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Pero producto de este caso, apareció un documental sumamente
detallado por Discovery Channel durante los primeros meses del año 98
donde se indicaba que el mismo departamento de Defensa, ya había sido
atacado por un hacker en el año de 1994 pero que por razones de
seguridad en dicho momento, el problema fue poco divulgado.
Como este caso, existen muchos más que han sido presentados a público en
general sobre fraudes informáticos a entidades financieras, en la cual
los piratas informáticos accesan a las computadoras centrales de las
mismas, manipulando saldos de las cuentas bancarias a su favor mediante
un no tan complejo método, pero con un gran grupo de gente especializada
en este tipo de fraudes. Conviene entonces que conjuntamente con los
avances tecnológicos, las empresas se preparen y, preparen sus sistemas,
invirtiendo en tecnología de punta que permita disminuir los riesgos y
en muchos casos eliminarlos por completo.
Caso 2: Fraude a Citibank
Este caso es el único documentado en la historia de los robos a bancos a
través de sus sistemas. El robo lo ejecutó un pirata informático de nombre
Vladimir Levin, de nacionalidad Rusa, quién ingenió y diseñó el más conocido
robo de la historia en 1994 por un monto de 10 millones de dólares del Banco
Citibank.
Este caso tuvo un gran despliegue publicitario tanto en Estados Unidos
como en Europa. La forma de operar de este hacker (pirata informático) era
accesando al sistema del Citibank y asignando millones de dólares desde varias
cuentas de clientes en diferentes oficinas de Citibank alrededor del mundo, a
las cuentas de sus cómplices ubicados en: California, Israel, Finlandia,
Alemania, Paises Bajos y Suiza. Todo esto lo hacía desde San Petersburgo en
Rusia y sin separarse de su teclado. Fue arrestado por la Interpol en el año de
1995.
Este caso es extraordinario, no solo por el monto de dinero que fue
robado ni el método utilizado, sino por el revuelo que causó en la comunidad
Financiera y a la Industria de Seguridad del Internet.
Con este caso, se renovaron preguntas acerca de como el crimen
informático prevalece y porqué el sector financiero y comercial son adversos a
reportarlos.
Al respecto surgieron en su momento comentarios tanto del sector
financiero como de los fiscales e Investigadores del caso. Por su lado el sector
bancario a través de sus representantes indicó que el incidente de Citibank fue
una casualidad y que de acuerdo a la ley, el sector financiero debe reportar las
pérdidas experimentadas por estos casos y que, el sugerir que ellos esconden
información es un error. Por otro lado los fiscales e Investigadores se oponen a
estas declaraciones indicando que el caso no fue simple casualidad y, que en las
experiencias adquiridas trabajando con el sector financiero y comercial sucede
que, cuando ellos ven problemas, los niegan y cubren todas las evidencias de lo
que pasó con el propósito de evitar perder la confianza que el público deposita
en la industria, y también para evitar tener problemas con sus superiores.
Actualmente el FBI de Nueva York desde el caso de Citibank indican que han
podido incursionar en el sector privado en aproximadamente 500 compañías, y
aunque no han tenido una gran respuesta, saben que el camino que siguen es el
correcto para proteger a las empresas.
Los crímenes cometidos a través de computadoras se extienden más allá
del robo de dinero en efectivo o a través de tarjetas de crédito. También se
propagan grandemente a robo de secretos comerciales y estrategias corporativas.
Finalmente, Citibank expresó a través de Amy Dates, vocera del Banco;
que a pesar de este incidente, no perdieron un solo cliente y que se alegran de
haber tomado muy seriamente el suceso y que trabajarán con la justicia en forma
vigorosa para determinar a los responsables de estos actos.
Caso 3: Fraude a Barings Bank of London
En Febrero de 1995, El banco con más años en Londres, Barings Bank se vino abajo con pérdidas de más de Un Billón de dólares. El escándalo estremeció al mundo bancario internacional ya que se produjo por un empleado del Banco de nombre Nicholas (Nick) William Leeson de 28 años, quién se desempeñaba como Trader (negociante) del Banco y quién fue culpado por el gran desastre.
Actualmente y después de haber permanecido en las cárceles de Alemania, fue
extraditado a Singapour donde se sigue el proceso. Leeson fue el único envuelto
en el colapso de Barings Bank, aunque los investigadores señalan que los
Ejecutivos del Banco fueron también culpables.
El caso ha sido analizado por políticos, investigadores y gente de la
banca internacional, y todos coinciden en que el error estuvo en el mismo banco,
al permitirle a Lesson iniciar y terminar una operación sin ningún tipo de
control o supervisión de sus actividades. El era director tanto del front-desk
es decir responsables de las operaciones; como del back-office es decir de la
evaluación diaria de los compromisos efectuados, es decir, el nivel de riesgos
adquiridos. En otras palabras, la misma persona debía tomar las decisiones y
controlar esas decisiones para impedir que se corriesen demasiados riesgos.
En definitiva, la caída del Banco Británico se debió a pérdidas
acumuladas por malas negociaciones de Leeson. El estudio de dos oficiales
investigadores reveló que el derrumbamiento de Barings Bank se debió realmente a
la “Incompetencia” en la Administración y la falta de vigilancia en tres
importantes áreas donde se cometieron equivocaciones mayores y estas fueron:
Sistemas, Supervisión y Control Interno.
En las tres áreas se descuido completamente la importancia del control.
Y se indica la “importancia del control” puesto que Barings Bank tenía Auditores
internos pero no se dio importancia a los informes presentados por dichos
auditores. Era evidente que sus funcionarios no tenían el conocimiento y
destrezas necesarias para cubrir cada parte del negocio. Barings Bank contaba
con información, pero no fue usada por negligencia.
Y todo ello parece cierto, ya que la dirección londinense del Barings
estaba informada de las operaciones que realizaba Leeson, ya que transfirió
fuertes sumas durante los dos meses anteriores a la caída del banco (400
millones de libras prestados por cerca de veinte bancos japoneses). Quizá Nick
Leeson mintió sobre las verdaderas razones por las que pedía estas
transferencias, sin embargo, parece extraño la falta de curiosidad de los
directivos en cuanto al destino de importantes sumas de dinero.
Realmente la catástrofe de Barings pudo ser evitada. Reportes de
Auditoría Interna del Banco en el año de 1994 (un año antes del suceso)
mencionaron la necesidad de cambios en la operación del Banco. Si este reporte
se le hubiera dado la importancia del caso, el derrumbe hubiera sido advertido e
impedido ya que, los auditores expresaron en su informe claramente el peligro de
que, Nick Leeson tenga ambas responsabilidades en la negociación, así como
también su habilidad para infringir el sistema del banco. Los Administradores
del Banco ávidos del dinero fácil producto de las negociaciones, no siguieron
estas recomendaciones y las consecuencias fueron dramáticas.
Caso 4: Fraude a la Universidad (cristiana) Spring Arbor en Michigan.
En Mayo de 1995 se desató otro escándalo por Fraude. Esta vez le tocó a
la Universidad Spring Arbor ubicada en Michigan. El acusado: John Bennett de 57
años, cristiano evangélico que disfrutaba de una reputación intachable en los
círculos altruistas de Filadelfia.
La forma de operar de Bennett consistía en aplicar el sistema clásico de
Pirámide de Ponzi, el cual permitió a Charles Ponzi despojar de su dinero a
varias personas de Boston las cuales perdieron todos sus ahorros. Ponzi
convencía a la gente de entregar su dinero a cambio de darles un rédito del 50%
al término de tres meses. Con los fondos de quienes se animaban a invertir,
Ponzi saldaba las cuentas que se iban venciendo, pero la mayoría de los primeros
“beneficiados” re-invertían sus ganancias. Como era de esperarse, la gigantesca
pirámide acabó por venirse abajo y miles de personas fueron estafadas.
El sistema de Bennett en consecuencia era una pirámide, la cual fue
descubierta por Albert Meyer, un profesor de contabilidad de la universidad de
Spring Arbor y en la cual también era contador. Meyer vio en los estados de
cuenta de la Universidad, transferencias altas de dinero a una cuenta bancaria
perteneciente a una fundación llamada Herencia de valores. Investigando el caso,
Meyer fue informado, que Herencia de Valores era una fundación que les servía de
intermediaria entre la Universidad y la Fundación Nueva Era (con sede en
Pennsylvania) de la cual Bennett era su Director. Bennett indicaba a las
instituciones incautas que él repartía dinero de benefactores anónimos. Así si
una institución sin fines de lucro reunía cierta cantidad en donativos como era
el caso de la Universidad Spring Arbor, “los benefactores” se comprometían a
aportar una suma igual.
Al conocer Meyer esta información, sus dudas respecto a si era o no una
pirámide de Ponzi, quedaron despejadas. Luego de pasar un tiempo en el cual él
seguía investigando el tema y conversando con varios funcionarios de Spring
Arbor, esta recibió su dinero con el rédito ofrecido. En estas circunstancias,
la Universidad no podía desconfiar cuando ellos recibían su dinero crecido y
puntualmente, sencillamente lo tomaban como un préstamo sin garantía, el cual
siempre era devuelto puntualmente.
Meyer entonces agudizó más sus investigaciones e incluso llegó a la
máxima administración de la Universidad a exponer su preocupación, pero como
respuesta obtuvo de que “ fue duro hacer crecer los fondos y que no necesitaban
de su intromisión”. A pesar de ello, Meyer solicitó al Servicio de Recaudación
fiscal copias de las declaraciones de impuestos. Aquí pudo observar que Bennett
a pesar de recibir a manos llenas las inversiones, no había ningún registro de
ellas.
Luego de la serie de investigaciones y consultas que realizó Meyer, se
descubrió completamente el Fraude. Bennett fue acusado de fraude financiero y de
transferir indebidamente más de 4,2 millones de dólares de las cuentas de la
fundación, a la de sus propios negocios. Las pérdidas estimadas ascienden a más
de 100 millones de dólares.
Caso 5: Proinco Sociedad Financiera S.A (Ecuador)
En el mes de junio de 1999 se descubrió un perjuicio de más de cinco millones de sucres contra Proinco Sociedad Financiera S.A., por parte de un sujeto que utilizó ilícitamente la tarjeta mastercard gas # 550141007500776. Aunque no significó mucho dinero, esté caso fue un ejemplo de como se estafó a esta entidad ecuatoriana con la utilización de una tarjeta que por error no había sido anulada.
Este caso no es el único ni será el último de muchas formas de fraudes con dinero plástico que se producen a nivel mundial y del cual nuestro país no es la excepción. Existen movimientos especializados para fraudes con dinero plástico, que van desde montaje de cajeros falsos, clonación de tarjetas, hasta la compra de números de cuentas de poco movimiento para sustraer el dinero sin ser detectado fácilmente. Estos grupos trabajan regularmente con personal insertado en las mismas instituciones a las que les realizan los fraudes.
Estas anomalías suelen ser detectados sólo cuando el cliente presenta su reclamo a la institución financiera, sin embargo, muchos de estos casos no son solucionados debido a la ausencia de control en los procesos. Normalmente la misma persona que comete el fraude es quién recibe el reclamo o quién lo procesa, lo cual difícilmente permite detectar los fraudes.
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