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1. A modo de introducción
Mi objetivo al escribir este artículo es mostrar como la filosofía
cartesiana influye en nuestras “prácticas de control” y qué
posibilidades se abren para nosotros como Coaches Ontológicos en nuestra
forma de ser y de hacer cotidianas, al poder observar e intervenir en
este fenómeno.
La producción de este artículo es el resultado de la articulación del
material que recopilé en mis clases y Seminarios durante mi formación y
otros aportes que tomo de diferentes autores e interpretaciones.
En mi experiencia personal él “apropiarme” de la distinción control,
abrió muchas posibilidades en mi vida, sobre todo en el dominio de ser
coherente con los valores conforme a los cuales elijo vivir. Me refiero
a valores como:
· respeto y compasión por el otro, es decir ver al otro como un legítimo
otro, respetando su forma de observar al mundo
· humildad, entender que yo veo al mundo como lo veo, dado el observador
que soy
También rescato que cuando realmente estoy alerta a observar los
momentos en que estoy pretendiendo controlar a otros en determinadas
situaciones, lo que experimento es un estado de”liviandad y aceptación”,
que me permite conectarme con mi verdadero poder y ejercitar mi
responsabilidad como habilidad de respuesta, para elegir quién ser en
cada situación.
Creo que como Coaches Ontológicos, si elegimos vivir esta interpretación
en todo momento y desarrollar las “prácticas y alertas” que nos permitan
darnos cuenta “cuando la deriva cultural nos atrapa y pretendemos
controlar”, podremos servir más efectivamente a los demás desde nuestra
profesión, y vamos a ser más felices.
Quiero aclarar que no opino que el “ pretender controlar” sea malo o
bueno. Lo que podemos preguntarnos es si nos sirve o no, dado quién
queremos ser y la forma en que queremos vivir y crear nuestras
relaciones con los otros y con los acontecimientos de la vida.
Para esto también considero útil introducir las distinciones que inventé
para diferenciar dos tipos de control: “control existencial” y “control
operativo”. Comparto con el lector un ejemplo de cada tipo de control,
para que saque sus propias conclusiones.
Control Existencial
Digo que yo estoy “controlando existencialmente al otro” cuando ante un
pedido mío me dice que NO y yo no lo acepto y me enojo, y elaboro toda
una serie de artilugios para que haga lo que yo quiero.
Control Operativo
Desarrollo un control operativo por ejemplo, cuando llega el extracto
bancario y controlo los cheques debitados, los depósitos y los impuestos
/ gastos que me cobraron.
¿ Puede el lector ver alguna diferencia entre ambos?.
Recuerdo una frase que Jim Selman, uno de mis maestros en esta
profesión, compartió en un Seminario cuando me estaba formando como
Coach. Los invito a que la copien y la peguen en un lugar muy visible.
Para terminar con esta introducción, también me gustaría compartir con
ustedes algo que siempre les digo a mis Coachees (y a mí misma):
Esta frase resume para mí lo que es vivir una vida desde el poder y la
responsabilidad que nos brinda la libertad.
Paradigma cartesiano: ¿ qué nos hace pensar que podemos controlar?. Cómo
la filosofía cartesiana influye en nuestras prácticas de control
existencial.
Considero que la distinción “control” dentro del paradigma del Coaching
Ontológico, es una meta distinción(*), que subyace o está por debajo de
todas las demás distinciones, y que es esencial para observar y
trabajar, dado que revela nuestro “ser cartesiano” en el mundo y nos
propone el desafío de observarnos y elegir desde la responsabilidad por
cuál paradigma queremos ser usados.
La interpretación de que podemos controlar está históricamente formada
en la noción cartesiana de que somos actores independientes, separados
del mundo, de la naturaleza y de los otros seres humanos y que podemos
causar nuestras acciones y producir resultados intencionalmente, es
decir, que nosotros somos individualmente la fuente de nuestras
acciones.
Rafael Echeverría en su libro “El Búho de Minerva”(1) señala con
relación a la filosofía de René Descartes:
“... la filosofía de Descartes inaugura toda la tradición filosófica
moderna de la subjetividad o filosofía centrada en el sujeto. La
afirmación del yo, del sujeto pensante, se constituye en la piedra
angular de la reflexión filosófica.
La concepción cartesiana, por lo tanto, escinde lo real en dos partes
esencialmente diferentes: la conciencia y la materia, el alma y el
cuerpo, el sujeto y el objeto”.
Sin duda esta filosofía tuvo una gran influencia en el desarrollo
científico y tecnológico que hoy disfrutamos (?). En la metodología
investigativa occidental, el conocimiento se obtiene mediante la
observación apartada, desinteresada y objetiva. La lógica cartesiana,
que visualiza el universo no como un ente viviente sino como una
máquina, postula una separación total y absoluta entre observador y
observado, entre alma y cuerpo, y entre mente y materia. La observación
se limita a lo que puede ser cuantificado.(2)
Esta escisión entre el hombre y la naturaleza, nos llevó a creer que
desde la ciencia el hombre puede controlar al mundo y domarlo para sus
fines. No quiero entrar en este artículo a desarrollar las consecuencias
que provoca esta forma de pensar en nuestra ecología y en la vida de
nuestro planeta. Sí considero útil mencionarlo para mostrar desde dónde
surge este paradigma y cuáles son las consecuencias del mismo, cuando lo
que queremos no es ya controlar la naturaleza, sino controlar a otros
seres humanos.
Una forma gráfica de mostrar este mecanismo, que comúnmente llamamos “la
caja”, “EGO”, “cultura” (en el ámbito social) o la “estructura
cartesiana del ser” sería:
Descartes dijo: “Cogito, ergo sum”, PIENSO, LUEGO SOY. Esto implica que
YO soy mi EGO(*).
Mi EGO cree que él es YO, cree que él produce los resultados, mi EGO se
cree que sus juicios son la verdad. Mi EGO es una conversación
auto-referencial, en donde la realidad está interpretada con un solo
propósito que es validar su propio punto de vista, entonces si yo soy mi
EGO, yo puedo lograr lo que él quiere que yo logre, pero nada más,
porque es un sistema cerrado (sólo lo que es posible dentro de “la
caja”, lo que la cultura acepta como razonable). Esto es lo que hace una
conversación auto-referencial, se auto-justifica, se auto-organiza,
interpreta todo relacionado consigo misma, con el único propósito de
sobrevivir y persistir.
En este paradigma somos máquinas “estímulo-respuesta” en donde cambiamos
la acción basándonos en los juicios sobre los resultados, pensando que
lo que pensamos es la verdad y que no hay otra posibilidad.
Pensamos que pensamos y pensamos que es nuestro pensamiento el que
determina lo que hacemos y cómo nos sentimos. Somos usados por esta
interpretación. La mayoría de las respuestas no nos pertenecen, pero
somos tan arrogantes que creemos que tenemos el control.
Hay un cuento muy conocido que muestra esta interpretación:
Se juntan dos amigas para cenar y la dueña de casa decide cocinar un
peceto. Van a la cocina, la anfitriona saca el peceto de la heladera y
antes de colocarlo en la cacerola le corta las puntas. Su amiga,
extrañada le pregunta:
- ¿ Por qué le cortás las puntas al peceto?.
- ¡ Porque el peceto se hace así!.
- ¿ Quién lo dijo?.
La dueña de casa se queda sorprendida y reflexionando unos minutos
decide llamar por teléfono a su mamá, que le enseñó esta receta.
- ¡ Hola mami !. ¿ Cómo estás?. Mirá estoy aquí con Silvia y me hace una
pregunta que la verdad, se la contesto pero no estoy segura de por qué
le contesto lo que le contesto. A ver si me podés ayudar.. ¿ Por qué le
cortás las puntas al peceto?.
- Hija, es obvio, porque se hace así.
Cortan la conversación y la inquietud se fue trasladando de generación
en generación. La mamá de la dueña de casa de esta historia decide
llamar a su mamá.
- ¡ Hola mami !. ¿ Cómo estás?. Mirá, recién acabo de cortar con
Liliana y me hizo una pregunta que me dejó pensando.. Me podés decir ¿
por qué le cortás las puntas al peceto?.
- Hija, yo le corto las puntas al peceto, porque cuando tu papá y yo nos
casamos, teníamos solamente una cacerolita y como el peceto que me
vendían no me entraba, le cortaba las puntas y las usaba para hacer
albóndigas.
Cuando “pensamos” que algo está mal o queremos que ocurra lo que creemos
que debería ocurrir, cuando pasa algo o alguien hace algo que no
coincide con nuestras expectativas, entonces lo que hacemos es intentar
controlar a esa persona o situación, para hacer que las acciones del
otro o lo que ocurre encaje con lo que para nosotros es correcto o
debería ser. Desde el paradigma del control, todo lo que no es conforme
a mis expectativas, es fuente de sufrimiento.
Esto nos lleva a un punto en que cuanto más hacemos para obtener eso que
decimos querer, menos obtenemos de eso mismo. Lo que queremos controlar,
nos controla a nosotros.
Tomo un ejemplo que da Paul Watzlawick en su libro “Cambio, Formación y
solución de los problemas humanos” (3), que observado desde la mirada
del Coaching Ontológico, ejemplifica muy bien este fenómeno:
“En la psicoterapia conyugal, se puede observar frecuentemente, cómo
ambos esposos adoptan comportamientos que cada uno de ellos considera
como la reacción más apropiada frente a algo mal hecho por el otro. Es
decir, cada uno de ellos considera el comportamiento correctivo
particular del otro, como aquel comportamiento que precisa corrección.
Así por ejemplo, una mujer puede tener la impresión de que su marido no
es lo suficiente abierto a su respecto, como para decirle dónde va, qué
es lo que piensa, qué es lo que hace cuando está fuera de casa, etc.
Como es natural, intentará obtener la información que desea dirigiéndole
preguntas, vigilando su comportamiento y sometiéndolo a prueba de otros
modos. Si él, por su parte, considera la conducta de su mujer demasiado
entrometida, se negará a proporcionarle una información que en sí puede
ser bastante inocente y carecer de importancia – ‘para enseñarle a no
meterse en lo que no le importa’-, pero en lugar de conseguir que ella
renuncie a su actitud, tal tentativa de solución no solamente no da
lugar a que ella cambie de comportamiento en el sentido que él desea,
sino que hace que aumenten las preocupaciones y la desconfianza de ella:
‘si no me quiere contar ni esas pequeñas cosas, es que debe haber algo
más’. Cuanto menos la informa él, más insistirá ella en enterarse, y
cuanto más insista ella, tanto menos cederá él”.
El Profesor Luis Cibanal en su artículo “INTRODUCCIÓN A LA SISTÉMICA Y
TERAPIA FAMILIAR” (4), esquematiza la situación anterior de la siguiente
forma:
Tal como dice Maturana(a), una explicación (una razón) es un
reformulación de nuestra experiencia que satisface un criterio de
aceptación, es un juicio después del acontecimiento y si es una
explicación aceptada, no sólo justifica la acción que ya transcurrió
sino también la siguiente. Mi opinión es que esto no es acción es
reacción, lo que hacemos es una reacción a lo que pensamos y sentimos.
Somos el tipo de ser que piensa que la acción tiene que ver con la
producción de resultados y después valoramos la acción observando la
utilidad del efecto. En esta estructura no hay Ser, todo es reacción.
El paradigma de control nos enceguece al dominio del “SER” y nos atrapa
en un “nunca dejar de re-accionar” que como mucho puede gratificarnos
pero nunca satisfacernos.
Por otra parte, dado que todos estamos en esta misma condición, las
prácticas del control son inevitablemente resistidas por los demás y
entonces desarrollamos todas las maneras posibles de juegos para
controlarnos unos a otros. Al final nadie obtiene lo que desea y las
distinciones SER y HACER colapsan.
Dado que fuimos arrojados a este paradigma de control, no tenemos otra
opción si venimos de la creencia de que “acción” se refiere a producir
efectos deseados.
Martín Heidegger desarrolla el tema del pensar, la acción (el actuar) y
el ser, en su “Carta sobre el humanismo”(5)(b):
“Estamos muy lejos de pensar la esencia del actuar de modo
suficientemente decisivo. Sólo se conoce el actuar como la producción de
un efecto, cuya realidad se estima en función de su utilidad. Pero la
esencia del actuar es el llevar a cabo. Llevar a cabo significa
desplegar algo en la plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere.
Por eso, en realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es. Ahora
bien, lo que ante todo «es» es el ser. El pensar lleva a cabo la
relación del ser con la esencia del hombre. No hace ni produce esta
relación. El pensar se limita a ofrecérsela al ser como aquello que a él
mismo le ha sido dado por el ser. Este ofrecer consiste en que en el
pensar el ser llega al lenguaje. El lenguaje es la casa del ser. En su
morada habita el hombre.
......
Para que aprendamos a experimentar puramente la citada esencia del
pensar, lo que equivale a llevarla a cabo, nos tenemos que liberar de la
interpretación técnica del pensar. Los inicios de esa interpretación se
remontan a Platón y Aristóteles. En ellos, el pensar mismo vale como
....procedimiento de la reflexión al servicio del hacer y fabricar.
...... Pero este esfuerzo equivale al abandono de la esencia del
pensar..... En la interpretación técnica del pensar se abandona el ser
como elemento del pensar.
......
Que el pensar es significa que el ser se ha adueñado destinalmente de su
esencia. Adueñarse de una «cosa» o de una «persona» en su esencia quiere
decir amarla, quererla. Pensado de modo más originario, este querer
significa regalar la esencia. Semejante querer es la auténtica esencia
del ser capaz, que no sólo logra esto o aquello, sino que logra que algo
«se presente» mostrando su origen, es decir, hace que algo sea.
La capacidad del querer es propiamente aquello «en virtud» de lo cual
algo puede llegar a ser. Esta capacidad es lo auténticamente «posible»,
aquello cuya esencia reside en el querer. A partir de dicho querer, el
ser es capaz del pensar. Aquél hace posible éste. El ser, como aquello
que quiere y que hace capaz, es lo posible. En cuanto elemento, el ser
es la «fuerza callada» de esa capacidad que quiere, es decir, de lo
posible.
.....
El lenguaje también nos hurta su esencia: ser la casa de la verdad del
ser. El lenguaje se abandona a nuestro mero querer y hacer a modo de
instrumento de dominación sobre lo ente. Y, a su vez, éste aparece en
cuanto lo real en el entramado de causas y efectos.
.......
Antes de hablar, el hombre debe dejarse interpelar de nuevo por el ser,
con el peligro de que, bajo este reclamo, él tenga poco o raras veces
algo que decir. Sólo así se le vuelve a regalar a la palabra el valor
precioso de su esencia y al hombre la morada donde habitar en la verdad
del ser”.
Jim Selman expresa esto de una manera muy simple:
LOS SERES HUMANOS NO HEMOS EXAMINADO LA NATURALEZA DE LA ACCION.
NOSOTROS CREEMOS QUE LA ACCION TIENE QUE VER CON LA PRODUCCION DE
RESULTADOS Y ENTONCES EVALUAMOS LA ACCION BASADOS EN LO QUE PENSAMOS DE
LOS RESULTADOS Y DESPUES REPETIMOS O CAMBIAMOS LA ACCION BASANDONOS EN
LO QUE NOS GUSTA O NO DE LOS RESULTADOS.
Esta no es una descripción de ACCION, es una descripción de RE-ACCION.
La acción, en esta estructura, es una respuesta al juicio que tenemos de
los resultados.
En esta estructura no hay SER. Es el paradigma de la causa y el efecto.
Hacemos lo que hacemos basados en lo que pensamos y sentimos.
NO HEMOS EXAMINADO LA NATURALEZA DE LA ACCION DE OTRA MANERA, EVALUAMOS
LA ACCION Y OBSERVAMOS LA UTILIDAD DEL EFECTO.
Según Heidegger:
LA ESENCIA DE LA ACCION NO TIENE QUE VER CON LA PRODUCCION DE EFECTOS.
LA ESENCIA DE LA ACCION ES EL LOGRO. LA UNICA COSA QUE LE OTORGA SENTIDO
A LA ACCION ES EL LOGRO DE ALGO. LOGRAR ALGO ES SATISFACER O MANIFESTAR
LO QUE YA ES. LO QUE YA HA SIDO CREADO. SOLO CUANDO MANIFESTAMOS EL
LOGRO, LA ACCION PUEDE SER UNA EXPRESION DE NUESTRO COMPROMISO Y SER.
Cuando incorporamos esto a nuestra vida en todos los dominios, nuestras
prácticas de control (control operativo) se convierten en medios para
cumplir nuestros compromisos más que el contexto que nos controla a
nosotros mismos.
Lograr algo es manifestar lo que ya es, que ya es por el hecho de
haberlo declarado.
Por ejemplo, yo puedo declarar un compromiso:
“Yo soy mi compromiso con la integridad, pienso, digo y hago en una
misma línea”.
Esto para mí ya es un logro. Un logro, como acto lingüístico es una
declaración, y como toda declaración implica que mis acciones van a ser
consistentes con lo que declaré.
Un resultado, como acto lingüístico, es una afirmación u observación.
Una vez hecha mi declaración, van a suceder cosas que no van a estar
bajo mi control. Si ante esas cosas que suceden yo me adapto a las
circunstancias y cambio lo que digo, lo que pienso y lo que hago dadas
las circunstancias, estoy reaccionando y queriendo controlar lo que
sucede. No estoy desplegando mi SER, sino que mi EGO (lo que pienso)
está tomando el poder. No estoy siendo mi declaración, estoy pensando
acerca de lo que sucede y evaluando lo que me conviene. Estoy entrando
en un juego que se llama “más de lo mismo” o “para que arriesgarme si
así está bastante bien”. Me estoy moviendo nuevamente en el espacio de
la CAJA, no en el espacio de lo que es POSIBLE(*) (fuera del CAJA), por
el sólo hecho de haberlo declarado.
Con lo anterior no estoy diciendo que no sea lógico o aceptable, que en
el camino de llevar a cabo acciones para ser consistente con mi
declaración, incluya la posibilidad de evaluar los resultados y corregir
mis acciones. Seguramente el extracto que incluyo a continuación del
libro “SINCRONICIDAD” de Joseph Jaworski (6), aclare más esta idea.
“En nuestra sensación habitual de compromiso, las cosas se hacen con el
trabajo duro, tenemos que sacrificarnos. Si todo empieza a desmoronarse,
redoblamos nuestro esfuerzo o nos decimos que no somos lo
suficientemente eficaces, o que no estamos lo suficientemente implicados
para soportar semejante compromiso. Así, vacilamos entre dos estados del
ser: el primero es un tipo de auto manipulación por la que conseguimos
hacer las cosas diciéndonos que si no nos esforzamos más, no vamos a
lograrlo; y el segundo es un estado de culpabilidad en el que decimos
que no somos lo suficientemente eficaces. Ninguno de ellos tiene nada
que ver con la naturaleza profunda del compromiso.
Cuando operamos en el estado mental en el que somos conscientes de ser
parte del despliegue, no podemos dejar de estar comprometidos, es
imposible. No hay nada que ocurra accidentalmente. Todo lo que ocurre es
parte de lo que tiene que ocurrir en este mismo momento. Sólo cometemos
los errores que tenemos que cometer para aprender lo que tenemos que
aprender ahora mismo. Es un compromiso del ser, no del hacer.
Descubrimos que nuestro ser está inherentemente comprometido ya que eso
forma parte del proceso de despliegue. La única manera de no estar
comprometido es perder esa conciencia, volver a caer en la ilusión de
que no estamos participando en la vida. Este descubrimiento nos lleva a
un estado paradójico de rendición íntegra, por la que nos rendimos al
compromiso: pongo en práctica mi compromiso escuchando y de ahí surge
“mi hacer”.
Una de las competencias básicas de un Coach Ontológico es dar poder a su
Coachee para que logre más de lo que cree que sería posible, más de lo
que el sentido común dice. Esto implica trabajar para “soltar el
control”.
Trabajar una visión, no como una imagen del futuro donde se quiere
llegar, sino como un contexto para desplegar una manera de ser, que
alinee todas nuestras acciones, es un gran recurso para implementar en
nuestro trabajo como Coachs.
Todos tenemos ejemplos en nuestra vida de haber vivido experiencias (aún
no teniendo las distinciones ontológicas) en las cuales produjimos
resultados que no tenían que ver con lo posible, dado el compromiso que
teníamos con nuestra visión. Voy a dar un ejemplo personal, para ver si
puedo aclarar un poco más esto que quiero transmitir.
En una de las empresas en que me desempeñé en relación de dependencia,
yo ocupaba el puesto de Supervisora del Departamento de Promociones.
Junto con un colega que tenía la misma posición en México, en un evento
en que trabajamos juntos en Orlando, USA, nos comprometimos a volvernos
a ver la próxima vez, siendo los dos nombrados Gerentes. En ese momento
a mi no se me ocurrió pensar que eso no era posible, teniendo en cuenta
que no tenía ninguna intención de “serrucharle el piso a mi jefe”, que
no había ninguna conversación que implicara que a mi jefe lo iban a
cambiar de sector o despedir o que el organigrama contemplara la
posibilidad de que nombraran a un Gerente que dependiera de otro
Gerente. En ese momento la estructura contemplaba Supervisores
reportando a Gerentes, y Gerentes reportando al Director General. No
recuerdo haber hecho todo este análisis en esa oportunidad, lo hago
ahora en función de ejemplificar como este fenómeno de “ser” lo que
quiero ser, independientemente del status quo, funcionó para mí. Yo fui
Gerente antes de ser nombrada, mi forma de actuar, mi forma de
relacionarme con el trabajo, mi forma de relacionarme con las demás
personas, correspondían a lo que se esperaba de un Gerente.
Evidentemente mi amigo mexicano hizo lo mismo, dado que la próxima vez
que nos encontramos (que fue en menos de un año) los dos habíamos sido
nombrados Gerentes. En mi caso, se cambió el organigrama de la compañía
y fui el primer Gerente en reportar a otro Gerente.
Cuando nos animamos a ser aquello que queremos ser en función de
nuestros compromisos y no reaccionamos a nuestros juicios, cuando
desplegamos todo nuestro poder y accionamos independientemente de los
resultados que vamos obteniendo o de lo que la cultura dice que es lo
lógico, cuando nos corremos del mecanismo de la reacción y no estamos
midiendo lo que pasa, para determinar cuál será nuestro próximo paso, lo
inevitable sucede. Y en realidad, dado lo que vinimos trabajando, me
corrijo y digo: No sucede, ya sucedió. Considero que a esto se refiere
Heidegger cuando dice: “Llevar a cabo significa desplegar algo en la
plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere. Por eso, en
realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es. Ahora bien, lo que
ante todo «es» es el ser”.
1. ¿ Cómo ser / hacer para salir del paradigma del control?. Aceptación
y Rendición. ¿ Qué implica aceptar? ¿ Qué implica rendirse?.
Una de las formas de intervenir en nuestra vida cotidiana, para salirnos
de la deriva cultural y ser usados por esta interpretación que propone
el diseño ontológico es considerar la pregunta:
La posibilidad de crear una forma de ser distinta, siendo mis
compromisos, me permite distinguir la cultura a la que pertenezco y que
me tiene y, me habilita para convertirme en responsable de aquello que
me está usando y elegir porqué interpretación quiero ser usada. Siempre,
siempre vamos a estar siendo usados por una interpretación, la
invitación es a que elijamos aquella que a nuestro juicio nos dé más
poder, como capacidad de acción.
Para salir del paradigma del control, también tenemos la posibilidad de
incorporar en nuestra vida el hábito de practicar la ACEPTACIÓN Y LA
RENDICIÓN. De esta forma podemos disolver el colapso entre el SER y el
HACER.
· ¿ Qué implica aceptar? ¿ Qué implica rendirse?
Aceptar implica dejar de resistir. Entonces, ¿ cómo nos damos cuenta que
estamos resistiendo?.
Los seres humanos vivimos emitiendo juicios, sobre nosotros mismos,
sobre los demás y sobre las cosas que suceden. Cuando no vivimos los
juicios como juicios, sino como la verdad, desarrollamos dos tipos de
mecanismos:
- si el juicio es positivo, lo aceptamos, nos reconforta. Lo que
pensamos, lo que sentimos y lo que experimentamos en nuestro cuerpo es
una sensación gratificante.
- si el juicio es negativo, lo resistimos, no nos gusta. Nos enojamos,
nos defendemos y podríamos decir que el juicio “nos pega en el cuerpo”.
Ahora, si compartimos que los juicios no son la verdad...¿ qué hay para
resistir?, ¿ qué hay para defender?.
No hay nada para defender o resistir si elegimos vivir nuestra vida
desde una postura constructivista.
En su libro “La construcción del universo”, Marcelo Ceberio y Paul
Watzlawick(7), señalan:
“Asumir constructivamente los juegos humanos implica:
El respeto por nuestras propias opiniones, respetando las opiniones de
los otros.
Sugiere una noción de mayor compromiso, al asumir nuestras propias
construcciones, pero no como verdades absolutas, sino como patrimonio de
ver las cosas desde nuestro punto de vista de observación.
Además, de esta manera nos convertimos en seres comprensivos, al
entender que los otros poseen otras estructuras conceptuales y que
perciben, sensacionan, experiencian de una forma diferente.
Y también, todo esto provoca una noción de mayor libertad,
flexibilizando nuestros parámetros personales, comprendiendo al otro,
respetando sus construcciones y comprometiéndonos con las propias”.
Aceptar implica:
- aceptar que mis juicios y los juicios de los demás, son sólo juicios
- aceptar aquello que quiero cambiar, incluirlo, no negarlo ni
resistirlo
- aceptar mi Caja / Ego, mis conversaciones auto-referenciales como un
mecanismo que por momentos me hace pensar que soy esa Caja, pero que soy
más que eso y lo que soy como posibilidad, incluye a la Caja. Esto
implica hacerse responsable de esta manera de ser que nos tiene y
elegir, si queremos ser usada por ella o por otra interpretación.
Una excelente metáfora que para mi muestra la posibilidad de convivir
con la Caja y no resistirla, está dada en la película “Una mente
brillante”. Esta película muestra un drama intensamente humano, que está
inspirado en la vida real del genio matemático John Forbes Nash, Jr.
Nash hizo un increíble descubrimiento cuando era joven y estuvo a punto
de alcanzar la fama internacional. Pero, su rápida ascensión en la
estratósfera intelectual cambió de dirección cuando su brillante
intuición fue oscurecida por su esquizofrenia.
Pasó por varias internaciones en neuro-psiquiátricos, hasta que
finalmente volvió a su vida “normal”(?), pero las alucinaciones no
habían desaparecido. Él decidió convivir con ellas y no resistirlas, y
desarrollar prácticas, con la ayuda de amigos y alumnos, para detectar
aquellas situaciones en las cuales tenía dudas de sí estaba alucinando o
lo que veía era real. Esto se ve maravillosamente cuando un profesor que
él no conocía lo va a buscar a la salida de su clase y le comienza a
hablar. John llama a una de sus alumnas y le pregunta delante del
visitante: -¿ vos lo ves a este señor?.- Sí, lo veo. Entontes Nash
comienza a interactuar con él tranquilamente, seguro de que no se
trataba de una alucinación.
Al aceptar, puedo rendirme. Ya no tengo que hacer más fuerza ni pelear
por defender una manera de ser que me impide crear lo que quiero.
Rendirse es soltar el control.
Desde la rendición que viene de la aceptación de lo que está siendo ,
puedo generar el compromiso para crear lo que quiero para mí y para los
demás. Esto es posible desde un estado de ánimo de serena ambición. Si
me rindo desde la resignación, cualquier acción que yo cree es una
re-acción. No es una acción. No es algo que yo elijo para que ocurra
algo. Es una acción que yo creo para corregir o cambiar lo que ocurre.
Una creencia del EGO es que tenemos una elección, que podemos controlar
las cosas y las personas, y que si nos rendimos perdemos el control. En
realidad, cuando estamos parados en esta interpretación, lo que creemos
que estamos controlando, nos está controlando a nosotros.
¿ Qué es poder ? ¿ El control anula el poder?
Si tomamos la definición de poder que nos ofrece la Enciclopedia
Encarta, es inevitable observar en ella la gran influencia ejercida por
el pensamiento cartesiano.
“Dominio, imperio, facultad y jurisdicción de la que dispone el
individuo para mandar o ejecutar; capacidad de imponer la propia
voluntad sobre los otros.”
Rafael Echeverría(8) señala : “Nuestra concepción tradicional del poder,
trata al poder como sustancia, como un ‘algo’ que está allí,
independientemente de los individuos que lo observan. Pareciera tratarse
de un ‘algo’ misterioso, de gran capacidad elusiva, que de momentos
pareciera que lo tenemos, para pronto descubrir que se nos fue de las
manos. Da la impresión de que el poder fuese algo a lo que los
individuos ‘acceden’. No es extraño escuchar, por lo tanto, expresiones
que se refieren a la ‘toma’ o a la ‘conquista’ del poder, como si
estuviese allí, sujeto a ser agarrado”.
Desde esta mirada el poder se convierte en un “bien escaso y limitado”,
a los cuales algunos seres humanos tienen acceso y otros no, dado que no
hay para todos. El poder también ha sido cosificado.
Desde la mirada del Coaching Ontológico consideramos al poder como una
distinción lingüística, como un fenómeno que sólo es posible dada la
capacidad del lenguaje que tenemos los seres humanos.
“Sin un observador provisto de lenguaje, el poder como tal no se ve. No
se trata, sin embargo, de que no se vea porque está oculto, escondido o
encubierto, a la espera de ser revelado o descubierto. No se lo observa,
porque es el propio observador quien lo constituye como el fenómeno que
es. El poder, por lo tanto, no es un fenómeno independiente del
observador. El propio proceso de observación lo constituye como
fenómeno”(8)
Desde una mirada ontológica el poder es un juicio que hace un observador
sobre la capacidad de acción que tiene una entidad, llámese un
individuo, un grupo de individuos, una organización, una máquina, etc.
Dado que es un juicio, considerar al poder como “capacidad de acción” es
tan válido como considerarlo como “dominio, imperio, facultad y
jurisdicción de la que dispone el individuo para mandar o ejecutar;
capacidad de imponer la propia voluntad sobre los otros”. Considero que
dado que estas definiciones de poder, provienen de diferentes paradigmas
de cómo ver la realidad, conllevan una cuestión de valores subyacente
que marca una diferencia muy grande entre las dos miradas, sobre todo si
consideramos al poder como la capacidad de imponer la propia voluntad
sobre los otros.
Quisiera en este artículo analizar el fenómeno del poder en relación con
cada uno de nosotros y no al poder sobre los demás.
Si compartimos que el poder se puede observar como fenómeno en la
capacidad de acción que tiene un individuo y tomamos el diagrama (pág.3)
que utilizamos para graficar la estructura cartesiana del ser (la Caja):
¿ dónde tiene más poder un individuo, dentro de la caja o fuera de la
caja?.
Si dentro de la Caja tenemos lo que la cultura acepta como posible, lo
que ya está dado, lo que el sentido común dice que es factible, es
evidente que la mayor capacidad de acción, de creación está fuera de la
Caja. No quiere decir que en la Caja no haya capacidad de acción, sino
que ésta está limitada por lo que podemos ver. Recordemos que sólo
podemos intervenir en un mundo que podemos distinguir, por lo tanto,
cuántas más distinciones tengamos, más capacidad de acción podemos
desarrollar.
Podemos ver este esquema también de esta forma:
§ Dentro de la Caja está todo lo que “SÉ QUE SÉ” y lo que “SÉ QUE NO
SÉ”. Este es un espacio donde podemos “descubrir”.
§ Fuera de la Caja está lo que “NO SÉ QUE NO SÉ”, es decir, todo aquello
que puedo inventar o crear.
Veamos esto a través de un ejemplo:
Hay una historia oriental que cuenta que un padre, después de su muerte,
dejó sus 17 camellos a sus tres hijos, con la siguiente instrucción: el
hijo mayor debería recibir la mitad, el segundo, un tercio, y el más
joven una novena parte de los camellos. Frente al mandato del padre,
ellos se encuentran con la imposibilidad de realizar tal división.
Eventualmente por el camino, un mullah (intérprete de las leyes y dogmas
del Islam) viene cabalgando sobre su camello, y ellos le piden ayuda.
“No existe una solución para esto”, él asevera. Pero puedo agregar mi
camello a los de ustedes, y así tendrán 18 y podrán dividirlos. Ahora
tú, el mayor, recibes la mitad, que es 9. A ti, el hijo segundo, te
corresponde un tercio, o sea 6, aquí están. Y para ti, el más joven, un
noveno, que son 2 camellos; así resta un camello, de mi propiedad.
Habiendo dicho esto, se subió a su camello y se fue”.(*)
Analicemos este ejemplo:
Los tres hijos sabían que sabían que tenían 17 camellos. Por otro lado,
sabían que no sabían dividir la herencia de su padre tal cual él la
había pedido. Lo que no sabían que no sabían, dado que estaban limitados
por el paradigma de lo que era posible para ellos, es que se podía
inventar una alternativa de solución que escapaba a la lógica
convencional matemática. Su sentido común les decía que eso no era
posible y que no había solución.
Si vengo desde un paradigma racionalista, donde creo que Yo soy mis
pensamientos y estoy comprometida a tener razón, mis posibilidades de
acción van a estar limitadas por aquello que mi lógica indica como
correcto o posible.
En cambio sí:
Mis compromisos generarán más poder, dado que elegiré vivir mi vida como
una expresión de mi creación y desarrollar todas las acciones que sean
necesarias para honrar mis compromisos.
El siguiente poema del poeta y novelista Guillaume Apollinaire, expresa
de una forma para mi maravillosa, una invitación a salirnos de la Caja.
Responsabilidad / Acontabilidad. ¿ Cómo se relacionan con el poder?
Culturalmente aprendimos a igualar la “responsabilidad” con la
“culpabilidad”, por eso comúnmente hablamos de ser responsables de algo
como sinónimo de culpable de.
La propuesta es corrernos de esta definición de responsabilidad y
adoptar desde el paradigma propuesto por el Coaching Ontológico, una
definición de responsabilidad como habilidad para responder.
La responsabilidad es una manera de ser en el mundo. Declararme
responsable ante (y no por) una situación, me abre un campo de acción
que no estaría disponible para mi sí simplemente elijo ser un observador
crítico o una víctima de esa situación.
De esta forma podemos observar la relación que existe entre
responsabilidad y poder, responsabilidad como habilidad para generar
respuestas y poder como capacidad de acción. En la medida que yo sea más
hábil para generar respuestas, mi capacidad de acción aumentará.
§ Tengo que Vs. Elijo que
Desde la responsabilidad yo elijo hacer algo, desde la reacción yo tengo
que hacer algo.
Nuevamente estamos ante dos espacios diferentes: el espacio del EGO
donde rige él debería y lo que corresponde y el espacio de mi SER, donde
elijo desde la libertad.
Stephen Covey, en su obra “Los siete hábitos de la gente altamente
eficaz”(9) analiza el tema de la responsabilidad de la siguiente forma:
“Examinemos la palabra ‘responsabilidad’ en la cual encontramos
alusiones a las palabras ‘responder’ y ‘habilidad’: habilidad para
elegir la respuesta. Las personas muy proactivas reconocen esa
responsabilidad. No dicen que su conducta es la consecuencia de las
condiciones, el condicionamiento o las circunstancias. Su conducta es un
producto de su propia elección consciente; se basa en valores, y no es
producto de las condiciones ni está fundad en el sentimiento.
Dado que por naturaleza somos proactivos, si nuestras vidas están en
función del condicionamiento y las condiciones, ello se debe a que, por
decisión consciente o por omisión, elegimos otorgar a esas cosas el
poder de controlarnos.
Si nuestra elección es esa, nos volvemos ‘reactivos’. Las personas
reactivas se ven a menudo afectadas por su ambiente físico. Si el tiempo
es bueno, se sienten bien. Si no lo es, afecta a sus actitudes y su
comportamiento. Las personas proactivas llevan consigo su propio clima.
El hecho de que llueva o brille el sol no supone ninguna diferencia para
ellas. Su fuerza impulsiva reside en sus valores, y su valor es hacer un
trabajo de buena calidad, no depende de que haga buen tiempo o no.
.....
Pero hasta que una persona no pueda decir profunda y honestamente, ‘Soy
lo que soy por mis elecciones de ayer’, tampoco podrá decir ‘Elijo otra
cosa’ “.
La acontabilidad no es una manera de ser , es una distinción de diseño
organizacional, es una distinción operativa. El acontable es el que da
cuenta por que una tarea se realice.
Un ejemplo de estas dos distinciones funcionando al mismo tiempo sería:
Alberto y Néstor se declararon responsables para que el proyecto de su
empresa de fabricación de tortas funcione. Néstor es acontable de la
administración y Alberto es acontable por las ventas. Si las ventas no
llegan al nivel que ambos establecieron, Néstor dado que se declaró
responsable ante los resultados no le va a echar la culpa a Alberto por
no lograr el resultado sino que va a tener conversaciones con él para
ver qué pueden diseñar juntos para lograr sus objetivos, aunque Alberto
siga siendo acontable por las ventas.
Mercedes Barrigón
Noviembre 2002
mbcoach@arnet.com.ar
www.mbcoaching.com.ar
Mercedes Barrigón reside en Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en
Relaciones Públicas (Universidad Nacional de Lomas de Zamora) y Coach
Ontológico – Técnico en Liderazgo y Diseño Ontológico (Instituto de
Capacitación Profesional - www.icpargentina.org )
Profesionalmente se ha desempeñado en cargos gerencias en el área de
marketing y capacitación de empresas multinacionales. Es socia fundadora
y entrenadora de MB Coaching, Consultora Especializada en Aprendizaje
Ontológico (www.mbcoaching.com.ar ), cuya misión es servir y asistir a
todas aquellas personas, equipos y organizaciones que estén dispuestos a
tomar conciencia de que su responsabilidad personal en el aprendizaje
continuo, es uno de los recursos para crear realidades congruentes con
sus valores.
Docente y Coordinadora del Instituto de Capacitación Profesional,
Pro-Tesorera de la Asociación Argentina de Profesionales del Coaching en
Argentina.
( www.aapcoaching.com )
Miembro de la Junta Ejecutiva de la Organización La Argentina Posible y
Directora Ejecutiva de Eventos ( www.laargentinaposible.org ).
Bibliografía consultada
· Apuntes Seminarios de Jim Selman – ICP
· Enciclopedia Encarta en español – Versión 1999
1. “EL BÚHO DE MINERVA” Rafael Echeverría. Editorial Granica. Edición
1997.
2. Artículo “AGRICULTURA ECOLÓGICA: MAS ALLA DEL PARADIGMA CARTESIANO”
Carmelo Ruiz Marrero – Agosto 2001
http://www.palacio.org/Hablamos/00000043.htm
3. “CAMBIO” Formación y solución de los problemas humanos. Paul
Watzlawick, John H. Weakland y Richard Fisch – Editorial Herder -
Biblioteca de Psicología – Textos Universitarios – Edición 1995
4. Artículo “INTRODUCCIÓN A LA SISTÉMICA Y TERAPIA FAMILIAR” Profesor
Luis Cibanal.
http://perso.wanadoo.es/aniorte_nic/apunt_terap_famil_1.htm
5. “CARTA SOBRE EL HUMANISMO” Martin Heidegger -Traducción de Helena
Cortés y Arturo Leyte, publicada por Alianza Editorial, Madrid, 2000
http://personales.ciudad.com.ar/M_Heidegger/carta_humanismo.htm
6. “SINCRONICIDAD” El camino interior hacia el liderazgo Joseph
Jaworski, Editorial Piados Plural – Edición 1999
7. “LA CONSTRUCCIÓN DEL UNIVERSO” Marcelo Ceberio y Paul Watzlawick.
Editorial Herder – Edición 1998
8. “ONTOLOGÍA DEL LENGUAJE” Rafael Echeverría. Editorial Granica.
Edición 1997.
9. “LOS SIETE HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFICAZ” Stephen Covey.
Editorial Piados Empresas – Edición 1996
(*) Extraído del libro “LA CONSTRUCCIÓN DEL UNIVERSO” Marcelo Ceberio y
Paul Watzlawick. Editorial Herder – Edición 1998 – pag.26
(*) Posible, dentro de lo que mi estructura biológica me permite y
dentro del dominio de la facticidad.
(a) “LA OBJETIVIDAD, UN ARGUMENTO PARA OBLIGAR” , Humberto Maturana,
Editorial Domen.1997
(b) Lo incluido sobre “Cartas sobre el humanismo” son extractos que
elegí en función del tema desarrollado en este artículo. Si el lector
quiere leer el texto completo, remítanse a la Bibliografía consultada.
(*) La distinción “Ego”, a los fines de artículo, la utilizo como
sinónimo de “cultura” o “conversación auto-referencial”.
(*) No podemos observar algo para lo cual no tengamos una distinción.
Las distinciones de la Ontología del Lenguaje se pueden articular de
otra manera dependiendo de que las usemos en un paradigma de control o
en un paradigma de respeto y aceptación, de allí que considere a la
distinción “control” como una meta-distinción, dado que para mí engloba
a todas las demás.
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