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ESTIMACIONES
La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado, porque el
campo de batalla es el lugar de la vida o de la muerte, el camino que
lleva a la supervivencia o a la destrucción.
Considérala en función de los cinco factores fundamentales y compárala a
los siete elementos que se ofrecen más adelante. Así podrás apreciar los
factores fundamentales.
El primero de estos factores es la influencia moral, el segundo, el
clima; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando, y el quinto, la
doctrina.
Sí el jefe está dotado de sabiduría, será capaz de reconocer los cambios
de las circunstancias y actuar con rapidez. Si es justo, sus hombres
estarán seguros de la recompensa y del castigo. Si es humano, amará al
prójimo, compartirá sus sentimientos y apreciará su trabajo y sus
dificultades. Si es valiente, conseguirá la victoria aprovechando sin
dudarlo, el momento más idóneo. Si es severo, sus tropas serán
disciplinadas porque temerán y recelarán el castigo.
No existe general que no haya oído referirse a estos cinco puntos.
Quienes los dominan, triunfan; los que no, son derrotados.
Por esto cuando eres capaz, finge incapacidad; si eres activo,
pasividad.
Si estás próximo, haz creer que éstas lejos; si alejado, que estás
cerca.
Finge estar en inferioridad de condiciones, estimula su orgullo.
Atácalo en donde no esté preparado; avanza por donde menos se lo espere.
“Cuando estalla el trueno es demasiado tarde para taparse los oídos.”
LA CONDUCCIÓN DE LA GUERRA
“Un ataque puede carecer de ingenio, pero es preciso que se realice con
la velocidad del rayo”
De esta manera los que son incapaces de comprender los peligros
inherentes a utilización de las tropas, no son capaces de comprender la
forma de utilizarlas con ventaja.
Trata bien a los prisioneros y cuídalos
Esto se llama ganar una batalla y fortalecerse.
LA ESTRATEGIA OFENSIVA
Por regla general en la guerra la mejor política es la de tomar el
Estado intacto; aniquilarlo no es ventajoso
En efecto, conseguir cien victorias en cien batallas no es el súmmum de
la habilidad. Rendir al enemigo sin combatir es el súmmum de la
habilidad.
Lo que es, pues, de gran trascendencia en la guerra es desbaratar la
estrategia del enemigo.
“No permitas que tus amigos se reúnan” “Las batallas son negocios
peligrosos”
La política más nefasta consiste en atacar las ciudades. No las ataques,
a menos que no haya otro camino.
De esta manera, los que son expertos en el arte de la guerra someten al
ejército enemigo sin combatir.
Conquistan las ciudades sin efectuar el asalto y derrocan un Estado sin
operaciones prolongadas.
Tu meta es tomar intacto “todo bajo el cielo”. De esta forma tus tropas
estarán intactas y tu victoria será completa. Este es el arte de la
estrategia ofensiva.
Si las fuerzas son parecidas, puedes presentarles batalla.
Si eres inferior en número debes ser capaz de comprender la retirada.
“El pequeño no puede desde luego igualar al grande, como tampoco el
débil puede medirse con el fuerte, ni lo que son pocos, con los que son
muchos”.
“La confusión del ejército, conduce al triunfo del adversario” “El que
no tiene conciencia clara de sus propósitos no puede enfrentar al
enemigo”.
Hay que saber que existen cinco circunstancias en las que la victoria es
predecible:
1. El que conoce cuándo puede combatir y cuándo no, será el vencedor
2. El que conoce como manejar un ejército grande y uno pequeño, será el
vencedor.
3. Aquel cuyas tropas posean unidad alrededor de un objetivo común, será
el triunfador.
4. El que es prudente y guarda a un enemigo que no lo es, será el
triunfador.
5. El que tenga generales competentes y no padece las intromisiones del
monarca, será el triunfador.
“ Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no
estarás jamás en peligro”.
Cuando no conoces al enemigo pero te conoces a ti mismo, las
probabilidades de victoria o de derrota son semejantes.
Si a la vez ignoras todo del enemigo y de ti mismo, de seguro estas en
peligro en cada batalla.
DISPOSICIONES
Cuando se poseen medios insuficientes, lo adecuado es la defensa, cuando
se poseen medios abundantes, el ataque. – los que son expertos en el
arte de atacar consideran esencial contar con las estaciones y con las
ventajas de terreno; utilizan las inundaciones o el fuego, según las
circunstancias. Lo hacen de tal manera, que el enemigo no sabe cómo
prepararse. Lanza su ataque como un relámpago surgido del noveno cielo”.
Prever un triunfo que el hombre vulgar pueda prever no es el colmo de la
habilidad.
Vencer en una batalla y ser proclamado “experto” por todos no es el
colmo de la habilidad, porque levantar la pelusa de otoño no requiere
mucha fuerza; distinguir entre sol y luna no es una prueba de sagacidad;
oír el rugir del trueno no demuestra que se posee un oído fino.
En materia de planificación, nunca un movimiento inútil; en materia de
estrategia, ningún paso en falso.
Los elementos del arte militar son; en primero, la medición del espacio;
en segundo, la estimación de las cantidades; en tercero, los cálculos;
en cuarto, las comparaciones, y , en quinto, las probabilidades de
victoria.
ENERGÍA
En líneas generales, mandar a muchas personas es como mandar a pocas. Es
cuestión de organización.
La convicción de que un ejército soporte un ataque del enemigo sin ser
derrotado está garantizada por las operaciones de la “fuerza
extraordinaria” y de la “fuerza normal”.
Como norma general, en una batalla utiliza tu fuerza normal para
entablar combarte, y usa tu fuerza extraordinaria para triunfar.
En la batalla sólo existe la fuerza extraordinaria y la fuerza normal,
pero sus combinaciones son ilimitadas no hay ser humano que pueda
aprenderlas todas.
Si, de un golpe, el halcón destroza el cuerpo de su presa, es porque se
lanza en el momento adecuando.
En el arte de la guerra no hay normas fijas. Las normas se fijan de
acuerdo a las circunstancias.
El comandante en jefe experto, aguarda el triunfo de la situación, y no
de sus subordinados.
“El valiente sabe batirse; el prudente defenderse; el sabio, aconsejar.
No se malgasta la capacidad de nadie.”
No ordenéis a la gente tareas que no puedan cumplir. Haced una selección
y dad a cada cual responsabilidades adecuadas a su capacidad.
La guerra es un asunto de astucia.
PUNTOS DÉBILES Y PUNTOS FUERTES
Por norma general, el que ocupa primero el terreno y espera al enemigo
tiene la posición más fuerte; el que llega más tarde y se precipita al
combate se Halla debilitado.
Por eso, los que son expertos en el arte militar conducen al enemigo al
campo de batalla y no se dejan atraer por él.
Cuando el enemigo esté descansando, has de saber fatigarlo, cuando está
bien alimentado, hacerle pasar hambre, cuando está descansando,
obligarlo a moverse.
Aparece en los lugares por donde deber pasar; trasládate con rapidez a
donde no te espera.
El enemigo no debe saber dónde me propongo a librar batalla, porque si
no lo sabe, deberá estar preparado en muchos sitios diferentes. Y si se
mantiene preparado en muchos sitios, los efectivos que yo pueda
encontrar en cualquiera de ellos, serán poco numerosos.
El que tiene pocos efectivos debe prepararse contra el enemigo; el que
dispone de efectivos abundantes obliga al enemigo a prepararse él.
Averigua, entonces, los planes del enemigo y sabrás la estrategia que te
será más eficaz.
Pertúrbalo y averigua el esquema de sus movimientos.
Determina su disposición y descubre así cuál será el lugar del combate.
MANIOBRAS
No hay cosa más difícil que le arte de la maniobra. La dificultad en
este aspecto consiste en convertir un camino tortuoso en la vía más
directa y en cambiar la desventaja en ventaja.
“El que quiere obtener una ventaja elige un itinerario lejano y tortuoso
y lo transforma en un camino breve. Saca ventaja de su infortunio.
Engaña y embauca al enemigo y lo transforma en descuidado y negligente
y, entonces, avanza rápidamente.
La guerra se basa en la falsedad. Desplázate cuando te convenga y crea
cambios de situación mediante la dispersión o la concentración de las
fuerzas.
Analiza la situación, y luego, actúa.
El que conozca el arte de la progresión directa e indirecta, conseguirá
la victoria. Este es el arte de la maniobra.
Los que no avanzan cuando deben avanzar y los que no retroceden cuando
deben retroceder, serán decapitados.
Muy de mañana el espíritu está lleno de ardor; durante la jornada va
decayendo el interés y, por la noche, los pensamientos se dirigen hacia
el hogar.
Por esto, los expertos en el arte militar rehuyen al enemigo fogoso; lo
atacan cuando se ha relajado y sus soldados están llenos de nostalgia.
Esto se llama tener de su parte el factor “moral”.
“El pez que codicia el cebo muerde el anzuelo; las tropas que codician
el cebo serán vencidas.”
Levantar un campamento bajo los muros de una ciudad poderosa y atacar
rebeldes que están decididos a luchar hasta la muerte no es un plan
juicioso.
No lleves hasta el límite a un enemigo que se halla en una situación
apurada.
LAS NUEVE VARIABLES
No hay que levantar el campamento en terreno bajo.
En un terreno con comunicaciones, únete a tus aliados.
En un terreno solitario, no debes rezagarte.
En un terreno cerrado, recurre a tu sagacidad.
En un terreno de la muerte, pelea.
Existen algunos caminos que no se deben recorrer, algunas tropas que no
se deben atacar, algunas ciudades que no se deben sitiar y terrenos que
no se deben disputar.
Si descubres cuál es la conducta a seguir, actuad; no esperéis
instrucciones.
Las cinco variaciones son las sgtes:
1. Un camino, aunque sea el más corto, no debe recorrerse si se sabe que
es peligroso y que existe el peligro de caer en una emboscada.
2. Un ejercito, aunque pueda ser atacado, no debe serlo si sus
circunstancias son desesperadas y está dispuesto a luchar hasta la
muerte.
3. Una ciudad, aunque aislada propicia para ser atacada no debe serlo si
hay motivos para creer que está bien pertrechada, defendidas por tropas
de primera clase, expertamente dirigidas por un general sagaz, cuyos
ministros son leales y sus planes, inescrutables.
4. Un terreno, aunque su propiedad sea controvertida, no deber ser causa
de una batalla, si se sabe que una vez conquistado será difícil de
defender o que no se seguirá ninguna ventaja de su conquista, sino que
será contraatacado y que habrá que lamentar pérdidas.
5. Las ordenes del soberano, aunque deban ser ejecutadas no deben ser
obedecidas si el general sabe que implican el peligro de un control
perjudicial de la capital sobre los asuntos militares.
La ventaja y la desventaja ejercen una influencia recíproca una sobre
otra. El jefe competente delibera.
Hay cinco cualidades que son peligrosas en un general:
1. Si es arriesgado, puede perder la vida
2. Si es cobarde, será hecho prisionero. “El que valora su vida por
encima de todas las cosas, quedará, paralizado por la indecisión. La
indecisión en un general es una enorme desgracia”.
3. Si es colérico, puede ser ridiculizado. “Una cualidad es esencial en
el carácter de un general: la perseverancia”.
4. Si tiene el sentido del humor demasiado susceptible, se le puede
calumniar.
5. Si tiene un espíritu compasivo, se le puede hacer sufrir.
MARCHAS
Pelea a favor de la pendiente, jamás ataques cuesta arriba.
Si deseas librar combate no te enfrentes al enemigo en la orilla. Toma
posiciones en un terreno elevado, frente al sol. Jamás río abajo.
Cuando los arboles se agitan, el enemigo avanza.
Si hay muchos obstáculos colocados entre los matorrales, se trata de una
trampa.
Un revoloteo de pájaros significa que el enemigo está oculto; si los
animales salvajes huyen aterrorizados, es que pretende atacarte por
sorpresa.
Si las tropas están desordenadas, el general no tiene prestigio.
En la guerra la simple superioridad numérica no ofrece ninguna ventaja.
No avances confiado tan sólo en tu potencia militar.
Si se castiga a las tropas antes de haber conseguido su fidelidad, serán
desobedientes. Si no obedecen, serán difíciles de emplear. Si las tropas
son fieles, pero son se aplican sanciones, no se las podrá utilizar.
Por lo tanto, ordena con cortesía en infunde en todos el mismo ardor
combativo; se podrá afirmar que el triunfo está seguro.
Si las órdenes están justificadas en todas las ocasiones y se ejecutan
siempre, las relaciones entre comandante y las tropas serán buenas.
EL TERRENO
El terreno, según su naturaleza, puede clasificarse en accesible,
capcioso, indefinido, cerrado, accidentado y “distante”.
Un terreno puede ser atravesado con la misma facilidad por cualquiera de
los dos contendientes se considera accesible. En este terreno, el
primero que ocupa una posición al sol, favorable para sus rutas de
aprovisionamiento, puede batirse con ventaja.
Un terreno del que es fácil salir, pero al que es difícil volver, es
capcioso. Su naturaleza es tal, que, si se irrumpe cuando el enemigo no
está todavía preparado, se puede conseguir el triunfo. Si el enemigo
está preparado, se puede conseguir el triunfo. Si el enemigo está
preparado y se le ataca, pero no se consigue vencer, sería difícil
volver. Es casi imposible obtener ventaja de este terreno.
Un terreno que sea asimismo desfavorable para el enemigo y para nosotros
es un terreno indefinido. Su naturaleza es tal, que, aunque el enemigo
me ofrezca una ventaja, yo no avanzaré, sino que intentaré arrastrarle,
retirándome. Cuando haya conseguido que salga la mitad de sus fuerzas,
puedo caer sobre él con ventaja.
Si soy el primero en llegar a un terreno cerrado, bloquearé los accesos
y esperaré al enemigo.
En terreno accidentado me colocaré en un punto alto y soleado y
aguardaré al enemigo. Si él es el primero en tomar este terreno, lo
atraeré retirándome. No lo seguiré.
Si las tropas son fuertes y los oficiales débiles, el ejército es
propenso a rebelarse.
Si los oficiales son valientes y las tropas ineficaces, el ejército está
en apuros, atascando como si se hundiera en un pantano.
Porque este general considera a sus hombres como a sus hijos y éstos le
acompañan hasta los valles más profundos. Los tiene como a sus hijos
predilectos y ellos se hallan dispuesto a morir por él.
“Conoce al enemigo, conócete a ti mismo y tu triunfo nunca se verá
amenazado. Conoce el terreno, conoce las condiciones climáticas y tu
triunfo será total”.
LAS NUEVE VARIABLES DE TERRENO
El terreno puede ser clasificado en “terreno de dispersión, terreno
fronterizo, terreno decisivo, terreno de comunicación, terreno de
convergencia, terreno de hostil, terreno difícil, terreno cercado,
terreno moral”.
Si un señor feudal combate en su propio territorio, está en terreno de
dispersión.
Si penetra levemente en el territorio enemigo, se halla en terreno
fronterizo.
Un terreno que sea ventajoso en igual medida para dos partes, es un
terreno decisivo.
Un terreno igualmente accesible para las dos partes es un terreno de
comunicación
Si un Estado está asediado por otros tres, su territorio es un terreno
de convergencia.
Si un ejército penetra profundamente en territorio enemigo, dejando
atrás, a gran distancia, muchas ciudades y villas enemigas, se
encuentran en un terreno hostil.
Cuando el ejército atraviesa montañas, bosques, regiones accidentadas o
bien progresa a través de pantanos, desfiladeros y otros lugares muy
difíciles de transitar, se halla en un terreno difícil.
Un terreno al que se llega por una garganta estrecha y del que sale por
senderos tortuosos, que permite que un pequeño destacamento enemigo
quebrante a mis propias fuerzas, más importantes, se llama un terreno
“cercado”.
Un terreno en el que un ejército no puede sobrevivir sino luchando de
forma desesperada se llama “mortal”.
Por esto aconsejo con: no combatas en terreno de dispersión; no te
detengas en las regiones fronterizas.
No trabes combate con un enemigo que ocupe un terreno decisivo; en
terreno de comunicación, asegura que tus formaciones no se separen.
En terreno de convergencia, alíate con los Estados vecinos; en terreno
enemigo, entra a saco.
En terreno difícil, apresúrate; en terreno cercado, inventa
estratagemas; en terreno mortal, combate.
En terreno de dispersión, yo unificaría al ejército en un solo bloque,
firmemente fortalecido.
En terreno fronterizo, mantendría a mis fuerzas estrechamente
relacionadas.
En un terreno decisivo, movilizaría mi retaguardia.
En terreno de comunicación, dedicaría una gran atención a mi sistema de
defensa.
En terreno de convergencia, fortalecería mis alianzas.
Cuando las fuerzas del enemigo se hallan dispersas, impide que se
reagrupen; si se hallan concentradas, desordénalas.
Cuida la alimentación de las tropas; no les impongas tareas inútiles.
Obra de manera que estén animadas por un espíritu y que sus fuerzas
permanezcan intactas. Respecto a los movimientos del ejército, establece
planes que el enemigo no pueda conocer.
Prohibe las prácticas supersticiosas, liberando así al ejército de la
duda. Entonces no existirá ninguna dificultad en este aspecto hasta la
hora de la muerte.
Concede recompensas prescindiendo de lo acostumbrado; da órdenes sin
tener en cuenta los precedentes. De esta forma podrás emplear todo el
ejército como si fuera un solo hombre.
Mantén ocupadas a las tropas sin comunicarles tus planes; empléalas para
lograr una ventaja sin revelar los peligros afrontados. Si las colocas
en una situación peligrosa, escaparán; si las llevas a terreno mortal,
sobrevivirán. Puesto que, cuando el ejército se halla en semejantes
situaciones, puede arrancar la victoria de la derrota.
Si el enemigo ofrece una oportunidad, aprovéchala con rapidez.
Adelántate apoderándote de algo que le sea valioso y pasa a la acción en
una fecha determinada en secreto.
La doctrina militar enseña que hay que vigilar de cerca la situación
militar del enemigo para tomar decisiones durante la batalla.
Por este motivo has de ser, al principio, tímido como una virgen. Cuando
el enemigo presente un fallo has de ser rápido como una liebre, y será
incapaz de resistirse.
EL ATAQUE CON FUEGO
Se cuentan cinco métodos para atacar con fuego. El primero consiste en
quemar a las personas el segundo, quemar los almacenes, el tercero,
quemar el equipo, el cuarto, quemar los arsenales, el quinto, utilizar
proyectiles incendiarios.
Para emplear el fuego hay que valerse de ciertos medios. “utiliza a los
traidores que estén en las filas del enemigo” “todos los ataques con
fuego dependen de las condiciones atmosféricas”.
El material incendiario debe estar siempre a punto.
En caso de ataque con fuego hay que amoldarse a los cambios de
circunstancias.
Cuando el incendio se inicie en el campo enemigo coordina de inmediato
todas las operaciones exteriores, pero si sus tropas permanecen
tranquilas, ten paciencia y no ataques.
Si puedes provocar incendios en el exterior del campamento enemigo, no
es necesario esperar a que estallen en el interior. Provoca los
incendios en el momento oportuno.
Cuando el fuego sea atizado por el viento, no ataques contra el viento.
Quienes emplean el incendio para apoyar sus ataques poseen la
inteligencia de su lado; los que utilizan las inundaciones, la fuerza.
El agua puede aislar a un enemigo, per no puede destruir sus provisiones
o su equipo.
No obres sino en interés del Estado. Si no estás en situación de
conseguir el éxito, no recurras al ejército. Si no estás en peligro, no
luches.
Un soberano no puede levantar un ejército por un arrebato de cólera, ni
un general combatir atenazado por el rencor. Porque si es posible que un
hombre irritado recobre su serenidad y que aquel que padece agravios se
cure, un Estado que ha sido aniquilado no puede rehacerse, ni los
muertos pueden volver a la vida.
EL USO DE AGENTES SECRETOS
El que se enfrenta al enemigo durante muchos años para luchar por el
triunfo en un combate decisivo, pero permanece ignorante de la situación
del enemigo porque escatima nombramientos, honores y unos pocos
centenares de piezas de oro, está totalmente falto de humanidad. Un
hombre así no tiene nada de general; no representa una ayuda para su
soberano; no es del dueño del triunfo.
Pues si el príncipe sabio y el general experto derrotan al enemigo cada
vez que pasan a la acción, si sus hazañas salen fuera de lo común, es
gracias a la información previa.
Lo que se ha mencionado como información previa, no puede obtenerse de
los espíritus, ni de las divinidades, ni por similitud con
acontecimientos pasado, ni de los cálculos. Es necesario conseguirlo con
hombres que averigüen la situación del enemigo.
Se enumeran cinco clases de agentes secretos que se pueden emplear: los
agentes indígenas, los interiores, los dobles, los desechables y los
flotantes.
Cuando estos cinco tipos de agentes están actuando a la vez sin que
nadie conozca sus procedimientos se les llama “la divina red” y
constituyen el tesoro más valioso de un soberano.
Los agentes indígenas procedan del país enemigo.
Los agentes internos son funcionarios enemigos empleados por nosotros.
Los agentes dobles son espías enemigos utilizados por nosotros.
Los agentes desechables son aquellos de nuestros espías a los que
deliberadamente proporcionamos informaciones falsas. “Dejamos escapar
informaciones que son realmente falsas y lo hacemos de forma que
nuestros agentes lo conozcan. Cuando éstos, operando en territorio
enemigo sean capturados, ofrecerán con toda seguridad estas
informaciones falsas. El enemigo les dará crédito y se preparará en
consecuencia, pero naturalmente nosotros obraremos de manera muy
distinta y el enemigo dará muerte a los espías.
Los agentes vivos son los que reportan informaciones.
Quien no se muestre sagaz y prudente, humano y justo, no podrá utilizar
los agentes secretos y quien no sea fino y sutil no logrará sacarles la
verdad.
Es fundamental descubrir a los agentes del enemigo que vienen a espiar
en tu contra y sobornarlos, a fin de que pasen a tu servicio. Dales
instrucciones y ocúpate de ellos. Esta es la manera de reclutar y
utilizar a los agentes dobles.
A través de los agentes dobles, se pueden reclutar y emplear los agentes
indígenas y los internos.
“Un ejército sin agentes secretos es como un hombre sin ojos y si
oídos.”
El arte de pensar estratégicamente
En los negocios como en la guerra, el objetivo de la estrategia es poner
a nuestro favor las condiciones más favorables, juzgando el momento
preciso para atacar o retirarse y siempre evaluando correctamente los
límites del combate.
El cerebro humano que es la herramienta que vamos a usar en el proceso
no se basa en el pensamiento lineal; la receta para alcanzar el éxito en
la ejecución de la estrategia, consiste en combinar el método analítico
con la flexibilidad mental para aceptar que la lógica de la estrategia
es paradójica.
Si aceptamos que el análisis es el requisito indispensable para pensar
estratégicamente, cuando el pensador estratégico se enfrenta a un
problema, a una tendencia, a una situación o a eventos que parecen
constituir un todo armonioso o que parecen estar perfectamente
agrupados, lo primero que hace es descomponer ese todo en sus partes
constitutivas. Luego empieza a descubrir el significado de cada una de
esas partes para entrar a reagruparlas de manera calculada con el fin de
maximizar las oportunidades en beneficio de los intereses de su empresa.
Para el estratega lo más importante es localizar y definir el asunto
crítico del problema más que descubrir la solución. Esto quiere decir
que el primer paso en el pensamiento estratégico es determinar cual es
el asunto crítico de la situación, es decir llegar al meollo del asunto.
Y esto será cuestión de actitud positiva y de método.
Desde el principio usted debe hacer algo que es muy difícil: formular el
interrogante del problema de tal manera que facilite el descubrimiento
de la solución. Si la comprensión del asunto crítico del problema es
claro para todos los integrantes de su equipo de trabajo, surgirán las
soluciones creativas. Si el problema se define pobremente o los
integrantes del grupo lo comprenden a medias, las mentes no trabajarán
con agudeza y se extraviarán. Si usted y su equipo están bien entrenados
y motivados para formular las preguntas acertadas, sus propuestas no
serán vagas sino prácticas y concretas.
Kenichi Ohmae, ex director de Mckinsey & Co. En el Japón y estratega
corporativo de renombre internacional, recomienda que los estrategas
usen como método un proceso de abstracción; el primer paso en el proceso
de abstracción es usar las tormentas de ideas y las encuestas de opinión
para reagrupar y particularizar loas aspectos en los cuales la empresa
está en desventaja frente a sus competidores. El paso siguiente es
clasificar estos aspectos de acuerdo a sus factores comunes en sub-grupos
afines.
Una vez que el proceso de abstracción se ha completado, debemos decidir
luego el enfoque apropiado para encontrar la solución. La estrategia es
buena solamente si la táctica es exitosa.
La estrategia es un plan abstracto que debe convertirse en un plan de
acción y esto no se puede materializar de la noche a la mañana.
La estrategia no se concibe para escenarios estáticos donde los
competidores no reaccionan o donde no existen las discontinuidades. Si
así fuera, la estrategia sería un asunto meramente administrativo.
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