1. Introducción
"En el trabajo del saber y en la mayoría de los trabajos de servicios,
en los que la máquina (si la hay) está al servicio del trabajador, la
productividad de los trabajadores, exige la eliminación de cualquier
otra actividad que no contribuya a su rendimiento, ya que lo desvía y
distrae de ese rendimiento.
Eliminar esos trabajos puede ser el primer gran paso hacia una mayor
productividad en el trabajo del saber y de los servicios."
Para Peter F. Drucker, para lograr una mayor productividad en el trabajo
de las personas instruidas y en el trabajo de los servicios, se deben
eliminar todas aquellas tareas que no contribuyan a su rendimiento.
Cada empleado debe centrar su atención, única y exclusivamente, en las
actividades que han sido definidas para el puesto de trabajo que ocupa,
lo que lo llevará a lograr la máxima productividad en el desarrollo de
las mismas.
Particularmente este tema, según lo aborda el autor, nos lleva a
plantearnos si los cambios propuestos para las organizaciones, sus
políticas, valores, etc. se están sucediendo en un sentido de evolución
o de involución.
¿No estaremos volviendo a Fayol y al viejo refrán "zapatero a tus
zapatos"? Esto puede ser muy oportuno para las organizaciones tras la
búsqueda de la eficiencia en cada una de las tareas, suponiendo que la
suma de dichas partes redundaría en un beneficio del conjunto; pero no
podemos dejar de plantearnos algunas preguntas:
¿Qué pasa con los individuos y su participación en la cadena de valor,
en su relación y comunicación con sus proveedores y clientes (internos o
externos)?
¿Qué pasa con la visión global de la Organización y de los objetivos de
la misma que debe poseer cada empleado?
Si simplemente se limitan a cumplir su trabajo ¿quién hace el análisis
crítico de las actividades que, por realizarse repetidamente tienden a
salir cada vez mejor, pero pueden no ser las que hacen falta?
¿Cómo se compatibiliza este enfoque de "yo me limito a lo mío" con la
idea de un mejoramiento continuo, que exige repensar continuamente la
tarea en relación con el valor que pretende aportar y este, siempre está
no en la propia tarea sino en el impacto de la misma sobre el conjunto?
¿Están dispuestas las Organizaciones a desperdiciar la sinergia de los
grupos de trabajo?
En busca de la productividad de la Organización ¿se estará descuidando
al "elemento" humano?
A lo largo de este ensayo pretendemos resolver estos interrogantes, y de
ser posible un poco más: confrontar posturas de distintos autores,
volcar nuestros criterios personales fundamentados en conocimientos
adquiridos y experiencias propias; tendiendo siempre a dilucidar cuál es
la orientación que toman las Organizaciones hoy, cuáles son sus valores
primarios; e intentar visualizar cuál será el futuro de las mismas como
componentes y formadoras de sociedades humanas.
Creemos que aclarar estos interrogantes que hoy se nos manifiestan,
aportará a nuestro futuro como profesionales de la Administración. Sin
duda alguna deberemos relacionarnos con los recursos humanos en esos
trabajos.
Por las características de las funciones que debamos asumir nos veremos
en la necesidad de no perder de vista los objetivos de la organización.
Pero este camino que vamos a seguir, en el que volcaremos todo lo
aprehendido durante nuestra carrera, estamos concientes que lo
transitaremos sin perder de vista que quienes trabajan a nuestro lado o
en contacto con nosotros son personas -y no costes- y deben ser
consideradas como tales, con sus objetivos personales, sus
características individuales, sus anhelos, etc. , y nuestro trabajo será
armonizar esos objetivos con el recurso humano que aportan a la
organización a efectos de lograr el crecimiento conjunto.
2. Desarrollo
Productividad, Participación y Liderazgo
Comenzaremos centrando la atención en las diferentes posturas sobre lo
que implica la productividad.
Tal como lo mencionábamos inicialmente, Peter Drucker (1955) afirma que
cada empleado debe concentrarse en el trabajo y la tarea, eliminando
todas aquellas que distraen su rendimiento; de esta manera logrará
incrementar su productividad, desprendiéndose por consiguiente la
importancia que da el autor al rendimiento.
No olvidemos que su obra nace como continuación de la escuela de Henri
Fayol (1949), para quien el individuo no está motivado, es perezoso,
irracional, incapaz de autodisciplina y auto-responsabilidad; se
preocupa exclusivamente del interés personal.
Debemos no obstante hacer una disquisición: Si bien Fayol estaba a favor
de la especialización, lo hacía por basarse en ciertos supuestos con
respecto al individuo; esto es, la desconfianza básica hacia ellos, y a
su vez consideraba que existían algunos pocos que podían ser
responsables y por ello tener a cargo el control sobre los demás;
mientras que Drucker apoya la especialización por motivos técnicos; esto
es, eficiencia, productividad y concentración en el trabajo.
También Max Weber desarrolló el modelo burocrático de organización,
teniendo en cuenta la división de trabajo y como herramienta para lograr
la productividad y la eficiencia. Así, los fundamentos para aportar a la
división del trabajo es, en los tres casos, diferente. No obstante todos
llegan al resultado de lograr individuos que solo se dediquen a su tarea
de hacer y otros a la de hacer que otros hagan (planificar y controlar).
Esta separación entre quien hace y quien piensa tiene por su supuesto
sus críticos: Kenneth Blanchard postula que el líder del equipo debe ser
capacitador de personas y facilitador de equipos, pero no apenas como
líder eficaz del grupo, sino también como miembro eficaz de él.
Para W. Edwards Deming y sus postulados sobre calidad, productividad y
competitividad, la productividad viene dada de manera natural e
inevitable por la mejora de la calidad, basada en la disminución de
reprocesos. Esto no se logra eliminando aquellas tareas que no
corresponden a la actividad principal del puesto –tal como plantea
Drucker-, sino aquellas que no aportan a la cadena de valor.
Ello implica que hay actividades que no tendrían que ver específicamente
con la tarea en sí de una persona, pero que sirven y hasta se vuelven
imprescindibles para asegurar la relación entre dicha tarea y las
realizadas por otras personas o departamentos, pero que pertenecen al
mismo proceso de agregación de valor.
De esta manera, a través de una participación activa del empleado en
acciones específicas que contribuyen a un mejoramiento continuo, éste se
siente orgulloso de su trabajo. Pero para lograr esta satisfacción con
el trabajo debe reconocerse al empleado la capacidad para ejercer
autocontrol en sus tareas. Más aún: parte importante de su trabajo será
realizar el control del proceso a su cargo para, a través de registros
que él mismo lleva, pueda conocer el comportamiento de dicho proceso y,
a partir de ello involucrarse activamente -de forma individual y/o
colectiva- en la búsqueda de la mejora continua a través del círculo
virtuoso de planificar, hacer, controlar y actuar (también conocido como
Ciclo de Deming).
De esto se desprende que es imposible que alguien se involucre en algo
en donde no pueda aportar su pensamiento, y también la necesidad de que
la organización cuente con registros de experiencias en cada puesto o
tarea y otros registros que puedan ayudar en el futuro y para la toma de
decisiones, evaluación de procesos, rediseños, prevención y mejorías,
etc.
En contrapartida, y volviendo a la frase inicial de Drucker que motiva
este ensayo, todas estas tareas de relevar información y participar en
acciones de mejora en el puesto de trabajo no serían específicas del
puesto y por lo tanto tampoco contribuyen a la productividad.
Sistema Toyota: Otro punto de vista
En el mismo sentido que Deming, el sistema Toyota de producción
investigado y divulgado por Yasuhiro Monden también intenta aumentar la
productividad y reducir los costos de fabricación. A diferencia de otros
sistemas mas cercanos a la perspectiva de Drucker, consigue sus
objetivos sin atentar a la dignidad humana del trabajador y yendo un
paso más allá: colocando al respeto por la dimensión humana como uno de
los tres sub-objetivos a considerar para la reducción de costes junto
con el control cuantitativo y la calidad asegurada.
Como base para el logro de los tres sub-objetivos y, a través de ellos,
el objetivo general, establece cuatro conceptos clave de los cuales el
más divulgado es el de justo-a-tiempo. Pero los otros tres, que son los
que mas nos interesan para nuestro análisis y son colocados por el autor
al mismo nivel de importancia que el citado, son:
Autocontrol (Jidoka).
Flexibilidad en el trabajo (Shojinka).
Pensamiento creativo (Soifuku).
Empecemos por el primero (Justo a Tiempo), Drucker plantea la necesidad
de limitarse a hacer cada tarea individual de la forma más productiva,
esto es haciendo la mayor cantidad de cosas específicas posibles en el
menor tiempo.
Justo a Tiempo significa diametralmente lo contrario: no hacer más que
lo que va a precisarse cuándo es preciso y no antes. Las personas que se
encuentran ociosas harán uso de su polivalencia para asistir las tareas
que en ese momento se requieran
para lograr los objetivos del conjunto del proceso.
En cuanto al Autocontrol, no vamos a extendernos en éste porque ha sido
suficientemente trabajado en párrafos anteriores con los cuales Monden
es coincidente.
La Flexibilidad en el Trabajo, como ya vimos, es complementaria al Justo
a Tiempo: la polivalencia estará orientada a que la persona se dedique a
tareas que agreguen valor y esto es posible sólo cuando es necesario, no
realizando la misma tarea de forma aislada porque esto, según Monden, no
haría sino aumentar existencias que no pueden ser utilizadas y restar
recursos humanos allí donde se los necesita.
Pensamiento Creativo: coincidente con el mejoramiento continuo propuesto
por Deming, que requiere la búsqueda permanente de nuevas y mejores
vías, actividad que según Drucker restaría eficiencia a la tarea.
Como ilustración a este tema queremos incluir el siguiente aporte de
Jorge Bucay:
"Había una vez un hachero que se presentó a trabajar en una maderera. El
sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que el
hachero se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó
una zona.
El hombre entusiasmado salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
Te felicito- dijo el capataz – sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su
propio desempeño al día siguiente; así que esa noche se acostó bien
temprano.
A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.
Me debo haber cansado – pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su propia marca de dieciocho
árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda
la tarde tratando de voltear su segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle
lo que le estaba pasando, y a jurarle y perjurarle que se esforzaría al
límite de desfallecer.
El capataz le preguntó:
¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?
¿Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles."
Integración, Participación y Polivalencia
En Toyota, el conflicto entre productividad y humanismo se ha buscado
resolver con suficiente éxito mediante mejoras en cada unidad de trabajo
llevadas a cabo por grupos reducidos que se denominan Círculos de
Calidad. Aquí, la unidad de trabajo no es la tarea sino todas las tareas
que se desarrollan en una misma área. Este método da por sentado que
existen herramientas o sistemas que pueden aplicarse para minimizar los
efectos negativos de las mejoras en la productividad, respecto a
aspectos humanos de los trabajadores. Y el tiempo invertido en
capacitación, en herramientas de resolución de problemas y toma de
decisiones en equipo, imprescindibles para este logro ¿no podría
considerarse –según Drucker- otra distracción a la productividad?
Además, para Drucker un incremento en la productividad se logrará
aumentando la especialización, y por consiguiente creando otras
funciones para que se encarguen de las tareas que se dejan de hacer en
las funciones especializadas. Contrariamente, en el sistema Toyota la
productividad viene dada por la polivalencia de los trabajadores, lo que
implica que no se incrementen, por el contrario se disminuyan, el número
de puestos necesarios.
Pero esto implica, por supuesto, que cada trabajador no sólo sabe hacer
su tarea específica, sino también todas las demás que requieren su
polivalencia, así como las necesidades y los parámetros para
autocontrolar la calidad de su trabajo en todas ellas; situación
contraria a lo que parece proponernos Drucker con un "zapatero a sus
zapatos" en donde, podríamos pensar, uno sólo se dedicaría a hacer "lo
suyo".
La postura de Deming y el Sistema Toyota coincide con la propuesta por
Tom Peters y Robert Waterman: "Hay que tratar a los trabajadores como
adultos, como socios; hay que tratarlos con dignidad, con respeto. Hay
que tratarlos a ellos como la fuente primaria de mejoras en la
productividad. Estas son lecciones fundamentales que se desprenden de la
investigación en las compañías excelentes. En otros términos, si uno
quiere productividad y las recompensas financieras consiguientes, tiene
que tratar a los trabajadores como los activos más importantes".
Como se desprende del análisis de estos autores, el individuo es la
fuente de la productividad y debe ser "incorporado" a la organización.
Debe sentirse parte, de esta manera sus objetivos personales serán
congruentes con los de la organización, interesándose y motivándose él
mismo a lograr la productividad por propia iniciativa. Según Peters y
Waterman la atención a los empleados, y no a las condiciones de trabajo
propiamente dichas, es lo que produce el mayor impacto sobre el
rendimiento; cosa que ya había descubierto Elton Mayo (1933) en sus
famosos estudios Hawthorne. Apoyan además la polivalencia, al punto de
considerar que los Equipos de Productividad (Círculos de Calidad,
Equipos de Mejoría, etc.) resultan más innovadores y productivos que
cualquier otra forma de Organización.
Según exponen, "En este sentido el psicólogo Ernest Becker, por ejemplo,
ha formulado una importante tesis, si bien no le han hecho caso la
mayoría de los analistas de la administración. Sostiene que el hombre es
manejado por una "dualidad" esencial: necesita al mismo tiempo ser parte
de algo y sobresalir; necesita a la vez ser miembro de un equipo ganador
y ser una figura de primera por derecho propio. El hombre acepta la no
libertad (una gran dosis de conformismo) como el precio de
autoperpetuarse; en otras palabras, se somete voluntariamente a la
rutina de las ocho horas diarias, siempre que considere la causa grande.
La compañía puede realmente, producir la misma resonancia que el
exclusivo club o la sociedad honorífica."
Coincidiendo con este punto de vista encontramos otros importantes
teóricos de la organización, como Eugene Enriquez y al mismo Durkheim,
quienes ponen énfasis en el carácter coercitivo de las instituciones;
también René Kaes sostiene que a cambio de la seguridad que nos ofrecen
las instituciones de estar integrados en un todo social, los hombres
cedemos a ellas gran parte de nuestra libertad. Este comportamiento
responde a la necesidad del hombre de sentirse integrado a un grupo
social. Esta integración a su vez le proporciona aprendizaje y ayuda a
desarrollar la personalidad, es decir, lo aceptamos a fin de poder
construir así nuestra identidad
Sin pretender ser reiterativos, en este nuevo aporte también son
postulados como aspectos críticos para el éxito en la organización
elementos que, según la frase inicial de Drucker que motiva este
análisis, son enemigos de la eficiencia y la productividad.
3. Especialización – Concentración
Peters y Waterman también ofrecen su propia versión del "zapatero a tus
zapatos", pero no centrada en la función individual como plantea Drucker
sino en el conjunto de la organización. Según estos autores, la empresa
que quiere ser productiva debe centrar su atención y recursos en lo que
mejor sabe hacer, y tercerizar las demás tareas en prestadores externos
especialistas, que son mejores específicamente en cada una de ellas.
Las organizaciones que se diversifican sin perder de vista su principal
destreza son las que logran mayor éxito. Mientras que las que pretenden
abarcar muchos campos distintos, tienden a fracasar. Por lo que
inferimos que la diversificación es una práctica aceptada para lograr la
estabilidad mediante la adaptación, pero si esta práctica no es una
estrategia de la organización como conjunto se obtendrán los efectos
contrarios.
Aporte de otras ciencias: Grupos o Equipos – Participación
En los últimos autores analizados para contrastar con la postura de
Drucker, aparecen denominadores comunes que pueden dar indicios de toda
una corriente de management opuesta a la escuela tradicional. Dicha
corriente se nutre de la reunión de aportes de dos fuentes diferentes:
por un lado, el modelo de gestión de la calidad total y, por el otro,
los grandes autores de las ciencias del comportamiento. De dicha
corriente surge un nuevo paradigma organizacional, tal como lo afirma
Kenneth Blanchard:
"Con los rápidos cambios sociales, tecnológicos y de información que se
están sucediendo, la sociedad se ve frente a nuevas tensiones. Las
empresas son más complejas y competitivas. Ya no dependen de algunos
pocos y excelentes emprendedores para que asuman el liderazgo. Si
pretenden sobrevivir, deben imaginar nuevas maneras de penetrar en la
creatividad y en el potencial de las personas en todos los niveles.
Juntando a esos cambios una población que se transforma, un cambio en
valores y en la ética tradicional del trabajo se obtendrá una demanda
creciente de modernas estructuras organizacionales y una nueva
definición de liderazgo.
Todos los actores sociales pertenecen a algún grupo. Los grupos son
conjuntos de actores sociales en quienes se intensifica la interacción.
Los grupos, unidades estructurales, operan en la realidad social e
interactúan unos con otros. Se caracterizan por poseer conciencia
grupal, cohesión en la acción e integración mutua.
Como venimos analizando, se pone de manifiesto la necesidad de responder
a estos cambios de manera rápida y eficiente. Consideramos que para ello
es indispensable utilizar todos los recursos disponibles en la
organización, lo cual incluye los aportes de ideas que pudieran surgir
de todos los niveles de su estructura, y no como sugiere la corriente
seguida por Drucker, limitar estos aportes sólo a los directivos o
ejecutivos de la Organización, en sus funciones de planificación y
control.
Como resultado viene apareciendo un movimiento tan intenso en cuanto a
participación y envolvimiento en prácticas administrativas que es
llamado la tercera revolución. Una nueva estructura organizacional
comienza a formarse: el equipo que incrementa participación societaria e
incumbencias propicia creatividad y habilidades. El líder de hoy
necesita ser capacitador de personas y facilitador de equipos, pero no
apenas como líder eficaz del grupo sino también como miembro eficaz del
grupo.
Precisamos gerentes que favorezcan el trabajo en equipo, faciliten la
solución de problemas en grupo y focalicen la atención y el entusiasmo
del grupo en un continuo perfeccionamiento. En el mundo de hoy la
productividad grupal muchas veces es más importante que el cumplimiento
de tareas individuales.
En complemento a la idea de participación de todos los niveles de la
estructura en la generación de propuestas y mejoras, resulta necesaria
la aparición de dos elementos: Un líder capaz de cohesionar los
objetivos personales de cada integrante del grupo con los de la
Organización; y un cambio en la estructura tradicional que favorezca el
accionar de este líder con vistas a aprovechar la sinergia del grupo.
Los sistemas que oponen "jugador a jugador" deberían modificarse de modo
que la prioridad de cada miembro del equipo sea la realización del
objetivo del grupo. Para hacerlo, los gerentes deberían renunciar a gran
parte del control que ejercen sobre sus subordinados. Si eso sucediera
se crearía un sentimiento del poder grupal y el grupo desarrollaría un
orgullo proveniente de realizaciones de alta calidad.
Nunca oiremos "este trabajo no es mío" en una empresa en que se
practique el trabajo en equipo. Cuando los grupos funcionan bien pueden
resolver problemas de mayor complejidad, tomar mejores decisiones,
liberar más creatividad y desarrollar más capacidades y
responsabilidades individuales que cuando los individuos trabajan solos,
es lo que conocemos por sinergia."
4. Sinergia – Cooperación
El concepto de sinergia, que observamos no fue considerado por la
corriente del pensamiento administrativo tradicional seguido por
Drucker, nos parece que es muy enriquecedor de las relaciones del
empleado con su trabajo, como así también el de cooperación, entendido
como el comportamiento colectivo que hace que los actores procesen en
conjunto sus recursos, conocimientos y aptitudes y aún sus emociones; ya
que le otorga a éste una visión global del proceso y sus resultados,
facilitándole a la organización la información necesaria para la toma de
decisiones rápidas demandadas por su entorno, además de originar en cada
integrante del equipo, individual y grupalmente, el sentimiento de
satisfacción, pertenencia y reconocimiento en relación a la tarea
desarrollada, motivándolo a continuar realizando sus mejores aportes al
proceso.
"Pero entonces, ¿No podrían ellos destruir la productividad? Con
certeza, si no fueran bien gerenciados. Es por eso que decimos que el
líder de hoy precisa ser un capacitador de personas y un facilitador de
grupos".
Los fenómenos grupales son considerados por esta nueva corriente desde
una perspectiva más moral y emotiva, y no sólo desde un rol o una
función. A nuestro entender es una postura más adecuada en cuanto a la
consideración del individuo, en relación a su trabajo, sus necesidades,
anhelos, objetivos, satisfacción, pertenencia, etc. Se incorpora la
totalidad del individuo a la Organización, incluyendo su personalidad,
contrariamente al lineamiento seguido por Drucker, quien menciona que el
individuo debe limitarse a desarrollar su trabajo, interesándose
particularmente en el aspecto productivo del individuo y su
especialización en el trabajo, sugiriendo que todo lo demás (sus
emociones, valores personales, moral, etcétera) debe quedar fuera de la
Organización, determinando la alienación del hombre.
5. Comunicación – Coordinación
Para ilustrar lo necesario de la comunicación, coordinación o relación,
cliente y proveedor internos, trabajo en equipo y sinergia como
componentes tan importantes para el logro de los objetivos
organizacionales como las competencias exclusivas de cada cargo, podemos
detenernos a analizar la siguiente gráfica e interrogarnos sobre cuáles
serían los resultados si estos conceptos no fueran aplicados.
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Martín Lehder y Elizabeth Pruss
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