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III ASIMETRIA Y DINAMICA NO LINEAL
Dada la falta de consenso en torno a la caracterización dinámica del
desempleo, desde vertientes vinculadas al análisis del ciclo económico
han comenzado a ensayarse nuevas líneas de investigación.
Si se asume que una variable x presenta un Proceso Generador de Datos (PGD)
función de p retardos, de innovaciones independientes e idénticamente
distribuidas (iid) y q retardos de estas innovaciones tal que x puede
representarse como f(xt-1____xt-p; et ; et-1___et-q) y si además f(.) es
lineal en todos sus argumentos, entonces x se puede modelizarse como un
proceso ARMA(p,q).
Si adicionalmente se asumen errores gaussianos, entonces x puede ser
reescrita como función lineal de variables normalmente distribuidas, por
lo que es normalmente distribuida y su curso temporal es perfectamente
simétrico (se asume que x es estacionaria y por lo tanto invertible).
Por lo tanto, para que una serie pueda presentar asimetría una condición
necesaria es que f(.) sea no lineal o que las innovaciones no sean
gaussianas.
Se dice que una serie de tiempo presenta una asimetría del tipo I si la
asimetría resulta de una función no lineal, o que presenta una asimetría
del tipo II si resulta de innovaciones no gaussianas.
Existe amplia evidencia de la presencia de asimetría del tipo I en el
desempleo dado que, por las características inherentemente asimétricas
de los procesos de ajuste de la economía, las propiedades estocásticas
de la serie difieren según las fases del ciclo.
Asimismo, se pueden considerar dos tipos adicionales de asimetría:
transversal y longitudinal.
De acuerdo a estas definiciones, se dice que una serie presenta
asimetría transversal (pura) si la asimetría ocurre en una dirección
ortogonal a la dirección del movimiento de la serie. Valores por encima
de la media son menos frecuentes, pero mayores en valor absoluto, que
los valores por debajo de la media (ver figura 2, panel a).
Por otra parte, una serie con asimetría longitudinal es asimétrica en la
dirección del movimiento de la serie: rápidos incrementos son seguidos
de lentos declives (ver figura 2, panel b).
Dado que el desempleo es contracíclico, el primer tipo de asimetría
implica que el incremento del desempleo por encima de su nivel de
equilibrio durante las recesiones es mayor que la caída durante las
expansiones, mientras que el segundo tipo de asimetría implica que el
incremento del desempleo durante las recesiones es más rápido que la
caída durante las expansiones.
La evidencia internacional sugiere que ambos tipos de asimetría están
presentes en el desempleo.
Figura 2. Diagramas de Asimetría
(a) Asimetría Transversal (b) Asimetría Longitudinal
Análisis de Asimetría
En la figura 3 (paneles a, b y c ) se presentan las tasas trimestrales
de desempleo, empleo y actividad para Montevideo durante el periodo
1978:01 - 2002:03, mientras que en el panel d se grafica la evolución de
la tendencia del producto. Las zonas sombreadas corresponden a las fases
de contracción de la producción que corresponden a los períodos
1981:02–1984:03 y 1998:04–2002:03. [1]
Una primera revisión gráfica parece confirmar la presencia de ambas
asimetrías.
Como se observa, el desempleo presenta un crecimiento acelerado durante
las recesiones (con cierto rezago) y una caída amortiguada durante las
expansiones.
Tomando en cuenta y en forma conjunta los períodos de contracción
señalados anteriormente, la tasa de desempleo creció en ambos períodos a
un valor promedio trimestral del 4.5%.
Este comportamiento se explicó fundamentalmente por la disminución de la
demanda de trabajo (tasa de empleo).
La tasa de empleo en promedio durante ambas contracciones cayó en
promedio un 0.5% trimestral, mientras que la oferta de trabajo (tasa de
actividad) no presentó variaciones significativas.
Por otra parte, cuando se analiza el comportamiento del desempleo
durante los períodos de expansión (nuevamente tomados en conjunto) se
comprueba un comportamiento diametralmente opuesto. Se observa una
disminución promedio trimestral del desempleo del 1.2%, que resulta de
un incremento del empleo del orden del 0.2% trimestral y de la oferta
del 0.1%.
En principio, la evidencia parecería confirmar la presencia de un
dominio del empleo sobre la asimetría cíclica del desempleo.
Este comportamiento se explicaría fundamentalmente por una fuerte caída
del empleo durante las contracciones seguido de una lenta recuperación
durante las expansiones más un comportamiento relativamente estable de
la oferta de trabajo.
En el cuadro 1 se presentan los primeros momentos para la tasa de
desempleo y la tasa de crecimiento del desempleo junto con sus
respectivas funciones de densidad empíricas.
Como se observa por efecto de los coeficientes de kurtosis
(apuntamiento) y asimetría en ambos casos se rechaza la hipótesis de
normalidad.
En particular resulta relevante el análisis de la asimetría. [2]
Cualquier variable simétrica (como la normal) tiene un sesgo igual a
cero; valores de magnitud opuesta tienden a compensarse en frecuencias
similares. En contraposición, una variable con sesgo positivo (cola
hacia la derecha) implica que valores extremos (por encima de la media)
tienden a ocurrir con frecuencia ocasional pero más que compensan los
valores más frecuentes de signo opuesto.
Si se observa el sesgo de la distribución de la tasa de desempleo y del
crecimiento del desempleo respectivamente, se constata que ambas
presentan sesgo positivo.
Para la tasa de desempleo en especial, significa que altos valores por
encima de su media (se asume una media constante) tienden a ocurrir con
menos frecuencia pero mayor magnitud que valores por debajo de su media.
Precisamente así se definió el concepto de asimetría transversal.
Análogamente, para el crecimiento del desempleo, valores esporádicos de
crecimiento acelarado más que compensan altas frecuencias de caída
moderada, esto es, asimetría longitudinal o de crecimiento.
Sin embargo el coeficiente de asimetría por definición (de media
constante) presenta la limitación de ser sensible a observaciones
extremas (outliers). [3]
Para evitar este posible efecto, se corrió el Test no paramétrico de
simetría “Triples” (Randles 1980) que aplicado a la variable en niveles
permite corroborar la presencia de asimetría transversal, mientras que
aplicado a la primera diferencia de la variable permite testear
asimetría de crecimiento o longitudinal. [4]
Los resultados del test se presentan en el cuadro 2.
En ambos casos se rechaza la hipótesis nula de simetría.
En un caso a favor de asimetría transversal, lo que confirma la
evidencia acerca del sesgo cíclico del desempleo o sobre-reacción
durante las recesiones, y en otro con respecto a la velocidad de ajuste
o asimetría longitudinal a favor de un crecimiento acelerado durante las
recesiones y una desaceleración amortiguada durante las expansiones.
Figura 3. Tasa Desempleo, Tasa Empleo, Tasa Actividad y Tendencia PBI
(a) (b)
(c) (d)
Cuadro 1. Primeros momentos del Desempleo y Variación del desempleo
Cuadro 2. Triples Test de simetría
Análisis de Fases
En los diagramas de fases de la figura 4 se analiza durante los últimos
25 años el comportamiento de las principales variables del mercado de
trabajo en búsqueda de posibles atractores en el nivel de desempleo o
puntos de equilibrio y patrones dinámicos no lineales asociados a
cambios en el nivel de actividad.
En los tres gráficos se representan los diagramas de fase de la tasas
anuales de desempleo, empleo y tasa de actividad para Montevideo desde
1976 hasta 2002.
El análisis de los diagramas de fase permite extraer en principio cuatro
tipos de información acerca del comportamiento de las variables.
Primero, brinda información acerca de la presencia de ciclos en los
datos.
Segundo, permite observar la presencia de puntos de equilibrio como
centros de atracción o gravedad en las trayectorias ( estos puntos se
construyen como los centros de las elipses en los diagramas de fase).
Tercero, se puede inferir la magnitud de los ciclos de acuerdo a la
amplitud de las elipses en torno a los puntos de atracción y por último,
permite extraer información acerca de la persistencia o fuerza de los
puntos de atracción a través de la disciplina del ciclo ante los shocks.
De acuerdo al diagrama de fase del desempleo correspondiente al panel
(a) se observa que, desde el año 1976 hasta el año 1981, la tasa de
desempleo convergió hacia valores de 7-8%. Desde entonces, por efecto de
la crisis de 1982, comienza un proceso de fuerte crecimiento del
desempleo que se revierte a partir del 1984 y culmina con un
comportamiento estable en torno a un valor de 8-9% durante toda la
primera mitad de la década del 90.
A partir de 1995, el nivel de desempleo “escapa” del punto de atracción
y comienza un proceso de estabilización (con oscilaciones) en torno a un
valor promedio del 11.5%.
Desde 1999 hasta la actualidad, en el contexto de una nueva contracción
de la economía, se observa un nuevo proceso de crecimiento explosivo del
desempleo que podrá culminar en un nuevo nivel de equilibrio dependiendo
de los efectos reales que se generen a la salida de la crisis.
De acuerdo a los señalado, la evidencia parece confirmar que durante el
período 1976-1994 la economía habría tenido como equilibrio una tasa de
desempleo aproximada del 8-9% y a partir del año 1995 se habría
procesado un cambio en el mercado de trabajo elevando el nivel de
desempleo de equilibrio al 11% aproximadamente.
Si se analizan separadamente la oferta y la demanda de trabajo pueden
extraerse algunas conclusiones que permiten aclarar este comportamiento.
Al observar la tasa de actividad se comprueba que, desde mediados de la
década del 70 (con una tasa promedio del 52.8) y hasta aproximadamente
mediados de la década del 80, se generó un proceso de continuo
crecimiento de la oferta de trabajo, que se detiene y estabiliza durante
el período 1987-1994, pasando a representar la tasa de actividad el 59.6
de la PET. A partir de entonces (año 1995) se produce un nuevo
crecimiento de la oferta que, con oscilaciones, tiende a estabilizarse
en torno a un valor promedio de 61.4.
Por el lado de la demanda, se extraen por lo menos dos conclusiones.
Primero: durante el período 1976-2002 se habrían producido dos cambios
de nivel en el empleo de equilibrio de la economía.
Un primer cambio se procesa a partir del año 1976 y culmina en la
primera mitad de la década del 80 donde la tasa de empleo (con
oscilaciones) se estabiliza en torno a un valor de 49.6. El segundo
cambio en el empleo de equilibrio se inicia en el bienio 1986-1987 y
culmina en principio en el año 1999, llegando la tasa de empleo a un
promedio de 54.3. Aún restan procesar los efectos que sobre el nivel de
empleo resulten de la caída del nivel de actividad desde el año 1999 .
La segunda conclusión se asocia a la fuerte dependencia cíclica del
nivel de empleo. Como se comprueba en el diagrama de fase, la tasa de
empleo presenta un comportamiento sumamente sensible ante cambios en el
nivel de actividad que se expresan claramente en la magnitud de las
oscilaciones y la rapidez de “escape” de los puntos de atracción durante
las contracciones de la economía.
Ahora, si se observan conjuntamente los diagramas de oferta y demanda de
trabajo se puede extraer por lo menos dos razones para explicar el
comportamiento cíclico del desempleo.
Primero, existe una fuerte asociación (negativa) entre desempleo y nivel
de actividad.
Esta relación contracíclica sin embargo no es simétrica, y este grado de
asimetría es especialmente relevante en las situaciones de depresión
(como las ocurridas durante 1982 y a partir del 1999) donde se observan
fuertes oscilaciones del desempleo. Este comportamiento se explica
principalmente por la volatilidad del empleo ante cambios en el nivel de
actividad.
Este resultado permite pensar en un comportamiento diferencial del
desempleo de acuerdo a la fase del ciclo, que se expresa
fundamentalmente en la magnitud comparativamente más amplia de las
oscilaciones del desempleo durante las recesiones que en las
expansiones.
Segundo, los cambios en el nivel de desempleo de equilibrio de la
economía, no están asociados a procesos de reasignación de recursos en
situaciones de depresión, sino principalmente a efectos de cambios
permanentes en el mercado de trabajo en períodos de expansión.
A partir del año 1995 el cambio en el punto de atracción del desempleo
se debe fundamentalmente a un incremento de la oferta de trabajo que no
se acompasó con el crecimiento del empleo.
Figura 4. Diagramas de fase: Desempleo, Empleo y Tasa de Actividad
IV ANTECEDENTES EN URUGUAY
En Uruguay pueden encontrarse por lo menos tres estudios acerca de la
caracterización del desempleo, que fácilmente pueden asociarse con los
enfoques tradicionales.
El primer trabajo se debe a S. Rodríguez (1998) que dentro del enfoque
que denominamos persistencialista, y siguiendo la metodología Box y
Jenkins, aplica un modelo ARIMA para la tasa trimestral de desempleo de
Montevideo durante el período 1984:01-1996:04.
A partir de la aplicación del test de raíces unitarias regulares de
Dickey–Fuller (1979) y el test de raíces unitarias estacionales de
Hylleberg et. al. (1990), encuentra evidencia a favor de la presencia de
una raíz unitaria regular y no encuentra evidencia de raíces unitarias
de frecuencia estacional. Como se señaló en las secciones anteriores,
que la serie de desempleo sea I(1) implica asumir que puede crecer
indefinidamente, lo cual es improbable para una variable acotada como la
tasa de desempleo.
Siguiendo el mismo enfoque, pero levantando la restricción anterior, A.
Spremolla (2001), estima un modelo ARIMA Integrado Fraccionalmente para
la tasa de desempleo (trimestral) global y desagregada por sexos para el
período 1968-1997. Encuentra evidencia a favor de la hipótesis de
estacionariedad pero con un alto grado de persistencia (la presencia de
una raíz cercana pero menor a la unidad). [5]
Por último, en la línea estructuralista, en S. Rodríguez et. al. (2001)
se contrasta la hipótesis de raíz unitaria con cambios estructurales
siguiendo la metodología Zivot y Andrews (un quiebre estructural
endógeno) y la metodología Lumsdaine y Papell (dos quiebres endógenos).
El análisis se aplica a la tasa de desempleo (trimestral) global y por
sexo para Montevideo durante el período 1983:04 – 2001:02.
Para ninguna de las variables consideradas se rechaza la hipótesis nula
de raíz unitaria ni tampoco se detectan cambios estructurales
significativos. [6]
V MARCO ECONOMETRICO: MODELOS TAR [1]
En los modelos Threshold Autorregresive “TAR”, se propone la
modelización de las series temporales bajo una estructura general no
lineal de acuerdo a procesos simples de regímenes lineales dependiendo
del valor que toma una variable de estado respecto a un parámetro
umbral.
yi = f1´xi + ei , si q £ g (1)
yi = f2´xi + ei , si q > g (2)
donde q es la variable de corte que divide los regímenes (threshold), g
el parámetro umbral y ei son residuos iid.
Si bien son modelos relativamente sencillos de estimar, presentan dos
dificultades estadísticas.
El primer problema se relaciona con el testeo de la hipótesis nula de
linearidad contra la alternativa TAR.
Al no estar identificado el parámetro umbral en la hipótesis nula, el
test no sigue una distribución estándar.
La segunda dificultad tiene que ver con la inferencia en la muestra del
estimador del parámetro umbral, que por no estar identificado tampoco
sigue una distribución estándar.
A continuación se presentan los desarrollos realizados por Hansen acerca
de la estimación e inferencia en este tipo de modelos.
Estimación
Si se asume que
x = (1, yt-1, ..... , yt-p )´
x(g) = ( xi´.I(q £ g) , xi´ .I(q > g) )´ donde I(.) es una función
indicadora según la
condición q, entonces (1) y (2) pueden reformularse en forma genérica
como
yi = x(g)´f +
ei (3)
donde f = ( f1´ f2´ )´ es un vector de 2(p+1) coeficientes
autoregresivos.
Los parámetros de interés son f y g.
Dado que la ecuación (3) es no lineal en los parámetros, un método
directo de estimación es por MC secuenciales, condicionales a un valor
dado g.
Si adicionalmente se asume que los errores son iid N(0, s2) entonces
equivale a una estimación por máxima verosimilitud.
Entonces, una estimación de f es
f(g) = [ån xi(g)xi(g)´]-1 [ån xi(g)yi]
con residuos estimados condicionales
ei (g) = yi – xi (g)´fi (g)
y varianza estimada de los residuos
s2(g) = (4)
El valor estimado de g es el que minimiza la ecuación (4)
g = argmin s2(g) (5)
El problema de minimización de la ecuación (5) se resuelve por búsqueda
directa. Si se observa que la varianza de los residuos s2(g) puede tomar
tantos valores como variaciones de g se produzcan, y estos valores
corresponden a s2(q), entonces estimar (5) corresponde a minimizar
g = argmin s2(q) donde g = q (6)
Un problema adicional surge de la propia variable de corte q. En los
modelos SETAR (self exciting threshold autoregressive) la variable q
toma la forma q = yt-d donde y es la variable del propio proceso
autoregresivo. Sin embargo no necesariamente q debe tomar esa forma,
pudiendo ser, digamos cualquier variable z de tal forma que q = zt-d,
entonces nos apartamos de los modelos SETAR para integrar modelos
simplemente TAR.
Ahora el tema es la determinación endógena también del valor d, es decir
el rezago de la variable de corte. El problema se resuelve ampliando la
búsqueda en (6) de tal forma que se minimiza
(g,d) = argmin s2(q,d) (7)
Inferencia
AR(p) vs TAR(p)
Una cuestión importante en este tipo de modelos surge de la
significación estadistica frente a la alternativa lineal AR(p).
Es decir, la hipótesis nula relevante es Ho: f1 = f2
Usualmente el estadístico estándar utilizado para la prueba de hipótesis
contra la alternativa seria
F(g) =
donde s2 es la varianza estimada del modelo restringido (lineal) y s2(g)
la del modelo irrestricto (TAR) que minimiza (7).
Sin embargo existe un problema que resulta que bajo la hipótesis nula de
linearidad el parámetro umbral g no esta identificado con lo cual la
distribución asintótica de F(g) no es c2.
Hansen (1996) demuestra que la distribución en la muestra del
estadístico F(g) puede ser aproximada por el siguiente procedimiento de
boostraping.
Sean ut*, t= 1 .....n puntos aleatorios de una N(0,1) y f una estimación
restringida (f1 = f2) del modelo (1)-(2) con datos observados.
Se genera la serie yt* = F(f, ut*)
usando la serie yt*, se corre primero la regresión yt* en xt* y se
obtiene la varianza residual estimada s*2 (lineal) y luego yt* en xt*(g)
para obtener la varianza residual condicional mínima s*2(g) (según
proceso de búsqueda).
Se calcula
F*(g) =
Hansen demuestra que F* converge débilmente en probabilidad a una F, por
lo que la construcción de la F* por repetición (boostraping) puede ser
usada aproximadamente como una F estándar.
Los p-values asintóticos del test se componen por el porcentaje de F*’s
en la muestra que exceden el F observado. [2]
Intervalos de confianza para el parámetro umbral
En este caso la hipótesis nula que se desea testear es Ho: g = go donde
go es el valor umbral efectivamente estimado en el modelo.
El test de verosimilitud a aplicar resulta de
LR(g) =
donde s2(go) es la varianza residual estimada que minimiza (7) y s2(g)
es la varianza estimada en cada valor g de la grilla.
A través de ejercicios de simulación Hansen encuentra los siguientes
valores críticos asintóticos para el estadístico LR(g)
Cuadro 3. Valores críticos asintóticos y función de densidad para valor
umbral
El intervalo de confianza para go estaría dado entonces por
G = {g : LR(g) £ Val. Crit. LR }
Un método gráfico para encontrar la región G es graficar el estadístico
LR(g) contra g y observar los valores g que cortan los valores críticos
asintóticos de LR(g) como se observa en la siguiente gráfica.
Sin embargo como se observa en el siguiente gráfico, la región G puede
ser discontinua, con lo cual es conveniente redefinir la zona de
confianza como
G* = [min(g) G , max(g) G]
Un supuesto importante que se ha asumido hasta ahora, es que los datos
son estacionarios. Sin embargo, un punto central en este tipo de modelos
implica distinguir la no estacionariedad de la no linearidad. Resulta
entonces necesario introducir el tratamiento de ambos elementos
conjuntamente.
Procesos no-estacionarios
AR(p) vs TAR(p)
Bajo la hipótesis de no estacionariedad, la distribución asintótica de
F(g) no puede ser tabulada ya que no sigue una distribución similar a la
encontrada para el caso estacionario. Hansen propone un método de
boostraping similar al caso estacionario para el testeo de la
significación estadística de la variable threshold.
La hipótesis nula relevante es entonces:
Ho: f = f1 = f2 donde fi = (ri ai ) son los coeficientes
autoregresivos del
modelo que se presenta a continuación.
∆yt = r1yt-1 + a1´∆*yt-1 + et q £ g (8)
∆yt = r2yt-1 + a2´∆*yt-1 + et q > g (9)
donde ∆*yt-1= (∆yt-1.....∆yt-k)´
Un problema adicional que se presenta en el caso de procesos no
estacionarios, resulta de la no identificación del orden de integración
de la serie en la hipótesis nula.
Hansen sugiere realizar el procedimiento de boostraping imponiendo en
principio la hipótesis nula de no estacionariedad r1=r2=r=0 y luego
repetir el procedimiento sin restricciones en r (lo que equivale a
realizar el procedimiento de la sección anterior donde se asume
estacionariedad). La significación del test surge del valor mas
conservador de ambos procedimientos.
El procedimiento para el caso no estacionario es como sigue:
Primero se calcula
F(g) =
donde s2 es la varianza estimada del modelo doblemente restringido (f1 =
f2 ; r1=r2=0 ) y s2(g) la del modelo irrestricto (TAR) que minimiza (7)
imponiendo solo la restricción r1=r2=0.
Luego, sean ut*, t= 1 .....n puntos aleatorios de una N(0,1) y f la
estimación restringida (f1 = f2 , r=0) del modelo (8)-(9) con datos
observados.
Se genera la serie yt* = F(f,r=0, ut*) [3]
Se corre primero la regresión ∆yt* en ∆yt-k* y se obtiene la varianza
residual estimada s*2 (lineal) y luego yt* en ∆yt-k*(g) para obtener la
varianza residual condicional mínima s*2(g) (según proceso de búsqueda).
Entonces se calcula
F*(g) =
Finalmente, los p-values asintóticos resultan de pval = P(F*(g) > F(g))
Test de raíz unitaria
En los modelos TAR se presentan algunas variantes interesantes acerca
del testeo del orden de integración de las series.
La hipótesis nula relevante según modelo (8)-(9) es:
Ho: r1 = r2 = 0
La hipótesis alternativa tradicional a Ho es:
H1: r1 <0 y r2 < 0
Cuando se cumple Ho entonces el modelo (1)-(2) puede re-escribirse como
un modelo TAR estacionario en la primera diferencia de la variable.
Sin embargo el escenario mas interesante en estos modelos se presenta en
la alternativa H2 de raíces unitarias parciales.
Esto es:
H2: r1 <0 y r2 = 0 o r1 = 0 y r2 < 0
Cuando se cumple H2, yt se comporta como un proceso integrado en uno de
los regímenes y como un proceso estacionario en el otro.
Si la alternativa a Ho es r1 ¹ 0 r2 ¹ 0 entonces el estadístico de Wald
estándar a aplicar es:
R2T(g) = t12(g) + t22(g) (a)
donde t1 y t2 son los valores t-student para r1 y r2 del modelo (8)-(9).
Cuando la alternativa a Ho es r1 <0 y r2 < 0 entonces el estadístico (a)
se reformula en:
R1T(g) = t12(g).I(r1 <0) + t22(g).I(r2 <0) (b)
Siguiendo de esta manera una alternativa conservadora que enfoca solo
valores estimados de ri <0 (si ri >0, entonces I(.)=0).
Por último para el caso de raíces unitarias parciales Hansen recomienda
observar los valores t-student para r1 y r2. Si alguno de los valores
“t” son estadísticamente significativos entonces se puede tomar como
evidencia a favor de raíces unitarias parciales.
Para determinar el grado de significación, Hansen desarrolla por
simulación los siguientes valores críticos.
Cuadro 4. Valores críticos para el test de raíz unitaria
Por último, para realizar inferencia en la muestra, se aplica nuevamente
boostraping en forma análoga a los procedimientos anteriores.
Una vez mas, la dificultad radica en la no identificación en la
hipótesis nula de raíz unitaria, de la variable threshold.
La hipótesis nula relevante es:
Ho: r1 = r2 = 0
contra las alternativas H1 o H2.
El procedimiento consiste en: estimar de (8)-(9) RT(g), posteriormente
se genera la serie yt* = F(f1, f2, r1=r2=0, ut*) donde ut* son puntos
aleatorios y se calcula repetidamente el estadístico RT*(g) restringido
en r=0.
Los p-values resultan del porcentaje de RT*(g) que exceden el RT(g)
observado.
VI RESULTADOS EMPIRICOS
En la práctica, los shocks en el mercado de trabajo tienen efectos
permanentes como efectos transitorios.
Mientras que algunas fluctuaciones cíclicas tienen efectos temporales,
cambios en algunas variables como la productividad, tipo de cambio,
precios de insumos, impuestos o tasas de interés real a menudo afectan
en forma permanente.
Al asumir múltiples regímenes de acuerdo a cambios en alguna variable
permanente, se logra captar a través del cambio de régimen los efectos
de largo plazo, mientras que la modelización univariada en cada régimen
permite captar la dinámica de corto plazo y los efectos transitorios.
En este trabajo se aplicó a la tasa de desempleo trimestral de
Montevideo para el periodo 1978:01-2002:03, diferentes estructuras
bi-lineares TAR(p,2) de acuerdo a diferentes variables umbral.
Se estimaron 16 modelos para la tasa de desempleo en niveles, utilizando
como variable de corte entre regímenes “f(.)” distintas tasas de
crecimiento de la tendencia del producto. (ver anexo I)
Con un período de retardo, se definieron como variables umbral las
siguientes tasas de crecimiento:
· una “diferencia larga”/ f(.) = log(PBIt-1) – log(PBIt-m-1)
· una “diferencia corta”/ f(.) = log(PBIt-m) – log(PBIt-m-1)
En ambos casos se estimaron los modelos con m de 1 a 4.
En cuanto a la modelización univariada en cada régimen se ajustaron
modelos AR(1) hasta AR(4) con idéntica estructura autorregresiva en cada
régimen.
Para la selección del mejor modelo se utilizaron los criterios AIC y BIC
que se presentan en el cuadro 6 para las diferentes estructuras
autorregresivas y variables umbral definidas anteriormente. [4]
En el cuadro 7 se exponen las probabilidades de no rechazo (p-values) de
la hipótesis nula de linearidad contra la alternativa de no linearidad
Threshold autorregresiva. La hipótesis nula de linearidad se define
como:
Ho: f = f1 = f2
donde fi = ai son los coeficientes autoregresivos del modelo
correspondiente.
Como se observa, los valores que minimizan los criterios AIC-BIC,
corresponden a los modelos autorregresivos mas parsimoniosos con
variables de corte en “diferencia larga”. En la mayoría de los casos
también se rechaza la hipótesis nula de linearidad al 10%.
De acuerdo a estos resultados se decidió optar por el modelo TAR(1,2)
con la diferencia larga f(.) = log(PBIt-1) – log(PBIt-4) como variable
umbral.
Para este modelo en particular se rechaza la hipótesis nula de
linearidad al 6%.
A continuación se presentan los resultados de la estimación para el
modelo seleccionado, mientras que en la figura 5 se clasifican las
observaciones de acuerdo a los regímenes estimados.
Cuadro 5. Resultados estimación modelo TAR(1,2)
Figura 5. Clasificación de observaciones por régimen
Como se observa de acuerdo a los resultados, el modelo clasifica las
observaciones en dos regímenes claramente diferenciados. Un régimen
expansivo, con la tasa de crecimiento del producto en tendencia (en
relación a tres trimestres anteriores y rezagada un período) creciendo
mas de un 1.2% y un régimen contractivo donde ocurre lo contrario.
Dado que en todos los modelos las particiones fueron similares (los
valores de corte oscilan entre un mínimo de –0.029 y un máximo de
–0.001, léase caída del producto del 2.9% y 0.1% respectivamente), se
definirán en forma genérica los regímenes como: un primer régimen (R1)
de crecimiento del desempleo que se corresponde con períodos de caída
del producto y un segundo régimen (R2) de caída del desempleo con
crecimiento de la producción. Este efecto resulta de la utilización del
crecimiento del producto como variable umbral dado el comportamiento
contracíclico del desempleo.
Un punto interesante que resulta de la estimación del modelo es la
significativa diferencia entre los coeficientes autorregresivos y las
constantes en ambos regímenes.
Mientras que en los periodos de contracción de la economía el desempleo
presenta un comportamiento dinámico dominado por una constante
significativa, con un coeficiente autorregresivo de 0.69, en los
períodos de expansión parece seguir un proceso cercano a un random walk
sin drift (la constante no es significativa). La evidencia parece
confirmar efectivamente un comportamiento claramente diferenciado del
desempleo según el estado de la economía.
Esta asimetría se expresa fundamentalmente en un crecimiento explosivo
del desempleo durante las contracciones (por el efecto “escalón” que
genera el drift) pero con una tendencia a la desaceleración (dado el
coeficiente autorregresivo de 0.69), mientras que, contrariamente en las
etapas de expansión, el desempleo parece mostrar un comportamiento
persistente o de lento declinio, que se expresa en el coeficiente de
autocorrelación cercano a la unidad (0.92).
La dinámica que resulta de modelo estimado se presenta en la siguiente
figura donde entre t0 y t1 se supone una contracción de la economía.
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