1. Introducción
¿Qué pasaría si el auto que usted conduce diariamente no tuviera en el
tablero indicadores como el de gasolina, el nivel de aceite, la
velocidad, las revoluciones, el kilometraje o la temperatura? Es
altamente probable que su auto, de pronto no arranque, se apague, no
avance, sufra una avería de consideración o simplemente no funcione más.
Toda la inversión que usted hizo en ese auto se perdería, o en el mejor
de los casos, tendría que pagar por su reparación a un técnico
automotriz para tratar o lograr salvarlo. Si nadie en su sano juicio
compraría y/o conduciría un auto sin indicadores de control, ¿por qué la
mayoría de las micro y pequeñas empresas se “conducen” sin indicadores
financieros de control?
Sabemos que solo 2 de cada 10 empresarios de negocios micro o pequeños
se han capacitado formalmente para administrar su propia empresa, de
estos 8, no son la mayoría los que saben si su negocio es negocio o no
lo es. La gran mayoría de estos empresarios no tienen independencia
entre sus finanzas y las del negocio, no conocen los métodos de
elaboración y control de la información financiera y no saben cuáles son
los indicadores más útiles para conocer el desempeño del negocio. El
resultado: negocios a la deriva donde el empresario, a pesar de trabajar
todo los días dentro de su empresa, no tiene certeza sobre la
información económica que ésta presenta.
2. La Independencia.
Es muy común toparse en la práctica con el empresario que “asalta” a la
empresa cada vez que personalmente necesita dinero, le retira tanto
dinero como él cree que le puede sacar, y la hace seguir funcionando, o
peor aún, hace planes personales con el dinero que aún no entra, pero
que espera entre a la empresa.
Las empresas, formales o informales, personas físicas o morales, tienen
su propia identidad, son entes económicos por sí mismos que generan su
ingresos y sus gastos, tienen su patrimonio y sus propias deudas
(obligaciones), requieren de capital o prestamos y gozan de personalidad
comercial ante sus clientes y proveedores. Más aún, si la empresa fue
constituida ante Notario Público, tiene personalidad, no solo económica,
sino jurídica independiente de sus propietarios, como que tiene su
propio nombre, cumpleaños (fecha de nacimiento), acta de nacimiento
(acta constitutiva) donde se registran también sus papás (socios) y
hasta el tutor (representante legal) quién velará por sus intereses,
tomará decisiones por ella y firmará por ella.
No solo eso, el propietario de una micro o pequeña empresa, no solo
tiene una personalidad independiente, sino que llega a correr hasta tres
roles dentro de su propia empresa. El primero es el de “dueño o socio”,
en el que debe recibir por su inversión de capital (en especie o en
dinero) una cantidad de dinero llamada dividendo o ganancia, lo cual se
genera a través de las operaciones del individuo llamado empresa. El
segundo rol es el de “empleado”, (en el caso de que labore dentro de la
empresa) por el que tiene que recibir una remuneración económica llamada
salario, la que debe ser similar a la que pagaría la empresa a cualquier
empleado que se contratara para realizar las funciones que él desempeña.
El tercer rol es el de “arrendador”, por el que tiene que recibir una
cantidad llamada renta por el uso de los bienes muebles e inmuebles que
son de su propiedad y que la empresa esta utilizando para su operación,
esto en el caso de que existan bienes que no sean considerados como
parte del patrimonio de la empresa y ésta los este utilizando para sus
operaciones.
La retribuciones que obtiene el empresario de su negocio comúnmente no
son calculadas con base en este principio de personalidad independiente
(llamado también de “Identidad”), por lo que los incipientes cálculos de
ganancias que el empresario elabora o conoce, están lejos de ser
realmente utilidades.
3. La Elaboración de Información.
La experiencia nos dice que la razón principal por la que las empresas
son descapitalizadas, no es por las contingencias económicas, sino por
el proceder de sus propios dueños, quienes por desconocimiento sobre
administración financiera, las llevan a perder tanto flujo que un buen
día ya no es posible sostenerla sin una inyección nueva de capital o un
préstamo.
Existe tal nivel de ignorancia sobre administración financiera, que los
cálculos más comunes para evaluar los resultados de los de micro y
pequeñas empresas por sus propietarios es el famoso “dinero que sobra”,
después de pagar “a quien se le debe”. Es así como se crea la
expectativa de que en la medida en que la empresa tenga dinero, el
empresario se hará más rico.
Dado lo anterior, los expertos ubican el primer gran riesgo de las
empresas sobre el control del dinero, específicamente sobre el
movimiento de éste. La dinámica de entradas y salidas de dinero y su
control, es uno de los “cocos” de todo empresario. De aquí que de pronto
y un día antes de los compromisos: “No hay para la nómina” o “Ya me
rebotó un cheque!”.
La sorpresa en las cantidades de dinero necesario o excedente puede ser
controlables y administrados con una hoja de cálculo llamada “Flujo de
Efectivo”. Esta hoja, más que cualquier cálculo de ganancias, es la
herramienta más sencilla de llevar, la más útil para controlar la
empresa y la menos utilizada en la práctica por los empresarios de micro
y pequeñas empresas. Los expertos la llamamos el “volante” de la
empresa. Comúnmente llamada hoja de “Programación y Presupuestos”, la
hoja de “Flujo de Efectivo” tiene columnas que representan períodos, los
que comúnmente son semanas, quincenas o meses (según se presenten los
movimientos de dinero) y consta de un renglón llamado “Saldo Inicial”,
un apartado de “Entradas” y otro de “Salidas”, finalmente un reglón
llamado “Saldo Final”. Con esta herramienta elaborada periódicamente y
proyectada a períodos futuros, no se necesita tener una “bola mágica”
para predecir el futuro cercano, y mejor aún, para tomar decisiones con
anticipación y no caer en incumplimiento de compromisos vitales como la
nómina, rentas o pagos de proveedores, o peor aún, en una
descapitalización de la empresa tal, que le impida seguir operando.
Existe también en la práctica la confusión entre el cálculo de las
utilidades y las “ganancias”. Comúnmente, el cálculo de la ganancia es
entendido como la diferencia superior entre las Ventas y todos los
Costos y Gastos. Ya sea llamada Ganancia o Utilidad, lo complicado no es
hacer una resta correcta, lo interesante es utilizar los conceptos
correctos de Ventas, Costos y Gastos en dicho cálculo.
En principio de cuentas, las “Entradas” regularmente son confundidas con
las Ventas, claro que tal vez lo sean, sin embargo, ¿qué pasa si la
Entrada de efectivo fue motivada por una Venta realizada en el pasado, o
en el futuro?. Los períodos de la Ventas no son siempre los mismos que
los de las Entradas del Efectivo, por lo que es común confundir por el
empresario una época de altas Ventas con una época de recuperación de
créditos otorgados con anterioridad. La Venta es considerada como tal,
desde el punto de vista financiero, en el momento en que se crea el
compromiso de las partes, ya sea vía la generación de una factura, la
entrega del producto o servicio, la firma de un contrato o pagaré, o
bien, el pago en efectivo o cheque.
Ahora bien, si la Venta debe ser considerada dentro de los cálculos
financiero en el período en la que se realizó, también debe ser
enfrentada contra los Costos y Gastos que contribuyeron a generarla en
ese mismo período, con base en la misma naturaleza de las Ventas, para
poder determinar con certidumbre la utilidad del período. Los períodos
de Costos y Gastos tampoco son siempre los mismos que los de las Salidas
del Efectivo. Cabe aclarar que el error más recurrente en este sentido
es la omisión de los conceptos de Sueldos del Administrador (que por lo
general también es el dueño -ver apartado de independencia-), rentas no
pagadas (De activos regularmente prestados a la empresa por sus dueños,
familiares o conocidos y utilizados en las operaciones), las
depreciaciones de los activos propiedad de la empresa (asignación del
valor de los activos en el tiempo de vida útil a los gastos, para su
acertada reposición. Concepto del que pretendo hacer un artículo
completo) y los diversos impuestos generados (ISR, IVA, IA, Imp. sobre
Nóminas, PTU, etc).
Es hasta después de integrar todo los datos anteriores, aislados por
períodos, cuando se tiene un cálculo real y certero de las utilidades de
la empresa en ese período, un cálculo que refleja el desempeño
financiero de la empresa y soporta la asertiva toma de decisiones.
4. Los Indicadores.
Si yo lo invito a que se asocie conmigo en un negocio, ¿Cuál negocio
preferiría usted?:
Negocio “A”: Ventas del Año anterior = $1,000,000.00
Negocio “B”: Ventas del Año anterior = $100,000.00
Negocio “C”: Utilidades libres de Impuestos del Año anterior =
$1,000,000.00
Negocio “D”: Utilidades libres de Impuestos del Año anterior =
$100,000.00
No continúe la lectura si no tiene una respuesta. 0.
¿Qué respondió usted? Normalmente usted eligió el negocio “D”, sin
embargo, también pudo haber contestado “me falta información”, lo cual
quiere decir que usted tiene buenas nociones de administración
financiera. Si no fue así, y usted eligió alguna de las cuatro opciones,
ponga mucha atención.
Comúnmente se cree que tener utilidades es lo importante en un negocio,
sí claro, nadie esperaría crear una empresa y generar eternamente
pérdidas. Sin embargo, la utilidad, entendida como una diferencia
superior entre las ventas y todos los costos y gastos, es tan relevante
para la empresa como lo es el kilometraje de mi auto (32,350 km) para
usted. La utilidad realmente toma significado cuando es comparada contra
la inversión que ayudó a generarla, este concepto es llamado
“rendimiento o rentabilidad” y es algo similar a lo que se recibe por
intereses cuando se hace una inversión en el banco o alguna otra
institución financiera, una tasa porcentual (%). Ya calculando esta tasa
de rentabilidad, cómo saber si es buena o no?
Hay mucha gente que utiliza un parámetro demasiado simple para darle un
valor bueno o malo a la tasa de rentabilidad. Algunos analistas
comúnmente recomiendan comparar la tasa de rendimiento de la empresa con
la tasa de interés que otorga el banco sobre un monto de inversión
similar. Sin embargo, la tasa de rendimiento de las empresas NO son
comparables con las tasas de intereses de los bancos. Adivinará usted
por qué. En efecto, si pensó que invertir en el banco es mucho más
seguro que tener éxito en una empresa nueva, esta en lo correcto. Y no
nada más eso, al invertir en un banco se puede retirar el efectivo
cuando uno disponga, o bien, al vencimiento del plazo, en una empresa no
se puede convertir en efectivo los bienes y propiedades de la empresa
tan fácilmente. Más aún, no es lo mismo acudir a una institución
financiera (Banco, Casa de Bolsa, Sociedad de Inversión, etc) para
invertir una cantidad de dinero, que trabajar arduamente para establecer
desde sus raíces y poner a operar una empresa. Entonces?
Si debemos de determinar una tasa de rendimiento mínima aceptada (TREMA)
para nuestra empresa (punto de referencia que nos diría
cuantitativamente, el desempeño de la empresa) cuál sería? Reflexione
por un momento. ¿Qué opción financiera tiene un riesgo, una liquidez y
un dificultad de creación más parecida a una micro o pequeña empresa? No
se usted, pero para muchos analistas especializados en proyectos de
micro y pequeñas empresas, la TREMA debe ser similar a la tasa de
interés que cobran las diversas instituciones financieras de préstamos
pequeños. Piénselo así, ¿cuál es el riesgo que toman estas instituciones
al prestar pequeñas cantidades de dinero sin garantías? Alto, no cree?
¿Qué tan fácil sería para estas instituciones recuperaran en efectivo,
de pronto, toda la colocación de dinero que tienen con sus clientes?
Difícil, no cree? Qué tan fácil es crear y administrar un institución de
esta naturaleza? Complicado, no cree? Así pues, y dadas las similitudes
anteriores, es que se determina una tasa (costo del dinero) similar a
ellas, la que actualmente es de aproximadamente del 35% anual. No se
asuste, que no tomamos en cuenta el precio del dinero que tiene un
prestamista similar, pero informal, coloquialmente llamado “agiotista”.
Cuando usted elabore este tipo de análisis periódicamente en su empresa,
y ésta presente una rentabilidad mayor a la aceptada de forma sostenida,
es entonces cuando podrá aseverar que es usted un empresario exitoso por
tener una (o varias) empresa(s) realmente rentable(s).
5. Conclusión.
La falta de conocimiento en administración financiera (como en muchos
otros temas) en los emprendedores y dueños de empresas, es una situación
común, que no por ser común es sana. La identidad de la empresa es
mezclada con la del empresario, la que genera un perjuicio oculto en
contra de la empresa, los cálculos de aquellos que sí encuentran
relevancia en la información financiera, se tornan inciertos e
incompletos, y los indicadores de desempeño son con frecuencia limitados
y no valorados para la toma de decisiones. Esta situación
lamentablemente mantiene a los dueños de empresas en un analfabetismo
empresarial puesto que las finanzas son el idioma de los negocios, útil
para la comunicación con toda institución bancaria, gubernamental, de
consultoría, de evaluación de proyectos de inversión, accionistas,
proveedores, y más que nada, para la toma de decisiones acertadas.
Como muchos sabemos, en nuestro país existe un rezago en el nivel
educativo, por lo que no es de sorprender que el oficio de ser
empresario tenga igualmente un nivel de empirismo alto. Sin embargo, la
preocupación no es la educación en sí misma, sino que la falta de ésta
provoca una incompetencia para crear y administrar negocios con la
suficiente competitividad como para crear fuentes de empleo bien
remuneradas y sostenidas, contribuir al gasto gubernamental y cooperar a
la derrama económica de nuestras comunidades (temas de otro artículo).
Un profesional no se hace con un título académico. Un profesional ejerce
su oficio con el nivel más alto de seriedad, compromiso y calidad. El
profesional de empresas, llamado también “Empresario” es un título en sí
mismo que muchos ostentan y pocos ejercen. Cuando usted conozca y
aplique periódicamente en su empresa análisis financiero con información
real y certera, es entonces cuando podrá ostentar con orgullo y justa
proporción, el título de “Empresario Profesional”.
Trabajo enviado por:
Lic. Norberto C. González Mireles
norberto_gzz@hotmail.com
Licenciado en Contaduría Pública y Finanzas (ITESM)
Maestría en Economía Industrial (UANL)
Consultor e Instructor para el Desarrollo de Empresas Pequeñas
Presidente del Consejo para la Formación Empresarial de México, A.C.
Director de Synergia Consultores, S.C.
(81) 83.98.58.75
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