1. INTRODUCCIÓN
La apertura de los países a una economía global obliga a todas las
empresas a realizar un salto cualitativo orientado a mejorar la
competitividad, la cual, a su vez, se explica a partir de los conceptos
de Productividad y Calidad, donde la productividad se refiere a la
calidad del producto y a la eficiencia con la que se produce (Porter,
1990, p.43).
En particular, la mayor o menor competitividad de un país se explica, en
gran medida, por el nivel de formación y educación de sus recursos
humanos. En el plano de las empresas, la competitividad es el resultado
del aporte que los recursos humanos hacen en la gestión diaria,
agregándole valor a las actividades.
La productividad es una medida de la eficiencia con que se utilizan los
recursos para obtener un producto y cuando se habla de una empresa de
servicios, resulta más difícil encontrar la productividad, pero
igualmente es un factor importante que se debe hallar para conocer el
nivel de desempeño del negocio.
Una medida para calcular la productividad de un negocio de generación de
energía es el número de kilovatios-hora (kWh) producidos dividido por el
costo en que se incurrió para generarlos. Éste representa un cálculo del
producto final generado por la empresa dependiendo de la cantidad
invertida en su proceso de producción. Hace parte del cálculo de la
productividad, asociar de manera directa y constante las actividades que
hacen parte del proceso y distinguir cuáles objetos de costo referentes
a la cadena de valor del negocio le agregan valor al kWh producido y la
hacen más eficiente.
Es indudable que la Alta Gerencia está motivada especialmente por planes
que justifiquen las inversiones de las compañías y en el momento en el
cual se presenten los programas de calidad, bajo el esquema del costo en
que incurre el beneficio económico y social que conlleva, las empresas
no dudarán en aprobar esta inversión. La productividad como programa que
se justifica por sí solo, es una de las mejores inversiones con que
puede contar una compañía.
Los costos de productividad parten de los estados financieros y
económicos de la empresa y por lo tanto deben utilizar la información
existente, acomodándola de tal forma que de ella se puedan extractar los
costos de calidad, para su posterior interpretación y toma de
decisiones.
La productividad constituye indicadores importantes para soportar las
políticas, estrategias y programas de calidad de una empresa. La
productividad del país, de la empresa o del trabajo es objeto de estudio
de la ciencia económica, y tanto sus fundamentos como sus formas de
cálculo han dado lugar a una extensa bibliografía. Sin embargo, el
concepto de productividad no es patrimonio exclusivo del mundo académico
y ha pasado a ser parte del lenguaje de uso común.
"La productividad debe ser la base para llevar la idea de humanidad al
proceso de producción"(Porter, 1990)
2. ASPECTOS GENERALES DEL PROBLEMA
2.1 TÍTULO
CÁLCULO DE LA PRODUCTIVIDAD DE UN NEGOCIO DE GENERACIÓN DE ENERGÍA
2.2 DESCRIPCION DEL PROBLEMA
El negocio de generación de energía enfrenta hoy una dura competencia
por parte de otras empresas del medio pertenecientes al mismo país o
inclusive otros países que intentan apoderarse del mercado. Las plantas
o centrales de generación son el cuerpo de las empresas generadoras, y
hacerlas cada vez mas eficientes es un objetivo primordial para su
competitividad en el medio.
Encontrar información de indicadores de productividad viables y
aplicables estrictamente a los negocios de generación hace, del ya arduo
y complejo camino hacia el cálculo de la productividad, un escollo mas,
para la poca fiabilidad y honestidad de los modelos que se manejan en
las empresas, y precisamente en lo negocios de generación de energía. El
alcance de la reducción de costos depende de muchos factores, sobre todo
de los precios de la energía, la eficiencia de las operaciones
existentes y la curva de carga.
Otro enlace del problema entre la productividad energética y la
competitividad puede aplicarse al desarrollo económico, tanto local como
regional, eso es especialmente válido en los centros industriales de los
países en desarrollo donde una mala planeación y los racionamientos
eléctricos desestimulan la nueva inversión, y así un mayor desarrollo
económico haciéndolos mas vulnerables a la competencia (Seabright, 1996,
p.31).
El manejo de la demanda lleva a reducciones en el pico de la carga de
las empresas eléctricas y la demanda global contribuye a asegurar el
suministro eléctrico y permite que la región mantenga su base económica
y compita para futuras inversiones industriales. El conocimiento de
indicadores fiables de productividad se hace útil tanto para el análisis
de la competitividad en el mercado como para inversiones de la región en
vía de desarrollo.
Actualmente muchos países están realizando importantes proyectos de
eficiencia y competitividad en sus empresas, así como el Proyecto Piloto
de Eficiencia de Motores Industriales en México (Seabright, 1996, p.87),
donde en 1992 se identificó un ahorro eléctrico potencial de mas de
5.000 Megavatios (MW) si se implementaran programas de eficiencia en la
carga en los siguientes 20 años. El Banco Mundial y el Banco
Interamericano de Desarrollo están actualmente diseñando un componente
de eficiencia energética para el próximo préstamo al sector eléctrico de
ese país.
Hablar de eficiencia y competitividad, entonces, se hace importante para
las finanzas de las empresas, y calcular su productividad es una
herramienta para la resolución de problemas administrativos, de
operación y de mantenimiento de las centrales de generación, según las
actividades que se indiquen en la cadena de valor del negocio.
El concepto de productividad no está unificado, y aplicarlo a un negocio
de generación de energía no es un problema fácil de resolver. Muchos
hechos e incidencias son registrados en las empresa, otros no. En
ocasiones el administrador debe enfrentarse con un derribo de
información registrada, listados de computador, planillas, etc., que lo
desorientan y no le dicen mayor cosa. A veces sucede el caso inverso,
falta información cuantificada para una actividad específica. Uno u otro
caso son nocivos. Tener información y no saber qué hacer con ella es
equivalente a no tenerla. Es evidente que se impone la necesidad de
sintetizar la información y relacionarla, con el fin de que salga de su
estado amorfo y se armonice debidamente (Forcadas, 1996, p.14-22).
El problema consiste en desarrollar búsquedas de una metodología
adecuada para medir la productividad de un Negocio de Generación de
Energía y aplicarlo a sus diferentes centrales eléctricas con referencia
en los datos suministrados cronológicamente por los centros de
actividades en las plantas que se encuentren en funcionamiento y
mediante consulta de material bibliográfico.
Las empresas de energía manejan continuamente en su vocabulario los
conceptos de eficiencia y disponibilidad asociados a la productividad de
sus negocios de generación de energía. Calcular índices de productividad
eficaces para el negocio se hace difícil debido a los sistemas de
depuración de costos y la dificultad de identificar los procesos
asociados a la cadena del negocio que le agreguen valor al producto
final, kWh generado. Identificar estos factores se complica cada vez mas
para las empresas de este medio, y se hace aún más importante como
factor de competitividad, comparándolas en el medio nacional e
internacional, donde estos factores de la cadena de valor del negocio se
deben asemejar para lograr un resultado comparativo fiable. Por tanto,
en esta metodología se tiene que: "las actividades consumen recursos y
los productos consumen actividades".
En el transcurso de este trabajo se pretende encontrar una metodología
clara para el cálculo de la productividad de un negocio de generación de
energía de manera que se pueda dar solución en algunos de los aspectos
al concepto de productividad y competitividad en las empresas por medio
de esta metodología.
2.3 OBJETIVOS
2.3.1 Objetivo General
· Modelar y aplicar una metodología para el cálculo de la productividad
de un negocio de Generación de Energía.
2.3.2 Objetivos Específicos
· Identificar la productividad de un Negocio de Generación de Energía
sobre la base del costeo por actividades y procesos de la cadena de
valor.
Calcular y analizar la productividad y competitividad de un negocio de
Generación de Energía, al menos de una empresa en el país, a partir de
metodologías claras y adecuadas que nos permita medir su productividad.
Asociar las actividades de la cadena de valor de un negocio de
generación de electricidad a los procesos definidos por las empresas
generadoras, y los identificados como necesidad estratégica del negocio
que le agreguen valor al producto final o kWh generado.
Establecer una metodología que permita medir la productividad de un
Negocio de Generación de Energía apoyado en las reglas de la Bolsa de
Energía del país.
2.4 JUSTIFICACIÓN
El cálculo de los costos parte de la esencialidad de que toda actividad
genera un costo y se realiza por una razón, ya sea para ofrecer un
producto o servicio o para servir de apoyo al servicio ofrecido. Para
calcular el costo de un producto, es necesario vincular el rendimiento y
la eficiencia de una actividad a la creación del producto, relacionando
la cantidad de transacciones específicas así como horas de
disponibilidad e interesándonos en qué objeto de costo y en qué
porcentaje se distribuyeron.
Actualmente, es de gran importancia, para un negocio de generación de
energía, identificar qué factores le agregan valor a su producto final y
en qué medida mejora su calidad y eficiencia. Conocer un informe sobre
su productividad, con actualidad, y con base en datos suministrados
sobre su negocio, sería una salida ágil y muy segura, además de contar
con una metodología basada en fórmulas que le competen al negocio y
ofrecen la posibilidad de comparación entre su diferentes centrales y
entre los diferentes negocios existentes en el medio.
Cuando se habla del kWh generado, se entiende como el producto final;
cuando se encuentra la productividad del kWh, se refiere al resultado
posterior a un procedimiento de estudio e investigación ceñido a una
metodología con base en indicadores confiables, donde se debe tener en
cuenta la calidad del producto como parte del proceso en análisis. Al
hallar la productividad, se descubre explícita la definición de calidad,
pues no se trata de "producir por producir", sin tener como base unas
reglamentaciones y procedimientos acordes con el producto final.
No se puede hablar de productividad sin asociarlo a la calidad del
producto, que para la generación de energía tiene en cuenta la
disponibilidad de las centrales, sobre todo en las horas críticas (horas
pico) donde la demanda se acrecienta y el usuario final (o Sistema de
Transmisión Nacional) requiere una cantidad determinada, que las
centrales deben despachar consecuentemente.
2.5 ASUNTOS CRÍTICOS Y LIMITACIONES EN EL CÁLCULO
Existen actividades que se relacionan con el área estratégica clave y
actúan como limitantes para alcanzar los objetivos de productividad a
largo plazo en las empresas, tales como la gestión de la productividad,
desconocimiento de las estrategias, de los costos reales del negocio y
de los costos de los competidores.
Gestión de productividad
Es importante definir la gestión de productividad como la herramienta
capaz de producir cambios profundos e innovadores, con el fin de
alcanzar eficiente y eficazmente, los objetivos diseñados dentro del
propósito específico de agregar valor a los productos y servicios
ofrecidos al cliente, como estrategia competitiva fundamental para
incrementar las ventas y mejorar las utilidades (EE.PP.M., 2000).
Adicionalmente, hace relación a la necesidad de incorporar la cultura de
los costos y la gestión efectiva de los mismos en cada una de las
actividades que conforman los diferentes procesos del negocio.
· Desconocimiento de los costos reales del negocio
Quiere decir que no existe un levantamiento de la totalidad de los
costos de los Negocios de Generación de Energía, lo cual imposibilita el
conocimiento de los costos reales del negocio. Problema existente
generalmente en empresas donde se maneja también el negocio de
distribución de energía u otros donde el esclarecimiento de los
elementos que son utilizados exclusivamente por cada negocio se confunde
y dificulta.
· Desconocimiento de la estrategia y costos competidores
Se refiere a que no se tiene conocimiento de la estrategia utilizada por
otros competidores, y además se desconoce la estructura de los costos de
éstos.
En el capítulo anterior basado en los aspectos principales del problema
para auscultar, se describieron sus características, objetivos y
justificación. En el pensamiento estratégico de un negocio de generación
de energía se identifica cómo la productividad se ve representada en sus
valores, misión y visión y cómo la estrategia para alcanzar una alta
competitividad por medio de la reducción de los costos se hace base para
el mejoramiento de la productividad y competitividad en el mercado.
En los siguientes capítulos se tratarán conceptos relacionados a la
productividad, calidad y su valor agregado en el producto final
kilovatio hora generado y cómo la bolsa de energía juega un papel
importante en el proceso de un negocio de generación.
3. MARCO CONCEPTUAL
En este capítulo se identificarán los conceptos básicos relacionados a
la productividad, su clasificación y la importancia de la calidad hacia
la búsqueda de un correcto sistema de medición del cálculo de la
productividad de un negocio de generación de energía. Con estas
concepciones básicas se entenderá mejor el vocabulario empleado en la
metodología a tratar y qué papel juegan estos factores en la cadena de
valor del negocio.
El marco conceptual tratará los puntos básicos en orden para entender
los conocimientos del mercado energético y cómo se asimilan desde la
administración a un negocio de generación de energía. Se comienza
analizando los conceptos básicos de empresa y que factores le agregan
valor al proceso productivo del kilovatio-hora (kWh); finalmente, se
identifica la clasificación de los indicadores de productividad y el
papel que juega la calidad en este proceso.
Ante la necesidad de innovación constante, adaptación al cambio y un
cambio integral en la forma de realizar las funciones, las empresas
enfrentan el reto del nuevo siglo en la línea de mejora continua, cambio
con calidad y globalización.
La productividad es un concepto de naturaleza física, que corresponde a
lo que algunos economistas llaman economía real, en contraposición a la
economía nominal. En el primer caso, la salida de una empresa son
toneladas de productos, kilovatios - horas vendidos etc., y las entradas
son horas - hombres, horas - máquinas, toneladas de materia prima, etc.,
es decir la <<expresión física>> de los productos o servicios y de los
insumos. En el segundo caso, la entrada y la salida de una empresa son
costos e ingresos, respectivamente, medidos en las unidades monetarias
correspondientes (Porter, 1990).
Esa propiedad del concepto de productividad introduce, en algunos casos,
dificultades específicas de medición. Así, por ejemplo si se quiere
calcular la productividad total, surge la pregunta: ¿Cómo sumar insumos
expresados en unidades diferentes: horas – hombre, tonelada de materias
primas, kilovatios- horas de energía, etc..? lo mismo puede decirse en
el caso de tener una heterogeneidad de productos.
Introducir y desarrollar un proceso de mejoramiento en la productividad
de una organización, requiere cambios radicales en la concepción y
ejecución de todas sus actividades. Para resolver esa dificultad, se
hace uso del concepto estadístico de números índices con los que nos
relacionaremos más adelante.
3.1 CONCEPTOS BÁSICOS DE LA EMPRESA
Existen conceptos básicos detrás del proceso inductivo de aplicación de
las fórmulas o indicadores en el cálculo de la productividad , en éstos,
se presenta la diferenciación de los conceptos de producción, insumos y
del proceso de mantenimiento, que son importantes al inducir fórmulas en
una metodología para calcular la productividad de un Negocio de
Generación de Energía.
3.1.1 La Producción Los productos son todos aquellos bienes o servicios
destinados a "salir" de la empresa hacia el mercado. El valor del
producto resulta de multiplicar el número de unidades producidas de cada
tipo de bien o servicio en el período de tiempo respectivo, por el
precio de cada unidad (Porter, 1990).
Una forma alternativa y rigurosa para contabilizar todo el valor de lo
producido por la empresa consiste en sumar los siguientes valores, para
tener en cuenta al calcular la producción final del negocio de
generación de energía, entendida como la cantidad de kWh generados en el
período correspondiente (Porter, 1990):
a) El valor total de los bienes y servicios vendidos o producidos y
entregados, que se puede obtener directamente de la información sobre
ingresos totales por ventas.
b) El valor total de los bienes o servicios entregados en trueque,
intercambio de mercaderías o servicios sin mediar dinero.
c) El valor total de los bienes y servicios utilizados para efectuar
pagos en especie, incluida la remuneración en especie.
d) El valor total de los bienes y servicios suministrados por un
establecimiento a otro perteneciente a la misma empresa de mercado para
ser utilizados como insumos intermedios.
e) El valor total de las variaciones de existencias de bienes terminados
y de trabajos en curso destinados a uno u otro de los usos citados
anteriormente.
En resumen, aunque parte de ésta información se encuentra compilada en
los informes actualizados de operación realizados por las centrales, el
valor de la producción equivale a la suma de los valores de todos los
bienes y servicios vendidos, o dispuestos de otra manera, que se han
producido en el período actual o en períodos precedentes, corresponde a
producción vendida en este período pero producida antes o viceversa,
aproximado a lo que ocurre en un negocio de generación de energía, donde
el producto kWh es suministrado a otro perteneciente al mismo sector o
línea de negocios, llamado Distribución de Energía.
Por otra parte, en general las empresas destinan la inmensa mayoría de
su producción a la venta. Por esta razón, es posible utilizar el valor
de las ventas como aproximación al valor de la producción. De hecho, esa
aproximación se utiliza en los ejemplos presentados a lo largo de este
trabajo.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, usar el valor de las ventas
como equivalente al valor de la producción sólo es una aproximación que
reduce la cantidad y calidad de la información requerida, y no debería
utilizarse cuando la información de la empresa es completa y accesible
ni cuando se sabe que los conceptos representados por las letras (b) a
(e) son relevantes.
3.1.2 Los insumos o Consumo Intermedio En términos simples, se puede
decir que los insumos son elementos que "entran" a la empresa, y que son
transformados en el proceso productivo y el consumo intermedio se trata
de los servicios, bienes y materiales comprados a terceros (Porter,
1990).
El valor de los insumos se obtiene multiplicando las unidades físicas
(kilogramos, horas, metros cúbicos, etc.) utilizadas por el precio
respectivo. Ese valor también se puede obtener directamente de la
información sobre costos o gastos correspondiente a los elementos
identificados como insumos utilizados en el proceso de producción.
No sólo se consideran insumos los bienes y servicios consumidos en la
actividad principal de la empresa sino también lo requerido para las
actividades auxiliares, tales como los departamentos de adquisiciones,
ventas, estudio de mercado, contabilidad, computación, transporte,
bodega, mantenimiento, seguridad, etc.
El consumo intermedio de un bien o servicio se registra en el momento en
que ese bien o servicio entra en el proceso de producción, que no
necesariamente coincide con el momento en que fue adquirido por el
productor. Como normalmente las empresas no hacen registros contables al
momento de utilizar los insumos sino al momento de la compra, la
información sobre uso de insumos puede obtenerse restando del valor de
las compras de insumos, el valor de los stocks o inventarios de insumos
comprados pero aún no utilizados.
Al igual que en el caso de la producción, sería posible estimar el valor
de los insumos utilizados por medio del valor de los insumos comprados.
Sin embargo, no debe olvidarse que se trata de una aproximación y que
puede ser muy sesgada si los stocks de materias primas son relevantes y
varían significativamente entre períodos.
Cuando se habla de insumos para las centrales de generación nos
centralizamos en agua, gas, carbón, y otros, refiriéndonos
explícitamente a los insumos de las centrales hidroeléctricas y
térmicas. Pero, éstos valores no son identificables en las centrales
hidroeléctricas, pues, usualmente, en Colombia no existe la valoración
de ese insumo, y aún así no lo existe tampoco en Canadá y en algunos
países de Europa. Se considera como un bien público e igual su uso.
Quizá, sea mas fácil hallarlo en las centrales térmicas, pues se puede
saber que cantidad del insumo se está utilizando. Este, entonces, no es
el objeto de estudio y para tal efecto nos referiremos mas adelante a
como se toma ese valor para el análisis de la metodología, como uno de
los primeros pasos para crear una cadena de valor hipotética en un
negocio de generación de energía.
3.1.3 Proceso de mantenimiento Valorar adecuadamente la incidencia del
mantenimiento en el buen funcionamiento y logro de los objetivos de la
empresa es algo que debemos analizar en dos planos: el primero, es aquel
que nos impone el funcionamiento cotidiano de la empresa y el segundo,
es aquel que nos exige las nuevas realidades y tendencias mas recientes.
Al analizar la importancia de desempeñar el proceso de mantenimiento con
criterios de productividad y calidad a fines de alcanzar la satisfacción
del cliente, nos encontramos con que el mantenimiento tiene una
influencia decisiva para que la empresa cumpla con una cantidad de
productos, con una calidad determinada, en la oportunidad requerida, a
un costo mínimo y dentro de unas condiciones de seguridad y moral del
grupo laboral.
Los rubros de cantidad, oportunidad y costos, los confirmamos cuando
garantizamos la disponibilidad de los equipos, posibilitamos una mejor
planificación y programación de la producción, aspecto esencial para la
oportunidad de entrega y la reducción de costos.
El aumento de disponibilidad evita sobre costos y sobre esfuerzos
organizativos causados por las emergencias de paradas no programadas,
cuya cuantificación no es sólo el tiempo en el cual se deja de producir,
sino también los esfuerzos que conlleva la curva de arranque, hasta
alcanzar nuevamente el ritmo normal de producción, así como el remanente
de problemas que ocasiona cada parada, por ejemplo los retrasos.
Existen varios estados de operación para los generadores en las
centrales de energía: Disponible e Indisponible. A su vez, cuando el
generador se encuentra disponible, puede estar en funcionamiento (en
operación) o desconectado de la red de transmisión pero disponible para
generar.
Así, cuando una planta no está en operación puede estar en tiempo
disponible apagada o indisponible, el segundo caso puede ser provocado
por errores de funcionamiento o porque se encuentra en mantenimiento,
disminuyendo el margen de disponibilidad. Por ello el buen mantenimiento
juega un papel importante para evitar el estado de indisponibilidad no
programado, y facilitando que las centrales alcancen su nivel de
productividad sin interrupciones.
El otro punto importante para tener en cuenta a la hora de planificar
adecuadamente la programación de producción, la cual solo es posible a
través de una sana gestión de mantenimiento, está representada por su
inherencia a la calidad, lo cual se evidencia en situaciones como las de
aumentos compulsivos del ritmo de producción, los cuales causan
desajustes organizativos e, incluso, aumento de los niveles de riesgo,
que a su vez repercuten directa o indirectamente en incidencia de
trabajos y errores en el proceso productivo; así como el despacho,
transporte y entrega a los clientes.
Es de tener presente como responsabilidad del área de calidad, que una
buena gestión de mantenimiento vela por la adecuada calibración de los
equipos, aspecto vital para la disminución de los productos fuera de su
tolerancia, que se convierten en productos de segunda, repetición de
trabajos o desechos, según sea el caso.
Una característica que debe influir en el juego de mercado, la imagen y
la competitividad, es la oportunidad; el cumplimiento con el factor de
disponibilidad reportado. Esto hace a un proveedor confiable, lo cual se
traduce en mejores posibilidades de captar otros mercados (prestigio), y
en mejorar precios para productos, ello respecto a los otros productores
que no tengan esa condición. Es difícil identificar estos agentes en el
producto final, kWh de un negocio de generación de energía, aunque sería
mas factible asociarlos a las actividades relacionadas al proceso
productivo de generación; como veremos mas adelante en el subcapítulo de
la calidad.
Esa visión adquiere mayor relevancia en la medida que los mercados sean
más exigentes y que la tecnología de producción y los requerimientos de
mantenimiento aumenten en complejidad. De esta manera, mantener un
margen considerable de disponibilidad en las plantas, les da mayor
capacidad competitiva en el mercado ante sus clientes (demandantes).
Para la seguridad de la empresa, el mantenimiento es fundamental, ya que
equipos bien cuidados, con alta disponibilidad, edificaciones e
instalaciones seguras, provocan menos costos, permiten un ritmo de
trabajo fluido y sin sobresaltos, claves para el mejoramiento de la
productividad.
De tal manera, cuantificar la incidencia del mantenimiento para la
productividad integral de la empresa no es nada sencillo, una idea
cualitativa y gráfica del gran peso que pueda desplegar el proceso de
mantenimiento para el mejoramiento de la productividad (Kopelman, 1998,
p.53) nos la dan los costos de mantenimiento que representan un
porcentaje considerable respecto al rubro total, y se ven representados
en un buen funcionamiento y disponibilidad de las centrales.
3.2 VALOR AGREGADO
La empresa se puede entender, en un sentido amplio, como una
organización que transforma insumos en productos, agregándoles valor.
Para realizar esta transformación, la empresa cuenta con algunos
recursos, denominados factores productivos.
Los factores productivos son aquellos elementos que permanecen en la
empresa y se combinan para llevar a cabo dicha transformación. Pueden
agruparse en diferentes categorías, según el uso que se les quiera dar.
En forma simplificada, se suele hablar de dos grandes categorías: el
trabajo humano, por una parte, y el resto de los factores, denominados
genéricamente como Capital, por otra. Enfoques más complejos identifican
otros factores, como el Capital Humano (conocimientos, talentos, salud,
etc.), los Recursos Naturales y el Medio Ambiente. Los conceptos de
productividad que se desarrollan posteriormente son compatibles con
cualquiera de estas aproximaciones.
La diferencia entre "insumos" y "factores" no es obvia. Los insumos y
los servicios prestados por los factores "entran" a la empresa. De
hecho, en los estados financieros, algunos pagos a factores (como
remuneraciones e intereses) son considerados tan "gastos" o "costos"
como algunos pagos a insumos (como materiales para la producción y
energía). Paralelamente, otros factores, como el capital aportado por el
dueño y su capacidad emprendedora, no aparecen como "costos" o "gastos",
sino que se supone que son remunerados por un residuo denominado
"utilidades". Otros factores, como el medio ambiente en el cual funciona
la empresa, puede desgastarse como resultado del proceso productivo, sin
que se produzca pago o compensación directa por ello, mientras otros
servicios estatales son financiados por la empresa a través de los
impuestos.
Aunque la diferencia conceptual entre "factores" e "insumos" puede ser
muy sutil, es crucial. Si se consideraran los insumos y los factores
como un solo conjunto, su valor tendría que ser necesariamente igual al
valor de todos los bienes y servicios producidos, pues todo el valor de
lo que "sale" (producto) de la empresa debe destinarse a algo, y ese
destino no puede ser otro que remunerar algo que "entró" (insumos y
factores): materiales, energía, trabajadores, crédito, capacidad
empresarial, etc. Esos pagos reciben diferentes nombres como pagos a
proveedores, sueldos y salarios, intereses, utilidades, etc.
En realidad, la diferenciación establecida cumple una función
importante, que es identificar la riqueza generada por el esfuerzo
colectivo de aquellos que trabajan en la empresa (trabajadores),
aquellos que proporcionan el capital (propietarios, inversionistas,
accionistas) y aquel que provee el entorno en el que se desenvuelve la
empresa (Estado). (Porter, 1990).
Esa riqueza generada se agrega al valor que tenían los insumos al llegar
a la empresa, convirtiéndolos en algo más valioso, el producto. Por esta
razón, esa riqueza adicional también recibe el nombre de Valor Agregado.
Dicho valor agregado se relaciona directamente con las actividades
propias de un negocio de generación de energía que hace parte de la
cadena de valor mencionada mas adelante y sirve para identificar a que
nivel las actividades pertenecientes a cada central o al negocio, le
están agregando valor al kWh producido, analizado según la productividad
resultante y la información de los indicadores entre varios períodos.
Así, al identificar si la productividad, como paso final del proceso,
está variando por un cambio en el costo del negocio de generación según
las actividades que hacen parte de la cadena de valor, se puede
identificar más detalladamente la fuente que alimenta ese cambio en la
productividad del negocio o de la central y se analiza la importancia de
ese factor o actividad en el proceso de agregarle valor al kWh generado.
2.2.1 Cálculo El valor agregado por la empresa es el resultado del
aporte del trabajo y del capital con que la empresa cuenta. De este
modo, la medición del valor agregado resulta de la diferencia entre el
valor de la producción, por una parte, y el costo de todos los bienes,
materiales y servicios comprados fuera de la firma, por otra. El valor
agregado puede asociarse a la idea del "valor que la empresa genera o
produce", por lo tanto, el valor agregado puede ser calculado de la
siguiente manera:
A. Valor total de los bienes y servicios producidos
(-)B. Valor total de los servicios, bienes y materiales comprados a
terceros
(=)C. Valor agregado, que se usa para pagar costos de mano de obra,
impuestos, intereses, depreciaciones y utilidades.
Vale decir: C = A - B
De acuerdo con lo anterior, el valor agregado puede calcularse mediante
dos métodos:
Método 1 (Sustracción):
Valor Agregado: Valor total de los bienes y servicios producidos - Valor
total de los bienes, materiales y servicios comprados a terceros.
Método 2 (Adición)
Valor Agregado: Costos Indirectos + Depreciaciones + Costos en
Investigación y Desarrollo + Costos de Personal + Impuestos + Intereses
del Capital + Honorarios de los Directores + Reservas de la Empresa +
Utilidades a Repartir
Hasta aquí se pueden observar datos e información clave que termina en
los estados financieros de las empresas y aunque con accesibilidad muy
restringida, finalmente son básicos para un eventual análisis.
3.2.2 Quiénes agregan el valor: productividad La sola información sobre
el valor agregado por una empresa no es suficiente para formarse un
juicio respecto a su desempeño. Una empresa puede presentar un mayor
valor agregado que otra, sin que ello implique una mejor administración,
entendida ésta como un mejor desempeño de los factores por separado o en
conjunto.
En la siguiente tabla se presenta la información simplificada para dos
empresas. Suponga que se trata de dos empresas que venden productos
similares. A partir de las cifras disponibles es posible calcular el
valor agregado que cada una de ellas genera mensualmente.
La información presentada permite concluir que la empresa A obtiene más
utilidades que la empresa B, y que la empresa A genera un mayor valor
agregado que la empresa B. Ello podría llevar a concluir, erróneamente,
que la empresa A está mejor administrada. Se observa que los factores en
la empresa A aportan, en total, más que los factores de la empresa B,
¿pero qué ocurre con el aporte de cada unidad de factor? Precisamente,
ésta es la pregunta que se busca responder a través de este estudio
sobre la productividad.
Pero si se observa el valor agregado que la empresa genera por producto,
la empresa B tiene un valor agregado mayor que la empresa A y esto se
puede sustentar también con base en otros indicios.
Estos indicios constatan que la empresa B tiene mejor desempeño que la
empresa A:
· Vende a un precio superior, lo cual puede asociarse a mejor calidad
del producto o a mejor estrategia de mercado.
Compra los insumos más barato, lo que puede significar mayor capacidad
para negociar.
La empresa A quintuplica el número de empleados de B, pero no alcanza a
triplicar el número de unidades producidas.
La empresa B produce más unidades de producto por cada unidad de insumo
La empresa B tiene una mayor rentabilidad sobre el capital invertido
(utilidades/ capital) que la empresa A. Mensualmente, la empresa B tiene
una rentabilidad de 3,5% ($14.000.000/$400.000.000), mientras la empresa
A tiene una rentabilidad de 1,89% ($17.000.000/$900.000.000).
Los trabajadores de la empresa B reciben una mejor remuneración promedio
(probablemente debido a un mejor desempeño gracias a que cuentan con más
capital per capita).
En este caso, la información sobre valor agregado sólo se explica por el
hecho de que la empresa A es más grande que la empresa B. Sin embargo,
ello poco dice sobre la calidad del desempeño de estas unidades
productivas pues no permite realizar comparaciones. Se debe tener
cuidado con las conclusiones apresuradas, sin fundamentos o guiadas solo
por algunos índices, sin compararlos con otros semejantes y ubicándolos
en el contexto de análisis.
Como se muestra en éste primer ejemplo, después de un cálculo general,
se induce a creer que la empresa A tiene un mayor valor agregado en su
proceso productivo y se sobrepone sobre lo observado en el resultado de
la empresa B. Cuando recurrimos entonces, a calcular el valor agregado
por unidad, y analizar otros factores del mercado, no se concluiría lo
mismo.
Luego cuando utilicemos el cálculo del valor agregado en el análisis de
productividad del negocio de generación de energía se aplicará este
concepto como un apoyo relacionado para concluir sobre los indicadores
de productividad para ese mismo período.
Se identifica que es necesario descomponer los factores del proceso de
estudio para calcular el aporte de cada factor y señalar con mayor
precisión cual esta incidiendo mas directamente en el resultado del
negocio o de la planta y que va muy relacionado con la productividad del
mismo; así, si se indica crecimiento en el aporte del valor del
producto, el análisis de productividad señalará una correlación similar
en el crecimiento durante ese período, sirviendo de apoyo para el
análisis final.
Descomponer los factores que influyen en el cálculo del valor agregado
facilitará una identificación mas precisa de la actividad que favorece o
no a que el negocio le agregue valor al kWh, utilización muy similar que
se le dará a las actividades que hacen parte de la cadena de valor y se
asociarán, con el cálculo de la productividad.
3.3 CLASIFICACIÓN DE LOS INDICADORES
Se define Productividad como la relación entre el producto generado y
los factores productivos utilizados para ello. Considerando esa
definición general del concepto de Productividad, es posible medir la
productividad de una empresa en particular a través de indicadores de
productividad (Porter, 1990). Si se quiere escribir en términos
matemáticos, el indicador más simple y general para describir la
productividad sería el siguiente:
PRODUCTIVIDAD = Producto generado por los factores .
Unidades de factor utilizado en la producción
Sin embargo, es necesario precisar la información específica para
representar tanto al numerador como al denominador de esta fracción.
Para representar "el producto generado por los factores" existen
diferentes alternativas, dependiendo de los objetivos de la medición y
la información disponible. Una opción sencilla es utilizar las ventas
totales o valor total de la producción de la empresa en un período de
tiempo. Sin embargo, esa información no refleja realmente la riqueza
generada por la empresa, pues, parte del valor de la producción fue
generada fuera de ella, y entró en la forma de insumos.
Una alternativa más precisa sería aprovechar el concepto de valor
agregado o desde un punto de vista distinto, una tercera opción podría
ser la utilización del número de unidades físicas producidas, como
representante del producto de la empresa. Estas dos alternativas
servirán de apoyo para la inducción de los factores en las fórmulas a
utilizar.
Del mismo modo, es relevante discutir las diferentes variables que se
aplican al denominador, y que representan el uso de factores
productivos.
3.3.1 Productividad parcial y total Para producir, la empresa combina
los factores productivos. Por esta razón, no es posible distinguir qué
parte del valor fue agregada por el trabajo y qué parte por el capital.
Cuando aumenta la productividad de un factor, es posible que ello se
deba en importante medida a la contribución de otro factor. Por esta
razón, es importante identificar medidas de productividad que permitan
evaluar, aunque sea en forma aproximada, el aporte de uno y otro factor.
Se entiende productividad parcial como el cuociente entre la producción
y la cantidad de uno de los factores utilizados (Porter, 1990). En este
estudio, se utilizará principalmente el concepto de productividad
parcial. Esto obedece al interés por conocer el desempeño de cada factor
individual, especialmente del trabajo.
Utilizando las cifras del ejemplo anterior, y asumiendo que el valor
agregado representa al "producto", que el número de trabajadores
representa al "factor trabajo" y que el capital invertido representa al
"factor capital", se pueden calcular algunos indicadores de
productividad parcial para las empresas A y B:
· Productividad (parcial) del factor trabajo en la empresa A:
$570.000 por trabajador al mes
Productividad (parcial) del factor trabajo en la empresa B:
$1.200.000 por trabajador al mes
Productividad (parcial) del factor capital en la empresa A:
$0,063 al mes por peso invertido
Productividad (parcial) del factor capital en la empresa B:
$0,060 al mes por peso invertido
La productividad total, en cambio, se define como el cuociente entre la
producción total y la suma de todos los factores incluidos en el proceso
productivo (Porter, 1990).
Adicionalmente, el cálculo de la productividad total exige agregar
diferentes factores, lo cual introduce una dificultad extra. Para poder
sumar factores diferentes, una alternativa es sumar directamente las
unidades físicas, sumar los valores del stock o del flujo de cada
factor, o una combinación de unidades físicas y monetarias, dependiendo
de la información disponible.
Como se señaló anteriormente, todos los factores agregan valor. Por esta
razón, salvo que se hagan correcciones adicionales, no es adecuado
afirmar que un aumento en la productividad parcial del trabajo sea sólo
mérito del trabajo y por ello deba capturar todo el eventual aumento del
valor agregado.
3.3.2 Productividad media y marginal La definición enunciada en el punto
anterior corresponde a una relación matemática que, en realidad, se
denomina "productividad media". Es decir, cuanto aportan en promedio,
las unidades del factor productivo considerado.
Desde el punto de vista económico, otro indicador de gran utilidad en la
toma de decisiones es la productividad marginal, que corresponde al
cuociente entre la variación en el producto y la variación en el número
de unidades del factor que causó ese aumento en el producto (Porter,
1990, 17). Este indicador entrega una idea aproximada del impacto que
tendría sobre el producto total si se aumenta o disminuye marginalmente
la cantidad utilizada de un factor productivo.
Para el cálculo de la Productividad Marginal se requiere información
sobre el producto e insumos, para diferentes períodos, de este modo se
puede realizar el cuociente entre las variaciones. Por ello, este
indicador involucra mayores dificultades para su medición. Una
alternativa, que se seguirá en esta metodología, es realizar
comparaciones a través del tiempo, teniendo en cuenta la productividad
media en los períodos de interés.
3.3.3 Productividad física y económica Según cómo se mida el producto
generado por la empresa, es posible identificar dos conceptos de
productividad que es necesario distinguir: productividad física -o
técnica- y productividad económica.
En primer lugar, si se mide el producto en términos de unidades físicas
de bienes y servicios, se está refiriendo a "productividad física" o
"productividad técnica". En este caso, el principal indicador de la
productividad técnica será el cuociente entre el número de unidades
físicas de un bien o servicio producido (Kilovatios, kilogramos,
toneladas, unidades, pares, docenas, metros cúbicos, horas de atención,
etc.) y el número de unidades físicas del factor productivo utilizado (Kopelman,
1990) al cual se le está calculando la productividad (número de
trabajadores, horas-hombre, unidades, metros cuadrados de oficina,
etc.).
Un segundo concepto de productividad supone evaluar el aporte del factor
en términos del valor del producto, incluyendo así (implícita o
explícitamente) en el cálculo el precio de cada unidad de producto. A
este concepto se le denomina "productividad económica" (Kopelman, 1990)
En general, en este estudio, cuando se refiere simplemente a
"productividad", se está asumiendo este segundo concepto, el de
productividad económica. Según esta definición, el principal indicador
de la productividad (económica) se calculará como el cuociente entre el
valor agregado, expresado en unidades monetarias, del bien o servicio
producido y el número de unidades físicas del factor productivo
utilizado al cual se le está calculando la productividad (número de
trabajadores, horas-hombre, unidades, etc.).
Con la información disponible en el ejemplo anterior es posible calcular
indicadores de productividad física y de productividad económica para
las empresas A y B. En la siguiente tabla se presentan los resultados de
ambas mediciones para el factor trabajo. En esta ocasión, se utiliza el
número de horas-hombre ocupadas en el mes como variable representativa
del factor trabajo.
En este ejemplo, la empresa B tiene mayor productividad que la empresa
A, tanto desde un punto de vista físico como económico. No siempre los
indicadores de productividad física y económica coinciden entre sí, pues
depende de los precios de los bienes y servicios vendidos por la
empresa.
Para la toma de decisiones de gestión en la empresa, tanto el concepto
de productividad física como el de productividad económica tienen
ventajas relativas. La productividad física es más fácil de prever.
Muchos empresarios conocen, al menos en forma superficial, las
relaciones técnicas entre insumos y productos. Es decir, cuánto producto
se obtiene a partir de cierta cantidad de insumos. Si se supone que ello
es más o menos estable, es relativamente sencillo predecir el producto
físico según la cantidad de insumos utilizados.
En el corto plazo, la productividad física es más fácil de observar y
comparar a través del tiempo, por tratarse normalmente de unidades
homogéneas de producto y de factores de un período a otro. En un plazo
más largo, sin embargo, la calidad de los productos (por requerimientos
del mercado) e insumos (por mercado o tecnologías) puede variar,
impidiendo esa fácil comparación.
El que la productividad física sea más sencilla de predecir y observar
facilita el que la empresa establezca y acuerde metas de productividad
física con los trabajadores. Además, los trabajadores sienten que pueden
influir en mayor medida sobre la productividad física.
Si se logra o no alcanzar la meta en términos de Valor Agregado
dependerá de, al menos, cuatro variables. Expresados favorablemente
(como contribuyendo a lograr la meta) las variables son: mayor
producción, menor uso de insumos, mayor precio del producto, menor
precio de los insumos. El primero y el segundo dependen en forma
relativamente directa del desempeño de los empleados de la empresa. Los
últimos dos fenómenos, en cambio, dependen de variables que la empresa
sólo controla en forma muy parcial, o no controla en lo absoluto.
Por ejemplo, podría ocurrir que la producción aumente, el uso físico de
insumos se reduzca, el precio del bien se mantenga, y el precio del
insumo suba por razones de mercado externo.
3.4 CALIDAD
Cuando se emplea el concepto de productividad no se debe olvidar que
está relacionado al aseguramiento de la calidad de un producto o
servicio y éste se encuentra íntimamente ligado al concepto de
disponibilidad y oportunidad. El grado en que los clientes pueden
obtener el producto o servicio cuando lo requieren, se define como
disponibilidad. Puede observarse que este concepto se refiere a dos de
los requerimientos de los clientes: obtener la cantidad que se desea y
en el momento deseado (oportunidad).
Relacionar la calidad al producto final de un negocio de generación de
energía, kWh, no es claro, pero es mas entendible hablar de calidad en
las actividades que hacen parte de los procesos productivos relacionados
con la cadena de valor del negocio. Por ello, como un control de la
calidad y productividad de estos procesos vinculados a los costos de las
centrales, es que las plantas que encuentran en funcionamiento, son
generalmente, las menos costosas.
Se entiende por calidad en los procesos, de un negocio de generación, la
optimización de los recursos utilizados en las plantas para la
generación del producto kWh generado, al igual que en los servicios
contratados ya sea de maquinaria o de personal, pues de ello, depende
que el servicio prestado se optimice, y que los costos se disminuyan al
máximo sin dejar de contar con la eficiencia y calidad de la empresa,
que puede terminar costando más de lo presupuestado.
Por ello se busca influir en la productividad del negocio manteniendo un
estándar de calidad, buscando no solo lo más económico sino lo que en un
período de mediano y largo plazo tenga beneficios para la empresa y
evite contratiempos y gastos inoficiosos. Esa calidad se verá reflejada
finalmente en los índices de productividad de la plantas ya que en éstos
influyen directamente los costos (Pollack, 2001).
Una actividad debe tener características de costo, oportunidad y calidad
adecuadas para ser reconocida como actividad generadora de valor, bien
por sí misma o bien en su interrelación con otras partes de la cadena de
valor.
En general el aseguramiento de la calidad es un sistema administrativo
que busca aumentar la confianza en que un material, producto o servicio
cumplirá con los requisitos establecidos.
Existen definiciones muy ligadas al concepto de calidad del kWh en un
negocio de generación de energía, tales como el mejoramiento de la
administración, el aseguramiento interno, aseguramiento externo, control
de calidad e inspección; todo ello induce a una administración de
calidad entre la sociedad, los empleados, proveedores, accionistas y
clientes.
El aseguramiento de la calidad son acciones planificadas y sistemáticas,
en forma coherente, preventivas, precisas, flexibles y económicas. Así,
entonces, el objetivo es diseñar, implementar y mantener un sistema de
aseguramiento de la calidad del producto fundamental, el kWh, para
contribuir a la satisfacción del cliente y el aumento de las utilidades
del negocio de generación de energía, con base en los lineamientos
establecidos en las normas internacionales ISO 9000.
Como resultado final en los indicadores de la productividad se encuentra
inmerso el resultado de todo este proceso de inversión en la calidad
referente a los costos del negocio de generación, buscando la
disminución de los gastos, aumento de las ventas, maximización de la
disponibilidad de la capacidad máxima instalada, incremento de la
productividad en los procesos, optimización de los recursos (costo,
tiempo, tecnología) y optimización del mantenimiento en la capacidad
instalada.
Con estas bases teóricas, accedemos al siguiente capítulo a investigar
las fórmulas que son parte de la metodología que se expondrá mas
adelante, en el capítulo 5, y que son importantes para la eficacia y
confiabilidad del proceso de cálculo de la productividad en un negocio
de generación.
4. SISTEMAS DE MEDICIÓN
Los elementos que se emplean en este capítulo hacen parte de un sistema
de medición que es básico para la creación de una metodología
concluyente para calcular la productividad. Primero, se aplican algunos
indicadores que se pueden utilizar y su importancia o relación en el
negocio de generación, además existen fórmulas para calcular el costo
unitario del producto final, y posteriormente se conocen indicadores que
se aplicarán para saber en qué cantidad se utilizan los recursos y cómo
se pueden medir con base en estos indicadores. Debido a que la medida de
la productividad del kilovatio-hora (kWh) generado calculado a lo largo
de este trabajo se basa en los costos del negocio de generación (kWh/$
costos), los resultados de las fórmulas, aplicadas a los datos obtenidos
de las centrales, servirán de apoyo para identificar qué actividad
perteneciente a la cadena de valor del negocio de generación influyen
directa o indirectamente en el cálculo.
El sistema de medición y análisis de los datos en una organización,
representa el sistema de información para gerenciar la productividad; es
decir, el sistema que debe nutrir información útil para emprender
acciones de mejora. Si no está presente el objetivo de mejorar la
productividad, no tiene sentido su medición: sería un esfuerzo costoso y
dispendioso; sin embargo, si se quiere mejorar, cabe aquí repetir <<Para
mejorar la productividad, usted debe gerenciarla. Para gerenciarla
efectivamente, debe controlarla. Para controlarla consistentemente, debe
medirla. Para medirla válidamente, debe definirla. Para definirla con
precisión, debe cuantificarla>> (Porter, 1990, 18).
Ahora bien, ¿qué información en concreto debería suministrar un sistema
de medición y análisis de productividad? Entre otras, se pueden señalar
las siguientes (Kopelman, 1998):
a. Información sobre el valor que toman diversos indicadores de
productividad y su comportamiento en el tiempo.
Información que permita evaluar y comparar el comportamiento de la
productividad real con los valores potenciales que pueden ser alcanzados
dentro de la empresa.
Información que permita orientar las decisiones dirigidas explícitamente
a aumentar la productividad, así como evaluar la eficacia de dichas
decisiones.
Información sobre productividad que se incorpore a la planificación de
factores estratégicos de la empresa, tales como los precios, los costos
unitarios, tasa de operación, nuevas inversiones, tasa salarial,
rentabilidad y beneficios.
4.1 INDICADORES DE PRODUCTIVIDAD
El término indicador de productividad se reserva para la relación entre
la cantidad de producto o servicios y la cantidad gastada de un insumo
en particular o del total de ellos.
El término índice de una variable cualquiera, se utiliza para expresar
la comparación entre los valores que esa variable toma en dos períodos
diferentes.
Puede demostrarse que un índice de productividad se puede expresar como
el cociente entre el índice de cantidad de producto o servicios y el
índice de cantidad de insumos, ya sea que se tenga un índice de
productividad parcial o de productividad total.
En efecto, en el momento 0, el indicador de productividad es:
En el momento t, el indicador es:
Por definición, tomando como base el período 0, el índice de
productividad en t es:
O lo que es lo mismo:
Esta expresión puede ser escrita de la siguiente manera:
Puede observarse que el numerador de ésta última expresión es el índice
de cantidad de productos y el denominador, el índice de cantidad de
insumos (Porter, 1990, 29). En conclusión:
Un concepto de uso común en muchas empresas es el de requerimiento
unitario de insumos, también conocido como consumo unitario. Para un
insumo en particular, dicho concepto se define y mide de la siguiente
manera:
Obsérvese que dicho concepto no es mas que el inverso de la
productividad. Se puede demostrar que el índice de productividad para un
momento 0, puede ser calculado también de la siguiente manera (Kopelman,
1998):
Aquí lo que se está planteando es elaborar un modelo que se incorpore a
los sistemas de contabilidad de costos que existan en la empresa, y que
tenga como objetivo analizar el impacto de la productividad sobre los
costos unitarios y absolutos.
Los sistemas de contabilidad de costos estándar incorporan modelos que
calculan las variaciones de los costos tanto en cantidades como en
precio, tomando como referencia los valores estándar. Estos mismos
modelos pueden ser utilizados para calcular dichas variaciones, pero
tomando como referencia los valores de un período base, o si se quiere,
del período inmediatamente anterior. En este caso, lo que se estaría
analizando es el comportamiento en el tiempo de los costos y la
explicación de ellos por medio de la productividad.
La metodología permitirá conocer el efecto de las variaciones de la
productividad sobre las variaciones de los costos unitarios, que se
analiza por factores, tomando primero cada factor individualmente por
medio de la variación de los indicadores de productividad y encontrar
así, el efecto del cambio del precio sobre la variación del costos de
las centrales energéticas. Ésta se relacionará en los capítulos 4 y 5,
donde se explica detalladamente el procedimiento a seguir para cumplir
con la metodología del cálculo de la productividad.
4.2 COSTO UNITARIO
Todos sabemos que si una empresa vende uno de sus productos o servicios
a un precio que está por debajo de su costo unitario, él está dando
pérdidas.
Para un producto o servicio dado, el costo de un insumo cualquiera por
unidad de dicho producto se calcula, para un período especificado, de la
siguiente manera:
El costo del insumo tiene dos componentes: el precio al cual se obtiene
una unidad de él y la cantidad consumida durante el período, por lo
tanto, la anterior relación puede ser reescrita así:
Esta expresión puede, a su vez, ser reescrita de la siguiente manera:
o lo que es lo mismo (Kopelman, 1998):
Puede verse, entonces que el costo de un insumo por unidad de producto
es directamente proporcional a su precio (factor mercado) e inversamente
proporcional a su productividad. Un crecimiento en la productividad
empuja hacia abajo el costo del insumo por unidad de producto o también
aumentos de los precios de los insumos pueden ser absorbidos parcial o
totalmente por aumentos de la productividad de dichos insumos.
Así como el costo de un insumo por unidad de producto depende de su
respectiva productividad, puede deducirse que el costo unitario total
depende de la productividad total, si ésta crece el costo disminuirá,
por lo menos, amortiguará el crecimiento de los precios unitarios de los
diferentes insumos, es decir, la inflación para la empresa. Esto es lo
que se espera de una empresa de generación de energía, que la eficiencia
en la utilización de los recursos y el mejoramiento en su productividad
se vea reflejado finalmente en los precios del kWh al usuario.
El concepto de rentabilidad que utilizaremos aquí, es el definido por
medio de la relación entre los ingresos y los costos totales de una
empresa.
Supongamos que se produce un solo kWh y para ello se utiliza un solo
insumo, asimismo, supondremos que todo lo que se produce se vende. Con
los anteriores supuestos, la rentabilidad puede ser expresada de la
siguiente manera :
Debido a que el objetivo de este trabajo se concentra en una metodología
para el cálculo de la productividad, con base en los costos del negocio
de generación, cuando se habla del precio unitario del insumo
multiplicado por su cantidad, se referenciará a los costos del insumo
por planta según el periodo a tratar.
Esta expresión puede descomponerse como sigue:
x
El término de la derecha es la productividad del insumo y el término de
la izquierda es denominado factor recuperación de precios (Kopelman,
1998). Puede observarse, que en un aumento de la productividad empuja
hacia arriba la rentabilidad, y que aumentos en los precios de los
insumos pueden ser amortiguados parcial o totalmente por aumentos de la
productividad, para así impedir el deterioro de la rentabilidad. Además,
brinda la oportunidad de no trasladar todo el aumento del precio de los
insumos a los precios de la energía.
4.3 PRODUCTIVIDAD DE LA ORGANIZACIÓN
Las viejas formas de medir la productividad no funcionan; se necesita
desesperadamente su sustitución por otras pertenecientes a la era de la
información. En este trabajo se sugiere un enfoque que todo directivo
debería añadir a su conjunto de herramientas y medir el valor económico
producido por las actividades de la cadena de valor del negocio.
Las empresas sólo en raras ocasiones informan acerca de la
productividad, aunque frecuentemente es proclamada como uno de sus
objetivos. La contabilidad convencional se preocupa más de los intereses
de los acreedores que de los de aquellos a los que les gustaría entender
la manera de que la empresa crezca y prospere (Computerworld, 2001).
4.3.1 Efectividad y eficiencia Las organizaciones deben determinar los
atributos cualitativos y cuantitativos que los clientes o usuarios
valoran de los productos y servicios que se le suministran.
Adicionalmente es importante construir indicadores que les permitan
medir y conocer en cualquier momento el grado en que dichos atributos se
están satisfaciendo. Por supuesto que, cualquiera sean los indicadores
utilizados para medir el grado de satisfacción de los clientes, la
organización establecerá, para un período determinado, niveles de
referencia o metas que desea cumplir en cuanto a ellos, el grado de
cumplimiento de esas metas es lo que comúnmente se denomina EFECTIVIDAD
(Porter, 1990, 45).
Efectividad =
Una restricción a las metas que establece la organización, en relación
con el grado en que se van a satisfacer las necesidades de los clientes
es la cuantía de sus recursos (laborales, maquinaria y equipos,
materiales, dinero…). Por algún mecanismo, la organización establece,
para un lapso determinado, tanto las metas a alcanzar en cuanto al grado
de satisfacción de las necesidades de los clientes, como las metas de
consumo de recursos. En esta meta se considera la puesta en marcha y
disponibilidad para generar de las centrales, desde la evaluación del
proyecto (idea, perfil, prefactibilidad y factibilidad) hasta su puesta
en marcha. La comparación de los recursos que deben gastarse para
alcanzar un determinado resultado con los que realmente se gastan es lo
que comúnmente se denomina eficiencia (Porter, 1990).
Eficiencia =
Una restricción a las metas de resultados es la cuantía de recursos
disponibles y otra es la capacidad de la organización para transformar
adecuadamente esos recursos en los bienes y servicios que necesita el
cliente. Esto, es el estado o situación que tengan en un momento dado
factores tales como:
o El diseño de los productos o servicios
o Los proceso existentes
o Los sistemas administrativos
o Los métodos de trabajo
o Los conocimientos y habilidades
o La motivación del personal, etc.
Determinan, para ese momento, qué cantidad de cada uno de los recursos
debe consumirse en la organización para generar una unidad de producto.
Estamos hablando de lo que puede denominarse Capacidad de Productividad
de la Organización, y puede ser expresada por una matriz (Tabla 4), que
muestra las relaciones cantidad de producto o servicio / cantidad de
recurso, para cada producto y servicio y para cada recurso.
Además pueden requerir otras que muestren las anteriores relaciones,
pero considerando no productos individuales sino mezcla de productos.
Los valores numéricos que toman esos indicadores constituyen un atributo
de la organización; se puede hablar de productividad nominal por
analogía con capacidad de producción nominal. El valor de dichas
productividades (productividades estándares) se puede encontrar con
diversas técnicas que provienen de la ingeniería industrial y que se
especifican mas adelante en la metodología. Estas productividades
nominales, pueden realizarse o no; se realizan en un período determinado
si las productividades reales alcanzadas son iguales a ellas, en el caso
de que éstas sean menores se dice que no se realizaron. Así los negocios
de generación de energía se proponen unas metas de productividad y
buscan alcanzarlas por medio de una estrategia corporativa, se logra el
objetivo si se cumple con el nivel de productividad fijado.
La relación que existe entre productividad, eficiencia y la satisfacción
del cliente es que los valores que tengan, en un momento dado, las
productividades estándares constituyen la base para la fijación de las
metas tanto de satisfacción de las necesidades de los clientes como de
gastos de recursos (Porter, 1990, 49). Puede decirse que aún cuando se
tenga una gran cantidad de recursos, si los niveles de productividad son
bajos, bajas también serán las metas de resultados. Asimismo, para una
meta dada de resultados, si los niveles de productividad son bajos,
serán altas las metas de consumo de recursos.
Para determinar el valor real alcanzado por un indicador de
productividad en un período determinado se utiliza la definición dada,
que permite calcularlo como la relación entre la cantidad física de
productos o servicios obtenidos y la cantidad de recursos gastados en
lograrla.
Como
se identificó antes, se distinguen dos tipos de indicadores de
productividad: los parciales, que se construyen considerando en el
denominador un solo tipo de recurso, pudiéndose hablar así de
productividad laboral, productividad de una central de energía,
productividad de los insumos etc. y los totales, donde se considera el
agregado de todos los recursos gastados para obtener una determinada
cantidad de producto. En éste cálculo de la productividad total, se debe
tener muy en cuenta las especificaciones de las unidades y del manejo de
datos originales, ya en ciertos casos, se hace ilógico tratar de hallar
éste índice de productividad por medio de la ponderación estadística de
las diferentes productividades en las plantas del negocio de generación,
ya que se debe tener en cuenta individualmente su capacidad de
generación. Durante éste trabajo, cuando se refiere a la productividad
según esta fórmula general, los recursos gastados se evaluarán en
unidades de costos del negocio o del factor parcial analizado.
En general encontramos que:
a) Para cada producto y para cada insumo, existirá un indicador parcial
de productividad: productividad del insumo respectivo para el producto
kWh generado que se está considerando por tipos de generador.
b) Para el total de productos y para cada insumo común a ellos, existirá
un indicador parcial de productividad: productividad del insumo (agua,
gas, carbón,...) respectivo para el producto kWh generado y disponibles
pero no entregados.
c) Para cada producto existirá un indicador de productividad total:
Productividad del conjunto de insumos respecto al producto en cuestión.
d) Para el total de productos existirá un indicador de productividad
total: Productividad del conjunto de insumos para el conjunto de
productos o kWh.
Ejemplo :
Sea Aij un tipo de producto kWh producido en la planta i para el mes j.
Este tipo de producto se puede diferenciar con el kWh generado en cada
planta dependiendo de su generación o del tipo de generador utilizado
para producir un kWh. Se identifican entonces la i de 1 hasta n
dependiendo de los n números de plantas del negocio de generación (o de
los n tipos de generadores) en los meses del año. Así mismo, sean x y y
costos o trabajos realizados a las plantas expresados en costos por
actividades.
q Aij : Cantidad de productos A obtenidos
(kWh obtenidos en la planta Aij)
Qx Aij : Cantidad de insumo x gastado en A
(Costo Captación para la planta Aij)
Qy Aij : Cantidad de insumo y gastado en A
(Costo Conversión para la planta Aij)
Indicadores de productividad:
Tipo (a)
Por tipos de generador (b)
Tipo (c)
Donde A y B son dos productos diferentes.
Con base en el anexo 11 del análisis de la aplicación de la metodología
al Negocio de Generación de Energía de las E.E.P.P.M presentado en este
trabajo, se observa la aplicación de los indicadores anteriores en las
Tablas 47, 48 y 49 del Anexo 34.
4.3.2 Rentabilidad Una manera de reconocer la importancia de la
productividad es viendo la relación que existe entre ella y dos
conceptos muy importantes para una empresa: el costo de producir una
unidad de producto (costo unitario) y la rentabilidad.
Rentabilidad = Cantidad de producto * precio de venta
Cantidad de recursos* costo
= (productividad del proceso físico) * (índice del costo)
= (ingresos)/(costos)
Productividad per capita = energía máxima disponible de generar/
personas
El resultado de este indicador es muy llamativo, pero es importante
tener cuidado con los factores que se utilicen y así, en su
interpretación. Al manipular este índice, el dato del numerador se debe
insertar del dato informado por cada central generadora, al igual que el
denominador. El denominador incluye el personal vinculado y no por las
contrataciones, así igual los costos del numerador. Y cuando se tengan
en cuenta los costos generales del negocio, como se ejemplifica mas
adelante en el capitulo 6, se debe tener cuidado con la cantidad de
personal que se utilice, pues tiene razón asociar todos los costos solo
al personal vinculado y viceversa, los costos excluyendo los contratos.
Productividad = (Energía máxima disponible)/(costos de producción)
Podría decirse que la productividad es función de los costos, ya que
estos tienen una variación más significativa en el tiempo mientras que
la energía máxima disponible de generar depende de la capacidad
instalada, del factor de disponibilidad y de los días del período. La
capacidad instalada es constante en el tiempo, los días del período
varían, pero su variación no es significativa y aunque el factor de
disponibilidad es variable, su valor es tan pequeño que afecta muy poco
la energía máxima disponible de generar. De esto se concluye que la
productividad es la curva inversa de la curva de los costos.
Por tal motivo, para lograr incrementar la productividad, debe
realizarse una gestión sobre los costos, identificando, por supuesto,
cuáles son los procesos o recursos que afectan en mayor proporción los
costos totales.
Aunque la productividad se ve afectada en mayor medida por el valor de
los costos, en ningún momento debe descuidarse la disponibilidad de los
equipos de generación de energía, ya que la disponibilidad de energía
juega un papel muy importante al realizar transacciones a través de la
bolsa.
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