1. EL ARTE DE ESCUCHAR EN LA VENTA
Nos gusta mas hablar que escuchar
Casi todos estaríamos dispuestos a admitir que es mejor hablar que
escuchar. Hablar es señal de autoridad y actividad, mientras que
escuchar parece ser un empeño pasivo. El hecho es que se ha demostrado
que el escuchar es algo activo, es trabajo mental. Hay pruebas que han
demostrado que se produce una fluctuación en nuestros patrones de ondas
cerebrales, aumenta la temperatura y el corazón late con más rapidez
cuando estamos escuchando con atención.
No somos tan buenos escuchas como creemos
Estas pruebas también han demostrado que no somos tan buenos escuchas
como creemos serlo; la mayoría escuchamos apenas con un 20 % de
eficiencia. No podremos tener éxito como vendedores si solo escuchamos
una quinta parte de lo que se está diciendo. Las ventas efectivas
requieren destrezas efectivas en el arte de escuchar. El saber escuchar
es la clave del arte de vender que nos permite determinar lo que el
cliente desea y necesita. Si no dominamos este arte no podemos poner en
práctica nuestras otras destrezas.
No el que más habla es el que más vende
Antiguamente se pensaba que los vendedores debían ser personas muy
hábiles y diestras en el arte de hablar, no en el de escuchar. La famosa
rutina del vendedor con gran habilidad para hablar, que por no saber
escuchar, se ve metido en un enredos que le están bien merecidos por no
saber escuchar a su cliente.
El peligro de escuchar demasiado
Por otra parte, si escuchamos demasiado y no hablamos lo suficiente,
podemos perder el control de la entrevista de ventas. Es frecuente
evaluar la capacidad de escuchar en términos de conversaciones de final
abierto. En nuestra actividad de vendedores, no solemos participar en
este tipo de conversaciones; tenemos, en cambio, un propósito que nos
empeñamos en alcanzar: determinar si nuestro producto cumple con las
necesidades del cliente. Por lo tanto, tenemos que ser directos: esta es
una responsabilidad que constituye un reto.
Obstáculos que impiden hablar
Para hacer aún mayor el reto de este proceso, existen varios obstáculos
que impiden escuchar con eficiencia. Es posible que la interferencia del
medio ambiente escape a nuestro control, aunque, más adelante en la
película, vemos cómo el vendedor aprovecha esta interferencia. Sin
embargo, sí podemos controlar las distracciones que surgen de nosotros
mismos. Una de estas distracciones es la atención dividida. Al tratar de
hacer demasiadas cosas a un tiempo, nos colocamos y colocamos al cliente
en una posición injusta.
Nosotros mismos podemos ser un obstáculo.
Hay otro obstáculo que puede tener su origen en nosotros mismos; cuando
hablamos con nosotros mismos comprometemos nuestra capacidad de escuchar
al cliente. Es evidente que debemos hacer planes anticipados, pero
debemos evitar hacerlos mientras nos esté llegando información
importante. Esto lo vemos en la película, cuando el vendedor pierde por
completo lo que el cliente trata de decir.
El temor al fracaso
Uno de los peores obstáculos para poder escuchar es el temor al fracaso.
Al tratar de formarnos una vaga idea de las preocupaciones del cliente o
escucharlas sólo a medias, estamos buscando precisamente el fracaso que
queremos evitar.
Donde se inicia el proceso activo de escuchar con eficiencia.
El proceso activo de escuchar comienza incluso antes de que nos
encontremos con el cliente. Antes de efectuar una visita debemos
preparar la información de base de la cuenta. Es necesario prever
preguntas y objeciones que podamos esperar del cliente y tener
preparadas las posibles respuestas para esas objeciones.
Como preguntar
Al saludar al cliente, debemos procurar formarnos una idea global de su
situación haciéndole preguntas abiertas de carácter general. Las
respuestas nos darán un contexto global dentro del cual podremos
profundizar más adelante para obtener detalles.
La importancia del contacto visual y el tomar notas.
Mientras escuchamos al cliente conviene mantener el control visual y
ofrecer confirmación verbal y no verbal de que, de hecho estámos
escuchándolo. Incluso si el cliente habla sin cesar, es importante
seguir escuchando. Tal vez seamos los beneficiarios de palabras
"inadvertidas" que pueden ofrecernos un ángulo para una venta exitosa.
Siempre podremos volver a encauzar una conversación que se desvíe del
punto, mediante una pregunta guía.
A veces conviene tomar notas, aunque éstas deben limitarse a hechos y
cifras. El confiar demasiado en las notas puede interferir en nuestra
capacidad de escuchar con eficiencia y puede constituir una distracción
innecesaria para las dos partes.
Debemos descubrir lo que el cliente realmente quiere.
Es frecuente que los clientes expresen en forma verbal lo que creemos
que quieren y no lo que realmente quieren. En la película; Un vendedor
debe darse cuenta de que los clientes tienen problemas para expresar qué
es lo que necesitan y lo que desean y puede llevarlos a ver la casa que
sabe que les va a gustar. Al escuchar y observar atentamente al cliente
podemos ayudar a reconocer un mensaje no expresado y a solucionar el
problema.
La estrategia de aprovechar las interrupciones
Claro que cualquier interrupción puede ser una molestia a menos que la
aprovechemos como una oportunidad para descubrir una información
esencial para una venta exitosa. El vendedor de la película puede sacar
ventaja de una interrupción mediante "la imaginación".
Esta técnica consiste en recopilar información la información reunida
durante la preparación de la visita y durante la entrevista misma, para
lograr una imagen coherente de la situación del cliente. Una vez logrado
esto llega el momento de buscar detalles que nos puedan ayudar a cerrar
la venta. Por último, tenemos que darle al cliente nuestra información
de retorno para determinar si los datos que hemos reunido son correctos.
A esto se le conoce como proceso de verificación y sirve para
confirmarle al cliente que lo hemos estado escuchando con atención.
En resumen
Hemos aprendido que el proceso de escuchar se compone de técnicas
sencillas: planes anticipados, toma de notas, preguntas adecuadas en el
momento adecuado, y estar atentos a lo que escuchamos, verificando los
datos mediante la información de retorno. El hábito de saber escuchar
produce dividendos. A cambio de esto obtenemos información, confianza y
respeto mutuos.
ALGUNOS DATOS GENERALES
El arte de escuchar entre los griegos
Los buenos hábitos del arte de escuchar se han reconocido durante siglos
como algo indispensable para el éxito; de hecho, Sócrates se quejó
alguna vez de que sus jóvenes alumnos tenían muy malas cualidades como
oyentes. Muchos de los problemas son el resultado de que pensamos mucho
más rápido de lo que hablamos.
La velocidad con la que hablamos y pensamos
Se ha dicho que la mayoría de nosotros hablamos a una velocidad de cerca
de 125 palabras por minuto. Sin embargo nuestra velocidad de pensamiento
es 4 veces mayor. Es evidente que esto nos deja mucho tiempo libre
mientras alguien nos habla. La forma en que utilicemos este tiempo
determina el hecho de que seamos diestros o no en el arte de escuchar.
Si reconocemos, como vendedores, que la capacidad de escuchar es una
destreza que se adquiere, al igual que otras destrezas en el campo de la
ventas, podremos utilizar ese tiempo para concentrar y ampliar nuestros
esfuerzos por obtener una venta exitosa. Podremos comprobar que al unir
la capacidad de escuchar con nuestra habilidad para prever, observar,
interrogar; suministrar información de retorno y resolver problemas,
constituirá nuestra mejor garantía de éxito.
2. PLANIFICACION DE LA ENTREVISTA CON EL CLIENTE PARA ESCUCHAR
PROFESIONALMENTE
PARA ELABORAR PLANES ANTICIPADOS TENEMOS QUE SABER...
Antes de visitar a un cliente, es necesario plantearnos varias preguntas
sobre las circunstancias de la visita:
1. ¿ Cuáles son los hechos específicos de la entrevista ?. Debemos
averiguar cuanto sea posible acerca de las operaciones del cliente; el
volumen de sus negocios, el tiempo que lleva trabajando y sus planes
para desarrollo y expansión. Si se trata de un cliente establecido,
debemos estar enterados de nuestra historia mutua. Si se trata de una
nueva cuenta, debemos averiguar con otros para obtener datos sobre el
cliente.
2. ¿ Qué sabe el cliente de mi producto o servicio ? No queremos que un
cliente bien informado crea que estamos adoptando una posición
paternalista, ni queremos que un cliente mal informado piense que le
estamos pidiendo que sepa más acerca de nosotros. En cualquiera de los
dos casos, es posible que el cliente se sienta intimidado y a disgusto.
Debemos preparar la entrevista teniendo en cuenta el nivel de
conocimientos del cliente para poder dedicar nuestro tiempo a escuchar y
a resolver problemas. También debemos estar preparados y tener las
respuestas para preguntas previstas sobre costos, formas de pago y otras
áreas relacionadas con nuestro producto o servicio.
3. ¿ Qué actitud tiene el cliente hacia mi producto o servicio ?. ¿ Ha
tenido malas experiencias previas con mi producto o con otros productos
similares? Con mi compañía? Estas son preguntas que tenemos que
plantearnos antes de visitar al cliente; de los contrario, se nos irá la
mayor parte del tiempo oyendo una diatriba y no estaremos preparados
para hacer frente a las objeciones del cliente.
4. ¿ Cuál será la actitud del cliente hacia mí ?. Hay muchas razones por
las que el cliente puede tener una actitud negativa hacia nosotros.
Puede ser por una experiencia previa con alguna persona de nuestra
compañía que la ha dejado una mala impresión al cliente. Puede ser
también porque el cliente tiene prejuicios contra nosotros por razones
menos lógicas. En cualquier caso, es absurdo enfrentarse a una situación
negativa sin tener una estrategia preparada.
5. ¿ Qué antecedentes o experiencias compartidas podemos tener en común
?. Esta es una información muy útil que nos puede preparar el terreno
para un interrogatorio y un análisis de carácter general. Un tipo de
"charla" suele ser útil par abrir puertas.
6. ¿ Cuál será la tónica de la entrevista ? Debemos estar seguros de
tener información sobre situaciones previas. También debemos procurar
conocer el estado actual y la posición financiera del cliente para poder
manejar estos factores e impedir que se conviertan en obstáculos.
Existe una correlación directa entre la elaboración de los planes y la
capacidad de escuchar, aunque esta relación pueda ser difícil de
reconocer. Una elaboración previa de planes efectivos nos impiden quedar
atrapados de improviso y tener que inventar una solución sobre la
marcha. Al prepararnos, lograremos dos cosas: en primer lugar,
determinaremos la dirección que deseamos darle a la entrevista, y, en
segundo lugar, nos habremos permitido dedicar nuestro tiempo a escuchar
al cliente. Esto aumenta nuestras probabilidades de poder detectar las
verdaderas necesidades del cliente.
OBSERVACION
La película se refiere a la observación como a una " extensión en la
necesidad de escuchar". Se nos ha dicho que hay dos clases de
comunicación: la verbal y la verbal. Al escuchar acumula comunicación
verbal y la observación es el instrumento que nos permite acumular la
comunicación no verbal. Si vemos que el cliente se siente incómodo con
un determinado estilo de interrogar debemos empezar a entrar más a fondo
para descubrir el verdadero problema del cliente.
La observación va más allá de la conversación real. Al observar el lugar
donde el cliente desarrolla sus negocios, podemos enterarnos de muchas
cosas: de la situación del negocio, de la capacidad del cliente para
pagar y de su autoridad para comprar. Todos estos hechos son
indispensables tanto para cerrar una venta como para determinar la
orientación de la entrevista. En la película, vimos como Al, el
vendedor, identificaba varios de los problemas de su cliente poniendo a
prueba la "extensión de la capacidad de escuchar".
El tomar notas, si no se exagera, puede ser útil. Esto nos preparará con
la opción de que si el cliente no responde a nuestro primer abordaje,
podemos cambiar de rumbo diciendo, " a propósito he visto que..." Por lo
general el cliente responde a este tono de interés personal.
EL INTERROGATORIO
Como lo hemos visto en la película, el interrogatorio es parte
importante del arte de escuchar con efectividad. El hacer la pregunta
adecuada en el momento preciso nos permitirá determinar las verdaderas
necesidades del cliente.
Hay cuatro clases de preguntas que debemos hacer en orden cronológico
para obtener información sobre las necesidades del cliente.
1. Las preguntas de carácter general que establecen nuestro interés por
la situación del cliente.
2. Las preguntas de carácter específico que sirven para determinar la
forma en que el cliente piensa utilizar nuestro producto o servicio y
nos suministra datos exactos.
3. Preguntas inquisitivas que determinan las necesidades. Una pregunta
inquisitiva, es, por ejemplo, Desea usted algo similar al modelo B2000?"
o ¿ Le interesaría este material si se pudiera conseguir en verde ?.
4. Preguntas orientadoras que llevan al cliente a darse cuenta de sus
propias necesidades. Estas preguntas suelen expresarse como ¿ No es
excepcional el funcionamiento de esta máquina?
Debemos recordar que el hacer preguntas, no importa qué tan hábilmente,
es inútil a menos que se combine con una buena capacidad de escuchar.
Debemos concentrarnos en descubrir cuál es "el mensaje secreto" del
cliente y solo podremos determinar esto si prestamos mucha atención a lo
que se nos dice.
INFORMACION DE RETORNO
La información de retorno, conocida también como "proceso de
verificación" ha sido muy efectiva dentro del proceso de saber escuchar.
Son varias sus ventajas:
1. Le garantiza al cliente que lo hemos estado escuchando y que lo
entendemos. En la mayoría de los casosel cliente se siente honrado de
que hayamos estado atentos y responderá en la misma forma.
2. Nos garantiza que poseemos datos correctos y le permite al cliente
corregir cualquier malentendido.
3. Permite ventilar ideas para llegar a un entendimiento mutuo. Es
frecuente encontrar que el suministrar
información de retorno da pie para analizar otros aspectos. Este proceso
de verificación da pie para
analizar otros aspectos. Este proceso de verificación suele abrir paso a
nuevas ideas y nuevos análisis así
como a otras posibles necesidades que el vendedor puede satisfacer.
4. La información de retorno evita el síndrome de "a que usted no lo
puede hacer mejor. "En este síndrome,
se crea un clima de competencia entre el cliente y el vendedor que, en
lugar de escuchar a otro, llegan al
punto en que ninguno de los dos se benefician. Mediante la información
de retorno podemos mantener
la conversación dentro de un tono comercial.
La retroalimentación, junto con la preparación anticipada, la habilidad
de observación y la capacidad de interrogar y escuchar, nos ofrecen la
oportunidad de comprender las necesidades y problemas del cliente. De
ahí en adelante tenemos que convertirnos en solucionadores de problemas.
BARRERAS QUE IMPIDEN ESCUCHAR EN FORMA EFECTIVA
En la película vimos cómo varias formas de interferencia física por
distraernos e impedirnos escuchar en forma efectiva a nuestros clientes.
El ruido, la confusión y el cansancio pueden limitar en alto nuestra
concentración. Sin embargo, las barreras mentales son más graves. En
Better Business Comunication se encuentran cinco obstáculos que impiden
escuchar con atención y que surgen de nosotros mismos:
BARRERAS QUE IMPIDEN ESCUCHAR CON EFICIENCIA DURANTE LA VENTA
1. La indiferencia. Muchas veces pensamos que lo que el cliente dice no
tiene importancia y dejamos de escuchar mientras nuestras mentes
divagan. Esto trae dos desventajas evidentes: en primera, el cliente
puede decir algo de veras importante mientras estamos distraídos y, en
segundo lugar, y aún más importante, nos estamos volviendo escuchas
perezosos y éste hábito puede ser difícil de erradicar después. La
indiferencia al escuchar no tiene excusa; significa que somos
indiferentes a la venta y, de ser así, estamos en el lugar equivocado.
2. La impaciencia puede ser más comprensible, aunque no deja de ser un
problema igualmente grave. Nos impacientamos con un cliente lento, o uno
que no cesa de hablar, y nuestras ideas empiezan a adelantarse a la
conversación. El riesgo aquí está en que no podemos pasar por alto
ningún indicio importante que pudiera ayudarnos a la venta. Por lo
tanto, debemos observar una estricta disciplina y concentrarnos en lo
que diga el cliente, aunque nunca termine de decirlo.
3. El prejuicio. Si permitimos que un prejuicio racial o de otro tipo
interfiera con nuestra capacidad de escuchar, estamos en el lugar
equivocado y debemos hacer planes para cambiar de trabajo tan pronto
como sea posible. Pero si permitimos que aparezcan prejuicios como la
forma de hablar del cliente, sus actitudes o su compañía, tenemos que
aprender a controlarlos. Al pensar en el cliente estamos interfiriendo
en el proceso de escuchar.
4. La preocupación. Todos somos humanos. Habrá momentos en que estemos
preocupados por problemas personales o por negocios. Es importante
permanecer alerta durante la venta y no dejar que esto interfiera con
nuestro propósito. Cuando entremos y crucemos la puerta del cliente,
debemos dejar todas esas distracciones atrás.
5. El mal uso de las palabras. Este es un problema de doble
consecuencia. En primer lugar, el cliente puede tener dificultad para
expresarse y dar a entender cosas que no pretende decir. Esto nos puede
confundir o nos puede llevar a interpretar mal el mensaje. En segundo
lugar, podemos ser culpables de utilizar mal las palabras e interpretar
mal lo que un cliente nos diga. En el primer caso, es importante hacer
preguntas si sospechamos que el cliente no se expresa con claridad. En
el segundo caso, tenemos que concentrarnos en mejorar nuestra propia
capacidad de expresión y nuestro vocabulario.
3. COMO MEJORAR LOS HABITOS DE ESCUCHAR CON ATENCION
Hay múltiples técnicas exitosas que podemos utilizar para mejorar
nuestros hábitos de escuchar. Todas son técnicas sencillas y todas
requieren autodisciplina.
1. No interrumpir. Nada anula tanto la comunicación como la
interrupción. Al interrumpir la línea de ideas del cliente,
interrumpimos también nuestro proceso de escuchar. La interrupción
constante da como resultado un cliente que no está dispuesto a hablar.
Además, lo más seguro es que el cliente se sienta molesto con nosotros.
2. Aprender a escuchar entre líneas. Por lo general hay una discrepancia
entre lo que el cliente dice y lo que realmente quiere decir. Es posible
que el cliente esté tratando de ocultar un problema en sus operaciones,
o que no esté seguro de cuál es el verdadero problema. En cualquier
caso, la única forma de determinar el verdadero significado de lo que el
cliente está diciendo es escuchar con atención. Escuchamos entre líneas
cuando observamos tanto la comunicación no verbal del cliente como la
que vemos a nuestro alrededor.
3. Concentrarse en desarrollar la capacidad de retención. El tomar
demasiadas notas se puede convertir en una "muleta" si confiamos
demasiado en ello. Interfiere con nuestra capacidad mental de retener
información. Sin embargo, cuando un cliente nos presenta toda una lista
de cifras de producción, es posible que nos veamos obligados a tomar
notas. En este caso resulta útil. Le indica al cliente que somos
personas serias y que nos preocupamos.
4." No desintonizar al cliente". Todos nos hemos encontrado con clientes
aburridores o con clientes que no cesan de hablar de temas sin
importancia. Es probable que muchas veces hayamos "desintonizado" a
estas personas por pensar que no vamos a obtener nada valioso de su
conversación. En esto hay dos desventajas: primero, estamos
desarrollando hábitos de escuchar con pereza que pueden interferir con
información valiosa y segundo, estamos perdiendo información útil. Vimos
también en la película que el cliente se puede sentir molesto cuando se
da cuenta de que estamos fingiendo interés. Si una conversación se
prolonga indefinidamente, podemos, con mucho tacto, llevar al cliente de
nuevo al tema que nos interesa con una pregunta guía.
5. No adoptar una actitud hostil ni emocional mientras escucha. Podemos
ahogar cualquier sonido si dejamos que domine la ira mientras escuchamos
a alguien con quien no estamos de acuerdo. En primer lugar, es posible
que el cliente no sepa que disentimos: en segundo lugar, si no estamos
de acuerdo, habrá tiempo de sobra durante nuestra presentación de ventas
para expresar nuestro punto de vista. Si estamos en desacuerdo con
relación a algo que no tiene que ver con nuestro negocio, es mejor dejar
nuestros sentimientos tácitos.
6. Aprender a ignorar las distracciones. No vale la pena de dejarnos
distraer por influencias ajenas durante la presentación de ventas. Si
estamos bien disciplinados en nuestros hábitos de escuchar, será más
fácil anular las distracciones. Es útil recordar que, aunque el ambiente
del negocio nos puede distraer, es probable que esté acostumbrado y que
a él no le afecte tanto como a nosotros. Es importante reconocer que el
saber escuchar es un proceso que requiere autodisciplina. Todas las
sugerencias hasta ahora explicadas están orientadas a fomentar la auto-
disciplina y se pueden aplicar a nuestras experiencias diarias.
4. EL CIERRE DE LA VENTA
La capacitación práctica en el campo de la ventas ha progresado
considerablemente durante los últimos veinte años. No obstante, resulta
sorprendente que el cierre de la venta no haya perdido su carácter
misterioso y enigmático, como si no tuviera relación alguna con el resto
del proceso de la venta. Por lo demás, con frecuencia encontramos
vendedores muy capaces que se desmoronan ante la necesidad de cerrar una
venta.
El CIERRE DE LA VENTA retira el velo de misterio que rodea este paso
final al considerarlo como la culminación de los diferentes pasos que
han llevado a un vendedor hasta ese momento. Por medio de una serie de
escenas que describen situaciones comunes en donde se cierran diferentes
ventas, y mediante la colaboración de tres importantes consultores en
ventas y mercadotecnia, la película demuestra con claridad que el cierre
de la venta es el resultado lógico del empleo de destrezas adecuadas de
ventas. Los consultores también presentan varias técnicas que ayudan al
vendedor a cerrar sus ventas cuando debe tratar con clientes
especialmente difíciles.
¿ Qué deben hacer los vendedores cuando presienten que es propicio el
momento para tomar el pedido ?
LA TECNICA DE SUPONER EL CIERRE
Se sugiere un sistema que podría ensayar un vendedor, a saber, suponer
el cierre. Esta técnica implica que el vendedor dé por hecho que el
comprador está dispuesto a comprar, y es una manera útil de verificar
hasta qué punto se siente comprometido el cliente. Para que este sistema
produzca los resultados esperados, el vendedor debe ser asertivo.
El vendedor se arma de valor y solicita el pedido. El comprador
reflexiona y, para sorpresa de ambos, anuncia que está cerrado el trato.
" El cierre consta de una serie de hechos y no de un hecho aislado ".
LA TECNICA DE CIERRE SI... ENTONCES...
Un ejemplo nos muestra un vivero poco antes de ser inaugurado. Un
vendedor de sistemas de riego, presenta su producto a Joan y a Karen,
quienes aparentemente son las encargadas de las compras en el nuevo
vivero. Mike la felicita por la excelente distribución de las
instalaciones. Joan responde que ella y Karen son las dueñas y que lo
hicieron todo.
Lo que parece ser una conversación superficial a menudo puede
proporcionar la clave para el cierre de la venta. Gentry señala que Mike
ha utilizado la técnica conocida como clasificación o evaluación del
cliente. Por medio de preguntas. Mike se enteró de que Joan y Karen
tienen autonomía para decidir, ya que serán quienes decidirán si compran
o no.
Mike sigue avanzando hacia el cierre de la venta, formulando preguntas a
fin de conocer los problemas de sus clientes y suministrar la solución
adecuada. Les pregunta a las dueñas del negocio si sería posible que él
describiera sus necesidades con sus propias palabras. Con esta técnica
Mike nos hace saber que el cierre de la venta consiste en realidad en
una serie de hechos: en este caso, en una serie de acuerdos entre el
vendedor y su cliente. Cada vez que Joan y Karen dicen "sí", Mike se
acerca más al cierre.
Joan y Karen le informan que lo que más les preocupa es el costo inicial
de la instalación del sistema de riego que Mike considera ideal para su
vivero. La mayor parte de su capital está invertido en las existencias,
y temen exceder su capacidad. Las dueñas del negocio han comenzado a
dudar acerca de la posibilidad de comprar el sistema de riego que les
ofrece Mike.
Se discute la encrucijada en la que se encuentra Mike. Llegan a la
conclusión de que en este caso no es adecuada la técnica de "Quieren
ustedes comprar" ya que es obvio que Joan y Karen sí desean comprar. La
dificultad parece ser el costo inicial del sistema de riego. Cole
sugiere la técnica de Si...entonces, la cual adiciona un ingrediente.
Gentry se muestra de acuerdo y agrega: "Si la necesidad es real, la
técnica Si...entonces la adecuada".
Mike procede a utilizar esta técnica con Joan y Karen por medio de
incentivos para aumentar su deseo de contar con el sistema de riego. Uno
de estos incentivos consiste en decirles que si el pago se divide en
varias cuotas, entonces costo inicial se podría pagar con mayor
facilidad.
Joan y Karen se muestran indecisas, pero ya que Mike insiste en su
técnica, finalmente acceden. Mike les ha ofrecido una alternativa
factible que no representará una carga financiera demasiado considerable
para su nuevo negocio.
Los consultores se muestran satisfechos con el éxito de la técnica
Si...entonces" en esta situación. George Caras les pregunta a los otros
consultores si esta técnica es la mejor que se puede emplear con un
cliente que presenta objeciones. D'Aulan Gentry sugiere que puede ser
efectiva cuando el vendedor se enfrenta a un cliente levemente indeciso.
Sin embargo, los consultores aceptan que quizá se requiera de una
técnica más drástica cuando la indecisión de los clientes sea extrema.
LA TECNICA DEL HECHO INMINENTE
El escenario es ahora una sala de juntas de una importante corporación.
Tom, vendedor de sistemas para el procesamiento de datos, resume su
presentación a tres ejecutivos, Carole, Pete y Harold.
Se puede apreciar que Carole está a favor de comprar el sistema que
vende Tom. Pete es el más indeciso y parece inquietarle la perspectiva
de tener que tomar una decisión. A Harold le tiene sin cuidado la
decisión, y seguramente votará con la mayoría. Cuando Carole trata de
persuadir a Pete para que dé su aprobación y a Harold para que
participe, la reunión se torna bastante conflictiva. Pete se siente aún
menos dispuesto a asumir la responsabilidad Harold cambia el tema y, en
el fondo de la sala, Tom ve esfumarse todas sus posibilidades.
Los consultores comprenden perfectamente la posición de Tom. Caras
señala que Tom perdió todo el control de la situación. En ocasiones el
vendedor debe actuar como catalizador para que la venta se convierta en
realidad. Un vendedor que ha hecho una buena presentación al evaluar al
cliente, comprender sus necesidades y satisfacerlas, tiene todo el
derecho para actuar enfáticamente para lograr la venta. Cole sugiere que
Tom debe ensayar una de esas técnicas positivas y enfáticas, la del
Hecho Inminente.
De regreso en la sala de juntas vemos que la discusión ha subido de
tono. Súbitamente, Tom interrumpe y con mucha firmeza exige que los
ejecutivos tomen una decisión...ahora mismo. Afirma que es necesario que
lleguen a un acuerdo con prontitud por su propio bien si desean que el
sistema esté en funcionamiento para cuando llegue le período de mayor
actividad comercial para la corporación. Los ejecutivos no saben qué
responder. Tom pide permiso para retirarse de la reunión y así dejarlos
en libertad de tomar una decisión en privado.
Transcurridos unos pocos minutos, Carole sale de la sala de juntas. Le
informa a Tom que el negocio es un hecho. En este caso, el uso oportuno
de la técnica del Hecho Inminente obligó a unos ejecutivos indecisos a
enfrentar la necesidad de tomar una decisión. Esto no es vender por la
fuerza; por el contrario, es una forma de lograr que el cliente se
concentre nuevamente en el propósito de la presentación del producto.
Tom logró con éxito la venta al tomar las riendas en una situación que
exigía control. Se procede a analizar si el cierre de la venta es en sí
una culminación. Caras reitera que el cierre es solamente un momento
dentro del proceso, y, lo que es más importante, es el inicio de una
relación comercial y el primer paso hacia el siguiente pedido.
A manera de ejemplo, regresamos a los talleres de impresión en donde
comenzó la película. Frank y el señor Shelley estudian la posibilidad de
introducir mejoras a la unidad de impresión que Frank logró vender al
comienzo de la película. Es obvio que el señor Shelley está escuchando y
que esta relación entre vendedor y cliente ha progresado
considerablemente.
En el vivero, Mike está instalando una unidad adicional de riego que las
compradoras pudieron adquirir en un principio. Cole comenta: "El cierre
de la venta es un proceso. Crece y se renueva, generando nuevos
negocios". Las habilidades adecuadas son la mejor respuesta para
eliminar los temores de un vendedor. La práctica de estas habilidades
garantiza el éxito.
ELEMENTOS A CONSIDERAR ANTES DE PROCEDER AL CIERRE
Las habilidades que debe desarrollar y emplear un vendedor, y que hemos
visto en EL CIERRE DE LA VENTA son:
Evaluación del cliente
Conocimiento de las necesidades del cliente a través del sondeo
Vender el beneficio de satisfacer dichas necesidades y
Detectar el momento propicio al poco tiempo de haber iniciado el proceso
de venta.
Se enumeran las técnicas que dieron lugar al éxito en las ventas:
La técnica de Suponer el cierre,
La técnica del Si...entonces y
La técnica del Hecho Inminente.
Por último, el consejo final de estos tres expertos: ! NUNCA TENGA MIEDO
DE SOLICITAR EL PEDIDO !
5. COMO VENDER A CLIENTES DIFICILES
Una de las habilidades más importantes en el campo de las ventas
consiste en evaluar a los clientes y responder a sus personalidades de
tal manera que se obtenga una buena venta. Sin embargo, frente a un
cliente difícil, el vendedor no sabe que hacer para entender las
motivaciones del cliente y, en general, no está preparado para remediar
la situación.
COMO VENDER A CLIENTES DIFICILES examina en forma agradable el problema,
hace hincapié en las ventas al detalle y en las de mercados
industriales. Esta película presenta algunas técnicas para tratar con
clientes difíciles y da detalles sobre la psicología que los motiva,
tanto a ellos como a los vendedores. Se da importancia especial a los
cuatro tipos de personalidades "problema". En esta parte presentamos a
cuatro clases especiales de personas con quienes se va a encontrar el
vendedor común en el mercado al por menor o industrial: el quejumbroso,
el sabiondo, el indeciso y el indiferente. Aunque esta "cuadrilla de
cuatro" representa una amplia área de conducta, la personalidad humana
es demasiado compleja para entender sin un análisis más detallado de los
rasgos de conducta o las razones que la enmarcan.
Al encontrar estos tipos de conducta, el vendedor debe aprender la
respuesta apropiada que le permita actuar con eficiencia y, además debe
recordar que la mayoría de los clientes representan tipos de
personalidad combinados. Esta guía presenta un análisis dirigido
especialmente a las técnicas de venta pertinentes.
CONOZCA AL CLIENTE
COMO VENDER A CLIENTES DIFICILES establece que "...para efectuar una
venta hay que penetrar en la mente del cliente para conocerlo y saber lo
que quiere". El vendedor eficiente debe adquirir la habilidad de
analizar y adaptarse a los tipos de clientes y a las necesidades
personales y emocionales que puede ver reflejadas en ellos. Vender, es,
esencialmente, un acto de teatro que el vendedor controla la venta como
un actor, respondiendo a las pistas que recibe del cliente. Además, como
no hay un guión, el vendedor ha de tener la cualidad de la percepción.
Nosotros como seres complejos: nuestras motivaciones y percepciones no
siempre se definen claramente: pero, cuando una persona sabe lo
suficiente sobre la conducta humana para entender dichas bases, se puede
predecir la manera en que la gente va a actuar frente al vendedor. Todas
las personas poseen cualidades diferentes que pueden, en diversas
ocasiones, dominar su personalidad y sus acciones. En su libro, Ventas:
Un análisis conductista y gerencial. Joseph Thompson elaboró una lista
de las diez características que predominan en la mayoría de los
clientes.
1. El cliente silencioso
2. El lento
3. El manipulador
4. El metódico
5. El desconfiado
6. El obstinado
7. El escéptico
8. El pesimista
9. El impulsivo
10.El discutidor
Antes de entrar en un análisis más detallado, hay que reconocer cuatro
peligros que es preciso evitar en el proceso de análisis de clientes. El
vendedor no debe pretender ser un psicólogo aficionado. Por el
contrario, actuará como observador de personalidades pensando las
características del cliente, analizando y empleando la técnica correcta.
El propósito de este análisis no es descubrir las fallas en la
personalidad del cliente o las razones psicológicas profundas que
expliquen su conducta.
El vendedor tampoco debe tratar de clasificar al cliente demasiado
rápido;
las primeras impresiones no siempre son objetivas.
Hay que recordar la historia de aquel vendedor de automóviles que no
prestó atención a un cliente joven, sin afeitar, con camiseta, sandalias
y pantalón corto y prefirió dedicarse al caballero elegante que llegó
con una dama atractiva del brazo: "Después de todo", pensó el vendedor
"yo vendo automóviles caros". Resultó que el caballero sólo estaba
mirando en tanto que la persona desarreglada, un músico famoso llevaba
15,000 dólares en efectivo para comprar inmediatamente un auto y se lo
compró al distribuidor de enfrente. Si el vendedor hubiera dedicado unos
minutos de su tiempo para confirmar la intención, no habría perdido la
venta.
Finalmente, el vendedor no puede esperar que el cliente se comporte
siempre de la misma manera: la gente, simplemente, no es congruente. Un
cliente que puede ser agresivo la primera vez, tal vez se demuestre
entusiasta y amable en la segunda oportunidad: el cliente también puede
cambiar de personalidad en el curso de la venta: el vendedor debe ser
paciente y permanecer atento mientras logra la clasificación de la
personalidad del cliente.
El consejo más importante que se le puede dar al vendedor frente a un
cliente nuevo es que sea flexible y esté preparado para tratarlo según
su manera de actuar en el momento y adaptarse a esa conducta a la vez
que cataloga y hace un análisis definitivo de la personalidad del
cliente en una fecha posterior.
Mientras el vendedor realiza el análisis, no debe ignorar la imagen que
el cliente tiene de sí mismo, o sea su ego ideal. Esta autoimagen aunque
no corresponde a la realidad, puede ofrecer pistas valiosas en la
definición de su carácter. Por ejemplo, un vendedor puede percibir la
indecisión de un cliente sin acudir a la opinión de otros, mientras que
el cliente puede creer que dicha consulta es un medio para lograr el
desarrollo de sus subordinados. Sea o no cierto esto, el conocimiento
del ego ideal del cliente ayuda al vendedor a manejarlo con éxito.
CLASES DE CLIENTES Y COMO TRATARLOS
El vendedor debe recordar que por muy completa que sea esta lista de
tipos de personalidad, ningún individuo va a externar una de ellas
solamente. Cada uno posee varias características de la misma manera que
podemos identificarlas en nosotros mismos.
Para detectar algunas de las causas de estas conductas lo mismo que las
técnicas básicas para vencerlas, el vendedor deberá superar dichas
barreras de personalidad para comenzar a vender.
1. EL CLIENTE SILENCIOSO se muestra aquí como el INDIFERENTE. Es difícil
lograr que se interese. Al vendedor le resultará difícil la charla sobre
la situación específica de la venta.
Puede ser que el cliente permanezca callado por varias razones: es
posible que se le dificulte hablar, que le falte seguridad en sí mismo o
que sea del tipo distante o analítico. Si el representante de ventas se
enfrenta a un cliente como éste sin tener preparación previa, no va a
identificar las razones de sus silencio.
Hay varias técnicas capaces de lograr entusiasmar al cliente silencioso.
Puede pedírsele su opinión o que explique ciertos puntos. Además, puede
ensayarse un acercamiento más personal: por ejemplo, hablar de temas
inapropiados para el objetivo inmediato del vendedor, pero que ayudan a
romper el hielo. En general, se requiere mucha paciencia por parte del
vendedor para tratar a un cliente como éste.
2. El LENTO pertenece a la personalidad del INDECISO. La gente difiere
la toma de decisiones porque éstas se le dificultan. Más que por
indecisión, posponen las cosas porque no pueden aceptar cambios
fácilmente. Los lentos son muy precavidos e insistirán en examinar todas
las opciones antes de tomar una decisión aunque, de todas maneras, se
les dificulte decidir.
Para tratar a una persona como ésta, el vendedor debe ser optimista,
seguro de sí mismo y persuasivo: debe alabar al cliente y sus
habilidades en su área de trabajo. A veces da buenos resultados poner de
relieve las pérdidas que ocasiona la demora en la decisión, aunque se
debe evitar que el cliente se sienta insultado. En resumen, el vendedor
debe ganarse la confianza del lento antes de tratar de lograr una buena
venta.
3. EL MANIPULADOR, que comparte características de personalidad con el
SABIONDO, puede ser un individuo enloquecido que va a tratar de invertir
las funciones y de venderle al vendedor. En algunos caso, el
representante de ventas puede visitar a un cliente como éste por años
sin lograr un negocio completo. Los dos se aprecian, se elogian sus
empresas y productos, pero el manipulador siempre desviará el tema y
hablará de cosas diferentes, lo que no conducirá a una venta. La frase
"A propósito, esto me recuerda que..."puede ser muy útil. El vendedor
debe mantener el curso de las ventas, ser breve y, en lugar de
entusiasmarse junto con el cliente, debe darle material sobre las
ventas. El mejor consejo en este caso es el viejo axioma de ventas: "Sea
eficiente, sea breve y váyase". De otra manera, se perderá mucho tiempo.
4. EL CLIENTE METODICO está especialmente caracterizado por ser el
SABIONDO de la película. Con frecuencia, el vendedor tiende a no
prestarle atención suficiente, creyendo que su reacción lenta indica
falta de interés o de inteligencia. En realidad, el cliente puede ser
metódico porque necesita autonomía o control, orden y un pensamiento
lógico o porque le es importante preguntarse, mirar, escuchar,
inspeccionar.
El vendedor tiene que disminuir su ritmo y el vendedor ha de practicar
el arte de escuchar.
5. EL CLIENTE DESCONFIADO no es del tipo de personalidad asertiva; se
parece más al INDECISO de la película. Este cliente parece inseguro y
busca siempre el consejo y las recomendaciones de los demás antes de
tomar una decisión. El vendedor observa cómo el cliente, en ocasiones,
consulta a sus colegas que pueden ser expertos en ciertas áreas,
mientras que en otros caso lo hace para evitar asumir la
responsabilidad. El cliente tal vez tenga una fuerte necesidad de
asociarse debido a una falta de seguridad en sí mismo. También puede ser
dependiente por miedo al fracaso que paraliza la capacidad de actuar.
El vendedor tiene que darle seguridad al cliente mostrándole que lo
comprende, con explicaciones sencillas y con sinceridad. Después de
crear una relación de confianza, puede darla más seguridad usando hechos
concretos, como los resultados de pruebas, materiales y testimonios.
6. EL CLIENTE OBSTINADO tiene características comunes con el SABIONDO de
la película. Cree que conocer todas las respuestas, toda la información
sobre la compañía del vendedor y el producto ( aún antes de la
presentación ) y pretende controlar la entrevista. Cree que sólo sus
juicios, opiniones y predicciones son correctos... y considera negativos
cualquier sugerencia o consejo del vendedor.
Toda persona tiene la necesidad de lograr algo: de vencer obstáculos, de
ejercer algún dominio y de ser reconocido por lo que ha hecho. Algunas
veces esta necesidad se puede manifestar en el individuo con una actitud
en beneficio propio por una tendencia a esperar alabanza y respeto o a
buscar distinciones; es decir de atraer atención sobre sí mismo. Por lo
tanto, se entiende que esta persona tenga una necesidad tan fuerte de
dominar una venta.
En estos casos, el objetivo básico del vendedor es hacer que el cliente
se sienta importante. Sus ideas no pueden parecer definitivas y más bien
debe pedir opinión y consejo al cliente. En consecuencia se le permite
controlar la entrevista ya que presenta hechos con un propósito bien
definido. Es necesario mostrar una actitud tolerante porque el conflicto
de personalidades, puede resultar contraproducente y costoso.
7. EL CLIENTE ESCEPTICO tiene cualidades comunes con las del SABIONDO.
Parece tener respuestas negativas para todo y mostrar desconfianza ante
el vendedor: reacciona de una manera similar a el OBSTINADO en la
necesidad de dominar. Pero, en lugar de mostrar que conoce todas las
respuestas, se limita a rechazar la información que le presentan y da
muestra de un temperamento negativo.
El vendedor debe actuar con cuidado y hacer afirmaciones que no vayan
contra sí mismo. Si deja que el escéptico lo atrape en sus
exageraciones, perderá credibilidad. Si hace hincapié en los hechos y
actúa de manera lógica y abierta sobre el producto ( ya que ningún
producto es perfecto) podrá manejar mejor al cliente, mantener su
credibilidad y controlar la entrevista.
8. EL CLIENTE PESIMISTA tiene algunas de las características del
QUEJUMBROSO de la película. Después de haber formulado el saludo
rutinario, muchos vendedores reciben con asombro un torrente de
conversación impertinente por parte del cliente. Este puede estar
descontento con el producto o con la situación mundial; pero no importa
el tema que sea, el caudal de información será su respuesta pesimista a
la tensión y su manera de desahogarse. Si plantea preguntas con tacto,
el vendedor se sorprenderá al descubrir las razones ocultas detrás de la
situación del pesimista, que pueden no tener nada que ver con lo que se
ha estado diciendo. Es responsabilidad del vendedor asumir el papel
optimista permaneciendo tranquilo, actuando contacto y ofreciéndole
consuelo e ideas constructivas.
Procure no dejarse absorber por el pesimismo del cliente porque esto
originaría una entrevista ineficiente que podría desembocar en una
situación deteriorada.
9. EL CLIENTE IMPULSIVO tiene cualidades que también se encuentran en el
QUEJUMBROSO de la película. Generalmente habla rápido, con brusquedad y
muestra cambios igualmente repentinos. Como necesita dominar y acumular
logros, actúa de modo imprevisible, lo cual contribuye a mantener un
descontrol en los demás. Aunque es difícil saber con certeza por qué lo
hace, parece que por el orgullo en su manera de actuar.
EL CLIENTE IMPULSIVO tiene cualidades que también se encuentran en el
QUEJUMBROSO de la película. Generalmente, habla rápido, con brusquedad y
muestra cambios igualmente repentinos. Como necesita dominar y acumular
logros, actúa de modo imprevisible, lo cual contribuye a mantener un
descontrol en los demás. Aunque es difícil saber con certeza por qué lo
hace, parece ser que por el orgullo en su manera de actuar.
El representante de ventas debe considerar su relación con el IMPULSIVO
como un acto de equilibrio: hay que responder con rapidez, adaptarse a
su ritmo y omitir detalles según el caso. Pero aunque los detalles se
omitan, se presentan hechos suficientes para que el cliente sepa en qué
se basa la decisión; de otra manera, puede cambiar repentinamente y la
venta se habrá perdido innecesariamente.
10. EL DISCUTIDOR tiene rasgos comunes con el QUEJUMBROSO. Este cliente
querrá iniciar una discusión: contra la compañía y el producto. Además,
se pondrá en favor de la discusión como una persona inferior y de la que
se puede abusar. A pesar de su apariencia de superioridad, este cliente
generalmente es inseguro y por eso necesita degradar a los demás y
comportarse contraria- mente a su personalidad.
El vendedor no debe discutir pues no ganará nada. El valor y la
sinceridad son las que producirán respeto en una situación como ésta,
aún en las circunstancias más difíciles.
6. DETECTANDO LAS NECESIDADES DEL CLIENTE
PROPOSITO
En toda situación de venta, el vendedor afronta el problema de averiguar
las necesidades del cliente, antes de comenzar a presentar un producto o
servicio. Por muy eficaz que sea la presentación, el vendedor perderá su
tiempo si no mantiene una actitud bastante abierta para permitirle
obtener información del cliente y la clave para realizar la venta.
En este curso se examina el problema de detectar necesidades de los
clientes y se ofrecen una serie sistemática de preguntas, que pueden
emplearse para suministrar al vendedor información con que podrá adaptar
la presentación a las necesidades del cliente y conseguir una buena
venta.
1. Preguntas generales: planteadas en términos generales para que el
interlocutor tenga plena libertad de contestar como desea.
2. Preguntas específicas: su finalidad es reducir un tema a información
básica y concreta.
3. Preguntas de sondeo: cuya finalidad es centrar la atención a los
problemas reales, o sea los verdaderamente importantes.
4. Preguntas que sugieren la respuesta: su finalidad es ayudar al
cliente cuando parece incapaz de definir sus necesidades personales.
INFORMACION BASICA
En el pasado, cuando se pensaba que la venta era ante todo el arte de
convencer por medias espectaculares, el vendedor llegaba a la oficina
del cliente y, gracias a su arrolladora personalidad y don de palabra,
ofrecía una presentación muy agradable, cuyo fin era ganarse la
admiración de todos los asistentes. Desde el punto de vista de los
clientes, todo esto resultaba a veces muy cansado pues muchas de las
promociones de venta correspondían a las necesidades de su empresa.
En los últimos años, los expertos han tratado de organizar de una manera
más lógica el arte de la venta; se ha desarrollado así el concepto de la
determinación rigurosa y sistemática de los factores relacionados con la
venta. A este primer paso suele designársele con el nombre de
"precontacto": consiste en realizar investigaciones y en hacer los
preparativos pertinentes antes que se encuentre el vendedor con el
cliente.
La mayor parte de los vendedores no realizan un buen precontacto y el
resultado de ello puede ser un presentación de ventas a alguien que no
necesita el producto o que carece de autoridad para adquirirlo.
En la presente sección se examinan técnicas que las autoridades en la
materia recomiendan utilizar, para que el vendedor esté mejor preparado
y tenga mayor seguridad cuando entre en la oficina de un cliente.
PRECONTACTO
Antes de reunirse con un cliente, el vendedor ha de prepararse para la
visita. En este período, llamado "precontacto, se efectúa la
investigación con que se determinan varios aspectos básicos que aumentan
las probabilidades de realizar la venta.
Es importante recordar que la comunicación con el cliente será mejor si
se funda en información reunida antes de la entrevista incluye desde la
más básica (por ejemplo, el nombre completo del cliente) hasta la más
importante (la autoridad o la capacidad de pagar, por ejemplo). Desde
luego, tal vez no sea posible conocer todos los detalles antes de la
reunión con el cliente, pero cuanto más se investigue mejor para todos.
Archivos de la compañía. A menudo, con sólo consultar los archivos de su
empresa, el vendedor consigue las respuestas a las preguntas referentes
a los clientes y a las transacciones. Así, esos documentos suelen
proporcionar información sobre quiénes están autorizados para realizar
compras en una compañía, si bien esos datos no siempre estén
actualizados. Los archivos internos casi siempre suministran información
confiable sobre el crédito de un cliente y (si el vendedor desea
información sobre un cliente al que ya se le ha vendido antes)
anteriores hábitos de compra. Toda información que se recabe con este
método será útil cuando se visite al cliente y seguramente ahorra tiempo
para localizarlo.
Observación e investigación personal. Con una visita a la sede de la
empresa del cliente, un vendedor observador consigue mucha importante
información. La Scott Paper Company recomienda la fuerza de ventas:
Preparar de antemano una presentación que garantice cierta habilidad
dará al vendedor la apariencia de haber hecho arreglos destinados
exclusivamente al cliente. Y además esa táctica le permite conocer bien
las necesidades e ideas del cliente. Por ejemplo, si va averiguar que a
éste le interesa sobre todo el costo bajo, cometería un error si
insistiera en las características de calidad del producto debido a su
presentación.
La ventaja principal de la investigación es que el vendedor esté
preparado. Tendrá, pues, mayor seguridad y se reducirá el número de
factores desconocidos que le aguardan en la oficina del cliente y la
seguridad en sí mismo es una cualidad indispensable del vendedor
eficiente.
En su libro Ventas, Frederic Rusell recomienda una serie de preguntas
que el vendedor debería contestar antes de reunirse con el cliente. Las
preguntas caen en tres categorías: personal de la compañía, operaciones
de la compañía y procedimiento de compra de la compañía.
Personal de la compañía
1. Quién es el dueño de la compañía?
2. Si se trata de una corporación, quienes forman parte del consejo de
administración?
3. Cuáles son las líneas de negocios de esos ejecutivos?
4. Conozco a alguno de ellos?
5. Quién toma la decisión definitiva en materia de adquisición?
6. Qué otra persona tiene influencia en las compras? ( a veces el
vendedor prefiere acudir al nivel de alta
dirección; otras veces obtiene el apoyo de los subordinados.)
7. Quién es el jefe del departamento que utilizará mi producto o
servicios?
Operaciones de la Compañía
1. Qué produce o vende?
2. A qué mercado llega?
3. Es el producto de alta calidad, de calidad mediana o baja?
4. Existen factores estacionales?
5. Qué lugar ocupan en su industria?
6. De qué tipo y estructura es su equipo?
Procedimiento de compra de la Compañía
1. Qué sistemas y procedimiento sigue su departamento de compras?
2. Compra la compañía a unos cuantos proveedores o se diversifica en sus
adquisiciones?
3. Cuál es su clasificación de crédito?
4. Cuándo compra mi producto?
5. Cuánto compra en cada transacción?
6. A quién le compra ahora y por qué?
7. Está la compañía satisfecha con su proveedor actual?
8. Qué problemas ha tenido con su proveedor actual?
9. Se beneficiará si compra y usa lo que yo vendo?
Si un vendedor puede contestar la mayor parte de estas preguntas antes
de visitar a un cliente, aumentará de manera notable su seguridad.
EL CONTACTO
Un vendedor entra en la sede del negocio de un cliente. Sin importar si
se trata de una oficina, una tienda o una residencia, hay mucho que ver
y aprender desde el momento en que atraviesa el umbral; todo ello le
servirá para enterarse de las necesidades y situación del cliente.
En una oficina, puede obtenerse mucha información con sólo observar lo
que piensan del cliente los otros empleados. Por ejemplo, observar lo
que piensan del cliente los otros empleados. Por ejemplo, un cliente
puede tener la reputación de ser una persona muy desagradable y
descortés; pero si sus subordinados no externan señales de sentirse
intimidados por él, quizá se trate simplemente de una táctica para
mantener alejados a los vende- dores y no refleje la verdadera
personalidad del cliente.
En una tienda el vendedor deberá ser capaz de adaptar bien su estrategia
de ventas si observa con atención las existencias, el comportamiento de
los dependientes y si capta con claridad las actitudes del cliente ante
las compras.
En la sede del negocio del cliente, sin importar su ubicación, se verán
indicaciones de un pasatiempo de interés especial: quizá un trofeo de
pesca o un diploma por actividades de caridad. Un interés común en algún
pasatiempo o actividad pueden servir para iniciar una conversación o
establecer una relación con el cliente, pero no olvide que todo vendedor
que entra en esta oficina estará buscando las mismas pistas, y el
cliente perderá interés si se habla mucho del pasatiempo. He aquí una
regla que ha de observarse: cuando está en su negocio, el cliente
prefiere hablar de negocios.
Ya se ha roto el hielo. El vendedor ha logrado crear una relación
personal. Ahora es tiempo de aplicar una técnica sistemática de
interrogatorio para averiguar las necesidades del cliente y sus
situación actual.
El arte de interrogar
Un aspecto fundamental que es preciso tener en cuenta al estudiar
técnicas del interrogatorio es que las preguntas no darán resultado si
no se acompañan de buenos hábitos de escuchar con atención. Las
preguntas aportan información directa, pero la escucha activa producirá
en forma discreta la misma cantidad de información. En sus entusiasmo
inicial, el vendedor puede dejarse llevar por su presentación, sin dar
tiempo a que el cliente tome la palabra durante la entrevista.
Es preciso que se controle, recordando que a la gente le gusta hablar e
inconscientemente revela su personalidad durante la conversación. Una
información de este tipo aporta mucho más que un monólogo y si el
vendedor escucha con atención obtendrá la clave para realizar la venta.
Si logra que el cliente hable con entera libertad, el vendedor logrará
determinar los aspectos básicos de las necesidades y deseos de aquellos.
El vendedor deberá utilizar preguntas que lleven al cliente a áreas
generales de información que le interesan. Es preciso saber transmitir
el interés y estimular el flujo libre de la conversación. En la película
se vio que hay cuatro tipos de preguntas con las cuales pueden
averiguarse las necesidades del cliente:
1. Preguntas generales
2. Preguntas específicas
3. Preguntas de sondeo
4. Preguntas que sugieren la respuesta
Preguntas generales Según se afirmó en la película, el propósito de una
pregunta general es ayudarnos a determinar los objetivos corporativos
globales de los empleadores del cliente. Una pregunta general podría
expresarse en los siguientes términos:
¿Cómo marchan las cosas en su nueva fábrica?
Al iniciar la entrevista con una pregunta general y no con una
específica, el vendedor puede estimular al cliente para que en su
conversación ofrezca información útil. (Una pregunta específica
planteada al inicio puede hacer que el cliente piense que el
interlocutor le pedirá siempre la información que necesita, y ello
impulsará a no dar información que podría ser útil para el vendedor.)
En esta etapa temprana, un vendedor deberá hacer preguntas que requieren
una explicación como respuesta. Entre otras técnicas útiles figura la de
pedir al cliente que explique las cosa con detalle, parafraseando lo
dicho por el cliente o guardando silencio, lo que puede alentar al
cliente para proseguir. Parafrasear es útil, porque repetir con sus
propias palabras lo que dijo el cliente, el vendedor podrá aclarar las
generalizaciones y descubrir lo que realmente piensa el otro.
Preguntas específicas. Estas preguntas pueden ayudar al vendedor a
averiguar cómo se usa su producto o servicio. Algunas veces serían
preguntas de "quién, qué cosa, dónde, cuándo, cómo y por qué"; se trata,
pues, de preguntas detalladas como la siguiente: ¿ Cuál es su volumen
diario en este mes ?. Las respuestas revelarán hechos que nos pueden
ayudar a adaptar mejor el método a las necesidades del cliente.
Una vez más insistimos en que estamos todavía en la fase de obtención de
la información y un vendedor debería analizar esta información y
compararla con su investigación efectuada antes del precontacto.
Preguntas de sondeo. Con ellas se investigan las cuestiones
fundamentales en cualquier relación con el cliente; ese conocimiento
permitirá al vendedor adoptar un ángulo o punto de vista en el cual
basar su presentación. Dichas preguntas abarcan una amplia variedad de
problemas o deseos, con el propósito de hacerse una idea clara de la
cuestión central, sin importar si el cliente lo reconoce o no.
Recuérdese que a menudo el cliente no se percata de cuál es su verdadero
problema; a veces incluso ni sabe que existe un problema. Hay varias
maneras de formular preguntas de sondeo.
Le gustaría..." como en esta pregunta: ¿ Le gustaría tener un producto
como el nuestro ?. Un cliente entra en un lote de exhibición de
automóviles y da varias vueltas a cierto modelo. Si el representante
inicia la entrevista con las palabras". Le gustaría un modelo como
éste?" El cliente contestará afirmativamente o le dirá cuál le parece
mejor. En una u otra forma, el vendedor podrá determinar las necesidades
del cliente con una sola pregunta y dará un paso importante en la
realización de la venta.
Además, habrá descubierto muy pronto si hay algo que se puede hacer por
él, con lo cual ahorrará tiempo muy útil y posiblemente se gane el
respeto y el aprecio del cliente.
"Sí..." como en Si yo pudiera incrementarle sus utilidades en 10%, ¿ le
interesaría mi oferta ?. Supóngase que un cliente pide una tela que ya
no se fabrica. Al contestar ¿ Si pudiera conseguir un material parecido
? ¿ Le interesaría adquirirlo ?. El vendedor logra varias cosas. En
primer lugar, reconoce de inmediato que no podrá venderle al cliente lo
que él quería; sin embargo, lo ha invitado a ajustar sus exigencias a lo
que está disponible, algo que la mayor parte de los compradores están
dispuestos a hacer.
Y es posible que haya salvado una venta en una situación donde un simple
"Lo siento pero no tenemos esa tela aunque tenemos otras también muy
buenas" no hubiera sido una respuesta satisfactoria.
Preguntas que sugieran la respuesta. Use estas preguntas para ofrecerle
orientación al cliente con pregunta como la siguiente: ¿ Prefiere una
máquina que pueda reparar usted mismo o tener un contrato de
mantenimiento ?. En forma muy parecida a lo que hace un abogado al
interrogar de nuevo a un testigo, el vendedor puede descubrir lentamente
los hechos en un proceso de determinación. En tal situación, un vendedor
trata de que el cliente se percate de sus necesidades personales,
necesidades que a menudo ni siquiera él mismo conoce.
Hay dos modos de formular las preguntas que sugieren la respuesta. ¿ No
es...?, como en la expresión " Bo, ¿ es esa una excelente máquina ?". Al
encontrar un área de acuerdo mutuo, el vendedor estará en condiciones de
averiguar las necesidades del cliente.
Por ejemplo, si hubiera dicho "Creo que ésta es una máquina excelente",
no habría pedido la aceptación, sino que hubiera expresado su opinión
personal, la cual no guarda relación con la venta y hasta podría
suscitar el rechazo del cliente.
¿ Qué cosa...?, como en la pregunta: "¿ Qué cosa prefiere un
mantenimiento o un alto volumen ?". Al ofrecer al cliente una opción, un
vendedor puede determinar qué factores son los aspectos para el cliente
y entonces estará en condiciones de determinar de inmediato las
necesidades o deseos del cliente.
A semejanza de la persona que vende vestidos y pregunta. ¿ Elegante o
deportivo ? ¿ De color claro u obscuro ? ¿ De lana o de algodón ? ¿ De
manga larga o corta?, está eliminando la resistencia a la indecisión del
cliente y obteniendo la decisión inmediata del cliente.
Hay precauciones que han de tomarse cuando se utiliza el método de
preguntas que sugieren la respuesta. El cliente tiende a sentirse
presionado si el vendedor insiste en servirse de este tipo de preguntas.
Por consiguiente, se procurará no formularlas de una manera insistente o
agresiva. En su libro titulado Salesmanship, Willar M. Thompson afirma
que las preguntas son herramientas de precisión para descubrir las
necesidades de los clientes y deben utilizarse con habilidad y
conocimiento". Y procede a enumerar seis pautas que deben tenerse
presentes cuando se hacen preguntas:
1. Un solo tema. Cada pregunta debe contener una idea solamente. Debe
ser clara, breve y sin digresiones.
2. De respuesta fácil. Se formulan preguntas que el posible comprador
conteste con facilidad. Esto ayuda a
reforzar su seguridad en sí mismo y le permite tomar una decisión de
compra.
3. Sin la intención obvia de vender. Unicamente se explorarán
posibilidades de la presentación, pero sin
realizarla. Esto es como una exploración previa a la perforación en un
campo petrolífero, efectuada para
determinar si debe realizarse la perforación y también saber cuándo y
cómo.
4. Impersonales. Se harán sólo preguntas impersonales.
5. Corteses. Sólo se hacen preguntas debidamente formuladas para que los
posibles clientes respondan de
modo favorable.
6. Oportunas. Unicamente se plantearán al inicio de la presentación. Un
vendedor conocedor de la necesidad de hacer las preguntas en el momento
adecuado no esperará hasta la mitad de la entrevista para hace r
preguntas
correspondientes y correr el riesgo de una respuesta negativa.
Determinación de la situación del cliente
La película se adentra en los detalles concernientes a las cuestiones
fundamentales de la situación y circunstancias en que se encuentra el
cliente, recomendando que es imprescindible investigar tres cosas y
luego comprobarlas, a saber:
1.Autoridad para comprar
2.Capacidad de pago
3.Competencia
Como se señaló al hablar del precontacto, hay casos en que el vendedor
podrá reunir esta información antes de la entrevista, pero habrá otros
en que eso no será posible y entonces se verá obligado a hacer esas
determinaciones cuando se encuentre con el cliente.
La Competencia.
El vendedor debe tratar de averiguar lo más posible sobre la relación
del cliente con la competencia: ¿ Qué servicios utiliza, si está
satisfecho con el trato y cómo puede competir él en esta situación ?
Recuérdese que el vendedor quiere encontrar a un cliente insatisfecho
con el estado actual de las cosas. Esa persona será susceptible al
cambio, en especial si la presentación se realiza de manera que
aproveche la insatisfacción de ella.
Además, si el vendedor averigua que un cliente está totalmente
satisfecho en una relación muy estrecha con un competidor, será mejor
que termine cuanto antes la entrevista y explore posibilidades más
prometedoras. El cliente apreciará eso.
El proceso de comprobación.
Se trata de una técnica reciente que ha resultado de gran utilidad en la
realización de una venta.
Esta técnica incluye resumir los puntos en forma de preguntas, más o
menos como lo hace el abogado que vuelve a interrogar a un testigo.
Cuando se presentó su producto, cada vez que ella aceptaba un punto, se
creaba lo que en realidad era un contrato verbal de sus necesidades. Una
vez que un vendedor consigue el asentimiento del cliente, se habrá
facilitado enormemente su trabajo de ventas.
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