Metodología para la gestión del capital intelectual en organizaciones de ciencia y técnica. Indicadores de medición.

Autor: Abilio Marrero Rodríguez  

Gestión del conocimiento

01-2004

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Resumen:

Aborda la necesidad de aplicar las técnicas más modernas de dirección en los países más pobres, la función de las organizaciones dedicadas a la ciencia y la técnica y la necesidad de gestionar el capital intelectual en este tipo de organizaciones. Para ese fin propone una metodología en tres etapas: preparación, implantación y crecimiento. Expone las tareas a realizar en cada una de ellas. Clasifica los indicadores de medición de capital intelectual y explica los que recomienda por cada clasificación, obtenidos por criterio de expertos .

Palabras claves: CIENCIA Y TECNICA, CAPITAL INTELECTUAL, METODOLOGIA, INDICADORES
 
El marco en el que se desenvuelven las organizaciones actualmente en todo el mundo se caracteriza por el exceso de información, la continua informatización y automatización de los procesos, la modernización y actualización de las técnicas gerenciales, la agudización de la competencia entre las organizaciones y como marco general el acelerado proceso de globalización económica. (Marrero, 2001)

En este contexto se impone la asimilación de los adelantos científicos que se generan en cualquier parte del mundo y el desarrollo tecnológico propio, como condición sine qua nom para no quedarse rezagados en la acelerada carrera hacia la meta.

Es por ello que de una forma u otra, la actividad de ciencia y técnica ha de estar presente en toda organización que pretenda estar a tono con las modernas tendencias de desarrollo y ha de organizarse de manera más efectiva en aquellas organizaciones cuyo objeto social sea justamente la actividad de investigación y desarrollo (I+D).

Pero en el mundo subdesarrollado es pobre la aplicación de las nuevas tecnologías y las modernas técnicas de administración. Existen deficiencias culturales, como la reticencia al cambio y la escasa cultura innovadora. También hay deficiencias organizacionales, como estructuras poco integradas y escasa infraestructura de soporte a las actividades de información. Existen además deficiencias de gestión, como la escasa orientación hacia la aplicación de métodos profesionales de detección de oportunidades y amenazas en el entorno y existe, sobre todo, una base económica débil que contribuye a acentuar la brecha tecnológica con el primer mundo. (Simeón, 2002)

Cabría preguntarse, entonces, si tiene sentido hablar de inteligencia empresarial, gestión del conocimiento, gestión del capital intelectual, innovación y desarrollo en nuestros países; si no sería demasiado pretencioso hablar de la gerencia de la ciencia y la técnica, y si no tenemos que concentrarnos más en nuestro desarrollo económico y en la obtención de mejores indicadores de salud y empleo, que en estudiar y desarrollar las nuevas tendencias de la administración moderna.

La respuesta es absolutamente SI. Justamente por poseer una débil base tecnológica y escasos recursos económicos, se hace imprescindible aprovechar al máximo lo que tenemos, diseminar el conocimiento y la innovación, generalizar los adelantos tecnológicos; siempre sobre la base de la socialización de la ciencia y la técnica, sin que la necesaria protección de la propiedad industrial e intelectual se convierta en un freno para este proceso.

Las organizaciones de ciencia y técnica son precisamente las responsables de lograr la integración de la actividad científica a los intereses sociales, de garantizar la protección de la innovación y de viabilizar su generalización a nivel social. Para ello, independientemente de la función reguladora que puedan desempeñar, deben en primer lugar alcanzar un alto nivel científico propio, a partir de una eficaz administración de la actividad científica en función social.

Y para lograr una administración exitosa de la ciencia y la técnica y del potencial intelectual que la sustenta hay que partir de su medición. No se puede gerenciar con éxito lo que no se mide.

Para satisfacer esta necesidad las organizaciones tiene que incorporar un sistema de medición del capital intelectual que permita en forma sencilla develar el flujo de valor que las competencias, la propia organización y sus relaciones con el entorno generan en los procesos de trabajo, partiendo de sus indicadores estratégicos. Para hacer esto factible se debe contar una metodología que se adecue a la naturaleza y práctica de cada una de ellas. La medición debe ser vista por los directores de la organización como un factor crítico de éxito al que hay que invertir mas que recursos económicos y tecnológicos, grandes esfuerzos y convicciones para lograr un cambio cultural en la gente y en sí mismos. (Beltrán, 2000)

Se propone la siguiente metodología por etapas:

1. Etapa de preparación.

Se preparan las condiciones para implantar el sistema de medición y gestión del capital intelectual. 

· Preparar a la organización para el cambio. Debe lograrse el convencimiento de la utilidad de gestionar el capital intelectual como una clave para el éxito y no como un modo de estar a tono con el discurso académico y empresarial sobre los temas de administración. (Kaplan, 2000)
· Tener definida las competencias (diseños de puesto, mapas de conocimiento, diagnóstico por cada trabajador de las competencias que no tienen y planeación de las vías para alcanzarlas)
· Disponer de un marco estratégico sólido actualizado y comunicado. Por lo menos, Misión, Objetivos Estratégicos y Macroindicadores de la organización.
· Contar con un sistema informático que permita reflejar y comparar otros indicadores operativos además de los contables y financieras.
· Realizar un benchmarking que permita conocer las mejores prácticas, los indicadores usados en otras organizaciones semejantes del país o del extranjero, los criterios de medida. Se deben considerar los modelos conceptuales que vinculan la ciencia y la tecnología con la sociedad y la integración y las reflexiones e investigaciones que sobre esta vinculación se realizan regional, nacional e internacionalmente
 
2. Etapa de implantación.

Se definen indicadores y se implanta el sistema de medición.

Definir los indicadores a usar en la organización. Deben ser pertinentes, confiables, actualizados, precisos, válidos, verificables, específicos, eficaces y oportunos, y deben agregar valor a la información.

El subrayado indica que los indicadores así concebidos deben, pues, alimentar la actividad de los actores que participan en el proceso de generación de conocimiento y de desarrollo tecnológico.

Determinar criterios de medida alcanzables por la organización. En la medida que la organización va alcanzando determinado nivel, se deben fijar nuevos criterios de medida y así ir ascendiendo por capas hasta los niveles más altos de gestión.

Definir las acciones que contribuyen a mejorar los indicadores y a alcanzar las acciones esperadas.

Escoger un área o proceso donde sea posible experimentar con facilidad el sistema diseñado. Debe existir cultura de medición, el efecto de las competencias se pueda verificar fácil y/o rápidamente y que no forme parte de los procesos que se incluyen dentro de la cadena de valor.

Incorporar las experiencias obtenidas al sistema.

Extender el modelo a toda la organización. Para ello debe lograrse un conocimiento a nivel de toda la organización de los objetivos del sistema, las afectaciones que recibirán los involucrados en su aplicación, qué utilidad tendrá la información que se obtendrá, a quién consultar en caso de dudas.
El sistema debe concebirse con suficiente autonomía como para que forme parte de los procesos de la organización, que contemple sus propios mecanismos de ajuste y que se adapte fácilmente a los cambios del entorno.
 
3. Etapa de crecimiento.

Se recibirá retroalimentación constante del sistema, se medirá en qué capa de desarrollo se encuentra y se decidirá el alza de los criterios de medida para lograr nuevos estadios de desarrollo.

Clasificación de los indicadores de medición de capital intelectual
La mayoría de los modelos de medición de capital intelectual establecen tres categorías de clasificación: capital humano, capital estructural y capital relacional. (Kaplan, 1996; Sveiby, 1998; Bueno, 1998; Skandia, 2001; Galán, 2001)

El capital humano a los efectos de la ciencia y la técnica comprende los actores de desarrollo (pueden ser personas, grupos, entidades)

El capital estructural incluye a los programas científico técnicos y a los productos de esos programas.

El capital relacional se refiere fundamentalmente a su interacción con la sociedad y a su valoración dentro del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica.
Dentro de cada categoría cada indicador puede clasificarse en:

Indicadores de insumo.
Indicadores de resultado
Indicadores de difusión e innovación tecnológica (indicadores de cooperación y comparabilidad)

Para cada indicador se realizarán análisis comparativos contra períodos base, contra índices externos de los líderes o a nivel mundial. Se recomienda el uso de gráficos, tablas que permitan su mejor presentación y facilite el análisis.

Los indicadores que se relacionan a continuación constituyen solamente una propuesta pues cada organización debe adaptarlo a su entorno de desarrollo y en función de cuáles son los fundamentales para medir la gestión científico técnica. Se obtuvieron a partir de la consulta a 13 expertos, 6 nacionales y 7 extranjeros. Después de realizadas dos rondas de consultas, se escogieron aquellos indicadores con una coincidencia mayor del 20 % (3 ó más):

Indicadores de insumo

Son los más comunes y también los más fáciles de obtener. La metodología para su construcción se basa en el Manual Frascati (OECD, 1993) el cual ha ido adaptándose a los cambios en la estructura productiva, particularmente en lo relacionado con los gastos en Investigación y Desarrollo 

1.- Gastos en I + D. 

Es común que la contabilidad tradicional no refleje con exactitud los gastos de I + D sino que los asocie generalmente a áreas de responsabilidad relacionadas con la investigación. La mejor medición se realizará cuando se cuente con una contabilidad basada en las actividades (ABC), que permita registrar cada actividad de I + D, independientemente de donde ocurra y a su vez, deseche aquellos gastos operativos de las áreas de I + D que no están en función de la investigación. (Armenteros, 2001)

2, Gastos en I + D per capita.

El divisor puede definirse sobre la base del personal de la propia organización o del campo de 
acción en función del cual se haya diseñado el sistema.

3. Personal de I + D (científicos e ingenieros a tiempo completo/ total del personal)

4. Incorporación de I + D (personas que aportan a I + D que no se dedican a tiempo completo / total de personal)

Es común que existan muchas personas que aporten en los procesos de investigación y que no están formando parte de las áreas de I + D, sin embargo su aporte puede ser muy valioso. Para las entidades reguladoras da una idea además de la eficacia del trabajo de socialización de la ciencia. (Vernis, 1998)

5. Nivel de los investigadores (títulos académicos, títulos de investigación, experiencia) .

6. Porcentaje de gasto en I +D financiado por la industria, por el Gobierno, por organismos de educación superior y por entidades privadas sin ánimo de lucro.
Estructura los orígenes de fondos para la actividad científica.

7. Apropiaciones presupuestales por áreas de conocimiento
Estructura los destinos de fondos de la actividad científica. Se compara con los bancos de necesidades y problemas definidos previamente por la actividad de planificación o con las actividades productivas y de servicios más deficitarias.

Indicadores de resultado

Son los que miden el resultado de la asignación de recursos y el producido de las personas e instituciones dedicadas a actividades de I +D.

Los más conocidos son precisamente los que miden la producción de tipo bibliométrico y de patentes. Estos indicadores no tienen, sin embargo, una base homogénea debido a dificultades de tipo conceptual.

A nivel de país o región se mide por el volumen de exportaciones e importaciones tecnológicas, el pago por patentes, el efecto del proceso de globalización y el nivel de inversión extranjera. Así, sus indicadores "están representados por los ingresos, pagos y saldo de balanza de pagos tecnológica y por la tasa de cobertura.

La balanza de pagos se puede establecer a nivel de organizaciones a partir de lo invertido y lo obtenido en la actividad científica.

En función de los actores del conocimiento pueden usarse indicadores como cantidad de eventos por niveles, cantidad de premios, cantidad y calidad de nuevas relaciones científicas establecidas, relación entre los resultados por cada peso invertido.

En función de los programas de ciencia y técnica podrá medirse su efecto económico o social, relación costo / beneficios, cantidad de personas involucradas, cantidad de personas beneficiadas, indicadores de género en relación con la incorporación a la actividad científica, indicadores por edades.

Se debe realizar una división de indicadores para sectores de producción en dependencia de la intensidad del uso de las tecnologías, pues las diferencias suelen ser bastante significativas de unos a otros.

La medición de estos indicadores permitirá ir creando y actualizando bases de datos de proyectos, de grupos y centros de investigación, de proyectos de innovación, de becarios, de cooperación técnica internacional, de investigadores en el exterior y de resultado de encuestas de desarrollo tecnológico de la industria.
 
Indicadores de innovación y difusión tecnológica

Si se tiene en cuenta que estos se relacionan más con el desarrollo tecnológico, corresponderían a una clasificación especial de indicadores de resultados. Su construcción se basa en la estrecha relación que existe entre la tecnología y la industria y la necesidad de crear un ambiente favorable para la innovación y por consiguiente de cambio técnico.

Estos indicadores permitirían la cooperación de diferentes agentes y el intercambio de información para facilitar la difusión de información a empresas pequeñas y medianas que por su tamaño tendrían limitaciones para inversión en I&D, pero que a la vez son factor de dinamismo del sector industrial.

La elaboración de estos indicadores responde a la necesidad de favorecer actividades de innovación así como de realizar un seguimiento y evaluación de las mismas. Los indicadores de innovación y difusión tecnológicas dependen del número de acuerdos de cooperación entre empresas, los objetivos que estas persiguen con esa colaboración y las características de esas empresas. (Mezza, 2001)

1. Visibilidad de la actividad científica

Se mide por procesos de encuestas que permitan conocer como las demás empresas y la sociedad en general, conoce de los resultados científicos obtenidos, se comparan la cantidad de organizaciones que ponen sus resultados en la Internet, la cantidad de artículos científicos publicados por los investigadores, las noticias sobre actividades y resultados científicos, el número de impactos efectivos en nuestras páginas web públicas (# de click / # de solicitudes).


La gestión para incrementar la visibilidad debe encaminarse a la creación de bancos de proyectos y a lograr su diseminación y generalización.

2. Dinámica del desarrollo de la Ciencia y la Técnica.

Se pueden confeccionar matrices dispersas que permitan establecer los vínculos entre las diferentes organizaciones y las actividades científicas, calcular índices de cohesión entre las actividades fuentes y destinos de las investigaciones o usar cualquier otra técnica que permita determinar la dinámica del crecimiento de la I + D a nivel de la organización y a nivel social.

3. Grado de inserción en la ciencia mundial.

Parte de analizar la cantidad de becarios, de investigadores participando en proyectos internacionales, de proyectos de cooperación.

4. Grado de difusión y adopción del conocimiento.

Se evalúan las bases de datos de proyectos, las generalizaciones realizadas, las modificaciones realizadas a proyectos por otros investigadores.

5. Impacto de la tecnología

Teniendo en cuenta que este es uno de los aspectos con mayor sentido político debe trabajarse profundamente. Medir la cantidad de personas con acceso a la NTIC, clasificadas por edades, género, extracción social; evaluar dentro de los posible el uso de las tecnologías con fines de crecimiento o con fin de ocio; el impacto económico de las inversiones tecnológicas (costo / beneficio).

6. Dinámica del cambio tecnológico.

Determinar los períodos de uso de la misma tecnología, los niveles de inversiones por área o sector, las actualizaciones tecnológicas, el tiempo en que se demora el área objeto de estudio en asimilar los adelantos tecnológicos a nivel mundial. Debe tenerse en cuenta las diferencias dinámicas existentes entre las distintas tecnologías.

7. Evolución de la productividad y la competitividad.

Se usarán indicadores propios de cada sector, se calculará la rentabilidad, la productividad, el goodwill y cualquier otro indicador comparativo. (Santandreu, 2000).

8. Ritmo de innovación.

Se realizarán análisis cronológicos de la actividad de innovación estructurada por sectores o áreas y se obtendrán resultados comparando el ritmo de crecimiento de ese mismo sector o área a nivel mundial.
 
BIBLIOGRAFIA

(Armenteros, 2001) Armenteros, Martha . ABC frente a sistema tradicional. Apuntes de un postgrado. ISRE, La Habana, febrero de 2001.
(Beltrán,2000). Beltrán, Rafael. Cómo medir capital intelectual centrado en el individuo. [documento en línea]. http://www.gestiondelconocimiento.com [consultado: 25 de noviembre de 2001]
(Bueno, 1998) Bueno, E. El capital intangible como clave estratégica en la competencia actual. Boletín de Estudios Económicos, Vol. LIII, Agosto, 1998. Pp 207 –229.
(Galán, 2001) Galán Soteres, Francisco. El modelo KEA, un modelo para la gestión del conocimiento. En Nuevos Patrones de Valor para una nueva economía. Fundación DINTEl, Madrid, 2001. Pp. 413 – 415.
(Kaplan, 1996) Kaplan, R.S. y Norton, D.P. Using de Balanced Score Card to work. Harvard Business Review, Sept. – Oct., pp. 134-137
(Kaplan, 2000) Kaplan, Robert S. y David P. Norton. Cuadro de Mando Integral. Ediciones Gestion 2000. Barcelona, 2000. 330 p.
(Marrero, 2001) Marrero, Abilio. Modelo contable de medición del capital intelectual. [documento en línea]. http://www.gestiondelconocimiento.com [consultado: 25 de noviembre de 2001]
(Mezza, 2001) Indicadores de capital intelectual en fundaciones tecnológicas. En Nuevos Patrones de Valor para una nueva economía. Jessica Mezza Jaque..[et. al] Fundación DINTEl, Madrid, 2001. Pp. 385 - 395
(OECD, 1993) Propuesta de Estándares para la realización de Encuestas de Investigación y Desarrollo Experimental" (formato PDF). [documento en línea]. http://www.oecd.org [consultado: 16 de octubre de 2003]
(Sánchez, 2001) Sánchez Hernández, David. Gestión del conocimiento y papel de la Universidad en el proceso innovador. En Nuevos Patrones de Valor para una nueva economía. Fundación DINTEl, Madrid, 2001. Pp. 30 – 53.
(Santandreu, 2000). Santandreu Eliseu y Paul Santandreu. Manual de Finanzas. Ediciones Gestion 2000. Barcelona, 2000. 373 p.
(Simeón, 2002). Simeón, Rosa Elena. Discurso en la apertura de IntEmpres’2002 el 17 de Octubre de 2002. (disco compacto del evento)
(Skandia, 2001) Skandia Insurance Company Ltd. [documento en línea]. http://www.skandia.com/. [consultado: 28 de mayo de 2001]
(Sveiby, 1998) Sveiby, Karl Eric . The Intangible Assets Monitor. Revista de Human Resour and Accounting. Vol. 2, No. 1, pp 73 – 97
(Vernis, 1998) Vernis, A. La gestión de organizaciones no lucrativas. Bilbao, Harvard Deusto Business Review # 77, pp. 100-103  
 
Breves datos curriculares del autor
Abilio Marrero Rodríguez

abilio@virtus.cu

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Abilio Marrero Rodríguez

Master en Ciencias, Universidad de Holguín, 1997. Ingeniero en Sistemas Automatizados, ISPJAE, 1990. Profesor Adjunto de la Universidad de Holguín. Experiencia laboral como Ingeniero Informático, Director de Contabilidad y Finanzas, Director de Calidad y Marketing Ha participado en varios eventos nacionales e internacionales. Ha sido tutor de varios trabajos de diploma, entre ellos 2 de Maestrías de la EOI. abilioarrobavirtus.cu

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