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INVERSION EXTRANJERA
Las corrientes de inversión recibidas por Colombia se mantuvieron en
niveles altos y estables hasta el año 1985; pero, a partir de esa fecha
se redujeron de forma drástica hasta que el cambio en política económica
y la apertura iniciada por el presidente César Gaviria estimularon
nuevamente a los inversores extranjeros.
La economía colombiana a partir de este momento, estuvo sujeta a un
intenso proceso de liberación en todos los ámbitos. En los años 90 se
eliminaron la mayoría de las restricciones a la inversión extranjera y
se redujeron los costos impositivos. A los extranjeros se les garantiza
el mismo tratamiento que a los colombianos en la casi totalidad de
sectores productivos, se eliminaron casi todas las restricciones a la
remisión de capital y los dividendos, y se acabó con el requisito de
aprobación previa por parte del DNP (excepto para producción de
servicios públicos y defensa nacional).
Mientras en 1990 los flujos netos de inversión alcanzaron los 501
millones de dólares (1,2% del producto interno bruto), en 1996
ascendieron a 3.683 millones (4,1% del producto nacional), es decir,
siete veces más que al principio del decenio y ganando tres puntos de
participación en el producto. Así, se creció con tasas del 43% como
promedio anual y se totalizaron en el período 11.484 millones de
dólares.
El mayor dinamismo se ha presentado en los sectores manufacturero,
financiero y de comunicaciones, y en menor grado en el comercio. En el
año 1996 el sector financiero recibió por primera vez más capital
extranjero que el manufacturero, representando el 35% y el 34%,
respectivamente.
La economía colombiana ha estado sujeta a una profunda liberación en los
últimos años. Este cambio se ha visto reflejado en todos lo ámbitos de
la Economía. En los años 90 se eliminaron la mayoría de las
restricciones a la inversión extranjera y se redujeron los costos
impositivos. A los extranjeros se les garantiza el mismo tratamiento que
a los colombianos en la casi totalidad de sectores productivos, se
eliminaron casi todas las restricciones a la remisión de capital y los
dividendos, y se acabó con el requisito de aprobación previa por parte
del DNP (excepto para producción de servicios públicos y defensa
nacional).
Como principal medida se autoriza a partir de 1989 la inversión
extranjera en el sector financiero (prohibida en 1975) y se dispone que
el máximo de capital que puede tener cada entidad es del 49%.
Posteriormente en 1990, se adelanta una apertura total a la inversión
extranjera. Esta inversión, se vio reflejada principalmente en dos
sectores. El primero de ellos son las grandes inversiones en el sector
bancario, principalmente por bancos españoles. Y el segundo, es la
inversión privada en portafolio que permite la entrada al mercado
colombiano de pequeños y grandes inversores hacia “papeles” nacionales.
La banca española y de otros países identificó en Latinoamérica un
mercado con márgenes de rentabilidad tres veces mayores que los logrados
en Europa y una baja penetración alcanzada por los bancos locales (en
Europa existe una sucursal por cada dos mil habitantes, mientras que en
Latinoamérica por cada sucursal hay doce mil habitantes) lo cual permite
tener amplias expectativas de crecimiento. Dentro de las inversiones
realizadas por los bancos españoles en Latinoamérica hay que reseñar las
siguientes: Por parte del BSCH, o Banco Santander (Banco de Negocios de
México, Banco Mexicano, Banco Bital México, Banco Santander Puerto Rico,
Leasing Puerto Rico, Banco Comercial Antioqueno Colombia, Banco de
Venezuela, Banco Santander Chile, Pensiones Chile, Banco Santander
Argentina, Banco del Sur Perú, Banco Asunción Paraguay, O'Higgins Chile
yTornquist Argentina). Y por parte del BBVA
(Banco Probursa de México, Banco Cremi México, Bancomer México, Banco
Oriente de México, BBV Puerto Rico, Banco Ganadero Colombia, Banco
Provincial de Venezuela, Banco Continental de Perú, Banco Francés de Rio
de la Plata Argentina y Uruguay). El negocio del Grupo Santander
consistió en la adquisición de Bancoquia y parte del Banco de Colombia;
en agosto de 1996 el Banco Bilbao Vizcaya concretó la compra de un
paquete de acciones de uno de los grandes bancos del país, el Banco
Ganadero, por un valor total de 328 millones de dólares, para
convertirse en su principal accionista (40%) como una muestra de
confianza en Colombia y bajo el criterio de que existen amplias
oportunidades de una mayor masificación de los servicios financieros.
Para el mercado financiero colombiano, la llegada de la banca española,
creó muchas expectativas, puesto que esta última venía con el firme
propósito de crecer, expandirse, ampliar la oferta de productos,
simplificar las operaciones, trabajar bajo una filosofía enfocada hacia
la eficiencia y el servicio al cliente; todo esto utilizando una
plataforma tecnológica bastante sólida y desarrollada.
Para contrarrestar la llegada de los bancos españoles, la banca local se
vio en la necesidad de realizar grandes inversiones en modernización
tecnológica, desarrollo de nuevos productos, publicidad masiva, etc. Por
otra parte hubo mucha actividad de fusiones y adquisiciones entre grupos
financieros locales, con el fin de fortalecerse y poder competir en
igualdad de condiciones con la banca española. Los ganadores de todo
este proceso fueron los clientes, quienes se beneficiaron al tener
acceso a una mayor gama de productos, contar con una tecnología más
avanzada en la prestación de servicios y mayor eficiencia en los
procesos.
Con respecto a la inversión privada en portafolio también existió un
notable cambio. Bajo las facultades de la ley 9 de 1991 se definió una
regulación más transparente que le abriría las puertas a los inversores
privados internacionales a las inversiones en portafolio al interior de
Colombia. Se han conformado de esta manera 122 Fondos de Inversión
extranjera (108 institucionales y 8 individuales), que están autorizados
para invertir en acciones, bonos obligatoriamente convertibles a
acciones y otros valores negociables en las bolsas del país.
Una de las pocas restricciones a este tipo de inversionistas es la
inversión en títulos del Banco Central o cualquier otro que tenga como
propósito desarrollar operaciones en el mercado monetario; también se
prohíbe poseer una proporción igual al 10% de las acciones con derecho a
voto, e igual o superior a 5% en el sector financiero, y tener una
proporción superior al 20% de su inversión en valores emitidos o
garantizados por instituciones financieras, diferentes a acciones o
bonos.
En la primera mitad de la década de los 90 las tasas de interés se
mantuvieron relativamente estables con excepción de la fuerte caída que
experimentaban a mediado de 1992. Sin embargo, a partir de 1995, con el
estallido de las reformas de liberación del sistema financiero y
específicamente de las tasas de interés, pasando a ser fijadas única y
exclusivamente por el mercado, han mostrado una evolución más clara de
la situación del sector.
Entre 1991 y 1993, el Banco Central, bajo una nueva política donde
emitía deuda a cambo de reservas internacionales (Certificados de
Cambio), aumentando así la cantidad de dinero, presionó a la baja las
tasas de interés, lo que acompañado del abandono del “crawling peg”,
generaría condiciones favorables para acentuar la apertura del mercado
financiero. Con la creación de una banda cambiaria en el 94 y la
eliminación de los Certificados de Cambio, significó el retorno a la
intervención esterilizada usando el mercado monetario en lugar del
cambiario. Las tasas de interés comienzan a subir a partir de Julio de
este año, el crédito se reduce y los medios de pago aumentan de manera
considerable.
Ya a finales de 1995, la tasa de captación del sistema financiero fue
del 33,95% (efectivo anual), mientras que la tasa real de colocación
(efectivo anual) se situó en el 44,23%; por su parte, la tasa de
referencia del mercado se situó en un promedio anual del 32,46%. En
1996, deben mencionarse los descensos de las tasas de interés, tanto
activa (DTF) como pasiva; en los últimos meses se registraron las tasas
de interés más bajas de los últimos años, aunque el sistema mantuvo el
margen financiero.
El exceso de liquidez caracterizó el mercado cambiario durante 1997,
aunque las razones para tal situación variaron de un semestre a otro.
Desde el último trimestre de 1996 y
hasta mediados de 1997, la debilidad de la demanda como resultado de la
desaceleración económica facilitó una reducción en las tasas de interés.
Así, la cartera creció hasta el 30% en junio de 1996 y se situó en el
20% doce meses después. Por su parte, la tasa de interés nominal cayó en
cerca de nueve puntos en junio de 1996, situándose en junio de 1997 en
el 34,1% la tasa activa (13,5% real) y en el 23,2% la pasiva (4,5%
real). El Banco de la República favoreció el relajamiento monetario y
consolidó el descenso de las tasas de interés: en marzo redujo la franja
para la tasa interbancaria y en mayo disminuyó la tasa de interés de sus
títulos de participación (OMA) en un punto. También en el mes de mayo se
cambió la franja para la base monetaria debido a que la demanda de
efectivo estaba creciendo por encima de las proyecciones.
A partir del segundo semestre, se advierte una recuperación de la
demanda de crédito basada en la recuperación económica. El crecimiento
de la cartera se acelera y a partir de septiembre empieza a ser mayor
que la tasa de interés pasiva, señal saludable para el sector
financiero. Sin embargo, el aumento de la demanda no se refleja en tasas
de interés mayores debido a la expansión de la oferta monetaria; de
hecho, la tasa activa se mantuvo en el rango del 32%-34% y la tasa
pasiva en el 23%-24% durante el segundo semestre de 1997. Además, el
Banco de la República redujo nuevamente la tasa de sus papeles para
cerrar el año en un 21,5%. La base monetaria comenzó a crecer con una
tasa de dos dígitos a partir de junio, para concluir el año con una
expansión del 24,5%, por encima de su franja respectiva. Una parte
importante de la expansión monetaria se debió a la redención de los
títulos de participación del banco emisor; así, los OMA crecieron hasta
los 2.000 millones de dólares como resultado de las operaciones
efectuadas en diciembre de 1996 debido a los flujos de capital
extraordinarios registrados ese mes. Esta situación se mantuvo más o
menos constante hasta agosto de 1997, cuando empezaron a reducirse
paulatinamente para casi desaparecer a finales del año.
OTROS CAMBIOS
También es importante destacar una serie de modificaciones que se fueron
adoptando con el paso del tiempo en la década de los 90. Con respecto a
la liberalización financiera se implantaron nuevas tendencias:
- Liberación de las tasas de interés que estaban controladas de forma
permanente por la autoridad económica. Tanto las tasas de captación como
las de colocación pasaron a ser fijadas por el mercado.
- Se eliminaron los controles cuantitativos al crédito.
- Se disminuyó la especialización de todas las entidades financieras,
pasando de un sistema de banca especializada con filiales a uno de
Multibanca que concentra una mayor cantidad de servicios en la misma
institución. Además permite que cualquier establecimiento de crédito se
puede convertir en Banco Hipotecario.
- Se reducen y simplifican las inversiones forzosas y substitutivas del
encaje.
Con respecto a la regulación, para disminuir los riesgos y aumentar la
eficiencia del sistema, se tomaron las siguientes medidas:
La liberalización del sistema financiero ha estado acompañada de
aumentos en las exigencias de capital. Se pasa a exigir además del
tradicional porcentaje obre el tipo de depósito, una relación de
solvencia mínima.
- Se establecen niveles más exigentes para calificar la cartera y se
fortalecen las reglas acerca de la provisión sobre cartera vencida.
También aparecen nuevos factores de evaluación para las entidades del
sector.
- Los niveles de encaje vienen disminuyendo de manera considerable. Esto
responde, a que en lugar de reducirlos arbitrariamente, la autoridad
monetaria lo ha homogeneizado desde el punto de vista de los activos. Se
ha reducido la dispersión de los mismos y se han establecido máximos
para no comprometer la estabilidad cambiaria y financiera.
- Acerca de la Posición Propia y el Riesgo Cambiario. Se estableció que
en economías como la colombiana, es más factible el riesgo de una
devaluación acelerada que el de una revaluación. Por esto a las
entidades financieras se les prohíbe estar cortas de moneda extranjera,
pero se les permite estar largas hasta en un 20% de su patrimonio.
BIBLIOGRAFÍA
• GIRÓN Alicia y CORREA Eugenia. Mercados Financieros Globales:
Desregulación y Crisis Financieras.
• RESTREPO Ramírez, Andrea y otros. Las reformas financiera y de
capitales en Colombia: su evolución y alcance la luz del crecimiento
económico.
• REVISTA DEL BANCO DE LA REPÚBLICA. Nota Editorial. Septiembre de
2000.
• UNIVERSITAS. La intervención del Estado en el sector financiero,
asegurador y bursátil.
• URIBE E. José Darío. Flujos de Capital en Colombia.
• ZULETA G. Hernando. Una visión general del sistema financiero
colombiano.
Juan Esteban es Estudiante de Economía y Desarrollo en la Universidad
Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia
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