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1. ANÁLISIS A PRECIOS CORRIENTES Y APRECIOS CONSTANTES.
Los análisis a precios constantes y a precios corrientes son métodos utilizados comúnmente para medir las variaciones en la renta real disponible. El primero se centra en la descomposición en los componentes de precio y cantidad y el otro en la selección de un conjunto adecuado de artículos como base para medir el poder adquisitivo.
Se ha sugerido que los dos métodos se combinen definiendo un conjunto único de unidades que sirva de base para expresar el poder adquisitivo de todo valor que no pueda descomponerse. La idea básica es sencilla: las restricciones contables del sistema deberán utilizarse, junto con los índices de precios obtenidos por la descomposición, para definir índices explícitos de deflación de precios aplicables a los elementos que no pueden descomponerse.. las objeciones a este método son 2:
o En casi ningún caso (con excepción de los más sencillos) existen
suficientes restricciones contables para definir todos los índices explícitos de
deflación sin introducir hipótesis arbitrarias.
o Incluso si hay restricciones suficientes, puede que los índices de
deflación resultante no tengan una clara interpretación económica.
EJEMPLO: Consideremos un sistema cerrado con 3 cuentas únicamente. La cuenta de producción nos dice que la renta (o producto neto) es igual a los gastos de consumo más la formación neta de capital. La cuenta de acumulación no añade ninguna restricción independiente, ya que solamente nos dice que la formación neta de capital es igual a la ahorro. Suponiendo que únicamente puedan descomponerse los gastos de consumo y la formación de capital, hay dos incógnitas, los índices implícitos de deflación de la renta (o producto neto) y del ahorro, y dos identidades contables independientes. Podemos emplear estas dos restricciones y expresar el equilibrio del sistema a precios constantes, si deflacionamos la renta con el índice de precios obtenidos combinando los gastos de consumo y la formación de capital y si deflacionamos el ahorro con el índice de precios que corresponda a la formación de capital.
El índice de deflación de la renta obtenido de esta forma, es igual al índice de deflación del producto neto tal y como se obtiene generalmente. Este es un concepto útil, pero no es lo mismo que un índice deflación de los insumos primarios, a menos que todo aumento en la productividad se considere a sí mismo como un insumo. Además, el índice deflación del ahorro es igual al de la formación de capital, de modo que el ahorro a precios constantes se define en función de los bienes de capital que se pueden adquirir con dicho ahorro, más bien que en función a los bienes de consumo a los que se ha renunciado para hacerlo posible o de los beneficios que se espera derivar en términos de consumo futuro. De este modo los índices de deflación obtenidos en este caso sencillo, aunque puedan ser adecuados para ciertos fines, sólo constituyen una selección realizada en la gama total de los índices de deflación posibles, de los cuales otros pueden ser más convenientes para otros fines. Este método nos obliga a una selección que puede no ser adecuadas para los fines del análisis que nos proponemos.
Si añadimos una cuenta del exterior, las dificultades aumentan. Suponiendo que únicamente puedan descomponerse las importaciones y las exportaciones, esta ampliación añade una restricción más y otros 3 elementos que no pueden descomponerse y para los que hay que encontrar índices explícitos de deflación. Este problema admite un número indefinido de soluciones formales; por ejemplo:
o Que las dos corrientes entre las cuentas de consumo y le resto del mundo,
las rentas netas distribuidas de los factores y otras transferencias netas,
tienen el mismo índice implícito de deflación de precios.
o Que el ahorro tiene el mismo índice de deflación de precios que los
gastos de consumo.
Con estas hipótesis no es difícil expresar los índices implícitos de deflación de precios en función de cantidades y valores conocidos. Estas expresiones suelen contener diferencias entre magnitudes análogas y por lo tanto es probable que sen erráticas. Además, podrían establecerse otras hipótesis aparentemente inofensivas, que llevarían a resultados erráticos e pero totalmente distintos. A menos que se encuentre una buena razón en términos económicos para aceptar una serie de hipótesis con preferencia a las otras, las soluciones formales que acabamos de describir no se pueden considerar satisfactorias.
CONCLUSIÓN
Para comprender el comportamiento de los agregados económicos es de vital importancia conocer los elementos que permiten determinar el valor agregado de los productos de la economía y la renta real disponible.
Mediante los Estados de Producción y el valor agregado se puede obtener la producción bruta del país o PIB; el cual es uno de los indicadores más importantes a la hora de evaluar el crecimiento económico de un país. Los análisis a precios constantes y corrientes permiten determinar la renta real disponible mediante la cual podemos medir el poder el poder adquisitivo.
BIBLIOGRAFÍAS
Castro y Lessa. Introducción a la Economía. XI Edición: Ventuno Editores.
Samuelson Paul (Año 1996). Macroeconomía. XV Edición Mc Graw Hill.
Sumoza Aixa. Indicadores Macroeconómicos. Universidad Carabobo.
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Alexis David Mujica M,- María Isabel Montilla H.
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