1. Introducción
"En el trabajo del saber y en la mayoría de los trabajos de servicios,
en los que la máquina (si la hay) está al servicio del trabajador, la
productividad de los trabajadores, exige la eliminación de cualquier
otra actividad que no contribuya a su rendimiento, ya que lo desvía y
distrae de ese rendimiento.
Eliminar esos trabajos puede ser el primer gran paso hacia una mayor
productividad en el trabajo del saber y de los servicios."
Para Peter F. Drucker, para lograr una mayor productividad en el trabajo
de las personas instruidas y en el trabajo de los servicios, se deben
eliminar todas aquellas tareas que no contribuyan a su rendimiento.
Cada empleado debe centrar su atención, única y exclusivamente, en las
actividades que han sido definidas para el puesto de trabajo que ocupa,
lo que lo llevará a lograr la máxima productividad en el desarrollo de
las mismas.
Particularmente este tema, según lo aborda el autor, nos lleva a
plantearnos si los cambios propuestos para las organizaciones, sus
políticas, valores, etc. se están sucediendo en un sentido de evolución
o de involución.
¿No estaremos volviendo a Fayol y al viejo refrán "zapatero a tus
zapatos"? Esto puede ser muy oportuno para las organizaciones tras la
búsqueda de la eficiencia en cada una de las tareas, suponiendo que la
suma de dichas partes redundaría en un beneficio del conjunto; pero no
podemos dejar de plantearnos algunas preguntas:
¿Qué pasa con los individuos y su participación en la cadena de valor,
en su relación y comunicación con sus proveedores y clientes (internos o
externos)?
¿Qué pasa con la visión global de la Organización y de los objetivos de
la misma que debe poseer cada empleado?
Si simplemente se limitan a cumplir su trabajo ¿quién hace el análisis
crítico de las actividades que, por realizarse repetidamente tienden a
salir cada vez mejor, pero pueden no ser las que hacen falta?
¿Cómo se compatibiliza este enfoque de "yo me limito a lo mío" con la
idea de un mejoramiento continuo, que exige repensar continuamente la
tarea en relación con el valor que pretende aportar y este, siempre está
no en la propia tarea sino en el impacto de la misma sobre el conjunto?
¿Están dispuestas las Organizaciones a desperdiciar la sinergia de los
grupos de trabajo?
En busca de la productividad de la Organización ¿se estará descuidando
al "elemento" humano?
A lo largo de este ensayo pretendemos resolver estos interrogantes, y de
ser posible un poco más: confrontar posturas de distintos autores,
volcar nuestros criterios personales fundamentados en conocimientos
adquiridos y experiencias propias; tendiendo siempre a dilucidar cuál es
la orientación que toman las Organizaciones hoy, cuáles son sus valores
primarios; e intentar visualizar cuál será el futuro de las mismas como
componentes y formadoras de sociedades humanas.
Creemos que aclarar estos interrogantes que hoy se nos manifiestan,
aportará a nuestro futuro como profesionales de la Administración. Sin
duda alguna deberemos relacionarnos con los recursos humanos en esos
trabajos.
Por las características de las funciones que debamos asumir nos veremos
en la necesidad de no perder de vista los objetivos de la organización.
Pero este camino que vamos a seguir, en el que volcaremos todo lo
aprehendido durante nuestra carrera, estamos concientes que lo
transitaremos sin perder de vista que quienes trabajan a nuestro lado o
en contacto con nosotros son personas -y no costes- y deben ser
consideradas como tales, con sus objetivos personales, sus
características individuales, sus anhelos, etc. , y nuestro trabajo será
armonizar esos objetivos con el recurso humano que aportan a la
organización a efectos de lograr el crecimiento conjunto.
2. Desarrollo
Productividad, Participación y Liderazgo
Comenzaremos centrando la atención en las diferentes posturas sobre lo
que implica la productividad.
Tal como lo mencionábamos inicialmente, Peter Drucker (1955) afirma que
cada empleado debe concentrarse en el trabajo y la tarea, eliminando
todas aquellas que distraen su rendimiento; de esta manera logrará
incrementar su productividad, desprendiéndose por consiguiente la
importancia que da el autor al rendimiento.
No olvidemos que su obra nace como continuación de la escuela de Henri
Fayol (1949), para quien el individuo no está motivado, es perezoso,
irracional, incapaz de autodisciplina y auto-responsabilidad; se
preocupa exclusivamente del interés personal.
Debemos no obstante hacer una disquisición: Si bien Fayol estaba a favor
de la especialización, lo hacía por basarse en ciertos supuestos con
respecto al individuo; esto es, la desconfianza básica hacia ellos, y a
su vez consideraba que existían algunos pocos que podían ser
responsables y por ello tener a cargo el control sobre los demás;
mientras que Drucker apoya la especialización por motivos técnicos; esto
es, eficiencia, productividad y concentración en el trabajo.
También Max Weber desarrolló el modelo burocrático de organización,
teniendo en cuenta la división de trabajo y como herramienta para lograr
la productividad y la eficiencia. Así, los fundamentos para aportar a la
división del trabajo es, en los tres casos, diferente. No obstante todos
llegan al resultado de lograr individuos que solo se dediquen a su tarea
de hacer y otros a la de hacer que otros hagan (planificar y controlar).
Esta separación entre quien hace y quien piensa tiene por su supuesto
sus críticos: Kenneth Blanchard postula que el líder del equipo debe ser
capacitador de personas y facilitador de equipos, pero no apenas como
líder eficaz del grupo, sino también como miembro eficaz de él.
Para W. Edwards Deming y sus postulados sobre calidad, productividad y
competitividad, la productividad viene dada de manera natural e
inevitable por la mejora de la calidad, basada en la disminución de
reprocesos. Esto no se logra eliminando aquellas tareas que no
corresponden a la actividad principal del puesto –tal como plantea
Drucker-, sino aquellas que no aportan a la cadena de valor.
Ello implica que hay actividades que no tendrían que ver específicamente
con la tarea en sí de una persona, pero que sirven y hasta se vuelven
imprescindibles para asegurar la relación entre dicha tarea y las
realizadas por otras personas o departamentos, pero que pertenecen al
mismo proceso de agregación de valor.
De esta manera, a través de una participación activa del empleado en
acciones específicas que contribuyen a un mejoramiento continuo, éste se
siente orgulloso de su trabajo. Pero para lograr esta satisfacción con
el trabajo debe reconocerse al empleado la capacidad para ejercer
autocontrol en sus tareas. Más aún: parte importante de su trabajo será
realizar el control del proceso a su cargo para, a través de registros
que él mismo lleva, pueda conocer el comportamiento de dicho proceso y,
a partir de ello involucrarse activamente -de forma individual y/o
colectiva- en la búsqueda de la mejora continua a través del círculo
virtuoso de planificar, hacer, controlar y actuar (también conocido como
Ciclo de Deming).
De esto se desprende que es imposible que alguien se involucre en algo
en donde no pueda aportar su pensamiento, y también la necesidad de que
la organización cuente con registros de experiencias en cada puesto o
tarea y otros registros que puedan ayudar en el futuro y para la toma de
decisiones, evaluación de procesos, rediseños, prevención y mejorías,
etc.
En contrapartida, y volviendo a la frase inicial de Drucker que motiva
este ensayo, todas estas tareas de relevar información y participar en
acciones de mejora en el puesto de trabajo no serían específicas del
puesto y por lo tanto tampoco contribuyen a la productividad.
Sistema Toyota: Otro punto de vista
En el mismo sentido que Deming, el sistema Toyota de producción
investigado y divulgado por Yasuhiro Monden también intenta aumentar la
productividad y reducir los costos de fabricación. A diferencia de otros
sistemas mas cercanos a la perspectiva de Drucker, consigue sus
objetivos sin atentar a la dignidad humana del trabajador y yendo un
paso más allá: colocando al respeto por la dimensión humana como uno de
los tres sub-objetivos a considerar para la reducción de costes junto
con el control cuantitativo y la calidad asegurada.
Como base para el logro de los tres sub-objetivos y, a través de ellos,
el objetivo general, establece cuatro conceptos clave de los cuales el
más divulgado es el de justo-a-tiempo. Pero los otros tres, que son los
que mas nos interesan para nuestro análisis y son colocados por el autor
al mismo nivel de importancia que el citado, son:
Autocontrol (Jidoka).
Flexibilidad en el trabajo (Shojinka).
Pensamiento creativo (Soifuku).
Empecemos por el primero (Justo a Tiempo), Drucker plantea la necesidad
de limitarse a hacer cada tarea individual de la forma más productiva,
esto es haciendo la mayor cantidad de cosas específicas posibles en el
menor tiempo.
Justo a Tiempo significa diametralmente lo contrario: no hacer más que
lo que va a precisarse cuándo es preciso y no antes. Las personas que se
encuentran ociosas harán uso de su polivalencia para asistir las tareas
que en ese momento se requieran
para lograr los objetivos del conjunto del proceso.
En cuanto al Autocontrol, no vamos a extendernos en éste porque ha sido
suficientemente trabajado en párrafos anteriores con los cuales Monden
es coincidente.
La Flexibilidad en el Trabajo, como ya vimos, es complementaria al Justo
a Tiempo: la polivalencia estará orientada a que la persona se dedique a
tareas que agreguen valor y esto es posible sólo cuando es necesario, no
realizando la misma tarea de forma aislada porque esto, según Monden, no
haría sino aumentar existencias que no pueden ser utilizadas y restar
recursos humanos allí donde se los necesita.
Pensamiento Creativo: coincidente con el mejoramiento continuo propuesto
por Deming, que requiere la búsqueda permanente de nuevas y mejores
vías, actividad que según Drucker restaría eficiencia a la tarea.
Como ilustración a este tema queremos incluir el siguiente aporte de
Jorge Bucay:
"Había una vez un hachero que se presentó a trabajar en una maderera. El
sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que el
hachero se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó
una zona.
El hombre entusiasmado salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
Te felicito- dijo el capataz – sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su
propio desempeño al día siguiente; así que esa noche se acostó bien
temprano.
A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.
Me debo haber cansado – pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su propia marca de dieciocho
árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda
la tarde tratando de voltear su segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle
lo que le estaba pasando, y a jurarle y perjurarle que se esforzaría al
límite de desfallecer.
El capataz le preguntó:
¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?
¿Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles."
Integración, Participación y Polivalencia
En Toyota, el conflicto entre productividad y humanismo se ha buscado
resolver con suficiente éxito mediante mejoras en cada unidad de trabajo
llevadas a cabo por grupos reducidos que se denominan Círculos de
Calidad. Aquí, la unidad de trabajo no es la tarea sino todas las tareas
que se desarrollan en una misma área. Este método da por sentado que
existen herramientas o sistemas que pueden aplicarse para minimizar los
efectos negativos de las mejoras en la productividad, respecto a
aspectos humanos de los trabajadores. Y el tiempo invertido en
capacitación, en herramientas de resolución de problemas y toma de
decisiones en equipo, imprescindibles para este logro ¿no podría
considerarse –según Drucker- otra distracción a la productividad?
Además, para Drucker un incremento en la productividad se logrará
aumentando la especialización, y por consiguiente creando otras
funciones para que se encarguen de las tareas que se dejan de hacer en
las funciones especializadas. Contrariamente, en el sistema Toyota la
productividad viene dada por la polivalencia de los trabajadores, lo que
implica que no se incrementen, por el contrario se disminuyan, el número
de puestos necesarios.
Pero esto implica, por supuesto, que cada trabajador no sólo sabe hacer
su tarea específica, sino también todas las demás que requieren su
polivalencia, así como las necesidades y los parámetros para
autocontrolar la calidad de su trabajo en todas ellas; situación
contraria a lo que parece proponernos Drucker con un "zapatero a sus
zapatos" en donde, podríamos pensar, uno sólo se dedicaría a hacer "lo
suyo".
La postura de Deming y el Sistema Toyota coincide con la propuesta por
Tom Peters y Robert Waterman: "Hay que tratar a los trabajadores como
adultos, como socios; hay que tratarlos con dignidad, con respeto. Hay
que tratarlos a ellos como la fuente primaria de mejoras en la
productividad. Estas son lecciones fundamentales que se desprenden de la
investigación en las compañías excelentes. En otros términos, si uno
quiere productividad y las recompensas financieras consiguientes, tiene
que tratar a los trabajadores como los activos más importantes".
Como se desprende del análisis de estos autores, el individuo es la
fuente de la productividad y debe ser "incorporado" a la organización.
Debe sentirse parte, de esta manera sus objetivos personales serán
congruentes con los de la organización, interesándose y motivándose él
mismo a lograr la productividad por propia iniciativa. Según Peters y
Waterman la atención a los empleados, y no a las condiciones de trabajo
propiamente dichas, es lo que produce el mayor impacto sobre el
rendimiento; cosa que ya había descubierto Elton Mayo (1933) en sus
famosos estudios Hawthorne. Apoyan además la polivalencia, al punto de
considerar que los Equipos de Productividad (Círculos de Calidad,
Equipos de Mejoría, etc.) resultan más innovadores y productivos que
cualquier otra forma de Organización.
Según exponen, "En este sentido el psicólogo Ernest Becker, por ejemplo,
ha formulado una importante tesis, si bien no le han hecho caso la
mayoría de los analistas de la administración. Sostiene que el hombre es
manejado por una "dualidad" esencial: necesita al mismo tiempo ser parte
de algo y sobresalir; necesita a la vez ser miembro de un equipo ganador
y ser una figura de primera por derecho propio. El hombre acepta la no
libertad (una gran dosis de conformismo) como el precio de
autoperpetuarse; en otras palabras, se somete voluntariamente a la
rutina de las ocho horas diarias, siempre que considere la causa grande.
La compañía puede realmente, producir la misma resonancia que el
exclusivo club o la sociedad honorífica."
Coincidiendo con este punto de vista encontramos otros importantes
teóricos de la organización, como Eugene Enriquez y al mismo Durkheim,
quienes ponen énfasis en el carácter coercitivo de las instituciones;
también René Kaes sostiene que a cambio de la seguridad que nos ofrecen
las instituciones de estar integrados en un todo social, los hombres
cedemos a ellas gran parte de nuestra libertad. Este comportamiento
responde a la necesidad del hombre de sentirse integrado a un grupo
social. Esta integración a su vez le proporciona aprendizaje y ayuda a
desarrollar la personalidad, es decir, lo aceptamos a fin de poder
construir así nuestra identidad
Sin pretender ser reiterativos, en este nuevo aporte también son
postulados como aspectos críticos para el éxito en la organización
elementos que, según la frase inicial de Drucker que motiva este
análisis, son enemigos de la eficiencia y la productividad.
3. Especialización – Concentración
Peters y Waterman también ofrecen su propia versión del "zapatero a tus
zapatos", pero no centrada en la función individual como plantea Drucker
sino en el conjunto de la organización. Según estos autores, la empresa
que quiere ser productiva debe centrar su atención y recursos en lo que
mejor sabe hacer, y tercerizar las demás tareas en prestadores externos
especialistas, que son mejores específicamente en cada una de ellas.
Las organizaciones que se diversifican sin perder de vista su principal
destreza son las que logran mayor éxito. Mientras que las que pretenden
abarcar muchos campos distintos, tienden a fracasar. Por lo que
inferimos que la diversificación es una práctica aceptada para lograr la
estabilidad mediante la adaptación, pero si esta práctica no es una
estrategia de la organización como conjunto se obtendrán los efectos
contrarios.
Aporte de otras ciencias: Grupos o Equipos – Participación
En los últimos autores analizados para contrastar con la postura de
Drucker, aparecen denominadores comunes que pueden dar indicios de toda
una corriente de management opuesta a la escuela tradicional. Dicha
corriente se nutre de la reunión de aportes de dos fuentes diferentes:
por un lado, el modelo de gestión de la calidad total y, por el otro,
los grandes autores de las ciencias del comportamiento. De dicha
corriente surge un nuevo paradigma organizacional, tal como lo afirma
Kenneth Blanchard:
"Con los rápidos cambios sociales, tecnológicos y de información que se
están sucediendo, la sociedad se ve frente a nuevas tensiones. Las
empresas son más complejas y competitivas. Ya no dependen de algunos
pocos y excelentes emprendedores para que asuman el liderazgo. Si
pretenden sobrevivir, deben imaginar nuevas maneras de penetrar en la
creatividad y en el potencial de las personas en todos los niveles.
Juntando a esos cambios una población que se transforma, un cambio en
valores y en la ética tradicional del trabajo se obtendrá una demanda
creciente de modernas estructuras organizacionales y una nueva
definición de liderazgo.
Todos los actores sociales pertenecen a algún grupo. Los grupos son
conjuntos de actores sociales en quienes se intensifica la interacción.
Los grupos, unidades estructurales, operan en la realidad social e
interactúan unos con otros. Se caracterizan por poseer conciencia
grupal, cohesión en la acción e integración mutua.
Como venimos analizando, se pone de manifiesto la necesidad de responder
a estos cambios de manera rápida y eficiente. Consideramos que para ello
es indispensable utilizar todos los recursos disponibles en la
organización, lo cual incluye los aportes de ideas que pudieran surgir
de todos los niveles de su estructura, y no como sugiere la corriente
seguida por Drucker, limitar estos aportes sólo a los directivos o
ejecutivos de la Organización, en sus funciones de planificación y
control.
Como resultado viene apareciendo un movimiento tan intenso en cuanto a
participación y envolvimiento en prácticas administrativas que es
llamado la tercera revolución. Una nueva estructura organizacional
comienza a formarse: el equipo que incrementa participación societaria e
incumbencias propicia creatividad y habilidades. El líder de hoy
necesita ser capacitador de personas y facilitador de equipos, pero no
apenas como líder eficaz del grupo sino también como miembro eficaz del
grupo.
Precisamos gerentes que favorezcan el trabajo en equipo, faciliten la
solución de problemas en grupo y focalicen la atención y el entusiasmo
del grupo en un continuo perfeccionamiento. En el mundo de hoy la
productividad grupal muchas veces es más importante que el cumplimiento
de tareas individuales.
En complemento a la idea de participación de todos los niveles de la
estructura en la generación de propuestas y mejoras, resulta necesaria
la aparición de dos elementos: Un líder capaz de cohesionar los
objetivos personales de cada integrante del grupo con los de la
Organización; y un cambio en la estructura tradicional que favorezca el
accionar de este líder con vistas a aprovechar la sinergia del grupo.
Los sistemas que oponen "jugador a jugador" deberían modificarse de modo
que la prioridad de cada miembro del equipo sea la realización del
objetivo del grupo. Para hacerlo, los gerentes deberían renunciar a gran
parte del control que ejercen sobre sus subordinados. Si eso sucediera
se crearía un sentimiento del poder grupal y el grupo desarrollaría un
orgullo proveniente de realizaciones de alta calidad.
Nunca oiremos "este trabajo no es mío" en una empresa en que se
practique el trabajo en equipo. Cuando los grupos funcionan bien pueden
resolver problemas de mayor complejidad, tomar mejores decisiones,
liberar más creatividad y desarrollar más capacidades y
responsabilidades individuales que cuando los individuos trabajan solos,
es lo que conocemos por sinergia."
4. Sinergia – Cooperación
El concepto de sinergia, que observamos no fue considerado por la
corriente del pensamiento administrativo tradicional seguido por
Drucker, nos parece que es muy enriquecedor de las relaciones del
empleado con su trabajo, como así también el de cooperación, entendido
como el comportamiento colectivo que hace que los actores procesen en
conjunto sus recursos, conocimientos y aptitudes y aún sus emociones; ya
que le otorga a éste una visión global del proceso y sus resultados,
facilitándole a la organización la información necesaria para la toma de
decisiones rápidas demandadas por su entorno, además de originar en cada
integrante del equipo, individual y grupalmente, el sentimiento de
satisfacción, pertenencia y reconocimiento en relación a la tarea
desarrollada, motivándolo a continuar realizando sus mejores aportes al
proceso.
"Pero entonces, ¿No podrían ellos destruir la productividad? Con
certeza, si no fueran bien gerenciados. Es por eso que decimos que el
líder de hoy precisa ser un capacitador de personas y un facilitador de
grupos".
Los fenómenos grupales son considerados por esta nueva corriente desde
una perspectiva más moral y emotiva, y no sólo desde un rol o una
función. A nuestro entender es una postura más adecuada en cuanto a la
consideración del individuo, en relación a su trabajo, sus necesidades,
anhelos, objetivos, satisfacción, pertenencia, etc. Se incorpora la
totalidad del individuo a la Organización, incluyendo su personalidad,
contrariamente al lineamiento seguido por Drucker, quien menciona que el
individuo debe limitarse a desarrollar su trabajo, interesándose
particularmente en el aspecto productivo del individuo y su
especialización en el trabajo, sugiriendo que todo lo demás (sus
emociones, valores personales, moral, etcétera) debe quedar fuera de la
Organización, determinando la alienación del hombre.
5. Comunicación – Coordinación
Para ilustrar lo necesario de la comunicación, coordinación o relación,
cliente y proveedor internos, trabajo en equipo y sinergia como
componentes tan importantes para el logro de los objetivos
organizacionales como las competencias exclusivas de cada cargo, podemos
detenernos a analizar la siguiente gráfica e interrogarnos sobre cuáles
serían los resultados si estos conceptos no fueran aplicados.
Si analizamos la ilustración precedente podríamos decir que si cada
individuo en particular se limita a desarrollar satisfactoriamente "su
trabajo", en términos de Drucker podríamos estar frente a dos individuos
sumamente productivos.
Pero la ilustración también nos permite observar que, por cada producto
realizado por un sistema donde cada quien se limita a hacer bien "su
parte", simultáneamente son fabricados de manera involuntaria tres
subproductos indeseables:
Desperdicios
Retrabajos, y
Estrés, que aunque no se perciba de forma tangible todos podemos
reconocer que allí está: El estrés surgido, fundamentalmente, de la
impotencia que sienten los trabajadores al percibir que, por más que se
esfuercen, no llegarán a cumplir con su cometido... y la cosa parece
empeorar cada vez más, aunque no todos perciban que esto no es una
situación fortuita, sino el resultado sistemático de una forma de
trabajo que fabrica productos pero también problemas. O como Deming le
llama: "la empresa fantasma".
Y en términos específicos de retrabajos, a nuestro criterio podemos
claramente inferir que muchas veces se "crea" un trabajo o tarea
innecesaria, con las características de un "parche"; y que podría ser
eliminada a través de una adecuada coordinación y trabajo en equipo.
Para combatir este problema resulta necesario, en primera instancia, una
adecuada comunicación entre los individuos que intervienen en el
proceso, como así también entre éstos y el coordinador o gerente y, por
último, de éste con el entorno. Debe informarse a los trabajadores sobre
lo que se espera de su trabajo, quiénes son sus clientes y proveedores
internos, debe dárseles una visión integrada del proceso, para que éstos
"vean" su participación en el mismo y puedan identificarse con el
resultado final, logrando así la motivación y satisfacción personal y
grupal.
En base a nuestras experiencias personales podemos decir que a partir de
allí, y por mera "decantación", irán surgiendo las mejorías de manera
continua, el incremento de la productividad, el logro de los objetivos.
Todo esto como resultado de la sinergia del grupo a través de
actividades que, según la frase de Drucker, atentarían contra la
productividad.
Liderazgo, Estilos y Cambio
Para William Ouchi no sólo existe un tercer tipo de liderazgo que amplía
y supera los estilos X e Y propuestos por Douglas McGregor (1960), sino
que con él nace una nueva filosofía de empresa; la empresa Z tiene todo
un bagaje de valores, prioridades y fundamentos que la hacen única y
diferente a la escuela tradicional.
Esta teoría sugiere que las condiciones humanizadas no sólo aumentan la
productividad y los beneficios de la compañía, sino también la
autoestima de los empleados.
Para él la empresa Z equilibra las relaciones sociales con productividad
porque, de todos modos, las dos se vinculan estrechamente: sociedad y
economía. Si el cuerpo social no funciona adecuadamente, entonces lo
sufrirá el cuerpo económico. Considera a la organización económica un
invento social, que como todo sistema social implica una forma sutil de
coordinación entre sus individuos.
Según esta postura las organizaciones no necesitan directivos u
operarios que trabajen más intensamente, sino que sus mecanismos de
coordinación entre ellos se afinen al punto en que se comprendan todas
las sutilezas de las relaciones, que son esenciales para una
productividad mancomunada.
Todo esto deja ver claramente que la Teoría Z define a la productividad
en sentido contrario a Drucker, ya que da por sentado que ésta es
imposible sin participación en equipo, liderazgo participativo,
conciliación de intereses personales y organizacionales, autocontrol,
polivalencia, comunicación y motivación, entre otros.
Y si bien no está específicamente dedicada al pensamiento de Drucker, la
siguiente carta de crítica de Konotsuke Matsushita, fundador de
Panasonic pide a los dirigentes tradicionales de empresas que revean los
supuestos en los que basan su gestión, los cuales adquieren posiciones
alineadas con la escuela a la que el propio Drucker aportó.
"Nosotros vamos a ganar y el Occidente va a perder: ustedes ya pueden
hacer muy poco para evitarlo, porque la derrota la llevan en ustedes
mismos. Sus organizaciones son taylorianas; pero lo peor es que también
lo son sus cabezas. Ustedes están totalmente convencidos de que manejan
bien sus empresas al diferenciar por un lado los jefes y por el otro los
ejecutantes; por un lado los que piensan, por el otro los que
atornillan.
Para ustedes, el management es el arte de hacer pasar adecuadamente las
ideas de los patrones a las manos de los obreros. Nosotros somos
postaylorianos: sabemos que los negocios se han vuelto tan complicados,
tan difíciles, y la supervivencia de una firma tan problemática en un
entorno cada vez más peligroso, inesperado y competitivo, que la empresa
debe movilizar cada día toda la inteligencia de todo el mundo para tener
posibilidad de salvarse. Para nosotros, el management es precisamente el
arte de movilizar y de coordinar toda esa inteligencia de todos al
servicio del proyecto de la empresa. Porque hemos sabido apreciar mejor
que ustedes la magnitud de los desafíos tecnológicos y económicos,
sabemos que la inteligencia de unos pocos tecnócratas –por brillantes
que sean– es de ahora en más insuficiente para enfrentarlos.
Sólo la inteligencia de todo su personal puede permitirle a una empresa
enfrentar las turbulencias y las exigencias de su nuevo entorno. Ésta es
la razón por la cual nuestras grandes firmas brindan a su personal tres
o cuatro veces más capacitación que las de ustedes. Por eso mantienen en
su interior un diálogo y una comunicación tan densos; por eso solicitan
constantemente las sugerencias de todos; y por eso sobre todo reclaman,
fuera de ellas, al sistema educativo nacional, la preparación de un
número cada día creciente de bachilleres, de ingenieros generalistas
esclarecidos y cultos, tierra de cultivo indispensable para una
industria que debe alimentarse de inteligencia permanente".
Según analizamos lo propuesto por Drucker en relación a la
productividad, las acciones de coordinación, capacitación y comunicación
no son específicos de la función, lo cual los convertiría en
innecesarias e improductivas, mientras que para Matsuchita son
esenciales e imprescindibles para el gerenciamiento.
De esto se desprende que lejos de oponerse a la división del trabajo,
Matsushita se opone a la alienación que esta corriente sugiere. Creemos
que no todos podrán ser directores de la empresa pero sí que todos
podrán sentirse como tales y en este sentido aportar más allá de lo que
su descripción de función, o sus atribuciones de cargo le requieran.
Para esto es necesario una integración del individuo a la organización,
la cual no es posible sin la correspondiente congruencia de intereses y
objetivos. Tal integración supone un trabajo en pos de un unificado
objetivo organizacional y su elemental orientación y seguimiento, lo que
nos lleva a pensar que es imprescindible una coordinación que no podrá
ser de ninguna manera autoritaria.
Por otro lado los constantes y vertiginosos cambios a los que se
enfrentan las empresas hoy en día hacen que más que nunca se replanteen
las acciones a ejecutar y se tomen decisiones cada vez más importante y
más rápidamente.
El curso de estos cambios pueden llevar a modificar las estrategias y
hasta el curso de la organización con lo cual no es factible que las
tareas se mantengan constantes y el individuo pueda perfeccionarse, con
el tiempo, en ellas como sugiere Drucker. Entendemos que el modelo
clásico propuesto por él sólo funcionaría en organizaciones clásicas y
cerradas a su entorno, lo que las llevaría productivamente a
desaparecer.
Estos cambios, la velocidad con que se suceden y la imperiosa necesidad
de información para la toma de decisiones, hacen que la organización
cuente con registros, experiencias y otros registros que puedan ayudar
en el futuro. Para la corriente racional-económica Fredrick Taylor
(1911); Henri Fayol (1943), y para Drucker en particular, la ejecución
de tareas que no sean específicas del puesto deben ser eliminadas a fin
de no atentar a la productividad.
Gestión de Información
Esto demuestra que para Drucker (en confrontación con el pensamiento
empresarial más aceptado actualmente) la gestión de información sobre
los procesos y los sistemas preventivos no harían sino aumentar el
papeleo. Si siguiéramos estos lineamientos en la práctica y no
invirtiésemos en una gestión inteligente e integral de la información,
nos encontraríamos con situaciones semejantes a la que ilustramos a
continuación:
Varias personas precisaban realizar una investigación sobre un animal,
para ellos, desconocido. Pero tenían un problema: eran ciegos, y el
tamaño del mismo impedía que sólo uno de ellos pudiera abarcar
individualmente la pesquisa. Como no tenían a mano otra alternativa,
decidieron que la investigación debía hacerse sí o sí, reemplazando la
visión con los otros cuatro sentidos. Durante el viaje de regreso, cada
uno volcó como pudo los datos recogidos.
Al confrontar las informaciones, inicialmente todos coincidieron: el
"objeto de estudio" olía muy mal, no dejaba de moverse y emitía de vez
en cuando sonidos algo aberrantes. Y, aunque parecía forrado con
colchones, su forma era semejante a un objeto conocido.
El problema fue precisar a qué objeto se le asemejaba:
- Cuatro de ellos coincidieron en que se trataba de una columna (las
patas)
- Otro discordó, afirmando que parecía un caño de desagües (la trompa)
- Otros dos, sorprendidos por las descripciones anteriores, hablaron de
estacas de madera ligeramente redondeadas (los colmillos).
También se mencionó una manguera muy gruesa (la trompa), grandes
pantallas o abanicos (las orejas), un plumero (la cola)... y obviamente
no llegaron a ningún acuerdo.
Sin pretender poner en duda la veracidad o la utilidad de los datos en
los que basa su trabajo, el éxito de un equipo en donde cada quien
pretende que su parte defina al todo, sería tan factible como el
siguiente desafío:
a) Consiga: 4 columnas; 1 caño de desagües; 2 estacas de madera
(ligeramente redondeadas); 2 pantallas o abanicos (los más grandes que
encuentre); 1 plumero y 1 manguera (lo más gruesa posible).
b) Forre todos estos elementos con colchones.
c) Con dichos materiales... fabrique un elefante. Que se mueva,
barrite... y huela como tal.
Lo anterior, aunque inocente, sin grandes aspiraciones y hasta
aparentemente tonto, puede ser sin embargo un ejemplo interesante para
pensar los datos que usamos para hacer nuestro trabajo. En este caso, el
elefante nuevamente va a representar la realidad de la organización, y
nuestras percepciones la única fuente de información hasta ahora
disponible al respecto de la misma.
Cuando comenzamos a trabajar en conjunto, nuestra situación se parece a
la de los "ciegos' y el elefante. Lo que nos alerta este cuentito es
respecto de los peligros de la información parcializada -lo que aquí
sería la "salida" de cada tarea realizada individualmente-.
Como obviamente en una empresa –siguiendo la propuesta de Drucker- nadie
está especialmente interesado en monitorear informaciones que no son
específicas para su tarea, los datos de la rutina, están generalmente
orientados a los objetivos de ese sector, de ese departamento: de ese
ciego que sólo está en contacto con SU realidad.
En otro sentido los cambios han llevado a las empresas a pensar sus
objetivos y estrategias en términos globales, delegando a los niveles
inferiores la búsqueda de mejoras operativas que respondan a dichos
cambios. Esto hace necesario un continuo análisis de las necesidades de
los clientes actuales y/o potenciales, ya sea por el cambio de las
exigencias por parte de éstos o por un aumento de la competencia.
Para Drucker, siempre según la frase inicial que motiva este ensayo este
tipo de acercamiento es también negativo si para el individuo no es una
tarea asignada formalmente. Por el contrario, la experiencia de muchas
organizaciones parece indicar que es necesario un acercamiento entre
proveedor y cliente del tipo "cuerpo a cuerpo" en todos los planos de la
organización.
En términos de la información necesaria, para un adecuado
gerenciamiento, que incluye la toma de decisiones, la coordinación y
planificación; si cada empleado se dedica sólo a su trabajo (con una
visión acotada del proceso), si los que están en contacto con los
clientes que son sólo los vendedores y la "línea de frente" asumen la
misma postura limitándose sólo a vender, y si no se llevan registros por
considerarse tareas improductivas, nos surge el siguiente interrogante:
¿Cómo llega al seno de la Organización la información vinculada con las
verdaderas y cambiantes necesidades de los clientes?
Además, si los cambios se suceden tan rápidamente y afectan tanto a la
orientación y estrategia de la organización como así también a las
tareas que los individuos ejecutan en ella; puede pasar que si me limito
a "mi parte" esté haciendo muy bien mi trabajo pero que ya no tenga
sentido porque ya no es necesario, por lo que mi eficiencia individual
puede convertirse en uno de los peores enemigos de los logros del
conjunto.
6. Normas de Gestión
Analizando las Normas de Gestión de la Calidad, tema de total actualidad
y masiva divulgación en nuestro ambiente, encontramos que la Norma ISO
9004-1 : 1994, para los Sistemas de Gestión de la Calidad, en su punto
18.3 determina que la motivación del personal comienza con la
comprensión de las tareas que se espera que realice y de su contribución
a las actividades globales.
Esto supone un comportamiento grupal como así también una comunicación
fluida entre los integrantes de la organización y un liderazgo y
compromiso compartidos, al proponer concientización del personal a
través de programas a tal efecto y reconocimiento a las medidas
correctivas y preventivas; y propone además, la divulgación de las
mediciones y los reconocimientos ya sean individuales y/o grupales.
Si consideramos la increíble adhesión que han tenido las Normas en
diferentes ramas de la actividad económica en el mundo, por lo menos en
su faz conceptual, deberíamos inferir que las empresas del siglo XXI se
orientan al pensamiento moderno de administración, mas cercano al
"oriental" o de la teoría Z.
El Pensamiento Administrativo
Por lo que vimos, actualmente conviven dos corrientes de administración,
una de las cuales sigue los principios de Drucker y la escuela que él
representa (conocida como escuela tradicional), y un modelo alternativo
basado en la teoría Z, lo cual nos permite (siguiendo a Ouchi)
establecer el siguiente cuadro comparativo:
Organizaciones Japonesas
Organizaciones Norteamericanas
Carreras no especializadas
Carreras especializadas
Mecanismos implícitos de control
Mecanismos explícitos de control
Proceso colectivo de toma de decisiones
Proceso individual de toma de decisiones
Responsabilidad colectiva
Responsabilidad individual
Interés "integralista"
Interés segmentado
Ligando los conceptos de liderazgo mencionados precedentemente, vemos
que las organizaciones tradicionales operan conforme a los lineamientos
propuestos por Douglas McGregor mediante sus teorías X e Y, las que a
grandes rasgos describimos a continuación.
"La teoría X sostiene que los trabajadores son irresponsables y no
tienen voluntad para trabajar, deben ser persuadidos para realizar sus
obligaciones. El enfoque a la organización aplicado a la administración
basado en esta teoría, es para estructurar el trabajo, supervisar de
cerca, recompensar o castigar el desempeño.
Fomenta un sistema de tarea y recompensas, un enfoque a la
administración controlado jerárquicamente, y se basa en el cumplimiento
y beneficio a corto plazo.
Esta teoría se basa en el control social- extensión del proceso de
socialización, entendido como el uso de medios y métodos para inducir a
los actores sociales a actuar conforme a las expectativas que la
organización tiene de ellos.
Si el control social es aplicado efectivamente, la conducta de los
actores será coherente de la esperado.
Si fomentamos la "productividad" a través de un sistema de recompensas e
incentivos individuales, estaremos frente a un método de premios que
manipula la conducta del individuo a través de incentivos materiales
pero sin brindar las herramientas formativas para lograr dicha
productividad; esto es, lejos de fortalecer al conjunto provocamos un
"síndrome de Tupac Amaru" , donde el todo sucumbe porque cada quien solo
tira para su lado.
Esto puede llevar a que se estén favoreciendo conductas de "boicot" o
desleal competencia, con las que probablemente llegaríamos al "autismo"
y a pensar en los demás con el sentido de buscar la manera de
perjudicarlos para que no logren la
recompensa. Se hará lo posible porque el otro fracase y obtener uno
mismo el premio. Obviamente este comportamiento iría en detrimento de la
productividad deseada por este sistema.
Los administradores de la teoría Y crean un entorno que fomenta el
autocontrol y la voluntad para asumir responsabilidades. Suponen que los
empleados quieren trabajar y no tienen que ser forzados para hacer un
buen trabajo. Estos reaccionan en forma positiva a este estilo, quieren
autonomía, reconocimiento y una oportunidad de desplegar su competencia,
creatividad y compromiso".
A nuestro entender, no existe ninguna organización en la que se apliquen
los principios de la teoría Y, aunque sus administradores se muestren
convencidos de que así lo hacen, sucede mas bien que apoyan esta teoría,
pero en la práctica se ajusten a la X.
Entendemos que esto se debe a que la teoría Y es demasiado permisiva,
informal, extrema, teórica y hasta utópica; en el sentido que para
brindar a sus integrantes la autonomía, el reconocimiento y la
oportunidad de desplegar su competencia es necesario, inevitablemente,
al intentar ponerla en práctica quitar atención de la coordinación,
dirección y control que ejercen sus directivos en pos del logro de los
objetivos organizacionales, por lo que no resulta extraño entonces que
los directivos acepten sus postulados pero no los pongan en práctica.
Las estructuras
Entendemos por estructura: "el conjunto, relativamente estable, de la
interrelaciones o interacciones entre sus diversas partes, más la
distribución de estas partes según un orden dinámico."
Por otro lado vemos que los lineamientos de la teoría X determinan que
las organizaciones deben contar con una estructura del tipo piramidal,
como ilustramos a continuación.
En ellas la toma de decisiones se torna lenta y están en manos de una
persona, las necesidades de los clientes finales deben transitar a lo
largo de todos los niveles de la organización y la mayoría de las veces
llegan a destiempo con los consecuentes resultados indeseados.
Los seguidores de la teoría Y apoyan la creencia de que no es necesaria
una estructura formal que contenga a los individuos, ni sistemas de
vigilancia o control alguno. A continuación graficamos como sería su
estructura.
En cambio los seguidores de la teoría Z apoyan la creencia de que es
necesaria una estructura más aplanada; que facilite, por tener menos
niveles jerárquicos, la comunicación fluida entre ellos, y un mayor
acercamiento a las necesidades que manifiestan los clientes finales,
pudiéndoles brindar respuestas inmediatas por ser la toma de decisiones
un proceso ágil y conjunto de todas las áreas de la organización.
Esto supone que en este tipo de organizaciones se aplican los conceptos
modernos de la administración como por ejemplo, el trabajo en equipo, la
polivalencia, la comunicación multidireccional, y el liderazgo
participativo entre otros. Todo ello tendiente a brindar al cliente
final, una acertada y pronta respuesta a sus necesidades, como así
también un mejor ambiente de trabajo a su personal.
Esta sería, aproximadamente, la representación de su estructura:
Con todo lo volcado en el presente trabajo creemos que no se agotan las
alternativas de análisis respecto al tema , motivo del mismo; y
coincidimos en las observaciones realizadas por Ana Catalano y Marta
Novick, particularmente cuando dicen que todavía son pocas las
investigaciones realizadas sobre la empresa como unidad social, como
centro portador y generador de una nueva lógica productiva, a pesar del
desarrollo alcanzado en el análisis organizacional, la psicología, y la
sociología de las organizaciones.
Aún así a continuación desarrollamos las siguientes conclusiones.
7. Conclusiones
Los cambios operados en el mundo, la velocidad con que se concretan y la
imposibilidad de detenernos a pensar demasiado en ellos, so pena de no
poder adaptarnos y así, quedar relegados del mundo moderno, nos lleva a
que hoy en día todos estemos en un estado de continua alerta.
Esta adaptación según lo hemos visto, es posible de lograr a través de
la aplicación de diferentes herramientas propuestas por el modelo de
administración nacido de la conjunción entre la Calidad Total y las
Ciencias del Comportamiento.
Justamente durante el desarrollo de este trabajo intentamos marcar las
diferencias significativas entre este modelo y el tradicional, racional
– económico, al que Peter Drucker adhiere.
Y de ese análisis van surgiendo claramente las herramientas
diferenciadoras, y las ventajas que cada una de ellas conlleva.
Es así que vemos que el actor social, el individuo, el trabajador,
necesita sentirse integrado a un grupo social, desea pertenecer, al
punto de ceder parte de su libertad a cambio de esto, y que negarle esto
es exponerlo a la alineación.
También observamos que, desde el punto de vista de la organización, y la
productividad por ésta deseada, este aspecto de conformación de grupos
lleva a obtener beneficios mayores que cualquier postura que se centre
en el trabajo individual, como respuesta a la cooperación y sinergia que
en el grupo se produce.
Sería necio decir que tantos estudiosos de la nueva corriente de la
administración estuvieran equivocados en los lineamientos centrales de
sus teorías; mientras que es más factible aceptar que los cambios se
sucedieron más rápidamente, y quizás en sentidos diferentes, a los
supuestos por Drucker y en los cuales fundamenta su análisis visionario
y tan oportuno para su época.
Como viéramos durante el desarrollo, este trabajo en equipos o grupos se
ve favorecido, y a la vez suministra, por la transferencia de la
información; siendo lo ideal que cada integrante del grupo tenga
información suficiente para desarrollar cualquiera de las tareas al
grupo asignadas, es decir la polivalencia.
A la vez, la existencia de esta información es una importante
herramienta, para que cada actor tenga una visión completa del proceso,
el producto, la empresa y su resultado, y para que el administrador la
pueda utilizar en la prevención, planificación,
coordinación, la toma de decisiones, etc.
Otras herramientas concretas, que incluyen los principios propuestos por
P. Drucker (productividad y especialización), lo son el método del Justo
a Tiempo, del sistema Toyota, y la tercerización propuesta por Peters y
Waterman, con la diferencia de que tales conceptos son aplicados a nivel
Organización y no a cada puesto en particular, además de ser
complementarios a elementos mencionados anteriormente como la
polivalencia. Para la aplicación exitosa del Justo a Tiempo es
imprescindible brindar al individuo autocontrol, polivalencia y
flexibilidad; siendo que para P. Drucker estos conceptos irían en
detrimento de la productividad. El resultado de este método es un
incremento de la productividad a través de la sinergia de los grupos,
como así también de la cooperación y coordinación entre las
organizaciones especializadas.
Vimos también que estas nuevas corrientes, requieren de nuevos estilos
de liderazgo que incorporan un nuevo enfoque a los conceptos ya
estudiados por Drucker, el que considera el elemento humano. Dentro de
las acciones de este nuevo líder se encuentran las de informar,
capacitar y coordinar a los integrantes de la organización, así como el
ser un buen miembro del equipo, además de las tradicionales de
planificar y controlar.
Somos concientes que en el mundo de hoy, que pretendemos convertir en
global, queda mucho aún por cambiar, dentro de las empresas, que por ser
organizaciones sociales poseen facetas totalmente diferenciadoras una de
otras.
A nuestro entender no existe aún un modelo perfecto aplicable a
cualquier tipo de organización, siempre deberán "aggiornarse" a las
características particulares de su entorno y sus componentes.
Así mismo no creemos que el desarrollo de los diferentes modelos tenga
un patrón de continuidad secuencial, sino que cada uno surge en
diferente momento como una alternativa, pero no necesariamente es
excluyente de los anteriores, sino mas bien una adaptación con mejoras
de los ya existentes.
Coincidimos en que el modelo propuesto por Peter Drucker tiende a quedar
obsoleto, debido a la celeridad con que se suceden los cambios sociales,
económicos, políticos, demográficos, etc., y creemos que los
lineamientos y principios cercanos a la Teoría Z responden más
adecuadamente a la integración de los aspectos humanos y económicos que
deben atender hoy las organizaciones.
8. Bibliografía
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Buenos Aires.1998.
WEINERT, Ansfried. Manual de Psicología de la Organización. Editorial
Herder. Barcelona. 1985.
BUCAY, Jorge. Recuentos para Demián. Nuevo Extremo. Buenos Aires. 1996.
MONDEN, Yasuhiro. El sistema de producción de Toyota. Editorial Macchi.
Buenos Aires. 1990.
PETERS, Thomas J. & WATERMAN, Robert H. En busca de la excelencia.
Editorial Atlántida SA. Colombia. 1982.
BLANCHARD, K.; CAREW, D. y PARISI – CAREW, E. O gerente minuto –
Organiza equipos de alto desempenho. Record.
Río de Janeiro. 1990.
SHOLTES, Peter R. The Team Handbook. Joiner Associates Inc. Madison-USA.
1991.
OUCHI, William, Teoría Z, Hispamérica Ediciones Argentinas, Argentina
1992
Norma ISO 9004-1. Editorial IRAM. Argentina. 1994.
Deming, W. Edwards: "Calidad, Productividad y Competitividad". Ediciones
Diaz de Santos, Madrid, 1989.
GIBSON, IVANCEVICH, DONELLY. Las Organizaciones. Mc Graw Hill.
Santiago-Chile. 2001.
GINER, Salvador. Sociología. Península. Barcelona, 2000.
PUJOL, Andrea. Ciencias del Comportamiento III. Instituto Universitario
Aeronáutico. Córdoba. 2001.
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