1. Generalidades del conflicto en la empresa
Los conflictos pueden ser de orden intrapersonal (propios del "yo") o
interpersonal (propios de un grupo de personas que forman una
organización). Existen algunas condiciones que predisponen para el
conflicto:
Diferenciación de actividades: "los objetivos e intereses diferentes
(inclusive los antagónicos) tienden a provocar conflictos" (Chiavenato,
1994)
Recursos compartidos: la necesidad de repartir recursos que de por sí
son escasos puede generar luchas de intereses ante la necesidad de
cumplir metas u objetivos.
Actividades interdependientes: "Cuando los grupos se vuelven altamente
interdependientes, surgen oportunidades para que un grupo auxilie o
perjudique el trabajo de otros" (Chiavenato, 1994).
El conflicto puede tener diversas consecuencias:
2. La organización como sistema
El conflicto es necesario para la supervivencia de cualquier
organización. Tendiendo en cuenta que esta se concibe como un sistema en
el que naturalmente se presentan interacciones y procesos internos
(dentro de esa relación entre sus partes), e intercambios de información
y recursos con el medio externo. En este sentido la organización puede
pensarse como un sistema abierto y en consecuencia, el conflicto sería
el grado de desorden que presenta dicho sistema (entropía). En los
momentos en los que aparece el desorden (conflicto) se tiende a
corregirlo y esa corrección de la entropía lleva a que se instaure un
orden superior y a posteriori la organización (el sistema) se perpetúa
adaptándose a las condiciones que le plantean el medio y sus propias
dinámicas internas.
En el presente escrito se hablará del conflicto dentro de la
organización de trabajo. En primer lugar vale la pena clarificar el
término organización que en el resto de este documento se empleará
indistintamente para nombrar cualquier compañía comercial: "existe una
organización cuando dos o más personas se unen y coordinan sus
actividades con el fin de alcanzar una serie de objetivos comunes" (Bryans
y Cronin, 1983). Existen diversas teorías de la organización que buscan
comprender, explicar y predecir el comportamiento del ser humano dentro
una organización; entre ellas se cuentan: 1. La teoría clásica de las
organizaciones; 2. La escuela de las relaciones humanas y 3. La Teoría
General de los Sistemas (abiertos). Dentro de este último paradigma se
ubica la justificación inicial que se presenta en este escrito.
3. El conflicto en la organización (conflicto laboral)
Por conflicto se entiende aquella situación en la que dos o más partes
están en desacuerdo entre sí. El desacuerdo puede ser multicausal y
dentro de una organización, dicho conflicto genera dos consecuencias
básicas: ineficiencia e inefectividad. La ineficiencia puede abarcar
desde una interferencia mínima en las operaciones de la compañía, hasta
la aparición de serias disfunciones que atentan contra la efectividad de
la organización (obstaculización en el logro de los objetivos propios de
la organización a través de los procesos internos que le son propios).
Con respecto a las dimensiones del conflicto laboral, existe una cierta
confusión en cuanto a las causas y las manifestaciones, y en ciertos
casos estas tienden a confundirse. De cualquier modo, dentro de este
trabajo dicha dificultad será obviada y se expondrá cada tipo de
conflicto de acuerdo a su contexto particular y a las implicaciones que
encierran las interacciones de las partes envueltas en la confrontación.
A grandes rasgos, algunos de los principales conflictos dentro de la
organización son:
Conflictos entre la Sede Central y sus Subsidiarias.
Conflictos entre jefes de departamento.
Conflictos entre el jefe y sus subordinados (y viceversa).
Conflictos entre personas de un mismo departamento.
Conflicto entre los objetivos de la organización y los objetivos
individuales de sus miembros.
Conflicto entre el individuo y su trabajo.
A continuación se hace una breve reseña de estos.
Conflictos Entre La Sede Central Y Sus Subsidiarias
Este conflicto tiene que ver con las interacciones que se dan entre una
compañía "matriz" (o central) y sus compañías subsidiarias. El criterio
de ‘empresa subsidiaria’, aunque se limita a cuestiones financieras
relacionadas con la propiedad de una empresa sobre otra, no será tenido
en cuenta dentro de su significado completo y en aras de ampliar la
discusión el término se podría ampliar a compañías satélites a una
empresa mayor, y que se dediquen ya sea a la prestación de servicios
generales o especializados, o a la puesta punto de productos, su manejo
y su distribución. Esta es una característica común a los negocios de
hoy en los que una empresa central difumina su producción o partes de
sus procesos dentro de un grupo de empresas ajenas (estrategia conocida
como "outsourcing"). Tales empresas pueden ser de propiedad de la
compañía central o entidades separadas con las que se establecen
estrechos vínculos funcionales.
Esta es una característica creciente en las multinacionales
contemporáneas que "riegan" por el mundo sus procesos a fin de
garantizar un empleo óptimo de sus recursos financieros y operativos,
según sea el caso. Las manifestaciones más recurrentes del conflicto en
este estilo de relación ínter–organizacional tienen que ver con el hecho
de que en ocasiones la sede central y las subsidiarias enfrentan entre
sí a personas que no se conocen, que comparten expectativas y objetivos
muy diferentes o que trabajan a ritmos particularmente propios,
generándose contactos tensos y posturas que tienden hacia la rigidez.
Cabe aclarar que las dificultades no sólo tienen que ver con las
personas, sino con las políticas estructurales de la compañía central y
las políticas de las empresas subsidiarias. Tales políticas, como es
natural, se conciben como lineamientos de acción y en consecuencia
orientan la conducta de los empleados involucrados.
Las diferencias tradicionales tienen que ver con la insatisfacción de
las necesidades de la sede central y algunas muestras de incapacidad de
las subsidiarias. Otro tanto hacen las imposiciones que haga la empresa
matriz y la reticencia de las subsidiarias a permitir injerencias
externas cuando previamente ha existido una línea de trabajo clara (y
que probablemente genera condiciones adecuadas de productividad y
bienestar).
La solución a este tipo de conflicto pasa por diversos factores. Por un
lado es crucial el papel que juegan las políticas de la compañía
central, y más que las leyes que se imponen, lo que realmente cuenta es
la elasticidad de éstas. Adicionalmente se hace importante la necesidad
de una "selectividad preventiva" de las subsidiarias (según el caso) que
garantice que en el futuro las relaciones con éstas serán armónicas,
dinámicas y en concordancia con las expectativas de la casa matriz. En
el terreno, la presencia de conflictos como estos genera otro tipo de
situaciones que requieren un abordaje orientado a la concertación,
aunque la descripción de tales estrategias de solución escapa a los
objetivos de este trabajo.
Conflictos Entre Jefes De Departamento
En un contexto en el que "los individuos dotados de responsabilidades y
poderes similares, pero adscritos a departamentos diferentes, tienen que
vivir y organizarse conjuntamente" (Chalvin y Eyssette, 1992), puede
aparecer el conflicto entre los jefes de departamento. La presencia de
un objetivo común a la organización puede dar una visión unitaria, por
lo menos para quienes desempeñan cargos de autoridad; sin embargo, una
organización consta de funciones y departamentos creados alrededor de
los requerimientos de especialización, y cada uno puede desarrollar una
visión distinta de sus objetivos y de su posición dentro del marco
global de la organización. Tales intenciones pueden circunscribirse a
esferas internas y externas de la organización. La creciente
especialización puede llevar a que algunos departamentos crezcan y se
fortalezcan de modo tal que tiendan a interferir con los objetivos de
otros y en consecuencia llevar al surgimiento de tensiones entre los
jefes de los distintos departamentos que ven amenazada su autonomía por
la influencia que pueda tener el jefe de otra dependencia.
Los conflictos entre jefes de departamento suelen darse tanto por un
desconocimiento recíproco como por la ignorancia del papel que se debe
desempeñar. Otras dependencias pueden generar reticencia al
funcionamiento paralelo con otras dentro de la organización, si su
función está subordinada a lo que otra división haga. Tal caso podría
ser el de una departamento de producción que funcionase supeditado a los
dictados del departamento de mercadeo en cuanto a la calidad del
producto, tiempo de elaboración y puesta a punto, según exigencias del
cliente. Es factible que el jefe del departamento de producción llegue a
manifestar que se siente atado a los lineamientos que impone el jefe de
mercadeo y en tal sentido se presentase algún tipo de discordia. Los
actuales enfoques de la "compañía orientada al cliente" pretenden romper
este paradigma y comprometen a todos los empleados con una filosofía de
ventas compartida y orientada a la satisfacción plena del cliente, con
independencia del departamento al que se pertenezca.
Otro estilo de conflicto que puede darse entre los jefes de departamento
tiene que ver con la competencia por funciones semejantes. Un ejemplo
puede ser el caso del departamento de personal que pretende controlar
todas las políticas de selección de nuevos empleados y el departamento
financiero, por ejemplo, guiarse por unos perfiles y criterios que no
son compartidos por la otra dependencia. En este sentido es probable que
el dpto. financiero pretenda ser autónomo y choque con la estructura de
la organización.
En los casos en los que se presentan conflictos entre los jefes de
departamento, se sugiere la presencia de una instancia superior a las
partes involucradas, que tenga una clara visión de las metas y
procedimientos de la organización y que eventualmente entre a mediar
entre las partes buscando un punto de equilibrio.
Conflictos Entre El Jefe Y Sus Subordinados (Y Viceversa)
Este tipo de conflictos al interior de la organización tiene que ver,
principalmente, con asuntos tales como la remuneración, productividad y
las condiciones generales de trabajo. No obstante, estas discrepancias
también se pueden presentar cuando los subalternos desean participar en
los procesos de toma de decisiones que pueden afectarlos directamente.
Los conflictos subordinados–jefe afectan a los primeros cuando tienen
relaciones tensas con el segundo. En apariencia, la comunicación
subordinado–jefe puede parecer fluida, pero la tensión frecuente origina
pequeños conflictos, cuya repetición genera desmotivación y acritud. "Se
trata de un tipo de conflicto en el que predomina la actitud de víctima,
puesto que el subordinado se siente víctima del jefe" (Chalvin y
Eyssette, 1992).
Los conflictos de mando radican en una mala apreciación de los límites
que no hay que romper: área de competencia, límite del propio poder
(campo de control), límite de las fuerzas y debilidades de cada uno.
"Las relaciones de mando son ciertamente las que provocan más tensión en
los responsables, cuando éstos tienen que realizar la prueba cotidiana
de su autoridad y de su tenacidad a riesgo de provocar conflictos. (...)
El jefe que quiera tener el mejor sistema de reducción de conflictos ha
de ser una persona siempre presente, siempre disponible, ha de saber
escuchar y ha de estar dispuesto a formar (e informar) permanentemente a
sus subordinados." (Chalvin y Eyssette, 1992).
Por otra parte, los conflictos entre los subordinados y su jefe provocan
tensión, pérdida de tiempo y una consecuente ineficacia. Un modo
sencillo de contrarrestar este tipo de conflictos consiste en que: a)
Los subordinados expresen abiertamente sus temores (y que lo hagan
porque encuentren un ambiente propicio para ello), incomprensiones,
ideales y manifestaciones de sus propias capacidades; b) Generar un
ambiente tolerante al error, un ambiente confiable que evite que los
subordinados se sientan intimidados a la hora de actuar.
Conflictos Entre Personas De Un Mismo Departamento
La definición de este tipo de conflicto es clara: "en el interior de un
grupo, de un servicio o de un departamento, colegas de un mismo nivel
jerárquico sufren o provocan luchas internas que repercuten de una u
otra manera sobre el responsable del grupo" (Chalvin y Eyssette, 1992) y
sobre la dinámica misma del grupo.
La solución de este tipo de conflictos pasa por lo expuesto
anteriormente: permitir que las personas se expresen con la mayor
libertad posible y dentro de los debidos límites del respeto. Ya sea a
través de los mecanismos legales vigentes dentro de la legislación
laboral de cada nación (que se comenta en otro apartado de este trabajo
para el caso colombiano) o dentro de unos lineamientos particulares de
la empresa, estos espacios de expresión son la base de cualquier
concertación. Partiendo del hecho de que en la mayoría de conflictos de
esta índole los sujetos involucrados saben qué tipo de elementos van
implícitos, merece la pena "lavar la ropa sucia en casa" y dirimir las
diferencias en los mejores términos antes de tener que recurrir a
instancias externas que probablemente medien en detrimento de la armonía
natural que debería caracterizar al grupo.
Conflicto entre los objetivos de la organización y los objetivos
individuales de sus miembros
"Los objetivos de la corporación se relacionan con la organización como
una entidad total (como un sistema); esto no significa que cada uno de
sus integrantes esté de acuerdo con dichos objetivos. Cada individuo
tiene sus propias metas y no todas se relacionan con la organización,
aunque ésta pueda servir como medio para alcanzar, por lo menos, algunas
de ellas. Las diferencias en cuanto a la identificación de objetivos y
su cumplimiento, plantean la posibilidad de conflicto" (Bryans y Cronin,
1983).
Existe en la actualidad, dadas las difíciles condiciones laborales, una
tendencia a desempeñarse en varias actividades laborales que garanticen
unos ingresos económicos adecuados. "Cuando los objetivos de esas
organizaciones (diferentes) se contraponen, puede aumentar la
posibilidad de conflicto" (Bryans y Cronin, 1983).
Las actitudes, compromiso y personalidad de los miembros de una
organización eventualmente puede relacionarse con la posición que ocupen
dentro de la jerarquía de la compañía. Suele ocurrir que quienes se
encuentran en la escala inferior tienen dificultad para identificarse
con los objetivos propuestos por la alta administración. "Las personas,
puesto que ocupan distintos niveles dentro de la organización, pueden
percibir de manera diferente aquello que es conveniente y su percepción
por las nociones sobre la posición y la realidad de la vida de la
organización" (Bryans y Cronin, 1983). A menudo, este tipo de personas
que reaccionan en contra de las políticas de la empresa, tienden a ver a
la organización como un medio útil, principalmente económico, que hace
posible el logro de metas relacionadas con la vida privada (fuera de la
organización).
El conflicto, en este caso, tiende a verse tipificado a través de las
múltiples visiones que se entretejen. La gerencia puede ver a estos
individuos "reactivos" como antítesis del modelo deseado de "hombre (o
mujer) de organización", en contraposición a las posturas del o los
empleados.
Esta variedad de conflicto guarda estrecha relación con las luchas
obrero–patronales en las que se ven involucrados agremiaciones
sindicales que negocian pliegos de peticiones y recurren a convenciones
colectivas para la conquista de las que son "sus demandas". En muchas
ocasiones estas luchas se pueden juzgar como justas porque propenden por
el logro de mejores condiciones salariales, mejoras en la seguridad
social, estabilidad laboral, salud ocupacional y mejores condiciones de
vida para el empleado y su familia. En otras circunstancias, la lucha
sindical representa una seria amenaza para la estabilidad de las
compañías frente a la intransigencia de los sindicatos que se exceden en
sus peticiones a costa de la real capacidad económica de la empresa. Una
administración débil probablemente cederá ante las presiones del
sindicato (en algunos casos atizadas por la huelga o parálisis
deliberada), pero a mediano o largo plazo esto repercutirá en la
capacidad financiera de la compañía y eventualmente obligue a recurrir a
despidos, retiro de primas o supresión de plantas para mantenerse a
flote. Actualmente este es un caso común en muchas empresas grandes de
Colombia y el mundo.
Las medidas para contrarrestar esta variedad de conflicto se plantean
básicamente en soluciones de índole preventivo, es decir, desde el
momento mismo de la selección del personal. La gerencia establece una
línea de perfiles profesionales adecuados a sus necesidades y diseña un
proceso de búsqueda de candidatos que optimice la identificación de
tales rasgos dentro de los candidatos a una vacante. Pero esto no sólo
se limita a la esfera profesional, incluso hay compañías que exploran el
pasado laboral de los empleados para tener en cuenta antecedentes
relacionados con la funcionalidad de éste dentro del engranaje de las
organizaciones a las que ha pertenecido. Aunque a la luz de muchas
legislaciones (Constitución Política, Código de Trabajo, Normatividad de
la OIT, etc.) es ilegal el negar un empleo por ejercer o haber ejercido
la lucha sindical, algunas empresas cuando encuentran un candidato apto
para el puesto lo eliminan inmediatamente si encuentran antecedentes de
pertenencia a algún grupo de lucha laboral (sindicato o agremiación de
trabajadores).
Conflicto Entre El Individuo Y Su Trabajo
Este tipo de conflicto puede presentarse debido a las presiones
económicas por desempeñarse laboralmente a como de lugar (por necesidad)
y ser socialmente productivo. "El resultado puede ser un trabajo que
ofrece muy pocas oportunidades para la creatividad y el sentido de
realización, y conducir al sufrimiento, la frustración y la alienación
porque las necesidades del sistema social de la organización con
incompatibles con las del sistema técnico" (Bryans y Cronin, 1983).
El conflicto de rol (individuo–trabajo) puede tomar varias formas. Se da
el caso en el que las exigencias del trabajo excedan las capacidades del
individuo; esta persona probablemente llegue a sentirse insegura,
frustrada, incapaz y tienda a retraerse física y psicológicamente. El
caso contrario también es común y consiste en que las capacidades de la
persona exceden las exigencias del trabajo que desempeña; esto puede
conducir a que el individuo se muestre apático, frustrado y aburrido,
con las consecuencias que eso eventualmente le pueda traer a la
organización.
Otra situación es la ambigüedad, es decir, cuando el individuo no está
plenamente seguro de la naturaleza y de las exigencias de su trabajo, o
cuando hay conflicto de exigencias (responsabilidad frente a múltiples
requerimientos); esto puede conducir a la experimentación de un alto
grado de incertidumbre y ansiedad, que a su vez pueden desencadenar
otros conflictos (p. e., con el jefe o compañeros).
4. Referencia Bibliográfica
Braians, P y Cronin, T. P. Teoría de la Organización. Santafé de Bogotá:
Ed. Norma S.A., 1985. Cap. 9
Chiavenato, Idalberto. Administración de Recursos Humanos. Santafé de
Bogotá: McGraw Hill, 1998. P. 397–405.
Chalvin, Dominique y Eyssette, François. Cómo Resolver los Pequeños
Conflictos en el Trabajo. Barcelona: Ed. Deusto, 1992. 178 p.
Resumen:
El siguiente trabajo presenta un esbozo de los principales conflictos
que se presentan en las organizaciones contemporáneas. Se basa en una
perspectiva sistémica que concibe a la organización como un ‘todo’ en el
que sus partes se encuentran interrelacionadas y en el que la presencia
de conflictos, más que una dificultad, es una oportunidad de evolucionar
hacia un nuevo orden más complejo y dinámico.
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