En vistas al mediano y largo plazo sólo podrán sobrevivir aquellas
empresas que menos recursos desperdicien. Para ello es fundamental
lograr un óptimo nivel de planificación, y tener la disciplina de
mejorar día a día. Cada día se agregan nuevos competidores a escala
global. Piense en cualquier actividad y verá nuevas empresas y nuevos
países ingresar con mas fuerza y profundidad en los mercados mundiales.
Acaso alguien pensaba hace unas décadas atrás en que Malasia sería hoy
el principal productor mundial de chips de informática, o que Corea del
Sur entraría en los mercados occidentales en materia automotriz. Pues
bien estos son sólo unos pocos ejemplos de los cambios que están
teniendo lugar. Los países y las empresas carentes de estrategias están
destinadas a ver cada día más lejos un nivel óptimo de crecimiento y
desarrollo.
No es lo mismo ser propietario o empleado de una empresa en la cual no
se sabe que día se abonarán los sueldos, ni si se podrán cubrir las
deudas bancarias, o en la que los obreros no saben si continuarán
empleados en los próximos meses, que aquellos que formando parte de
empresas de primera línea planifican como ingresar en nuevos mercados,
analizan su participación, diseñan nuevos productos y servicios, sus
marcas son sinónimo de calidad y excelencia a nivel mundial, o como
mínimo regional o nacional.
No es lo mismo ser parte de empresas que con el paso de los años no
registran cambio alguno, y si lo han registrado es de manera negativa,
que estar involucrados en organizaciones que mejoran día tras día,
brindando mejores productos y servicios a los consumidores, y haciendo
participes a sus propietarios, directivos y empleados de niveles de vida
más ricos no sólo en materia económica, sino además en crecimiento y
desarrollo personal.
Tampoco es lo mismo para un cliente probar suerte con los productos y
servicios que una organización le brinda, que adquirir bienes y
servicios de empresas confiables, que otorgan alto valor a los niveles
de satisfacción, ofreciendo cada día una más variada gama de productos y
servicios.
Nada de ello es producto de la casualidad. Las cosas ocurren porque se
planifica y realizan acciones concretas para su obtención, o sea hay una
causalidad. Es muy fácil hablar de planificación, organización,
dirección y control. Pero otra muy distinta es llevarlo a la práctica y
mejorarlos de manera continua.
Es la hora en que los inversionistas se preguntan en que empresa vale la
pena realmente colocar sus ahorros y su confianza, es también el momento
en que los obreros se preguntan si vale la pena dejar parte de sus vidas
y proyectos personales en empresas que no le permiten ningún crecimiento
personal ni económico. Es el momento en que los consumidores piensan si
deben seguir adquiriendo productos de escaso valor, mala calidad, precio
elevado y un servicio al cliente atroz.
Es el momento en el cual los líderes deberán hacerse cargo de sus
responsabilidades implantando una estrategia que permita dar vida a la
excelencia. La excelencia sólo se obtiene con la ética del trabajo, la
disciplina de la mejora continua y un cambio de paradigmas que permita
hacer de la empresa y el trabajo una base para la creatividad y
expansión humana, y no meramente una máquina de triturar recursos y
proyectos.
2. Definición
Podemos definir la Estrategia Kaizen como “el proceso continuo de
análisis de situación para la adopción proactiva de decisiones creativas
e innovadoras tendientes a incrementar de manera consistente la
competitividad de la empresa mediante la mejora continua de los
productos, servicios y procesos (tanto productivos, como de apoyo y
planificación)”.
El concepto de proceso define un conjunto de actividades (como lo son la
definición de los valores, misiones, visiones, y objetivos de la
empresa, como así también los análisis de las fortalezas y debilidades
de la empresa, las oportunidades y amenazas del entorno, el análisis de
la brecha, entre otras) que de forma armónica (siguiendo una
metodología) permite marcar una clara diferencia competitiva en el
mercado.
El hecho de ser continuo, lo diferencia de aquel accionar que tiende a
realizarse durante un período del ejercicio y que no se vuelve a ver
hasta el próximo. De lo que se trata es de realizar la estrategia como
una forma de vida corporativa. Una actividad continua en la cual se
evalúa de manera constante las situaciones a los efectos de formular y
reformular las estrategias, su implantación y evaluación.
El análisis de la situación hace referencia tanto a las cuestiones
internas como externas a la empresa. Entre las cuestiones internas se
encuentran tanto la fijación o determinación de los valores, como de las
misiones, visiones y objetivos de la corporación.
El hecho de tratarse de decisiones proactivas es porque ya no basta con
adelantarse a los sucesos, es necesario actuar de manera tal de generar
el futuro.
Como se genera este futuro. Analizando la situación actual de la
empresa, comprendiendo la evolución del entorno, definiendo donde se
quiere estar, evaluando la brecha que separa la situación actual de la
firma, de aquella a la cual se quiere llegar y adoptando decisiones
creativas e innovadoras. Decisiones que marquen una clara diferencia con
los competidores, mediante la adopción de soluciones no dentro de
límites, sino trabajando (modificando) los límites.
El objetivo es lograrlo de manera consistente, lo cual implica obtener
resultados no sólo en el corto plazo sino y por sobre todas las cosas en
el largo plazo, la competitividad de la corporación. O sea tener en los
mercados globalizados la mayor participación de mercado, con la mayor
rentabilidad sobre la inversión, mediante el mayor valor agregado por
empleado y los mejores índices de satisfacciones por parte de clientes y
consumidores.
La pregunta es como lograrlo. La respuesta es, “mediante la mejora
continua no sólo de los procesos productivos de bienes y servicios, sino
también de los productos y servicios, y de los procesos de apoyo y de la
planificación en sí”. Nada debe escapar al proceso de mejora continua.
Se debe mejorar el enfoque y posicionamiento de la empresa, se debe
mejorar la percepción que de sus productos y servicios tienen los
usuarios, se debe mejorar la manera de comunicase con los consumidores.
Se debe mejorar metódica y sistemáticamente todos y cada una de las
actividades y procesos realizados por la corporación.
La mejora continua que podrá parecer como insignificante en un corto
período de tiempo, separará de manera significativa a la empresa de sus
competidores en un plazo no muy largo, pues la suma constante y
sinérgica de conocimientos, calidad, productividades, ahorros y tiempos
del ciclo engendran espacios difíciles o costosos de igualar.
Es justamente una cuestión de estrategia al igual que en las
competiciones atléticas, un competidor puede ser muy bueno en el tramo
corto de velocidad pero quedarse sin energías para el resto de la
carrera. En la competencia económica las carreras son de largo aliento,
es más importante por lo tanto aquella empresa que conocedora de sus
fortalezas y debilidades, administra sabiamente sus recursos y
capacidades para hacer frente a las amenazas y aprovechar las
oportunidades.
Descuidar la mejora continua como estrategia competitiva, puede llevar a
la empresa a permanecer en la cúspide durante un período muy corto de
tiempo; para ello sólo basta ver cuales eran las 500 empresas de Fortune
en el año 1970, y cuales conservaban esa colocación entre las 500 Top
veinte años después.
Claro está que la mejora continua para ser efectiva no sólo debe
concentrarse en los procesos fabriles y los productos, sino además y
prestándole especial significación a la mejora continua en los
conocimientos (mediante la capacitación continua), y atacando de manera
constante los paradigmas (de lo contrario se corre el riesgo de hallar
la muerte presa de los mismos).
3. Proceso de planificación y mejora estratégica
Lo primero y fundamental es la toma de conciencia por parte de los
directivos acerca de la importancia que tiene la gestión del cambio por
medio de la Estrategia Kaizen. La obligación, la necesidad y los
beneficios de mejorar de manera sistemática en las diversas actividades
y procesos organizacionales. Ello se denomina en japonés dantotsu, que
significa “el esfuerzo que se realiza para ser el mejor de los mejores”.
Es crítico tener bien en claro cuales son los factores que determinan el
éxito (y cuya ausencia por tanto producen el fracaso) del sistema a
implantar.
1. Compromiso de los máximos directivos. Es menester que éstos no sólo
manifiesten su interés y subrayen la importancia de instaurar la Mejora
Continua como objetivo estratégico, sino además que presten su apoyo
económico y moral a la plena ejecución del mismo. Ello además implica
seguir una determinada línea de conducta, evitando las contradicciones
entre las acciones y las palabras (evitando de tal forma desmotivar a
los empleados y obreros). Debe ponerse en juego un claro compromiso de
liderazgo y motivación.
2. Hacer conocer con claridad y precisión las necesidades y ventajas a
los empleados.
3. Dar plena participación a los empleados. No hay compromiso sin
participación.
4. Capacitación. Continua y en todos los niveles y áreas de la
organización.
5. Planificación. Implica definir en primer lugar con precisión la
misión, valores, visión y objetivos de la empresa, para a partir de allí
proceder a profundizar el análisis de la misma, pasando luego a fijar
objetivos cuantitativos y cualitativos a lograr en determinados plazos
de tiempo.
6. Reconocer explícitamente los Factores Fundamentales de Supervivencia.
7. Comprometerse con un trabajo en equipo no sólo a nivel de sectores y
procesos, sino además a nivel de toda la organización.
8. Implementar un sistema de evaluación, control e información, eficaz y
confiable, que permita contar con datos precisos en tiempo y forma.
9. Participación de los integrantes de la organización en los
beneficios.
Con plena conciencia de parte de los directivos de aquellos factores
fundamentales en los cuales no se puede fallar si se pretenden lograr
los objetivos estratégicos, el segundo paso es convencer y lograr el
total apoyo tanto del personal como de sus delegados sindicales.
Continuando con el proceso, el paso siguiente es el de la planificación
estratégica, táctica y operativa. Es necesario saber a donde se quiere
llegar para de esta forma apuntar los esfuerzos y capacidades hacia
ellos. Conocer con claridad las fortalezas y debilidades, reconociendo
las capacidades competitivas le permitirá a la empresa sacar partido de
las oportunidades, esquivando o superando las amenazas.
Conocer las fortalezas permitirá hacer un máximo uso de ellas, y ser
conciente de las debilidades dará el impulso para su superación. Conocer
las debilidades no implica sólo tomar conciencia de ellas para impedir
fallas o fracasos, sino planificar y realizar acciones concretas para
superar las mismas.
Dentro del marco estratégico cobra especial importancia la configuración
de los diversos escenarios a los cuales la empresa puede tener que
enfrentarse. A que viene ello? De poco a de servir las mas eficientes
formas de actuación y los mejores controles, sino se prevé de forma
creativa las diversas circunstancias tanto positivas como negativas que
pueden darse tanto interna como externamente y que obligarían a la
empresa a adoptar decisiones rápidas para obtener beneficios o impedir
pérdidas.
Continuar con el proceso implica por un lado llevar los planes a la
acción concreta y por otro lado continuar mejorando día a día la
planificación en sí. Aplicar los planes implica tanto la capacitación
del personal, como así también la capacidad de dirección. En este caso
se trata de la dirección para la mejora continua en todos los aspectos
de la empresa.
Por último el control y evaluación constante de los resultados obtenidos
permitirá hacer los ajustes tanto en los planes como en los presupuestos
a fin de cerrar la brecha entre los objetivos propuestos y los logros
alcanzados.
La idea simplificada no es otra que el proceso denominado PREA
(Planificar – Realizar – Evaluar – Actuar), llamado también Círculo de
Deming. Proceso continuo que tiende a superar de forma sistemática
diversos niveles en materia de calidad, productividad, costos, tiempos
de entrega, capacidad de respuesta, flexibilidad, capacidad de
innovación, y satisfacción de los clientes y consumidores entre otros.
4. La estrategia kaizen. Equipos – Sistemas – Procesos
En primera instancia debe conformarse un Equipo de Mejoras y Proyectos
Estratégicos (EMPE). Constituido por los máximos responsables de la
organización, serán los encargados no sólo de desarrollar las
estrategias, sino además de apoyar las actividades para poner en
práctica éstas. Una de sus funciones principales será aprobar los
presupuestos y proyectos de mejoras que se le eleven.
El EMPE tendrá entre sus tareas fundamentales las de analizar, corregir
y eliminar las Mudas (desperdicio en japonés) Estratégicos. Cuales son?
Porqué son estratégicos? Como eliminarlos?
Los Mudas Estratégicos están constituidos por:
1. Las capacidades de empleados desaprovechadas.
2. La falta de enfoque y posicionamiento
3. Tiempo
4. Información
5. Oportunidades del entorno
6. Fortalezas de la empresa
7. Clientes / Consumidores
5. Capacidad desaprovechada de los empleados
Uno de los mayores desperdicios en la mayoría de las empresas es la
falta o infrautilización de las capacidades (conocimientos, aptitudes,
experiencias) de los empleados y obreros. Fundamentalmente se debe a la
aplicación de los criterios taylorianos de que los directivos piensan y
los empleados sólo ejecutan. Criterio que impide utilizar las
experiencias y conocimientos de aquellos que día a día realizan sus
tareas en la línea de batalla de las operaciones. Debe reconocerse que
el empleado no sólo está en condiciones de utilizar sus manos, sino
también su cerebro. Impedir ello es desperdiciar un enorme potencial de
crecimiento para la organización y sus individuos.
Otra actitud muy típica de las empresas es contratar a externos sin
darle la posibilidad a aquellos que trabajando en ella, y poseen
conocimientos y experiencias para ejecutar las mismas. Ello origina la
desmotivación de los empleados por capacitarse, y la disminución del
apoyo de éstos hacia la organización.
La excesiva división del trabajo tiende no sólo a limitar las
capacidades de los individuos, sino que provocan su agotamiento físico y
mental.
Todos estos son causas de bajos niveles de performance y alta rotación
de empleados, o bien empleados con pérdida de interés por el futuro de
la empresa. De estudios realizados por diversas consultoras
estadounidenses se ha observado como promedio que las empresas con
menores índices de rotación de personal poseen mayores niveles de
rentabilidad.
Como hacer para superar ello? En primer lugar la participación de los
empleados por medio de equipos de trabajo y sistemas de sugerencia le
permiten una mayor autovaloración y crecimiento personal, logrando una
mayor participación y con ello un superior compromiso con los destinos
de la empresa.
De parte de la organización es primordial contar con una base de datos
que sirva de inventario de todas las experiencias (tanto dentro como
fuera de la empresa), conocimientos, cursos de capacitación y aptitudes,
de los distintos empleados. Ello le permitirá hacer una utilización
óptima de sus recursos humanos.
Los recursos humanos son fundamentales para la existencia de la empresa.
Depende de cómo trate ésta a sus empleados, tratarán estos a sus
clientes. Ello es un punto a considerar en el marco de lo que se
considera la satisfacción plena de los consumidores. Por otra parte para
realizar cualquier tipo de cambios es fundamental superar la resistencia
al mismo de los empleados; sólo se logrará ello haciendo a estos
participes reales de tales cambios operativos, y escuchando activamente
y sinceramente sus sugerencias, alertas y reclamos.
El personal es una fuente inagotable de sugerencias y ello quedó
claramente demostrado en los procesos implementados tanto por las
empresas japonesas como americanas.
Sea cual sea las características de los procesos productivos, posean
estos mayor o menor automatización o robótica, los empleados cuentan
tanto en la mejora de los procesos, como en los diseños de los productos
y servicios, así también en los procesos de mantenimiento, en la
atención de los clientes y en los procesos de comercialización. Dejar de
lado a los empleados y obreros es una invitación al desastre.
6. Falta de enfoque y posicionamiento
La ausencia de enfoque lleva a la empresa a malgastar sus recursos,
incurriendo en bajos rendimientos e inclusive en pérdidas. El enfoque
implica concentrar las energías y capacidades empresariales en aquellas
actividades o negocios en los cuales la compañía tenga ventajas
competitivas o bien generen las mayores utilidades o niveles de
rentabilidad.
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