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5. LA GERENCIA BASADA EN VALOR, GBV
La Gerencia Basada en Valor, GBV, es un proceso integral diseñado para
mejorar las decisiones estratégicas y operacionales hechas a lo largo de la
organización, a través del énfasis en los inductores de valor corporativos.
(Copeland, p. 94)
La GBV es un proceso administrativo total (figura 2) que requiere
conectar la fijación de objetivos corporativos con el empleo de recursos, con la
estrategia de desarrollo, con la medición del desempeño y la remuneración según
éste y finalmente, con la creación de valor. Para la gran mayoría de empresas,
lo anterior requiere un cambio dramático de cultura organizacional, el cual
genera tensiones al interior de las compañías.
Como lo anotó Rodolfo Gedeón, Presidente de PETCO "el cambio hacia la
generación de valor no deja de ser traumático". (En: Dinero No. 83, p. 32)
Figura 2. La GBV es un proceso total
De acuerdo con Snyder (p. 13), la forma de mejorar estos problemas internos es el compromiso y apoyo de los directivos y la alta gerencia. El cambio se inicia por la cabeza de la organización, sin este apoyo y compromiso, se corre el riesgo de fracasar en la implementación del sistema.
5.1 EL ADMINISTRADOR QUE GENERA VALOR
Para Copeland (p. 55-67) hay seis estaciones que debe atravesar todo gerente, si desea construir en su organización la habilidad para crear y administrar valor:
El enfoque de la planeación y el desempeño del negocio deben ser mirados
desde la perspectiva de la generación de valor.
Desarrollo de objetivos e indicadores de desempeño orientados a la
creación de valor.
Reestructurar el sistema de remuneración, buscando que ésta se ajuste a
los logros alcanzados en la generación de valor.
Evaluar las decisiones estratégicas de inversión explícitamente en
términos de su impacto sobre el valor.
Comunicar más claramente, tanto a los inversionistas como a los
analistas, el valor de los planes de la empresa.
En las siguientes páginas se amplía cada uno de los puntos anteriores.
5.1.1 Poner el concepto de valor dentro de la planeación
Una de las principales razones para que una empresa tenga un buen desempeño
es el enfoque de creación de valor en el desarrollo del plan de negocios. Los
planes de la compañía deben incluir un profundo análisis del valor de cada una
de las líneas de negocio, bajo varios escenarios alternativos. Además, la
empresa debe utilizar el pentágono de reestructuración (Figura 3), para
identificar cualquier oportunidad de reformar su portafolio.
Figura 3. El Pentágono de reestructuración
Este pentágono se puede explicar de la siguiente manera (Copeland, p. 36 - 54):
Valor actual: para hacer un análisis del valor de la empresa se desarrolla el siguiente análisis, que permite obtener los vacíos y fallas de la misma:
1. Análisis del mercado, en el cual se determina la rentabilidad que
consiguen los accionistas comparadas con otras inversiones.
2. Análisis comparativo del desempeño corporativo, donde se compara la
propia empresa con otras del mismo sector.
3. Identificar dónde se ha estado generando e invirtiendo dinero, además
la tasa de retorno que se está ganando.
4. Síntesis de lo visto en el mercado, consiste en identificar las
suposiciones que dan base para obtener el valor de mercado actual.
El valor como es: se realiza una proyección, basada en el desempeño histórico reciente, de cada unidad estratégica de negocio, con el fin de conocer el valor bruto de cada uno y compararlo con las proyecciones hechas en la planeación. Este análisis nos deja confrontar lo planeado con lo pasado, de tal manera que si se desea mejorar el desempeño anterior, se deben buscar nuevos planes y estrategias más agresivas que lo permitan.
Valor potencial con mejorías internas: después de aceptar que se deben desarrollar nuevas estrategias para mejorar el desempeño de la compañía (medido en la perspectiva del valor), se debe proceder a identificar los inductores de valor para cada negocio (más adelante se explica cómo). De aquí se obtiene el impacto, que sobre el valor de la empresa, podrían tener cambios en indicadores operacionales tales como el capital de trabajo, el margen operativo o el crecimiento en ventas. Por ejemplo, cómo cambiaría el valor de la empresa si se varía el crecimiento en ventas en un 1%, el margen operativo en el mismo 1% y se reduce la utilización intensiva de capital, manteniendo los demás factores constantes.
El siguiente paso consiste en comparar la empresa con otras similares, utilizando sus resultados como patrón de desempeño operacional. Para ello, la empresa se debe ver como un sistema que permita comparar (paso a paso) sus costos, su productividad y su nivel de inversión con respecto a la competencia. Para esto se debe trabajar con los encargados de las divisiones operativas. Este análisis, junto con el anterior, muestra si el desempeño de la empresa puede ser incrementado realmente, en cuáles áreas se debe trabajar más, en cuáles se está bien, en cuáles se deben reducir costos, etc.
De todo este análisis, nace la posibilidad de realizar mejorías internas enfocadas a la generación de valor.
Valor potencial con mejorías externas: ya hecho un análisis interno y conociendo las posibles situaciones donde se deben tomar cartas, se procede a realizar una investigación externa bajo tres diferentes escenarios, con la cual se pretende establecer, como en los anteriores análisis, nuevas y mejores estrategias de negocio pero desde la perspectiva de ventas o adquisiciones:
1. Vender a un socio estratégico con la capacidad de hacer los cambios requeridos para incrementar el valor del negocio. Con esto se pretende conocer qué aspectos mejoraría un socio estratégico de gran capacidad, por ejemplo en mercadeo o en la misma administración, con el fin de establecer nuevas estrategias que puedan mejorar el desempeño.
2. Liquidación parcial o total. Se realiza para saber si la compañía vale más
liquidada que en operación.
3. Fraccionamiento de la empresa. Consiste en separar cada unidad
estratégica de negocio y valorarla, con esto se pretende concluir si la compañía
valdría más, en el mercado, fraccionada que como un todo (en el caso de tener
más de una unidad de negocio).
Valor potencial de la ingeniería financiera: mediante la administración financiera se busca establecer una nueva estructura financiera (valga la redundancia), agresiva y capaz de tomar ventaja de los beneficios del endeudamiento y tributarios. Muchas empresas han tomado la decisión de incrementar sus niveles de deuda y han tenido un desempeño excelente. Para realizar esto se debe tener muy en cuenta la tasa de interés, además de asegurarse que la empresa no necesita demasiada capacidad de reserva financiera y que tiene el suficiente acceso a los prestamos que requiera para mejorar su desempeño y generación de valor.
Todos estos análisis, deben conducir a la oportunidad máxima de
reestructuración, con la cual se obtendrán los mejores beneficios para la
empresa.
El hecho de realizar el anterior análisis conducente a una
reestructuración, arroja unas estrategias específicas y acciones operativas, que
deben ser tomadas por la administración y puestas en el nuevo plan de negocios
estratégico. Al realizar esto se debe incorporar, a quienes desarrollarán
directamente estas nuevas acciones y estrategias, dentro del enfoque de la
generación de valor, mediante la capacitación en este tipo de proceso
administrativo.
5.1.2 Desarrollar objetivos e indicadores de desempeño orientados a la
creación de valor
Sabiendo que toda la organización se debe comprometer con objetivos e
indicadores de desempeño claros, en términos de generar valor, se debe trabajar
con indicadores diferentes a los tradicionales (utilidad por acción o
rendimiento de la inversión), los cuales deben incorporar el costo de capital
con el que se generan las utilidades. Es en este momento que se introducen los
conceptos de EVA y MVA, ya que se concentran en la creación de valor.
Este sistema, en el cual se combinan los objetivos corporativos con la
medición del desempeño, requiere una mentalización en la creación de valor de
todo el equipo empresarial. Además permite que objetivos y evaluación de
desempeño no vayan por dos vías totalmente diferentes, sino que se unifiquen en
una sola, la generación de valor.
5.1.3 Ligar la compensación al valor
Una de las palancas más poderosas para construir una mentalidad creadora de valor es el sistema de compensación.
Con un sistema de compensación bien diseñado, a mayor compensación dada a los
directivos, mejor será la situación de los accionistas y la empresa, ya que se
habrá incrementado el EVA y el MVA. Pagar altas compensaciones, no se convierte
en un costo para los propietarios, por el contrario, es compartir un poco del
valor que se ha creado para ellos, lo cual será motivante para la organización.
(Makeläinen)
5.1.4 Tasar el valor de las inversiones estratégicas
La mentalización en generar valor y la planeación desde esta perspectiva son grandes pasos en el proceso, pero también hay que empezar a mirar las inversiones de capital consecuentemente con dicha perspectiva. Debido a esto, se deben evaluar los nuevos proyectos y las nuevas inversiones con el nuevo sistema (visto anteriormente), el cual provee a la administración la información necesaria para conocer si van o no a generar valor.
5.1.5 Desarrollar una estrategia de comunicación con los inversionistas
Una pieza clave para mejorar la credibilidad de la empresa ante los
mercados es comunicar a estos, vía inversionistas y analistas, el nuevo sistema
y cómo va a ayudar en el mejor desempeño empresarial. Esto se hace por dos
razones: primero, para que el mercado tenga suficiente información para evaluar
la compañía en todo momento. Segundo, para que la administración aprenda sobre
el manejo de la industria y los competidores, según la forma cómo los
inversionistas evalúan las acciones, tanto de la empresa como de la competencia.
Un medio a ser utilizado para desarrollar esta estrategia, además de las
reuniones con los inversionistas y la posible publicidad que se pueda
desarrollar, es el reporte anual, en el cual se debe abrir espacio para una
sección, en la que se expliquen claramente y con profundidad, las estrategias de
la compañía para crear valor.
Un último paso, que no estaba relacionado, es reformar el rol que cumple
el encargado de las finanzas corporativas. Esta persona, deberá reunir las
estrategias corporativas con las financieras, con el fin de asegurar que tanto
el plan estratégico de la empresa como su estrategia financiera se enfoquen en
la generación y maximización de valor.
De acuerdo con Copeland (p. 67), el desarrollo de estos seis estadios
toma alrededor de dos años, pero realizarlo permite establecer más fácilmente
las prioridades de la organización en el futuro, de modo que las decisiones
importantes se tomarán siempre pensando en su impacto sobre el valor de la
empresa.
La gerencia Basada en Valor puede expresarse como la unión entre la
mentalización en la creación de valor y los procesos administrativos para
traducir esta mentalidad en acción.
5.2 LA MENTALIZACION EN LA GENERACION DE VALOR
Según Andrade (En: Dinero, No. 65), una compañía sólo crea valor cuando es
capaz de lograr inversiones que renten más que el costo de capital promedio
invertido en la empresa.
El primer paso de la GBV es considerar la maximización de valor como el
principal objetivo financiero para la empresa, las medidas tradicionales de la
contabilidad, no son siempre buenas aproximaciones a la generación de valor
(como se vio en el capítulo anterior). (Copeland, p. 98)
En general, las empresas tienen dos tipos de objetivos:
Financieros, los cuales guían a las directivas.
No financieros, los cuales guían el desempeño total de la organización.
Para enfocarse claramente en crear valor, las empresas deben establecer
objetivos específicos en cuanto al crecimiento del EVA, ya que ésta, según
Stewart, es la medida que más se relaciona con la creación de valor. Para
Andrade estos objetivos deben posteriormente ser traducidos en metas financieras
de corto plazo.
De acuerdo con Copeland (p. 99), las compañías también necesitan
concentrarse en los objetivos no financieros, para inspirar y guiar la conducta
de los empleados, a muchos de los cuales no les interesa el objetivo financiero
de la creación de valor. Estos propósitos no financieros incluyen la
satisfacción del consumidor, la innovación de productos y la satisfacción de los
empleados entre otras. Estas metas no se contradicen con la creación de valor,
usualmente la mayoría de compañías exitosas financieramente tienen también
óptimos desempeños en este tipo de objetivos.
Los objetivos en los diferentes niveles de la organización deben estar
enfocados en la generación de valor. Por ejemplo, el objetivo que debe medir el
gerente de la unidad de negocio puede ser la creación de valor, mientras que
para el gerente de ventas el objetivo puede estar expresado en términos de
participación de mercado y satisfacción de los clientes. Lo importante es
entender la función de cada cargo en la organización y los elementos que
administra, con el fin de poder enfocar los esfuerzos individuales y colectivos
hacia la creación de valor. (Andrade, En: Dinero. No. 65)
5.2.1 La búsqueda de los inductores de valor
Para Copeland (p. 103 - 109), uno de los pasos importantes dentro de esta
mentalización en el valor y dentro de la GBV es la búsqueda de los inductores de
valor. Estos inductores son variables de desempeño operacional que actúan en la
creación de valor. Estas variables deben ser muy bien analizadas y entendidas
por dos razones: primero, porque la organización no puede actuar directamente
sobre el valor, actúa sobre cosas que puedan influenciarlo como la satisfacción
del consumidor, los costos, los gastos de capital, entre otros. Segundo, es a
través de los inductores que la administración enseña a entender al resto de la
organización y a establecer un diálogo sobre lo que se espera sea cumplido. Los
que se identifiquen deben estar bajo revisión periódica, ya que no son
estáticos.
Un inductor de valor es simplemente cualquier variable que afecta el
valor de una empresa. Para que sea útil, los inductores necesitan ser
organizados de manera que se pueda identificar cuáles tienen mayor impacto sobre
el valor, para de esta manera asignar la responsabilidad de su desempeño a
individuos que puedan colaborar para que la organización pueda alcanzar sus
objetivos.
Para que sean útiles, los inductores deben desarrollarse en tres
niveles: a nivel genérico, donde los márgenes operacionales y el capital
invertido son combinados para calcular la tasa de retorno del capital invertido
(r); a nivel de las unidades de negocio, donde variables como la satisfacción
del consumidor son particularmente relevantes y por último, a nivel operativo,
donde se necesita gran detalle para enlazarlos a las decisiones específicas de
la gerencia de este nivel. La figura 4 muestra los niveles donde son útiles los
inductores.
Figura 4. Varios niveles en la identificación de inductores de valor
Nivel 1
Nivel 2
Nivel 3
Fuente: Copeland (p. 105)
Tomando un supermercado como ejemplo (adaptado de Copeland, p. 107), se
tendrían, hipotéticamente, tres factores como inductores básicos:
El margen bruto, el costo de almacenamiento y el costo de descarga. El
margen bruto es determinado por el margen bruto por transacción y el número de
transacciones (estas dos variables se pueden desagregar si es necesario). Los
costos de almacenamiento están en función del número de establecimientos por
bodega y el costo por bodega. Finalmente, el costo de descarga está determinado
por el número de viajes por transacción, el costo de cada viaje y el número de
transacciones.
La Siguiente figura ilustra el árbol de los inductores para el
supermercado.
Figura 5. Inductores de Valor para un supermercado hipotético
Otra forma de ubicar los inductores de valor es desagregando la empresa
por unidades estratégicas de negocio, también se pueden hallar en cada cliente,
cada proveedor o cada vendedor, lo importante es desagregar la información
financiera que se posee y tratar de llegar al rediseño de los estados
existentes.
Identificar los inductores de valor puede resultar difícil, ya que se
necesita que la empresa piense diferente, además en muchos casos los reportes de
la empresa no tienen toda la información necesaria para obtener estas variables
clave.
La identificación de los inductores es un proceso creativo que requiere
de mucho ensayo y error. Las aproximaciones mecánicas basadas en la información
existente y las puramente financieras, raramente permiten establecerlos. Alinear
los inductores con las decisiones es la clave para organizar un árbol de
inductores, como los de ejemplos anteriores, que resultan útiles para la toma de
decisiones. Por ejemplo, los márgenes operacionales pueden ser desintegrados por
producto, localización geográfica o segmento de mercado.
Un inductor no puede tomarse aisladamente de los demás para trabajar
sobre él, por ejemplo, un incremento de precios puede tener un gran impacto
sobre el valor, pero si se considera la posible pérdida de participación en el
mercado, el alza afectará el valor negativamente. Por esta razón se recomienda
el uso de escenarios que representen la incidencia de diferentes tipos de
decisión sobre el valor de la empresa o de sus unidades de negocio, permitiendo
además un constante juego que no dejará a la empresa, en ningún momento, con la
guardia abajo.
Trabajar en la búsqueda de los inductores de valor y luego combinarlos
con el trabajo de escenarios, es en gran parte lo que compone la mentalización
necesaria para desarrollar la GBV.
5.3 LOS PROCESOS ADMINISTRATIVOS
Para Andrade (En: Dinero. No. 65), adoptar un pensamiento orientado a crear
valor e identificar los elementos claves lleva a la empresa sólo hasta la mitad
del camino. Los gerentes deben establecer procesos que involucren a todos los
empleados en la necesidad de crear valor.
Cuatro procesos principales rigen la adopción de la GBV: primero,
desarrollar estrategias para maximizar el valor; segundo, traducir la estrategia
en metas de corto y largo plazo que se enfoquen en los principales inductores de
valor; tercero, desarrollar planes de acción y presupuestos enfocados al
cumplimiento de las metas de corto y mediano plazo; y cuarto, introducir
sistemas de medición de resultados y esquemas de compensación con el fin de
monitorear e incentivar a los empleados para que cumplan las metas establecidas.
Estos cuatro procesos deben estar conectados en los niveles corporativo,
de unidades de negocio y funcionales. Es evidente que las estrategias y los
resultados operativos deben ser consistentes a todo lo largo y ancho de las
organizaciones para que el objetivo de crear valor se cumpla.
5.3.1 Desarrollo de estrategias para maximizar el valor
Como ya se mencionó en el capítulo 2, hay básicamente tres estrategias
dirigidas a maximizar el valor, estas son: primero, mejorar la eficiencia
operacional mediante mecanismos que permitan obtener un mejor desempeño;
segundo, invertir capital nuevo en proyectos de los que se esté obteniendo una
rentabilidad mayor que el costo que tiene conseguir ese nuevo capital a
invertir; y tercero, desviar o desinvertir capital de aquellas líneas de negocio
que no den los beneficios adecuados.
Para desarrollar las anteriores estrategias, debe existir en la
organización la ya conocida mentalidad generadora de valor, además dicho proceso
estratégico debe estar liderado por la alta administración y secundado por la
gerencia de cada nivel en la empresa.
5.3.2 Traducir la estrategia en metas de corto y largo plazo
Los objetivos y metas deben ser mensurables, alcanzables y motivantes para toda la organización.
Los siguientes son algunos de los principios generales para establecer las metas y objetivos dentro de la GBV (Copeland p. 112):
Las metas y objetivos deben basarse en los inductores de valor que se han
identificado, además deben ser financieros y no financieros.
Se deben ajustar a cada nivel organizacional.
Los orientados al corto plazo deben estar ligados a los de largo plazo.
Para los objetivos financieros de corto plazo es aconsejable utilizar el
EVA, para los de largo plazo se sugiere utilizar el MVA, que equivale al valor
presente de los EVAs futuros.
5.3.3 Planes de acción y presupuestos
Los planes de acción traducen la estrategia de negocios en los pasos
específicos que la organización dará para alcanzar sus objetivos,
particularmente a corto y mediano plazo. Muchas empresas simplemente preparan
presupuestos de corto plazo expresados casi en su totalidad en términos
financieros. Particularmente para el corto plazo, la empresa debe identificar
unos pasos o estaciones a cumplir, que le permitan alcanzar sus metas de una
manera organizada.
5.3.4 Medición de desempeño y sistemas de compensación
Los indicadores de desempeño son una herramienta básica para la toma de
decisiones gerenciales, lastimosamente, se presenta el caso de empresas que
utilizan indicadores que no tienen nada en común con la estrategia y los
objetivos corporativos.
Si una empresa ya ha establecido sus objetivos de corto y largo plazo y
ha identificado sus inductores de valor, debe guardar algunos principios para
establecer su sistema de medición de resultados, éstos son:
Ajustar la medición de resultados a cada unidad de negocio. Esto significa que cada negocio puede tener diferentes indicadores de desempeño. Muchas empresas multinegocio tratan de usar frecuentemente los mismos indicadores, los cuales probablemente no le digan nada a la gerencia. Además dichos indicadores pueden resultar no comparables para diferentes unidades de negocio. Por ejemplo, una unidad puede ser intensiva en capital y tener altos márgenes, mientras otra puede haber consumido poco capital y tener bajos márgenes. Ante esto, la administración central tendrá dificultad para comprender los resultados de empresas con diferentes características operativas. Si a cada una se ajustan diferentes sistemas de medición, será más fácil identificar cuáles están teniendo un buen desempeño y cuáles no.
Ligar la medición de resultados a las metas y objetivos de corto y largo plazo de cada unidad de negocio. Esto no permite que por cumplir metas cortoplacistas se tomen decisiones que vayan en detrimento del buen desempeño de la empresa en el largo plazo. Por ejemplo, en una empresa con un sistema de medición basado en sus resultados operacionales, un gerente de una unidad puede recortar drásticamente la inversión en I & D para cumplir con objetivos de corto plazo, trayendo como consecuencia la pérdida de competitividad de la firma en el largo plazo.
Combinar indicadores financieros y operativos basados en los inductores claves de valor. Muy frecuentemente el desempeño financiero se aparta de los resultados operativos, es más productivo si se combinan los dos.
Identificar indicadores que sirvan como medidas de prevención temprana. Los
indicadores financieros miden sólo lo que ha ocurrido, cuando las acciones
correctivas pueden ser tardías. Las medidas de prevención temprana pueden ser
simples como la participación en el mercado o la tendencia de las ventas, o un
poco más sofisticados como los resultados de un focus group o un pánel de
consumidores.
Una vez establecido el sistema de medición de resultados como parte de
la cultura corporativa y, con la gerencia familiarizada con su uso, se procede a
revisar (si ya hay uno) o a establecer un esquema de compensación.
5.3.4.1 Los sistemas de compensación basados en valor
Para Copeland (p. 116), el primer principio para el diseño de un esquema de compensación es que debe incentivar la creación de valor en todos los niveles de la organización. La figura 6 muestra que el desempeño del personal debe ser capturado por una combinación de medidas que reflejen sus responsabilidades y control sobre los recursos de la firma.
Figura 6. Equiparar las medidas de desempeño con el papel en la administración
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JERARQUÍA |
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Presidente |
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Vicepresidentes |
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Gerente de unidad |
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Gerente medio |
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Todos los otros empleados |
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Renta para los accionistas |
EVA |
ú UAII ú Utilización de capital |
Inductores de valor operativos individuales |
MEDIDA DE DESEMPEÑO |
Para alinear el desempeño de los ejecutivos con los resultados deseados por
los accionistas, se debe modificar el sistema de compensación introduciendo
mecanismos de pago variable que premien la creación de valor. Este proceso debe
estudiar en detalle el tipo de contrato, la forma de pago y el plazo. (Andrade,
En: Dinero. No. 78)
La idea de las bonificaciones basadas en el EVA es que si la gerencia
puede cobrar bonos, entonces los propietarios han ganado un retorno mayor al
esperado. Este esquema es usualmente benéfico tanto para empleados como para
propietarios, ya que el nivel de desempeño tiende a incrementarse después de su
introducción en la firma. (Wallace)
De acuerdo con los profesores Jensen de la Escuela de Negocios de
Harvard y Murphy de la Universidad de Chicago, el mayor problema con la alta
administración es que los gerentes son pagados como burócratas y no como
emprendedores que maximizan valor.
Para Stewart (capítulo 6) la compensación de los ejecutivos debe estar
siempre atada a los resultados obtenidos en el EVA a largo plazo, ya que por
obtener buen desempeño en el corto plazo, se puede llegar a perjudicar
permanentemente a la organización. El largo plazo puede ser incorporado al
esquema mediante el banking. Esto significa que cuando la empresa obtiene un
buen EVA, la administración gana un cierto porcentaje de él, pero la
bonificación no es pagada en su totalidad, sino que un porcentaje de ésta es
puesto en un bono bancario. Si el siguiente año el desempeño sigue bien, el pago
será igual, un porcentaje en efectivo y el resto en su bono bancario y así
sucesivamente; pero, si el resultado es malo en términos de creación de valor,
la bonificación será negativa, entonces el bono bancario es también negativo, no
hay pago en efectivo y se disminuye lo que ya había ganado y tenía depositado en
el banco. Con esto se busca que la compensación sea infinita para las dos
direcciones, además permite asociar el riesgo de los accionistas al riesgo de
los directivos. Este tipo de compensación sirve también para atar a los buenos
gerentes (con grandes bonos en el banco) y permite que los malos (sin bonos en
el banco) dejen la empresa.
Los esquemas de compensación basados en valor deben ser consistentes de año
en año. Si la administración ha conseguido resultados óptimos, el sistema de
bonificación no debe ser alterado para el siguiente período en orden de reducir
estos bonos en el futuro. El hecho de pagar altas bonificaciones no significa
que el sistema esté errado, por el contrario, puede significar buen
funcionamiento del esquema y que ha motivado a la administración para elevar la
renta de los propietarios. (Makeläinen, p. 66)
Para evitar que el ingreso de los accionistas sea mermado, las
bonificaciones sólo se deben dar cuando la generación de valor haya sido
positiva, no cuando se pasó de una creación negativa a otra, también negativa,
pero de menor cuantía.
5.4 ¿COMO EVALUAR EL ESTADO ACTUAL DE LA GBV EN LA ORGANIZACION?
De acuerdo con Copeland (p. 116-120), hay seis características que miden el estado corriente de la GBV en las organizaciones, aun sin empezar a implementarla, estas son:
-El desempeño: para mirar esta característica se debe medir, a través del
benchmarking, si el desempeño global de la empresa está mejorando o no.
-La mentalidad: se debe observar, objetivamente, cómo se toman las
decisiones, basados en qué parámetros (operativos, financieros, de corto o largo
plazo, etc.)
-Entendimiento y compromiso: se evalúa qué tanto compromiso existe, en todos
los niveles de la empresa, con el bienestar de la organización. Además, qué
tanto entiende la gerencia la parte operacional, para saber si podrá identificar
más adelante los inductores de valor.
-Comunicación: se debe evaluar si los planes y las estrategias, realizados
en determinado nivel, son conocidos por toda la organización, además, si a otro
nivel se tiene la posibilidad de generar ideas que puedan llegar a favorecer los
resultados.
-Motivación: se debe analizar si los planes de compensación y los objetivos
y metas trazados, motivan al personal para alcanzar una mayor productividad y
mejores resultados, tanto a nivel operativo como administrativo.
-Costo: se tiene que evaluar si la implantación del sistema puede
ocasionar elevados costos, lo cual va en contravía de la GBV, ya que este debe
ser un proceso de bajo costo, que beneficie a la organización.
Estas condiciones deben ser evaluadas antes de tomar la decisión de
involucrarse en la GBV, conociendo en qué situación se está, se podrá
operacionalizar el sistema más fácilmente.
Una verdadera GBV requiere un cambio de mentalidad para quienes toman
decisiones en todos los niveles, es un largo y complejo proceso que usualmente
toma dos años para ser implementado. Durante el primer año, el personal es
entrenado para que aprenda a usar sus herramientas, especialmente los inductores
de valor. El segundo año sus conocimientos se hacen sólidos y, cuando existe
confianza en que realmente funciona a todos los niveles, se puede hablar de un
esquema de compensación basado en la generación de valor.
5.5 CLAVES PARA UNA IMPLEMENTACION EXITOSA
Según Andrade (En: Dinero. No. 78), operacionalizar exitosamente la GBV tiene
cuatro pasos claves:
5.5.1 Contratar al mejor recurso humano disponible
Los resultados de una empresa dependen de las decisiones que tomen sus
empleados. El recurso humano es y será una de las principales ventajas. Por esto
presidentes como Jack Welch de General Electric dedican más del 25% de su tiempo
de trabajo a desarrollar a sus ejecutivos, por esto, Coca Cola invierte el 6% de
sus ventas en el desarrollo y capacitación de sus ejecutivos.
5.5.2 Delegar la toma de decisiones en aquellos con el mejor
conocimiento para tomarlas
En una compañía existen desigualdades en todos los niveles. Los accionistas
quieren maximizar el retorno, pero es la alta gerencia la que tiene la
información operativa diaria para lograrlo. El vicepresidente de producción
quiere reducir el tiempo de los procesos, pero es el operario de línea quien
sabe cómo optimizarlo. Estas asimetrías de información exigen que las decisiones
las tome aquel que tiene la mejor información.
5.5.3 Usar indicadores de valor para asegurar que el poder de decisiones
se usa bien
La toma de decisiones debe venir acompañada de indicadores de desempeño
específicos que permitan reconocer cuándo una decisión crea valor. Estos
indicadores van desde el EVA para el gerente, hasta el cumplimiento en
colocación de nuevos productos para el ejecutivo de cuenta, además se deben
identificar los inductores (palancas) de valor. En Colombia es importante
recordar que la inflación afecta muchos de estos indicadores y que si no se
entiende su influencia, las medidas que se adopten pueden estar equivocadas.
Una vez estructurada la red de indicadores, se deben introducir reportes
periódicos de medición de valor que le permitan medir cuál es la tendencia de
creación de valor. Además se debe medir el desempeño de los ejecutivos con
contratos formales de desempeño basados en metas preacordadas.
Finalmente, se debe ajustar el sistema de planeación para que las
estrategias propuestas se cuantifiquen y los objetivos se asignen entre los
ejecutivos.
5.5.4 Alinear los incentivos de los ejecutivos mediante planes de compensación variable
Cuando se comienza a desarrollar toda esta red de indicadores se generan
incentivos contrarios entre los ejecutivos. Ventas buscará un plazo de cuentas
por cobrar inadecuado para finanzas. Los accionistas buscarán una creación de
valor que pueda llevar a la gerencia a tomar decisiones incómodas como
apalancamientos elevados, pago de dividendos o proyectos de alto riesgo.
Para que todos los intereses apunten hacía el mismo punto, se deben
introducir mecanismos de compensación que premien la creación de valor.
Además de estas cuatro características, se deben tener como elementos
clave los siguientes: el compromiso de los accionistas y la alta gerencia con el
cambio, la disponibilidad de la información necesaria (interna y externa) y
envolver a todo el personal con la nueva gestión.
Cumpliendo con estos cuatro elementos clave y teniendo la mentalidad
basada en el valor, se puede mantener la GBV vigente durante el tiempo.
6. UNA NUEVA HERRAMIENTA GERENCIAL:
EL SISTEMA INTEGRADO ABC-EVA
Dos profesores de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU), Narcys Roztocky y Kim
LaScola Needy (1998), han desarrollado una propuesta en la cual mezclan el
método de costeo basado en actividades, ABC con un indicador de desempeño basado
en la creación de valor, el EVA.
Según sus autores, el nuevo sistema resulta ser una nueva y poderosa
herramienta gerencial, con la que se pueden manejar exitosamente los costos y el
capital de las empresas y que permite además, crear valor a través del
perfeccionamiento en las estructuras de costos.
A continuación se presenta la nueva práctica, su metodología y un ejemplo
ilustrativo:
El nuevo sistema tiene su origen en la Gerencia Basada en Actividades,
GBA (ABM, Activity Based Management), ya que ésta presentaba la falla de no
tener en cuenta el costo por el uso del capital, por lo cual se buscó adicionar
un componente que incorporara dicho costo. (Hubell)
6.1 MOTIVACION PARA IMPLEMENTAR EL SISTEMA ABC-EVA
El sistema ABC-EVA es especialmente valioso para empresas que tienen altos
costos de capital. Con el objetivo de ayudar a las empresas a decidir si este
sistema tiene el potencial para mejorar su información de costos, se debe
examinar el ratio costos de capital a costos operacionales. El índice que es
llamado CO-ratio, puede ser mostrado matemáticamente así:
CO-ratio = Costos de capital / Costos operacionales
Si el CO-ratio es alto, mayor al 10%, la empresa debería considerar la
implantación del sistema ABC-EVA.
6.2 ETAPA DE PREIMPLEMENTACIÓN
Como con cualquier nuevo sistema, el paso más importante es obtener el apoyo
y compromiso de las directivas empresariales. Luego de obtener este apoyo y para
mostrar su compromiso, la gerencia debe ensamblar un equipo con alto
empoderamiento, dedicado a la implementación del nuevo sistema.
6.3 METODOLOGÍA DE IMPLEMENTACION
La principal diferencia de esta metodología, comparada con otras, yace en el
procedimiento para llevar o asignar el costo de capital a los específicos
objetos de costo. Mientras algunos autores proponen que el costo de capital debe
primero adicionarse a las actividades y luego ser asignado a los objetos de
costo usando los inductores de capital, el método propuesto asigna los costos de
capital directamente a los objetos de costo. Esta metodología puede ser dividida
en seis pasos. Los pasos 1 al 5 son similares a los que se dan en el método ABC,
el sexto es el más importante ya que es en éste donde se mezcla ABC y EVA.
La siguiente es la descripción de los seis pasos:
Paso 1. Revisar la información financiera de la empresa: Casi toda la
información necesaria para desarrollar el análisis puede ser obtenida del estado
de resultados y el balance general. El P&G es necesario, básicamente, para
estimar los costos operacionales, mientras que el balance es necesario para
calcular el costo de capital. Alguna información necesaria para realizar los
ajustes de que es objeto el EVA se puede encontrar en las notas a los estados
financieros del reporte anual de la firma.
Paso 2. Identificar las actividades principales: Son identificadas las
operaciones de negocios y manufactura que realiza la empresa y utilizan o
consumen recursos operacionales o son responsables por inversiones de capital.
Paso 3. Determinar el costo operacional para cada actividad: Son
calculados los costos operacionales para cada actividad como en el ABC.
Paso 4. Seleccionar los inductores de costo: Se desarrolla de manera
similar al procedimiento ABC.
Paso 5. Calcular los costos operacionales para los objetos de costo: Una vez
que se han seleccionado los inductores de valor, los costos operacionales son
asignados a los objetos de costo de la misma forma que en el tradicional ABC. En
la mayoría de los casos el análisis ABC termina después que los costos
operacionales son calculados y sumados a los costos directos. Algunos autores
llaman a este resultado Utilidad Operacional después de Impuestos, otros
Beneficio Operacional. Este método deja de lado la información del balance
general y el P&G, por ejemplo, los gastos financieros representados en los pagos
de interés a los bancos por concepto de préstamos o los pagos que se realizan
por concepto de impuestos, los cuales no son más que costos de capital. Lo que
se hace típicamente es asignar estos costos a los objetos de costo. Esto conduce
a distorsiones de costos y a asignaciones inequitativas de los gastos. En
consecuencia, surge la necesidad de refinar el método ABC, dicha refinación se
produce al implementar el sistema ABC-EVA, el cual involucra los costos de
capital.
Paso 6. Calcular los costos de capital para los objetos de costo: El
principal objetivo de este paso es distribuir los costos de capital de la
empresa a los objetos de costo apropiados. En otras palabras, el costo de
capital de los activos usados para producir un objeto de costo necesita ser
asignado a los objetos de costo. Por ejemplo, asuma que una compañía elabora dos
productos: uno es pagado por los clientes en el momento de la entrega, mientras
el segundo es entregado y después facturado. En este ejemplo, la compañía
incurre en gastos por el segundo producto relacionados con la transacción de
cuentas por cobrar. Asumiendo que la compañía tiene cuentas por cobrar de
$100.000 y un costo de capital de 10%, entonces el costo de capital de $10.000
($100.000 x 10%) puede ser asignado al segundo producto.
6.4 ILUSTRACION
En esta sección se presentan los resultados de un estudio de campo que
examinó el desarrollo de un sistema ABC-EVA en empresas manufactureras de tamaño
pequeño. Una pequeña empresa dedicada a la producción de avisos, screen y
copiado en láminas de caucho, localizada en Pittsburgh (EE.UU), con
aproximadamente 30 empleados, fue escogida para ejemplificar el estudio. La
firma de ahora en adelante será llamada ScreenPrint.
ScreenPrint estaba inmersa en una coyuntura difícil, la había comprado
un grupo empresarial que exigía mejores resultados, además debía identificar la
línea de negocio más importante para desarrollar una ofensiva de mercadeo
impulsada por los nuevos dueños, con el objetivo de mejorar las ventas y la
utilidad final. Finalmente, la gerencia sentía que el sistema de costeo
tradicional que estaban usando no proveía la información suficiente para mejorar
la estructura de costos. Debido a las anteriores circunstancias, la firma acudió
a la Universidad de Pittsburgh para mejorar su desempeño. La gerencia de
ScreenPrint decidió usar el margen bruto de utilidades, como el criterio de
decisión para realizar la expansión en ventas, como se muestra en la siguiente
tabla (en miles):
|
|
LINEAS DE PRODUCTO |
|
|||||
|
|
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
6 |
Total |
|
Ventas |
1041 |
393 |
356 |
102 |
35 |
28 |
1955 |
|
Costo directo |
-503 |
-258 |
-273 |
-67 |
-25 |
-24 |
-1.150 |
|
Utilidad Bruta |
538 |
135 |
83 |
35 |
10 |
4 |
805 |
|
Margen Bruto de Utilidades |
52% |
34% |
23% |
34% |
29% |
14% |
36% |
Realizado por Roztocki y Needy, los ponentes de la nueva propuesta.
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