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Nuevo enfoque para medir la actuación de las empresas
Hoy más que nunca, el éxito de la gestión en la empresa depende en gran
medida del acceso a la información clave en el momento oportuno, para
tomar decisiones.
La información incompleta, fuera de término, voluminosa, poco relevante
y con criterios inconsistentes de elaboración que reciben a diario los
directivos de las empresas, actúa a contramano de los nuevos parámetros
competitivos. Estas necesidades insatisfechas están llevando a que se
plantee toda una categoría de nuevos sistemas llamados “de inteligencia
del negocio” o de “de información ejecutiva”.
Vivimos en una época en que nos vemos inundados de información de todo
tipo. Toda la información que se recopiló hasta el año 1900, se duplicó
en 1950. Hoy el volumen de información que existe en el mundo se duplica
cada 5 años, y se estima que para el año 2010, el volumen de información
se duplicará cada 73 días.
Por otro lado, la nueva dinámica de los negocios nos plantea la
necesidad de tener en cuenta mucha más información (indicadores) que la
que se necesitaba hace tan sólo 5 años atrás.
Por lo tanto, la clave de cualquier actividad es saber cual es la
información útil, en medio de un mar de datos innecesarios.
Un Sistema de Información Insuficiente
En las décadas anteriores a los años ochenta, la contabilidad de gestión
se había desarrollado en un entorno estable y con una reducida presión
competitiva, con estructuras jerárquicas y centralizadas, con productos
de ciclo de vida largo y con un alto componente de mano de obra y gastos
de fabricación. Sin embargo, el cambio tecnológico, sociocultural y
político producido a partir de mediados de la década de los años ochenta
ha situado a las empresas en entornos cada vez más globales, dinámicos y
competitivos. Estos cambios han producido importantes modificaciones que
tienen un profundo impacto en las organizaciones, tales como: los costos
de fabricación, a los que se había privilegiado en los sistemas
tradicionales de contabilidad de gestión, son significativamente menos
importantes mientras que los costos indirectos (I+D, logística,
comercialización) han ido aumentando su relevancia. En segundo lugar,
los productos tienen un ciclo de vida más corto. En tercer lugar, los
factores críticos de éxito no sólo están ligados a la minimización de
los costos sino también a aspectos como la satisfacción del cliente, la
innovación (en los procesos operativos y en los productos), la calidad,
la flexibilidad, el plazo de entrega, la productividad o la penetración
en el mercado. No existe más la posibilidad de que las empresas
establezcan una ventaja competitiva permanente, ninguna empresa puede
permanecer estática, cada una debe innovar constantemente para poder
competir.
Por lo tanto, la nueva familia de indicadores que se necesitan detectar
aportarán datos claves que indican el nivel de competitividad y por ende
las posibilidades de éxito en el mercado.
El Cuadro de Mando Integral (The Balanced Scorecard)
El choque entre la fuerza irresistible de edificar capacidades
competitivas de largo alcance y el objeto inamovible del modelo de
contabilidad financiera del costo histórico, ha creado una nueva
síntesis: El Cuadro de Mando Integral (CMI). El sistema fue diseñado por
Robert Kaplan y David Norton como resultado de un estudio “Medidas de
desempeño en la organización del futuro” , desarrollado sobre la
hipótesis de que algunas de las medidas tradicionales estaban obsoletas
[xxvi].
Desde su introducción a principios de esta década, el Cuadro de Mando
Integral (CMI) ha levantado una gran expectación en la comunidad
empresarial. Como ocurre en muchas ocasiones, las opiniones son muy
variadas. Algunas personas consideran que el CMI es una idea vieja con
un nombre nuevo (como ocurre, en cierta manera, con el concepto de
Economic Value Added). Por el contrario, otras insisten en que se trata
de una nueva herramienta que está llamada a convertirse en una pieza
clave en el engranaje de gestión de la empresa. Una de las razones que
explica esta diversidad de opiniones es que el concepto se está
utilizando para nombrar herramientas que no son un cuadro de mando, sino
algo más tradicional, como un tablero de control o un Tableau de Bord.
Pero de lo que no hay duda, y de ahí la expectación que ha generado el
concepto, es que el CMI responde a necesidades de la empresa actual.
Los orígenes del Cuadro de Mando Integral
En ocasiones se defiende que la característica fundamental del CMI es la
combinación de indicadores financieros y no financieros. Sin duda, ésta
es una característica importante, pero no la más relevante.
Ya a principios de este siglo y durante la revolución del scientific
management, ingenieros en empresas innovadoras habían desarrollado
tableros de control que combinaban indicadores financieros y no
financieros. Una definición tan limitada, sin duda, se merecería una
opinión desfavorable. Si éste fuera el caso, el CMI sólo sería un nombre
nuevo para algo que ya existe. Algo que ha existido desde los orígenes
de la dirección y administración de empresas. Una idea con cien años de
antigüedad.
Durante los años sesenta, sobre todo en Francia, se puso de moda
utilizar una herramienta llamada Tableau de Bord. El tablero de mando
incorporaba en un documento diversos ratios para el control financiero
de la empresa. Con el paso del tiempo, esta herramienta ha evolucionado
y combina no sólo ratios financieros, sino también indicadores no
financieros que permiten controlar los diferentes procesos del negocio.
La idea de utilizar un conjunto de indicadores para obtener información
de gestión es un antecedente que recoge el CMI.
El CMI también recoge la idea de utilizar indicadores que realicen el
seguimiento de la estrategia de una empresa. En conclusión, podríamos
señalar que el CMI actual recoge ideas que ya existían alrededor del
concepto de tablero de control. Pero creo que el CMI supera este
concepto. Por otra parte, cabe precisar que el concepto ha evolucionado
mucho desde su primera formulación en 1992, cuando se definía como: «Un
conjunto de indicadores que proporcionan a la alta dirección una visión
comprensiva del negocio», para ser «una herramienta de gestión que
traduce la estrategia de la empresa en un conjunto coherente de
indicadores».
El Modelo Actual del CMI
El CMI sigue teniendo los indicadores financieros tradicionales. Pero
los indicadores financieros cuentan la historia de hechos y
acontecimientos pasados, una historia adecuada para las empresas de la
era industrial, para las cuales las inversiones en capacidades y
relaciones con los clientes a largo plazo no eran críticas para el
éxito. Sin embargo, estos indicadores financieros son inadecuados para
guiar y evaluar el viaje, que las empresas de la era de la información
deben hacer para crear un valor futuro, a través de inversiones en
clientes, proveedores, empleados, procesos, tecnología e innovación.
El CMI complementa los indicadores financieros de la actuación pasada
con medidas de los inductores de la actuación futura. Los objetivos e
indicadores del CMI se derivan de la visión y estrategia de una
organización; y contemplan la actuación de la misma desde cuatro
perspectivas: la financiera, la del cliente, la del proceso interno y la
de aprendizaje y crecimiento.
El CMI expande el conjunto de objetivos de las unidades de negocio más
allá de los indicadores financieros. Los gerentes de una empresa pueden,
ahora medir la forma en que sus unidades de negocio crean valor para sus
clientes presentes y futuros, y la forma en que deben potenciar las
capacidades internas y las inversiones en personal, sistemas y
procedimientos que son necesarios para mejorar su actuación futura. El
CMI debe transformar el objetivo y la estrategia de una unidad de
negocio en objetivos e indicadores tangibles. Los indicadores
representan un equilibrio entre los indicadores externos para
accionistas y clientes y los indicadores internos de los procesos
críticos de negocios, innovación, formación y crecimiento.
El reto de las organizaciones es aprender a alinear las operaciones y
las finanzas hacia el deleite del cliente, el diseño de procesos
internos libres de actividades que no agregan valor al producto o
servicio y una cultura de súper aprendizaje, centrada en un proceso de
mejoramiento continuo que debe culminar en la capitalización a largo
plazo de proyectos de nuevos servicios y productos.
El sistema integral reconoce la causa y efecto entre acciones y
resultados. Las medidas de actuación financiera indican si la estrategia
de una empresa, su puesta en práctica y ejecución, están contribuyendo a
la mejora del mínimo aceptable a través de la rentabilidad, medida, por
ejemplo, por los ingresos de explotación, los rendimientos del capital
empleado, o más recientemente por el valor añadido económico.
En la perspectiva del cliente, los directivos identifican los segmentos
de clientes y de mercado, en los que competirá la unidad de negocio, y
las medidas de la actuación de la misma en esos segmentos seleccionados.
Esta perspectiva acostumbra a incluir varias medidas fundamentales o
genéricas de los resultados satisfactorios, que resultan de una
estrategia bien formulada y bien implantada. Los indicadores esenciales
incluyen la satisfacción del cliente, la retención de clientes, la
adquisición de nuevos clientes, la rentabilidad del cliente y la cuota
de mercado en los segmentos seleccionados.
En la perspectiva del proceso interno, los directivos identifican los
procesos críticos internos en los que la organización debe ser
excelente. Estos procesos permiten a la unidad de negocio, entregar las
propuestas de valor que atraerán y retendrán a los clientes de los
segmentos de mercado seleccionados, y satisfacer las expectativas de
excelentes rendimientos financieros de los accionistas. Los objetivos
del CMI de los procesos internos realzarán algunos procesos, varios de
los cuales puede que en la actualidad no se estén llevando a cabo, y que
son más críticos para que la estrategia de una organización tenga éxito.
La perspectiva del proceso interno incorpora objetivos y medidas para el
ciclo de innovación de onda larga de creación de valor, así como para el
ciclo de operaciones de onda corta.
La cuarta perspectiva del CMI, la formación o aprendizaje y crecimiento,
identifica la infraestructura que la empresa debe construir para crear
una mejora y crecimiento a largo plazo. Es poco probable que las
empresas sean capaces de alcanzar sus objetivos a largo plazo para los
procesos internos y de clientes utilizando las tecnologías y capacidades
actuales. La formación y el crecimiento de una organización proceden de
tres fuentes principales: las personas (habilidades concretas que se
requieren para el nuevo entorno competitivo), los sistemas
(disponibilidad en tiempo real, información fiable e importante de
clientes y proceso) y los procedimientos de la organización (coherencia
de los incentivos a los empleados con los factores de éxito general de
la organización). Los objetivos de la perspectiva de aprendizaje y
crecimiento son los inductores necesarios para conseguir unos resultados
excelentes en el menor tiempo posible, logrado con clientes contentos y
procesos internos efectivos y eficaces.
Abrimos aquí un pequeño paréntesis para señalar que el modelo de negocio
recoge tanto procesos operativos que generan valor a corto plazo, por
ejemplo, procesos de producción de bienes y servicios, como procesos más
a largo plazo que hemos llamado estratégicos o de innovación: por
ejemplo, desarrollo de nuevos productos. Sin incorporar estos últimos en
el modelo de negocio, la empresa corre el riesgo de “ordeñar” el corto
plazo y no desarrollar nuevas fuentes de ventaja competitiva para el
futuro.
Para que los procesos internos funcionen bien se necesitan recursos
físicos y personas capacitadas. Gracias a que la empresa invierte tanto
en la selección, desarrollo y formación de sus personas como en la
adquisición de bienes, los procesos internos otorgan una ventaja
competitiva a la empresa sobre la competencia. A su vez, estos procesos
permiten servir con ventaja a los clientes, lo que se traduce en
creación de valor.
Capítulo III
Trabajo de Campo
Materiales y Métodos
El estudio se llevó a cabo a partir de una base de datos con 3600
empresas agrupadas según la Clasificación Industrial Internacional
Uniforme (CIIU), provista por el Ministerio de la Producción de la
Provincia de Buenos Aires, de la cual se seleccionaron para este trabajo
solamente a las empresas categorizadas en la misma como Pymes (definidas
por la Ley 24.467 de Pyme por la cantidad de personal empleado)
obteniéndose así, un universo de N = 696 empresas.
Las Pymes bajo estudio se localizaron geográficamente en las zonas de La
Plata, Berisso, Ensenada, Florencio Varela, Berazategui y Quilmes.
Se seleccionó una muestra representativa (N = 293) de empresas del
universo Pyme a través de un muestreo aleatorio irrestricto, sin
reemplazo, con un intervalo de confianza del 95% y con un error de
diseño de 1%.
Para el relevamiento de la información se utilizó una encuesta
estructurada administrada dirigida al empresario Pyme, con el objetivo
de evaluar su visión de la actuación empresaria con respecto a los
factores críticos de éxito de su empresa. La encuesta es esencialmente
cualitativa, conteniendo variables que reflejan la elección adoptada por
la empresa y la percepción que tiene el empresario sobre algunas áreas
claves de la misma. Algunos factores críticos de éxito considerados en
la encuesta fueron: implementación de programas de capacitación,
programas de calidad, incorporación de tecnología, gestión y
optimización de costos, disponibilidad de sistemas de información,
inversión en Investigación y Desarrollo, mercado de consumo, actuación
financiera y marketing entre otros. ( pregunta 4, 6, 8 y 16 del Anexo
I).
Las respuestas, según la percepción del empresario, a la pregunta 16 del
anexo I se las caracterizó a través de una escala de Likert ordinal de
tres niveles; fuerte, normal y débil.
Posteriormente los factores de éxito considerados en este estudio se
agruparon de acuerdo a las cuatro dimensiones consideradas por la
metodología del Cuadro de Mando Integral; Aprendizaje y Crecimiento,
Procesos Internos, Clientes y Finanzas.
La dimensión aprendizaje y crecimiento se evaluó a través de los
siguientes factores: Capacitación a empleados, capacitación gerencial y
de mandos medios, implementación de sistemas de información, calidad
total, administración de la información, administración de personal.
Paralelamente se asignaron puntajes para las respuestas a la pregunta 16
y a la 8 del anexo I. Se otorgó valores de 1= NO, 2= SI y 0= NS/NC para
las respuestas a la pregunta 8 de la encuesta (implementación de
programas anexo 1), mientras que para las respuestas a la pregunta 16 de
la encuesta (áreas de la empresa que considera fuerte, normal o débil,
anexo 1), se otorgó valores de 1= DEBIL, 2= NORMAL, 3= FUERTE y 0= NS/NC.
La dimensión procesos se evaluó a través de los siguientes factores:
Investigación y Desarrollo, costos y presupuestos, compras y
abastecimiento, distribución y logística, producción por tecnología y/o
mano de obra calificada, implementación de programas de optimización de
costos, de mantenimiento preventivo y correctivo y de seguridad e
higiene, planeamiento estratégico, gestión de negocios y auditoría
externa. Paralelamente se asignaron puntajes para las respuestas a la
pregunta 16 y a la 8 del anexo I. Se otorgó valores de 1= NO, 2= SI y 0=
NS/NC para las respuestas a la pregunta 8 de la encuesta (implementación
de programas anexo 1), mientras que para las respuestas a la pregunta 16
de la encuesta (áreas de la empresa que considera fuerte, normal o
débil, anexo 1), se otorgó valores de 1= DEBIL, 2= NORMAL, 3= FUERTE y
0= NS/NC.
La dimensión de clientes se evaluó a través de la percepción en ventas
y/o marketing y de la administración de créditos. Se asignó un puntaje
para las respuestas a la pregunta 16 (áreas de la empresa que considera
fuerte, normal o débil, anexo 1) de 1= DEBIL, 2= NORMAL, 3= FUERTE y 0=
NS/NC.
Los objetivos financieros sirven de enfoque para los objetivos e
indicadores en todas las demás perspectivas del CMI. Cada una de las
medidas seleccionadas debería formar parte de un eslabón de relaciones
causa-efecto, que culmina en la mejora de la actuación financiera. Las
medidas y los objetivos financieros han de jugar un papel doble, definen
la actuación financiera que se espera de la estrategia, y sirven como
los objetivos y medidas finales de todas las demás perspectivas del CMI.
La dimensión financiera se evaluó a través de la percepción del
empresario respecto de su administración financiera. Se asignó un
puntaje para la respuesta a la pregunta 16 (áreas de la empresa que
considera fuerte, normal o débil del anexo 1) de 1= DEBIL, 2= NORMAL, 3=
FUERTE y 0= NS/NC. Es imprescindible remarcar que dada las reservas para
facilitar información estratégica, sobre todo lo relacionado con los
indicadores que permitirían evaluar la dimensión financiera, que posee
el empresario Pyme es que solamente apelamos a la percepción que él
tiene con respecto a la administración de sus finanzas en general.
Cada dimensión compone un máximo a través de su suma y a su vez cada
dimensión aporta al puntaje total.
å Finanzas = 3 puntos
å Clientes = 6 puntos
å Procesos = 43 puntos
å Aprendizaje = 17puntos
Puntaje Máximo a alcanzar = 69 puntos
Puntaje Total =å Finanzas +å Clientes + å Procesos + å Aprendizaje
Posteriormente se agrupo a las empresas en tres categorías según el
análisis de los Percentilos. En el intervalo de los Percentilos 0 – 25
se identifico a las empresas de Baja Performance, en el intervalo de 26
– 74 se aglomeró a las empresas de Media Performance y en el intervalo
de 75 – 100 a las empresas de Alta Performance. Esta clasificación se
realizó de acuerdo con los puntajes obtenidos por los indicadores
respectivos en cada dimensión del CMI.
Según este análisis una empresa caracterizada como de baja performance
se ubicaría con un puntaje total de las dimensiones consideradas £ 18
puntos, mientras que las empresas identificadas como de media
performance se encontrarían dentro de un rango comprendido entre 19 – 51
puntos, y las de alta performance deberían alcanzar un puntaje mínimo de
52 puntos. A su vez también, cada dimensión se agrupa en tres niveles
(bajo, medio, alto) según los puntos obtenidos (leer horizontalmente la
tabla A).
Tabla A: Performance de Empresa según Análisis de los Percentilos.
Para los agrupamientos, el análisis estadístico de los datos, tablas de
contingencia y análisis de percentilos, se utilizó el software SPSS
Versión 7.5. de SPSS Inc.
Resultados
Tabla 1: Frecuencia de la figura jurídica.
Tabla 2: Frecuencia de la condición ante la DGI.
Se puede observar tres franjas bien diferenciadas, en cuanto a la
antigüedad de la tecnología utilizada en los procesos, que arrastran al
75.70% de las empresas estudiadas. Una se corresponde con el rango que
va entre 6-10 años en el cual se ubica el 35.40% de las Pymes; la
segunda franja se corresponde con el rango que va desde los 16-20 años
con un 22.20% y la tercer franja con el 18.10% de las Pymes con una
antigüedad tecnológica superior a 25 años.
A continuación se presentan en tablas las áreas de la empresa que el
empresario considera fuerte, normal o débil, según su propio criterio.
Tabla 7: Áreas Fuertes y Débiles de aprendizaje y crecimiento según
percepción del empresario (n=293).
F: Fuerte, N: Normal, D: Débil, N/S-N/C: No sabe –No contesta
La relación de fortaleza – debilidad en capacitación es la más alta
(10.4% / 31.60%), lo que nos indica que la debilidad en capacitación es
de 3.03 veces más que la fortaleza.
Tabla 8: Áreas Fuertes y Débiles de los procesos internos según
percepción del empresario
(n=293).
F: Fuerte, N: Normal, D: Débil, N/S-N/C: No sabe –No contesta
Se puede observar en la tabla precedente una gran diferencia en la
relación fortaleza – debilidad en el planeamiento de la empresa ( 7.8% /
36.3%), la gestión del negocio (10.4% / 26.4%) y en I + D (10.4% /
36.3%).
Tabla 9: Áreas Fuertes y Débiles de los procesos internos según
percepción del empresario (n=293).
F: Fuerte, N: Normal, D: Débil, N/S-N/C: No sabe –No contesta
Tabla 10: Áreas Fuertes y Débiles de la gestión de clientes según
percepción del empresario (n=293).
F: Fuerte, N: Normal, D: Débil, N/S-N/C: No sabe –No contesta
Tabla 11: Áreas Fuertes y Débiles de la situación financiera según
percepción del empresario (n=293).
F: Fuerte, N: Normal, D: Débil, N/S-N/C: No sabe –No contesta
En cuanto a si los empresarios poseen información sobre organismos del
estado que pueden ayudar a su empresa a ser más eficiente, se encontró
que solamente el 23% de los encuestados tenían algún grado de
información sobre los mismos mientras que el 77% restante no.
Por otro lado ese 23% dijo conocer los siguientes organismos:
Gráfico 2: Información sobre ayuda gubernamental para mejorar la
eficiencia de la empresa.
Por último, solamente el 2.60% (de los 23%) de los empresarios solicitó
algún tipo de ayuda a estos organismos.
Gráfico 9: Performance de la Empresa vs. la Antigüedad Tecnológica de
sus procesos productivos.
Podemos ver en el gráfico 9 que el 62.50% de las empresas calificadas
como de alta performance poseen una antigüedad de 16-20 años de su
parque tecnológico sin contar con empresas, dentro de ese grupo, que
tengan tecnología superior a los 20 años de antigüedad; mientras que el
50% de aquellas empresas calificadas como de baja performance tienen una
antigüedad superior a 25 años de la tecnología utilizada en sus procesos
productivos.
Gráfico 10: Performance de la Empresa vs. el Mercado con el que opera
comercialmente.
Si analizamos la performance de la empresa y el mercado comercial con el
que opera, vemos que el 75% de las empresas de baja performance operan
con el mercado interno, especialmente el local; mientras que el 50% de
las empresas de alta performance tienen vínculos comerciales con el
exterior, especialmente MERCOSUR y solamente un 12.50% opera localmente.
Gráfico 11: Performance de la Empresa vs. la cantidad de personal
empleado.
Grafico 12: Implementación de programas de Optimización de Costos vs.
Performance de la Empresa
En las tablas siguientes se realiza un análisis de contingencia entre el
rubro de las empresas y las cuatro dimensiones consideradas en el CMI,
agrupadas según los puntajes obtenidos en cada dimensión, en Alta, Media
y Baja.
Tabla 12: Calificación en Aprendizaje y Crecimiento vs. Rubro de Empresa
n = 293.
uando analizamos la dimensión cliente en función de la dimensión
financiera y el mercado, se observó que la relación entre pymes de nivel
alto en la dimensión financiera del grupo de empresas con alto nivel en
cliente y las de nivel alto en la dimensión financiera del grupo de
empresas con bajo nivel en cliente es alrededor de 2 para todos los
mercados excepto para el mercado local en el cual es de 7.
Discusión
Un grupo minoritario de firmas comenzó a orientarse hacia mercados
externos en forma estratégica durante la etapa de economía semicerrada [xxvii].
Muchas de las firmas lo hicieron aprovechando las oportunidades de
internacionalización originadas en el inicio del proceso de integración
regional, destacándose en particular el caso de algunos segmentos de la
producción metalmecánica [xxviii]. Otras estrategias deliberadas de
exportación, como las del sector de Pymes de calzado se vieron
rápidamente frustradas debido a la inestabilidad de los precios
relativos de la economía Argentina. Dentro del grupo de firmas Pymes que
iniciaron exportaciones en dicho período, predominaron aquéllas que lo
hicieron de manera reactiva, aprovechando órdenes del exterior recibidas
en muchos casos en forma aleatoria [xxix] y en forma subsidiaria a las
actividades en el mercado interno. Si bien estas características son
comunes al inicio de los procesos de exportación de Pymes según la
literatura de internacionalización (Nota 3. Cavusgil y Godiwala 1982),
la elevada inestabilidad macroeconómica atentó contra la continuidad del
proceso exportador de las Pymes Argentinas. Sólo una minoría evolucionó
hacia fases más avanzadas que incluyen a la exportación como una
actividad estratégica [xxx]. Esta situación la vemos reflejada en el
bajísimo intercambio comercial de las Pymes estudiadas con el exterior.
Tabla 5. Por otro lado se observó también, que las empresas de baja
performance operan en el mercado interno y las de alta performance lo
hacen con el exterior, especialmente el MERCOSUR. Gráfico 10. Cabe
considerar que el bajo nivel de competencia vigente en los mercados
hasta inicios de los años noventa y el elevado nivel de incertidumbre
macroeconómica predominante tendieron a desalentar el desarrollo de
capacidades estratégicas en las Pymes. En este sentido, las empresas que
se consideran fuerte en exportación lo son también en I + D. Tabla 19.
En virtud de ello, si tomamos a la tecnología como un factor estratégico
para el desarrollo competitivo de las Pymes y además la definimos según
la visión neoclásica en la cual la tecnología es el conjunto de bienes
de capital y procesos de producción incorporados en la maquinaria o
enteramente transferibles a través de manuales, vemos que en nuestro
estudio podemos identificar tres franjas netamente diferenciadas, en
cuanto a la antigüedad de la tecnología utilizada en los procesos. Una
se corresponde con el rango que va entre 6-10 años, la segunda que va
desde los 16-20 años y la tercera con una antigüedad tecnológica
superior a 25 años. Gráfico 1. Otro análisis que surge del trabajo se
corresponde con la Performance de la empresa y su tecnología, en el que
observamos que la gran mayoría de las empresas calificadas como de alta
performance tienen una tecnología que se encuentra entre el rango de
16-20 años de antigüedad; por el contrario la mitad de aquellas empresas
calificadas como de baja performance tienen un parque tecnológico
superior a 25 años. Gráfico 9.
Por otro lado, es sabido que la tecnología se considera, no sólo como el
acervo de máquinas y técnicas de producción sino fundamentalmente como
un sistema complejo de generación y difusión de conocimiento codificado
y tácito[xxxi] acumulado por la empresa. Mientras el componente
codificado (conocimientos transmisibles de tipo tecnológico,
organizacionales, comunicacionales) del proceso de conocimiento es
básicamente transable, el componente tácito (representación mental
compleja del proceso de trabajo) es específico de la empresa, no se
puede comprar en el mercado y constituye un punto clave en las
diferencias tecnológicas y en las ventajas competitivas específicas de
las mismas. En este contexto podemos observar que la media percibida por
el empresario en relación a su fortaleza en Aprendizaje y Crecimiento,
considerado como un factor clave de éxito, (agrupando administración de
personal, capacitación, administración de la información y mejora
continua) es de 14.77%; mientras que la media percibida en relación a su
debilidad en Aprendizaje y Crecimiento es de 23.70%. Tabla 7. Esto nos
da la pauta que para la creación de ventajas competitivas no sólo es
necesario manejar la tecnología en un sentido estático sino desarrollar
procesos de aprendizaje que les permita a las empresas lograr mejores
productos y procesos, introducir cambios en las organizaciones y
aumentar la complejidad de los encadenamientos con el sistema local.
Estos procesos de aprendizaje, que se generan en sectores con desigual
grado de desarrollo tecnológico, suponen no sólo actividades formales de
capacitación y de I+D sino también un conjunto de actividades
informales, que las organizaciones no siempre reconocen como tales
(aprender haciendo, aprender por interacción, aprender produciendo). La
perspectiva de aprendizaje y crecimiento busca la evaluación de la
capacidad de innovación y aprendizaje de una organización en base a las
inversiones realizadas en personal, sistemas y procedimientos. En lo que
respecta a la relación entre investigación y desarrollo en función de la
dimensión aprendizaje se observó que las empresas que tienen bajo nivel
de la dimensión presentan una debilidad en I + D según la percepción del
empresario; en cambio las empresas que tienen nivel alto de aprendizaje
y crecimiento perciben una fortaleza en I + D. Tabla 17. Según este
estudio, cuando se analizó el sector al que pertenecen las empresas en
función del nivel alcanzado en la dimensión aprendizaje y crecimiento,
oportunamente definida en materiales y métodos, se observó que el sector
de las empresas químicas son las que poseen el más alto nivel de
aprendizaje y crecimiento (1.55%), mientras que las empresas del sector
alimento poseen el nivel más bajo (6.22%). Tabla 12. Del mismo modo
podemos destacar que, según el análisis en función de la cantidad de
personas que emplean las empresas; las que tienen nivel bajo de la
dimensión aprendizaje emplean entre 1 y 10 personas. Por el contrario
las que se ubican con un nivel alto de la dimensión aprendizaje emplean
a más de 30 individuos en sus empresas. Tabla 16. La importancia que
adquieren los elementos tácitos del conocimiento (Know-how y Know-who)
en el nuevo contexto para el éxito a largo plazo de las Pymes, que se
manifiesta en la capacidad de adaptarse al cambio (flexibilidad) y en la
capacidad de imponer cambios (innovación), contrasta con la falta de
esos elementos en la función de producción que representa la mayoría
tradicional de las Pymes [xxxii].
Por otra parte si analizamos el Know-how, destrezas adquiridas a partir
de la experiencia directa en actividades productivas y de gestión, es
decir la gestión de los procesos internos de las Pymes, considerado como
otro factor clave de éxito, podemos observar que el 16.01% promedio de
los empresarios consideran que su empresa es fuerte en dichos procesos,
mientras que el 20.53% promedio consideran que su empresa es débil.
Tablas 8 y 9. Lo más llamativo que se observó es que existe una gran
diferencia entre la relación fortaleza – debilidad en el planeamiento de
la empresa, la gestión del negocio y en I + D (tabla 7); también es
importante destacar que las empresas del rubro de la química son las que
tienen los niveles más alto de la dimensión procesos seguidas por las
empresas pertenecientes al sector metalúrgico (tabla 13); y que el
42.10% (n=24) de las empresas que calificaron con alto nivel en dicha
dimensión son fuertes en investigación y desarrollo. Tabla 18.
Resultados que contrastan con los observados en el grupo de empresas de
nivel medio de la dimensión procesos en el cual solamente el 2.65% (n=6)
considera que es fuerte en I + D, mientras que el 43.05% (n=99) se
considera débil. Tabla 18. Estos resultados podrían decirse que tendrían
su causa en el débil proceso de aprendizaje que presentan las Pymes bajo
estudio y que es el basamento fundamental para el desarrollo competitivo
a largo plazo. En consecuencia, un primer factor que afecta la capacidad
estratégica de las firmas refiere claramente a los recursos
tecnológicos, humanos, financieros, etc. actuales y experiencia
acumulados a lo largo de su sendero madurativo. Por lo antes dicho y
según la tabla 20 podemos ver que aquellas empresas que tienen una
antigüedad tecnológica de 1-5 años de sus procesos productivos se ubican
en la franja media de las dimensiones aprendizaje y procesos, en cambio
en el rango de 6-10 y 21-25 años existe solamente un 9.09% en ambas
categorías de antigüedad que poseen un alto nivel de aprendizaje y de
procesos internos. Un aspecto crítico que permite diferenciar a las
Pymes es su muy diversa capacidad autodiagnóstica para evaluar sus
activos tangibles e intangibles y para identificar su núcleo de
habilidades competitivas básicas (core competence) ante situaciones de
mercado específicas (Nota 4. Gibb and Scott 1985). En tal sentido,
empezamos por mencionar que en este estudio se observó que las empresas
que pertenecen al sector de la química y el cemento contribuyen con el
57% de la torta correspondiente a las empresas calificadas como de alta
performance. Grafico 3. Por el contrario las empresas que pertenecen a
los sectores metalúrgico y alimenticio se llevan el 21% cada uno de la
torta correspondiente a empresas calificadas como de media performance.
Gráfico 4. Es de destacar también, que el 50% de las empresas de alta
performance presentan un alto nivel de aprendizaje y crecimiento dentro
de su organización (contra el 100% que presentan las calificadas como de
baja performance), el 100% de las mismas tienen alto nivel en sus
procesos, es decir tienen una cadena de valor que son la fuente de sus
ventajas competitivas (contra el 100% de las de baja performance que
carecen de procedimientos formales operativos y en muchos casos tampoco
disponen de normas de procedimientos escritas sobre las operaciones
productivas, la calidad u otros aspectos con un limitado desarrollo de
ciertas funciones empresariales (comercialización) y poco uso de
técnicas de gestión y de información estratégica), alrededor del 80%
presenta un excelente nivel en la dimensión cliente (contra el 100% de
las de baja) y un 31.5% se distingue con un alto grado en su dimensión
finanzas (contra el 100% de las de baja), observándose solamente un
12.50% de estas empresas con bajo nivel en sus finanzas. Gráficos 5, 6,
7 y 8. En lo que se refiere a la dimensión cliente se observó que el
10.85% de los empresarios dicen percibir que son fuertes en el desempeño
con sus clientes, mientras que el 36.80% dice que tiene una debilidad
que se impone acentuadamente en los dos indicadores utilizados para
evaluar dicha dimensión. Tabla 10. Por otro lado se vio que las empresas
que mejor performance tienen con respecto a la actuación con los
clientes son las que pertenecen a los sectores metalúrgico, químico y de
la celulosa. Tabla 14. Cuando analizamos la dimensión cliente en función
de la dimensión financiera y el mercado, se observó que las empresas con
alto nivel en la dimensión cliente presentan una mejor posición en sus
finanzas (según la percepción del empresario) que aquellas que no tienen
una buena actuación con sus clientes. Tabla 21. Obviamente la situación
financiera será el reflejo de las actuaciones y desempeños anteriores,
situación que se muestra en tabla 11 en donde el 15.00% de los
empresarios perciben que son fuertes en sus finanzas, mientras que el
26.90% dice que es débil. Las empresas que tienen los niveles más bajos
de las dimensión finanzas son las que pertenecen al sector alimenticio y
metalúrgico. Tabla 15. Como se ha planteado en párrafos precedentes, el
CMI pretende unir el control operativo a corto plazo con la visión y la
estrategia a largo plazo de la empresa. De esta manera, la empresa se ve
obligada a trabajar, controlar y vigilar las operaciones de hoy porque
afectan al desarrollo de mañana. Esto quiere decir que el concepto de
CMI se basa en tres dimensiones del tiempo: ayer, hoy y mañana. Lo que
hacemos hoy para mañana tal vez no tenga un impacto financiero destacado
hasta pasado mañana. A tal efecto podemos ver en los gráficos 6 y 7 que
el 100% de las empresas de baja performance tienen una baja orientación
al cliente, como es de esperar dado su desempeño de hoy sin visión
estratégica y nulo trabajo en aprendizaje y crecimiento.
Por último, y como se observa en el gráfico 2, las Pymes suelen no
utilizar servicios ni consultorìas externos, pues dependen altamente de
sus recursos propios (humanos y financieros). Este comportamiento revela
una cultura y actitud que prefiere (o ha preferido) valerse más “con lo
propio”, postergando muchas veces los aspectos beneficiosos que podrían
resultar de una disposición más abierta y colaborativa. Generalmente, el
empresario que encabeza la empresa considera que ella tiene límites muy
bien definidos, y que ciertos arreglos en redes o consorcios son
confusos. Su principal fuente de información está constituida por otros
empresarios individuales, siendo poco significativo el aporte de las
cámaras empresariales y de los sistemas de apoyo público. Más aún, los
empresarios desconocen ciertos sistemas de apoyo o desconfían de ellos,
porque los consideran muy alejados de los problemas corrientes de las
Pymes, lo que en muchos casos es cierto. De manera informal y un tanto
anárquica, las Pyme (en realidad sus dueños-empresarios) se hallan en un
proceso de aprendizaje permanente, del cual tienen escasos registros
formales. El proceso se asienta en la necesidad de enfrentar y resolver
problemas particulares no anticipables y va conformando el activo de
competencias intangible de la firma, definiendo así en gran parte sus
capacidades y ventajas competitivas en el mercado. No se pueden ofrecer
servicios y pretender que éstos sean exitosos si no se ajustan a las
demandas, capacidades y características peculiares de las Pymes y de
quienes las administran, que por cierto son diferentes a las de las
empresas grandes y también son muy heterogéneas entre las propias Pymes.
Conclusión
Los desafíos actuales a que se enfrentan las Pyme no son de simple
ajuste transitorio (del tipo requerido por una recesión comercial) sino
de transformación e innovación, lo que define un nuevo punto de partida
con las consecuencias futuras que de ello se derivan. En consecuencia,
esta transformación significará modificar comportamientos históricos y
pautas de funcionamiento muy arraigados en las empresas y poner en
marcha un proceso deliberado de construcción de nuevas capacidades
competitivas, que deberán tener basamento en los conocimientos y
aprendizajes (activos intangibles) disponibles en la empresa y en el
acceso a sistemas de soporte y apoyo técnico privado y/o estatal, y
convalidarse en las nuevas condiciones y dinámica de la demanda y de los
mercados. La mayoría de las empresas, como se ve en el estudio, está
poco habituada a pensar en términos estratégicos y a evaluar el impacto
de largo plazo de las decisiones presentes. Adicionalmente, su acceso y
capacidad de decodificar información estratégica se ven limitadas por la
carencia de prácticas fundamentales de control de gestión al interior de
sus empresas y por la ausencia de un fuerte entramado colaborativo con
otras empresas e instituciones gubernamentales que las ayuden en la
búsqueda de la mejora competitiva. En relación al primer aspecto, las
debilidades básicas refieren a la necesidad de incorporar herramientas
de costeo, planeamiento, gestión de negocio aprendizaje y replantear el
funcionamiento de su gestión comercial a través de la incorporación de
conceptos básicos de marketing, de iniciar procesos de desintegración
vertical y especialización productiva y de avanzar en el desarrollo de
esquemas de cooperación y de alianzas estratégicas orientadas a superar
restricciones de escala económica y de planta. En lo que se refiere a la
información propia de la empresa es importante destacar la importancia
de contar con indicadores mínimos que permitan medir la performance de
la empresa y evaluar su posición en las diversas facetas de la gestión
(técnico – productiva, comercial, etc.).
El grado de implementación de estas decisiones es lo que permitirá
distinguir a las empresas de distinta capacidad estratégica. Nos damos
cuenta que existen varios argumentos que explican la alta dispersión y
heterogénea respuesta de las Pymes ante estas decisiones, sin embargo
merecen destacarse principalmente tres elementos. El primero está
relacionado con una percepción empresarial errónea o incompleta sobre la
situación y evolución previsible del mercado en el que sus empresas se
insertan. El segundo se vincula con la capacidad técnico – empresarial
de articular una respuesta estratégica ante escenarios futuros inciertos
y cambiantes. Por último, y sin que esta enunciación signifique un orden
de prioridades, es necesario señalar la capacidad técnico – financiera
para implementar un rediseño del negocio.
En la actualidad, gran parte de la gestión estratégica de las Pymes está
forjada a partir de la intuición, experiencia personal y percepción
empresarial sobre la dinámica del mercado y sobre las opciones abiertas
a la empresa dadas sus capacidades y activos competitivos básicos. La
brecha entre las condiciones efectivas de mercado y la percepción
empresarial puede explicar en gran medida las muy diferentes conductas
estratégicas llevadas a cabo por las empresas exitosas. Es por ello que
podemos afirmar que una empresa, en su estrategia, debe considerar un
amplio abanico de factores que pueden variar en el grado de influencia
que pueden sufrir; tal como vimos, en el grado de madurez del sector,
los sistemas existentes de control de gestión, la antigüedad de la
tecnología utilizada en sus procesos, el perfil de edad del personal de
la Pyme, etc. Por lo tanto, las empresas exitosas serán aquellas que
desarrollen capacidades directivas y organizativas necesarias para
enfrentarse al changeover y operar en un entorno complejo y competitivo,
que adapten los instrumentos directivos y organizativos de forma
coherentes con la flexibilidad que caracteriza a las empresas y por
sobre toda las cosas, que entren en un proceso de aprendizaje continuo
para integrarlo dentro de la cultura de la empresa. De lo dicho se
desprende que el aprendizaje en la Pyme deberá ser algo más que el
desarrollo de procesos de entrenamiento y capacitación de tipo
convencional. Esta visión de largo plazo obligará al empresario a
reexaminar no sólo aspectos de la organización productiva sino también
otros elementos centrales de la actividad empresarial, como la
comercialización y la logística de entrada y de salida, aspectos que
tienen que ver con los denominados procesos internos que no requieren
necesariamente de una formalización o un planeamiento sofisticado, sino
de la articulación eficiente de una serie de capacidades y conocimientos
disponibles en la empresa. Trabajar en estas dos dimensiones,
aprendizaje y procesos, son de vital importancia para definir una
estrategia de expansión, a partir de las capacidades efectivas logradas,
a nuevos mercados y ventajas competitivas para lograr la satisfacción
total del cliente.
En síntesis, el objetivo final del esquema presentado a través de las
dimensiones del CMI es la creación de una organización del aprendizaje
que asegure y mantenga la competitividad de la empresa en el futuro. En
virtud de ello, las empresas que no puedan alcanzar o desarrollar esta
nueva forma de trabajo son candidatas a la desaparición.
Notas de referencia
1. Las Pymes enfrentan mayores costos de transacción que las empresas
grandes debido a su reducida escala de producción. Carecen de áreas
funcionales especializadas y de un adecuado nivel de profesionalización.
En consecuencia, los costos asociados a la etapa de búsqueda de
información, negociación y redefinición de transacciones tienden a ser
mayores. Noteboom 1993.
2. Factores de muy diverso tipo operan desalentando la utilización de
los servicios de consultoría, mereciendo destacarse la ausencia de una
adecuada oferta de profesionales con respuestas apropiadas para las
Pymes. En general tienden a reproducir automáticamente las recetas
utilizadas para las firmas de mayor tamaño. Existen además problemas de
ausencia de códigos comunes de comunicación, carencia de consultores
capaces de ayudar a la firma en su agenda estratégica así como también
de especialistas sectoriales con capacidad de entablar un diálogo “de
igual a igual” con los empresarios. Monsted 1991, Smallbone et al. 1993
y Crabtree y Gomolka 1991.
3. Dentro del grupo de firmas Pymes que iniciaron exportaciones en dicho
período, predominaron aquéllas que lo hicieron de manera reactiva. Si
bien estas características son comunes al inicio de los procesos de
exportación de Pymes según la literatura de internacionalización, la
elevada inestabilidad macroeconómica atentó contra la continuidad del
proceso exportador de las Pymes argentinas. Cavusgil y Godiwala 1982.
4. La capacidad autodiagnóstica y perceptiva y la información
estratégica resultan fundamentales para alimentar la cartera de ideas y
proyectos de las firmas sobre desarrollo de productos, mercados, planes
de desarrollo, etc. Gibb and Scott 1985.
5. Durante las primeras décadas del desarrollo de las Pyme en los
distintos países de América Latina (desde la posguerra a 1970) las
empresas hicieron esfuerzos de adaptación técnica con miras a compensar
las escalas de fabricación local con la rigidez operativa del
equipamiento incorporado y conciliar las diferentes prácticas y
estándares de calidad y eficiencia operativa con las demandas de firmas
intermedias o consumidores finales nacionales. Hicieron un sostenido
aprendizaje, partiendo de un nivel bajo, y en todos los aspectos: en
gestión de negocios, organización productiva, relaciones laborales, etc.
Aprovechando sus tres principales vertientes de conocimientos (las
empresas demandantes, los importadores de equipos y la propia
experiencia de los dueños y técnicos) las Pymes llevaron a cabo un
proceso interno de aprendizaje que abarcaba aprender haciendo, aprender
copiando y aprender usando. El carácter fuertemente individual e intra
empresa de estos procesos dio lugar a experiencias muy heterogéneas, que
posteriormente se reflejaron en historias de firmas muy desiguales.
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______________________
Hoja de vida de la autora
Silvia Alejandra MARTEAU
Calle 64 N° 106 - 1900 – La Plata - Buenos Aires - Argentina
TEL/FAX 0221- 421-7500 /Celular: 0221-15-4940293
E-mail: alem@netverk.com.ar
PERFIL PROFESIONAL
Ejecutiva claramente orientada a resultados, con alto grado de
compromiso y fuertes valores éticos, con 10 años de exitosa trayectoria
en tareas de gestión, desempeñadas en el Desarrollo de Proyectos de
reconocimiento nacional y como asesor técnico en empresas nacionales y
multinacionales.
EXPERIENCIA LABORAL
Proyecto SIAM – Dirección Ejecutiva Buenos Aires Enero 2001 – Diciembre
2002 Reorganización estructural y sectorial de los grupos de Interés:
(UOMRA – Estado Nacional, Provincial y Municipal – Empresarios –
Inversores)Responsabilidades y logros:
· Definición y puesta en marcha del plan de reactivación de las líneas
de producción.· Reestructuración Financiera.· Posicionamiento de Marca.·
Gestión Presupuestaria, Análisis de Costos por Actividad, Tablero de
Mando.· Sistemas de Gestión. Director Economía del Programa de
Prevención del Infarto en Argentina (PROPIA) Junio 1996 –
ActualidadResponsable desarrollo Económico del proyecto, declarado como
uno de los 83 programas de prevención de patologías no transmisibles más
importantes del mundo. Universidad Nacional de La Plata – Comisión de
Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos
Aires.Responsabilidades y logros:
· Definición procesos y auditoria interna.· Diseño de servicios de salud
· Desarrollo de productos en las industrias de la alimentación y
farmacéutica· Asesoramientos e investigaciones científicas y
tecnológicas en :Repsol – YPF S.A. - YPF S.A. - Renault Argentina -
Ministerio de Salud de la Pcia. Bs. As. - Provincia de Chubut -
Provincia de San Juan, Municipalidades de Berisso, Río Cuarto, Tres
Arroyos, Rosario, Balcarce. - Parke Davis - Laboratorios Phoenix -
Universidad Nacional de Rosario - Universidad de Flores - Universidad
Adventista del Plata, Petroquímica General Mosconi
Asesor y capacitador técnico Julio 1987 –
ActualidadResponsable de programas y proyectos de
capacitación.Responsabilidades y logros:
· Ministerio de Trabajo – PNUD - Director de Programas de capacitación –
PNUD - SIAM – Metalúrgica - COMARCO - Laboratorios Pablo Cassara,
Fundación de Genética Humana - COARGEN – Servicios Industriales,
Maquiplas S.C. Proveedor Siderar - Emyci S.A. Proveedor Siderar,
Selecsid S. H. Proveedor Siderar - Plastimaq S. C. Proveedor Siderar,
Gran Diploma – Alimentos - MEDIS – Prepaga de Salud Otras actividades
laborales Responsabilidades:· Miembro de CIC – 1996 hasta actualidad·
Profesor Universitario – Universidad Tecnológica Nacional – Facultad
Regional La Plata. Desde 1995 hasta la actualidad ESTUDIOS Ingeniero
Químico - Universidad Tecnológica Nacional - La Plata - Argentina
1993Diplomado en Gestión de Instituciones de Salud – Universidad de
Chile – Chile 1996Master en Dirección de Empresas - Universidad Nacional
de La Plata – La Plata - Argentina 2000 OTROS DATOS PERSONALES Nacido el
23/08/1969, Sol
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