1. Introducción.
Asumir una posición de indiferencia ante los crecientes problemas que
están afectando a la humanidad (contaminación ambiental, violencia,
desorden social, perdida de principios y valores, aumento de los estados
depresivos, deslegitimación del orden establecido y más), será para el
mundo entero la peor catástrofe vivida. Son las organizaciones
empresariales, los profesionales, el estado y las entidades educativas
las que deben asumir una posición de liderazgo para combatir estos
flagelos. Por afectados que estemos, es hora de replantear la
responsabilidad social de la empresa en todas sus dimensiones, pues de
no hacerlo, para ella misma y para toda la sociedad, será tomar palco
para ser testigos de nuestro propio entierro. Son los padres de familia,
los maestros de colegios y escuelas, las universidades, los gremios
empresariales, los gobiernos territoriales, el estado, la misma iglesia
y todas aquellas personas y organizaciones que de alguna forma inciden
hoy en el mañana, los llamados a asumir un liderazgo con una posición
ética, moral y de responsabilidad que no permita seguir construyendo un
nefasto y fatídico futuro.
Aunque mucho hay escrito sobre la responsabilidad social de la empresa,
puedo atreverme a afirmar que el tema se ha centrado más en asuntos de
tipo ambiental, desarrollo sostenible y producción más limpia, que sin
lugar a duda es uno de los frentes de gran atención por la importancia
que ello reviste para el planeta y la misma humanidad, pero no debe ser
el único. Hay otros tratados que con más atrevimiento presentan la
responsabilidad social con componentes de formación positiva en su
comunidad laboral y de impacto en las comunidades a través de obras
sociales, también reconociendo su importancia, pero todos ellos se
quedan en la parte romántica del asunto y descuidan otros aspectos que
son vitales para la sana convivencia y para el beneficio de nuestras
sociedades.
El tema de la responsabilidad social en las empresas, aún no ha sido
asimilado con la suficiente seriedad que merece, pues su filosofía y la
forma en que se ha venido tratando, tiende a ir en contradicción con los
intereses empresariales, los que son sin discusión alguna, producir
ganancias, es decir, que la actividad empresarial sea un ejercicio
rentable.
Es por dicha razón, que interesado en el tema, lo presentó con una serie
de componentes que harán de él algo interesante para empresarios y
unidades productivas, pues la "RESPONSABILIDAD SOCIAL, ES UN BUEN
NEGOCIO", dicho de otra forma, las acciones con responsabilidad social
no son un gasto, es una inversión que genera Ganancias y Utilidades, en
algunos casos de forma inmediata, y en otros a mediano y largo plazo.
Es poco probable que una empresa asuma una política de responsabilidad
social si se le convierte en un gasto que va en contra de sus intereses
y estados financieros, pues no podemos desconocer que en el lenguaje
empresarial todo se mide en costos de inversión y en la recuperación de
la misma.
Cuando se adquiera conciencia de que la Responsabilidad social es una
inversión que produce retornos en utilidades, los empresarios y
directivos asumirán un liderazgo positivo en el tema, y esto es más que
probable, es una realidad hacer de la responsabilidad social una acción
de ganancias para la misma empresa.
2. Alcances de la responsabilidad social.
La responsabilidad social de la empresa es una combinación de aspectos
legales, éticos, morales y ambientales, y es una decisión voluntaria, no
impuesta, aunque exista cierta normatividad frente al tema.
Orientar los esfuerzos de la empresa solamente a producir resultados
basados en las teorías de producir y vender más con el mínimo costo sin
importar el impacto social, es a lo largo del tiempo, el peor negocio
del sector productivo que busca la rentabilidad. La estrategia actual y
sus esperados beneficios, con dicha posición, puede ser mañana el motivo
de su fracaso.
La responsabilidad social de la empresa abarca aspectos internos y
externos, los que se han sido objeto de tratado por expertos en el tema,
los primeros orientados a los colaboradores o el equipo de trabajo, sus
asociados y accionistas, y los segundos, los externos a clientes,
proveedores, familia de los trabajadores, la vecindad y el entorno
social, entre estos el medio ambiente.
Antes de profundizar más sobre el tema, es preciso recordar que los
objetivos empresariales de la empresa actual, están enfocados a lograr
mayor competitividad y productividad.
La productividad se entiende como la capacidad de producir y vender más,
a menor costo y con una excelente calidad, lo que permite a la marca que
se promociona mantenerse y crecer en los mercados a los que pertenece,
sea nacional o extranjeros, haciéndose así mucho más competitivos.
Productividad y competitividad son entonces la razón que lleva a que las
decisiones gerenciales hagan una valoración del costo beneficio, la
inversión realizada con respecto a las utilidades generadas, pero
lastimosamente con una visión a corto plazo, sin medir consecuencias de
los efectos nocivos de la inversión en el futuro de la marca o la
empresa misma.
La misma dinámica del mercado, con sus tendencias neoliberales y la gran
necesidad de mantenerse o sobrevivir en un sistema de relaciones
complejas y desiguales, en donde la ética y la moral, el concepto de
justicia y otros aspectos relevantes a principios y valores han perdido
importancia, hacen que el concepto de responsabilidad social sea
desatendido, pues en su afán de crecer y mantenerse, se juega con reglas
irregulares en busca de arrebatarle el mercado a su competencia y ser
más rentables, haciendo que toda practica comercial sea valida, así se
afecte o impacte algo o a alguien.
"El fin justifica los medios", máxima Maquiavélica que prevalece hoy en
la dirección empresarial, pues de no ser así, se corre el riesgo de
perder el mercado.
Esta forma de pensar valida acciones negativas y nefastas bajo pretextos
irresponsables, tales como, "si no lo hago no puedo generar empleo", "es
la única forma de ser rentable y eso aporta beneficios tributarios que
sirven a todos", "el objetivo es sobrevivir a como de lugar", ". En el
ejercicio empresarial actual y de acuerdo a la dinámica del mercado,
toda acción es validada, "En el mercadeo todo se vale", "dicen los
expertos".
Esta forma de pensar y actuar no mide consecuencias de futuro y del
impacto que se puede tener en el entorno social, humano y ambiental,
anula todo escrúpulo por encima de los principios éticos y los morales,
inclusive, por encima de los principios cívicos, sociales y hasta los
espirituales.
Enfocarse a la generación de "Beneficios" (de venta, rentabilidad y
otros) a corto plazo, lleva a actuar al empresario de forma fría sin
limite en la toma de sus decisiones, carente de toda visión ética y
responsable, e inclusive, sin medir las consecuencias negativas para su
propia empresa, simplemente por su forma de proceder y esquema para
decidir.
3. Problemas actuales por acciones no responsables socialmente.
Es importante aclarar que los problemas por la inadecuada
responsabilidad social no es causa generada por una solo fuente, es
decir, por la empresa, todos los estamentos de un estado son igualmente
responsables de sus males: las políticas blandas, imprecisas e
irresponsables de los gobiernos; gobernantes permisibles y transigentes;
los sistemas de corrupción; la poca preocupación e importancia concedida
en el tema por parte de entidades educativas; la ignorancia misma o
falta de conocimiento sobre el tema por parte de empresarios y actores
del sector productivo y comercial; el bajo escrúpulo de muchos
empresarios y personas que conociendo el tema y sus consecuencias,
actúan de forma irresponsable.
En palabras sencillas, todos los estamentos que hacen parte del estado,
gobierno y sus políticas, colegios y universidades, empresas, empleados,
padres de familia, medios informativos y demás que inciden en patrones
de comportamiento y en la cultura, son igualmente responsables en los
daños ocasionados, bien por acciones directas o por omisión.
Con el propósito de hacer un balance de algunos de los problemas
causados por un proceder no responsables socialmente, me parece
importante definir lo que yo comprendo dentro del término "Medio
ambiente".
Cuando se habla de Medio ambiente se tiende a pensar solo en aspectos
relacionados con los recursos naturales y la calidad de los mismos,
Tierra, agua y aire, por lo tanto se queda resumido tan solo a practicas
de tipo ecológicos en temas relacionados con "Desarrollo sostenible",
"Producción más limpia" y similares, es decir, manejo de basuras y
residuos, estableciendo acciones hacia el reducir el impacto y por ende
fomentar el ahorro, reciclar desechos y re-usar en nuevas practicas
productivas lo reciclable.
Este es un excelente paso en cuanto a calidad de ambiente en los temas
energéticos, clima, calidad de aire, calidad de suelos, calidad de agua
y relacionados, todos prestando un excelente beneficio al ser y demás
especies del planeta. Pero no debemos desconocer que en el concepto del
"Medio ambiente" esta el ser como tal, el hombre, que no solamente
necesita de un buen aire para respirar, un buen agua para beber y un
terreno fértil y variedad de especies de flora y fauna para su
alimentación, necesitamos más, algo adicional que hace parte de la
calidad del medio ambiente.
Por ser un animal racional, conciente de su existencia y pensante,
necesitamos de la paz, la tranquilidad, la seguridad, el bienestar
mental así como el físico, la armonía entre los seres, la satisfacción
por el vivir, la armonía con el resto del medio ambiente, y con esto una
serie de elementos que proporcionan motivaciones de vida y sentido de
trascendencia.
El animal humano, es decir, el ser que se convirtió en social, requiere
de más elementos de calidad y armonía con su medio ambiente que el resto
de los animales, pues ellos, los no pensantes o no racionales, carecen
de emociones y de conciencia, por lo que su relación con el medio
ambiente es meramente física – química, mientras que en el hombre es
además de ello, emocional, de ahí el concepto del equilibrio.
Los problemas que tenemos actualmente no son solamente los que ya han
sido estudiados y que se precisan con la calidad y el estado de los
recursos naturales, y entre ellos por recordar:
El creciente calentamiento global en los últimos 160 años y sus efectos
en el planeta: El deshielo y derretimiento de los casquetes polares que
para el 2.100 aproximadamente, dicen los expertos, serán la causa de que
los mares suban hasta metro y medio, desapareciendo naciones enteras y
cambiando el mapa mundial.
El aumento de sustancias productoras de la lluvia ácida y por ende el
deterioro de bosques y extinción de especies animales y vegetales
vitales para la armonía del ecosistema.
El aumento de la contaminación de aguas y el envenenamiento de especies
vegetales y animales, la contaminación para el riego de cultivos
productores de alimentos, la proliferación de enfermedades por ésta vía
y sus demás consecuencias que generan problemas de salud publica en un
alto estado de alerta mundial.
La sequedad de la tierra y la infertilidad de la misma, la deforestación
y la reducción de vegetación como única fuente de producción de oxigeno
y recuperación del aire.
La Extinción de especies animales y vegetales, con sus consecuencias
negativas por el desequilibrio en la cadena alimenticia.
El incremento del Efecto invernadero y la alteración de los habitas.
La Reducción de la capa de ozono y los peligros por la exposición
directa a los rayos del Sol tanto para ser humano como para todas las
especies vivas.
Y otros tantos asuntos que en estos momentos son objeto de
reglamentaciones y de concientización, como el incremento de basuras y
la disposición final de las mismas, la producción de alimentos cargados
con contaminantes cancerigenos y posiblemente hasta agentes que
estimulan mutaciones en los seres vivos.
Vemos pues que el tema ambiental es altamente alarmante, y que
lastimosamente ha sido generado por el bajo interés en el asunto, y por
la actuación no responsable del sistema productivo mundial, pero éste no
es el único problema que amenaza a la humanidad y a la empresa, hay
otros que día a día crecen y que se convierten en la fatalidad para el
futuro.
"Hacer empresa hoy en día es muy difícil y arriesgado" dicen algunos
empresarios, "La situación se torna más violenta", "No hay en quien
confiar", y así como esas expresiones son muchas las que reflejan la
desconfianza ante la situación social actual, y no es aplicable solo a
una región, se convierte casi en sentimiento mundial.
Reina una situación de desconcierto y desorden que hace que la practica
empresarial sea cada vez más compleja por no llamarle difícil, afectando
el ejercicio financiero, no solamente por el reforzamiento de sistemas
de seguridad personal, industrial o de los bienes, también por el
crecimiento de ausentismos, por los daños causados en propiedad ajena,
por las devoluciones, por los reprocesos, la perdida de clientes, la
inmoralidad de algunos funcionarios del mismo estado y más aspectos que
hacen parte de lo que llaman "lo normal en un ejercicio empresarial", y
que pueden ser medibles en los balances financieros de cada empresa.
El panorama actual para la empresa no es nada alentador, de nada
favorece sus actividades, atenta contra la estabilidad financiera,
afecta el bienestar interno y externo y por ende la productividad
repercutiendo en la competitividad.
Entre algunos de los hechos negativos, se destaca:
La creciente violencia y los conflictos sociales que amenazan la
tranquilidad ciudadana, al sujeto y sus bienes y los de las empresas,
implicando más inversión en seguridad, temor en invertir, y en caso de
atentados o daños, la perdida y la consecuente reposición de los bienes.
La falta de identidad, el poco sentido de pertenencia por la misma
región, país y empresa, y el compromiso ausente frente a planes de
mejoramiento.
El estrés y los estados depresivos que generan ausentismos, deserciones,
conflictos, tensiones y una serie de malestares que atentan con el
ambiente organizacional.
Problemas emocionales, neurosis, paranoias sociales y otros estados que
contribuyen a la accidentalidad, que desmotivan e influyen el la poca
concentración y en bajos resultados.
Los anteriores entre muchos de los que podemos enumerar, pero igualmente
hay otros males que estropean lo personal y desestabiliza a los grupos
familiares, con efectos en los grados de atención, la disposición, el
aporte y los resultados en la empresa y en general a la sociedad. Entre
algunos:
Las crecientes tendencias a la dependencia por la drogadicción, el
alcoholismo y otras sustancias sícoactivas que generan problemas
internos y descomponen la sociedad.
El aumento de la industria del secuestro, las violaciones, el atraco y
otros actos violentos que generan temores, zozobras y crean un clima de
tensión y miedo.
El aumento de robos, de hurtos, de desfalcos y otras practicas
deshonestas que reducen la motivación hacia la inversión, implican más
costos en protección y que por el mismo estado de prevención, aminora
competencias y estados de animo, pues se crece la desconfianza, los
estados de recelo y las duda.
Junto a otros asuntos lo anterior hace parte del panorama en que se
desenvuelven las personas y en el que esta inmerso la empresa. Un
escenario muy criticado pero que pereciera inmodificable, por la fuerza
que con el tiempo ha adquirido, convirtiéndose en lo normal de la vida
cotidiana.
Sobra aclarar que la productividad de las personas se ve seriamente
afectada cuando se encuentra estropeada emocionalmente, y por ende los
resultados de la empresa, así que, si el ambiente en que se encuentra la
sociedad, y por ende la empresa, es sano y favorable, la productividad y
la competitividad será mayor, pero de no ser así, se manifestará en sus
resultados, de producción, de mercadeo y por ende financieros.
Entre esos factores que afectan sentimientos y la tranquilidad del grupo
laboral, y que aunque aparentemente no son de responsabilidad directa de
la empresa, repercute en los sus resultados, y entre estos:
Las bajas relaciones inadecuadas de pareja y el crecimiento de
conflictos familiares.
Incremento en los índices de padecimientos de anorexia y bulimia en
adolescentes.
Prostitución progresiva, inclusive infantil.
Altas tendencias de homosexualidad.
Crecimiento de pandillas juveniles.
Practicas satánicas.
Alta infidelidad.
El crecimiento de los índices de suicidio.
Otras.
Esto produce decaimiento emocional y se convierte en razón para el
ausentismo, la deserción laboral, la accidentalidad en el ejercicio de
las funciones de trabajo, la apatía, el crecimiento de conflictos, la
baja motivación por lo que se hace y demás manifestaciones que merman la
capacidad de concentración y la disposición hacia la productividad,
además llegan a afectar en aspectos como la perdida total de interés por
lo que se hace y por la misma vida, se acaba la ilusión.
A esto le podemos sumar otra cantidad de actitudes, comportamientos,
hábitos, costumbres y formas de pensar, que se oponen al buen desempeño
del grupo de trabajadores y por ende a la productividad de una compañía,
entre ellas:
El negativismo o pesimismo. Reduce la motivación por los propósitos
organizacionales.
La apatía al estudio, al mejoramiento continuo y la tendencia al
facilismo.
La baja disposición al ahorro y por ende los consecuentes problemas que
genera el mal manejo de los ingresos, con sus posibles consecuencias
negativas para obtener lo que desea. Un problema financiero es
potencialmente el cultivo de actos indelicados.
La baja disposición por aceptar una critica constructiva, lo que
conlleva a la generación de posiciones negativas para con quien la hace.
Bajo sentido de identidad y de pertenencia, desencadenando conductas
poco participativas, se hace las cosas tan solo por cumplir sin dar un
algo más a favor de los propósitos de la empresa.
El conformismo, la marrullería, que reduce la capacidad de aporte así
como la de auto crecimiento o mejoramiento personal.
El facilismo con un bajo sentido de auto mejoramiento y de auto
aprendizaje, por ende poca capacidad de aporte para la empresa.
Altas tendencias a tomar frívolamente las cosas, con mucha inclinación a
lo festivo, concediéndole mayor prioridad a ello que al trabajo mismo.
Definitivamente enumerar la cantidad de aspectos que hacen parte hoy de
un gran grueso de nuestra población laboral es una tarea casi
interminable, y todo lo anterior repercute en la perdida de la esperanza
en las personas, la baja ilusión, la poca disposición por hacer bien las
cosas, merma su capacidad productiva y afecta como lo he indicado la
productividad, la que se refleja en los estados financieros de las
empresas.
4. Acciones de solución y responsabilidad social.
Aunque este trabajo presenta crudamente las realidades negativas, no
quiere indicar que todo es nocivo, pero para el propósito del tema de la
responsabilidad social, es prudente hacer mención de dichas situaciones,
las que a primera vista, parecen ser más de la competencia de gobierno,
la policía, los padres de familia, de la misma iglesia y no de la
empresa, aparentemente.
Lo que queda totalmente claro es que sea quien sea el responsable, estos
asuntos afectan al individuo como tal, a los grupos familiares, a la
sociedad en general, así como a la empresa y se refleja en los
resultados de su ejercicio financiero.
Así que se convierten en prioridades de atención por parte de todos los
afectados, y de los que como se decía anteriormente, por acción u
omisión, son responsables, y entre ellos, la empresa representada en sus
directores.
5. La responsabilidad de la empresa en los problemas actuales.
Las empresas son participes de la responsabilidad en algunos de los
efectos mencionados, o en todos, por sus políticas o la carencia de las
mismas, por sus sistemas de dirección y por una serie de costumbres y
vicios empresariales que le alejan de una actuación responsable que mida
la consecuencia de sus actos. La responsabilidad o la no
responsabilidad, es parte de la cultura de una empresa.
Esta vez no haré mayor precisión en los temas relacionados con la
contaminación de los recursos, pues sobre ésta materia sobra las fuentes
bibliograficas que ayudan a ilustrar más el alcance de la problemática.
Me interesa sobre manera el efecto de la responsabilidad en lo social y
en lo cultural.
La falta de ética y moral, es sin lugar a duda, el principal elemento
del problema, y como ya lo afirmaba, la búsqueda de las utilidades y el
afán de generar resultados a toda costa sin medir consecuencias, no
permite que la empresa (los empresarios y directivos), presten la
atención que merece el tema de la responsabilidad social.
La inmoralidad ciudadana, la falta de civismo, el bajo escrúpulo de las
personas, la falta de lealtad, la marrullería, la trampa, la poca
seriedad, el bajo sentido de pertenencia, la mediocridad misma, las
inadecuadas relaciones humanas, así como esos aspectos, son muchos los
asuntos de comportamiento que afectan el desarrollo empresarial y por
ende su eficiencia, y podré demostrar que la empresa tiene una alta
responsabilidad en ellos.
El deseo de todo empresario es contar con un perfil ideal de
colaboradores, los que salen de su comunidad, y éste perfil requiere de:
Personas comprometidas que den lo mejor de sí mismo y que ayuden al
crecimiento de la empresa.
Personas que sepan trabajar en equipo y que se enfoquen a los objetivos
de la organización, venciendo el egoísmo y evitando el conflicto en pro
de la creación de un clima laboral sano.
Personas inteligentes, creativas, proactivas y con agilidad mental que
puedan dar soluciones, que decidan y aporten beneficios a los procesos,
al sistema en general y por ende al resultado.
Personas honradas, honestas y rectas en los que se pueda confiar.
Personas serviciales orientados hacia el cliente y hacia la calidad
total.
Personas tolerantes, prudentes y pacientes que hagan gala de sus
cualidades humanas a favor de la relación interna y externa.
Personas participativas y alegres que pongan amor a lo que hacen.
Personas concentradas y prudentes que eviten la accidentalidad,
deterioros, perdidas, las discordias, los reprocesos y la perdida de
clientes.
Personas capaces de controlar sus emociones negativas.
Personas con escrúpulo, nada violentas, sin vicios y manías que atenten
con la integridad de sus compañeros, en su vida familiar y social.
Personas disciplinadas y responsables que administren el tiempo, que
generen buena imagen y que planifiquen en pro de la eficiencia.
Personas que proyecten una grata impresión, por su apariencia, por sus
modales, por el comportamiento y sus hábitos.
En pocas palabras lo que se requiere es gente de calidad, íntegros y
eficientes, lo que en la actual situación social parece ser una tarea
titánica o una utopía. ¿Seré que existen personas con ese perfil? Es la
pregunta que sale de dicha descripción.
Lo ideal es probable, y puede que no existan, pero para mí, pero aunque
fuera así afirmo yo que se pueden hacer. Es decir, parto de la creencia
que la persona no nace contaminada, es la sociedad la que lo convierte
así, pues su entorno familiar y social es el que crea fijaciones,
comportamientos, estimula hábitos, impregna de creencias, desarrolla
actitudes y todo lo que de adulto en ellos se reflejará.
La formación del individuo se empieza desde el hogar, en su núcleo
familiar, y la educación básica y superior la complementa y valida, pero
es en la vida laboral donde el individuo refuerza conductas o creencias,
e inclusive donde las replantea.
¿De qué sirve una educación basada en valores y de buenos principios
éticos, si la persona para mantener su puesto debe hacer cosas que van
en contra de sus creencias? Nada se logró con enseñarle a la persona a
ser recto, si su jefe le indica que tiene que "Torcer", "Comprar",
"Untar" o dicho de otra forma, dar una comisión ilegal a alguien para
poder vender o para hacer negocios. Existen muchas empresas que fomentan
"los torcidos", es decir, los negocios sin escrúpulo.
De nada sirve enseñarle a no mentir a la persona, si el jefe es el
primero que les dice a sus colaboradores que le nieguen, que se inventen
una disculpa ante un cliente cuando hace un reclamo.
He sido testigo de personas con una alta capacidad creativa y de
innovación, y que por sus mismas capacidades estudian una carrera afín a
la creatividad, diseño grafico o algo similar, y una vez que son
contratados, el jefe escudado en la frase "El que manda – manda", le
impide a ésta persona hacer aportes, pues su papel es ejecutar las ideas
que le presenta el que paga, el que tiene poder, así el empleado tenga
mejores que las suyas, "O hace lo que le ordeno o se va", y éste, por
cuidar su puesto, termina siendo un interpretador de ideas tontas y nada
interesantes, perdiendo así, la capacidad creativa.
Muchas veces los ambientes organizacionales o el sistema de dirección
anula las capacidades humanas positivamente desarrolladas.
He visto vendedores altamente cumplidos y eficientes al inicio de su
carrera, y tan solo requieren algo más de refuerzo de esta conducta para
que se conviertan en vendedores profesionales, pero su jefe con el
tiempo les enseña lo contrario, les llega tarde, los deja en una reunión
nada productiva el tiempo que a él se le antoja, les queda mal con los
compromisos de entrega y en definitiva, les daña lo bueno que ellos
tenían, inclusive les enseña a mentir y ha hacer marrullería.
Igualmente he sido testigo de personas recién casadas que con vehemencia
desean construir un lindo hogar, por lo tanto trabajan con ahínco, pero
a su vez cuidan su relación de pareja, y en el transcurso del tiempo las
cosas cambian, pues la empresa no respeta su tiempo personal, se los
quita, además de que les fomenta espacios propicios para lo negativo, el
licor e inclusive la infidelidad.
Es decir, existen empresas donde no se le concede valor a las
competencias personales, a la calidad integral de vida (Personal,
familiar y social, no solamente lo laboral), a lo emocional y cultural
en general, posibilita la generación de ingresos, más no agrega nada
positivo a la calidad de vida.
Fui testigo en una empresa, supertienda, que en el día de las elecciones
les obligaron a trabajar, sin concederles a los empleados que deseaban
sufragar, el permiso para hacerlo, se les negó un derecho fundamental, y
cuando yo les dije que eso era ilegal y ellos podían hacer valer sus
derechos, los mismos me indicaron que era mejor no hacerlo, pues
iniciaría una persecución laboral, y debían de cuidar sus puestos. La
misma empresa fomenta la apatía por los deberes ciudadanos, y atropella
los derechos de los mismos. Si lo hace en lo fundamental, ¿Qué no puede
hacer en lo aparentemente menos importante?
¿En que beneficia a las personas el conseguir el ingreso necesario para
su manutención familiar si el ambiente laboral le afecta emocionalmente?
¿En qué beneficia el puesto laboral si se le quita su puesto familiar?
¿No se había pensado en eso?
Muchas veces las condiciones laborales se desarrollan en estados altos
de tensión, lo que genera estrés y hasta estados depresivos, afectando
el bienestar y la salud de la persona. No se hace el bien, el escenario
no es constructivo, pasa a ser destructivo.
También es corriente ver en algunas empresas abuso de autoridad,
humillación respaldada por el poder, afectando la autoestima, generando
resentimientos y dolor.
Deja mucho que decir sobre los problemas que vivimos actualmente lo que
denomino la antitesis de lo que somos, pues aunque nuestro país es un
estado democrático y eso es lo que deseamos enseñar y mantener, por
regla general en el interior de las empresas se vive lo contrarios:
VIVIMOS EN UNA DEMOCRACIA, PERO EN LA EMPRESA SE VIVE UNA AUTOCRACIA.
Los jefes son los únicos que tienen derechos, los demás solo deberes.
Todas las personas no responden de igual manera a un estimulo, por lo
tanto hay que cuidar la emisión de los mismos, el ambiente, la forma de
comunicar, la forma de mandar y demás que hacen parte de la higiene
laboral si se espera crear condiciones favorables para el bienestar de
las personas y para el mejoramiento del clima en pro de la
productividad.
Pero no solamente aquí vemos actos donde hay responsabilidad de la
empresa en las personas, también se encuentran en sus políticas y
tradiciones. Fomentar, transigir y "Alcahuetear" los espacios
perniciosos en una acción negativa.
Las famosas fiestas de integración, por ejemplo, las que nunca integran
por que siempre van los mismos con las mismas, y se prestan para la
creación de corrillos cerrados y burleteros, animados por el licor y una
serie de estímulos que terminan con personas embriagadas, es una forma
de destruir a las personas, ya que son espacios propensos para la
accidentalidad, para los pleitos, para que ya motivados por los efectos
del licor se prosiga la fiesta y se gasten el dinero que se requería
para pagar la escuela de los hijos, o para los servicios o alguna
necesidad básica. Inclusive estos eventos fomentan hasta la infidelidad
y crean problemas para con las parejas de los colaboradores, y en
algunos casos son causa de accidentalidad y muerte.
En cierta empresa, en la fiesta anual, siempre había un muerto
generalmente por accidente por el licor una vez terminada la fiesta. Los
directivos tan solo decían "que mala suerte la de nosotros".
Una inadecuada forma de dirigir a los empleados, políticas de bienestar
que desfavorecen las conductas y atropellan las relaciones de pareja o
de familia, el atosigamiento por ordenes confusas y la saturación de
trabajo sin prestar importancia la salud y el bienestar del individuo,
estos como muchos otros factores comunes en algunas empresas, generan
problemas en el individuo y afecta a sus familias, por lo que se pueden
calificar como acciones no responsables de la empresa.
6. Pretextos peligrosos. Solo para reflexionar.
En cuanto a éste tema de la responsabilidad social nos encontramos con
una serie de pretextos peligrosos que hacen parte de la cultura actual y
que finalmente se acomodan a intereses financieros de algunas compañías
o empresas, haciéndoles sentir que están actuando bajo normas, bajo
derecho o moralmente. Entre estos pretextos de nuestra cultura
empresarial y social podemos anotar algunos de ellos:
El derecho al trabajo. Día a día crece en las ciudades el trabajo
informal, con un alto desorden social, escudados en el pretexto del
derecho al trabajo, pero no nos hemos puesto a pensar en otros derechos,
el derecho al trabajo con dignidad, el derecho al respeto de la
movilización libre y sin obstáculos de peatones y conductores, como
tampoco pensamos en los deberes, como el deber de respeto del espacio
publico. Sobre este tema vemos inclusive a muchas empresas que han hecho
de la venta informal, en semáforos, andenes, autobuses y otros lugares
no propicios para la actividad, su principal canal de ventas, sin
responsabilidad laboral y social alguna por quienes hacen la venta,
evadiendo impuestos ya que de esta forma es difícil controlar ventas
reales, como quien dice, explotando a las personas y evadiendo
responsabilidades tributarias, pero todo bajo el pretexto de que están
generando trabajo, y estimulan a dichos vendedores, para que peleen por
el derecho al trabajo.
Espacio para adultos. Vemos a diario, me refiero a la televisión, que
programadoras y anunciantes se lavan las manos poniendo solamente
mensajes, antes del programa "Este es un programa para adultos,
sugerimos que los menores estén acompañados por padres o personas
mayores de edad", y lo más irónico, es que en algunos casos dichos
programas esta en la franja que se denomina familiar, o en horas de la
noche, en una cultura ciudadana donde ya el chico desde los 5 años, se
acuesta tarde, donde sus padres por el mismo trabajo llegan tarde. Pero
finalmente la programadora se curó en salud, advirtió, y así ya no es
problema suyo o del patrocinador que el niño deba permanecer solo, o que
la madre o el padre estén ocupados. (solo para reflexionar un poco)
Libertad de prensa. En honor a la libertad de prensa, al derecho de
estar informados, programadoras noticiosas, programas de comentario y
otros, hacen apología al delito, entrevistan al delincuente y le dan el
despliegue necesario, dan la primicia de un ataque, presentan imágenes
de alto dolor, el reflejo de la violencia, la tristeza aguda, el drama
desgarrador, creando así más paranoia social, más depresión e incitando
al suicidio mismo, y en los niños, enseñándoles que el delito es algo
normal.
Ultimo minuto. Hace algunos años la prensa hablada establecía franjas
para el resumen de las noticias del día, hoy, ya no es suficiente la
entrada apoteósica acompañada de una fanfarria en la cual se dice ULTIMA
HORA, paso a ser ULTIMO MINUTO, para presentar el suceso de dolor, se
interrumpe el programa infantil o el que sea, para cumplir con un
derecho de información, sin importar el impacto que eso cause.
No es trampa, es la única forma de hacer negocios. "Si no lo hacemos
nosotros lo hace la competencia", "No es un soborno, es una costumbre",
"Para sobrevivir y negociar hay que presupuestarlo", refiriéndome al
soborno y la comisión para hacer asignar un negocio.
Yo cumplo con pagarles lo que les corresponde por ley, ya es problema de
ellos que hacen con su plata. La posición más irresponsable frente al
pago de los salarios, y más de las prestaciones y las liquidaciones.
Parece que al que piensa así no le interesa si la persona se lo malgasta
por que no sabe manejar el dinero, y así se afecte una población
infantil, se destruya un hogar y se creen las condiciones propicias para
el cultivo de las bandas de delincuentes.
Cada persona vive como le da la gana, no debo meterme. Solo somos
sensibles si a nosotros nos toca una situación dolorosa, mientras tanto
no me importa, intervenir y prevenir no es prioridad de nadie.
Es mejor quedarse callado, pues el problema no es mío. Les gana la
indiferencia y se vuelven cómplices, se acostumbra a presenciar lo
inadecuado y se guarda el silencio de algo que mañana se devuelve contra
quien fue testigo mudo del suceso, pero mientras tanto es mejor quedar
callado para cuidar la espalda y sus intereses.
Todos estas posiciones y pretextos que son parte de una cultura actual,
son muestra del alcance de la irresponsabilidad social, por lo que se
invita a que consideremos las consecuencias y por ende asumamos una
actitud de cambio, pues de seguir así, ¿Hasta dónde podremos llegar?
¿Por qué quejarnos mañana si hoy patrocinamos una cultura degradante,
inescrupulosa y fomentamos el desorden? Recordemos, se cosecha lo que se
siembra, y hoy, estamos teniendo la peor pero más abundante de las
cosechas.
Como los anteriores pretextos hay otra gran cantidad, que tan solo
benefician los intereses de quienes los promueven o los pronuncian.
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