1. Introducción
En la década del ochenta Philip Crosby popularizó el concepto de Cero
Defecto como orientación para el control de calidad. Este enfoque
establece la meta de resultados que carezcan de errores al 100 por
ciento. Crosby sostiene que si se establece un nivel “aceptable” de
defectos, ello tiende a provocar que dicho nivel (o uno más alto) se
conviertan en una profecía que se cumple; si los empleados saben que
está “bien” trabajar dentro de un nivel determinado de errores, llegarán
a considerar que ese nivel es la “norma”. Es evidente que dicha “norma”
está por debajo de lo óptimo. Crosby sostiene que a las personas se le
establecían estándares de desempeño mucho más holgados en sus trabajos
que lo que regían sus vidas personales. “Ellos esperaban hacer las cosas
bien, cuando se trataba de sostener a un bebé, de pagar las facturas o
de regresar temprano a la casa correcta. En cambio, en los negocios se
les fijaban “niveles aceptables de calidad”, márgenes de variación y
desviaciones.
La idea de un “porcentaje de error aceptable” (a veces denominado un
“nivel de calidad aceptable”) es un curioso remanente de la era del
“control” de calidad. En aquellos tiempos, se podían encontrar maneras
de justificar estadísticamente las naturales fallas humanas, sosteniendo
que nadie podía ser posiblemente perfecto. De modo que si el 100% es
inalcanzable, ¿por qué no conformarse con el 99%, e incluso con el 95%?
Entonces, si alcanzáramos el 96,642%, podríamos dar una fiesta y
celebrar el hecho de haber superado los objetivos. La cuestión es que el
96,642% significa que de 100.000 transacciones efectuadas por un
servicio, 3.358 resultarían desfavorables. Como las fallas de uno entre
mil paracaidistas. Los clientes insatisfechos, aquellos que habrían
estado fuera del porcentaje de transacciones perfectas, no regresarían
jamás.
Ahora bien, Tom Parker, señala que: “cada día 67.000 norteamericanos
pasan por un quirófano. Un porcentaje de éxitos quirúrgicos del 99%
significaría que 66.330 personas saldrían de la anestesia sin otra
dificultad que tratar de operar el control remoto del aparato de
televisión del hospital. Pero ¿qué sucedería con los pocos
desafortunados que no entraran dentro de la categoría del “error
aceptable”? Cada día, 670 de nuestros amigos, vecinos, parientes y seres
queridos experimentarían complicaciones, o morirían, como resultado de
los fracasos quirúrgicos aceptables” Así pues un rendimiento del 99%
sería un alto promedio, pero no muy admirable como porcentaje de éxitos
quirúrgicos.
¿Qué pasaría si nos apartáramos de esa norma de calidad y
estableciéramos una ambiciosa meta del 99,9%? ¿Sería aceptable? En un
informe especial sobre calidad, publicado en 1991 en la revista
Training, Natalie Gabel aplicó esa norma a una serie de actividades. Las
cifras que obtuvo fueron sorprendentes. Si el 99,9% fuera la verdadera
norma de rendimiento alcanzada en algunas actividades corrientes: (datos
correspondientes a USA)
· Las guarderías de hospitales entregarían 12 bebés por día a padres que
no corresponden.
· Las instituciones financieras descontarían 22.000 cheques de cuentas
bancarias equivocadas....cada 60 minutos.
· Los servicios de telecomunicaciones transmitirían 1.314 llamadas
erróneas .....cada 60 minutos.
· Los productores cinematográficos utilizarían 811.000 rollos de
películas defectuosos para filmar escenas.
En los siguientes 12 meses:
· Se fabricarían 268.500 neumáticos defectuosos
· Se procesarían incorrectamente 103.260 impuestos defectuosos sobre los
réditos.
· 5.517.200 cajones de gaseosas contendrían bebidas sin efervescencia.
· Se emitirían 20.000 recetas medicinales incorrectas.
· Se gastarían 761.900 dólares en cintas magnetofónicas y discos
compactos que no se podrían reproducir.
Por suerte las cosas funcionan mejor de lo previsto, así los informes
reales muestran que de los 67.000 pacientes quirúrgicos diarios, antes
citados, solamente 25 no lograrían salir del trance en la actualidad.
Esto significa un 0,000037, o sea, un 0,037%, lo que equivale a un
promedio de éxito del 99,963% (15 veces mejor que la norma del 99,9%).
En el caso de las aerolíneas, si se consideran los accidentes como
defectos, su nivel actual sería de 6,5 Sigma. Pero en el manejo del
equipaje, el nivel es apenas del 3,5 Sigma.
Han hecho falta dramas patentes y una triple presión externa para
convencer al management acerca de la necesidad de adoptar nuevos
paradigmas en la gestión de las empresas para hacer posible su
continuidad y crecimiento. Cuando Hewlett-Packard examinó 300.000
semiconductores de tres empresas de Estados Unidos y de tres de Japón,
descubrió que el porcentaje de fallas de los chips norteamericanos era
superior al 0,1%, en tanto que las fallas de los chips japoneses en el
mismo período fue cero.
Al igual que en la industria de los semiconductores, otras como la
textil, la siderúrgica, las máquinas herramientas, la electrónica, la
automotriz entre otras tantas han visto perder competitividad, mercado y
utilidades día a día por haber estado ancladas a paradigmas que ya no
eran válidos dentro del nuevo esquema mundial.
Entre las tres presiones externas a las cuales se ha hecho referencia
anteriormente, la primera y mas evidente es la de la competencia
desenfrenada en un mundo más interconectado e interdependiente. La
segunda de las presiones esta relacionada a la velocidad tecnológica y,
en particular, la aceleración de la renovación informática, la difusión
de la información en todas las organizaciones y la creciente capacidad
de acceso a la misma de un número cada vez más importante de personas.
La tercera presión externa que lleva al establishment económico a
revisar totalmente sus reglas de organización es el choque de las
mentalidades que cambian.
La empresa de finales de los ochenta parece haber encontrado su nuevo
credo: el de la calidad total. Las empresas que se limitaban a hacer el
control a posteriori de su única calidad presentaron la quiebra una tras
otra. Las empresas de hoy si quieren sobrevivir, deben trabajar para sus
clientes más que para sí misma.
Existen siete motivos, de las cuales cada una por sí sola justifica, la
adopción de la calidad total como proyecto de gestión.
Primer motivo: es la llegada de una economía globalizada. La irrupción
de competidores nuevos en el juego económico mundial hace caducar a las
empresas no competitivas, y obliga a todas aquellas que quieran
sobrevivir a apoyar de ahora en adelante su actividad sobre una
vigilancia meticulosa, atenta y permanente del mercado para ajustar
siempre mejor la calidad de la respuesta que se le pide.
El segundo motivo en el que se basa el carácter inevitable de la calidad
total es la súbita inversión en los países industrializados de la
relación de fuerzas entre una demanda menos creciente y una oferta
múltiple, desde mediados de los años setenta, por la explosión de Japón
y de los nuevos países industrializados. He aquí que los consumidores y
clientes ante múltiples ofertas se vuelvan más exigentes y reclamen
siempre mejor calidad a precios siempre más bajos.
El cuarto motivo es que hemos cambiado. En occidente se ha ido
observando un menor compromiso de los trabajadores para con la empresa.
Es menester un cambio de actitud si queremos conservar los puestos de
trabajo frente a culturas con mano de obra mucho mas comprometida y
disciplinada.
El quinto motivo está dado por la incapacidad de la empresa tayloriana
para reducir costos de no-calidad. Fraccionada en grandes funciones
autocentradas, generadora de la empresa fantasma, más preocupada en
“hacer más” que en “hacer mejor”, en controlar y corregir que en
prevenir, esta empresa, sobrecargada de costes inútiles y de recursos
ocupados en “fabricar nada”, pierde rápidamente terreno en la
competición económica y se condena a muerte a corto plazo. La calidad
total constituye su única tabla de salvación.
Sexto motivo: alude también a la organización tayloriana y al
desperdicio de inteligencia que ha podido permitirse tolerar en la
empresa, mientras la relación entre la oferta y la demanda era la
inversa de la de hoy día. De ahora en adelante, no se puede dejar más en
un punto muerto a todas estas inteligencias puestas en barbecho en todos
los niveles y, particularmente, en los niveles de ejecución, en el de
los obreros y empleados. La batalla de la calidad es demasiado difícil
para que se tenga a toda esta inteligencia apartada del combate.
Y el séptimo motivo es que desde que existe un proceso de calidad total
y que ciertas economías lo han adoptado, todas aquellas que no lo han
hecho han visto abrirse a toda velocidad un abismo en su competitividad.
Y lo que es cierto para las economías lo es también pasa la empresa.
Para ello es menester tomar en cuenta que el coste de la no-calidad en
las economías occidentales está en el orden del 20% de su facturación,
en tanto que en la economía japonesa se encuentra en el 12%. No reducir
rápidamente esta brecha y ante el crecimiento económico de países como
China, Tailandia, Malasia y otros países del sudeste asiático
preanuncian inevitables derrotas.
Ante las circunstancias descriptas, empresas norteamericanas se han
visto en la necesidad imperiosa de realizar un cambio total en su manera
de gestionar las empresas, dando lugar ello a la metodología de Seis
Sigma.
En los años ochenta la TQM (Gestión de Calidad Total) fue muy popular,
pero sufrió un proceso de desgaste y en muchas empresas de agonía. Era
menester generar un método que motivará un liderazgo por la calidad.
Esto se dio con Seis Sigma en función de tres características:
1. Seis Sigma está enfocado en el cliente.
2. Los proyectos Seis Sigma producen grandes retornos sobre la
inversión. En un artículo de la Harvard Business Review, Sasser y
Reichheld señalan que las compañías pueden ampliar sus ganancias en casi
un 100% si retienen sólo un 5% más de sus clientes gracias al logro un
alto grado de calidad.
3. Seis Sigma cambia el modo que opera la dirección. Seis Sigma es mucho
más que proyectos de mejora. La dirección y los supervisores aprenden
nuevos enfoques en la forma de resolver problemas y adoptar decisiones.
Así como en el Japón empresas como Toyota, Honda, Mazda, Fujitsu, Cannon
y NEC entre otras fueron base del desarrollo del Just in Time y del
Kaizen, en el caso de Seis Sigma empresas como Motorola, General
Electric, Honeywell, Sears Roebuck, American Express, Johnson & Johnson,
Federal Express y Ford Motor le han servido como plataforma de
investigación y desarrollo.
2. Las siete metamorfosis
La nueva piedra filosofal de la calidad total permite a la empresa
satisfacer siempre mejor al cliente y siempre más barato. Se demuestra
que la calidad no cuesta más caro; al contrario, rinde porque permite
vender. Lo que cuesta caro es la no-calidad, es decir, el fracaso, los
costes inútiles, los retrasos; todo esto es producto de una mala
organización que se le factura como multa al cliente y que le sorprende,
le disgusta y finalmente le desvía hacia otros proveedores, porque
tienen de ahora en adelante el dilema de elegir.
En este proceso destinado a lograr el cero defecto (Seis Sigma implica
3,4 defectos por millón de oportunidades) las empresas se enfocan en
siete cambios o metamorfosis.
La primera metamorfosis supone implica que la empresa se interesa más en
su mercado que en si misma, en sus clientes que en sus máquinas, en sus
fines que en sus medios, y que sus dirigentes sustituyen la lógica del
ingeniero o del contable, centrada en una confianza desmedida en la
capacidad de su técnica, por la lógica del empresario comercial, que
reconoce la inutilidad de un producto soberbio que no se ha podido
vender.
La segunda metamorfosis es el establecimiento de las relaciones
clientes-proveedores en el interior mismo de la empresa; cada
departamento, cada servicio, cada función, cada trabajador debe
esforzarse en especificar mejor lo que desea de su fuente y en responder
mejor a las demandas de su consumidor. La organización atomizada cede su
lugar a una organización por flujos. Se caen los muros que defendían los
territorios funcionales para dar lugar a un desarrollo de procesos
integrales en los cuales todos toman parte de forma armónica.
La tercera metamorfosis consiste en dejar de “producir más” para pasar a
“producir mejor de entrada”. Los ritmos infernales no fabrican más que
productos de calidad mediocre y asalariados amargados, cansados y cada
vez menos competentes. La calidad total persigue el autocontrol y las
acciones colectivas, produciendo bien a la primera, arreglando el
defecto en el momento de producirse.
La cuarta metamorfosis implica sustituir el modelo mecanicista de una
organización que asigna a cada individuo un puesto instrumental de
ejecutante, por un modelo biológico donde los equipos responsables
asumen misiones, uniendo colectivamente su talento para hacerlo. Se
sustituye la empresa piramidal por la empresa multicelular.
La quinta metamorfosis implica pasar de una empresa aislada e
intransigente frente a sus proveedores y subcontratistas, en una
implicada en profundas relaciones de confianza.
La sexta metamorfosis implica la sustitución del control por la
prevención. Un incremente en los costes de prevención traen como
resultado una disminución en el coste total de calidad al reducirse
significativamente los costes por fallos internos y externos, y
disminuir las necesidades de evaluación.
La séptima metamorfosis implica la eliminación de todas los desperdicios
y despilfarros, no sólo los relativos al proceso productivo, sino
también los atinentes a las actividades administrativo – burocráticas.
Lograr estos cambios permite llegar a los “Seis Ceros”: cero defectos,
cero stocks, cero averías, cero plazos, cero papeles y cero accidentes.
3. ¿Qué es Seis Sigma?
Seis Sigma implica tanto un sistema estadístico como una filosofía de
gestión.
Seis Sigma es una forma más inteligente de dirigir un negocio o un
departamento. Seis Sigma pone primero al cliente y usa hicos y datos
para impulsar mejores resultados. Los esfuerzos de Seis Sigma se dirigen
a tres áreas principales:
· Mejorar la satisfacción del cliente
· Reducir el tiempo del ciclo
· Reducir los defectos
Las mejoras en estas áreas representan importantes ahorros de costes,
oportunidades para retener a los clientes, capturar nuevos mercados y
construirse una reputación de empresa de excelencia.
Podemos definir Seis Sigma como:
1. Una medida estadística del nivel de desempeño de un proceso o
producto.
2. Un objetivo de lograr casi la perfección mediante la mejora del
desempeño.
3. Un sistema de dirección para lograr un liderazgo duradero en el
negocio y un desempeño de primer nivel en un ámbito global.
La letra griega minúscula sigma se usa como símbolo de la desviación
estándar, siendo ésta una forma estadística de describir cuánta
variación existe en un conjunto de datos.
La medida en sigma se desarrolló para ayudarnos a:
1. Enfocar las medidas en los clientes que pagan por los bienes y
servicios. Muchas medidas sólo se concentran en los costes, horas
laborales y volúmenes de ventas, siendo éstas medidas que no están
relacionadas directamente con las necesidades de los clientes.
2. Proveer un modo consistente de medir y comparar procesos distintos.
El primer paso para calcular el nivel sigma o comprender su significado
es entender qué esperan sus clientes. En la terminología de Seis Sigma,
los requerimientos y expectativas de los clientes se llaman CTQs
(Críticos para la Calidad).
Se usa la medida en sigma para observar que tan bien o mal operan los
procesos y darle a todos una manera común de expresar dicha medida.
NIVELES DE DESEMPEÑO EN SIGMA
Cuando una empresa viola requerimientos importantes del cliente, genera
defectos, quejas y costes. Cuanto mayor sea el número de defectos que
ocurran mayor será es coste de corregirlos, como así también el riesgo
de perder al cliente.
La meta de Seis Sigma es ayudar a la gente y a los procesos a que
aspiren a lograr entregar productos y servicios libres de defectos. Si
bien Seis Sigma reconoce que hay lugar para los defectos pues estos son
atinentes a los procesos mismos, un nivel de funcionamiento correcto del
99,9997 por 100 implica un objetivo donde los defectos en muchos
procesos y productos son prácticamente inexistentes.
La meta de Seis Sigma es especialmente ambiciosa cuando se tiene en
cuanta que antes de empezar con una iniciativa de Seis Sigma, muchos
procesos operan en niveles de 1, 2 y 3 sigma, especialmente en áreas de
servicio y administrativas.
Debemos tener en cuenta que un cliente insatisfecho lo contará su
desafortunada experiencia a entre nueve y diez personas, o incluso más
si el problema es serio. Y por otro lado el mismo cliente sólo se lo
dirá a tres personas si el producto o servicio lo ha satisfecho. Ello
implica que un alto nivel de fallos y errores son una fácil ruta a la
pérdida de clientes actuales y potenciales.
Como sistema de dirección, Seis Sigma no es propiedad de la alta
dirección más allá del papel crítico que esta desempeña, ni impulsado
por los mandos intermedios (a pesar de su participación clave). Las
ideas, soluciones, descubrimientos en procesos y mejoras que surgen de
Seis Sigma están poniendo más responsabilidad a través del empowerment y
la participación, en las manos de la gente que está en las líneas de
producción y/o que trabajan directamente con los clientes.
“Seis Sigma es pues, un sistema que combina un fuerte liderazgo con el
compromiso y energía de la base”.
4. Los seis principios de Seis Sigma
Principio 1: Enfoque genuino en el cliente
El enfoque principal es dar prioridad al cliente. Las mejoras Seis Sigma
se evalúan por el incremento en los niveles de satisfacción y creación
de valor para el cliente.
Principio 2: Dirección basada en datos y hechos
El proceso Seis Sigma se inicia estableciendo cuales son las medidas
claves a medir, pasando luego a la recolección de los datos para su
posterior análisis. De tal forma los problemas pueden ser definidos,
analizados y resueltos de una forma más efectiva y permanente, atacando
las causas raíces o fundamentales que los originan, y no sus síntomas.
Principio 3: Los procesos están donde está la acción
Seis Sigma se concentra en el procesos, así pues dominando éstos se
lograrán importantes ventajas competitivas para la empresa.
Principio 4: Dirección proactiva
Ello significa adoptar hábitos como definir metas ambiciosas y
revisarlas frecuentemente, fijar prioridades claras, enfocarse en la
prevención de problemas y cuestionarse por qué se hacen las cosas de la
manera en que se hacen.
Principio 5: Colaboración sin barreras
Debe ponerse especial atención en derribar las barreras que impiden el
trabajo en equipo entre los miembros de la organización. Logrando de tal
forma mejor comunicación y un mejor flujo en las labores.
Principio 6: Busque la perfección
Las compañías que aplican Seis Sigma tienen como meta lograr una calidad
cada día más perfecta, estando dispuestas a aceptar y manejar reveses
ocasionales.
5. ¿Como se determina el nivel de Sigma?
En primer lugar debemos definir y aclarar términos y conceptos:
Sigma (s) es un parámetro estadístico de dispersión que expresa la
variabilidad de un conjunto de valores respecto a su valor medio, de
modo que cuanto menor sea sigma, menor será el número de defectos. Sigma
cuantifica la dispersión de esos valores respecto al valor medio y, por
tanto, fijados unos límites de especificación por el cliente, superior e
inferior, respecto al valor central objetivo, cuanto menor sea sigma,
menor será el número de valores fuera de especificaciones y, por tanto,
el número de defectos.
De tal forma en la escala de calidad de Seis Sigma se mide el número de
sigmas que caben dentro del intervalo definido por los límites de
especificación, de modo que cuanto mayor sea el número de sigmas que
caben dentro de los límites de especificación, menor será el valor de
sigma y por tanto, menor el número de defectos.
La diferencia entre la Tolerancia Superior (TS) y la Tolerancia Inferior
(TI) dividido por el desvío estándar nos da la cantidad (o nivel) de
sigmas (z).
La Capacidad del Proceso para un nivel 6 sigma es igual a 2, resultante
dividir la diferencia entre las Tolerancias Superior e Inferior por seis
sigma.
En un nivel 6 sigma entran en el espacio existente entre la Tolerancia
Superior (TS) y la Tolerancia Inferior (TI) un total de 12 sigmas.
Siempre que la medición esté dentro del intervalo TS-TI diremos que el
producto o servicio es conforme o de calidad. En este caso se siguen las
ideas de Crosby, quien considera la calidad como sinónimo de
cumplimiento de las especificaciones.
Así pues cuando más cercanos estén los valores de las mediciones al
Valor Central Optimo, más pequeño será es valor de sigma, y de tal forma
mayor números de sigmas entrarán dentro de los límites de tolerancia.
Así tenemos pues, partiendo de los ejes de coordenadas ubicadas en el
ángulo superior izquierdo una curva con pendiente negativa,
correspondiente a la relación existente entre el desvío estándar (sigma)
y la cantidad de sigmas (z). Cuanto mayor sea el valor de sigma menor es
el valor de z (cantidad de sigmas), y por el contrario el disminuir el
valor de sigma la cantidad de sigmas que entran dentro de los límites de
tolerancias aumentan.
En los ejes de coordenadas del ángulo superior derecho tenemos una curva
de pendiente positiva, la cual indica que al aumentar el nivel de z se
incrementa el rendimiento del proceso (%).
En el ángulo inferior derecho tenemos una curva con pendiente negativa,
los cual nos indica que al aumentar el rendimiento la cantidad de
defectos por millón de oportunidades (DPMO) disminuye.
En el ángulo inferior izquierdo la curva es de pendiente positiva e
indica que al aumentar la cantidad de DPMO el valor de sigma aumenta, en
tanto que si el nivel de DPMO disminuye el valor de sigma también
decrece.
DPMO
Nivel de Sigma
Calcular el nivel de sigmas para la mayoría de los procesos es bastante
fácil. Dado un determinado producto o servicio, se determina los
factores críticos de calidad (FCC), luego se multiplica estos por la
cantidad de artículos producidos obteniéndose el total de defectos
factibles (oportunidades de fallos). Sí dividimos los fallos detectados
(con los distintos sistemas de medición en función del tipo de bien o
servicio) por el total de defectos factibles (TDF) y luego lo
multiplicamos por un millón obtenemos los defectos por millón de
oportunidades (DPMO). Luego revisando la tabla de sigma se tienen los
niveles de sigma.
Los factores críticos de calidad pueden ser determinados tanto por los
clientes internos como externos, y serán aplicados a las distintas
etapas de los diversos procesos.
En cuanto a la metodología de medición, ésta se efectuará por muestreo
internos (mediciones) o mediante requisitoria (cuestionario) para la
totalidad o parte de los consumidores.
Así si para un producto se han determinado 12 factores críticos de
calidad (FCC) y se han producido un total de 250.000 artículos, tomando
una muestra de 1.500, el total de defectos factibles es de (1.500 x 12)
18.000. Si el total de errores o fallos detectados asciende a 278, ellos
implica que tenemos 15.444,44 DPMO (resultante de dividir 278 por los
18.000 y multiplicarlos por 1.000.000). Para este nivel de DPMO la
cantidad de sigmas es de 3,67 (lo cual implica un rendimiento entre el
99,80 y el 99,87 por ciento).
6. Tabla de conversión: nivel en sigma a partir de los DPMO
7. Método de Resolución de Problemas
Se ha desarrollado como sistema para la resolución de problemas el
método DMAMC (Definir-Medir-Analizar-Mejorar-Controlar).
Este método es llevado a la práctica por grupos especialmente formados a
los efectos de dar solución a los diversos problemas u objetivos de la
compañía.
Las claves del DMAMC se encuentran en:
1. Medir el problema. Siempre es menester tener una clara noción de los
defectos que se están produciendo en cantidades y expresados también en
valores monetarios.
2. Enfocarse en el cliente. Las necesidades y requerimientos del cliente
son fundamentales, y ello debe tenerse siempre debidamente en
consideración.
3. Verificar la causa raíz. Es menester llegar hasta la razón
fundamental o raíz, evitando quedarse sólo en los síntomas.
4. Romper con los malos hábitos. Un cambio de verdad requiere soluciones
creativas.
5. Gestionar los riesgos. El probar y perfeccionar las soluciones es una
parte esencial de la disciplina Seis Sigma.
6. Medir los resultados. El seguimiento de cualquier solución es
verificar su impacto real.
7. Sostener el cambio. La clave final es lograr que el cambio perdure.
Definir el problema
Debe definirse claramente en que problema se ha de trabajar?, porqué se
trabaja en ese problema en particular?, quién es el cliente?, cuáles son
los requerimientos del cliente?, cómo se lleva a cabo el trabajo en la
actualidad?, cuáles son los beneficios de realizar una mejora?.
Siempre debe tenerse en cuenta que definir correctamente un problema
implica tener un 50% de su solución. Un problema mal definido llevará a
desarrollar soluciones para falsos problemas.
Medir
El medir persigue dos objetivos fundamentales:
1. Tomar datos para validar y cuantificar el problema o la oportunidad.
Esta es una información crítica para refinar y completar el desarrollo
del plan de mejora.
2. Nos permiten y facilitan identificar las causas reales del problema.
El conocimiento de estadística se hace fundamental. “La calidad no se
mejora, a no ser que se la mida”.
Analizar
El análisis nos permite descubrir la causa raíz. Para ello se hará uso
de las distintas herramientas de gestión de la calidad. Ellas son las
siete herramientas estadísticas clásicas y las nuevas siete
herramientas. Las herramientas de análisis deben emplearse para
determinar dónde estamos, no para justificar los errores.
Al respecto cabe acotar que el Diagrama de Pareto es a los efectos de
darle prioridad a los factores que mayor importancia tienen en la
generación de fallos o errores, pero no debe significar dejar de atender
las demás causas. Al respecto Crosby señala que “a los numerosos pero
triviales ni siguiera les hacen caso; les dejan que envenenen el
producto o servicio para el consumidor. Consideran que no vale la pena
dedicar tiempo a solucionarlos. En cambio para un auténtico enfoque de
cero defectos, todos los elementos son importantes”.
Mejorar
En esta etapa asume una preponderancia fundamental la participación de
todos los participantes del proceso, como así también la capacidad
creativa, entre los cuales se encuentran el uso de nuevas herramientas
como el Pensamiento Lateral y la Programación Neuro-Lingüística (PNL).
La fase de mejora implica tanto el diseño como la implementación. En
esta fase de diseño es muy importante la actividad de benchmarking a los
efectos de detectar en otras unidades de la misma empresa o en otras
empresas (competidoras o no) formas más efectivas de llevar a cabo un
proceso.
Controlar
Es necesario confirmar los resultados de las mejoras realizadas. Debe
por tanto definirse claramente unos indicadores que permitan visualizar
la evolución del proyecto. Los indicadores son necesarios pues no
podemos basar nuestras decisiones en la simple intuición. Los
indicadores nos mostrarán los puntos problemáticos de nuestro negocio y
nos ayudarán a caracterizar, comprender y confirmar nuestros procesos.
mediante el control de resultados lograremos saber si estamos cubriendo
las necesidades y expectativas de nuestros clientes.
Es además primordial verificar mediante el control la estabilidad de los
procesos. Distintos indicadores vinculados a Seis Sigma pueden y deben
ser articulados en los Tableros de Comandos o Cuadros de Mando Integral
a los efectos de permitir un monitoreo constante en la evolución de los
mismos por parte de los diferentes funcionarios y responsables de los
procesos productivos y de mejoras.
Entre los indicadores a monitorear tenemos:
· Indicadores relacionados con el coste, el mismo incluye costes
correspondientes a las operaciones, las materias primas, de despilfarro
y reciclaje, de comercialización, de desarrollo de productos.
· Indicadores relacionados con el tiempo de: los ciclos (productivos,
comerciales, de respuestas) y de cumplimiento de las etapas de los
procesos de implementación de mejoras.
· Indicadores relacionados a las prestaciones, tales como cuota de
mercado, cotización de las acciones, imagen de la empresa, niveles de
satisfacción de los clientes y consumidores, y participación de los
empleados (cantidades de sugerencias por período de tiempo y niveles de
ahorros o beneficios subsecuentes).
A manera de resumen podemos decir que en primer lugar se define el
problema, valorándose o midiéndose posteriormente el punto en el cual se
encuentra la empresa. En tercer lugar se estudia la causa raíz del
problema, procediéndose a diseñar y poner en práctica las respectivas
mejoras. Procediéndose en última instancia a controlar los resultados
obtenidos para verificar la efectividad y eficiencia de los cambios
realizados.
8. Herramientas de Mejora de Procesos Seis Sigma
El sistema Seis Sigma es mucho más que un trabajo en equipo, implica la
utilización de refinados sistemas de análisis relativos al diseño, la
producción y el aprovisionamiento.
En materia de Diseño se utilizan herramientas tales como: Diseño de
Experimentos (DDE), Diseño Robusto y Análisis del Modo de Fallos y
Efectos (AMFE).
En cuanto a Producción se utilizan las herramientas básicas del control
de calidad entre los cuales se encuentran: los histogramas, el Diagrama
de Pareto, el Diagrama de Ishikawa, AMFE, SPC (Control Estadístico de
Procesos) y DDE.
A las actividades y procesos de Aprovisionamiento le son aplicables el
SPC y el DDE correspondientes a los proveedores.
9. Equipo de Mejora Seis Sigma
El mismo atraviesa por seis fases, siendo éstas las siguientes:
1. Identificación y selección de proyectos. La dirección considera los
diversos proyectos de mejora presentados, seleccionando los más
prometedores en función de posibilidades de implementación y de los
resultados obtenibles. El proyecto tiene que tener un beneficio tanto
para el negocio, como para los clientes. El uso del Diagrama de Pareto
es una herramienta beneficiosa para dicha selección.
2. Se procede a la formación de los equipos, entre los cuales se
encuentra el Líder del grupo (Cinturón Negro), para lo cual se
involucrarán a aquellos individuos que de acuerdo al Inventario
Permanente de RR.HH. (ver anexo) poseen las cualidades necesarias para
integrarse al proyecto en cuestión.
3. Desarrollo del documento marco del proyecto. El documento marco es
clave como elemento en torno al cual se suman las voluntades del grupo,
sirviendo de guía para evitar desvíos y contradicciones. El mismo debe
ser claro, fijar claramente los límites en recursos y plazos, y por
sobre todas las cosas el objetivo supremo a lograr.
4. Capacitación de los miembros del equipo. Los mismos son capacitados,
de no contar ya con conocimientos y/o experiencia en Seis Sigma en
estadísticas y probabilidades, herramientas de gestión, sistema de
resolución de problemas y toma de decisiones, creatividad, pensamiento
lateral, métodos de creatividad, PNL, planificación y análisis de
procesos.
5. Ejecución del DMAMC e implementación de soluciones. Los equipos deben
desarrollar los planes de proyectos, la capacitación a otros miembros
del personal, los procedimientos para las soluciones y son responsables
tanto de ponerlos en práctica como de asegurarse de que funcionan
(midiendo y controlando los resultados) durante un tiempo significativo.
6. Traspaso de la solución. Luego de cumplido los objetivos para los
cuales fueron creados los equipos se disuelven y sus miembros vuelven a
sus trabajos regulares o pasan a integrar equipos correspondientes a
otros proyectos.
10. Cinturones y Líderes
Como una forma de identificar a determinados miembros del personal que
cumplen funciones específicas en el proceso de Seis Sigma, e inspirados
en las artes marciales como filosofía de mejora continua y elevada
disciplina, se han conferido diversos niveles de cinturones para
aquellos miembros de la organización que lideran y ayudan a liderar los
proyectos de mejoras.
Así con el Cinturón Negro (Black Belt) tenemos a aquellas personas que
se dedican a tiempo completo a detectar oportunidades de cambios
críticas y a conseguir que logren resultados. El Cinturón negro es
responsable de liderar, inspirar, dirigir, delegar, entrenar y cuidar de
los miembros de su equipo. Debe poseer firmes conocimientos tanto en
materia de calidad, como en temas relativos a estadística, resolución de
problemas y toma de decisiones.
El Cinturón Verde (Green Belt) está formado en la metodología Seis
Sigma, sirviendo como miembro de equipo, sirviendo de apoyo a las tareas
del Cinturón Negro. Sus funciones fundamentales consisten en aplicar los
nuevos conceptos y herramientas de Seis Sigma a las actividades del día
a día de la organización.
El Primer Dan (Máster Black Belt o Maestro Cinturón Negro) sirve de
entrenador, mentor y consultor para los Cinturones Negros que trabajan
en los diversos proyectos. Debe poseer mucha experiencia en el campo de
acción tanto en Seis Sigma como en las operatorias fabriles,
administrativas y de servicios.
Espónsor (Champion) es un ejecutivo o directivo que inicia y patrocina a
un Blach Belt o a un equipo de proyecto. Una especie de mecenas. El
mismo forma parte del Comité de Liderazgo, siendo sus responsabilidades:
garantizar que los proyectos están alineados con los objetivos generales
del negocio y proveer dirección cuando eso no ocurra, mantener
informados a los otros miembros del Comité de Liderazgo sobre el
progreso del proyecto, proveer o persuadir a terceros para aportar al
equipo los recursos necesarios, tales como tiempo, dinero, y la ayuda de
otros. Conducir reuniones de revisión periódicas y negociar conflictos y
efectuar enlaces con otros proyectos Seis Sigma.
Líder de Implementación
Generalmente a cargo del CEO u otra figura máxima y cercana a ese nivel
máximo es responsable de la puesta en práctica del sistema Seis Sigma y
de los resultados que este arroje para la organización, siendo el
estratega fundamental del sistema.
11. Establecimiento de técnicas que eviten errores
En muchas organizaciones, cometer errores y luego corregirlos es parte
de sus operaciones diarias. Los empleados anotan información de forma
errónea, usan mal las herramientas, proporcionan información equivocada,
ignoran pasos de un proceso, cometen errores en mediciones y así
sucesivamente. Los errores son una señal de que los procesos no están
bien entendidos y que la información necesaria no está disponible para
los empleados. Pueden y deben introducirse cambios que ayuden a los
empleados a comprender que los errores no tienen que ser parte de las
operaciones, utilizando para ello diversas técnicas entre las cuales
podemos describir:
1. Recordatorios. Los recordatorios incluyen listas de verificación,
manuales, gráficas, formas especiales –cualquier cosa que ayude a los
empleados a recordar lo que deben hacer-. Los pilotos de aviación
siempre usan una lista de verificación escrita de los pasos a seguir
antes de despegar y aterrizar, sin importar cuántas veces lo hayan
hecho. El usar recordatorios asegura que no se ignorará ningún paso de
una actividad o proceso importante.
2. Eliminar similitudes que confunden. Cuando se presentan similitudes
entre dos artículos –por ejemplo, formas, colores, ubicaciones o números
de partes- existe la posibilidad de que los empleados cometan errores.
Para evitar este tipo de equivocaciones, supervisores y empleados deben
revisar, primero, el tipo de errores que se presentan; luego podrán
hacer cambios en formas, colores, ubicaciones o cualquier característica
que esté causando confusión. De esta manera, pueden reducirse
considerablemente la posibilidad de errores por similitud. Pensemos al
respecto en los errores que suelen tener lugar en los hospitales con los
tubos de oxigeno o de otro tipo de insumos médicos. Colores que
identifiquen claramente su contenido pueden evitar gravísimas
consecuencias.
3. Establecer restricciones. Otra técnica para reducir la posibilidad de
errores es el desarrollo de restricciones. Las restricciones son
obstáculos físicos que impiden que las personas realicen mal una tarea.
Por ejemplo, una restricción puede impedir que alguien siga los pasos de
un proceso en el orden equivocado. Considere el uso de restricciones
para impedir que los empleados hagan mal las cosas. Si las herramientas
utilizadas en un quirófano ocupan un lugar claramente identificado, una
vez utilizada la misma dicha herramienta debe ocupar ese lugar, de
quedar vacío el mismo es porque puede estar en el interior del paciente.
Piense cuantas agujas y otros elementos se olvidan en el interior por no
tomar en cuenta ésta práctica.
4. Usar la capacidad de realización. La capacidad de realización es un
entorno o circunstancia que facilita hacer un trabajo como es debido. La
capacidad de realización es el opuesto a las restricciones.
5. Cuestionario o Matriz de Análisis Preventivo. Para cada operación o
proceso los empleados de línea y los supervisores y demás personal
jerárquico deben cuestionarse que puede salir mal (haciendo por ejemplo
uso de la Tormenta de Ideas) y luego analizar la forma de evitar de que
ello ocurra. Así si un corte de energía eléctrica puede hacer perder
archivos, como así también dañar los sistemas de cómputos una medida
preventiva es utilizar baterías que permitan cerrar los programas y
apagar los equipos con suficiente tiempo e inclusive si la capacidad lo
permite continuar realizando labores mientras falta la energía
corriente.
6. Puntas guía. Identificar perforaciones omitidas en las partes (si la
pieza no entra en las puntas, no están allí todas las perforaciones).
7. Fotoceldas. Para indicar la ubicación apropiada, la existencia de
perforaciones y aditamentos y la presencia o ausencia de partes.
8. Interruptores de paro. Para detener el equipo cuando una máquina
detecta una condición de error.
9. Contadores (monitores). Para garantizar que todas las partes han sido
utilizadas o todas las acciones han sido completadas.
Estos dispositivos mecánicos y de memoria, y muchos más, ayudan a los
empleados a impedir que ocurran errores al ejecutar los procesos.
12. Diseño consistente
Un motivo por el cual los productos fallan es que los diseños son
demasiados complejos y las partes quedan fuera de servicio al someterlos
a circunstancias extremas o fuera de control. Para hacer frente a esto,
los desarrolladores de productos tienen la meta de presentar diseños
consistentes, que son planes que reducen la posibilidad de fallas en el
producto y optimizan la confiabilidad del mismo. Los diseños
consistentes privilegian la simplicidad sobre la complejidad, sin
sacrificar la funcionalidad que buscan los clientes; reduciendo las
oportunidades de que ocurran defectos en los procesos de producción e
incrementan la posibilidad de que un producto opere como se supone que
debe hacerlo en una gran variedad de usos y condiciones ambientales. El
diseño consistente es un ejemplo del control preventivo que puede ayudar
a eliminar muchos problemas más adelante en el proceso de producción.
13. Estrategia de implantación de Seis Sigma
Un plan exitoso de Seis Sigma comprende cuatro etapas fundamentales,
cada una de las cuales esta constituidas por sub-etapas (las cuales
pueden desarrollarse en forma paralela)
Decisión del cambio
Es necesario y primordial convencer y demostrar a los directivos de la
empresa acerca de la imperiosa necesidad del cambio, ello se logrará
mejor si se muestra la evolución de los mercados en general y de la
industria especifica en especial, tanto a nivel mundial como nacional y
regional. En segundo lugar debe mostrarse claramente lo que acontece con
la empresa, describiendo su evolución y comparándola con la de los
actuales y futuros competidores. Debe dejarse en claro donde estará la
empresa dentro de cinco o diez años de no efectuar cambios y donde
estarán las empresas que si realicen tales cambios.
Demostrada la necesidad de instaurar un proceso de mejora continua, y de
reingeniería si es necesario para cubrir rápidamente brechas de
performances, el paso siguiente es demostrar las características y
cualidades de Seis Sigma, mostrando además las diferencias de este en
relación a otros sistemas de calidad y mejora continua.
De estar aplicando ya la empresa algún otro sistema o método de mejora
continua se hace menester evaluar los resultados que los mismos están
brindando, para lo cual un buen método es evaluar el nivel de sigma que
tienen sus procesos actualmente y compararlos (benchmarking) con los
competidores globales.
La etapa siguiente consiste en el cambio de paradigmas de los directivos
y personal superior de la empresa. Es necesario que eliminen de sus
mentes que los errores son algo admisible y propios de la producción.
Se planifica estratégicamente definiendo claramente cuales son los
valores, misión y visión de la empresa, para fijar con posterioridad
objetivos a lograr para hacer factible los objetivos de más largo plazo.
En función de ello se debe lograr una visión compartida con la cual se
alcance la energía suficiente para lograr un trabajo en equipo que
permita lograr óptimos resultados en la puesta en marcha de Seis Sigma.
En función de los planes se asignan partidas presupuestarias a los
efectos de su puesta en marcha y funcionamiento.
Se seleccionan los Líderes y Cinturones, en función de sus
conocimientos, capacidades y puestos que actualmente ocupan.
Se debe proceder a la capacitación y entrenamiento de los diversos
niveles de cinturones y liderazgos, como así también al resto del
personal. Esta capacitación incluirá diferentes aspectos dependiendo
ello de las funciones y niveles que cubra dicho personal. Se incluirán
aspectos vinculados con el significado y funcionamiento de Seis Sigma,
los métodos de resolución de problemas y toma de decisiones, trabajo en
equipo, liderazgo y motivación, creatividad, control estadístico de
procesos, diseño de experimentos, herramientas de gestión, AMFE,
estadística y probabilidades, muestreo, satisfacción del consumidor,
calidad y productividad, costo de calidad, sistemas de información,
utilización de software estadístico, supervisión y diseño de proyectos,
entre otros.
Despliegue de objetivos
Se establecen los sistemas de información, capacitación y supervisión
apropiados al nuevo sistema de mejora.
Se incluyen en los sistemas de información y control (Cuadros de Mando
Integral los objetivos, indicadores e inductores relativos a Seis
Sigma). De no existir un Cuadro de Mando Integral se procede a elaborar
un Cuadro de Indicadores de Seis Sigma.
Se forman los primeros grupos de trabajo en función de los proyectos
seleccionados.
Los proyectos son seleccionados en función de los beneficios tanto para
la empresa, pero fundamentalmente para el incremento en la satisfacción
de los clientes y consumidores.
Es conveniente comenzar con proyectos pilotos para poner a prueba las
técnicas y conocimientos aprendidos, y demostrar además al resto de la
organización acerca de los logros en la implementación del sistema.
Desarrollo del proyecto
Es primordial antes que nada definir los requerimientos de los clientes
externos e internos, y la forma en que se medirán el logro de dichas
especificaciones.
Los círculos de calidad o equipos de trabajo Seis Sigma (ETSS) proceden
a aplicar la metodología DMAMC
(Definir-Medir-Analizar-Mejorar-Controlar).
Se mantiene informado a los directivos acerca de la marcha de los
diferentes proyectos.
Evaluación de beneficios
Se determinan las mejoras producidas luego de la implementación de los
cambios resultantes del desarrollo de los diversos proyectos. Ello se
manifiesta tanto en niveles de rendimientos, como en niveles de sigma,
DPMO y ahorros obtenidos.
Es conveniente hacer un seguimiento constante de los niveles de
satisfacción tanto de los clientes internos como externos.
14.- Anexo. Inventario Permanente de Recursos Humanos
Unos de los grandes desperdicios que se producen en las organizaciones
es no utilizar plenamente las capacidades del personal, desconociendo
sus aptitudes, experiencias, conocimientos y logros.
Una base de datos que permita conocer las experiencias, conocimientos, y
aptitudes del personal permitirá a la empresa evitar tener que recurrir
a personal externo cuando posee las capacidades en su interior, motivar
al personal al reconocer y permitir utilizar plenamente sus cualidades,
y por último planificar en función a la confrontación entre las
necesidades críticas de la compañía y los recursos humanos existentes,
las necesidades a cubrir, bien sea capacitando al personal o cubriendo
con nuevo personal aquellas aptitudes, conocimientos y experiencias
necesarias para el normal desenvolvimiento de la organización y el logro
de los objetivos establecidos.
15. Bibliografía
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Gestión 2000 – 2000
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1993
Crosby, Philip B. – Hablemos de calidad – McGraw Hill – 1989
Plotkin, Hal – Six Sigma. Qué es y cómo utilizarlo – Harvard Business
Review /Management Herald – Mayo/2003
Castro, Cecilia de – Seis Sigma, el último grito de la calidad – Diario
Clarín – 31/08/03
Harry, Mikel – The vision of Six Sigma, case studies and applications –
Sigma Publishing Company – 2000
Hoerl, Roger – Six Sigma and the future of the quality profession – IEEE
Engineering Management Review – 1998
Agut, Joaquim – La qualitat Sis Sigma – Revista de Qualitat – 200
Serieyx, Herve – Le Zero Mepris – Inter. Éditions – 1989
Brue, Greg – Seis Sigma para Directivos – McGraw Hill – 2002
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