1. Introducción
En diversos ámbitos de discusión se confunden los conceptos de
responsabilidad social y rol social, considerándose a los términos
responsabilidad y rol como sinónimos.
Esta situación no tendría demasiada importancia, si no fuera porque en
la realidad coadyuva a confundir las funciones que les cabe en la
sociedad, a cada tipo de organización.
Especialmente esta confusión es más gravosa cuando hay que diseñar
políticas públicas y los programas correspondientes.
Nuestro país es parte integrante del sistema capitalista internacional y
lo que sucede en el contexto nos condiciona y pone un marco a cualquier
aspiración de desarrollo de nuestra sociedad.
Por esa razón, comprender el complejo mundo en que vivimos y anticipar
las tendencias futuras, es una tarea permanente que deberán asumir de
ahora en más los diferentes actores sociales, desde los gobiernos en sus
distintos niveles, hasta las entidades intermedias, los empresarios en
general y especialmente los entrepreneur, que nuestro país está
necesitando imperiosamente.
En Argentina, por encontrarnos en una economía cerrada (o semicerrada),
no vivimos la transformación que se operó en el mundo globalizado. No
pudimos transitar conscientemente ese proceso, paulatino y progresivo.
No tuvimos la posibilidad de tener vivencias propias, de ir aprendiendo
concomitantemente con los hechos. Vivimos aislados de las grandes
transformaciones económicas y fundamentalmente del conocimiento.
Hoy nos corresponde, saltar esas vivencias, ese proceso de aprendizaje
vivencial, reconocer bruscamente los cambios que se produjeron y
adquirir e internalizar los nuevos conocimientos e incluso los nuevos
paradigmas, para que en una etapa superior podamos producir nuestras
propias guías de acción, nuestros propios paradigmas, los que respondan
a la sociedad que queremos, a la sociedad que sepamos construir, a la
sociedad que nos ganemos, en definitiva a la sociedad que nos
merezcamos.
Por ello, es necesario la búsqueda de una claridad conceptual que nos
permita el diseño de políticas y estrategias adecuadas a nuestra
realidad.
2. Responsabilidad y rol
El estado, concepto y funciones
Es un órgano de la comunidad, cuyas funciones son extensas e
importantes, aunque limitadas. Suele supervisar eficazmente los aspectos
externos de la vida. Se diferencia de las demás organizaciones por ser
el único que se halla investido con el poder de coerción.
En las sociedades modernas el estado tiene funciones sociales que
podríamos clasificar en: i) específicas, esenciales, ningún otro
organismo puede desempeñarlas, ii) que puede acometer con mayor eficacia
y que podríamos decir que son inherentes; iii) funciones que no se
acomadan bien al estado y IV) otras directamente que es incapaz de
ejecutar.
Intentando abstraernos de una posición filosófica-ideológica, podemos
establecer las siguientes funciones del estado, a efectos de nuestro
análisis.
Específicas: son las funciones esenciales, la creación, conservación y
compromiso de un orden y bienestar general. Así la justicia, la
educación, la seguridad, el propender a un desarrollo integral de la
sociedad y del individuo, serán funciones indelegables.
Funciones que cuadran al estado: en virtud de los medios a su alcance el
estado se halla mejor preparado para ejecutar ciertas tareas que otras
organizaciones. Ejm: conservación de los recursos naturales,
conservación y desarrollo de los recursos personales de la comunidad,
apoyar y estimular a otros organismos, ofreciendo apoyo y cumpliendo
eficazmente las funciones esenciales y las inherentes.
Responsabilidad social
Toda organización, por formar parte de un sistema social, tiene
obligaciones ineludibles que afrontar. Responsabilidades que serán de
acción u omisión, materiales o inmateriales.
Siguiendo a alvarez, podemos afirmar que hoy está aceptada la concepción
de que, además de producir bienes y servicios, para asegurar su
estabilidad, continuidad y crecimiento las empresas deben cumplir
objetivos sociales. Ello no significa que deban encargarse de resolver
problemas comunitarios puntuales, sino que responderán como instrumentos
para satisfacer las necesidades sociales
Además, los dirigentes y demás integrantes de las organizaciones deberán
amoldar estrictamente su accionar a la moral y a la ética imperantes en
la sociedad en la cual actúan.
Rol social
Consiste en las obligaciones que implica una determinada función (o
posición) social. Es decir, que el rol tiene un carácter activo,
decisivo, determinante. El rol es proveniente de la división social del
trabajo. Por ello, puede afirmarse que el rol es una responsabilidad
social, pero no toda responsabilidad social conforma el rol.
El presidente de una nación posiblemente no cumpla con alguna
responsabilidad social que como sujeto le corresponda, pero será
evaluado por la ciudadanía en su rol de presidente. Clinton seguramente
no cumplió su responsabilidad social de no usar la casa blanca para
determinados fines, pero fue evaluado por los estadounidenses en su rol
de presidente cuando se sintieron defraudados por el engaño que originó
al principio.
Rol social de las empresas
Las empresas deberán cumplir con su rol, que está definido por el
conjunto de obligaciones que se derivan de su función en la
sociedad.
En consecuencia, si la función de las empresas es económica, su rol
deberá ser un conjunto de obligaciones económicas.
Darle otros roles a las empresas, puede tener dos consecuencias graves:
a) se diluye el rol del estado, en el cumplimiento de sus funciones
específicas e inherentes y b) se impide la máxima atención en el
cumplimiento de la división social del trabajo, con la consecuente
ineficiencia y/o ineficacia en la función específica de la empresa.
El mundo globalizado actual, exige un fuerte estado y una empresa
dedicada a full a su cometido esencial. Ello no significa que cada una
de estas organizaciones no cumplan con sus responsabilidades sociales
extra rol.
Roles de las empresas en el entorno actual
Intentar una aproximación a los roles que les corresponden en el entorno
actual a las empresas según su dimensión, nos obliga primeramente a
dejar sentado la necesidad de la existencia de las organizaciones para
las sociedades modernas.
Las organizaciones
Convenimos que el ser humano es racional y social, con necesidades
biológicas y sociales, que por su racionalidad se fija y prioriza fines
y objetivos, aplicando el trabajo para satisfacer esas necesidades y
obtener esos objetivos
La conjunción de las cualidades enumeradas del hombre, motivó la
integración entre ellos, dando origen a las organizaciones. Entendiendo
a ellas como un proceso estructurado en el cual interactúan personas
para alcanzar objetivos.
Cabe entonces dejar sentado cuáles son las razones que justifican la
existencia de las organizaciones. Consideramos que basadas en las
cualidades de las personas y sus razones individuales, potenciadas por
las razones materiales y finalmente englobadas en las razones sociales,
es consecuencia lógica la necesidad de la existencia de las
organizaciones.
Las razones individuales se justifican en que al ser el hombre un
individuo gregario necesita relacionarse con otras personas y disfrutar
de las satisfacciones sociales que le proporcionan las organizaciones.
Así actúa en iglesias, clubes y en empresas económicas, recibiendo un
sin número de variadas satisfacciones como compañerismo, amistad,
valores sociales, sentido de pertenencia, retribuciones monetarias,
etc.. Por ello, se afirma que las organizaciones son creadas por y para
el hombre.
Las razones materiales originan que el hombre se organice para obtener
tres cosas que no podría hacer solo: aumentar su capacidad, reducir el
tiempo requerido para alcanzar objetivos y aprovechar conocimientos
acumulados de generaciones anteriores.
Las organizaciones aumentan la capacidad del hombre, permitiéndole en
esfuerzos organizados obtener beneficios que solo no podría, además de
incrementar su eficiencia. Esta eficiencia lleva a la especialización,
permitiendo un círculo virtuoso de mayor producción (bienes, servicios y
conocimientos) a más bajo costo. Paralelamente, surge el intercambio
necesario entre las organizaciones y/o personas.
Esta conjunción de factores permite el llamado ‘’efecto sinérgico’’: el
producto difiere de la suma de las partes. Ese efecto puede ser positivo
o negativo con la existencia de factores (internos o externos) que
potencian o impiden el normal desempeño de las organizaciones. El
estudio de este efecto ha derivado en importantes teorías como la de los
constraint, el sistema de costos abc, etc.
De este resumido análisis se desprenden las razones sociales y la
necesidad de la existencia de las organizaciones para el desarrollo de
las sociedades modernas.
Consecuentemente, toda organización tendrá un fin, que estará vinculado
con el sistema social al que pertenece. Puede considerarse que ese fin
es la función que cumple la organización en la sociedad
En el análisis realizado, puede reemplazarse el término ‘’organización’’
por el de ‘’empresa’’, sin que varíe su contenido y sus conclusiones.
Utilizaremos en adelante el último término, ya que el tipo de
organización llamada empresa (cuya función es económica) es la que nos
ocupa en el presente trabajo.
3. Las empresas y su responsabilidad social
El argumento de milton friedman
Coherente con sus posiciones conocidas, este economista afirma que la
responsabilidad social de las empresas consiste en usar sus fuerzas y
recursos para maximizar sus utilidades (hoy, su valor patrimonial), en
un juego competitivo franco, libre, sin engaños ni fraude, con respeto a
las reglas establecidas.
Friedman sostiene que los ejecutivos de las empresas no están en
situación de determinar posiciones ni adoptar resoluciones referentes a
la urgencia de los problemas sociales, ni la cantidad de recursos de una
organización a destinarse para resolver un problema dado cualquiera.
Insiste que de ser así, equivocada e injustamente se desvían recursos
que son de los accionistas, empleados y clientes.
En otras palabras, su posición es que las empresas deben dedicarse a
producir bienes y servicios con la mayor eficiencia y dejar la solución
de los problemas sociales a los organismos gubernamentales.
Andrew carnegie y el evangelio de la riqueza
En su obra ‘’el evangelio de la riqueza’’ (1899) andrew carnegie,
fundador de u.s. steel, fundamentó la responsabilidad social de las
empresas en dos principios: el de caridad y el de custodia.
El principio de caridad consideraba que los miembros más afortunados de
la sociedad tenían que ayudar a los menos afortunados (desempleados,
minusválidos, etc), directa o indirectamente.
El principio de custodia suponía que las empresas y las personas
pudientes son consideradas custodias de los bienes, que pertenecían al
resto de la sociedad. Ello derivaba en el encargo a las empresas de
multiplicar la riqueza de la sociedad, mediante el uso eficiente de los
bienes e inversiones prudentes.
Pero fue después de la gran depresión, en la década de 1930, que las
empresas comenzaron a aceptar estos dos principios. Muchos ejecutivos
reconocieron que el poder engendra responsabilidad. Incluso, las
empresas que no apoyaban esos principios, sabían que si no aceptaban su
responsabilidad social voluntariamente, el gobierno las obligaría a
hacerlo.
Capacidad de respuesta social de la empresa
Robert ackerman sugiere que la capacidad de respuesta y no la
responsabilidad, debería ser la meta de las tareas sociales de la
empresa. Indica que la respuesta de las empresas ante los asuntos
sociales tiene un ciclo de vida de tres etapas: reconocimiento del
problema, estudio y resolución.
Puede ocurrir que la empresa en algún momento pierda su iniciativa y el
gobierno o la opinión pública la obligaran a actuar. Por ello, aconseja
a los gerentes que logren prontamente capacidad de respuesta con el
objeto de mantener el mayor poder de decisión posible dentro de la
empresa.
Otros autores
Peter drucker considera que las empresas deben fijar objetivos en
relación a su responsabilidad social, que deben ser tangibles y fijados
según las condiciones políticas y sociales que afectan a cada empresa
Alain chevalier afirma que aún cuando se considerara que las empresas
tienen una simple finalidad económica y no se les reconociera un papel
social, es indiscutible la naturaleza social de las mismas.
John humble distingue dos tipos de responsabilidades sociales en las
empresas: la externa (contaminación, relaciones con la comunidad,
consumidores) y las internas (condiciones de trabajo, relaciones
interpersonales, motivación, capacitación).
La responsabilidad social en EE.UU. y en Europa
Si bien podría afirmarse que existen dos posiciones en cuanto a las
relaciones de los sectores públicos y privados, primando en eeuu las
grandes empresas ante que el gobierno federal, e inversamente en países
como Alemania, Francia, España, originadas en culturas distintas, es
notorio que impuesta o asumida, las empresas poseen una responsabilidad
social que cumplir y que ella está en relación directa con la dimensión
de las mismas.
Responsabilidad social, un concepto cambiante
Siguiendo a Alvarez podemos afirmar que hoy está aceptada la concepción
de que, además de producir bienes y servicios, para asegurar su
estabilidad, continuidad y crecimiento las empresas deben cumplir
objetivos sociales. Ello no significa que deban encargarse de resolver
problemas comunitarios puntuales, sino que responderán como instrumentos
para satisfacer las necesidades sociales.
El aspecto social incide en la planificación y en las decisiones de las
empresas, en el marco del derecho positivo y de los procesos
sociológicos-culturales.
Estos procesos socioculturales se dan en dos sentidos: la evolución de
la sociedad penetra en la empresa y el accionar de ella afecta la
evolución de la sociedad.
La empresa es un subsistema del sistema sociedad, y como tal mantiene
una relación de interdependencia con los otros subsistemas de la misma.
Por ello, para cada realidad espacio-temporal es necesario definir los
subsistemas político, social y económico en la sociedad con el fin de
establecer el rol de las empresas según su dimensión.
Responsabilidad social. Síntesis
El crecimiento de las organizaciones (entre ellas las empresas) es uno
de los rasgos característicos de la historia contemporánea. Una serie de
razones impulsaron la estructuración de estos amplios conglomerados de
recursos humanos y materiales, que hoy desarrollan la mayor parte de las
tareas de las sociedades humanas. Ello supone que deben compatibilizarse
los objetivos organizacionales con los sociales, existiendo costos que
originan la existencia de las organizaciones que son soportados por toda
la sociedad (contaminación, ocupación del espacio ambiental, etc), =a la
vez ýue percðben determinadas ventajas y beneficios de la sociedad a la
que pertenece, conformados por una amplia gama de recursos aptos, tales
como conocimientos, tecnología, inversiones, servicios de justicia,
seguridad, etc.
Todo ello fortalece la responsabilidad social, tal vez mayor en las
actuales circunstancias, de las empresas y empresarios de identificar y
aprovechar las oportunidades de negocios que el mundo globalizado
presenta. Función social que le compete especialmente a empresas y
dirigentes, aún sin el contexto político legal pretendidamente
favorable, y para lo cual deberán estar al tanto de los cambios
producidos y que se avecinan y adaptarse a ellos, renunciando a la
actitud cómoda de evitar el cambio en vez de intentar liderarlo (o al
menos de adaptarse a él)
Consecuentemente, las empresas aún por razones de supervivencia deben
contribuir al crecimiento y desarrollo de la sociedad, con relación a su
dimensión económico-social. Para ello, será necesario definir para cada
sociedad y en sus momentos históricos, un ordenamiento político, social,
económico y jurídico sustentados en un conjunto de valores, que
establezca con precisión los roles de las empresas según su dimensión.
Responsabilidad social. Una cuestión de principios
Dos ideas-fuerzas recorren y unifican nuestro enfoque. La primera es
reconocer al hombre (en su integralidad) como centro de las
organizaciones y de la economía. Por él y para él existen las
organizaciones. A su servicio debe estar la economía. En la consecución
de su beneficio debe estar el propósito y fin último del management y de
los negocios. Ello no significa desconocer la economía de mercado
porque, como afirma J.J. LAMBIN: ''esta gestión implica que la
satisfacción de las necesidades de los clientes..'' (Internos y
externos) ''..Debe ser el objetivo principal de toda actividad de la
organización, no por altruismo, por interés bien entendido, porque es el
mejor medio de lograr sus propios objetivos de crecimiento y
rentabilidad''
La segunda idea-fuerza se encuentra en el enfoque global, desarrollando
pautas de acción y habilidades para coadyuvar en la toma de decisiones y
en la solución de problemas,. Es decir, internalizar el enfoque
sistémico.
En otras palabras, la administración estratégica y comunicacional en una
economía entrepreneur requiere un fuerte y profundo enfoque integral del
''sistema negocio''. Ya que, como afirma gerardo saporosi, no entenderlo
lleva a las empresas a tomar decisiones erróneas y finalmente a
desaparecer.
Roles de las empresas argentinas en el entorno actual
(y para los próximos 10 años)
De los análisis que anteceden, pueden desprenderse roles comunes a todas
las empresas (aunque el grado de aporte dependerá de la dimensión) y
especiales de acuerdo al tamaño de las mismas.
Los lineamientos podrían ser:
Roles comunes
Identificación y aprovechamiento de oportunidades de negocios
Creación de organizaciones inteligentes
Desarrollo de tecnologías acordes a los requerimientos del mundo
globalizado
Búsqueda de la competitividad global del país y sus regiones
Aportes al diseño e implementación de políticas públicas
Compatibilización de intereses de los factores de producción (capital,
trabajo, sociedad)
Financiación de la educación, capacitación y entrenamiento
2. Roles de la gran empresa
Promoción y financiación de la investigación pura y aplicada
Promoción y financiación de las pymes en su red
Inversiones en infraestructura y sectores bases
Incorporación de financiación externa
Aporte de tecnología en bienes de capital
3. Roles de las pymes
Generación de empleo
Búsqueda de la innovación y adaptación de tecnologías productivas
Estructuración en redes para el ciclo completo
producción-comercialización
Individualmente, provisión de bienes y servicios especializados (para
segmentos o nichos de mercado)
4. Conclusiones
Nuestro país es parte integrante del sistema capitalista internacional y
lo que sucede en el contexto nos condiciona y pone un marco a cualquier
aspiración de desarrollo de nuestra sociedad.
Al hablar de sistema, precisamente, estamos reconociendo que las partes
que lo componen están interrelacionadas, y que existe un determinado
patrón de comporta-miento que afecta al conjunto.
Por esa razón, comprender el complejo mundo en que vivimos y anticipar
las tendencias futuras, es una tarea permanente que deberán asumir de
ahora en más los diferentes actores sociales, desde los gobiernos en sus
distintos niveles, hasta las entidades intermedias, los empresarios en
general y especialmente los entrepreneur, que nuestro país está
necesitando imperiosamente.
En la argentina el sistema económico no cumple con los mínimos
requisitos que se pretenden para cualquier forma de organización, es
decir no garantiza a la población un mínimo nivel de vida digno, dado
que las políticas neoliberales que se aplicaron luego de la década del
´70 no priorizaron el interés común ni buscaron el desarrollo
socioeconómico sostenido e integral del país sino que provocaron una
tercerización precaria de la economía con desarticulación del aparato
industrial, una mayor concentración económica de todas las áreas en
manos de un puñado de grandes grupos empresarios y una inserción pasiva
y subordinada de la argentina.
Y de lo que no queda ninguna duda, es que ya nada será como antes. Pero
lo que nos suceda a cada uno de los países integrantes del sistema
capitalista mundial, el lugar que hemos de ocupar en el nuevo orden
económico dependerá antes que nada, de lo que se haga desde ahora. Nadie
nos regalará el futuro, si nosotros mismos no luchamos por crearlo.
Pero ese futuro dependerá especialmente de la actividad privada (y en
primer orden de las empresas), ya que al estado (en sus tres niveles)
nada más se le puede pedir, salvo el iniciar un proceso de reconversión,
que por nuestra idiosincrasia será lento y encumbrado.
En otras palabras, el empresario, y especialmente el emprendedor, se
convierte en el germen fundamental para la transformación pretendida.
Hay que hacer un gran esfuerzo para que las empresas de escasa dimensión
contribuyan a un adecuado funcionamiento de la economía. Pero también se
debe ser realista en el sentido de que existen empresas que jamás serán
competitivas, y en consecuencia no deben ser protegidas de ningún modo.
En argentina, por encontrarnos en una economía cerrada (o semicerrada),
no vivimos la transformación que se operó en el mundo globalizado. No
pudimos transitar conscientemente ese proceso, paulatino y progresivo.
No tuvimos la posibilidad de tener vivencias propias, de ir aprendiendo
concomitantemente con los hechos. Vivimos aislados de las grandes
transformaciones económicas y fundamentalmente del conocimiento.
Hoy nos corresponde, saltar esas vivencias, ese proceso de aprendizaje
vivencial, reconocer bruscamente los cambios que se produjeron y
adquirir e internalizar los nuevos conocimientos e incluso los nuevos
paradigmas, para que en una etapa superior podamos producir nuestras
propias guías de acción, nuestros propios paradigmas, los que respondan
a la sociedad que queremos, a la sociedad que sepamos construir, a la
sociedad que nos ganemos, en definitiva a la sociedad que nos
merezcamos.
Finalmente, utilizando el llamado del prof. Daniel dei en el xviº
encuentro de docentes de administración general, imaginemos un nuevo
horizonte de comprensión de los temas que nos preocupan..
El aporte no debe evitar la complejidad de los mismos ni la polémica
racional. Más aún, que alentemos un pensar fuerte y una voluntad
decidida entre nosotros para que nos ayudemos a hacernos cargo del
cambio personal y profesional que nuestro país, nuestras provincias y
nuestros municipios están necesitando.
Debemos pretender la transformación y fundamentalmente debemos tener la
ilusión de gestar cambios sustantivos, para que seamos protagonistas en
esta nueva economía.
No estamos ante un dilema, del que no podemos esperar si no algo peor de
lo mismo; estamos ante la oportunidad de tomar decisiones verdaderamente
estratégicas sobre nuestro futuro.
Un nuevo enfoque del management no puede surgir de fórmulas compradas en
un mercado en el que el know how es una mercancía, porque las virtudes
no son objeto de transacciones. Así como nadie puede comprar la
autoridad moral, sino que ella es un atributo que es reconocido y
otorgado por los otros, la posibilidad de un nuevo modo de
gerenciamiento público y privado debemos buscarla en el despliegue de la
libertad personal que somos capaces de promover en el encuentro con
quienes nos acompañan en un mismo proyecto de vida, de cualquier orden.
Un proyecto compartido para mejorar la calidad de vida de la comunidad
en la que nuestra organización opera, cumpliendo primera e intensamente
con las obligaciones primigenias (el rol) y luego con las demás
obligaciones sociales.
5. Bibliografía
Alvarez, Hector Felipe; principios de administración; 2ª edición;
ediciones eudecor; córdoba; 2000
Argandoña, Antonio; la empresa y el crecimiento económico; volumen
crecimiento e inversión de la biblioteca iese de gestión de empresas
(universidad de navarra). Barcelona; 1997
Kliksberg, bernardo; el pensamiento organizativo; 13ª edición; ed. Tesis
norma; buenos aires.
Lambin, jean-jacques; marketing estratégico; 2ª. Edición; ed.
Mcgraw-hill; bruselas; 1991
Stoner, james; freeman, edward y gilbert, daniel (jr); administración;
6ª edición; ed. Prentice-hall hispanoamericana sa; México; 1996
El Dr. GUALBERTO J.M. MILOCCO es Contador Público Nacional (UNL), con
especialización de postgrado en Planificación Estratégica (UNIVERSIDAD
DEL SALVADOR). Docente en Nivel Medio (Taller de Microemprendimientos) y
Superior (Cátedras: Form. y Ev. de Proyectos, Comercialización y Ventas,
Estructura de las Organizaciones e Informática Empresarial). Consultor
del CONSEJO FEDERAL DE INVERSIONES (C.F.I.) para el Programa Nacional de
Fortalecimiento de la Pequeña y Mediana Empresa. Consultor del Programa
de Reestructuración Empresarial (PRE) de la Secretaría de la Pequeña y
Mediana Empresa de la Nación. Director de proyectos de inversión para
empresas a radicarse en Entre Ríos; Director del estudio AKMO
Consultores Interdisciplinarios (Marketing, Sociología de Empresa,
Administración, Ingeniería, Salud).
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