Por su parte, en las empresas del Estado los egresos corrientes
reflejan la adquisición de insumos necesarios para la producción de
bienes y servicios. La venta de éstos es lo que permite obtener los
ingresos que contribuyen a su viabilidad financiera y a ampliar su
infraestructura.
Gasto de Capital: El gasto de capital comprende aquellas erogaciones que
contribuyen a ampliar la infraestructura social y productiva, así como a
incrementar el patrimonio del sector público. Como gastos; gastos de
Defensa Nacional, también se pueden mencionar la construcción de
Hospitales, Escuelas, Universidades, Obras Civiles como carreteras,
puentes, represas, tendidos eléctricos, oleoductos, plantas etc.; que
contribuyan al aumento de la productividad para promover el crecimiento
que requiere la economía.
Gestión Tributaria O Ingresos Públicos
La Gestión Tributaria mide el conjunto de acciones en el proceso de
la gestión pública vinculado a los tributos, que aplican los gobiernos,
en su política económica. Los tributos, son las prestaciones en dinero
que el Estado, en su ejercicio de poder, exige con el objeto de tener
recursos para el cumplimiento de sus fines.
La Gestión Tributaria es un elemento importante de la política
económica, porque financia el presupuesto público; Es la herramienta más
importante de la política fiscal, en él se especifica tanto los recursos
destinados a cada programa como su financiamiento. Este presupuesto es
preparado por el gobierno central y aprobado por el Congreso, es un
proceso en el que intervienen distintos grupos públicos y privados, que
esperan ver materializadas sus demandas. Es un factor clave que dichas
demandas se concilien con las posibilidades reales de financiamiento,
para así mantener la estabilidad macro económica. La pérdida de control
sobre el presupuesto es fuente de desequilibrio e inestabilidad con
efectos negativos insospechados. Es importante mencionar que los
ingresos y gastos gubernamentales se ven afectados por el comportamiento
de otras variables macro económicas, como el tipo de cambio, los
términos de intercambio, el crecimiento del PBI, etc.
Además la Gestión tributaria puede incentivar el crecimiento a
determinados sectores, por ejemplo, otorgando exoneraciones, incentivos.
De este modo la gestión tributaria es un elemento importante porque va
ayudar a crecer, mantener o decrecer la economía en la medida que los
indicadores de gestión se hayan llevado en forma eficiente a través de
estrategias (Recaudación, presentación de la Declaración Jurada, para
detectar el cumplimiento de los contribuyentes). La gestión tributaria
optima es aquella en la que la política fiscal es estable y el Sistema
Tributario eficiente (diseñado para nuestra realidad). Si la gestión
tributaria es óptima atrae inversión.
4. Política fiscal En venezuela
Antecedentes.
Lamentablemente para nuestro país, la política fiscal ha sido mal
llevada a lo largo de muchos períodos gubernamentales, uno y otro
gobierno han tratado de implantar paquetes económicos que reactiven la
economía venezolana, pero lamentablemente fallan al no poder controlar
el Gasto Público y mucho menos se ha creado una cultura tributaria en
los ciudadanos y empresas Venezolanas.
Durante los períodos de bonanza petrolera que vivía el país y hasta
la llegada del viernes negro, la costumbre por parte de los gobiernos;
era tener un enorme gasto público producto de un abultado número de
subsidios y regalías; y una política de endeudamiento demasiado
arriesgada, y como los ingresos por concepto de exportaciones petroleras
eran suficientes para cubrir el gasto público, realmente no se
desarrollo nunca una política económica y menos una política tributaria
eficiente y adaptada a la realidad del país y modernizada. La
modernización llegó muy tarde, hace apenas unos 15 o 20 años los
instrumentos fiscales utilizados en las políticas económicas eran pocos,
mal implantados y muy difíciles de controlar, obteniéndose una gran
pérdida por los altos niveles de evasión fiscal que se presentaban.
Luego del viernes negro, y por causa de políticas económicas que no han
sido diseñadas para adaptarse a la realidad de nuestro país, la política
fiscal ha sido mal planteada y mal ejecutada. Se ha intentado aplicar
serias medidas en materia económica pero han perdido efecto; primero por
falta de continuidad en las políticas aplicadas, es decir, muchas veces
dentro de un mismo periodo gubernamental hemos visto cambios en las
políticas aplicadas, y apenas toman control los nuevos gobiernos
inmediatamente son cambiados los planes económicos, con esto solo se
logra un sistema inestable que no es capaz de asimilar un lineamiento
cuando se le impone una nueva dirección. En segundo lugar por carecer de
un planteamiento que busque primero, controlar el gasto público a través
del mejoramiento y simplificación del sector público y crear un Sistema
Tributario eficiente, para luego poco a poco pero con paso firme y
sostenido lograr la reactivación económica que tanto requiere Venezuela.
En Venezuela, la posibilidad de un Estado como el que tuvimos en las
últimas décadas ya no es viable, por la sencilla razón de que el país no
se puede permitir ese lujo. La sinceración de la economía es y seguirá
siendo la única salida. Los controles excesivos, los subsidios, el
proteccionismo, el paternalismo estatal y el Estado empresario,
conllevan altos grados de ineficiencia y terminan imponiendo un elevado
costo a la sociedad. Esos costos tienen que salir de alguna parte
(endeudamiento). Las políticas económicas que caracterizaron la política
económica venezolana entre 1974 y 1994 arrojaron una hiperinflación
alimentada por un drástico y continuado deterioro en el valor de nuestro
signo monetario.
Política Fiscal Actual
El actual gobierno venezolano, según su propuesta económica propone una
reducción del gasto público, y una modificación al tratar de reducir el
gasto corriente, a través de reestructuraciones en todos los organismos
oficiales para hacerlos más eficientes y menos costosos, y por su parte
aumentar el gasto de capital, para crear la infraestructura necesaria
para comenzar la reactivación económica. El presupuesto fiscal del año
2000, tiene un nivel de gasto total acordado de Bs. 17.878 millardos,
equivalentes al 24,2% del PIB, aumentando su nivel en 1,5 puntos del PIB
con respecto al presupuesto de 1999. De este total de gasto, el 84,5% se
concentra en los siguientes ministerios: Finanzas, del Interior y
Justicia, Educación, Cultura y Deporte, Salud y Desarrollo Social,
Infraestructura y Defensa.
En referencia a la clasificación económica del gasto, el mismo presenta
una orientación que está en sintonía con los lineamientos estratégicos
de este Programa Económico. Los gastos corrientes se ubican en monto de
Bs. 12.718 millardos, equivalentes al 17,3% del PIB, creciendo en tan
sólo 0,3 puntos del PIB con respecto al año precedente. Los de capital,
se sitúan en Bs. 2.967 millardos, equivalentes al 4,0% del PIB,
superando en más de 1,1 puntos del PIB al gasto presupuestado del año
1999, y por último, las aplicaciones financieras, dentro de las cuales
se encuentran la amortización de préstamos, alcanzan un monto de Bs.
2.192 millardos, equivalentes al 3% del PIB, presentando una variación
con respecto al año pasado de 0,1 puntos del PIB.
Por otra parte, en materia de gestión tributaria propone una
reestructuración del actual Servicio Nacional Integrado de
Administración Tributaria (SENIAT), para aumentar la recaudación y
evitar la evasión de impuestos. Así como la aplicación de una serie de
instrumentos de recaudación que permitan reducir el déficit fiscal. En
este sentido, el presupuesto fiscal para el año 2000, fija como meta en
los ingresos ordinarios de origen no petrolero un monto de Bs. 8.561
millardos, equivalente al 47,8% del total de ingresos, mejorando su
participación en 5,7 puntos porcentuales con respecto al nivel alcanzado
en 1999. Los ingresos fiscales originados por la actividad petrolera,
excluyendo las transferencias al Fondo de Inversión para la
Estabilización Macroeconómica (FIEM), se estiman en Bs. 4.211 millardos,
equivalentes al 23,6% del total de ingresos fiscales.
Esto luce muy bien en el papel, pero ha sido un factor común observar
excelentes propuestas económicas por parte de los distintos gobiernos
venezolanos que luego se pierden en la intrincada e ineficiente red
burocrática, o simplemente no son capaces de cumplir las metas que son
trazadas, en otras ocasiones, y debido a nuestra gran dependencia de las
exportaciones petroleras, los planes se ven afectadas por variaciones en
los precios del petróleo, e incluso por crisis ocurridas en otros países
que crean un efecto dominó, afectando a las economías más vulnerables
como la nuestra.
5. Instrumentos fiscales.
Los economistas de finanzas públicas consideran que el sector público
tiene tres ramas de actividades o tres funciones principales:
1) La función de estabilización y crecimiento: que se interesa en
mantener el balance macroeconómico a fin de prevenir tanto grandes
inclinaciones en el empleo y la actividad económica y severos ataques de
inflación, así como asegurar una adecuada tasa de crecimiento económico;
2) La función de distribución: que se refiere a la adecuada distribución
de la renta entre los diversos grupos de la economía.
3) La función de asignación: que se relaciona con la eficiente
asignación de recursos en toda la economía. Cada una de estas funciones
representa no solamente un objetivo legitimo de política gubernamental
sino también un importante aspecto de desarrollo económico.
Las tres metas del sistema tributario señaladas anteriormente, con
frecuencia están en conflicto, particularmente cuando se deben mantener
los ingresos globales, forzando así a los formuladores de políticas a
escoger entre las mismas al tomar sus decisiones de política tributaria.
Más importante en ese respecto, es el conflicto entre un sistema
tributario eficiente o uno que interfiere menos con el comportamiento
económico y crean un menor impacto sobre las decisiones para trabajar o
ahorrar o invertir, y un sistema tributario de distribución deseable o
uno que logre mejor los objetivos de equidad de la sociedad.
Además los instrumentos tributarios también difieren en las demandas que
se hacen a la administración tributaria así como en la característica de
cumplimiento. Los impuestos basados en transacción tienden a ser más
fáciles de administrar que los impuestos que requiere complejas reglas
de medición de renta para ser aplicadas. Igualmente, los impuestos que
pueden ser recaudados a través de retención serán más fácilmente
administrados que aquellos que requieren la presentación de declaración
de impuestos.
En caso de incumplimiento, factores tales como la oportunidad de evadir
impuestos, las ganancias de la evasión tributaria, los riesgos de
detección, y las sanciones aplicadas, se detecta que pueden variar de un
impuesto a otro.
Los formuladores de políticas generalmente recurren a dos tipos de
acciones al tratar de manejar el problema de conflictos entre las metas.
En primer lugar, pueden escoger una mezcla de impuestos. Segundo pueden
adoptar disposiciones particulares dentro de la estructura de cada tipo
de impuestos en un intento por resolver los conflictos de metas.
Repercusiones De La Política Fiscal En Venezuela
Definitivamente que la política económica aplicada en cualquier país
tendrá una repercusión positiva o negativa sobre la sociedad que
conforma dicho país, incluyendo empresas, ciudadanos, industrias, etc.
En el caso de Venezuela, lamentablemente es necesario reconocer que las
políticas económicas y por ende las políticas fiscales aplicada a lo
largo de los últimos 50 años, no han sido más que incoherentes medidas
contrarias a lo que aconseja la Teoría económica positiva, al contrario
solo han logrado arrastrar al país a un profundo estancamiento del cual
resulta muy difícil, pero no imposible de salir.
Para evitar un poco esta situación se inicia en el país un proceso de
privatización de algunas empresas del Estado, caracterizadas por arrojar
solamente perdidas en lugar de ganancias, esto tiene como finalidad
reducir el déficit del Estado, ahorrando de esta manera millones de
dólares en inversiones que no tienen ningún sentido al gobierno y
transfiriendo esos activos improductivos a manos privadas. A su vez las
empresas que continuaban en manos del Estado se vieron en la necesidad
de sincerar las tarifas de sus bienes y servicios, incidiendo nuevamente
en el alza de los precios y la inflación.
Sugerencias
Hemos visto como la política fiscal puede estar orientada hacia dos
corrientes principales; las políticas de demanda y las políticas de
Oferta, ambas, sin embargo, buscan el equilibrio macroeconómica
necesario para lograr el crecimiento sostenido y el desarrollo de las
naciones, aunque a través de distintos métodos.
La de la demanda, se concentra en medidas coyunturales, es decir, de
políticas intervencionistas del Estado, a fin de generar un
desplazamiento de la curva de la demanda agregada, con el fin de
equilibrar la situación económica y lograr la situación de pleno empleo.
Sin embargo por tratarse de medidas coyunturales, estas pueden y deben
ser reducidas gradualmente, una vez alcanzado el fin deseado debe
dejarse nuevamente en manos del mercado el destino económico, el Estado
sólo debe intervenir cuando el mercado no logre por si solo equilibrar
la situación, sin embargo una vez logrado el equilibrio, el Estado debe
retirarse nuevamente a sus funciones de supervisión y dejar que las
fuerzas naturales de oferta y demanda del mercado sigan su curso.
Las políticas de oferta por su parte arguyen que las políticas de
demanda generan un efecto devastador a largo plazo como lo es la
inflación y el endeudamiento, así como una nueva plaga económica: la
estanflación, producto de la excesiva aplicación de políticas de demanda
las cuales auspician un incremento en el gasto público del Estado con el
fin de activar el crecimiento económico, aunque se incurra en déficit
fiscales. La estanflación, reúne todas las características del
estancamiento económico (desempleo, industria paralizada) junto con la
ya referida inflación producto del aumento de los precios generados por
los incrementos en la masa monetaria de creados en las políticas
keynesianas. Las políticas de la oferta proponen un control estricto
sobre la oferta monetaria, a fin de que este posea una tasa de
crecimiento constante que; sin generar inflación logre los propósitos
del crecimiento económico y desarrollo perseguido, para evitar el
estancamiento de la economía.
Las políticas de oferta se orientan a flexibilizar las reglas del juego
dentro de la economía, evitando las presiones sobre los distintos
componentes del sistema productivo, aspirando a constituirse en una
acción coherente encaminada a propiciar el natural discurrir de las
fuerzas que actúan en el mercado. En fin al contrario de las medidas
coyunturales de las políticas de demanda, la política de oferta se traza
a muy largo plazo, para lograr el equilibrio.
Con referencia al caso venezolano, siempre hemos estado conscientes del
gran potencial económico que tiene nuestro país, enormes reservas
petroleras, auríferas y mineras parecen inagotables, igualmente contamos
con grandes posibilidades en materia agrícola, turística y
manufacturera. Lamentablemente la excesiva aplicación de las políticas
de demanda que arrastraron a nuestra economía hasta la actual situación
permitió que se creara en nuestro país una mentalidad de que no somos
capaces de lograr ningún avance si el Estado no interviene, es cierto
que debido al enorme déficit fiscal y nivel de endeudamiento, el Estado
no puede, ni debe continuar con políticas expansionistas y
proteccionistas, debemos abrir nuestra economía a la inversión
proporcionando seguridad en materia jurídica y fiscal, atraer las
inversiones para desarrollar y explotar nuestro enorme potencial.
Esto solo se logrará a medida que se logre un equilibrio económico y los
frutos de ese proceso no se observarán de inmediato, debemos asumir la
responsabilidad por tantos años de despilfarro económico e intervención
del Estado en los asuntos económicos, dejar que poco a poco sean las
fuerzas naturales del mercado las que logren la reactivación económica
de nuestro país.
Pero antes debemos asumir los riesgos y sacrificios que esto representa
en aras de obtener un mejor futuro; no se puede ser pesimista y pensar
que la situación no tiene salida, solo debemos asumir el reto,
sincerando nuestra economía, creando una disciplina fiscal acorde a las
necesidades, reduciendo el tamaño del Estado y evitando el
intervencionismo del mismo, propiciar la aplicación de la economía de
mercado, eliminar las medidas proteccionistas, eliminar trabas y
controles innecesarias en la actividad económica, aplicar políticas de
flexibilización de precios y salarios, establecer límites al crecimiento
monetario y propiciar la movilidad y capacitación de la fuerza laboral.
Este conjunto de medidas no dará sus frutos inmediatamente por el
contrario representan un lento pero continuo mejoramiento de la economía
venezolana hasta lograr su total recuperación, esperemos que nuestros
gobernantes actuales y los futuros logren entenderse unos con otros y
trabajar en conjunto para lograr el recuperamiento de la economía
Venezolana.
6. Clasificación del control fiscal
A pesar de la importancia que para toda disciplina tiene una
clasificación técnica, en esta materia se observa una gran falta de
uniformidad. Como el problema de la terminología, anteriormente
analizado, éste presenta la más anárquica variedad. Podemos afirmar que
no existen dos autores de los pocos que han hecho esfuerzos para
clasificar, que muestren plenamente de acuerdo.
Parten de puntos de vista diferentes, usan los mismos términos con distinto contenido, confunden los simples métodos con los sistemas, tratan de establecer diferencias donde no existen, confunden el género con la especie y viceversa, etc. Para confirmar la anterior aseveración presentaremos más adelante, con toda brevedad, las clasificaciones que con tanta variedad imaginativa han creado diversos autores.
Siempre se ha hablado de que “toda clasificación es peligrosa”. Seguramente por la tendencia propia de las clasificaciones de crear confusión en lugar de orden, como debería ser, dentro de toda disciplina. La pluralidad arbitraria genera una anarquía doctrinaria que fácilmente repercute en el campo teórico y práctico. Es posible que los trabajos de unificación de la terminología que realiza el Secretariado Internacional de las Instituciones Superiores de Control puedan contribuir, indirectamente, a hacer un poco de luz sobre esta materia.
Tal vez, así se canalice hacia una dirección más o menos precisa, la
frondosa variedad creada por la cautivadora tentación que nos impulsa a
clasificaciones subjetivas.
Pero es evidente, que toda disciplina necesita una clasificación para su
exacta captación y para comprensión de sus inevitables atices. Las
clasificaciones en si, no son “peligrosas”. Lo peligroso es , la
incontrolable libertad intelectual, que convertida en una especie de
libertinaje arrastra a lamentable anarquía lo que por su naturaleza no
es más que orden.
No obstante debemos reconocer que voluntaria o involuntariamente no deja
de apreciarse una cierta y leve coincidencia que hace pensar en que la
tarea de uniformar las clasificaciones del Control Fiscal quizás no
ofrezca insalvables obstáculos.
La clasificación de esta materia debe atender a reglas de generalidad y
simplicidad, y debe hacerse con espíritu restrictivo, y dentro de lo
posible, universal. Cualquiera que se proponga clasificar, con el
propósito de crear una interminable lista, estamos seguros que no tendrá
demasiadas dificultades. Siempre existirán aspectos, rasgos, caracteres,
modalidades y combinaciones infinitas que como en un inmenso
caleidoscopio le permitirá crear hasta insólitas clasificaciones
carentes de seriedad científica.
Algunas de las más usuales clasificaciones del Control Fiscal:
parlamentario, legislativo, político, constitucional, de legitimidad, de
legalidad, de oportunidad, de mérito, de sinceridad, de la probidad, de
la honestidad, previo, preventivo, perceptivo, concomitante, en curso de
ejecución presupuestaria, de compromisos, de egresos, de ingresos,
judicial, jurisdiccional, contencioso, externo, interno, administrativo,
escritural, objetivo, jurídico, de metas, de resultados, popular, de
conveniencia, subjetivo, descentralizado, contemporáneo, analítico,
sintético, permanente, ordinario, extraordinario, especial, general,
parcial, selectivo, exhaustivo, por muestras, jerárquico, de tutela,
supremo, superior, crítico, directo, indirecto, revisional o revisivo,
total, fragmentario, continuo, periódico, eventual, de cuentadantes,
formal, detallista, local.
Como se observará, los autores utilizan en numerosas oportunidades
términos sinónimos para expresar conceptos diferentes y en otros casos
se pretende denominar con diversos vocablos sistemas o métodos
idénticos.
Vicente Ripa Alberdi, en su obra “El Presupuesto y su Control”, dice que
“la teoría moderna ha creado dos sistemas de fiscalización en boga en
los países más adelantados, que tienden a evitar los males que pueden
originarse y que son: el control preventivo y el control judicial o
crítico según se le ha llamado. Una clasificación extremadamente parca.
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