1. Introducción
El progreso de las organizaciones depende, cada vez en mayor medida, de
las personas que las integran. En un entorno cambiante y competitivo, la
adaptabilidad y el aprovechamiento de las mejores oportunidades por
parte de las empresas y de las instituciones, la racionalización de sus
actividades y el incremento de su productividad derivan de la capacidad
de sus empleados y de su actuación cooperativa.
Ante este panorama, se consolida una nueva concepción de la dirección de
las personas que valora la creatividad, la innovación y la flexibilidad;
el trabajo en equipo, la calidad de la atención a los usuarios, la
autoevaluación y su consiguiente mejora continuada; la formación
permanente y el gusto por el trabajo bien hecho, desde el convencimiento
de que todo ello redundará en la calidad del producto o del servicio que
presta la organización.
Para lograr esa implicación de las personas que una organización de
calidad requiere, es preciso confiar en el personal,
conferirle un grado de autonomía amplio en relación con las actividades
que realiza, incorporar sus aportaciones a los procesos de mejora,
reconocerle públicamente y promover su desarrollo profesional y
personal. Esta idea es la que fundamenta la realización de este trabajo,
conocer lo que implica un proceso de readministración en una
organización y el análisis de gestión, y las bases en las cuales se
orientan ambos procesos.
Durante la realización de está investigación se presentaron varias
limitaciones, la principal fue la poca información de la cual se
disponía sobre el tema, así como también la poca disponibilidad de
textos bibliográficos que contemplaran en su contenido el objeto de
nuestra investigación. Por otra parte se cuenta con información tomada
de fuentes confiables que aseguran la veracidad de la información que en
este se encierra.
2. Concepción de la Readministración
Geraldo Caravantes y Westley Bjur, quienes con amplio conocimientos
adquiridos por sus estudios y con la práctica obtenida a través de la
consultoría a empresas de diversa índole, despliegan un marco conceptual
amplio sobre el cual se puede fundamentar un estudio analítico de las
organizaciones tomando en cuenta aspectos administrativos tradicionales
y temas de tanta importancia para los gerentes de vanguardia de hoy,
como lo son la ética y la ecología.
La Readministración, así llamada por sus autores (Wesley E. BJUR y
Geraldo R. CARAVANTES, de la Universidad del Sur de California y de la
Universidad Federal de Río Grande do Sul, respectivamente: "La
readministración en acción: la ejecución de cambios orientados al
éxito"), no solamente presenta a los estudiosos de las organizaciones
una construcción teórica rica, amplia y actualizada, sino que también
plantea un método para llevar a la praxis los conceptos emitidos, de tal
manera que se pueda lograr un perfeccionamiento en la organización
estudiada.
Bjur y Caravantes han propuesto el concepto de readministración:
La Readministración o Administración Renovadora, como suele ser llamada
a menudo, supone entre otros aspectos evolución frente a revolución en
las estructuras organizacionales y la participación de los miembros de
la organización, en base a un nuevo modelo de administración.
Sus autores la diferencian de:
Reingeniería: dado que la reingeniería constituye una respuesta de
supervivencia de una organización. Su resultado frecuente es el despido
de empleados, que conlleva pérdida de conocimientos. El enfoque supone
la creación de nuevas estructuras organizacionales a partir de la
destrucción de las antiguas, con el fin de conseguir mejoras dramáticas
en el rendimiento de la organización. Caso contrario a la
readministración, que plantea la participación activa de los empleados
en el proceso de cambio. La reingeniería es el replanteamiento
fundamental y el rediseño de los procesos en los negocios para lograr
mejoras dramáticas en medidas de rendimiento que son críticas y
contemporáneas, tales como costos, calidad, servicios y rapidez,
optimizar los flujos de trabajos y la productividad de una organización.
Se trata de un enfoque para planear y controlar el cambio. Es un proceso
total de readecuación de las organizaciones en las nuevas y exigentes
condiciones en un entorno cada vez más difícil de controlar, es decir,
es una de las formas con que se puede operacionalizar el cambio. Si se
ha determinado con anticipación el reposicionamiento, la reingeniería
tendrá preparado el conjunto de sus metas y su ambiente.
Reinvención: ya que se basa en el concepto de competencia frente a
monopolio más que en la distinción público / privado. Sus autores
(Osborne y Gaebler) defienden que la subcontratación de servicios
públicos abre la puerta a la concurrencia promoviendo así la mejora de
las condiciones de los mismos, en cuanto a coste y calidad. Trata más
bien de una nueva planeación de costos.
Frente a los enfoques anteriores, la readministración, considera los
siguientes aspectos como elementos críticos de buena administración:
La necesidad de comprender el contexto, los ambientes culturales,
políticos y legales.
La importancia de una misión y objetivos claros.
Consideraciones relativas a los recursos humanos y su desarrollo.
Obtención de resultados socialmente relevantes.
3. ¿Cómo avanzar hacia una Administración renovadora?
El enfoque de la readministración, enmarca un estudio analítico de la
organización estudiada, tomando en cuenta principalmente sus aspectos
administrativos, para ir creando una nueva organización, de esta manera
trabaja de forma integrada en todos los frentes, haciendo énfasis en el
más fundamental, que es el personal y la gestión de personal. Una
organización nunca puede ser mejor que las personas que la componen. Se
puede cambiar de forma global la organización, pero si no se cambia la
manera en que las personas piensan y se comportan, no se conseguirán
resultados cualitativamente diferentes.
Si se quiere realmente construir un nuevo modelo de Administración, en
materia de personal, se deben diseñar y llevar a cabo un conjunto de
políticas. A continuación se apuntan algunas pistas sobre hacia dónde y
cómo avanzar:
Descentralizar la gestión de personal
En primer lugar sería necesaria una descentralización sincera de la
gestión de personal. La centralización no es amiga de la innovación. Si
deseamos fomentar la introducción de cambios en nuestras organizaciones
debemos dar oportunidades para experimentar a los gestores de línea.
Cada administración u organismo, en función de sus características
particulares deberá encontrar el grado óptimo de descentralización y
teniendo en cuenta sus parámetros organizativos y su cultura deberá
decidir como y hasta donde descentraliza. De todas maneras un principio
común que puede ser útil a todas las organizaciones es el de la
subsidiariedad. Aplicado a la gestión de recursos humanos se puede
traducir en: "las decisiones que en materia de personal deben tomarse lo
más cerca posible de donde se trabaja y de donde surgen los problemas".
Por consiguiente, tan sólo debe centralizarse aquello que no pueda ser
realizado con la misma calidad en un nivel inferior. Pero para hacer
bien este ejercicio se debe realizar partiendo de cero, es decir, con
todas las funciones descentralizadas al máximo. A partir de ahí, sólo
cuando se demuestre que una función puede ser realizada mejor en un
nivel superior es cuando esta debería ser gestionada desde más arriba.
Cambiar el rol del Departamento de Recursos Humanos
Esa desconcentración no puede tener lugar manteniendo la misma
estructura y funcionamiento de los departamentos de Personal. La función
central de Recursos Humanos debe jugar un nuevo rol, que es clave para
el éxito del proceso. Las nuevas responsabilidades del departamento de
personal son elaborar las estrategias, dar apoyo y capacitación a la
línea, y evaluar los resultados del proceso.
Si alguna función es indelegable, esa es la de la estrategia. Pero es
indelegable no porque sea una responsabilidad de personal. La
responsabilidad real sobre la estrategia sólo puede ser de la alta
dirección que, en todo caso, se apoyará técnicamente en los
especialistas funcionales correspondientes. He ahí una tarea fundamental
de los técnicos de recursos humanos: diseñar políticas de personal que
respondan a la estrategia y a los proyectos de la organización,
asegurando su viabilidad.
Por su parte, los directivos de línea deben implicarse en materia de
personal y deben tomar las decisiones puntuales que afecten a sus
colaboradores. Ahora bien, no tienen porque ser expertos en la materia
ni tienen porque conocer las técnicas aplicables. Ahí radica la nueva
función del departamento central: asesorar y prestar servicios a demanda
de los departamentos finalistas, configurándose claramente como una
función staff. En el marco de la estrategia de la organización, son los
directivos de línea quienes toman las decisiones.
El papel de Personal es prestar a los directivos, sus «clientes», los
servicios que requieran para llevar adelante sus proyectos.
Una última función, hoy inexistente, es la evaluación de los resultados.
En las organizaciones con una gestión centralizada de personal el día a
día absorbe todos los esfuerzos del departamento de Personal, que no
puede «perder el tiempo» evaluando las consecuencias de las decisiones
en materia de personal. La última tarea clave del departamento central
es evaluar la gestión de recursos humanos en función de sus
consecuencias.
Para ello el responsable de Personal deberá preguntarse:
Nuestras políticas de personal, ¿están mejorando las competencias de los
empleados?, ¿consiguen atraer, conservar y desarrollar profesionales con
los conocimientos y habilidades que la organización necesita?, ¿Están
aumentando el compromiso de los empleados con su trabajo y con la
organización?, ¿Están siendo adecuadas y oportunas para la situación?,
¿Qué costes, en un sentido amplio, están generando estas políticas?.
Para finalizar esta reflexión sobre el rol del Departamento de Personal
en una Administración en cambio, se debe dejar claro que el papel de la
función de recursos humanos no es, de ninguna manera, marginal o
secundario. Si me permiten la aparente contradicción, en un modelo
descentralizado de gestión de personal, su papel es central, al lado de
la alta dirección, apoyando a esta en el diseño de estrategias y en la
gestión del cambio. Ahora bien, este rol requiere también nuevos
perfiles de los responsables de personal que, por decirlo gráficamente,
pierden el poder de apretar los botones en el ordenador que confecciona
las nóminas y deben ejercer su poder a través de la influencia y el
liderazgo, sobre la base de compromisos y consensos.
Gestionar a los profesionales como tales
Los organismos públicos van a ser, cada vez más, organizaciones de
profesionales. A pesar de la tendencia a la contratación externa de
servicios, en las áreas bajo gestión pública directa el peso de los
profesionales –entendiendo por tales a empleados con estudios
universitarios– va a ser cada vez mayor.
Un profesional es «aquella persona que tiene un conjunto de
conocimientos complejos y especializados, y que dispone de una amplia
autonomía y de un notable control sobre las condiciones de su trabajo»
(Mendoza, 1995). De esta descripción de la persona y de la tarea del
profesional se puede fácilmente deducir que los profesionales no van a
adaptarse sin resistencias a los valores y a la gestión de recursos
humanos propios de la administración burocrática. El peso creciente de
los profesionales constituye pues un argumento añadido para replantear
las prácticas actuales de gestión de personal hacia un modelo que trate
a los empleados como adultos y como personas.
Motivar a las personas y lograr el compromiso de los empleados
Esa nueva Administración necesita empleados comprometidos y entusiastas.
Se debe entonces motivar a los empleados e ir sustituyendo las técnicas
de control por la consecución del compromiso de cada empleado en el
logro de los objetivos de la organización.
El trabajo puede y debe producir, al mismo tiempo, satisfacción en el
empleado y eficacia organizativa. Muchos estudios demuestran que la
motivación real, permanente, no se encuentra en los estímulos externos,
sino en los contenidos del propio trabajo. Son la responsabilidad, la
autonomía, la creatividad y los retos que derivan de la tarea, así como
el apoyo y el estilo de dirección del superior, el reconocimiento de la
organización y las relaciones interpersonales los elementos que generan
a cada empleado una sensación de satisfacción o insatisfacción.
En este sentido el papel de los directivos es clave. La manera en que
estos dirigen a sus colaboradores, las expectativas que transmiten, la
información que canalizan, la confianza que generan, la participación
que promueven o la responsabilidad que delegan, tienen más impacto en la
relación empleado-organización que cualquier política de recursos
humanos. Pero esto implica, por una parte, escuchar las opiniones, los
deseos y las necesidades de los empleados y, por otra, mejorar los
estilos de dirección, ensayar nuevos sistemas de trabajo y construir
marcos para el diálogo y la negociación.
A partir de ahí el compromiso de los empleados se va desarrollando,
apoyado sobre la base de la confianza mutua entre la dirección y los
trabajadores. Parece lógico que una organización que proporcione
responsabilidades a sus empleados, les anime a contribuir y les ayude a
obtener satisfacciones, cuidando que su desarrollo y su autoestima
profesional genere con cierta facilidad actitudes de compromiso con la
organización.
Quizá no este de más recordar aquí que la organización que persigue el
compromiso de sus trabajadores no lo hace por motivos altruistas, sino
que sabe que un compromiso firme le generará aumentos de calidad y
productividad y le ahorrará costes de control.
Desarrollar la comunicación interna y la participación
Complementando lo anterior, apostar por las personas exige invertir en
comunicación: mejorar la transparencia, distribuir información a todos
los niveles y establecer nuevos canales para garantizar flujos de
información dinámicos. Implica también dotarse de sistemas que
garanticen una comunicación ascendente adecuada, que estimule la
participación de los empleados: practicar una política de puertas
abiertas, generalizar las consultas a los empleados ante cuestiones que
les afecten o crear mecanismos para incentivar ideas y sugerencias.
Apostar por la formación y el desarrollo del personal
Cualquier organización, lo quiera o no, influye en el desarrollo de sus
miembros, facilitando o entorpeciendo su crecimiento personal y
profesional. La gestión de personal va a ser, cada vez más, una gestión
de las competencias. El objetivo a conseguir es adquirir y desarrollar
las competencias que la organización necesita. Por eso las
administraciones deben hoy apostar por el aprendizaje. Eso implica
invertir decididamente en la capacitación de los empleados y crear un
entorno favorable para el aprendizaje. Se de dar formación a los
empleados, y también apoyo para la puesta en práctica de los nuevos
conocimientos.
Pero, además, hemos de convertir las organizaciones en espacios de
aprendizaje. Hay que romper la dicotomía escuela equivale a aprendizaje
y empresa equivale a trabajo. Se debe acercar la formación al puesto de
trabajo, normalizándola, haciéndola algo cotidiano y no algo puntual que
tiene lugar en momentos excepcionales. Para eso habrá que experimentar,
convenciendo a los directivos que con su ejemplo pueden ser los mejores
formadores, creando figuras de tutor que guíen a los profesionales
noveles, llevando a cabo sesiones de coaching o asesoramiento
personalizado, distribuyendo materiales escritos o por vía telemática
para la autoformación de los trabajadores o generando grupos de trabajo
entre empleados que comparten problemas comunes.
La formación debe integrarse y ser soporte privilegiado de la estrategia
de gestión de los recursos humanos. Las administraciones deben dotarse
de un verdadero Plan de Formación que responda a sus necesidades y de
apoyo a sus proyectos. El objetivo último de las acciones formativas
será entonces la mejora de la productividad y el desarrollo
organizativo. Esto ha de llevarse a cabo bajo el liderazgo de la alta
dirección y el compromiso y protagonismo de los directivos de línea. Con
ello la formación dejará de ser vista como algo externo a la
organización, como una huida del medio, y pasará a entenderse como un
mensaje y un apoyo de la organización, destinado a desarrollar los
conocimientos y habilidades que la organización precisa y a transmitir
los valores que conforman su cultura corporativa. Será, en definitiva,
una formación para el cambio.
Evaluar el desempeño de los empleados
La gestión de recursos humanos es una función de dirección. Son por
tanto los directivos quienes deben asumir las responsabilidades y el
protagonismo en las decisiones respecto a los empleados. Esta afirmación
es cierta en el plano teórico, pero sólo puede verdaderamente ser así
cuando los directivos, de forma regular, evalúan a sus colaboradores y
les transmiten a estos el reconocimiento y la crítica por la labor
realizada.
El círculo vicioso habitual de la inhibición de los responsables ante
todo aquello que afecta a sus subordinados, sólo puede romperse con la
introducción de sistemas adecuados de evaluación del desempeño. La
valoración del rendimiento puede ser introducida, y así lo ha sido, en
las administraciones públicas. Ahora bien, esa es una herramienta que,
por su gran fuerza, debe incardinarse en la gestión, no pudiendo ser tan
sólo un apéndice puntual sin sustento en la práctica cotidiana. Un
sistema adecuado de evaluación del desempeño se apoya en una Dirección
Por Objetivos, que permita fijar metas a los individuos y a los equipos
sobre las que rendir cuentas de forma periódica. Eso debe complementarse
con la fijación a cada individuo de objetivos de desarrollo profesional
y con una tarea de seguimiento y apoyo personalizado por parte de los
directivos. La valoración debe ser algo continuado, pero parece adecuado
buscar algún momento y forma específica que le dé cierto simbolismo, del
estilo de una entrevista anual de revisión entre jefe y colaborador.
¿En qué deben traducirse los resultados de la evaluación del
rendimiento? En primer lugar, en retroalimentación, es decir, en
reconocimiento y en exigencia de responsabilidades. Además los
resultados de las evaluaciones deberían ser un elemento determinante en
la carrera profesional, tanto en forma de formación específica, como de
asignación de tareas y proyectos, como en la provisión de puestos de
trabajo. Finalmente, debería traducirse en retribución variable en
aquellas organizaciones en que lo permita el servicio prestado.
Integrar la carrera profesional en un marco organizativo
Otro elemento que exige una reforma en profundidad es la carrera
administrativa. Esta no debe verse sólo como un «derecho» del empleado,
sino como una aspiración de todo trabajador, que es también útil a la
empresa, siempre que tenga lugar en un marco organizativo. Eso quiere
decir que las carreras profesionales deben ser definidas y gestionadas
en el seno de una estrategia y de una política de recursos humanos. La
Administración no puede ser un territorio a descubrir por aventureros
cargados de supuestos méritos y de buenos contactos.
Este es uno de los temas más complejos y difíciles de la gestión de
personal. La definición de un nuevo sistema de carrera más flexible y
que de importancia a la evaluación del desempeño y a las competencias
profesionales, exige mejorar la relación entre formación y carrera y
dotarse de instrumentos para la evaluación del rendimiento.
Una última reflexión en materia de carrera es la necesidad de construir
alternativas a la carrera jerárquica.
Especialmente para los profesionales, pero también, por ejemplo, para
informadores o administrativos, se deben definir planes de carrera
horizontal que permitan el desarrollo profesional y el crecimiento
retributivo, sin que eso obligue a asumir –o a inventar–
responsabilidades jerárquicas.
Basar la retribución en la calidad profesional, en el esfuerzo y en los
resultados
Las retribuciones transmiten a los empleados un mensaje clave sobre el
tipo de comportamientos y actitudes que son bien vistos por la
organización. En este sentido, el igualitarismo tradicional de la
Administración burocrática es profundamente empobrecedor, pues es visto
por los funcionarios como la constatación de que la organización no
valora de una forma especial a las personas que mejor trabajan.
A pesar de que se acostumbra a dar demasiada importancia a las
retribuciones como justificación de todos los problemas de personal, el
modelo retributivo que se maneja debe revisarse en profundidad. Un nuevo
sistema retributivo podría basarse en una combinación de la valoración
del puesto según sistemas tradicionales, pero incorporando un componente
de retribución por competencias y experiencias adquiridas. Este
componente permitiría, al estilo de los sexenios de los maestros, un
crecimiento retributivo ligado a la mejora de las capacidades
profesionales, que incentivase la formación continuada y la
polivalencia, sin implicar cambios en las funciones a desarrollar.
Por otro lado, parece aconsejable un componente variable, relacionado
con el rendimiento individual o grupal. Para la alta dirección y para
puestos cuyos resultados son claramente individualizables se ligaría al
desempeño individual. Por contra, en la mayoría de los puestos en la
Administración podría ser más aconsejable relacionar el salario variable
con los resultados de la unidad, lo que reforzaría los comportamientos
cooperativos y el control social interno. Asimismo la retribución
variable podría incorporar un parámetro ligado a objetivos de eficiencia
y, concretamente, al ahorro de recursos. Esta fórmula, basada en las
experiencias de gainsharing podría incentivar a los empleados a un uso
más eficiente de los recursos.
4. Aplicación de la Readministración en una Empresa
Empresa Visitada: "Farmacia Santa Rosa C.A".
Ubicación: Punta de Mata – Estado Anzoátegui
Según información suministrada por una de las propietarias la Dra. Nubia
Albino, la empresa comenzó a pérdidas (no en el sentido estricto de la
palabra), a mediados del año 1998. Poca clientela y los altos precios de
los medicamentos eran los factores determinantes de esta situación. La
Gerencia decidió a inicios del año 2000 aplicar un "Plan de Salvamento"
posterior a su estudio y análisis. Este plan fue ideado por la Gerencia,
y lo que hace suponer que tiene relación directa con la
readministración, es el hecho de que en parte fue realizado bajo
opiniones de los empleados sobre que consideraban ellos que funcionaba
bien y que funcionaba mal dentro de la organización. Durante el proceso
se mantuvo informado al personal, este además participo de forma activa
durante el desarrollo del mismo. De este plan han logrado:
- Contribuir en la formación y desarrollo del personal, ya que los
encargados de farmacia (Jefes de Farmacia de las dos sucursales),
participaron en las Jornadas de Farmacología realizadas en el Estado
Mérida el año 2000, además los demás empleados de farmacia han asistido
a seminarios de farmacología dictados en el Estado Monagas.
- La obtención de resultados socialmente favorables. Uno de los
objetivos que se planteaban en este plan era mejorar las condiciones del
área de trabajo, de esta manera se decidió ampliar los locales
(Farmacias), esta parte ha sido destinada a servicios médicos, lo cual
constituye una innovación para estas farmacias, ya que siempre habían
trabajado bajo un mismo marco administrativo, en el cual solo
contemplaban las actividades de laboratorio para la formulación de
medicamentos y la venta de los mismos así como también de otros
medicamentos en general. Ahora ofrecen servicios de medicina
especializada y han destinado un área específica para atender
emergencias. Este cambio no a sido en vano, la respuesta de los clientes
basta para resumir la aceptación que han tenido a los nuevos cambios. En
esto también influyó el hecho de que se diseñó e implemento una
estrategia publicitaria (propagandas en radio, periódico y revistas
locales) para hacer conocer al público de sus ofertas en medicamentos y
del nuevo servicio que prestan.
- Influir en el ambiente de trabajo, ahora los empleados se sienten mas
capaces, lo que a influido positivamente en su eficiencia, obtenido
reconocimientos por parte de los clientes hacia los empleados que
trabajan directamente con ellos, afirman que se tiene una excelente
atención.
- La administración adecuada del capital contable de las dos sucursales
(recursos financieros).
Durante y después del proceso no se despidió a ningún empleado, más bien
se crearon nuevos puestos de trabajo (niveles superiores e inferiores de
mando).
5. Análisis de Gestión
El objetivo de esta técnica económica es identificar y ponderar los
factores que contribuyen negativa y positivamente al logro de los
objetivos de la empresa, constituyéndose en base para el control técnico
económico, el planeamiento y la toma de decisiones. La información que
genera este análisis es la base más sólida para la confección de planes
de corto y de largo plazo, que respondan a los objetivos económicos del
empresario. Así mismo, es la herramienta idónea para evaluar
económicamente el impacto de diferentes tecnologías, a nivel de una
actividad o en el total de la empresa.
La mejor forma de resolver un problema es comenzando por la correcta
descripción del mismo, si los actuales problemas empresarios son el
crecimiento y la rentabilidad de la empresa, esta técnica va a describir
correctamente sus componentes técnicos y económicos para mejorar su buen
funcionamiento o va a ser el comienzo de la solución del problema.
La gestión administrativa de una empresa es un proceso dinámico donde
conviven pasado, presente y futuro. En este proceso se combinan
activamente, análisis del pasado (gestión), previsión y evaluación de
alternativas futuras (planeamiento) y la instrumentación del plan en el
presente.
El proceso de análisis de gestión puede resumirse en una serie de
acciones:
_ La recopilación de los datos físicos y económicos.
_ La imputación de egresos e ingresos.
_ La homogeneización de la moneda de cálculo.
_ El cálculo de resultados.
_ El análisis de resultados.
El objetivo de estas normas es homogenizar los criterios de ordenamiento
e imputación de datos, su expresión monetaria y la metodología de
cálculo. Resaltando su importancia en el objetivo final del análisis de
resultados, tomando la información que nos brinda el análisis de gestión
sobre las mejores decisiones sobre el uso de los recursos de la empresa.
Está metodología permite mejorar el plan de la empresa en base a las
conclusiones emergentes del análisis y comparación de los resultados
previstos y los obtenidos en el ejercicio analizado.
Generalmente el empresario comienza utilizando el análisis de gestión
como una herramienta para conocer el resultado técnico y económico de un
ejercicio, esto le permite evaluar los factores que intervinieron para
lograr este resultado. Con este sistema puede compararse la eficiencia
en el uso de insumos, el dimensionamiento de la estructura, evaluar la
tecnología aplicada y sus resultados técnicos y económicos.
Los resultados de la gestión anual brinda también la posibilidad de
analizar la evolución de la empresa a través del tiempo, permitiendo
incorporar los cambios necesarios en el sistema de producción que
satisfagan mejor los objetivos empresariales.
A través de la comparación grupal, dentro de una marco metodológico
común, puede evaluar la situación de los resultados físicos y económicos
de las actividades desarrolladas en la empresa con otras empresas. El
trabajo multiplica la información en la discusión y comparación grupal,
aumentando en forma muy importante la posibilidad de ampliar el
análisis, mejorando la calidad de las provisiones futuras. Estos cambios
y las decisiones a tomar durante el proceso administrativo, al ordenarse
metodológicamente, se convierten en el plan de la empresa. La relación
que existe entre el plan y el control se puede ejemplificar con la idea
de que un plan es la "gestión" futura de la empresa y que el análisis de
gestión es el "plan" realizado. Donde, evaluar las diferencias entre lo
planificado (plan) y la realidad (control), es la parte más importante
del análisis de gestión.
El análisis de gestión es una herramienta de control anual, permitiendo
analizar las decisiones tomadas al confeccionar el plan del año si
fueron correctas o no, si los datos utilizados para caracterizar o
dimensionar las actividades fueron las más acertadas. Las causas de las
diferencias encontradas entre lo previsto y lo realmente ocurrido son
muy variables, por ejemplo: estimaciones de precios o rendimientos
equivocados, problemas climáticos, etc. Lo más valiosos de la gestión es
la probabilidad real de evaluar las diferencias dentro de un marco de
análisis técnico y económico. Este hecho genera experiencia e
información para tomar mejores decisiones y generar mejores planes.
Si su utilización se limita solo al análisis de su información desde un
punto de vista histórico, a diferencia de su utilización como elemento
de control de un plan se limita drásticamente su utilidad en la empresa.
Comenzar con el análisis de gestión en la empresa puede ser el principio
de eficientizar la gestión empresarial, pero no es la única herramienta
a tener en cuenta para lograr un mejor manejo empresarial.
El planeamiento debe incorporarse a la empresa, así como controles de
mayor periodicidad que el análisis de gestión anual, tales como el
control financiero, los controles de producción física estaciónales, de
existencias, etc. La conducción de una empresa debe utilizar técnicas
económicas que permitan planificar y controlar los objetivos planteados
para el buen desarrollo y funcionamiento de las actividades de la
empresa.
6. Conclusión
Según Geraldo Carvantes y Westley Bjur, la readministración (o como
también la llaman la administración renovadora) son los cambios que se
realizan dentro de la empresa que son planificados hacia el éxito.
Tomando en cuenta la estructura organizacional y además la participación
de los que integran la empresa, basándose en un nuevo modelo
administrativo describiendo su necesidad de comprender el contexto, los
ambientes culturales, políticos y legales, la importancia de su misión y
objetivos establecidos, el desarrollo de los recursos humanos y su
obtención de resultados. Para realizar un nuevo modelo se sigue los
siguientes pasos: descentralización de la gestión de personal, cambio
del rol del departamento de recursos humanos, gestionar a los
profesionales como tales, motivar a las personas y lograr el compromiso
de los empleados, desarrollar la comunicación interna y la
participación, apostar por la formación y el desarrollo del personal,
evaluar el desempeño de los empleados, integrar la carrera profesional
en un marco organizativo, basar la distribución en la calidad
profesional en el esfuerzo y en los resultados.
El análisis de gestión es otra de las tantas metodologías que son
utilizadas para el proceso administrativo. Se define como una técnica
económica que identifica y pondera los factores que influyen en la
realización de los objetivos que son planteados por una empresa,
construyendo un modelo que se basa en el control técnico económico, el
planeamiento y la toma de decisiones. Donde la realización de un
análisis se puede realizar por medio de los siguientes pasos:
recopilación de los datos físicos y económicos, imputación de egresos e
ingresos, la homogenización de la moneda de cálculo, cálculo y análisis
de resultados.
La readministración y el análisis de gestión son dos procesos o técnicas
que son utilizadas en el desempeño de la administración, aunque están
relacionadas directamente estas son diferentes y se realizan por
metodologías desiguales. Se diferencian en que la readministración se
basa en los cambios para buscar el éxito mientras que el análisis de
gestión identifica y descarta los factores que influyen negativamente y
toma en cuenta los factores positivos parar poder alcanzar las metas
propuestas. Se asemejan en que ambos lo que buscan es la eficiencia en
la organización, el buen funcionamiento y desempeño de las actividades
de la empresa para poder así realizar sus funciones por la cual fue
creada la organización.
7. Bibliografía
De Abreu, Carlos Ricardo. "Readministración". Departamento de Empresas.
Facultad de Ciencias Económicas. ULA.
http://iies.faces.ula.ve/revista/revista12html
López Carmona, Francisco José. "La Era de la Información".
http://www.astic.es/erainfo.htm
Bañón, Rafael y Carrillo Ernesto. "La nueva Administración Pública"
www.gvales/publicaciones/revista/rvea23/mariano-6.html
Anónimo. El Análisis de Gestión en empresas agropecuarias.
http://www.agrobit.com/gestion/GEOOOO48ge.htm
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Martha C. Añez Burgos y María M Añez Burgos
osxmabarrobahotmail.com / magdalena_205arrobahotmail.comAcerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |