En el campo de la Administración pudiésemos decir que la competencia es vital para el mercado, un asunto de vida o muerte, el camino para que la empresa sobreviva o se destruya. Es necesario estudiarla profundamente para conocerla.
Una empresa nunca debe comenzar irreflexiva o torpemente, debe de estar
precedida por un factor muy importante, que es, tener éxito, por lo tanto, la
administración de una empresa debe estudiarse profundamente, las virtudes del
administrador constituyen factores decisivos en una empresa, que si son
utilizados correctamente, pueden llevar a la empresa a tener éxito.
Es de vital importancia, conocer bien el producto o servicio que se va a
ofrecer, y de la misma manera, elegir bien a todo el personal de la empresa,
sabiendo que son personas capaces de manejar bien su trabajo.
Se debe valorar en términos de cinco factores fundamentales, y hacer
comparaciones entre diversas empresas rivales, de cara a determinar el resultado
de la contienda.
La política: significa aquello que hace que el trabajador esté en
armonía con su jefe, de modo que le siga a donde sea que vaya, sin tener miedo a
las consecuencias, tomando el riesgo.
El clima: significa las condiciones de trabajo; relaciones humanas; infraestructura, etc.
El terreno: implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o angosto, y esto influencia las posibilidades de sobre vivencia.
El comandante: O bien, el jefe, ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina.
La doctrina: Debe de ser comprendida como la organización de los
trabajadores, los rangos o jerarquías entre los colaboradores, la regulación de
las rutas de suministros o herramientas para trabajar.
Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada jefe.
Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado.
Por lo tanto, al trazar los planes, han de compararse los siguientes
siete factores, valorando cada uno con el mayor cuidado:
1. ¿Qué jefe es más sabio y capaz?
2. ¿Qué jefe posee el mayor talento?
3. ¿Qué empresa obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?
4. ¿En qué empresa se observan mejor las regulaciones y las
instrucciones?
5. ¿Cuáles trabajadores son más fuertes?
6. ¿Qué empresa tiene jefes y trabajadores mejor entrenados?
7. ¿Qué empresa administra recompensas y castigos de forma más justa?
Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual
de los dos bandos saldrá victorioso y cual será derrotado. El jefe que siga éste
consejo, es seguro que vencerá. Ese jefe ha de estar al mando. Aquel que ignore
éste consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido.
Tras prestar atención a éste consejo y planes, el jefe debe crear una
situación que contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe
tomar en consideración la situación del mercado, y actuar de acuerdo con lo que
le es ventajoso.
El arte de ser un buen competidor se basa en el engaño. Por lo tanto,
cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tácticas de
mercadotecnia se mueven, aparentar inactividad. Si se está cerca de la
competencia (enemigo), ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos,
aparentar que se está cerca. Atacar a la competencia cuando no está organizada.
Prepararse contra ella cuando está seguro en todas sus técnicas. Evitarle
durante un tiempo, cuando es más fuerte. Si el oponente tiene un temperamento
colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egotismo. Si
las empresas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización,
intentar desordenarlas. Si están unidas, sembrar la disensión entre ellas.
Atacar al enemigo cuando no está preparado, y aparecer cuando no se lo espera.
Estas son las claves de la victoria.
Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la lucha indican
victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus
condiciones son más favorables que las condiciones del enemigo; si indican
derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son
menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede.
Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos o
planeaciones en absoluto. Mediante todo esto, uno puede adivinar el resultado
final de la batalla. En las empresas, cuando se requieren mil camiones de
transporte, y mil empleados; cuando han de transportarse provisiones para mil;
cuando existen gastos en casa y en el frente, el coste de los materiales como
camiones y provisiones, asciende fácilmente a mil piezas de oro al día. Una
empresa puede ser puesta en campaña solo cuando este dinero está en la mano.
Una victoria rápida es el principal objetivo de cualquier empresa. Si la
victoria tarda en llegar, las provisiones y el inventario pierden valor. Cuando
una empresa se implica en una campaña larga, sin obtener resultados, los
recursos de ésta, disminuyen rápidamente. Cuando una empresa no está obteniendo
frutos y sus provisiones e inventario ha decrecido en valor, entonces los jefes
de las compañías vecinas tomarán ventaja de la crisis para actuar. En ese caso,
ningún hombre, por sabio que sea, será capaz de evitar las desastrosas
consecuencias que de ello resulten. Por todo ello, mientras que hemos oído mucho
acerca de despilfarros estúpidos en el campo de la competencia, no hemos visto
aún una operación inteligente que fuese prolongada. Aquellas compañías expertas
en su materia, no necesitan rotación de personal, pues el equipo de gerentes,
subgerentes, y subordinados, se encarga de mantenerlos a todos contentos, y
proveerles todas sus necesidades.
Es muy importante el factor Tierra, en el sentido que es muy costoso traer
los suministros desde lejos, si podemos encontrarlos cerca de la empresa, esto
es para reducir costos, pues si no fuese así, los precios de los productos se
tendrían que elevar inevitablemente.
Por ello, un buen jefe, que es inteligente, se abastece a costa de su
competencia, cerca, pues así no acaban con sus posibilidades de abastecimiento,
sino con las mismas que tiene la competencia, y así dejará intactos sus opciones
de abastecimiento, cuando las actuales hayan desaparecido.
Dado que lo único valioso en la guerra de competencia de empresas es la victoria, es necesario no prolongar las operaciones, saber utilizarlas en su tiempo apropiado, emplear los factores, tierra, organización, trabajo y capital, adecuadamente, dirigiendo a los subordinados correctamente, para lograr la eficiencia y eficacia. Una de las mejores políticas en la guerra de empresas, es tomar a la competencia intacta. Es decir, obtener la victoria, de manera que el bando contrario se rinda, y sepa que ya no es capaz de competir con nosotros, y nosotros tomar ésa oportunidad, para comprarle su empresa, pero no destruida, sino en buenas condiciones, para fortalecernos mas. Como ejemplo, hoy en día en México, se ha dado esto con los bancos, antes de que decayeran en su totalidad, solo cuando ya estaban a punto de la quiebra, llegaron otros bancos extranjeros y los compraron, hicieron una unión, y se fortalecieron, pero aquí el ganador fue el banco extranjero.
De este modo, lo que es de máxima importancia, es atacar la estrategia del enemigo. Lo segundo mejor es romper sus alianzas mediante la diplomacia. En tercer lugar viene atacarle.
Así pues, los verdaderamente hábiles someten al enemigo sin batallar, es
decir, produciendo productos o servicios de tal calidad y precio, que no tengan
competencia. Este es el arte de la estrategia ofensiva. En consecuencia, si mi
empresa es superior a la competencia, no corro ningún riesgo, al contrario,
éstas vienen a hacerme una empresa más poderosa, pues no hay manera de que
signifique para mi un riesgo. Ahora, si la empresa competente, es mayor a mí,
entonces si debo atacarle.
El gerente es el asistente del dueño, si esta asistencia es estrecha, el
dueño será fuerte sin duda alguna; si es débil, el dueño o la empresa será débil
igualmente.
Hay tres formas en que el dueño o el empresario puede llevar a la
derrota a su compañía:
-Si, ignorante de que la empresa no debería avanzar o tomar un paso
adelante, ordena un avance; o si, ignorante de que no debería retirarse, ordena
una retirada. Esto se conoce como desequilibrar a una empresa.
-Si, ignorante de los asuntos administrativos, interfiere en su
administración. Esto causa perplejidad entre los subordinados.
-Si, ignorante de los problemas del mando, interfiere en la dirección de
la producción. Esto engendra dudas en la mente de los subordinados.
Si los empleados están confusos y suspicaces, las empresas vecinas tomarán
ventaja de ello, y causarán problemas. Esto es lo que significa la frase: "Un
ejército confuso lleva a la victoria del contrario." En otras palabras "Una
empresa desorganizada y confusa, le otorga la victoria y el éxito a su
competencia."
Por otra parte, hay cinco casos en los que puede predecirse el
éxito:
-El que sabe cuando puede luchar y cuando no, tendrá éxito.
-El que comprende cómo producir, de acuerdo con la producción del
adversario, tendrá éxito.
-Aquél cuyos empleados estén unidos en un propósito, tendrán éxito.
-El que está bien preparado y no teme a la competencia que no esté bien
preparada, tendrá éxito.
-Aquel cuyos dirigentes son capaces y no sufren interferencias por parte
de su superior, tendrá éxito.
Es en estos cinco puntos en los que se conoce el camino a la victoria.
Algo que es muy importante es conocerse como compañía, saber bien que,
como y para quien es lo que estoy ofreciendo, y de ésa manera tendré éxito
siempre, pues si no tengo ni la mas remota idea de lo que estoy haciendo y mucho
menos de lo que mi competencia esta haciendo, es segura la quiebra o la
derrota.
La invensibilidad depende de uno mismo, pero la vulnerabilidad del
contrario depende de él. De esto se deduce que quien es experto en empresas,
puede hacerse a sí mismo invencible. Uno puede saber cómo vencer, pero esto no
significa necesariamente que vaya a vencer.
Es necesario defenderse cuando uno no pueda derrotar al enemigo, y
atacarlo cuando puedas vencerlo. Uno se defiende cuando su fuerza es inadecuada;
ataca cuando es abundante.
Prever el éxito, no es el espíritu de la excelencia. No importa si
triunfas y eres aclamado universalmente como "experto". El tener los
conocimientos y la capacitación no hace a una persona o una empresa experta
necesariamente. Por lo tanto, el administrador hábil toma una posición en la que
no puede ser derrotado, y no pierde la oportunidad de vencer a su enemigo. Los
elementos del éxito son: primero, la medida del espacio; segundo, la estimación
de las cantidades; tercero, los cálculos; cuarto, las comparaciones; y quinto,
las posibilidades de victoria. La medida del espacio deriva del terreno. Las
comparaciones se hacen a partir de las cantidades y los cálculos, y se determina
la victoria según estas comparaciones.
Generalmente, mandar en una gran compañía es lo mismo que mandar en una
pequeña. Es una cuestión de organización. Y dirigir una compañía de un millón de
empleados es la misma que dirigir una de seos, pues es una cuestión de formación
y señales.
Así pues, el que es capaz de asustar a la competencia, haciéndola huir,
o desaparecer, lo hace tentado al enemigo con algo que desea alcanzar.
Manteniéndolo en movimiento, sosteniendo ése algo fuera de su alcance, y
entonces, atacándole con su producto o servicio, mayor al de el.
Un administrador experto obtiene la victoria de la situación, y no la
exige de sus subordinados. Selecciona los hombres adecuados y explota la
situación. El que es capaz de usar la situación, usa a sus hombres para obtener
lo que quiere. Generalmente, el que llega a ser pionero de algún producto o
servicio en el mercado, puede sentarse cómodamente a esperar a que llegue la
competencia, y las tendencias son, que la competencia llega rápidamente y se
precipita con sus producto o servicios, entonces el pionero lleva las de ganar,
pues él está descansado, tiene la mente más clara, y su oponente empieza
cansado, sin ideas nuevas e innovadoras.
Por eso, el que es capaz de hacer que su oponente llegue a su campo,
ofreciéndole algún tipo de ventaja, y es capaz de retardar la llegada de su
oponente haciéndolo que tenga cierto miedo, éste lleva las de ganar, pues de
ante mano, su oponente sabe que el pionero es mas fuerte.
Es necesario tomar los mercados que parecen incapaces de rescatarse, y
desplazarse suavemente en dónde no se nos espera, esto para que el oponente no
se dé cuenta, y poder ganar terreno en nuevos mercados. Pues cuando se es capaz
de desplazarse sin que el oponente se entere, a lugares cerca y lejos, dónde no
hay enemigos, entonces tu producto o servicio serán exitosos sin riesgos de
competencia, entonces la empresa se fortalecerá, y se crea un circulo vicioso de
pionerismo. La competencia se asusta, pues no espera tu expansión, y tendrá que
empezar de nuevo, con nuevas tácticas de ataque mercantil.
Sutil e insustancial, el experto no deja huella. Tan divinamente
misterioso que es inaudible. Así es el dueño del destino del oponente. No puede
ser sobrepasado cuando se retira, si se mueve rápidamente. Si se es capaz de
determinar las disposiciones del oponente mientras que, al mismo tiempo, se
ocultan las propias, entonces se pueden concentrar las fuerzas propias, y las
oponentes han de dividirse. Y si se concentra mientras que el oponente se
divide, entonces se pueden usar todas las fuerzas para atacar una fracción de la
suya. Por tanto, se será superior numéricamente.
Es importante subrayar que el oponente no debe conocer donde se
intentarán las nuevas técnicas de mercado. Pues si él no sabe dónde se pretende
abrir mercado, debe hacer preparativos en muchos lugares diferentes. Y cuando él
se prepara en muchos lugares, aquellos con los que se tendrán que luchar serán
menos.
Es imperativo analizar los planes del oponente de forma en que se puedan
averiguar sus puntos débiles y sus puntos fuertes. Hay que tender trampas para
ver cuales son sus debilidades y fortalezas, esto con el fin de conocer al
oponente, para saber exactamente cuales son las tácticas que se deben de
utilizar para poder vencerle.
Aunque cualquier puede ver los aspectos externos, nadie comprende cómo
se ha alcanzado realmente el éxito. Por eso, cuando se gana, las tácticas no
deben repetirse. Uno debe siempre responder a las circunstancias en una infinita
variedad de modos.
De los cinco elementos (agua, fuego, metal, madera y tierra), ninguno
predomina siempre; de las cuatro estaciones, ninguna dura para siempre; de los
días, algunos son largos y otros cortos, y la luna crece y mengua. Esta es
también la regla que rige en el reclutamiento de empleados.
Normalmente, en una compañía, el gerente recibe ordenes de un superior.
Durante el proceso de organización de empleados y ajustamiento de ellos, para
convertir su empresa como una entidad armoniosa y colocarla en su lugar, nada es
más difícil que el arte de maniobrar hasta posiciones ventajosas. Lo complejo
del tema es convertir la ruta más intrincada en la ruta más directa. Para
lograrlo, se debe poner en marcha después de que lo haga el contrario, y llegar
al mercado antes que él. Quien es capaz de hacer esto muestra su conocimiento
del artificio de la distracción. La ventaja y el peligro son materias inherentes
ambas al hecho de maniobrar para alcanzar una posición ventajosa.
La competencia se basa en el engaño. Es necesario moverse cuando sea
ventajosa y crea cambios en la situación dispersando y concentrando tus fuerzas.
Cuando se entra en campaña, se debe ser rápido. Cuando se conquista un terreno,
o un mercado, es necesario defender los puntos estratégicos.
Sun Tzu, "El arte de la guerra"
http://www.gorinkai.com/textos/suntzu.htm
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