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La importancia de los impuestos indirectos en los países de rentas bajas
se debe en gran medida a aspectos de administración y cumplimientos
tributarios. Resulta significativamente más sencillo administrar y
recaudar impuestos indirectos que administrar impuestos sobre la renta.
Los derechos de aduana, por ejemplo, son relativamente fáciles de
recaudar, por que todos los bienes entran al país a través de un puerto
que puede ser controlado por los administradores tributarios. A los
importadores que no cumplen con los derechos de aduana (o no
proporcionan garantía suficiente) no se les permite retirar sus bienes.
El impuesto sobre la renta, por otro lado, es mucho más difícil de
administrar debido a que el impuesto no puede ser recaudado a través de
controles físicos. Las autoridades más bien requieren que se presente
una declaración y deben invertir recursos para verificar la renta
declarada. La única excepción es la renta sujeta a impuesto mediante
retención, pero aun en este caso las autoridades tienen que supervisar a
los agentes de retención para garantizar la transferencia al gobierno de
los impuestos retenidos. La solución de política a estos problemas
igualmente consta de tres partes: Primero, un reconocimiento de que la
adaptación del sistema tributario para lograr algún balance preciso de
los objetivos sociales y económicos es necesaria, segundo no se puede
lograr algunas ganancias cambiando la combinación de impuesto directos e
indirectos, pero que cada instrumento de ingresos específicos debe
mantenerse relativamente bien definido; tercero, el entendimiento de que
una estructura tributaria sólida sin adecuada atención a la
administración tributaria no constituye una política tributaria
deseable.
Instrumentos Fiscales Utilizados en Venezuela.
El sistema impositivo venezolano muestra una marcada dependencia con
respecto al petróleo. Tal afirmación se hace evidente al constatar que
los ingresos petroleros en 1989 representaban un 60% de los ingresos
fiscales totales. El impuesto sobre la renta aplicada a personas
naturales apenas contribuye con un 2.5% de lo recaudado, mientras que
otros impuestos como los que pechan a licores, cigarrillos, fósforos,
sucesiones etc., apenas aportan un 2% de lo recaudado.
En un intento por disminuir la dependencia fiscal con respecto al
petróleo, se han utilizado distintos tipos de impuestos entre los cuales
se encuentran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Sobre las
Ventas (ISV), el Impuesto sobre las Ventas al Mayor y al Consumo
Suntuario (ISVM), el Impuesto a los Activos Empresariales (IAE), y el
Impuesto al Débito Bancario (IDB), esto supuso la modernización del
sistema tributario venezolano, junto con la creación del Servicio
Nacional Integrado de Administración Tributaria. Luego de la Apertura
Petrolera, los niveles de recaudación de impuestos no petroleros han
aumentado considerablemente llegando a representar un 50% del total de
ingresos recaudados y llevando los ingresos petroleros a un nivel del
35% del total de los ingresos.
Actualmente en el país se aplican los siguientes impuestos (no
petroleros).
IVA (Impuesto al Valor Agregado)
IDB (Impuesto al Débito Bancario) (De aplicación temporal)
ISLR (Impuesto sobre la renta)
IAE (Impuesto a los Activos Empresariales)
IAEA (Impuesto sobre Alcohol y Especies Alcohólicas)
ISDRC (Impuesto sobre Sucesiones, Donaciones y Ramos Conexos)
TF (Timbres Fiscales)
ISCMT (Impuesto Sobre Cigarrillos y Manufactura de Tabaco)
EORNF (Estatuto Orgánico de la Renta Nacional Fósforos).
8. Politica aduanera
¿Qué es una Aduana?.
Antes de entrar en materia de política aduanera, debemos explicar lo que
son las aduanas. Una Aduana es un ente público de carácter nacional
prestador de servicios, y cuyas actividades de control están destinadas
a lograr que el paso por el territorio nacional de mercancías
extranjeras, nacionales o nacionalizadas se realice conforme a la
normativa legal. La Circunscripción Aduanera es el territorio aduanero
delimitado para cada aduana principal dentro de la cual ésta ejercerá la
potestad aduanera. (Art. 1 del Reglamento de la Ley Orgánica de
Aduanas).
La circunscripción aduanera está integrada por las respectivas oficinas,
patios, zonas de depósitos, almacenes, atracaderos, fondeaderos, pistas
de aterrizaje, avanzadas y en general por los lugares donde los
vehículos o medios de transporte realizan operaciones inmediatas y donde
las mercancías que no hayan sido objeto de desaduanamiento quedan
depositadas.
Funciones de las Gerencias de Aduanas.
De conformidad con lo establecido en el Artículo 118 de la Resolución Nº
32
del Ministerio de Hacienda, las funciones de las Gerencias de Aduanas
Principales son:
1) La aplicación de las normas y disposiciones que regulan las
obligaciones de la renta aduanera, los procesos de administración,
recaudación, control, liquidación de los tributos aduaneros dentro de la
circunscripción que le corresponda, en el ejercicio de la potestad
aduanera de acuerdo con la normativa vigente.
2) El cumplimiento de las funciones administrativas, relacionadas con
los asuntos del Servicio Regional de Administración Tributaria y las
unidades adscritas a su Región Administrativa que garanticen el
funcionamiento y logro de los planes, programas y demás instrucciones
que establezca el SENIAT.
3) La aplicación de los sistemas administrativos y financieros, de
acuerdo a las normas y procedimientos establecidos por el nivel central
o normativo y demás disposiciones establecidas en el ordenamiento
jurídico.
4) Las demás que se les atribuyan por Resolución.
La Gerencia de Aduanas, como unidad ejecutora de la política aduanera
nacional, procura el cumplimiento de la legislación aduanera y del
mejoramiento de los procedimientos aduaneros, para responder a los
problemas planteados ante las metas de recaudación fiscal por este ramo,
vinculadas a la superación de los niveles de evasión fiscal, los niveles
de protección a las industrias, los obstáculos del comercio, los
desequilibrios de la balanza comercial y las reservas internacionales.
Para ello es necesario paralelamente, con el apoyo de la inversión
privada y de los organismos multilaterales, acometer mejoras inmediatas
en la infraestructura portuaria y aeroportuaria, revisar las alícuotas
de los tributos aduaneros y afinar los mecanismos de recaudación de
otros tributos conexos a la actividad importadora, simplificar los
trámites aduaneros in situ y ampliar la fuerza del control posterior,
actualizar la legislación vigente de acuerdo a parámetros medibles en
base al manejo de sistemas informáticos, y lo más importante, mejorar
continuamente y mantener en altos niveles de motivación y calidad en el
servicio a los funcionarios contratados por la Administración
Tributaria.
Política Aduanera Venezolana.
Es el conjunto de ideas basadas en los principios de la Política Fiscal,
sobre las cuales descansan las normas y los procedimientos
administrativos que emplea el Estado para obtener los medios que regulan
los asuntos económicos provenientes del intercambio de bienes y/o
servicios con otros países, a través de las relaciones internacionales
que se establecen para lograr la fluidez del comercio exterior.
Mediante las relaciones internacionales que se establecen entre los
países, se logran suscribir Acuerdos, Pactos, Tratados, Convenios,
procesos de integración y otros mecanismos de negociación que permiten
facilitar el comercio internacional en pro de la globalización de la
economía mundial.
La Política Aduanera tiene como uno de sus propósitos la organización de
sistemas y procedimientos para facilitar las operaciones a través del
servicio aduanero, controlar los flujos de comercio exterior, ponderar
el impacto de los derechos aplicables a los productos importados, dar
cumplimiento a las normas sanitarias, ambientales y de seguridad de las
personas y establecer los incentivos o estímulos a los productos
exportables con la finalidad de fomentar el desarrollo interno del país.
Asimismo, la Política Aduanera está dirigida a cumplir funciones de
orden fiscal para procurar la gestión del tributo, el control posterior,
la represión del contrabando, contrarrestar la evasión y lograr la
recaudación efectiva de la renta aduanera.
La Política Aduanera Como Instrumento de Negociación:
En este sentido, la política aduanera actual se aparta cada vez más del
espíritu meramente fiscalista, para introducir en sus principios
elementos económicos que permitan lograr un equilibrio en la
distribución de bienes y servicios que obedezcan a la oferta y demanda
del mercado, compensando de alguna manera el sacrificio fiscal que hace
el Estado para beneficiar al consumidor final, alcanzar la fluidez del
aparato productivo y obtener la recaudación efectiva de los impuestos
aduaneros correspondientes, como componentes del total de los ingresos
fiscales que soportan al presupuesto de la nación.
La Política Aduanera Como Instrumento Jurídico:
Las operaciones de comercio exterior que se materializan como tales a
través del servicio aduanero, desde el punto de vista de la
Administración, se tratan de una serie de procedimientos administrativos
distintos que están regulados por una ley ad hoc, sin afectar el
carácter orgánico y muy específico de la normativa aduanera como parte
de la legislación fiscal venezolana.
Sin embargo, existen otros instrumentos jurídicos que son superiores en
jerarquía a la Ley Orgánica de Aduanas, tales como el nuevo Código
Orgánico Tributario y las normas supranacionales y de Derecho
Comunitario como principales ideas de la estructura del sistema
jurídico-tributario nacional, que afectan a la materia aduanera.
Esas ideas pueden ser expresadas, mediante las facultades que la Ley
otorga a tan importante instrumento, para mantener una estructura real
donde no prive el interés particular sobre el interés colectivo, y
puedan existir actuaciones basadas en la justicia de un órgano
tribunalicio o judicial que se pronuncie con verdadera competencia sobre
materias tributarias.
Por ello, estas normas debidamente adaptadas a nuestra realidad jurídica
pueden mejorar nuestras relaciones comerciales internacionales, incluso
lograr una transformación en las formas de negociación. Algunos países
consideran los tratados o convenios internacionales, una fuente jurídica
más importante que sus leyes internas, sólo apenas inferior a su
Constitución Nacional.
De los varios acuerdos, tratados y convenios que existen, se puede
mencionar como uno de los más trascendentes el Acuerdo General de
Aranceles y Comercio GATT, cuya característica más sobresaliente en su
historia es el hecho de que, desde la Segunda Guerra Mundial y por
primera vez en la historia de la humanidad, determinados países
aceptaron un código de normas prácticas y equitativas para el comercio
internacional, cooperando todos en la reducción de los obstáculos a sus
intercambios comerciales, lo que se ha considerado como una cooperación
de carácter global cuyos objetivos fundamentales son:
§ Contribuir al mejoramiento de los niveles de vida.
§ Procurar el pleno empleo.
§ Aprovechamiento cualitativo de los recursos mundiales.
§ Desarrollar la producción en economías de escala.
§ Estimular el intercambio especializado de mercancías.
§ Fomentar el crecimiento y el desarrollo económicos.
En los últimos años se ha hecho más hincapié en el desarrollo del
comercio internacional y la supresión de los obstáculos que se oponen al
comercio y a los problemas comerciales que enfrentan los países menos
desarrollados. De hecho, los convenios internacionales son también
instrumentos jurídicos que regulan la actividad aduanera, y son de
obligatorio cumplimiento.
Al señalar las bondades de las normas supranacionales evidentemente
estamos señalando las ventajas de una Política Aduanera convenientemente
instrumentada que pretende para sus miembros los siguientes propósitos:
§ Mejorar las relaciones de intercambio.
§ Aumentar el poder de negociación.
§ Conquistar nuevos mercados.
§ Equilibrar las relaciones de poder o diferencias económicas
§ Proteger a los productores eficientes.
§ Reducir el consumo suntuario.
§ Brindar seguridad jurídica.
§ Ayudar a la distribución de los recursos.
§ Fomentar la industrialización.
§ Expandir la producción.
§ Aumentar el ahorro de divisas.
§ Mejorar la balanza de pagos.
§ Reducir el índice de desempleo.
§ Elevar el bienestar social.
§ Estabilizar el aporte de la renta aduanera en los ingresos fiscales.
9. Repercusiones de la Política Fiscal en Venezuela.
Definitivamente que la política económica aplicada en cualquier país
tendrá una repercusión positiva o negativa sobre la sociedad que
conforma dicho país, incluyendo empresas, ciudadanos, industrias, etc.
En el caso de Venezuela, lamentablemente es necesario reconocer que las
políticas económicas y por ende las políticas fiscales aplicada a lo
largo de los últimos 50 años, no han sido más que incoherentes medidas
contrarias a lo que aconseja la Teoría económica positiva, al contrario
solo han logrado arrastrar al país a un profundo estancamiento del cual
resulta muy difícil, pero no imposible de salir.
Para explicar las consecuencias que puede tener una política fiscal mal
aplicada sobre la sociedad tomaremos como ejemplo las políticas
aplicadas durante el segundo período presidencial Carlos Andrés Pérez,
el cual es tristemente recordado como un período de profunda crisis
económica en el país y de gran inestabilidad política que tuvo como
resultado los sucesos ocurridos el 27 y 28 de Febrero de 1989, el 4 de
Febrero y 27 de Noviembre de 1992 y finalmente la destitución del
Presidente en 1993.
La Venezuela de 1989 era muy distinta a la de 1974, cuando la bonanza
petrolera ocasionada por la crisis de los países árabes nos colocó como
el único proveedor seguro de petróleo para las naciones occidentales.
Por el contrario el país encaraba el dilema de cómo resolver el déficit
del sector público, la deuda pública externa superaba en relación de 4
dólares a 1 los niveles de las reservas internacionales, el gobierno
anterior había suscrito un acuerdo de refinanciamiento de la deuda que
obviamente resultaba imposible de honrar.
La inflación se acercaba al 30%, reflejando la artificialidad de la
economía venezolana, producto del estricto control de precios que
existía más un sinnúmero de subsidios. Era evidente que esos mecanismos
eran ya insostenibles, pues ni el Estado poseía los recursos para seguir
otorgando subsidios, ni las empresas privadas estaban en capacidad de
subsistir bajo el régimen de control de precios, al cual estaban siendo
sometidas.
Por último el signo monetario venezolano padecía las consecuencias de
sucesivas devaluaciones. Se había impuesto un estricto control de
cambios administrado por RECADI, que se caracterizaba por los más
increíbles niveles de corrupción. A finales de 1988 la tasa de cambio
preferencial era de Bs. 14,50 por Dólar; en tanto que en el mercado
libre o paralelo, el Bolívar llegó a cotizarse a la cifra de Bs. 40 por
Dólar. Bien la realidad de la crisis económica venezolana para ese
momento habría obligado a cualquiera a asumir una serie de medidas
orientadas a resolver esa situación. El país tendría que pagar las
consecuencias de las irresponsabilidades cometidas durante los 20 años
anteriores, “las leyes económicas son duras, pero son leyes” había que
apretarse el cinturón.
El tren ministerial estaba formado por excelentes profesionales los
cuales diseñaron las políticas económicas que se aplicarían en el
período, en materia fiscal llamado Programa de Ajustes Macroeconómicos.
Se tomó la decisión de liberar los precios del mercado, ya que era
imposible mantener los subsidios que permitían este estricto control
sobre los precios, esto ocasionó inmediatamente una tendencia alcista
muy difícil de asimilar para la población.
La progresiva devaluación del signo monetario se traducía en un
incremento en los precios y por consiguiente un aumento en los costos de
producción, sin embargo los recursos provenientes de la devaluación
fueron el principal mecanismo para la reducción del déficit fiscal. Se
cree sin embargo que no se debió devaluar en forma tan agresiva la
moneda venezolana, y tratar de reducir el déficit fiscal contrayendo al
máximo el gasto publico, cosa que no se tomó muy en cuenta; ya que la
devaluación equivale a la aplicación de un impuesto indirecto, altamente
regresivo que afecta a todos los sectores del país.
Se trazó la meta de modificar la estructura tributaria del país
orientándola hacia una reducción de las tasas máximas aplicables por
concepto del impuesto sobre la renta, además se anunciaba la intención
de aplicar un impuesto indirecto sobre el valor agregado, esto
representaba claramente una orientación hacia las políticas de oferta.
Sin embargo, la tardanza en el Congreso para aprobar el impuesto al
valor agregado, obligó al Gobierno a incurrir en las devaluaciones antes
mencionadas para cubrir sus déficits, fiscales, esto representa
claramente una medida coyuntural relativa a políticas de demanda.
Esta contradicción entre la política expansiva del gasto público y las
políticas restrictivas, obliga al BCV a la aplicación de medidas como la
emisión de Bono cero cupón y el aumento del encaje legal de los bancos,
a fin de absorber el excedente monetario derivado de esta situación,
trayendo nuevos ingredientes a la ya insostenible situación del estado.
Para evitar un poco esta situación se inicia en el país un proceso de
privatización de algunas empresas del Estado, caracterizadas por arrojar
solamente perdidas en lugar de ganancias, esto tiene como finalidad
reducir el déficit del Estado, ahorrando de esta manera millones de
dólares en inversiones que no tienen ningún sentido al gobierno y
transfiriendo esos activos improductivos a manos privadas. A su vez las
empresas que continuaban en manos del Estado se vieron en la necesidad
de sincerar las tarifas de sus bienes y servicios, incidiendo nuevamente
en el alza de los precios y la inflación.
En esa época aparece una nueva crisis petrolera, al estallar la Guerra
en el Golfo Pérsico, los ingresos petroleros aumentaron
considerablemente originando una acción expansiva que financió el
déficit interno de la economía, teniendo un efecto expansivo sobre la
demanda agregada, generando más presiones alcistas sobre los precios, lo
que obligo a instrumentar políticas monetarias de signo contrario,
causando un alza en las tasas de interés con el consiguiente efecto
restrictivo sobre la inversión privada.
Estos y muchos otros factores de carácter no fiscalista, sino
monetarios, financieros, sociales y políticos, así como la aparente
falta de interés por parte del Jefe del Estado por atender los asuntos
internos de su política económica fueron creando un nivel de angustia
general, que resultó en el estallido social de Febrero de 1989. Creando
más inestabilidad para desembocar en los sucesos del 4F y 27N de 1992,
todo esto solo logró llevar a Venezuela a una situación peor de la que
se encontraba en ese momento. Llevándonos por caminos jamás vistos en
Venezuela en los años de Democracia, como lo fue la posterior
destitución del Presidente en 1993.
La política económica aplicada por el Gobierno del Presidente Pérez, si
bien tenía serias contradicciones internas, podría de alguna forma
mejorar la situación, o por lo menos detener el proceso negativo de la
economía, sentando las bases para iniciar el crecimiento económico; sin
embargo; el Presidente Pérez no se preocupó por convencer a su partido,
a la oposición ni a la sociedad de la necesidad de la aplicación de
estas medidas, no se ocupó de poner el ejemplo, reduciendo el tamaño del
Estado, o por lo menos racionalizándolo para hacerlo más efectivo,
cometió el gran error de todos los Gobiernos anteriores, tratar los
excedentes petroleros originados por crisis pasajeras como si fueran
eternos, incurriendo así en mayores déficits e inflación, en fin el
Gobierno del Presidente Pérez aplicó medidas necesarias pero no explicó
la necesidad de las mismas, lo que ocasionó graves repercusiones sobre
la sociedad venezolana, sobre la industria y sobre la economía en
general.
10. Conclusiones y Sugerencias.
Podemos concluir que la Política Fiscal es de gran importancia para el
desarrollo económico de cualquier nación, esta debe ser adaptada a las
realidades de cada nación, cuidadosamente estudiada y ser aplicada con
la más estricta disciplina, a fin de lograr los objetivos de crecimiento
económico y desarrollo que persigue la Teoría Económica.
Hemos visto como la política fiscal puede estar orientada hacia dos
corrientes principales; las políticas de demanda o teoría Keynesiana; y
las políticas de Oferta defendida pos Friedman, ambas, sin embargo,
buscan el equilibrio macroeconómica necesario para lograr el crecimiento
sostenido y el desarrollo de las naciones, aunque a través de distintos
métodos.
El Keynesianismo, se concentra en medidas coyunturales, es decir, de
políticas intervencionistas del Estado, a fin de generar un
desplazamiento de la curva de la demanda agregada, con el fin de
equilibrar la situación económica y lograr la situación de pleno empleo.
Sin embargo por tratarse de medidas coyunturales, estas pueden y deben
ser reducidas gradualmente, una vez alcanzado el fin deseado debe
dejarse nuevamente en manos del mercado el destino económico, el Estado
sólo debe intervenir cuando el mercado no logre por si solo equilibrar
la situación, sin embargo una vez logrado el equilibrio, el Estado debe
retirarse nuevamente a sus funciones de supervisión y dejar que las
fuerzas naturales de oferta y demanda del mercado sigan su curso.
Las políticas de oferta por su parte arguyen que las políticas de
demanda generan un efecto devastador a largo plazo como lo es la
inflación y el endeudamiento, así como una nueva plaga económica: la
estanflación, producto de la excesiva aplicación de políticas de demanda
las cuales auspician un incremento en el gasto público del Estado con el
fin de activar el crecimiento económico, aunque se incurra en déficits
fiscales. La estanflación, reúne todas las características del
estancamiento económico (desempleo, industria paralizada) junto con la
ya referida inflación producto del aumento de los precios generados por
los incrementos en la masa monetaria de creados en las políticas
keynesianas. Las políticas de la oferta proponen un control estricto
sobre la oferta monetaria, a fin de que este posea una tasa de
crecimiento constante que; sin generar inflación logre los propósitos
del crecimiento económico y desarrollo perseguido, para evitar el
estancamiento de la economía.
Las políticas de oferta se orientan a flexibilizar las reglas del juego
dentro de la economía, evitando las presiones sobre los distintos
componentes del sistema productivo, aspirando a constituirse en una
acción coherente encaminada a propiciar el natural discurrir de las
fuerzas que actúan en el mercado. En fin al contrario de las medidas
coyunturales de las políticas de demanda, la política de oferta se traza
a muy largo plazo, para lograr el equilibrio.
Con referencia al caso venezolano, siempre hemos estado conscientes del
gran potencial económico que tiene nuestro país, enormes reservas
petroleras, auríferas y mineras parecen inagotables, igualmente contamos
con grandes posibilidades en materia agrícola, turística y
manufacturera. Lamentablemente la excesiva aplicación de las políticas
de demanda que arrastraron a nuestra economía hasta la actual situación
permitió que se creara en nuestro país una mentalidad de que no somos
capaces de lograr ningún avance si el Estado no interviene, es cierto
que debido al enorme déficit fiscal y nivel de endeudamiento, el Estado
no puede, ni debe continuar con políticas expansionistas y
proteccionistas, debemos abrir nuestra economía a la inversión
proporcionando seguridad en materia jurídica y fiscal, atraer las
inversiones para desarrollar y explotar nuestro enorme potencial.
Esto solo se logrará a medida que se logre un equilibrio económico y los
frutos de ese proceso no se observarán de inmediato, debemos asumir la
responsabilidad por tantos años de despilfarro económico e intervención
del Estado en los asuntos económicos, dejar que poco a poco sean las
fuerzas naturales del mercado las que logren la reactivación económica
de nuestro país.
Pero antes debemos asumir los riesgos y sacrificios que esto representa
en aras de obtener un mejor futuro; no se puede ser pesimista y pensar
que la situación no tiene salida, solo debemos asumir el reto,
sincerando nuestra economía, creando una disciplina fiscal acorde a las
necesidades, reduciendo el tamaño del Estado y evitando el
intervencionismo del mismo, propiciar la aplicación de la economía de
mercado, eliminar las medidas proteccionistas, eliminar trabas y
controles innecesarias en la actividad económica, aplicar políticas de
flexibilización de precios y salarios, establecer límites al crecimiento
monetario y propiciar la movilidad y capacitación de la fuerza laboral.
Este conjunto de medidas no dará sus frutos inmediatamente por el
contrario representan un lento pero continuo mejoramiento de la economía
venezolana hasta lograr su total recuperación, esperemos que nuestros
gobernantes actuales y los futuros logren entenderse unos con otros y
trabajar en conjunto para lograr el recuperamiento de la economía
Venezolana.
11. Bibliografía y Material de Investigación.
Toro Hardy, José: Fundamentos de Teoría Económica. Un Análisis de la
Política Económica Venezolana, Editorial Panapo, Caracas 1993.
Gonzalez, Domingo/ MEZA, Antonio: Tratado Moderno de Economía General.
South Western. México.
Favela, Miguél: Política Fiscal, Internet.
Vilca, Gladys: Política Económica y Gestión Tributaria, Internet.
Red Platino: Plataforma Nacional de Información Oficial del Estado
Venezolano. (www.platino.gov.ve)
Seniat: Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria.
Internet; (www.seniat.gov.ve)
Cordiplan: Programa Económico 2000. Ministerio de Planificación y
Desarrollo. www.cordiplan.gov.ve
Venezuela Analitica: Research. El comportamiento de la economía en el
2000. (www.analitica.com)
Resumen:
La política fiscal es el instrumento mediante el cual el Estado realiza
sus funciones de gasto público, impuestos, estabilización y
planificación de la política económica de la nación. La política fiscal
aplicada en venezuela, ha sido mal manejada a traves de los años, como
consecuencia hoy en día el país presenta una de los deficits fiscales
más altos de Latinoamérica y se encuentra en un proceso de estancamiento
e inflación del cual resulta dificil, mas no imposible salir.
Presentamos un análisis de la política fiscal actual y sus compenentes.
Autor:
Gonzalo Eduardo Castillo García
contactogc@cantv.net
23 años
Estudiante de 3er Semestre de Administración de Empresas
Instituto Universitario Mariscal Sucre
Caracas, Venezuela
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