INTRODUCCION
Los problemas del mercado de trabajo han constituido una preocupación creciente de hacedores de política y académicos desde comienzos de los ochenta.
El incremento sostenido del desempleo durante las últimas décadas en las principales economías desarrolladas, junto a la falta de consenso en torno a las causas que explican el fenómeno, ha motivado una creciente literatura sobre la dinámica del mercado de trabajo. Mas específicamente, el problema de la asimetría del ciclo de negocios y su efecto sobre el mercado laboral ha recibido creciente atención, tanto desde el punto de vista teórico como empírico.
Desde los elementos institucionales que facilitan (dificultan) los ajustes de precios y/o cantidades en el mercado de trabajo, el análisis de relaciones no lineales de corto plazo en la curva de Phillips, hasta la modelización univariante de la tasa de desempleo y sus rigideces, se encuentra una preocupación común en el debate internacional acerca de las implicancias tanto económicas como sociales que resultan de las particularidades del mercado de trabajo en sus ajustes y fluctuaciones.
El desempeño económico y su relación con el mercado de trabajo ha fundamentado desde entonces una multiplicidad de estudios en el intento por determinar las causas e implicaciones de los elementos que influyen sobre el ajuste de dicho mercado.
En términos generales se han planteado dos interrogantes básicas.
Primero, cuáles son los determinantes del desempleo en torno a un valor promedio durante largos períodos; y segundo, el comportamiento cíclico del mercado laboral.
El porqué cambios en la demanda de trabajo provocan grandes cambios en el empleo y solo pequeños movimientos en el salario real, se ha transformado en un tema fundamental para entender la dinámica de este mercado, y plantea la cuestión básica si es un mercado que funciona intrínsecamente bajo características no Walrasianas, en donde el costo del trabajo carece de la flexibilidad necesaria para ajustarse a las variaciones de las condiciones económicas.
Desde un punto de vista teórico, la microeconomía estándar postula que, en un mercado de trabajo perfectamente libre, los salarios y el empleo se ajustan para rectificar los desequilibrios entre la oferta y la demanda. Sin embargo, en el mundo real se observan obstáculos que entorpecen el ajuste de corto plazo y que apartan al mercado de trabajo de los supuestos competitivos.
Un punto crítico que se ha transformado en el centro del debate académico, y que constituye una evidencia empírica difícil de asimilar por las conceptualizaciones teóricas tradicionales, es el comportamiento cíclico altamente inelástico del desempleo.
Se observa que frente a shocks de naturaleza transitoria, la tasa de desempleo presenta una alta rigidez que le impide un rápido ajuste una vez reinstauradas las condiciones anteriores al shock. Este fenómeno, denominado histéresis [1], ha motivado una profunda controversia en torno a la naturaleza del comportamiento del mercado de trabajo, enfrentando dos visiones acerca de la explicación de los cambios de mediano y largo plazo en el nivel de desempleo.
Por un lado, se encuentra la vertiente Estructuralista, que se asocia a la hipótesis de la Tasa Natural de Desempleo [2], y por otro la escuela de la Persistencia, asociada al concepto de Histéresis.
Los autores que se afilian a la primera visión, argumentan (desde una perspectiva macroeconómica) que el equilibrio en el mercado de trabajo se establece a nivel de una tasa de desempleo estable (la tasa natural de desempleo) alrededor de la cual pueden ocurrir variaciones cíclicas. Cambios en la economía real o las instituciones, producen alteraciones estructurales en el mercado de trabajo (movimientos en la NAIRU) y son estos cambios los que deben explicar el comportamiento al alza del desempleo.
Para los segundos, la persistencia se explica por la naturaleza no
competitiva de las relaciones entre empresas y trabajadores que implica
que la fijación de salarios no siempre se realice de manera eficiente.
A través de fundamentos microeconómicos, enfatizan el carácter no
Walrasiano del mercado de trabajo e introducen rigideces y fricciones
nominales que, como resultado de limitaciones institucionales,
esclerotizan el mercado y dificultan el ajuste.
Si bien no descartan el concepto de tasa natural de desempleo, para los defensores de esta corriente el equilibrio en torno a la tasa natural es débil y es por ello que el concepto mismo tiene escasa utilidad. Los cambios actuales en la tasa de desempleo alteran el comportamiento de la variable de modo tal que los choques transitorios tienen efectos permanentes y es aquí donde debe centrarse la atención.
Cabe destacar en este punto, que existen aspectos teóricos y prácticos acerca de la persistencia del desempleo que continúan actualmente no resueltos o sobre los que no existe consenso.
La evidencia empírica de estabilidad del desempleo en torno a un valor de equilibrio de largo plazo ha sido fuertemente cuestionada, fundamentalmente por el escaso sustento empírico que presenta para algunas economías (principalmente las europeas) mientras que, las políticas de flexibilización aplicadas a la luz de los diagnósticos de rigidez de la corriente persistencialista no han generado los efectos esperados.
Blanchard (1997) ha señalad al respecto: “ mucho trabajo teórico en torno a la tasa natural de desempleo se ha divorciado de la evidencia microeconómica, y mucha evidencia microeconómica parece encontrarse buscando un marco teórico para su interpretación”.
En este contexto se introduce entonces la modelización no lineal o estado-dependiente en un intento por representar de un modo más conveniente la evidencia empírica y así acercar los enfoques teóricos prevalecientes a través del testeo conjunto de ambas hipótesis: persistencia y asimetría.
Modelización no lineal
No obstante constituir los enfoques anteriores (estructuralismo y persitencialismo) los paradigmas dominantes en torno al tema, estos modelos tienden a ignorar efectos importantes que están presentes en el ajuste del mercado de trabajo. Por ejemplo, existe amplia evidencia de la asimetría dinámica del desempleo.
Esto es, dado que el proceso de destrucción de empleo es mas pronunciado que el proceso de generación, el patrón de destrucción-creación es altamente asimétrico durante el ciclo.
Este comportamiento del desempleo más volátil que el ciclo económico y de carácter asimétrico, ha llevado a introducir la idea de un mercado de trabajo sujeto a procesos de ajuste no lineal, según el cual el grado de inercia o velocidad de respuesta de la serie difiere de acuerdo al estado de la economía.
Los modelos lineales (comúnmente utilizados en el análisis del mercado de trabajo), al no distinguir entre estados o regímenes de la economía, asimilan asimetría y persistencia como un único fenómeno.
Sin embargo, se ha demostrado (Hansen 2001), que en escenarios lineales se sobrestima la persistencia de la serie (persistencia espúrea), cuando en realidad puede estar sujeta (de acuerdo a ciertas condiciones de estado) a un comportamiento asimétrico-estacionario.
Cambios tecnológicos o simples cambios de expectativas, pueden generar complejos mecanismos de adaptación difíciles de capturar en forma lineal que, sin embargo, pueden representarse fácilmente una vez que se permite la interacción (transición) entre más de un régimen.[3]
Los modelos de regímenes cambiantes en sus vertientes: Markov-Switching (Hamilton 1989), Threshold Autoregressive –TAR- (Tong 1990) o Smooth Transition Autoregressive –STAR- (Granger y Terasvirta 1993) al introducir explícitamente múltiples regímenes, permiten capturar simultáneamente persistencia y asimetría como dos fenómenos distintos.
Es en este sentido, que al no existir consenso en torno al tema de la dinámica del desempleo (dado que ninguno de los enfoques teóricos ha podido dar respuesta satisfactoria al problema en su conjunto); la modelización no lineal al permitir analizar independientemente los elementos más polémicos de ambas corrientes (persistencia o estabilidad), abre un camino interesante acerca de nuevas conclusiones sobre la caracterización del desempleo y los efectos de política económica resultantes.
Si la serie de desempleo es asimétrica-estacionaria (como investigaciones recientes así lo sugieren), entonces el comportamiento estacionario acerca la evidencia hacia el enfoque Estructuralista (donde la NAIRU actúa como atractor fuerte del nivel de desempleo), mientras que el componente asimétrico confirma el papel atribuido por la corriente persistencialista a las limitantes institucionales como factores que entorpecen el ajuste de corto plazo. De este modo se logra amalgamar la inercia del desempleo en el corto plazo, por la rigidez de factores nominales, conjuntamente con una estabilidad global de largo plazo determinada por factores reales.
Contenido del trabajo
Si se observa la evolución de la tasa de desempleo (trimestral) de Montevideo durante los últimos veinticinco años se constatan claramente ambos fenómenos: persistencia y asimetría.
Durante las dos recesiones más importantes de los últimos veinte años (la de 1982 y la recesión actual que se inicia en 1999), la tasa de desempleo presentó un comportamiento de crecimiento acelerado al inicio de ambas crisis que en conjunto significaron, un incremento promedio trimestral del orden del 4.5% que, como contrapartida no se acompañó por una caída del desempleo de igual magnitud a la salida del ciclo (durante las expansiones promedialmente, la tasa de desempleo disminuyó a una tasa del 1.2%).
Esta asimetría en la reacción del mercado de trabajo determinó que la tasa de desempleo pasara por efecto de la crisis de 1982, desde niveles cercanos al 7-8% durante la década del 70 y principios del 80, a niveles del 15% durante los años 1982-1983. A partir de entonces, la tasa de desempleo decrece lentamente hasta alcanzar valores cercanos al 9% en 1994. Durante la crisis de 1995 se eleva al 11% manteniéndose estable en dicho nivel, para luego, a partir de la recesión que se inicia en 1999, alcanzar un máximo histórico del 19% a fines de 2002.
Dadas las implicancias sociales y económicas que surgen de los efectos que sobre el mercado de trabajo resultan de los cambios en el nivel de actividad, y teniendo en cuenta las características de la economía uruguaya, y más particularmente la vulnerabilidad que surge de la dependencia a una región altamente inestable; es que una adecuada caracterización del comportamiento del mercado de trabajo resulta fundamental a los efectos de determinar las políticas adecuadas a aplicar, especialmente considerando las distintas fases del ciclo como fue señalado anteriormente.
En términos generales y dentro del contexto de la polémica anotada al inicio de esta sección, se responderán a través de un análisis de series temporales tres cuestiones básicas sobre la dinámica del desempleo y los efectos de política:
Primero: ¿Es la tasa de desempleo realmente I(1) como lo sugiere el
enfoque de la persistencia? o sigue un proceso estado-estacionario en
torno a un valor estable de largo plazo?
Segundo: ¿Los ciclos económicos generan efectos asimétricos sobre el
desempleo de modo tal que la modelización no lineal de la serie sea
preferible a la alternativa lineal?
Tercero: ¿Las propiedades de la serie difieren en el ciclo determinando
que las medidas de política a aplicar en cada momento también deban
diferir?
Siguiendo la línea de investigaciones realizadas por Hansen (1997- 2001), en este trabajo se investiga el comportamiento dinámico no lineal de la tasa de desempleo de Montevideo dentro de un marco de modelización no lineal “Threshold Autorregresive” (TAR) en dos regímenes. [4]
Para el proceso de estimación de los parámetros se ha utilizado la metodología propuesta por Hansen, comparándose a su vez distintos modelos de acuerdo a diferentes estructuras autorregresivas y variables umbral como se sugiere en Franses y Van Dijk (2001).
El trabajo se presenta como sigue.
En la sección II y III se analizan los enfoques tradicionales y las
nuevas líneas de investigación sobre el desempleo y su persistencia,
relacionándose asimismo los aspectos teóricos con el análisis empírico
de series temporales.
En la sección IV se presentan antecedentes para Uruguay dentro del
contexto señalado en la sección anterior.
En la sección V se introduce el marco econométrico de la modelización no
lineal “Threshold Autorregresive”.
En la sección VI se presenta los resultados de las estimaciones, y en la
última sección se concluye.
ENFOQUES TRADICIONALES
La mayoría de la literatura en torno al tema de la dinámica del
desempleo puede dividirse en dos grandes bloques.
Por un lado, la vertiente Estructuralista y la hipótesis de Tasa Natural
de Desempleo; por otro, el enfoque de la Persistencia asociado al
concepto de Histéresis.
A continuación se desarrollan ambas corrientes.
Estructuralismo y la hipótesis de tasa natural de desempleo
El término tasa natural de desempleo NAIRU (nonaccelerating inflation
rate of unemployment) fue acuñado originalmente por Milton Friedman
(1968) con el propósito de resaltar la separación de las fuerzas reales
de las monetarias en la dinámica del desempleo.
Al ser salarios y precios completamente flexibles en el largo plazo,
cambios en la demanda agregada (por efectos de política monetaria) solo
afectarían las variables nominales dejando incambiadas las variables
reales (como por ejemplo, el nivel de desempleo).
En términos generales la NAIRU se define como la tasa de desempleo de
largo plazo y está determinada únicamente por factores de oferta.
Se compone de tres tipos de desempleo:
Desempleo friccional: que existe porque los agentes voluntariamente
abandonan empleos en búsqueda de uno mejor.
Desempleo estructural: que equivale en el largo plazo al desempleo
friccional y es el resultado del cambio estructural por cambios en las
tecnologías o cambios en las preferencias. Ciertas industrias o regiones
declinan mientras otras se expanden y dado el tiempo que lleva
reasignar-recapacitar la mano de obra, el desempleo generado es de largo
plazo.
Desempleo clásico: ocurre cuando el salario real se encuentra
deliberadamente por encima de aquel que “limpia” (produce el clearing)
el mercado. Se anotan por lo menos tres grandes razones para ello:
legislación, sindicalización y, desde una perspectiva microeconómica,
prácticas administrativas que en general tratan de incentivar el
esfuerzo.
Según la visión estructuralista, al cumplirse la hipótesis de
comportamiento de que, en el largo plazo, los agentes económicos no
confunden los cambios relativos de los generales del nivel de precios,
el equilibrio en el mercado de trabajo se establece a nivel de una tasa
de desempleo estable. En este sentido, los cambios de mediano y largo
plazo en la variable deben explicarse por movimientos autónomos de la
tasa natural de desempleo (NAIRU) como resultado de cambios en la
macroeconomía real o en las instituciones.
Sin embargo, se argumenta que en el corto plazo pueden existir algunos
mecanismos que desvíen la tasa de desempleo de su valor de equilibrio.
Pueden anotarse por lo menos tres razones importantes:
Expectativas: si se asume que en el corto plazo las expectativas de precios permanecen incambiadas, cualquier shock de demanda generará efectos reales;no obstante, si en el largo plazo las expectativas son adaptativas, las variables retornarán a su equilibrio.
Información imperfecta: de acuerdo a la teoría de las expectativas racionales todos los individuos conocen el modelo de funcionamiento de la economía y usan toda la información disponible; los shocks no tienen efectos reales porque siempre son anticipados; precios y salarios se ajustan completa e instantáneamente. Sin embargo, si existe información imperfecta los agentes no pueden anticipar los shocks y se generan efectos reales de corto plazo. En el largo plazo, sin embargo, una vez que se actualizan las expectativas, las variables retornarán a su valor de equilibrio.
Ajuste imperfecto de precios y salarios: como resultado que salarios y precios se ajustan lentamente, por ejemplo por contratos salariales de largo plazo, los shocks de demanda tendrán inicialmente efectos reales. Solamente cuando salarios y precios se ajusten completamente en el largo plazo, las variables retornarán a su valor de equilibrio.
Es conveniente recalcar en este punto, las diferencias analíticas que sobre el enfoque estructuralista surgen del análisis de corto plazo y el papel de la política monetaria, frente al análisis de largo plazo de los fundamentos esctructurales que afectan al NAIRU y el rol de la política laboral.
Con respecto al primer punto, la referencia a la NAIRU tiene que ver más con el papel funcional en la relación de Phillips y el rol de la política monetaria en el mantenimiento de la estabilidad de precios. En cuanto al segundo punto, el papel de la tasa natural de desempleo importa más por los efectos de cambios estructurales sobre el mercado de trabajo y el componente más permanente del desempleo.
La diferencia mas significativa entre ambos enfoques, como se verá,
tiene que ver en relación a este último punto.
Relación de Phillips y no-neutralidad del dinero en el corto plazo
Desde la teoría clásica del equilibrio general no se acepta que la política monetaria pueda influir sobre variables reales. Sin embargo en el mundo real se observa que los cambios de precios juegan un rol importante sobre la asignación de recursos.
W. Phillips (1958) encontró, contrariamente a los argumentos
tradicionales clásicos (donde no puede haber relación entre variables
reales y nominales: “dicotomía clásica”) que, para el Reino Unido entre
1861 y 1913 existía una relación estable negativa entre variación de
salarios y desempleo.
Esta relación se establecía como:
donde a>0 y b>0, es la inflación de salarios y Ut la tasa de desempleo.
La implicación más importante resultaba en la posibilidad de realizar
política monetaria para reducir el desempleo en el corto plazo.
Siguiendo la misma línea, esta relación fue posteriormente
desarrollada por Phelps y Friedman bajo el argumento que estaba mal
especificada y que, como variable independiente, debería incluirse no la
inflación de salarios nominal sino el crecimiento de salarios real dado
que, bajo el supuesto de ausencia de ilusión monetaria (también debía
incluirse las expectativas inflacionarias) es el salario real el que
determina la oferta y la demanda de trabajo.
Surge entonces la curva de Phillips aumentada por expectativas:
siendo, a>0 y b>0, la inflación de salarios, Ut la tasa de desempleo,
la inflación corriente y esperada respectivamente.
Se establecían dos restricciones: b>0, lo cual implicaba que el trade off entre inflación y desempleo se mantenía en el corto plazo; y c=1 que aseguraba que en el largo plazo la relación de Phillips era vertical y la tasa de desempleo coincidía con la natural sobre la base de los fundamentos reales de la economía.[5]
Esencialmente el trade off entre inflación y desempleo es una afirmación acerca de los efectos de la política monetaria. Se afirma que cuando el banco central expande la cantidad de dinero, los precios suben y los salarios reales caen, disminuyendo el nivel de desempleo. Dado que la NAIRU es la tasa que equilibra el mercado de trabajo, esta incompatibilidad se resuelve cuando las aspiraciones salariales se realinean al alza, determinando que el nivel de desempleo crezca hasta su nivel natural para hacer nuevamente compatibles las expectativas de salarios y precios. [6]
Una vez que se asegura la estabilidad dinámica de la relación entre desempleo corriente y desempleo natural en el largo plazo, las implicaciones de política quedan establecidas inequívocamente. La única alternativa para la autoridad monetaria resulta en ajustar la tasa de desempleo actual a un nivel igual a la NAIRU, y de este modo mantener una tasa de inflación estable.
La política monetaria no puede influir de modo permanente sobre el nivel de desempleo. Sólo lo logrará en forma temporal debido a que ésta tenderá hacia su nivel natural de equilibrio de acuerdo a un patrón independiente de la política monetaria. [7]
Entonces, si los efectos de shocks monetarios son transitorios, la explicación de los cambios en el desempleo de largo plazo debe radicar en factores no monetarios.
Elementos estructurales que afectan la NAIRU
Con relación a este segundo aspecto, la NAIRU puede interpretarse como cimentada por el conjunto de relaciones microeconómicas e institucionales de los mercados de producto y trabajo.
En términos gráficos (figura 1, panel a), en el espacio salario real (w/p) – empleo [8], el equilibrio en el mercado de trabajo (punto E) se establece en la intersección de las curvas de oferta de trabajo (w/p)s y demanda (w/p)d. Dado que la tasa natural de desempleo es esencialmente un concepto de largo plazo, la demanda de trabajo horizontal muestra la relación de salario real consistente con las decisiones de empleo de la firma una vez ajustados todos los factores de producción. En este sentido, la demanda de trabajo de las firmas se puede pensar como dependiendo (dado el salario real) de otros factores tales como la productividad, características de la función de producción o factores organizativos que afectan el modo de producción en el largo plazo.
Sin embargo, cambios en estas relaciones por factores tales como las transformaciones en el nivel y poder sindical, los efectos de las políticas de libre mercado sobre los precios o la productividad, cambios demográficos [9] o en la regulación (por citar algunos de ellos) pueden afectar la tasa natural y de esta manera explicar el incremento sostenido del desempleo que se observa en muchas economías.
En el panel (b) de la figura 1 se muestra el efecto de un incremento
de la productividad “permaneciendo todo lo demás constante”. [10]
Aumenta la demanda de trabajo de (w/p)d a (w/p)d´, el empleo (1-u) se
incrementa de E a E´, y cae la tasa natural de desempleo de u* a u*´.
Al respecto Stiglitz (1997) ha señalado: “Existe un reconocimiento
general que, si existe una tasa natural de desempleo, debe estar
cambiando en el tiempo”.
Vale destacar que la mayor parte de los cuestionamientos a este enfoque
no han estado dirigidos al concepto teórico de la tasa natural de
desempleo y su papel como atractor de la tasa de desempleo corriente,
sino a la falta de poder predictivo de la relación empírica que sustenta
el concepto: la curva de Phillips. [11]
Algunos autores irónicamente señalan al respecto: “La curva de Phillips
ha sido siempre una relación puramente empírica....es probable que un
argumento teórico (como la NAIRU) que descansa sobre un fundamento no
teórico (la curva de Phillips), tenga problemas tarde o temprano.”
(Galbraith 1997)
Siendo así, los esfuerzos se han dirigido a estimar modelos de tasa
natural permitiendo que varíe en el tiempo. Surge entonces toda una
generación de modelos TV-NAIRU (Time Varying NAIRU) donde a la curva de
Phillips estándar se le adiciona una ecuación que permite modelar los
cambios en la NAIRU. [12]
Sin embargo, la complejización en torno a la modelización de la curva de
Phillips no ha logrado abatir la polémica en torno a la falta de
sustento empírico de esta relación y la imprecisión en las estimaciones
de la NAIRU.
Por último, y como se mencionó al inicio de esta sección, las
implicancias de corto y largo plazo que surgen de aplicar política
monetaria en el contexto de aceptación de la curva de Phillips y el
enfoque estructuralista implica que, al representarse el desempleo como
autoequilibrado en torno a la tasa natural, cualquier intervención sólo
tendrá efectos distorsionantes, afectando únicamente en el largo plazo
el nivel general de precios.
Como se verá, desde el punto de vista de política, esto constituye el
elemento mas polémico que divide al estructuralismo de la corriente
persistencialista.
Figura 1. Equilibrio de largo plazo en el mercado de trabajo.
(a) Equilibrio de largo plazo E con tasa natural de desempleo u*
(b) Caída en la tasa natural de desempleo de u* a u*´ por efecto de un
incremento de productividad (permaneciendo todo lo demás constante).
Histéresis y el enfoque de la persistencia
Para la corriente persistencialista, el crecimiento observado del desempleo se explica por la naturaleza no competitiva de las relaciones entre empresas y trabajadores que implica que la fijación de salarios no se realice de manera eficiente.
A través de fundamentos microeconómicos, enfatizan el carácter no Walrasiano del mercado de trabajo e introducen rigideces y fricciones nominales que, como resultado de limitaciones institucionales, esclerotizan el mercado y dificultan el ajuste de corto plazo.
Para los defensores de esta corriente, el equilibrio en torno a la tasa natural es débil y por ello el concepto mismo tiene escasa utilidad. Los cambios actuales en la tasa de desempleo alteran el comportamiento de la variable de modo tal que los choques transitorios tienen efectos permanentes (histéresis) y es aquí donde debe centrarse la atención.
Según este enfoque, la importancia reside (más que en la tasa natural de desempleo) en la dinámica de corto plazo y fundamentalmente en la rigidez del proceso de convergencia. Para esta corriente, al ser el equilibrio en el mercado de trabajo efímero, el concepto de tasa natural es de dudosa utilidad. [13]
En estos modelos, limitaciones institucionales, políticas sociales,
legislación, acuerdos colectivos o sindicatos, imponen rigideces que
afectan el salario, la cantidad y la calidad del empleo, esclerotizando
el mercado e impidiendo la absorción de la oferta de mano de obra ante
cambios en las condiciones económicas.
Algunos modelos teóricos como “Salarios de eficiencia”, “Modelos de
contratos”, o los “Modelos de búsqueda”, introducen explícitamente
fricciones al ajuste nominal en un intento por capturar la inercia
observada del desempleo.
A continuación se presentan las principales implicancias que resultan de estos enfoques. [14]
Según la teoría de los “Salarios de eficiencia” la firma no está dispuesta a reducir salarios porque existe un costo de productividad al hacerlo. Al no poder monitorear directamente el esfuerzo de los trabajadores, la empresa puede pagar salarios más altos que los que limpian el mercado para inducir a un mayor esfuerzo.
El supuesto central de estos modelos es que hay un beneficio además de un costo para la firma de pagar salarios más altos. Hay varias razones por las que esto podría darse.
Se enumeran por lo menos cuatro:
-· La más simple: un salario mayor puede aumentar el consumo de
alimentos por parte de los trabajadores, y de ese modo originar una
mejor nutrición y mayor productividad. Seguramente no es la razón más
relevante en el desarrollo de una economía.
-· Un salario más alto puede aumentar el esfuerzo de los trabajadores en
situaciones donde la firma no puede monitorearlos perfectamente.
-· Un mayor salario puede hacer visibles cualidades ocultas del
trabajador para la firma.
-· Un alto salario mejora la lealtad entre trabajadores, induciendo a un
mayor esfuerzo. Lo contrario produciría represalias entre ellos haciendo
descender el mismo. [15]
Conclusión: en el equilibrio existe desempleo. Los trabajadores prefieren estrictamente estar empleados al salario vigente (por encima del de equilibrio) y esforzarse, en lugar de permanecer desempleados. No existen presiones a la baja dado que las empresas saben que si contratan trabajadores a un salario menor, éstos preferirán “haraganear” antes que esforzarse. Por lo tanto, el salario no baja y el desempleo permanece.
Por otra parte, en los “modelos de contratos” se establece que por un acuerdo explícito o implícito de largo plazo la firma esta impedida de reducir salarios (por ej. un salario mínimo). [16]
Si los trabajadores que se encuentran empleados (insiders) tienen suficiente poder para negociar buenas condiciones laborales; entonces, los que no se encuentran empleados (outsiders) tendrán incentivos para permanecer desempleados en espera de poder acceder a dichos puestos.
Como un ejemplo en particular, más realista, se expone el caso de un sector pequeño, no competitivo de la economía, donde los trabajadores poseen el poder suficiente para negociar buenas condiciones salariales frente al resto. En este escenario, los trabajadores que ingresan por primera vez al mercado laboral, o aquéllos que han perdido el empleo en sectores de más altos ingresos, estarían dispuestos a un mayor tiempo de desempleo en procura de obtener estos puestos de mejor calidad. [17]
Adicionalmente, si la empresa al contratar trabajadores externos está obligada a pagar los salarios establecidos por los insiders, y si se asume que no existe movilidad una vez que se acepta el contrato (por ej. por restricciones legales), entonces cuando las condiciones económicas cambian, la empresa se encuentra empleando trabajadores que de otra manera no lo haría. Se introduce por lo tanto un elemento adicional de rigidez a la creación de nuevos puestos.
Por último, en un mercado de trabajo teóricamente sin fricciones, las empresas son indiferentes respecto a perder sus trabajadores ya que pueden encontrar, sin ningún costo, trabajadores idénticos dispuestos a trabajar por el mismo salario. Del mismo modo, los trabajadores son indiferentes respecto a perder sus trabajos.
Sin embargo, estas consideraciones no parecen ser una buena descripción de lo que sucede en la realidad.
Cuando los trabajadores y los empleos son altamente heterogéneos, el mercado de trabajo se parece my poco a uno Walrasiano. En lugar de encontrarse en un mercado centralizado donde el empleo y el salario se determinan en la intersección de curvas de oferta y demanda, los trabajadores y la empresas se encuentran en mercados descentralizados, específicos, y se embarcan en un costoso proceso de tratar de ajustar preferencias, habilidades y necesidades. Como este proceso no es instantáneo, resulta en algún nivel de desempleo.
Precisamente, en los “modelos de búsqueda” se introduce la diferenciación entre calidades de trabajadores (heterogeneidad) de acuerdo al salario que el desempleado esta dispuesto a aceptar (se supone que existe una relación positiva entre salario y calidad: a mayor salario, mayor calidad).
Esta visión obliga a pensar en un mercado de trabajo fragmentado, por lo que el encuentro entre trabajadores y empleos se torna en un complejo proceso de búsqueda, pudiendo coexistir vacantes con desempleados capacitados para el puesto.
Estos modelos ofrecen una explicación directa del desempleo: es el producto del proceso de búsqueda que emprenden trabajadores y empresas en una economía compleja y cambiante. La firma no acepta la premisa de que el desempleado que se ofrece a un salario menor es idéntico a los actuales trabajadores de la firma. Siendo así, pensar el mercado de trabajo como un único mercado o como un gran número de mercado interconectados, es cometer un error. Cada trabajo y cada trabajador son distintos, y la información juega un rol fundamental.
En todos estos modelos, y como consecuencia de las limitaciones o rigideces que cada uno señala, los shocks temporales sobre el mercado de trabajo tienden a permanecer en el tiempo. Al no revertir el nivel de desempleo hacia su valor de equilibrio y contrariamente al enfoque estructuralista, donde por definición existe un valor de equilibrio que “atrae” el desempleo corriente, se abre un amplio abanico para la intervención.
Políticas tales como creación y difusión de tecnología, sistemas de capacitación que minimizen el deterioro de las calificaciones de los desempleados que no actualizan sus conocimientos (y por lo tanto sufren una pérdida de capital humano), mejora en la información del mercado para facilitar el proceso de “matcheo” entre puestos y trabajadores capacitados, flexibilización de costos laborales, reforma de los sistemas de seguro para evitar posibles efectos de acostumbramiento de los desempleados por largos períodos que pueden ajustar sus estándares de vida a los niveles que proveen los seguros o reformas impositivas; al actuar directamente sobre los factores que (según este enfoque) esclerotizan el mercado de trabajo, permiten aliviar los efectos de shocks negativos sobre el mercado de trabajo.
Implicaciones para el mercado de trabajo
Se observa que en las fases contractivas del ciclo, el desempleo tiende a crecer rápidamente mientras que decrece lentamente en las fases expansivas.
Si la destrucción de empleo en las faces recesivas no se compensa con la creación en las fases expansivas, el resultado es un proceso de ajuste lento y altamente asimétrico. Un argumento teórico para este hecho es que los costos de oportunidad de la resignación son más bajos en las recesiones que en las expansiones donde toda la capacidad productiva es necesaria para la producción.
En años recientes se han desarrollado teorías del mercado de trabajo que implican dinámica asimétrica del empleo y desempleo; por ejemplo, los modelos de búsqueda con destrucción de empleo endógena.
En este tipo de modelos la productividad de un trabajo especifico consta de dos componentes: un componente de productividad global y un componente de productividad especifica. El trabajo es destruido si este último componente cae por debajo de cierto umbral.
La idea central es que shocks adversos en la productividad global de la economía afectan el componente especifico de productividad, elevando el valor umbral de destrucción. Una vez revertido el shock, el empleo se recupera lentamente. (Pissarides 1994)
En cuanto al ámbito de política (tanto fiscal como monetaria) la respuesta asimétrica del desempleo tiene importantes implicaciones.
Si el empleo reacciona lentamente en las fases expansivas, entonces el efecto de un shock no anticipado de oferta monetaria puede ser amortiguado en la medida que el incremento de precios que produce es internalizado por los agentes a través de la fijación de salarios.
En cuanto a la modelización del mercado de trabajo, la presencia de asimetrías también tiene importantes consecuencias.
Una vez que se asocia la idea de persistencia como resultado de un proceso de ajuste no lineal o estado-dependiente, surgen las limitaciones de los modelos lineales. Al no distinguir explícitamente entre estados o regímenes asimilan asimetría y persistencia como un único fenómeno.
No obstante, se ha demostrado que algunas propiedades de procesos de
memoria larga pueden ser el resultado de cambios estructurales omitidos
en procesos lineales, o que, procesos no lineales estacionarios, pueden
dar lugar (erróneamente) al ajuste satisfactorio de modelos de memoria
larga lineales. (Franses y Dijk. 2001)
Es en este sentido que, al trabajar los enfoques tradicionales en
entornos univariantes, tenderían a sobrestimar la persistencia de la
serie, lo cual constituye en principio una evidencia fuerte en contra de
la hipótesis de histéresis. Sin embargo el comportamiento del desempleo
no parece ser estrictamente estacionario; en principio la asimetría
observada puede ser un factor explicativo.
La modelización no lineal se introduce entonces como un intento por capturar estas particularidades del comportamiento del mercado de trabajo que los modelos lineales se ven impedidos de captar, y así evitar asumir las posiciones extremas de histéresis o estacionariedad.
Si la serie de desempleo es asimétrica-estacionaria [18], entonces el comportamiento estacionario acerca la evidencia hacia el enfoque Estructuralista de estabilidad de largo plazo en el nivel de desempleo, mientras que el componente asimétrico confirma el papel atribuido por la corriente persistencialista a los factores institucionales que entorpecen el ajuste de corto plazo.
Introducido el marco teórico que sustenta las dos posiciones dominantes sobre la dinámica del desempleo y sus efectos sobre el mercado laboral, a continuación se desarrollan las implicancias de uno y otro enfoque para la modelización en términos de series temporales.
Implicaciones para la modelización univariada
Desde el punto de vista de series temporales y a la luz de los enfoques anteriores, surgen toda una serie de interrogantes al analizar el comportamiento del desempleo.
Según la hipótesis de histéresis (o enfoque persistencialista) el desempleo corriente depende de sus valores pasados y los shocks temporales tienen una influencia permanente sobre la serie.
Entonces una manera sencilla de representarlo es:
ut=ut-1+et donde ut es la tasa de desempleo, ut-1 su valor rezagado y et disturbios aleatorios.
De acuerdo a este modelo, la mejor proyección de la variable para el próximo período es igual a su valor corriente. De esta manera, queda claramente establecido el efecto permanente sobre la serie de cualquier shock transitorio. Una vez afectado el nivel de desempleo actual (tanto en forma positiva como negativa) permanecerá en dicho nivel.[19]
Por el contrario, si se acepta la hipótesis estructuralista, el desempleo corriente debe ser entendido como un proceso estacionario en torno a su valor “natural” de largo plazo.
Dado que este valor constituye efectivamente el nivel de desempleo que equilibra el mercado de trabajo, y es el resultado de los fundamentos reales de la economía, no es dable esperar que en el largo plazo difiera sensiblemente de él (obviamente no se excluyen cambios en la tasa de equilibrio).
Entonces una posible representación puede ser:
ut = un+et donde ut es la tasa de desempleo, un la NAIRU y et son disturbios aleatorios.
De acuerdo a este enfoque, se representan los movimientos del desempleo como variaciones aleatorias alrededor de la tasa natural. Estas variaciones aleatorias no sólo resultan de efectos cíclicos en el mercado de trabajo por cambios en el nivel de actividad, sino también de la aplicación de políticas que tratan de presionar insistentemente el nivel de desempleo a la baja. En el largo plazo, no obstante, de acuerdo a esta perspectiva (y sobre la base de la curva de Phillips) los efectos de política sobre el mercado laboral serán sólo nominales.
Esto último, constituye el axioma principal de los modelos de tasa natural: la economía en el largo plazo siempre está sobre su curva de oferta de trabajo y todo el desempleo es voluntario.
Estadísticamente, como puede observarse un punto central de los trabajos acerca de la caracterización dinámica del desempleo gira en torno al establecimiento del orden de integración de la serie.
Si se acepta la hipótesis de raíz unitaria, entonces puede
interpretarse como evidencia a favor de la presencia de histéresis y por
lo tanto existen múltiples mecanismos de intervención efectiva en el
mercado de trabajo.
Por el contrario, si se rechaza, entonces la evidencia apunta a favor
del enfoque estructuralista y las medidas de política no sólo serán
distorsionantes sino que tendrán únicamente efectos transitorios dado
que el mercado de trabajo se autoequilibra en torno a la NAIRU de
acuerdo a los fundamentos reales de la economía. [20]
Sin embargo, la modelización univariada (lineal) de la tasa de desempleo
presenta algunas limitaciones.
Si, de acuerdo al enfoque de la persistencia, el desempleo puede ser adecuadamente representado por un proceso ARIMA, entonces implica asumir que la varianza de la serie tiende a infinito y esto no parece realista para el caso de la tasa de desempleo, que por definición asume valores entre 0 y 1.[21]
Por otra parte si la tasa de desempleo ha de representarse (según la escuela estructuralista) por un proceso ARMA, entonces surge el problema de la falta de evidencia a favor del sustento empírico que asegura la hipótesis NAIRU: la curva de Phillips (tanto en su versión clásica como los nuevos modelos TV-NAIRU).
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