
sobrevivir, adaptarse, mantenerse y crecer. La realización de un cambio
radical en una empresa es una tarea muy difícil, es la prueba suprema de
las aptitudes de un dirigente, características tales como la intuición,
la experiencia, las actitudes son atributos útiles pero alcanzaran su
máximo desarrollo cuando se apoyan en una comprensión sutil de los
mecanismos puestos en juegos en la transformación de un sistema social.
Para llevar a cabo un proceso de cambio debemos partir de un
conocimiento de el estado de las variables a partir de las cuales
podemos identificar la cultura de una organización y para ello
proponemos el siguiente modelo metodológico.
El mismo parte de concentrar su nivel de análisis en los grupos que
conforman la organización y como tal este concibe los siguientes pasos:
Determinar las características culturales de la región en la que se
enclava la organización.
Se trata de conocer cuáles son las tradiciones, ideologías, religiones,
folklore, costumbres, idiosincrasia, lenguaje de la población del lugar.
Determinar las características de la rama a la que pertenece la empresa:
Políticas, leyes, reglamentos, normas, tipos de productos o servicios
que presta la organización.
Observación de los artefactos visibles externos.
La arquitectura, la estética, decoración, limpieza, distribución y
ubicación de los locales, las consignas y otros.
Análisis del entorno - historia de la empresa.
Se analiza la historia de la organización, sus fundadores y líderes, los
principales eventos que afrontó desde su surgimiento hasta nuestros días
y que solución se dio en cada caso.
Determinación y caracterización de los grupos y líderes.
La estrategia podrá concretarse y realizarse satisfactoriamente solo a
través del esfuerzo de los miembros de la empresa (o actores internos)
gracias a la neutralidad o participación de los actores externos
(Menguzzato, 1992).
Dentro de este paso reconocemos a los actores que tienen una icncidencia
determinante en la implantación de las estrategias, tratando de
identificar los posibles comportamientos y acciones de estos que puedan
convertirse en fuerzas de apoyo o fuerzas que obstaculicen la
implantación de la estrategia y en este sentido comenzamos con la
delimitación física de los grupos, clasificación e identificación de la
etapa de desarrollo en que se encuentran, condiciones externas impuestas
al grupo, fenómenos demográficos, entre otros. Luego analizamos la
estructura informal a través de la sociometría, identificando si los
dirigentes constituyen elementos populares e incluso si son considerados
líderes, diagnosticando dentro de cada grupo el estado de variables
tales como: el clima, sistema de valores, actitudes, normas, grado de
compromiso con los objetivos y metas de la organización, con lo cual se
caracterizan los elementos contenidos en el factor socio-estructural.
Formulación del paradigma cultural de cada grupo.
Con la información obtenida en el paso anterior se identifican las
presunciones sobre las que opera cada grupo las cuales interrelacionadas
constituyen el paradigma cultural.
Identificar si existe una cultura empresarial común o existen
subculturas por grupo.
Se analiza si todos los grupos comparten las mismas presunciones e
ideologías o por el contrario, si además de las diferencias por el
oficio o profesión tienen una visión diferente del mundo que los rodea,
pudiendo existir subculturas más fuertes que pongan en crisis la cultura
receptora.
Análisis de la incidencia de la cultura organizacional diagnosticada en
el desempeño empresarial.
Sustentando la idea de que para llevar a cabo una verdadera Dirección
Estratégica no solo es importante diagnosticar el estado de las
variables hard sino además las variables soft, las cuales constituyen
ventajas competitivas dinámicas, en esta pretendemos determinar el grado
en que la cultura organizacional repercute sobre la estrategia, lo cual
se denomina el riesgo de la cultura organizativa sobre la estrategia.
Para ello utilizamos el criterio de expertos en la aplicación de tres
matrices, las cuales permitieron arribar a importantes conclusiones.
La primera de ellas es una matriz de 5 x 5 (ver figura 5) para el
análisis de la cultura de la empresa, en el eje horizontal se mide la
capacidad de acción empresaria y en el eje vertical la capacidad de
visión creativa.
La segunda matriz aplicada es una matriz 20 x 20 (ver figura 6) de
evaluación del proceso de formulación de la estrategia, en el eje
vertical mide el grado en que la estrategia es analítica y está fundada
en hechos y en el eje horizontal mide el grado en que el proceso está
orientado al consenso y ala implantación.
Por último con estos dos criterios vamos a una matriz 2 x 2 (ver figura
7) denominada matriz Cultura organizativa / Riesgo estratégico, la cual
por el eje vertical mide la efectividad de la estrategia y en el eje
horizontal el ajuste de la cultura organizativa, la efectividad
estratégica potencial de esa estrategia se clasifica como alta o baja
sobre el eje vertical y la compatibilidad de la estrategia con la
cultura organizativa establecida o su ajuste se clasifica como bueno o
malo sobre el eje horizontal. Esta matriz se basa en los criterios
obtenidos en las dos matrices anteriores, a través de las cuales se hace
una evaluación cualitativa en el caso del ajuste de la cultura
organizativa, a partir de las demandas que exigen las estrategias y los
cuatro criterios que según Bennis demuestran la salud de una
organización.
CONCLUSIONES
Podemos concluir planteando que el concepto de cultura empresarial surge
por la necesidad de buscar un paradigma interpretativo que permita
ampliar la comprensión de la realidad organizacional, las bases de este
paradigma están en los estudios primero de Mayo y Barnard (1930) y luego
de Peters, Waterman (1982) y Scheín (1985) estos últimos un tanto
motivados por fenómenos como el milagro japonés y el crecimiento
económico e industrial de otros países asiáticos y los éxitos de algunas
empresas norteamericanas, que hacían evidente la insuficiencia de
paradigmas tradicionales de comprensión de las organizaciones y al mismo
tiempo hacían necesario poder distinguir mejor en este campo las
variables de explicación de la diferencia entre la excelencia y la
mediocridad.
Los cambios que se vienen llevando a cabo en el mundo empresarial se han
caracterizado por su velocidad, novedad, profundidad y amplitud, como
consecuencia la empresa y el empresario cubano se enfrentan a nuevos
retos, pero la empresa cubana tiene particularidades propias por lo que
no podemos ignorar sus valores, normas, habilidades, lenguaje, historia,
elementos entre otros, esenciales que forman parte de su cultura.
El modelo metodológico propuesto nos permite:
· Analizar a una organización desde el punto de vista global y su
funcionamiento en un entorno dado; en este sentido supone la definición
que da la empresa a su entorno y la manera como entienden que deben
sobrevivir adaptarse o crecer en el mismo, lo que determina su misión
básica, el objetivo principal, la funciones centrales de esa
organización.
· Analizarlas relaciones grupales permitiendonos detectar el estado de
variables tales como: el clima, valores, actitudes, presunciones,
creencias, así como el lenguaje común, categorías conceptuales, límites
grupales y criterios para la inclusión y la exclusión, el como se
distribuye el poder y la jerarquía, la intimidad, la amistad, el amor,
la recompensas y los castigos así como la ideología que impera en los
grupos.
· Analizar al individuo desde el punto de vista de su productividad y la
satisfacción con el trabajo.
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