1. Presentación
Esta propuesta tiene dos finalidades principales: (i) establecer
elementos que ayuden a elaborar una estrategia operativa para las
negociaciones que en la actualidad desarrolla Guatemala, conjuntamente
con delegaciones de países centroamericanos, con Estados Unidos; y (ii)
identificar mecanismos de trato preferencial y diferenciado que se
inserten dentro las referidas negociaciones. Se requiere de una
planificación práctica del proceso negociador que pueda ser ejecutada
con agilidad, toda vez que Washington evidencia tener interés en
concluir un acuerdo comercial con Centroamérica para noviembre de este
año.
A partir de una estrategia operativa que deberá ser establecida en su
versión final con representantes del sector privado guatemalteco y con
negociadores, se podrán determinar:
a) Contenidos de las fases negociación;
b) Rangos y límites de alianzas con otros actores y sujetos
guatemaltecos;
c) Rangos y límites de alianzas con otros actores y negociadores
centroamericanos;
d) Establecimiento de escenarios complementarios y contenidos en otros
foros de negociación; [1] y
e) Indicadores de seguimiento, monitoreo y retroalimentación en fases
secuenciales de negociación.
Un aspecto esencial a considerar desde un inicio es que la conclusión de
las negociaciones con Centroamérica puede muy bien desembocar en un
acuerdo de “alcance parcial”. Para ello influirían dos factores básicos.
Primero la extensión del contenido de negociaciones que se considera en
el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a escala continental.
Segundo, que muchos de los temas de negociación podrían, dependiendo de
la dinámica de la negociación, ser confirmados a nivel regional
latinoamericano.
En todo caso, los países centroamericanos pueden evaluar esta
posibilidad para establecer una posible secuencia de alianzas con otros
actores latinoamericanos, en particular en temas de alto interés para la
subregión, tal el caso de agricultura, textiles, normas de origen y
manufacturas.[2]
El contenido de esta propuesta se desarrolla a manera de resumen
ejecutivo. Las notas de pié de página permiten tener una dimensión
ampliada de los temas y referencias para mayor profundización en datos y
conceptos que se utilizan. Se insiste en el carácter de borrador a
partir del cual pueda ser elaborado un documento definitivo y orientador
de los aspectos concretos y operativos que deben apoyar el proceso de
negociación vigente.
De manera complementaria, aunque no por ello menos importante, es
evidente la necesidad que existe para los países en desarrollo,
especialmente aquellos de pequeños mercados relativos, en diversificar
la dependencia. En función de ello es importante que los países
centroamericanos puedan adelantar negociaciones con otras importantes
plazas comerciales a escala mundial, incluyendo la Unión Europea.[3]
Es imprescindible actuar con agilidad. Normalmente a medida que se
acercan las fechas de conclusión de las negociaciones, se agotan
mecanismos de presión y se producen acercamientos a los límites de
transacción de las diferentes partes. Esto adquiere mayor complejidad al
reconocerse que se trabaja con varios temas simultáneamente, lo que
requiere de un enfoque secuencial y temático en cuanto a concesiones y
ventajas que se adquieren en la negociación. Lo esperado es que se
acrecienten las presiones en las etapas finales, a partir de septiembre
próximo.
A partir de inicios de junio en que este documento es formulado, quedan
apenas cuatro meses para estar ya en las postrimerías y por tanto con
las mayores presiones en la mesa de negociación. No tener una estrategia
a tiempo, con la anticipación debida para formular secuencias, fases,
escenarios alternativos, así como alianzas operativas y estratégicas, es
carecer del elemento indispensable para negociar con un mínimo de
responsabilidad.
2. Condicionantes de asimetría entre Estados Unidos y Centroamérica
Respecto a Latinoamérica en general y a Centroamérica en particular, la
tendencia ha sido ir ocupando un lugar cada vez más marginal en el
mercado mundial. En un sentido cuantitativo esto puede apreciarse en la
serie histórica de participación en el comercio mundial regional en los
pasados cuarenta años. La región en su totalidad pasó de contribuir con
8% del comercio mundial en 1960 a 5% en 2000 (véase Tabla 1).
En términos cualitativos de inserción, se hace evidente que la calidad
de los productos de exportación de la región ha tendido a decaer o al
menos a mantenerse en renglones estancados, más que en exportaciones
dinámicas. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)
evidencia un mejor posicionamiento. Las condiciones centroamericanas no
son las más deprimidas de la región, pero tienden a mantener niveles
relativamente bajos (véase Tabla 2).[4]
Tabla 2.
América Latina y el Caribe:
Calidad de la Inserción en el Comercio Mundial por Bloques de
Integración
(índices de posicionamiento: % de exportaciones de sectores dinámicos /
% de exportaciones en sectores estancados)
TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte; MERCOSUR: Mercado
Común del Sur; CAN: Comunidad Andina de Naciones; MCCA: Mercado Común
Centroamericano; CARICOM: Comunidad del Caribe.
Fuente:
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2002)
Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe,
2000-2001. (Santiago de Chile, Chile: CEPAL), p. 94.
Mucho del comercio mundial obedece a comercio intra-industrial (intratrade).
De allí que se hayan tendido a fortalecer los mecanismos comerciales
entre naciones más desarrolladas, las que complementariamente -y sin que
esto sea menos importante- tienden a coordinar sus políticas
macroeconómicas en foros tales como el G-8.
En cuanto a producto interno bruto total de las economías (PIB) la
producción total anual de Estados Unidos se ubica en aproximadamente
10.6 trillones de dólares corrientes (millones de millones). Los cinco
países centroamericanos totalizan cerca de 50,000 millones de dólares
corrientes de PIB anual conjunto. Es decir que el PIB subregional
centroamericano es 0.5% el PIB de EEUU, esta última nación produce en
cerca de 7 horas, lo que Centroamérica produce en un año. EEUU
produciría en 3.3 horas (3 horas con 20 minutos) lo que produce
Guatemala en un año.
Las asimetrías también son evidentes en cuanto a producto interno bruto
per cápita (PIB/pc). Estados Unidos presenta un PIB/pc casi 20 veces lo
que es el promedio de este indicador de los países centroamericanos. Aún
dentro de Centroamérica existen notorias diferencias. El PIB/pc de Costa
Rica es 8 veces el PIB/pc de Nicaragua, siendo este último el más bajo
de la región.[5]
Centroamérica presenta un área geográfica total de aproximadamente 4.3%
el territorio estadounidense, con un 12% de la población –cerca de 33
millones de centroamericanos en comparación con 281 millones de
habitantes en Estados Unidos.
En cuanto a competitividad y producto de una comparación de 80 países
realizada por el Foro Económico Mundial, Estados Unidos ocupa la
posición número 1. Costa Rica se ubica en el puesto 43, El Salvador en
el 57, y luego siguen: Guatemala, 70; Nicaragua, 75; Honduras 76.[6]
De manera más general, y tratando de tener una visión comparativa de
indicadores económicos y sociales, existen notables diferencias en la
categorización que la Organización de Naciones Unidas hace respecto al
Indice de Desarrollo Humano (IDH). Estados Unidos es el país ubicado en
el lugar número 6, Costa Rica en el 43. El resto de países
centroamericanos se ubican más allá del puesto 100, de un total de 173
países estudiados en 2002.[7]
3. El imperativo de la negociación activa y oportuna
La tendencia normal es que los países con economías de pequeños mercados
relativos necesiten más de la apertura de sus economías para alcanzar
mayores niveles de crecimiento. En la práctica, la evidencia muestra que
muchas de las economías más grandes presentan bajos niveles de apertura
económica: por ejemplo, tanto en Estados Unidos como en Brasil, el
sector externo de la economía tiene un peso aproximado de 12%.[8]
Los países con mayor “masa crítica” en cuanto a tamaño de sus economías
domésticas muestran especialmente en el consumo, gran dinamismo para su
desempeño económico.[9] En contraste, las economías de mercados pequeños
requieren de la apertura externa para crecer. De allí, y reconociendo el
hecho de que Centroamérica tiene en Estados Unidos su mercado natural,
lo imprescindible de establecer una efectiva y eficaz negociación cuyos
resultados sean benéficos para el país y la región. Especialmente
Centroamérica no tiene mayores alternativas. Lamentablemente se ha
llegado a esta negociación sin la fortaleza que hubiese podido dar un
sistema de integración económico centroamericano más consolidado.
Las naciones con pequeños mercados internos, aún si contaran con escasos
problemas de pobreza -situación que no es el caso de los países
centroamericanos- requieren de la apertura dado que existen limitaciones
estructurales en sus mercados internos en función del crecimiento. Las
políticas económicas, por tanto, deberían privilegiar, dentro de una
secuencia de planes estables y constantes de desarrollo, el
reforzamiento en la comercialización de bienes transables. De esa
manera, abriendo la posibilidad de ese tipo de bienes hacia el exterior,
también se favorece en el mediano plazo la consolidación de bienes no
transables en las economías.[10]
Muchas veces los problemas más importantes del desarrollo se postergan.
Este es uno de los rasgos más críticos que se manifiestan en el caso de
Guatemala, donde las negociaciones comerciales actuales se desarrollan
en un medio dominado por la cercanía de las elecciones generales,
previstas para noviembre próximo.
Dentro de esa condicionante general de índole política se insertan
varias razones por las cuales se posponen casi indefinidamente,
importantes decisiones para muchos países en desarrollo. Entre esas
justificaciones se tiene la inmediatez que se busca en los resultados
por parte de los políticos de turno.
Eso tiende a exacerbarse a medida que se aproximan procesos de elección.
Los gobiernos están más en la perspectiva de cómo dejar el poder
público, o bien reelegirse o perpetuarse en él. En tanto que los
partidos de oposición tratan de no comprometerse, concentrando sus
campañas en consignas en lugar de ideas y con juegos de representaciones
y retórica, en lugar de programas de gobierno y debates de contenido.
Las elecciones se transforman entonces en concursos de popularidad, en
procesos donde se manipula con proyecciones de espejos.
Especialmente en los casos de aplicación de los planes de ajuste
macroeconómico en Latinoamérica los diferentes sectores han tenido
diferentes prioridades. Los gobiernos han tendido a priorizar el déficit
público; la población: el problema de desempleo, y se han descuidado las
dificultades de la cuenta corriente de la balanza de pagos en general, y
de la balanza comercial en particular.[11]
Con base en los elementos anteriores, es indispensable enfrentar el
desafío de la negociación. Convencer de esta necesidad es uno de los
fines más importantes de esta presentación. Sería mejor enfrentar ese
desafío de manera coordinada a escala subregional. En todo caso, es de
reconocer que en tanto se tenga la voluntad de poder emprender ese reto
por los diferentes sectores, especialmente por aquellos que poseen
cuotas importantes de poder, se asegurarán las probabilidades de obtener
un acuerdo que responda a los intereses y necesidades de las sociedades
en desarrollo.[12]
Es claro que ni estadounidenses ni europeos vendrán a negociar por
nosotros. Los que pertenecemos o estamos en los países en desarrollo
somos quienes debemos asumir esta responsabilidad. No existen
negociaciones buenas ni malas. Lo que se desarrollan son resultados
importantes, convenientes, útiles para las diferentes sociedades
producto de los acuerdos. Además tómese en cuenta que las actuales
negociaciones con Estados Unidos no son un tratado de integración. Lo
que pretenderían es constituir un área de libre comercio.[13]
Dentro de las dificultades a solventar está la apatía, la falta de
interés de integrantes de sectores sociales y/o actores o sujetos
importantes. Es mucho más fácil acostumbrarse horriblemente al mundo,
que tratar de contribuir eficazmente a la mejora del entorno. Muchas
veces la capacidad de crítica destructiva y el negativismo que se exhibe
en las personas contrasta con su capacidad de análisis y de presentar
propuestas.
Esas son características del subdesarrollo que es necesario superar y
que se ponen de manifiesto especialmente cuando los desafíos se tornan
significativos. Es indispensable impedir que prevalezca el cinismo
crítico, por demás estéril, y otras actitudes asociadas, que se observan
en sociedades subdesarrolladas, con su impregnación de fatalismo y
determinismo negativo. Ello está en contra de asumir las
responsabilidades en las negociaciones. Esa es una circunstancia que
ahora enfrentamos.
En las condiciones actuales las negociaciones presentan alternativas,
opciones, son problemas que requieren de solución. Una vez obtenido
resultados en los acuerdos de comercio ya no se tendrán las
oportunidades con que ahora se cuenta. Se tendrán condicionantes que con
mucho pueden hipotecar el futuro de los países.
Los acuerdos comerciales sin un abordaje metodológico claro y
consistente, con la flexibilidad necesaria que asegure resultados útiles
en el plazo inmediato y mediato, pueden hacer que la negociación
rápidamente se transforme de ser “única” opción viable, en la peor que
puede implementar un país para su desarrollo.
4. Condicionantes y medidas comerciales de países más desarrollados
(PMD)
Son muy diversas las normas y el comportamiento que siguen los países
más desarrollados en materia de comercio exterior. Se señalarán aquí las
que se estima son más importantes en el contexto de este escrito.
Un primer rasgo es el poder económico que tienen las naciones de mayor
desarrollo en la esfera económica internacional:
a) Controlan alrededor del 74% del comercio mundial, con tendencia
creciente en los renglones productivos de alta tecnología;[14]
b) Un 83 por ciento de un total de casi 2.2 trillones (millones de
millones) de dólares que se mueven cada día en los mercados bursátiles
del mundo, lo hacen en las principales plazas financieras: Tokio,
Londres y Nueva York;
c) Aproximadamente 20% de la población en las naciones más desarrolladas
poseen cerca de 80% del poder económico en el mundo.[15]
Un segundo rasgo es que los países más desarrollados concentran por
amplios márgenes el comercio intra-industrial. Esto está correlacionado
con el gran poder de las empresas multinacionales o transnacionales, y
con los sistemas de producción a escala global. Es por ello que, más que
naciones, son empresas las que producen diferentes partes y procesos
productivos en distintas latitudes. Por ejemplo, las piezas de un
vehículo pueden haber sido producidas en diferentes países y por lo
general son ensambladas cerca de las grandes plazas de mercado.
Esta característica -y el desarrollo de la industria de maquila- son
aspectos entre los que más han favorecido la ampliación de la importante
industria automovilística en México especialmente a partir del 1 de
enero de 1994, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN).[16]
Un tercer componente a considerar es el obstáculo que las naciones más
desarrolladas establecen por medio de subsidios a su producción
especialmente agrícola, además de aranceles extraordinarios a líneas de
producción manufacturera. En marzo de 2002, Estados Unidos de manera
unilateral, aumentó los subsidios a la agricultura hasta un total de
179,000 millones de dólares para los siguientes 10 años. De igual manera
aumentó los aranceles a las importaciones de acero en 30%. Esto último
castigó el acceso al mercado estadounidense de la competitiva industria
acerera brasileña.[17]
Finalmente están los obstáculos de las barreras no arancelarias (BNA).
Las mismas representan una restricción mucho más importante que la
proveniente de las barreras arancelarias en los países más
desarrollados. La protección basada en las BNA cobró notable vigor desde
inicios de los años setenta como parte de la reestructuración de la
economía mundial luego de la expansión de la postguerra.
Con base en el éxito que se tenía en el contexto del Acuerdo General de
Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) al momento de
reducir y consolidar derechos aduaneros, los países más desarrollados se
enfrentaron a dificultades económicas. Para resolverlas decidieron
proteger sus industrias nacionales recurriendo a barreras no
arancelarias.
Entre las más notorias BNA se tiene la imposición de contingentes, lo
que es ampliamente utilizado en el sector textil, además de las
restricciones “voluntarias” de exportaciones (RVE) y los “acuerdos” para
la ordenación de mercados. Por lo general, la utilización de estas BNA
se han basado en interpretaciones unilaterales de previsiones o
salvaguardas relacionadas con anti-dumping establecidas para el GATT y
ahora para la Organización Mundial de Comercio (OMC).
La utilización extralimitada de BNA contraviniendo el espíritu de los
acuerdos se conoce como “zona gris” en el conjunto de medidas
comerciales de países más desarrollados. Otras prácticas de BNA se
relacionan con los requisitos técnicos y sanitarios, formalidades
aduaneras, controles de cambio de divisas, devaluaciones de moneda y
estipulaciones de compras de los sectores públicos.
Las relaciones comerciales entre los países más desarrollados y aquellos
en desarrollo han resultado en un reducción persistente de los términos
de intercambio para estos últimos. Se estima que el precio real de las
materias primas no petrolíferas es ahora dos tercios menor de lo que era
a principios del siglo XX, y la mitad de los valores que se tenían hace
20 años.
Un factor que contribuye para este deterioro de términos de intercambio
es el aumento de volumen de las exportaciones de productos
manufacturados. Ese volumen es 36.4 veces mayor en 1999 que en 1950. Ese
crecimiento ha sido mayor que el de las materias primas en que están
especializadas muchas de las economías más pobres. En efecto, las
exportaciones de las industrias extractivas eran, en 1999, 8.2 veces
mayores que hace 50 años, y las de los productos agrícolas sólo se han
multiplicado 5.5 en el mismo período.[18]
5. Rangos y límites para la negociación: tratamiento especial y
diferenciado
Este apartado se divide en dos partes. La primera está dedicada a
procesos que se estima son importantes seguir a fin de determinar los
aspectos principales en relación con la formulación de contenido,
respecto a solicitar trato especial y diferenciado. Esta primera parte
es imprescindible y debería ser tomada como un conjunto de lineamientos
para orientar la acción concreta y la adaptación creativa de la
información con que se cuenta. La segunda parte es una recopilación de
antecedentes, datos y características más importantes en relación con
trato especial y diferenciado, que se han tenido en el Tratado General
de Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), la actual
Organización Mundial de Comercio (OMC) y de lo que se ha publicado
respecto a las negociaciones en curso del Área de Libre Comercio de las
Américas (ALCA).
Aspectos para determinar trato especial y diferenciado
De manera operativa es necesario tener presente que las negociaciones
comerciales se realizan manejando cinco dimensiones diferentes, aunque
complementarias:
a) Diversos y complementarios temas –son nueve en total los que se
aspiran a considerar en el contexto de negociación del ALCA;
b) Secuencias de tiempo, en tanto fases o rondas de negociación;
c) Rangos y límites de negociación por tema y relaciones entre temas;
d) Diferentes foros potenciales de negociación –OMC y negociación
ampliada en ALCA a nivel regional;
e) Actores y sujetos que negocian conjuntamente –esta dimensión opera
tanto para los sectores públicos como privados a nivel centroamericano y
de EEUU.[19]
Estas cinco dimensiones fundamentales de la negociación deben tenerse en
mente al momento de diseñar una estrategia operativa. Es esencial, por
ejemplo el requerir un trato preferencial y especializado para
diferentes líneas de producción que demandarán apoyo producto de las
negociaciones. Sin embargo la petición de tratos especiales deben estar
insertos dentro del rango de negociación inicial y secuencial. Se trata
de pedir en el regateo el límite máximo del rango inicial para ir
cediendo hasta el límite deseable. Esto implica al menos dos cuestiones
básicas:
a) Manejar de manera conjunta, límites máximos, mínimos y óptimos de
negociación, tanto por cada tema, como por grupo de temas;
b) Tener una visión secuencial y de escenarios que se pueden ir
presentando durante la negociación.
De lo que se trata es de definir la estrategia en el sentido de que de
manera coherente se pueden ir determinando los avances y las concesiones
que se hacen a medida que avanzan los debates y los resultados
parciales. El trato preferencial debe estar incluido dentro del límite
máximo inicial de los rangos a negociar.
De manera específica el trato especial y diferenciado deberá tomar en
cuenta:
a) Sectores que se estiman resultarán con desventajas en la negociación;
b) Sectores que se estiman son vitales para el país en función de
ingreso de divisas, impacto en el empleo, posicionamiento geográfico
estratégico, y como sectores intermedios o de apoyo a otras líneas
productivas;
c) Se determinarán montos secuenciales de pérdida potencial según costos
de oportunidad que arrojen los cálculos previstos como resultado de la
negociación;
d) Se deberán especificar montos de producción secuencial a ir logrando
y con base en los cuales se requerirá del apoyo de trato especial y
diferenciado;
e) Establecimiento de sectores que tengan situaciones similares a nivel
centroamericano. Esto último es clave para determinar posibles alianzas
operativas o estratégicas en la negociación. Es más factible que Estados
Unidos se encuentre dispuesto a favorecer un trato especial y
diferenciado a nivel de grupo de países y/o sectores, que de manera
individual para líneas de producción específica en un país determinado.
Con base en la consideraciones anteriores se definen (i) sectores a
proteger o compensar; (ii) límites de requerimientos; y (iii) secuencia
programada en el trato diferencial y especializado.
A continuación se detallan las que podrían ser áreas específicas de
trato especial y diferenciado para sectores y productos en el contexto
específico de las negociaciones que se llevan a cabo.
a) Requerimiento de financiamientos directamente dirigidos a sectores
productivos a proteger;
b) Determinación de componentes de capacitación que promueva una mejora
competitiva de las empresas a compensar;
c) Establecimiento de componentes de capacitación que posibiliten una
inserción alternativa en líneas de producción que si serán favorecidas
por los resultados de la negociación;
d) Definición de áreas de mercado a cubrir dentro de Estados Unidos;
e) Requerimiento de tratamiento especial de pequeños mercados que
posibiliten ya sea, (i) aplicación o desgravamiento secuencial de
beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe; o bien (ii)
inserción de trato especial dentro del marco de prioridades similares a
las de la Unión Europea;
f) Determinación de complementariedad productiva dentro de canales de
producción o distribución ya sea entre países centroamericanos o bien
con respecto a procesos de Estados Unidos;
g) Desgravación arancelaria y no arancelaria mucho más paulatina para
sectores que deben reinsertarse y/o adaptarse a las condiciones producto
de las negociaciones.
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