RESUMEN
En el siguiente trabajo se realizan algunas reflexiones sobre el
concepto de costo de calidad y el alcance que los mismos presentan,
algunos puntos de vistas sobre los mismos, así como la inclusión de los
costos de oportunidad como costos de calidad y una valoración sobre la
posibilidad y la necesidad de cuantificar los mismos. Utilizando la
combinación de métodos teóricos de investigación como: análisis y
síntesis y el sistémico estructural con algunos métodos empíricos de
investigación fundamental una amplia revisión bibliográfica, métodos de
trabajo en grupo en búsqueda del consenso.
Palabras Claves: costos de Calidad.
Coloque una (X) al lado de la respuesta correcta.
La calidad no cuesta, lo que cuesta es la mala calidad.___
Obtener calidad tiene un costo.___
Esta podría ser una de esas preguntas de un cuestionario donde las
opiniones se encuentre muy divididas. En realidad entre los teórico de
la calidad no existe consenso por la respuesta correcta unos liderados
por Philip Crosby defienden la primera opción, otros optan por la
segunda. En este trabajo se defiende un punto intermedio entre las dos
posiciones aparentemente tan opuestas. Para ello se partirá de los dos
conceptos básicos que encierran dichas definiciones. Calidad y Costo.
El concepto de calidad a ser utilizado, para no entrar en
disquisiciones conceptuales, será el planteado por la ISO 8402-1994
según la cual Calidad es “La totalidad de características de una entidad
que determinan su aptitud para satisfacer necesidades expresadas o
implícitas” mientras que para el concepto de costo se emplearan dos
puntos de vistas el económico y el de la lengua española. Ambos
conceptos serán expuestos a continuación.
Costo: representa el gasto monetario total mínimo necesario para obtener
cada nivel de producción.[1]
Costo: Trabajo invertido para hacer una cosa.[2]
Si se intentara hacer una fusión de ambos conceptos podría plantearse
que los costos de calidad son todos los gastos monetarios, mínimo
necesarios, para generar la totalidad de características de una entidad
que determina su aptitud para satisfacer necesidades expresadas o
implícitas. De lo anterior podría afirmarse que en una empresa no serán
costos de calidad sólo aquellos que no están destinados a generar las
características de los productos orientadas a satisfacer las necesidades
de los clientes. Y que por ende, sólo aquellos gastos empresariales que
no tengan como objetivo directo o indirecto lograr la satisfacción del
cliente no serán costos de calidad.
¿ Podría usted citar algún costo de una empresa que no quede en una de
las categorías anteriormente citada? Sí, entonces ha encontrado un
costo, no relacionado con la calidad. Pero mejor valórelo bien, porque
sino se equivoco, entonces es el costo de una actividad innecesaria.
Todas las actividades, que sobre un fundamento de eficiencia se
realicen en una empresa deben estar encaminada a asegurar la obtención
de ganancias por medio de la satisfacción del cliente.
¿ Y sí todo están sencillo, cómo es que existen discrepancias teóricas
al respecto?
Las razones que originan estas diferencias responden a cuestiones
tecnológicas e históricas. Las concepciones sobre calidad y su control
durante mucho tiempo estuvieron orientadas al logro de las
especificaciones, establecidas a criterios de los diseñadores, de los
productos. Asumiendo que todo proceso posee una tendencia intrínseca a
la variabilidad y que por ende los costos de calidad surgían por dos
razones fundamentales, unos como consecuencias negativas de la
variabilidad de los procesos (fallos internos y externos) y otros como
medidas para evitar la existencia de los anteriores (prevención y
evaluación). Todos estos gastos son producto a la manifestación
entropica de los procesos y pueden ser vistos como los costos por la
existencia potencial o no de la mala calidad
Sin embargo hoy es conocido que para lograr calidad, no vasta con
cumplir con las normas establecidas en el diseño, sino que además esta
será el resultado de un adecuado estudio del mercado, sistema de
promoción, distribución y gestión de venta, la prestación de un conjunto
de servicios auxiliares posteriores a las ventas, que satisfagan al
cliente. Estos otros costos ya no son producto a la mala calidad sino
gastos necesarios para generar la misma. Y en consecuencia siempre
serían costos de calidad. Aún cuando idílicamente desaparecieran las
posibilidades de defectos, estos últimos seguirían existiendo. Todo lo
hasta ahora razonado puede ser ilustrado gráficamente de la siguiente
forma.

Las dos vertientes anteriores explican porque no todos los teóricos del
tema coinciden en sus puntos de vistas, simplemente unos miran sólo una
aristas, la más conocida, y otros ambas. Otro punto de vista relacionado
con la primera posición se vincula a concebir la calidad como una
inversión y no como un gasto lo que implica otro error conceptual puesto
que si bien toda inversión esta encaminada a la obtención de beneficios,
esto no lleva bajo ningún concepto a la idea de que no sea necesario
incurrir en gastos para la generación de los mismos. De hecho es
totalmente utópica la idea de pretender ganar sin gastar.
Costos de oportunidad.
La vida esta llena de elecciones como los recursos son escasos, debemos
decidir constantemente, que hacer con el limitado tiempo y dinero que se
tiene. Se debe ir al cine o leer un libro, comenzar a trabajar a los 18
años o matricular en la universidad. En todos los casos tomar una
decisión en un mundo de escasees significa renunciar a otra cosa, lo
cual nos cuesta de hecho la oportunidad de hacer otra cosa. Esa opción a
la que se renuncia se denomina costo de oportunidad.
La generación de calidad también encierra en sí un costo de oportunidad.
Cuando una empresa vacila en la aplicación de una idea novedosa
orientada a la satisfacción del cliente, y esta resulta una idea
efectiva habrá perdido la oportunidad de ganar dinero, Cuando por
aferrarse a las normativas existentes los empleados y directivos
producen insatisfacciones en los clientes habrán perdido la oportunidad
de contar con clientes fieles conociendo que el costo de adquirir nuevos
clientes resulta cinco veces mayor que el de conservar un cliente.
El costo de oportunidad en la actualidad por lo difícil que resulta su
cuantificación no es un costo al que las entidades presten mucha atención como
costo de calidad, pero el hecho de que no se considere bajo ninguno, no puede
implicar de que este no exista.
La Cuantificación de los costos.
Este resulta ser otro tema sobre el cual pueden surgir diferentes puntos
de vistas, uno a favor de la total medición de todos los aspectos para asegurar
un conocimiento perfecto otro en alusión a lo difícil que resulta la medición de
diversos fenómenos sociales y naturales. Para ilustrar dichas posiciones se
escogieron dos argumentos cada uno fiel representante de una de estas
corrientes.
“El mundo real se describe mediante la teoría cuántica, y en una teoría
nada puede medirse con precisión, ni siquiera en principios. Siempre hay
incertidumbres sobre el estado actual del universo o de cualquier parte del
mismo, y cuando pretendemos predecir el comportamiento de un sistema dado, a lo
máximo que podemos aspirar es a hacer predicciones probabilisticas.”
Alan Guth.
“ Suelo decir, que cuando se puede medir aquello de que se habla y
expresarlo en números, se sabe algo sobre ello, pero nuestro saber es deficiente
e insatisfactorio, mientras no somos capaces de expresarlo en número, podemos
estar en el comienzo, pero nuestro conceptos apenas habrían avanzado en el
camino de la ciencia, y esto cualquiera que sea la materia de que se trate.”.
Lord Kelvin
La cuantificación de los costos de calidad se mueve en un punto
intermedio de ambas posiciones. En ocasiones resulta difícil establecer cuanto
cuesta un producto, cuanto cuesta desde el punto de vista de la oportunidad el
hecho de contar con este, o el haber perdido la ocasión para causar una buena
imagen en los clientes, pero este grado de dificultad bajo ningún concepto puede
implicar renunciar al intento de producir un acercamiento al costo de la
calidad, lograr cuantificar este es la única forma de convencernos de conocer en
cifras cuanto debemos y podemos mejorar.
BIBLIOGRAFIA.
1. . Samuelson, Samuel. Economia. (cuarta edicion. S/A) ,
2. La Tercera Cultura.
3. Pequeño Larousse ilustrado.
[1] Samuelson Economia. Cuarta edición. S/A.
[2] Pequeño Larousse Ilustrado.
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