Sector agropecuario argentino - su importancia en la economía nacional y su relación con el sector financiero

Autor: Noelia S. Macchi

Comercio internacional

01-2004

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PRIMERA PARTE - INTRODUCCIÓN GENERAL
 
El sector agrícola es el productor básico de alimentos e insumos para la industria y la exportación. La actividad agrícola ha perdido peso económico a lo largo de la historia. Hoy en día no representa más que el 10% del Producto Bruto mundial, porcentaje similar a su representación en el PB argentino. Sin embargo se dedica a las actividades agropecuarias el 50% de la población mundial, siendo muy variable la proporción existente entre los países desarrollados y los subdesarrollados, ya que en éstos últimos el 90% de los trabajadores se dedican a esta actividad.

Con el propósito de obtener un mejor desempeño de este sector es necesario fomentar la investigación, tecnificación, el acceso al crédito, la asistencia técnica, la comercialización y la asesoría técnica y financiera a pequeños y medianos productores.

En este trabajo se considera que el crédito es uno de los principales instrumentos para el desarrollo de todo este proceso y de la actividad. Pero para que el crédito sea efectivo es necesario que esté acompañado de políticas económicas, impositivas y financieras apropiadas.

Se pretendió hacer un aporte sobre la situación del sector agropecuario vinculado a la falta de inversión y tecnología, como consecuencia del bajo acceso al crédito, y dejar planteada la necesidad de crear nuevas herramientas que permitan el acceso al crédito hacia los pequeños y medianos productores a fin de estimular el crecimiento de las economía en desarrollo y buscar consolidar la industria agropecuaria local para hacerla competitiva a nivel internacional, cuidando primordialmente los intereses nacionales, en un esfuerzo conjunto entre el sector privado y el público.

También se podrá observar que se mencionaron algunas experiencias y casos de Latinoamérica e inclusive de países desarrollados, porque Argentina no es la excepción en esta problemática.

La primera parte del trabajo se corresponde a esta introducción. En la segunda se presenta una visión general del sector: características, instrumental, indicadores, tecnología, y una breve reseña histórica. En la tercera parte presentaremos la situación actual de acceso al crédito por parte del productor agropecuario en donde también se expondrán algunas opiniones de profesionales del sector financiero y de algunas asociaciones del agro para conocer sus visiones sobre el tema. En esta sección también se presentará una serie de alternativas diferentes y actuales con las que se ha pretendido cubrir parte de la demanda de crédito no satisfecha. Y en la cuarta sección se expondrán algunas conclusiones a partir del análisis de los datos y de la información expuesta y consolidada en este trabajo. También se dejarán planteados algunos interrogantes sobre el futuro de la actividad y sus consecuencias.

SEGUNDA PARTE - VISION GENERAL DEL SECTOR AGROPECUARIO
1) Importancia económica del sector agropecuario

La agropecuaria ha sido la primer actividad económica de la humanidad. Toda la economía griega y romana, y la mayor parte de la economía feudal se basó en la producción agropecuaria. Su destino era principalmente el autoconsumo y sólo en pequeñas proporciones, se comercializaba.

La actividad agropecuaria estuvo en la base de la mayoría de las economías hoy desarrolladas y en función de ella se desplegaron el resto de las actividades. La importancia del sector está dada por su doble función de proveer bienes finales fundamentales y buena parte de los insumos básicos de la actividad industrial.

Su trascendencia tiende a declinar con el proceso de desarrollo económico. La diversificación de la actividad productiva, el reemplazo de productos naturales por artificiales y el manejo de los países industrializados, han generado esta tendencia. Sin embargo, aún hoy una economía es más fuerte e independiente cuando posee un poderoso sector agropecuario. Sino, cómo se explicaría que países del primer mundo como Estados Unidos o los países europeos apliquen medidas proteccionistas y elevados y perversos sistemas de subsidios a los productores agropecuarios para mantener los niveles de producción, con lo controvertido que se ha puesto este tema desde hace algunos años ?

2) Características técnico-económicas del sector agropecuario

El sector agropecuario tiene características técnico-económicas diferenciales. La primera característica específica del sector es que la localización de su actividad está determinada básicamente por la ecología. Esto significa que la actividad del sector no se puede alienar ni deslocalizar. Durante mucho tiempo este determinismo del medio fue indiscutible, pero con el desarrollo tecnológico esta situación quedó modificada parcialmente.
Otra característica del sector está vinculada con los factores climáticos, que crean una situación de inseguridad con respecto al desarrollo de la actividad.

Un tercer aspecto a destacar se refiere a que la actividad agropecuaria precisa superficie para poder desarrollarse. No basta con tener las condiciones ecológicas, sino que para que el sector agropecuario sea poderoso se necesita extensión territorial. Pero este determinismo también resulta parcialmente modificado a partir de la tecnología, ya que con su uso se puede extender la frontera agropecuaria o permitir un uso más intensivo de la superficie disponible.

Otro aspecto técnico-económico es que en general la demanda de productos del sector crece lentamente . Además de tener una baja elasticidad precio-ingreso.

Asimismo los productos del sector tienen una tendencia al deterioro de sus precios relativos internacionales y/o internos:

a) por la situación de predominio o monopolio que en el mercado mundial poseen los países industrializados;
b) por la atomización de los productores agropecuarios frente a los demandantes industriales oligopólicos, o por manejos de la política económica;
c) por el extraordinario avance tecnológico de los países desarrollados y su política de subsidios que transformó en exportadores a muchos que antes importaban.
Por último debe mencionarse que de las características técnico-económicas del sector agropecuario surge un patrón de asentamiento poblacional. Un país con cualidades agroecológicas, donde predominan las actividades de explotación extensiva, el asentamiento poblacional será muy diferente de otro sin estas características.

3) Instrumental intersectorial

El indicador más importante para medir el peso del sector agropecuario en una economía es la participación que posee en el PBI. Es una constante del proceso de desarrollo económico la declinación de la participación del sector en el PBI. La diversificación de la actividad implica una mayor transformación de los productos y un desarrollo de las actividades terciarias a tasas de crecimiento superiores a las del sector en cuestión. En este sentido, la participación del sector agropecuario en el PBI total es un indicador aproximado del “grado” de desarrollo económico alcanzado. Sin embargo se deberá tener en cuenta las características específicas de cada país y la productividad del sector.

Para el caso de nuestro país, en el período 1900-1984 este indicador tuvo la evolución que se muestra en el siguiente cuadro:

A través del análisis de una serie como la presentada se puede reconstruir buena parte de la historia sectorial.

Un segundo indicador importante sobre la posición relativa del sector en el conjunto de la economía es la participación en la ocupación o en la población económicamente activa. Esta proporción tiende también a descender en el proceso de desarrollo económico, aunque con una dinámica inferior a la del descenso de la participación en el PBI.

La evolución de este indicador puede verse en el siguiente cuadro, con datos que surgen de recientes censos de población:

Un tercer indicador importante se refiere a la participación del sector agropecuario en el comercio exterior. Esta participación también depende del desarrollo relativo de la estructura. Normalmente una estructura atrasada exporta casi con exclusividad productos primarios (principalmente agropecuarios), sin ningún grado de elaboración, importando bienes finales industrializados. En la medida en que se avanza en el proceso de desarrollo se va produciendo una transformación en la estructura de comercio exterior. En las exportaciones disminuye la participación de las primarias sin elaborar y aumenta la participación de las manufacturas, tanto de origen agropecuario como de origen industrial. En las importaciones disminuyen los productos terminados de consumo y aumentan las máquinas y los equipos, los insumos básicos, etc.

Una manera de medir el desarrollo relativo del sector agropecuario es la participación que un país posee en el comercio mundial de productos significativos. Esto permite observar la dinámica de la producción y las exportaciones del país con respecto al resto del mundo. Relaciones de este tipo son importantes para analizar la economía y la política económica agropecuaria, y verificar en qué medida las decisiones internas pueden afectar al mercado internacional. A continuación mostramos un cuadro de la participación argentina en el mercado mundial durante el período 1930-1990.

Sin embargo estas cifras no implican en su totalidad una baja dinámica del sector agropecuario. También incluyen una modificación sustancial en el destino de la producción. Estas estadísticas, para el caso concreto de nuestro país revelan que mientras en 1930 el 50% (promedio) de la producción tenía como destino el mercado externo, en la actualidad más del 80% de la producción queda en nuestras fronteras (datos estadísticos de CEPAL e INDEC).

4) Tecnología: su importancia en el sector agropecuario

La tecnología utilizada en el sector agropecuario es una variable independiente fundamental, y de importancia creciente en la determinación del nivel de la oferta. La falta de ella o su bajo uso afecta de dos maneras:

a) directamente al no permitir la concreción de rendimientos más elevados
b) indirectamente al afectar de manera negativa la rentabilidad de las explotaciones y la oferta futura.

A esta conclusión se ha llegado a través de innumerables estudios econométricos realizados.

La importancia de la tecnología y del cambio tecnológico es creciente en la medida en que se agotan las tierras agrarias disponibles. Al ser la tierra un factor de oferta relativamente inelástica, el crecimiento de la oferta se vincula con las formas en que se combinen los componentes tecnológicos.

En un período de gran dinamismo de la producción agropecuaria mundial (sobre todo en Europa y Estados Unidos) de acuerdo a los datos estadísticos, los índices de tecnología para nuestro país se presentaron prácticamente estancados para algunas producciones (ej: trigo).

De todo lo mencionado surge la importancia de la tecnología como componente importante de la estructura económica del sector. Y aparece como fundamental en el período contemporáneo para nosotros por haberse agotado la posibilidad de desarrollo del sector sobre la base de la simple expansión de la frontera agropecuaria.

El hecho de definir que un país tiene una tecnología baja de acuerdo con sus potenciales y necesidades nos está diciendo que algo no funciona bien. Que existen barreras que dificultan el cambio tecnológico.

Se considera que una de esas barreras es la imposibilidad de acceso al crédito por parte de los pequeños y medianos productores agropecuarios. Es posible que esa tecnología venga de la mano de grandes productores hacia la intensificación del capital, pero ello puede tener importantes corolarios sobre algunos factores de la producción (mano de obra sin trabajo por introducción de nuevas tecnologías), y sobre algunas prácticas culturales.

5) Evolución de los indicadores estructurales del sector agropecuario

La evolución del sector agropecuario argentino suele dividirse en dos grandes etapas estructurales: de 1980 a 1930, y del 1930 a la actualidad.

En el primero predominó el denominado “modelo agroexportador”. Durante ese período el sector se desarrolló a tasas cercanas al 4% anual, expandiendo la frontera agropecuaria e incorporando factores de producción: trabajo y capital.

A partir de 1930 se empezó a hacer muy lenta la expansión de la frontera agropecuaria, lo que unido a la disminución de la demanda externa, provocó una baja en la dinámica del sector (ver participación en el PBI, la PEA y la participación de productos agropecuarios en el mercado mundial en cuadros anteriores).

Las ampliaciones de la frontera agropecuaria y del producto, que se produjeron en pequeña escala, se hicieron con una reducción sustancial de la PEA del sector. Hubo por lo tanto reemplazo del factor trabajo por factores tierra y capital (fundamentalmente de grandes empresas).

6) Esquema explicativo de la baja dinámica

En algunos trabajos econométricos en donde se ha pretendido explicar el comportamiento de la oferta agropecuaria se mencionan algunas variables explicativas, entre las que aparece el factor que estamos considerando como uno de los más importantes: el crédito

Ellos son (de acuerdo al orden de importancia que se les dio en los trabajos):

a) los precios (vinculados a la tecnología)
b) la tecnología (vinculada al crédito)
c) el crédito
d) el clima (vinculado a la tecnología)
e) el capital (vinculado al crédito)
f) el cambio institucional (otro factor importante mencionado en este trabajo, pero no desarrollado)
g) la insuficiencia o carencia de medidas promocionales, que sí tuvieron otros sectores industriales (vinculado al apoyo institucional)
h) las cargas fiscales que pesaron sobre el sector, tanto respecto de los tributos, como de las cargas sociales y aranceles (vinculado a los cambios institucionales)
i) La información (vinculada al crédito y a la tecnología)

Como se puede observar aparecen las variables que de acuerdo a la investigación, surgen como las más importantes para el desarrollo del sector: la tecnología, que es en muchos casos imposible instrumentarla sin acceso al crédito. Sin embargo estas variables deben ir acompañadas de políticas apropiadas del gobierno para estimular o por lo menos, facilitar el desarrollo y continuidad del sector.

TERCERA PARTE
PLANTEO DE LA PROBLEMÁTICA ESTRUCTURAL - SITUACIÓN ACTUAL
1) Introducción

La experiencia en materia de políticas de financiamiento agrícola en Argentina ha demostrado que se requiere un esfuerzo conjunto tanto del Estado como del sector privado para lograr que el crédito llegue a todos los productores, inclusive a los pequeños y a los medianos que son los que más dificultades tienen para el acceso al crédito y que en definitiva son la base de todo el sector.

La exclusión de grupos productivos al crédito es una de las características del sistema financiero que limita el crecimiento en los países en desarrollo.

Para lograr una ampliación de la cobertura del crédito agrícola, es necesario implementar mecanismos que reduzcan la diferencia de rentabilidad para el intermediario, entre el financiamiento a pequeños productores y aquel dirigido a la explotación agropecuaria mediana y grande. El gobierno debe promover iniciativas socialmente eficientes en las que tengan alta participación los agentes intermediarios en el mercado, con el ánimo de que el pequeño productor tenga acceso al crédito por parte de las entidades financieras formales.

Teniendo en cuenta la condición estratégica del crédito para el desarrollo agropecuario, es necesario contar con una propuesta clara de financiación para este sector.

Se considera que los subsidios no serían una solución para el problema, ya que cuando se accede al crédito con tasa de interés de mercado se fomenta un uso más eficiente de los recursos. Un aspecto importante del acceso del productor agropecuario al sistema financiero formal es su acercamiento y la familiarización con estas instituciones, lo que podría generar una mayor canalización de ahorro hacia éstas. En otras palabras, la participación de la banca privada comercial en el desarrollo agropecuario a través de esquemas de financiamiento se presentaría como una alternativa adicional de movilización del ahorro. Se debe tener presente que el sector rural no sólo demanda crédito, sino también ahorro y seguros, lo cual representa una alternativa interesante para los bancos.

Hay quienes consideran errada la visión de que el pequeño productor tiene una baja o limitada capacidad de ahorro por la estacionalidad de las cosechas y los problemas climatológicos (entendiendo el ahorro de acuerdo a la definición macroeconómica, que es el ingreso que no se consume en el presente) . Lo que se debe considerar es simplemente la existencia de un desfase de los ingresos de los pequeños productores por razones estacionales y no una falta de capacidad de ahorro. Cuando a los productores se les provee de servicios financieros adecuados, es decir rentables pero considerando el desfase estacional de sus ingresos, ellos pueden responder con mayores volúmenes de ahorro.

La mayoría de los agricultores desea tomar créditos sólo estacionalmente; si encuentra el ofrecimiento de crédito a tasas subsidiadas, lo demandarán aún sin necesitarlo. El crédito a tasas de mercado permite obtener una demanda más real de crédito, además el destino que se le da es más productivo, por cuanto desaparece el incentivo perverso de las tasas subsidiadas, que no exige esfuerzo de inversión con fines productivos y alienta el uso de los recursos hacia otros fines.

Esta situación describe la necesidad de contar con un instrumento adecuado para permitir el acceso crediticio a los pequeños/medianos productores agropecuarios, pero a la vez permitirles operar con instituciones que además les ofrezcan alternativas rentables.

Uno de los esquemas podría consistir en un programa de incentivos que el gobierno podría otorgar a la banca privada comercial, con una finalidad de cubrir los sobrecostos operativos y administrativos en que incurriría al ampliar su cobertura crediticia y el riesgo.

No se trataría de un subsidio, sino de un incentivo que no genera distorsiones porque lo que busca es un uso eficiente de recursos. Se trata de financiar al productor agropecuario con tasas de interés de mercado, pero flexibilizando las condiciones de los préstamos, cubriendo el riesgo con garantías, seguros, e instrumentos del mercado de capitales.

Sin embargo para el desarrollo de alternativas se requeriría un trabajo de investigación, análisis y desarrollo mucho más extenso.

2) Situación actual

Los resultados del Censo Agropecuario 2002 que el INDEC publicó recientemente registran algunas tendencias desfavorables como la desaparición de casi una cuarta parte de los productores agropecuarios, mientras que ha aumentado fuertemente la producción agregada del sector. Concretamente de acuerdo a las mediciones el número de explotaciones agropecuarias en el país se redujo de 421.221 en 1988 a 317.816 en la actualidad. Según las estimaciones de la SAGPyA más del 60% de esa pérdida corresponde a productores minifundistas.

Otro rasgo destacado es el incremento del tamaño de las explotaciones que se produjo durante ese período, y el consecuente aumento de la concentración en la propiedad de la tierra.

Desde 1988 la Argentina prácticamente duplicó su cosecha de granos, pero de los datos mencionados surge que todo este proceso se ha logrado gracias a importantes avances tecnológicos que han realizado las grandes empresas del sector, en detrimento de los pequeños y medianos productores que no cuentan con las mismas herramientas.

En la actualidad las grandes empresas poseen amplias posibilidades de inversión en maquinarias, sistemas de riego, fertilizantes, biotecnología, etc. Todos estos elementos generan brechas muy importantes entre grandes y pequeños/medianos productores. Las grandes empresas cuentan con un factor fundamental para poder invertir que es el acceso al crédito. Mientras que a los pequeños y medianos productores históricamente se les ha dificultado el acceso al crédito por la imposibilidad de cumplir con las condiciones generales que los bancos requieren y las garantías que suelen solicitar para cubrir las operaciones crediticias. Además de los elevados costos financieros que deben pagar en el caso en el que accedan.

Los pequeños productores han tenido un acceso limitado al crédito debido a la falta de garantías que presentan; a sus bajos ingresos; a la estacionalidad de los cultivos, lo que genera que la cosecha se venda a precios bajos y a los riesgos propios de la actividad agrícola tales como el clima. Adicionalmente desde el punto de vista del sector financiero, la adjudicación de un crédito pequeño resulta comparativamente costosa teniendo en cuenta que los costos operativos resultan similares cuando se adjudica un crédito de gran valor, por lo tanto los costos de transacciones elevados le quitan el atractivo tanto al crédito como al ahorro del pequeño productor del sector rural.

Observando la realidad más globalmente podemos identificar otros problemas que influyen negativamente sobre el productor agropecuario a nivel general en la Argentina. Pero también nótese que muchos de estos puntos podrían mejorarse con inversiones provenientes de la asistencia crediticia que en conjunto podrían cubrir la banca nacional y privada.

En el marco de un seminario organizado por la “Fundación Producir Conservando” se presentó un estudio sobre el potencial de la producción agrícola argentina. Aquí sintetizaremos algunas de las limitaciones que encuentra la producción para alcanzar ese potencial:

- inseguridad jurídica respecto de la validez y continuidad en el tiempo de las fórmulas contractuales.
- Inseguridad y desconfianza sobre el valor y estabilidad de la moneda
- Incertidumbre acerca del sistema impositivo
- Falta de estructura de almacenaje, transportes y procesamiento industrial en algunos productos
- Funcionamiento deficiente en los mercados de futuros
- Elevada evasión fiscal y escaso control de la misma
- Falta de desarrollo de instrumentos capaces de agregar valor y generar una más favorable comercialización de la producción, tales como certificados de origen, trazabilidad, etc.
- Falta de desarrollo de instrumentos de promoción de las exportaciones, con un Estado facilitador de la apertura de nuevos mercados.

A estos factores de manejo endógeno, se suman los factores exógenos, de los cuales el proteccionismo practicado por los países centrales es el fundamental.

Todas estas circunstancias, sumadas a la imposibilidad de acceso al crédito bancario genera que los agricultores, en muchos casos, recurran a prestamistas informales que suministran créditos con tasas de interés más altas, lo cual lleva a presumir que no siempre la actividad agropecuaria está relacionada con una baja rentabilidad, más si se tiene en cuenta que el pequeño agricultor ahorra los gastos de mano de obra por ser una actividad de carácter familiar. En general el crédito informal es más flexible y se obtiene más rápidamente, por lo tanto es muy valioso para los agricultores por el manejo de su liquidez. Es común que entre un 70% y un 80% de los pequeños agricultores de un país en desarrollo no tenga acceso al crédito.

3) Mediciones del sector financiero respecto del sector agropecuario

En cuanto a los créditos otorgados, tanto los créditos a pequeños, medianos y grandes agricultores del país han mantenido su nivel en un promedio del 10% del total de la cartera de créditos totales.

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Noelia S. Macchi

Lic. en Finanzas- nmacchiarrobayahoo.com

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