Introducción
Solamente pueden compensar esa carga creciente reduciendo en el otro
extremo del espectro de la dependencia, lo cual significa tener menos
hijos o ninguno.
Desde luego, las tasas de nacimiento pueden aumentar nuevamente, aunque
hasta ahora no existe el más mínimo signo de un nuevo auge de la
natalidad en ninguna nación desarrollada. Pero aún cuando las tasas de
nacimiento aumentaran de la noche a la mañana se necesitarían 25 años
antes de que esos nuevos bebés llegarán a ser adultos completamente
educados y productivos. En otras palabras, durante los próximos 25 años
la sub población de las naciones desarrolladas es un hecho consumado y
por lo tanto tiene implicancias para sus sociedades y economías.
No habrá una potencia económica mundial dominante, por que ninguna
nación desarrollada tiene la población de base para sostener ese rol. No
puede haber una ventaja competitiva a largo plazo para ninguna nación,
industria ni compañía, porque ningún dinero ni tecnología puede
compensar, durante un período prolongado, los crecientes desequilibrios
en los recursos laborales. Las metodologías de entrenamiento
desarrolladas durante las dos guerras mundiales – principalmente en los
Estados Unidos – ahora hacen posible elevar la productividad de una mano
de obra preindustrial no calificada hasta niveles altísimos en muy poco
tiempo, como lo demostró Corea hace 30 años y ahora Tailandia. La
tecnología – la nueva tecnología de marca – está disponible por lo
general en forma muy económica en el mercado abierto. La única ventaja
comparativa de las naciones desarrolladas es la oferta de trabajadores
instruidos. Ésta no es una ventaja cualitativa, las personas educadas en
los países emergentes son exactamente tan capaces como sus contrapartes
en el mundo desarrollado. Pero cuantitativamente, las naciones
desarrolladas tienen una gran supremacía. Convertir esta ventaja
cuantitativa en una supremacía cualitativa es una manera – y quizá la
única – de que las naciones desarrolladas mantengan su posición
competitiva en la economía mundial.
LA TEORIA DE LOS NEGOCIOS
En mucho tiempo – quizá desde fines de los años cuarenta o comienzos de
los cincuenta – no ha habido tantas nuevas técnicas gerenciales
importantes como las que hoy existen: la reducción empresarial, la
fuente de provisión externa, la gestión de calidad total, el análisis
del valor económico, la diferenciación (benchmarking), la
reestructuración (reengineering). Cada una constituye una herramienta
poderosa. Pero con las excepciones de la provisión externa y la
reestructuración, estas herramientas están destinadas a hacer de una
manera diferente lo que ya está haciendo. Son herramientas operativas
sobre "cómo hacer" algo.
Sin embargo, "qué hacer" está llegando a ser el desafío cada vez más
importante que enfrentan las gerencias, especialmente las gerencias de
las grandes compañías que han disfrutado de un éxito a largo plazo. La
historia es conocida: una compañía que apenas ayer fue una superestrella
se encuentra estancada y frustrada, en dificultades y a menudo en una
crisis aparentemente incontrolable.
La causa de origen de casi todas estas crisis no es que las cosas se
hagan de manera deficiente. En realidad, en la mayoría de los casos, se
hacen las cosas correctas – pero improductivamente. ¿Qué explica esta
aparente paradoja? Las suposiciones sobre las cuales se ha desarrollado
y manejado la organización ya no concuerdan con la realidad. Estas son
las suposiciones que determinan la conducta de toda organización, dictan
sus decisiones sobre qué hacer y qué no hacer y definen lo que la
organización considera resultados significativos. Estas suposiciones
conciernen a los mercados, a la identificación de clientes y
competidores, a sus valores y su conducta. Conciernen a la tecnología y
su dinámica, a las ventajas y desventajas de una compañía.
Cada vez que una gran organización atraviesa dificultades – y
especialmente si ha sido exitosa durante muchos años – la gente le echa
la culpa a la indolencia, a la complacencia, a la arrogancia y a las
burocracias gigantescas. ¿Es una explicación posible? Si. Pero rara vez
es la importante o correcta.
Pero por cada uno de estos aparentes hacedores de milagros, hay una gran
cantidad de directores ejecutivos capaces cuyas organizaciones sucumben.
No podemos depender de los hacedores de milagros para rejuvenecer una
teoría de los negocios obsoleta más de lo que podemos depender de ellos
para curar otros tipos de enfermedades graves. Ellos comienzan con el
diagnóstico y el análisis. Reconocen que alcanzar los objetivos y crecer
rápidamente exigen una reconsideración profunda de la teoría de los
negocios. No descartan el fracaso inesperado como el resultado de la
incompetencia de un subordinado ni como accidente, sino que lo tratan
como un síntoma del "fracaso de los sistemas". No se atribuyen el mérito
por el éxito inesperado, sino que lo tratan como un desafío a sus
suposiciones.
Aceptan que la obsolescencia de una teoría es una enfermedad
degenerativa que pone en peligro la subsistencia. Y saben y aceptan el
viejo principio del cirujano – demostrando en el tiempo – en cuanto a la
toma de una decisión eficaz: una enfermedad degenerativa no se podrá
curar con dilación. Requiere una acción firme.
EL GRAN PODER DE LAS PEQUEÑAS IDEAS
¿Acaso el planeamiento de largo alcance es solamente para la gran
compañía?
¿El planeamiento de largo alcance significa predecir que el futuro
determinará y adaptará las acciones de la compañía a las tendencias
anticipadas?
A juzgar por sus acciones, muchos ejecutivos responderían
afirmativamente a estas preguntas. Pero están equivocados. ¡La respuesta
correcta a ambas es un rotundo no!
El futuro no puede ser conocido. La única cosa cierta acerca de él es
que será diferente, más que un no nacido aún, amorfo, indeterminado.
Puede ser planeado mediante la acción premeditada. Y lo único que puede
motivar eficazmente esa acción es una idea – una idea de una economía
diferente, de una tecnología diferente o de un mercado diferente
explotado por una empresa diferente.
Pero las ideas siempre comienzan siendo pequeñas. Ése es el motivo por
el cual el planeamiento de largo alcance no sólo es para la gran
compañía. También es la razón por la cual la pequeña empresa realmente
puede tener una ventaja al intentar planear el futuro en el presente.
Lo nuevo, lo diferente, cuando se estima en dólares, siempre parece tan
pequeño e insignificante que suele ser empequeñecido por el volumen
total de los negocios existentes en la gran compañía. Los pocos millones
de dólares en ventas que podría producir una nueva idea en los próximos
años, aun cuando sea rotundamente exitosa, parecen tan insignificantes
en comparación con los cientos de millones que producen los negocios
existentes en una gran compañía que esos dólares a veces se pasan por
alto.
Y sin embargo los nuevos negocios requieren una gran cantidad de
esfuerzo. Tanto que la pequeña empresa a menudo está mucho más dispuesta
a emprender la tarea. Por eso, ésta es una buena razón para que la gran
compañía organice un esfuerzo de planeamiento especial en el largo
plazo; de lo contrario es posible que nunca encuentre oportunidad para
algo que no sea la tarea actual.
Pero, desde luego, la pequeña empresa que hace un buen trabajo planeando
el futuro en el presente no seguirá siendo "pequeña" por mucho tiempo.
Toda gran empresa exitosa en la actualidad fue alguna vez – y a menudo
muy recientemente, como en el caso de IBM o Xerox – una pequeña empresa
basada en una idea de lo que debería ser el futuro.
No obstante, esta "idea" tiene que ser una idea empresarial – con
potencial y capacidad de producir riqueza – expresada en un negocio
dinámico, operativo y productivo, y concretada a través de acciones y
una conducta empresarial. Implícita en la idea empresarial siempre está
la pregunta: "¿Qué cambio importante en la economía, el mercado o el
conocimiento nos permitiría conducir a la empresa de la manera en que
realmente preferiríamos conducir a la empresa de la manera en que
realmente obtendríamos los mejores resultados económicos?".
La pregunta fundamental no debería ser: "¿Cómo será la sociedad del
futuro?". Ésta es la pregunta de un reformador social, del
revolucionario o del filósofo – no del empresario.
En vista de que este criterio parece tan limitado, tan egoísta, los
historiadores frecuentemente lo han pasado por alto. Han descuidado el
impacto que ha tenido el empresario innovador. Desde luego, la gran idea
filosófica ha tenido efectos mucho más profundos. Aunque, por otro lado,
muy pocas ideas filosóficas han tenido algún efecto. Y si bien cada idea
empresarial es mucho más limitada, la mayor parte de ellas han sido
eficaces. Como resultado, los empresarios innovadores, como grupo, han
tenido mucho más impacto sobre la sociedad de lo que creen los
historiadores.
El mismo hecho de que sus ideas no sean "grandes conceptos" – ideas que
abarquen a toda la sociedad o a todo el conocimiento, sino "pequeñas
ideas" que sólo afectan un área estrecha – hace que sean mucho más
viables. Las personas que poseen estas ideas pueden equivocarse acerca
de todo lo demás en la economía o sociedad del futuro. ¿Pero qué
importante con tal que sean aproximadamente acertados en cuanto a su
propio objetivo empresarial estrecho? Todo lo que necesitan para ser
exitosa es solamente un pequeño desarrollo específico. Es cierto que
algunas – muy pocas – grandes ideas filosóficas llegan a ser notas al
pie de página en los libros de historia; pero muchas pequeñas ideas
empresariales se llegan a cotizar en la bolsa de valores.
Busquemos en la historia algunas pequeñas ideas que hayan conducido a
grandes resultados. Pero antes citaremos algunas ideas a partir de las
cuales se desarrollaron industrias enteras. ( Después consideraremos
algunas ideas de las cuales surgieron las grandes corporaciones )
El banco comercial
La innovación empresarial que ha tenido el mayor impacto fue la que en
el siglo pasado convirtió la propuesta teórica del filósofo social
francés. Claude Henry Saint – Simón, en un banco. Saint – Simón partió
del concepto del entrepreneur, como lo había concebido antes su
compatriota, el economista J.B Say, para desarrollar un sistema
filosófico en torno del rol creativo del capital.
La idea de Saint – Simón llegó a concretarse a través de un banco
comercial: el famoso Crédit Mobilier que sus discípulos, los hermanos
Pereire, fundaron en París a mediados del siglo XIX . El Credit Mobilier
iba a ser el promotor consciente de la industria a través de la
administración de los recursos de circulante de la comunidad. Llegó a
ser el prototipo de todo el sistema bancario del entonces
"subdesarrollado" continente europeo en la época de los Pereire –
comenzando con Francia, los Países Bajos y Bélgica. Luego, los
imitadores de los Pereire fundaron bancos comerciales de Alemania,
Suiza, Austria, Escandinavia e Italia, que se convirtieron en los
principales agentes para el desarrollo industrial de esas naciones.
La industria química
Sin duda, la industria química moderna surgió en Inglaterra. A mediados
del siglo XIX esta nación, con su industria textil altamente
desarrollada, era el principal mercado para los productos químicos.
También era el país de origen de los grandes científicos de la época:
Michael Faraday y Charles Darwin.
En realidad la industria química moderna se inició con un descubrimiento
inglés: el descubrimiento de Perkins del tinte de anilina en 1856. Sin
embargo, 20 años más tarde el liderazgo por el descubrimiento de Perkins
en la nueva industria (aproximadamente en 1875) había pasado claramente
a Alemania. Los empresarios alemanes contribuyeron a la idea empresarial
que estaba ausente en Inglaterra: el resultado de la investigación
científica, la química orgánica en este caso, se pudo transformar
directamente en aplicaciones comerciales.
La comercialización moderna
Las empresas privadas más poderosas en la historia probablemente fueron
manejadas por la casa japonesa de los Mitsui, que antes de su disolución
después de la Segunda Guerra Mundial se calculó que empleaba un millón
de personas en todo el mundo, de acuerdo con las estimaciones de las
autoridades norteamericanas de ocupación.
La idea empresarial implícita en este negocio era la del comerciante
como un principal de la actividad económica, no como un mero
intermediario. Esto significaba precios fijos para el consumidor. Y
también que los Mitsui ya no actuaran como agentes en la negociación con
los artesanos y fabricantes. Ellos compraban por su propia cuenta y
encargaban mercadería estandarizada para ser fabricada de acuerdo con
sus especificaciones.
La distribución masiva
No hace falta una gran imaginación para hacer exitosa una idea
empresarial. Todo lo que puede ser necesario es un trabajo sistemático
que hará efectivo en el futuro algo que ya ha ocurrido. Por ejemplo,
generalmente los nuevos desarrollos en la economía y el mercado
ocurrirán mucho antes de la distribución. Sin embargo, el hecho de
organizar la distribución puede hacer más eficaz el cambio – y de ese
modo generar un verdadero crecimiento empresarial.
Por ejemplo, el canadiense Willard Garfield Weston observó que cuando a
fines de la Segunda Guerra Mundial las amas de casa inglesas comenzaron
a pedir pan empaquetado en rebanadas, no existía un sistema de
distribución adecuado para satisfacerlas con lo que ellas deseaban
comprar y dónde deseaban comprarlo. Debido a esta pequeña idea, en unos
pocos años surgió una de las compañías más grandes de comercialización
de alimentos en Gran Bretaña.
Las cadenas que venden al descuento
Con frecuencia, han sido pequeñas las ideas de las cuales han surgido
las grandes corporaciones. He aquí algunos ejemplos.
IBM
Thomas J. Watson, el empresario que fundó y desarrolló IBM, no vio el
desarrollo incipiente de la tecnología comercial. Pero tuvo la idea de
procesar la información como un concepto unificador sobre el cual
desarrollar una empresa. IBM había sido durante un largo tiempo una
empresa muy pequeña y limitada a una tarea tan terrenal como llevar los
libros mayores de contabilidad y la rendición de cuentas. Pero estaba
dispuesta a dar el salto - de una tarea totalmente inconexa de la época
de guerra – cuando llegó la tecnología que hizo posible el procesamiento
de datos por medio de computadoras electrónicas.
Sears, Roebuck & Co.
Los hombres que construyeron Sears, Roebuck & Co. – Richard Sears,
Julius Rosenwald, Albert Loeb, y finalmente Robert E. Wood – tenían
intereses sociales activos y una imaginación social vivaz. Pero ninguno
de ellos pensó en rehacer la economía. Incluso dudo que la idea de un
mercado masivo – en oposición al tradicional mercado de calidad – se les
haya ocurrido hasta mucho después de 1930. Desde el principio, los
fundadores de Sears & Roebuck tenían la idea de que se podía hacer que
el dinero del hombre pobre tuviera el mismo poder adquisitivo que el del
hombre rico.
El movimiento cooperativista en Europa había prosperado principalmente
sobre la base de esa idea. Sin embargo, Sears & Roebuck era la primera
empresa en los Estados Unidos que se basaba en ella. Se comenzó con la
pregunta: "¿Qué convertiría al campesino en un cliente de una empresa
minorista?" La respuesta fue simple: "Necesita estar seguro de obtener
bienes de la misma calidad confiable que la gente de la ciudad pero a un
precio más bajo".
Bata
La idea empresarial básica puede ser simplemente una imitación de algo
que surte efecto en otra nación o en otra industria. Por ejemplo, cuando
Thomas Bata, el fabricante de calzado eslovaco, volvió a Europa desde
los Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial, se le ocurrió
la idea de que toda la población en Checoslovaquia y los Balcanes podía
usar zapatos como lo hacían todos en los Estados Unidos. "El campesino
va descalzo", se afirma que dijo, "no porque es demasiado pobre, sino
porque no hay zapatos". Lo que era necesario para lograr que esta visión
de un campesino calzado se hiciera realidad era alguien que le
suministrara un zapato barato y estandarizado, pero bien diseñado y
durable, como se había hecho en los Estados Unidos.
Sobre la base de esta analogía con los Estados Unidos, Bata se inició
sin capital en un taller alquilado, y en unos pocos años construyó la
empresa de calzado más grande de la Europa pre-nazi y una de las
compañías más exitosas del Viejo Continente.
Hacer que el futuro ocurra requiere esfuerzo más que "talento".
Seguramente, el individuo con una imaginación creativa tendrá más ideas
imaginativas. Pero no es tan probable que las ideas más imaginativas
resulten ser verdaderamente exitosas.
La creatividad, que cobra tanta importancia en las discusiones sobre
innovación, no es el problema real. Por lo general, hay más ideas en
cualquier organización, incluyendo a las empresas, de las que se pueden
aplicar. Haga esta pregunta en cualquier compañía – incluso en las
aparentemente moribundas - : ¿Qué aspecto de nuestra compañía, de
nuestra sociedad o de nuestro grado de conocimiento darían a nuestra
empresa su mayor oportunidad si solamente pudiéramos hacer que eso
sucediera?" Surgirán docenas de respuestas de parte de la gerencia. Por
lo general, no nos falta ideas – ni siquiera ideas buenas y útiles. Lo
que falta, más que productos o procesos, es una disposición de la
gerencia a recibir las ideas con beneplácito, a pedirlas. Después de
todo, los productos y procesos son solamente los vehículos a través de
los cuales las ideas llegan a ser efectivas. Los productos específicos y
los procesos del futuro a menudo ni siquiera se pueden imaginar.
Finalmente, la idea debe pasar la prueba del compromiso personal.
¿Realmente creemos en la idea? ¿Realmente queremos ser ese tipo de
personas, hacer ese tipo de trabajo, manejar ese tipo de empresa?
Construir el futuro requiere coraje. Requiere esfuerzo. Pero también
requiere fe. Comprometerse con lo ventajoso simplemente no es práctico.
No pasará las pruebas sucesivas. Ya que ninguna idea semejante es
infalible – tampoco debería serlo.
La única idea acerca del futuro que debe fracasar es la idea
aparentemente segura, la idea sin riesgo, que se considera incapaz de
fallar. Las ideas sobre las cuales se construya la empresa del mañana
deben ser inciertas; nadie puede realmente predecir lo que serán ni
cuándo se convertirán en realidad. Deben ser arriesgadas; por supuesto,
deben tener una probabilidad de éxito, pero también una probabilidad de
fracaso. Si no son inciertas ni riesgosas simplemente no son ideas
prácticas para el futuro.
Conclusión
No es absolutamente necesario que todas las empresas busquen la idea que
determinará el futuro y comiencen a trabajar sobre su realización. En
realidad, muchas gerencias empresariales ni siquiera han hecho efectivo
su presente – y a pesar de eso sus compañías de algún modo sobreviven
durante un tiempo. Las grandes empresas, en particular, parecen capaces
de subsistir un largo tiempo sobre la base del coraje, el esfuerzo y la
visión de sus primeros ejecutivos antes de debilitarse y declinar.
Pero el futuro siempre llega, tarde o temprano. Y siempre es diferente.
Aún la compañía más poderosa tendrá dificultades si no trabaja hacia el
futuro. Perderá importancia y liderazgo. Todo lo que quedará serán los
gastos generales de una gran compañía. No habrá ni control ni
comprensión de lo que está sucediendo.
Al no atreverse a asumir el riesgo de hacer que el futuro ocurra, la
gerencia por omisión asume el riesgo mayor de ser sorprendida por lo que
sucederá. Éste es un riesgo que aún la compañía más grande y rica no se
puede permitir. Y es un riesgo que ni siquiera la compañía más pequeña
necesita correr.
LA DISCIPLINA DE LA INNOVACIÓN
La innovación es la función específica del emprendimiento, ya sea en una
compañía existente, es una institución de servicio público o en una
nueva empresa iniciada por un solo individuo en el medio familiar. Es el
medio por el cual el empresario crea nuevos recursos generadores de
riqueza o incrementa los recursos existentes con un potencial mejorado
para producir riqueza.
Hoy existe una gran confusión acerca de la definición adecuada de
emprendimiento. Algunos observadores utilizan el término para referirse
a todas las pequeñas empresas; otros, a todas las empresas nuevas. Sin
embargo, en la práctica una gran cantidad de empresas bien establecidas
se comprometen en emprendimiento sumamente exitosos. El término, por lo
tanto, no alude al tamaño o la edad de una empresa, sino a cierto tipo
de actividad. En el núcleo de esa actividad está la innovación: el
esfuerzo de crear un cambio deliberado, concentrado en el potencial
económico o social de una empresa.
Fuentes de innovación
Desde luego, hay innovaciones que surgen de un rasgo de ingenio. Sin
embargo, la mayoría de las innovaciones, especialmente las exitosas,
resultan de una búsqueda deliberada y consciente de oportunidades de
innovación, que se encuentran solamente en unas pocas situaciones.
Existen cuatro áreas de oportunidad dentro de una compañía o industria:
Sucesos inesperados
Incongruencias
Necesidades del proceso
Cambios en la industria y el mercado
También existen tres fuentes adicionales de oportunidad fuera de una
compañía, en su medio social e intelectual:
Cambios demográficos
Cambios en la percepción
Nuevo conocimiento
En realidad, estas fuentes se superponen. Si bien pueden ser diferentes
en la naturaleza de su riesgo, dificultad, complejidad y en el potencial
para la innovación se pueden encontrar en más de un área a la vez. Pero
combinadas dan cuenta de la gran mayoría de todas las oportunidades de
innovación.
Los sucesos inesperados
Quince años más tarde, cuando todos creían que las computadoras estaban
concebidas para el trabajo científico avanzado, las empresas
inesperadamente mostraron interés en una máquina que pudiera hacer las
planillas de pagos. Univac, que tenía la máquina más avanzada, desdeñó
las aplicaciones empresariales. Pero IBM inmediatamente comprendió que
enfrentaba un posible éxito inesperado, rediseñó lo que básicamente era
la máquina de Univac para ser aplicada en las planillas de pagos y a los
cinco años se convirtió en líder de la industria de la computación, una
posición que ha mantenido hasta la fecha.
El fracaso inesperado también puede ser una importante fuente de
innovación. Todo el mundo sabe del fracaso más grande en la historia
automotriz: el modelo Edsel de la Ford Motor Company. Pero lo que pocas
personas parecen saber es que el fracaso del Edsel fue el fundamento
para gran parte del éxito posterior de la compañía. Ford planeó el Edsel,
el automóvil más cuidadosamente diseñado en la historia automotriz
norteamericana, para proporcionar a la compañía una línea completa de
productos con los cuales competir con GM. Cuando el modelo fracasó, a
pesar de todo el planeamiento, la investigación de mercado y el diseño
incluido en él, Ford comprendió que algo estaba ocurriendo en el mercado
del automóvil que iba en contra de las suposiciones básicas sobre las
cuales GM y todos los demás habían diseñado y vendido los automóviles.
El mercado ya no estaba dividido principalmente en segmentos por grupos
de ingreso; repentinamente, el nuevo principio de la segmentación era lo
que ahora llamamos "estilos de vida". Las respuestas inmediatas de Ford
fueron el Mustang y el Thunderbird: los autos que le dieron a la
compañía una personalidad diferente y la restauraron como líder de la
industria.
Las incongruencias
Alcon Industries fue uno de los grandes éxitos de la década de los
sesenta porque Bill Connor, el fundador de la compañía, aprovechó una
incongruencia en la tecnología médica. La operación de cataratas es el
tercero o cuarto procedimiento quirúrgico más frecuente en el mundo.
Durante los últimos 300 años, los médicos la sistematización hasta el
punto de que el único paso "anticuado" que quedara era el corte de un
ligamento. Los cirujanos del ojo habían aprendido a cortar el ligamento
con un éxito total, pero era un procedimiento tan diferente del resto de
la operación y tan incompatible con ella que ellos a menudo le temían.
Era una incongruencia.
Los médicos conocían desde hacía 50 años una enzima que podía disolver
el ligamento sin tener que cortarlo. Todo lo que hizo Connor fue agregar
una sustancia preservante a esta enzima que le asegurara algunos meses
de vida in vitro. Los cirujanos aceptaron de inmediato el nuevo
compuesto, y Alcon se encontró con un monopolio a nivel mundial. Quince
años más tarde, Nestlé adquirió la compañía por un precio excesivo.
Semejante incongruencia dentro de la lógica o ritmo de un proceso es
sólo una posibilidad de la cual pueden surgir las oportunidades de
innovación. Otra fuente es la incongruencia entre las realidades
económicas. Por ejemplo, cada vez que una industria tiene un mercado en
expansión pero márgenes de ganancias declinantes - como fue el caso de
las industrias siderúrgicas de las naciones desarrolladas entre 1950 y
1970 – existe una incongruencia. Una respuesta innovadora: las
miniacerías.
Las necesidades del proceso
Cualquiera que haya conducido en Japón sabe que este país no cuenta con
un sistema de autopistas moderno. Sus rutas todavía siguen los caminos
trazados para – o por – las carretas de bueyes en el siglo X. Lo que
hace que el sistema sirva para los automóviles y camiones es una
adaptación del reflector usado sobre las autopistas norteamericanas
desde comienzos de los años treinta. Este reflector le muestra a cada
conductor los otros vehículos que se están aproximando desde cualquiera
de las seis direcciones. Esta invención menor, que permite que el
tránsito circule fluidamente y con un mínimo de accidentes, aprovechó
una necesidad del proceso.
Los cambios en la industria y el mercado
Los gerentes pueden creer que las estructuras de la industria han sido
dictadas por el Buen Dios, pero pueden – y ocurre a menudo - cambiar de
la noche a la mañana. Este cambio crea una gran oportunidad para la
innovación.
Uno de los grandes éxitos empresariales de los Estados Unidos en las
últimas décadas ha sido la firma comisionista de Donaldson, Lufkin &
Jenrette (DL&J), recientemente adquirida por la Equitable Life Assurance
Society. DL&J fue fundada en 1961 por tres hombres jóvenes, todos
graduados de la Harvard Business School, quienes comprendieron que la
estructura de la industria financiera estaba cambiando mientras los
inversores institucionales llegaban a ser predominantes. Estos jóvenes
prácticamente no tenían capital ni conexiones. Aun así, a los pocos
meses, su empresa se había convertido en líder en la transición a las
comisiones negociadas y en uno de los protagonistas estelares de Wall
Street. Fue el primero en ser incorporado y cotizado en la bolsa.
Los cambios demográficos
Entre las fuentes de innovación externas, las demográficas son las más
confiables. Las contingencias demográficas tienen períodos de
maduración; por ejemplo, toda persona que integre la fuerza laboral
norteamericana para el año 2000 ya ha nacido. Sin embargo, como los
planificadores políticos a menudo pasan por alto los datos demográficos,
aquellos que los tengan en cuenta los aprovechen pueden cosechar pingües
ganancias.
Los japoneses están adelantados en materia de robótica porque prestan
atención a las estadísticas demográficas. Alrededor de 1970, todos los
habitantes de las naciones desarrolladas sabían que tanto el control de
la natalidad como la explosión educativa continuarían; la mitad o más de
los jóvenes estaban terminando sus estudios secundarios. Por
consiguiente, la cantidad de personas disponibles para los trabajos
manuales tradicionales en la industria estaba destinada a declinar y
resultar inadecuada para 1990. todos sabían esto, pero solamente los
japoneses actuaron con previsión y ahora tienen una ventaja de diez años
en la robótica.
Los cambios en la percepción
"El vaso está medio lleno" y "el vaso está medio vacío" son
descripciones del mismo fenómeno pero tienen connotaciones
significativamente diferentes. Modificar la percepción de un gerente de
un vaso medio lleno a uno medio vacío ofrece grandes oportunidades de
innovación.
Por ejemplo, todas las evidencias basadas en los hechos indican que en
lo últimos años la salud de los norteamericanos ha mejorado a un ritmo
sin precedente - ya sea que se estime por las tasas de mortandad de los
recién nacidos, las tasas de supervivencia de los ancianos, la
incidencia de cánceres (además del cáncer de pulmón), el porcentaje de
cura del cáncer, u otros factores. Aun así, la hipocondría afecta a
todos los norteamericanos. Nunca antes había habido tanta preocupación
por la salud o tanto temor acerca de la salud. Repentinamente todo
parece causar cáncer o afecciones cardiacas o pérdida prematura de la
memoria. Evidentemente, el vaso está medio vacío.
En lugar de alegrarse por las grandes mejoras en materia de salud, los
norteamericanos parecen enfatizar lo lejos que están todavía de la
inmortalidad. Esta visión de las cosas ha creado muchas oportunidades
para las innovaciones: mercados para las revistas sobre el cuidado de la
salud, para todos los tipos de alimentos saludables y para las clases de
ejercicio y los equipos de jogging. El nuevo negocio en más rápido
crecimiento en 1983 fue una compañía que fabrica equipos de ejercicios
para el hogar.
El nuevo conocimiento
Entre las innovaciones que han hecho historia sobresalen las que se
basan en el conocimiento nuevo – ya sea científico, técnico o social.
Son las superestrellas del emprendimiento; ellas consiguen la publicidad
y el dinero. Son lo que la gente generalmente cita cuando habla de
innovación, aunque no todas las innovaciones que se basan en el
conocimiento son importantes. Algunas son insignificantes.
Las innovaciones basadas en el conocimiento difieren de todas las otras
en el tiempo que requiere, en sus porcentajes de fracaso, y en su
predicción, así como en los desafíos que plantean a los empresarios.
Como la mayoría de las "superestrellas", pueden ser temperamentales,
caprichosas, y difíciles de manejar. Por ejemplo, tienen el lapso de
gestación más prolongado de todas las innovaciones. Hay un intervalo
largo entre el surgimiento del nuevo conocimiento y su asimilación en la
tecnología aplicable. Luego, hay otro período extenso antes de que esta
nueva tecnología aparezca en los procesos, los servicios o los productos
del mercado. En general el intervalo entre el comienzo del proceso y sus
resultados es de casi 50 años, una cifra que no se ha reducido
apreciablemente a lo largo de la historia.
Los principios de la innovación
Como la innovación es conceptual y perceptible, los innovadores también
deberían salir y observar, indagar y escuchar. Los innovadores exitosos
utilizan ambos hemisferios de sus cerebros. Tienen en cuenta las cifras.
Tienen en cuenta a las personas. Determinan analíticamente cómo tiene
que ser la innovación para satisfacer una oportunidad. Consideran a los
usuarios potenciales para estudiar sus expectativas, sus valores y sus
necesidades.
Para ser eficaz, una innovación tiene que ser simple y concentrada.
Debería lograr sólo una cosa; de lo contrario, confunde a la gente. En
realidad, el mayor elogio que puede recibir una innovación es que la
gente diga: "¡Esto es obvio! ¿Por qué no habíamos pensado en eso?¡Es tan
simple!". Incluso la innovación que crea nuevos usuarios y nuevos
mercados debería estar dirigida a una aplicación específica, clara y
cuidadosamente planeada.
En realidad, nadie puede vaticinar si una innovación determinada
terminará siendo una gran empresa o un logro modesto. Pero aun cuando
los resultados sean modestos, la innovación exitosa desde el principio
aspira a determinar las normas, la dirección de una nueva tecnología o
de una nueva industria, para crear la empresa que está – y seguirá
estando – a la vanguardia del resto. Si una innovación no apunta al
liderazgo desde el principio, es improbable que sea suficientemente
innovadora.
Sobre todo, la innovación es esfuerzo más que genialidad. Esto requiere
conocimiento y a menudo inventiva. Y también requiere concentración.
Evidentemente, hay personas que son más talentosas que otras como
innovadoras, pero sus talentos residen en áreas bien definidas. En
realidad, los innovadores rara vez trabajan en más de un área. Con todos
sus logros innovadores sistemáticos, Edison trabajó solamente en el
campo de la electricidad. Un innovador en áreas financieras, como el
Citibank, es improbable que se embarque en innovaciones sobre los
servicios de asistencia médica.
En la innovación como en cualquier otro esfuerzo, hay talento, hay
ingenio y hay conocimiento. Pero cuando todo está dicho y hecho, lo que
la innovación requiere es un esfuerzo deliberado y concentrado. Si el
esmero, la perseverancia y el compromiso están ausentes, el talento, el
ingenio y el conocimiento no tienen ningún efecto.
Desde luego, hay muchas otras cosas que emprender además de la
innovación sistemática: por ejemplo, las estrategias empresariales
diferentes y los principios de la gestión empresarial, que son
igualmente necesarios en la empresa establecida, en la organización de
servicio público y en el nuevo emprendimiento. Pero el verdadero
fundamento del emprendimiento comercial – como una práctica y como una
disciplina - es el ejercicio de la innovación sistemática.
LA INFORMACIÓN QUE LOS EJECUTIVOS REALMENTE NECESITAN
Empero, aun cuando hemos sobrestimado y desestimado las nuevas
herramientas, no hemos logrado comprender que cambiarán drásticamente
las tareas a emprender. La historia nos ha enseñado reiteradamente que
los conceptos y herramientas son mutuamente interdependientes e
interactivos. Se modifican recíprocamente. Esto es lo que ahora está
ocurriendo con el concepto que llamamos empresa y con las herramientas
que llamamos información. Las nuevas herramientas nos permiten – en
realidad, pueden obligarnos a – ver nuestras empresas de manera
diferente:
como generadoras de recursos, es decir, como organizaciones que pueden
convertir los costes empresariales en beneficios;
como eslabones en una cadena económica, que los gerentes necesitan
considerar en su totalidad a fin de controlar sus costes;
como órganos de nuestra sociedad para la creación de riqueza; y
como creaciones y creadoras de un medio material: el área externa a la
organización en la cual se encuentran las oportunidades y los
resultados, pero donde también se originan las amenazas para el éxito y
supervivencia de la empresa.
La información para la creación de riqueza
Las empresas gana para generar riqueza, no para controlar costes. Pero
este hecho evidente no se refleja en las estimaciones tradicionales. Los
estudiantes de primer año de la carrera contable aprenden que el balance
general refleja el valor de liquidación de la empresa y proporciona a
los acreedores la información en el peor de los casos. Pero la empresas
no se administran normalmente para ser liquidadas. Tienen que ser
administradas como negocios que marchan, es decir, para la creación de
riqueza. Para lograr esto, los ejecutivos necesitan información que les
permita tomar decisiones informadas. Se requieren cuatro conjuntos de
herramientas de diagnósticos: información básica, información sobre la
productividad, información sobre la competencia e información acerca de
la asignación de recursos escasos. Juntas, estas herramientas
constituyen el instrumento para administrar la empresa actual.
Información básica
Las herramientas gerenciales de diagnóstico más antiguas y ampliamente
utilizadas son el flujo de caja, las proyecciones de liquidez y las
estimaciones estándar, como la relación entre los inventarios de los
comerciantes y las ventas de las nuevas unidades; la cobertura de los
ingresos para el pago de los intereses sobre una hipoteca; y las
relaciones entre las cuentas pendientes a más de seis meses, los activos
totales y las ventas. Se pueden comparar con las estimaciones que un
médico hace en un examen físico de rutina: peso, pulso, temperatura,
presión sanguínea y análisis de orina. Si estas lecturas son normales,
no nos dicen mucho. Pero si son anormales, indican un problema que se
debe identificar y tratar. Estas estimaciones se podrían llamar
información básica.
Información sobre la productividad
El segundo conjunto de herramientas para el diagnóstico empresarial
concierne a la productividad de los recursos clave. La más antigua de
ellas – típica de la Segunda Guerra Mundial – estima la productividad de
la mano de obra. Ahora lentamente estamos desarrollando estimaciones,
aunque todavía muy primitivas, para la productividad de la tarea basada
en el conocimiento y el servicio. Sin embargo, el hecho de estimar
solamente la productividad de los trabajadores, se trate de empleados de
oficina u obreros de fábrica, ya no nos brinda la información adecuada
sobre la productividad. Necesitamos datos sobre la productividad del
factor total.
Información sobre la competencia
Un tercer conjunto de herramientas concierne a las competencias. Desde
el artículo premonitorio de C.K Parlad y Gary Hamel, "La competencia
clave de la compañía", hemos sabido que el liderazgo estriba en ser
capaz de hacer algo que los otros no pueden hacer de ningún modo y les
resulta difícil de hacerlo aun deficientemente. Estriba en las
competencias clave que combinan el valor del mercado o del consumidor
con una habilidad especial del productor o proveedor.
Es el informe detallado de las innovaciones en toda la especialidad
durante un período determinado. ¿Cuáles innovaciones fueron
verdaderamente exitosas? ¿Cuántas de ellas fueron nuestras?¿Nuestro
rendimiento está en proporción con nuestros con nuestros objetivos - y
con la orientación del mercado? ¿O con nuestra posición en el mercado –
y con nuestra inversión en investigación? ¿Nuestras innovaciones
exitosas son en las áreas de mayor crecimiento y oportunidad? ¿Cuántas
de las oportunidades de innovación verdaderamente importantes hemos
perdido? ¿Porqué? ¿Por qué no las vimos? ¿O porque las vimos pero las
desechamos? ¿O porque cometimos una torpeza? ¿Y cómo convertimos una
innovación en un producto comercial? Una buena iniciativa para eso,
admitámoslo, es la evaluación más que la estimación. Plantea las
preguntas más que contestarlas, pero plantea las preguntas correctas.
Información acerca de la asignación de los recursos
La última área en la cual se necesita una información diagnóstica para
administrar la empresa actual a fin de generar riqueza es la asignación
de los recursos escasos: el capital y el personal productivo. Estos dos
recursos convierten en acción toda la información que la gerencia posea
acerca de su empresa. Determinan si la empresa está operando eficaz o
ineficazmente.
En cambio, en la empresa, la promoción con las expectativas específicas
– en cuanto a lo que el designado debería lograr – y la evaluación
sistemática del resultado son prácticamente desconocidas. En el esfuerzo
de crear riqueza, los gerentes necesitan asignar recursos humanos tan
pertinente y reflexivamente como asignan el capital. Y los resultados de
esas decisiones se deberían informar y estudiar cuidadosamente.
Dónde están los resultados
Estos cuatro tipos de información sólo nos ilustran acerca de la empresa
actual. Informan y dirigen las tácticas. Pero para la estrategia,
necesitamos información organizada acerca de la situación. La estrategia
tiene que estar basada en la información sobre los mercados, los
consumidores y no consumidores; sobre la tecnología en la industria
propia y otras; sobre las finanzas a nivel mundial; y sobre la economía
mundial cambiante. Ya que allí es donde están los resultados.
Una causa grave del fracaso empresarial es la suposición frecuente de
que las condiciones – impuestos, legislación social, preferencias del
mercado, canales de distribución, derechos de propiedad intelectual, y
muchas otras – deben ser lo que pensamos que son o al menos lo que
pensamos que deberían ser. Un sistema de información adecuado tiene que
incluir información que permita a los ejecutivos cuestionar esa
suposición. Debe inducirlos a formularse las preguntas apropiadas, no
sólo comunicarles la información que ellos esperan. Eso supone que los
ejecutivos saben qué información necesitan. Además, es necesario que
obtengan esa información sobre una base regular. Por último, ellos
necesitan integrar sistemáticamente la información en su proceso de toma
de decisiones.
Otra razón por la cual hay una necesidad de ayuda externa es que la
información tiene que estar organizada de tal modo que cuestione y
desafíe la estrategia de una compañía. Suministrar información no es
suficiente. La información tiene que estar integrada con la estrategia,
ambas tienen que poner a prueba las suposiciones de la compañía y
desafiar su perspectiva actual.
EL ADVENIMIENTO DE LA NUEVA ORGANIZACIÓN
La información es un conjunto de datos que tienen importancia y un
propósito. Por eso convertir los datos en información requiere
conocimiento. Y el conocimiento por definición es especializado. (En
realidad, las personas verdaderamente bien informadas tienden a la
especialización excesiva, cualquiera que sea su disciplina, precisamente
porque en ella siempre hay mucho más para aprender.
La organización basada en la información requiere muchos más
especialistas en conjunto que las compañías basadas en el mando –
control a las cuales estamos habituados. Además, los especialistas se
pueden encontrar en las operaciones, no en las oficinas centrales de las
empresas. En cambio, la organización operativa tiende a convertirse en
una organización de especialistas de todo tipo.
Las organizaciones basadas en la información necesitan centralizar la
tarea operativa como la asesoría legal, las relaciones públicas y, desde
luego, las relaciones laborales. Pero la necesidad de personal en los
servicios – es decir, de personal sin responsabilidades operativas que
solamente asesoran, aconsejan o coordinan – disminuye drásticamente. En
su gerencial central, la organización basada en la información necesita
pocos especialistas, si alguno.
Debido a su estructura más plana, la gran organización basada en la
información se parecerá mucho más a las empresas del siglo pasado que a
las grandes compañías actuales.
Sin embargo, anteriormente, todo el conocimiento tal como era residía en
el personal superior. El resto eran asistentes o ayudantes, que en su
mayor parte hacían el mismo trabajo y lo hacían como se les indicaba. En
la organización basada en la información, el conocimiento estará
principalmente en las bases, en las mentes de los especialistas que
harán diferentes tareas y se dirigirán ellos mismos. Por eso la
organización típica actual en la que el conocimiento suele estar
concentrado en los staffs administrativos, ubicados más bien
inseguramente entre la gerencia superior y el personal operativo,
probablemente será considerada una fase, un intento de infundir
conocimiento desde la cúpula en lugar de obtener información desde
abajo.
Finalmente, en la organización basada en la información una gran
proporción del trabajo se tendrá que hacer de manera diferente. Los
departamentos tradicionales actuarán como guardianes de las normas, como
centros de entrenamiento y designación de especialistas; no estarán
donde se lleve a cabo la tarea. Esto último sucederá principalmente en
los equipos concentrados en la tarea.
Todavía queda por verse cómo se desarrollarán las fuerzas de tareas para
abordar otros problemas y oportunidades empresariales. Sin embargo,
supongo que la necesidad de una fuerza de tarea, sus atribuciones, su
composición y su liderazgo se tendrán que decidir caso por caso. Por eso
la organización que se desarrollará irá más allá del modelo y puede ser
muy diferente de él. Aunque, una cosa es evidente: eso requerirá una
mayor autodisciplina y un mayor énfasis sobre la responsabilidad
individual en las relaciones y en las comunicaciones.
Decir que la tecnología de la información está transformando a las
empresas comerciales es simple. Pero lo que esta transformación
requerirá de las compañías y las gerencias superiores es mucho más
difícil de descifrar. Por eso me parece que es útil buscar indicios en
otros tipos de organizaciones basadas en la información, como el
hospital, la orquesta sinfónica y la ex administración británica en la
India.
Pero el mejor ejemplo de una gran organización exitosa basada en la
información, y sin gerencia media alguna, ha sido la administración
civil británica en la India.
Los británicos administraron el subcontinente indio durante 200 años,
desde mediados del siglo XVIII hasta la Segunda Guerra Mundial, sin
introducir cambios fundamentales en la estructura organizacional ni en
la política administrativa. La administración pública en la India jamás
tuvo más de 1000 miembros para administrar el vasto y densamente poblado
subcontinente – una minúscula proporción (menos del 1 por ciento) de las
legiones de mandarines y eunucos palaciegos empleados para administrar
la no menos populosa China. La mayoría de los británicos eran bastante
jóvenes; un hombre de 30 años era un sobreviviente, especialmente en los
primeros años. La mayor parte vivían solos en puestos fronterizos
aislados con el compatriota más próximo a un día o dos de viaje, y
durante los primeros cien años no había telégrafo ni ferrocarril.
La estructura de la organización era totalmente plana. Cada funcionario
de distrito respondía directamente al "Coo", el secretario político
provincial. Y como había nueve provincias, cada secretario político
tenía al menos 100 personas que dependían directamente de él, muchas
veces lo que permitía la doctrina del período de control británico. A
pesar de eso, el sistema funcionó notablemente bien, en gran parte
debido a que estaba destinado a asegurar que cada uno de sus miembros
tuviera la información que necesitaba para hacer su tarea.
Cada mes el funcionario del distrito pasaba un día entero redactando un
informe completo para el secretario político de la capital provincial.
Analizaba cada una de sus tareas principales – eran solamente cuatro,
cada una claramente definida. Describía con detalle lo que había
esperado que sucediera con respecto a cada una de ellas, lo que
realmente sucedió, y por qué, si había alguna discrepancia, las dos
diferían. Luego escribía lo que esperaba que sucediera en el mes
siguiente con cada una de las tareas clave y qué iba a hacer al
respecto, planteaba preguntas acerca de la política y comentaba las
amenazas, necesidades y oportunidades a largo plazo. Por su parte, el
secretario político "redactaba un acta" de cada uno de esos informes –
es decir que respondía con un comentario escrito.
En otras palabras, las organizaciones basadas en la información
requieren objetivos comunes, claros y simples que se traduzcan en
acciones particulares. Sin embargo, como indican los ejemplos citados,
las organizaciones basadas en la información también necesitan estar
concentradas en un objetivo o, a lo sumo, en unos pocos.
El otro requerimiento de una organización basada en la información es
que todos asuman responsabilidad en cuanto a la información. El
fagotista en la orquesta lo hace cada vez que toca una nota. Los médicos
y auxiliares médicos trabajan con un sistema elaborado de informes y con
un centro de información, la enfermería en el área de internación. El
funcionario de distrito en la India asumía esta responsabilidad cada vez
que redactaba un informe.
La clave para este sistema es que todos se pregunten: ¿Qué es lo que
depende de mí en esta organización y qué debo informar? ¿Y de quiénes, a
su vez, dependo yo? La lista de cada persona siempre incluirá a los
superiores y subordinados. Pero lo nombres más importantes en esa lista
serán los de los colegas, las personas con quienes la relación
fundamental que uno mantiene es la coordinación. La relación del médico
internista, el cirujano y el anestesista es un ejemplo. Pero la relación
de un bioquímico y un farmacólogo, del director médico a cargo de las
pruebas clínicas y del especialista en marketing de una compañía
farmacéutica no es diferente.
También requiere que cada parte asuma la responsabilidad de la
información más completa.
La responsabilidad de los otros en cuanto a la información se comprende
cada vez más, especialmente en las compañías de mediana envergadura.
Pero la responsabilidad propia todavía se pasa por alto. Es decir que
todos en una organización deberían pensar constantemente qué información
necesitan para completar la tarea y para hacer una contribución.
Éste puede ser el cambio más radical en la manera como todavía se
manejan las empresas, incluso las más altamente computarizadas. En
ellas, el personal supone que cuanto más datos hay, más información se
tiene – lo cual fue una suposición perfectamente válida en el pasado
cuando la información era escasa, pero condujo a la sobrecarga de datos
y al oscurecimiento de la información, que ahora son copiosos. O piensa
que los especialistas en información saben qué datos necesitan los
ejecutivos y profesionales para obtener información.
Pero los especialistas en información son fabricantes de herramientas.
Pueden decirnos qué herramienta utilizar para martillar las tachuelas
del tapizado en una silla. Y necesitamos decir si deberíamos tapizar una
silla.
La mayoría de las grandes empresas tiene poco en común con los ejemplos
que hemos estado considerando. Sin embargo, para seguir siendo
competitivas
– quizás incluso para sobrevivir - tendrán que convertirse en
organizaciones basadas en la información, y con bastante rapidez.
Tendrán que cambiar los viejos hábitos y adquirir otros nuevos. Y cuanto
más exitosa haya sido una compañía, más difícil y doloroso será este
proceso. Pondrá en jaque los puestos, el status y las oportunidades de
una gran parte del personal en la organización, especialmente las
personas de mediana edad con una larga carrera en la gerencia media que
suelen ser las menos versátiles y las que se sienten más seguras en su
trabajo, en sus puestos, en sus relaciones y en su conducta.
La organización basada en la información también planteará sus propios
problemas gerenciales. Considero como particularmente críticos:
El desarrollo de premios, reconocimiento y oportunidades profesionales
para los especialistas.
La creación de una visión unificada en una organización de
especialistas.
El planeamiento de una estructura gerencial para una organización de
fuerzas de tareas.
Asegurar la asistencia, preparación y examen del personal de la gerencia
superior.
Ahora estamos entrando en un tercer período de cambio: la transición de
la organización de mando y control, la organización en departamentos y
divisiones, a la organización basada en la información, la organización
de los especialistas en el conocimiento. Ya podemos percibir, aunque
sólo sea indistintamente, lo que será la organización del futuro.
Podemos identificar algunas de sus principales características y
requerimientos. Podemos indicar los problemas fundamentales de los
valores, la estructura y la conducta. Pero todavía nos queda por delante
la verdadera tarea de desarrollar la organización basada en la
información – el desafío gerencial del futuro.
LA NUEVA SOCIEDAD DE ORGANIZACIONES
En esta sociedad, el conocimiento es el principal recurso para los
individuos y para la economía en su conjunto. La tierra, la mano de obra
y el capital – los factores de producción tradicionales del economista –
no desaparecen, pero llegan a ser secundarios. Se pueden obtener, y
obtener fácilmente, siempre que haya conocimiento especializado. Sin
embargo, el conocimiento especializado por sí mismo no produce nada.
Sólo llega a ser productivo cuando está integrado a una tarea. Y por eso
una sociedad del conocimiento también es una sociedad de organizaciones:
el propósito y función de todas las organizaciones, tanto comerciales
como no comerciales, es la integración de los conocimientos
especializados en una tarea común.
En particular, ya conocemos las tensiones y problemas fundamentales que
enfrentan la sociedad de organizaciones: la tensión creada por la
necesidad de estabilidad de la comunidad y la necesidad de estabilidad
de la comunidad y la necesidad de desestabilizar de la organización; la
relación entre el individuo y la organización y las responsabilidades
del uno con la otra; la tensión que surge de la necesidad de autonomía
de la organización y el interés de la sociedad en el Bien Común; la
demanda creciente de organizaciones socialmente responsables; la tensión
entre especialistas con conocimientos especializados y el rendimiento
como equipo. Todos estos serán problemas fundamentales en los años que
vendrán, especialmente en el mundo desarrollado. No se resolverán
mediante una proclama, filosofía ni legislación. Serán resueltos donde
surjan: en cada organización y en la oficina del gerente.
En cuanto a los gerentes, la dinámica del conocimiento impone una
condición clara: cada organización tiene que desarrollar la
administración del cambio dentro de su propia estructura.
Por un lado, esto significa que cada organización tiene que prepararse
para el abandono de todo lo que hace. Los gerentes tienen que aprender a
cuestionar periódicamente cada proceso, cada producto, cada
procedimiento, cada política: "Si ya no estuviéramos haciendo esto,
¿empezaríamos a hacerlo sabiendo lo que ahora sabemos?". Si la respuesta
es no, la organización debe preguntarse "Entonces, ¿qué hacemos ahora?".
Y tiene que hacer algo, y no decir: "Hagamos otro análisis". En
realidad, las organizaciones cada vez más tendrán que planear el
abandono en lugar de intentar prolongar la vigencia de un producto,
política o práctica exitosa, algo que ahora solamente han afrontado unas
pocas grandes compañías japonesas.
Por otro lado, toda organización debe dedicarse a crear algo nuevo.
Específicamente, cada organización tiene que apoyarse en tres prácticas
sistemáticas. La primera es el mejoramiento sostenido de todo lo que la
organización hace, el proceso que los japoneses llaman kaizen. Todos los
artistas a lo largo de la historia han practicado el kaizen, o el
auto-perfeccionamiento constante y organizado. Pero hasta la fecha
solamente los japoneses – quizá debido a su tradición del Zen - lo han
incorporado a la vida diaria y a la actividad de sus organizaciones
empresariales (si bien no en sus universidades particularmente
resistentes al cambio). El objetivo del kaizen es mejorar un producto o
servicio de modo que llegue a ser algo verdaderamente diferente en un
plazo de dos o tres años.
En segundo lugar, toda organización tendrá que aprender a aprovechar su
conocimiento, es decir, a desarrollar la próxima generación de
aplicaciones de sus propios éxitos. Una vez más, hasta ahora las
empresas japonesas han hecho todo lo posible en este intento, como lo
demuestra el éxito de los fabricantes de productos electrónicos en el
desarrollo de un nuevo producto tras otro, provenientes de la misma
invención norteamericana, al magnetófono. Pero la explotación exitosa de
su éxitos también es una de las ventajas de las iglesias pastorales
norteamericanas en rápido crecimiento.
Finalmente, toda organización tendrá que aprender a innovar – y la
innovación ahora se puede y se debe organizar – como un proceso
sistemático. Y después, desde luego, se volverá al abandono, y el
proceso se iniciará nuevamente. A no ser que esto se haga, la
organización basada en el conocimiento pronto se tornará obsoleta,
perderá su capacidad de rendimiento y con eso la habilidad para atraer y
retener al personal informado y capacitado del cual depende su
productividad.
La necesidad de organizarse para el cambio también requiere un alto
grado de descentralización. Esto es así porque la organización debe
estar preparada para tomar decisiones rápidas. Y esas decisiones se
deben basar en el conocimiento – del rendimiento, del mercado, de la
tecnología y de los múltiples cambios en la sociedad, el medio, la
demografía y el conocimiento que brindan oportunidades para la
innovación si son advertidos y utilizados.
Sin embargo, todo esto significa que las organizaciones de la sociedad
post capitalista deben trastocar, desorganizar y desestabilizar la
comunidad en forma constante.
Además, cada organización tiene una sistema de valores que está
determinado por su tarea. En todos los hospitales del mundo, la
asistencia sanitaria se considera la misión fundamental. En todas las
escuelas del mundo, el aprendizaje se considera la misión fundamental.
En todas las empresas del mundo, producción y distribución de bienes o
servicios se considera la misión fundamental. Para que la organización
rinda en un alto nivel, sus miembros deben creer que lo que están
haciendo es, en última instancia, la contribución individual a la
comunidad y a la sociedad de la cual dependen todos los otros.
Por lo tanto, en su cultura la organización siempre trascenderá a la
comunidad. Si la cultura y los valores de una organización están en
conflicto con los de la comunidad, la organización debe prevalecer – o
de lo contrario no hará su contribución social. "El conocimiento no
conoce fronteras" dice un viejo refrán. Siempre ha habido un conflicto
entre "comunidad y togas"desde que se estableció la primera universidad
hace más de 750 años. Pero es conflicto – entre la autonomía que
necesita la organización para alcanzar su más alto rendimiento y los
reclamos de la comunidad, entre los valores de la organización y los de
la comunidad, entre las decisiones de la organización y los intereses de
la comunidad – es inherente a la sociedad de organizaciones.
Ahora todas las organizaciones suelen decir: "El personal es nuestro
activo más importante". Pero pocas practican lo que predican, mucho
menos creen en lo que dicen. La mayoría todavía cree, aunque quizá no
conscientemente, lo que creían los empleadores del siglo XIX: el
personal nos necesita más de lo que nosotros lo necesitamos. Pero, en
realidad, las organizaciones tienen que competir por el personal tanto
como compiten por los productos y servicios – y quizá más. Tienen que
atraer al personal, retenerlo, reconocerlo y premiarlo, motivar al
personal, servirlo y satisfacerlo.
Como la organización moderna consiste en especialistas instruidos, tiene
que ser una organización de iguales, de colegas y asociados. Ningún
conocimiento se debe clasificar en un rango superior a los otro; cada
uno debe ser estimado por su contribución a la tarea común más que por
una superioridad o inferioridad inherente. Por lo tanto, la organización
moderna no puede ser una organización de un jefe y sus subordinados.
Debe estar organizada como un equipo.
EL NUEVO DESAFÍO DE LA PRODUCTIVIDAD
Los trabajadores de los servicios y del conocimiento abarcan una amplia
gama que va de los científicos investigadores y los cirujanos cardíacos
a las mujeres diseñadoras, los gerentes de tienda y los jóvenes de 16
años que despachan hamburguesas en los restaurantes de comidas rápidas
los sábados al mediodía. Su categoría también incluye a las personas
cuya tarea las convierte en "operadores de máquinas": lavaplatos,
conserjes, operadores de procesamiento de datos. Pero en lo que
concierne a su diversidad en el conocimiento, habilidad,
responsabilidad, condición social y sueldo, los trabajadores de los
servicios y del conocimiento son notablemente parecidos en dos aspectos
cruciales: lo que no contribuye a aumentar su productividad y lo que sí
contribuye.
Lo primero que hemos aprendido – y nos costó entenderlo – es lo que no
surte efecto. El capital no puede ser substituido por la mano de obra.
Tampoco la nueva tecnología por sí misma genera una más alta
productividad. En la fabricación y distribución de bienes, el capital y
la tecnología son factores de producción, para utilizar el término de
los economistas. En la tarea de los servicios y del conocimiento, son
herramientas de producción. La diferencia es que un factor puede
reemplazar a la mano de obra, mientras una herramienta puede o no
substituirla. El hecho de que las herramientas contribuyan o dificulten
la productividad depende de lo que la gente haga con ellas; por ejemplo,
del propósito para el cual están destinadas o de la habilidad del
usuario. Por ejemplo, hace treinta años estábamos seguros de que la
eficiencia de la computadora conduciría a reducciones masivas en la
dotación de empleados administrativos y de oficina. La promesa de una
mayor productividad condujo a inversiones masivas en equipos de
procesamiento de datos que ahora rivalizan con la tecnología de
procesamiento de la materia prima (es decir, de la maquinaria
convencional). Pero el personal administrativo y de oficina se ha
incrementado a un ritmo mucho más rápido, desde la introducción de la
tecnología de la información. Y prácticamente no ha habido un incremento
en la productividad de los servicios.
Hoy sabemos que la productividad es la verdadera fuente de las ventajas
competitivas. Pero lo que debemos comprender es que también es la clave
para la estabilidad social. Por ese motivo, comparables a los ya
logrados en la productividad fabril, debe ser una prioridad para los
gerentes de todo el mundo desarrollado.
La tarea es conocida y realizable. Pero la urgencia es grande. Para
elevar la productividad de los servicios, no podemos depender totalmente
del gobierno o de las políticas. Ésta es una tarea de los gerentes y
ejecutivos de las empresas y las organizaciones sin fines de lucro. En
realidad, es la primera responsabilidad social en la sociedad del
conocimiento.
Bibliografía
" El gran poder de las pequeñas ideas "
Peter Drucker.
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Ricardo Hinsbis
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