INTRODUCCIÓN
El programa de desarrollo que suponía la apertura económica no se
realizó, el paso de una economía protegida con un mercado cautivo a una
economía abierta y competitiva tropezó con graves problemas de
aplicación que no se contemplaron al momento de su implementación.
Vivimos en un mundo que se globaliza y la falta de coordinación entre la
realidad productiva y la puesta en marcha de las reformas llevó a la
economía nacional a un franco deterioro en todos los ordenes.
En la presente Monografía, queremos participar en el debate acerca de la
Política Industrial más adecuada para conseguir los objetivos de
desarrollo y crecimiento que necesitamos para mejorar tanto el nivel
económico como el nivel de vida de nuestra sociedad, asumiendo el reto
bajo los parámetros que rigen a una economía abierta que busca
insertarse exitosamente en el mercado mundial.
El presente trabajo consta de tres capítulos, concatenados y
complementarios. En el primer capítulo, mostraremos el proceso de
implementación del modelo de apertura en la década pasada, sus
repercusiones sociales en todos los campos y la relación existente entre
el proceso de apertura y los problemas de desindustrialización en
Colombia, indicaremos las características de nuestro sector externo en
dicho proceso, buscaremos demostrar que aunque la apertura suponía un
fortalecimiento del aparato exterior, hasta el momento el resultado ha
sido el contrario y cada día somos más dependientes del comportamiento
de nuestras exportaciones primarias.
En el segundo capítulo mostraremos un resumen de la situación industrial
en Colombia, las repercusiones que el proceso de globalización ha tenido
sobre nuestro aparato industrial y las tendencias mundiales que se han
dado en torno al desarrollo del tejido productivo.
Para finalizar, mostraremos el entorno competitivo colombiano, en donde
nos adentraremos en los temas de productividad y competitividad,
mostrando las políticas de ciencia y tecnología y buscando demostrar que
éstas son insuficientes en un mundo en donde las ventajas se construyen
y no son producto de la riqueza física o natural.
Entendemos que el incremento de la productividad de nuestro país, es el
único camino que nos conducirá a un mayor nivel de vida de la población
en el corto plazo, teniendo en cuenta que para lograrlo; necesitamos
mejorar los niveles de nuestra inversión en capital humano y capital
físico para afectar de manera clara y positiva la tasa de crecimiento
colombiana.
Esperamos que este esfuerzo por contribuir a la solución de la
problemática social y económica rinda frutos que puedan ser asumidos de
manera práctica y que no constituya un simple planteamiento teórico; es
decir que pueda ser tenido en cuenta para la construcción de la Política
Industrial exitosa en Colombia.
1. APERTURA ECONÓMICA, GLOBALIZACIÓN Y COMERCIO EXTERIOR
Vivimos en un mundo cambiante en donde existe un nuevo juego, hay nuevas
reglas y se deben aplicar nuevas estrategias. El triunfo del capitalismo
sobre el comunismo, y la consiguiente globalización mundial, bajo las
reglas de libertad económica, propiedad privada y en general los pilares
de dicho sistema social, nos impone cambiar y ser más eficientes,
competitivos y dinámicos, para insertarnos exitosamente en un mundo
unipolar.
Lester C, Thurow[1], afirma que hoy el mundo se encuentra en un período
de equilibrio interrumpido, y que dicho equilibrio es causado por cinco
tendencias que están marcando el juego económico mundial. Vivimos en un
mundo sin comunismo, en donde el cambio tecnológico hace que las
industrias se basen en la capacidad intelectual, con índices
demográficos nunca antes vistos, bajo un proceso de globalización
acelerado y en donde parece no existir un poder político o militar
dominante que maneje al mundo sin algún tipo de resistencia económica.
Con el fin del comunismo, un tercio de la humanidad y un cuarto de la
superficie total de la Tierra que solían estar controlados por ese
sistema se incorporan al viejo mundo capitalista. Aquellos que
originariamente vivían bajo el comunismo cambian radicalmente su
condición de vida, sus valores y el mapa económico mundial parece
eliminar fronteras. A este hecho, se debe sumar que la población mundial
está en crecimiento, se desplaza y se envejece. La explosión
demográfica, aumenta la miseria en muchas regiones del mundo y el
desempleo crece cuando la mano de obra no calificada no es necesaria en
un mundo industrial desarrollado.
Respecto a las realidades industriales, encontramos un cambio técnico
hacia una era dominada por las industrias basadas en la capacidad
intelectual del hombre, las cuales debido a los inmensos avances en la
productividad, necesitan de mercados globales, en donde los cambios en
la tecnología, el transporte y las comunicaciones están creando un mundo
en donde todo se puede hacer y vender en cualquier parte de la tierra y
la economía global está cada vez más conectada.
Alain Touraine[2], al darnos una noción sobre globalización afirma: ...
"hay que ver en la idea de globalización una relación que enmascara el
mantenimiento de las relaciones de dominación económica al introducir la
imagen de un conjunto económico mundial autoregulado o fuera del alcance
de la intervención de los centros de decisión política... no puede
aceptarse en modo alguno como la descripción de un tipo societal nuevo y
perdurable".
La globalización, se ha olvidado del individuo, de sus diferencias y de
su identidad, imponiendo una dinámica en las sociedades modernas que
afecta a las minorías, a las pequeñas etnias y a las sociedades
pequeñas. El triunfo del sistema capitalista, y sobre todo del capital
financiero, se ha olvidado de los patrones culturales, de las
tradiciones, y nos ha impuesto un ritmo de vida diferente al que
estábamos acostumbrados anteriormente.
El proceso de globalización, también puede asociarse con la expansión de
la actividad económica, sin que las fronteras nacionales constituyan
obstáculos de relieve, asociándose el fenómeno con el libre cambio de
mercancías. Además, la globalización, abarca factores más amplios: En
primer lugar, hay que tener en cuenta los incrementos registrados en los
flujos de inversión directa. Entre 1982 y 1992, por ejemplo, estos
flujos aumentaron en un porcentaje medio del 30% anual en el mundo, un
ritmo de crecimiento cinco veces superior al del comercio mundial y 10
veces superior al del producto mundial[3]. En los últimos diez años 63
países en desarrollo redujeron de manera significativa sus restricciones
aduaneras. Sin embargo, durante el mismo período 22 países miembros de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
elevaron sus barreras, especialmente las no arancelarias, que inciden en
los productos agrícolas, productos siderúrgicos, aparatos electrónicos,
calzado y prendas de vestir. Se calcula que el porcentaje del comercio
de productos manufacturados afectado por estas medidas proteccionistas
aumentó desde el 14% del total, en 1981, a más del 19% en 1990.
Otro de los fenómenos más importantes de los últimos años es la
globalización de las finanzas. Las transacciones diarias en los mercados
de cambio evolucionaron de 15.000 millones de dólares en 1973 a 1,3
billones en 1997, una cantidad casi 60 veces superior al flujo comercial
diario. Asimismo se calcula que el total de los activos financieros
objeto de transacción en el mundo aumentó de los 5 billones en 1980 a 35
billones en 1992, lo que equivale al doble del PIB de todos los países
de la OCDE reunidos. En resumen, la actual etapa de globalización se
caracteriza por la ampliación de la globalización comercial, de forma
simultánea a la importante globalización financiera, junto a las
tendencias de regionalización de los mercados de bienes y servicios, de
progreso tecnológico vertiginoso y de generalización de los sistemas
flexibles de producción.
1.1 EFECTOS DE LA GLOBALIZACIÓN
Los efectos para países como Colombia, son ampliamente debatidos, pero
parece haber consenso en afirmar que los procesos de globalización están
incrementando la brecha entre los países desarrollados y el mundo
subdesarrollado. Se sabe, por ejemplo, que el 80 por ciento del comercio
mundial ocurre entre Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, y que los
mercados de la periferia como Colombia no son interesantes para las
grandes corporaciones multinacionales, dada su baja capacidad de
consumo[4].
La realidad nos indica que lo que era productivo y competitivo el día de
ayer no lo es más hoy. Es decir, lo que era competitivo en un mercado
regional o nacional no esta resultando serlo en el nuevo mercado
globalizado. Lo que está implicando la destrucción masiva de las
capacidades productivas que se encuentran en manos de la gran mayoría de
los productores y trabajadores de los países periféricos.
La globalización ha implicado varios problemas para países como Colombia
y sería importante destacar los siguientes elementos en torno a los
procesos de apertura y globalización.
Características del proceso en los países de la periferia:
· Fuerte caída de los niveles del ahorro nacional, de las remuneraciones
a los trabajadores, del consumo per cápita, de la atención que brinda
nuestra sociedad a la salud, la educación y, en general de los niveles
de bienestar.
· Incapacidad para los países como Colombia de tomar decisiones
autónomas. Generando la pérdida paulatina del control del Estado sobre
el entorno nacional.
· Acelerada internacionalización de los procesos económicos; la
consolidación del sistema financiero internacional y sus consecuencias
sobre economías financieramente limitadas como la nuestra; uso de nuevas
tecnologías de información, sin aprensión del conocimiento y diferentes
formas de intervención del Estado, con la conversión de la cultura en un
producto y en un factor de producción.
· Pérdida de importancia de la producción de materias primas frente a la
producción de manufacturas y servicios.
· Conformación de bloques en el proceso de globalización que alteran los
sistemas geopolíticos de seguridad global y en donde los intereses de
los bloques se anteponen a los de los países pobres.
· Las nuevas instituciones internacionales "reguladoras" del mercado
global dirigidas por los países de mayor desarrollo imponen su
legislación y sus sistemas de sanciones. Las decisiones se toman en el
centro, es decir, son locales, pero su alcance es global.
Se produce la interacción de estos factores entre sí, lo que contribuye
a un movimiento dirigido a la concentración en las regiones más
desarrolladas de la actividad económica y del aprovechamiento de los
frutos del progreso tecnológico. Mientras tanto, las naciones en
desarrollo, buscan recursos en forma de inversión extranjera para tratar
de desarrollarse.
La competencia en este sentido, no es un problema regional sino global,
y los cambios realizados en países como Colombia, son un fiel reflejo de
los cambios en la economía mundial.
1.1.1 Respuesta a la Globalización: Apertura Económica.
En el mundo entero, las políticas de libre mercado representan las
recetas aplicadas para responder a la globalización.
Colombia experimentó en la última década del segundo milenio, la
transformación de su modelo económico y social, mediante la
implementación de políticas de libre mercado. Tras mantener un esquema
de economía semi cerrada, la liberalización comercial constituyó el
paradigma dominante tanto en Colombia como en toda América Latina. Diez
años después los resultados mostrados resultan desconcertantes para
nuestro país, pues el retroceso de nuestra economía no puede explicarse
exclusivamente por los ideales aperturistas y existen muchos factores
que distorsionan las posibles valoraciones que sobre el proceso se
pueden hacer.
Hechos como la violencia e inseguridad, la formalización de la
Constitución de 1991, la política monetaria empleada, los problemas de
la economía internacional o las crisis políticas distorsionan las
diferentes valoraciones que podemos hacer sobre la implementación de la
"economía de mercado" en nuestro país. Sin embargo, como punto de
partida, podemos afirmar, que las economías abiertas poseen mayores
niveles de crecimiento en el largo plazo y que la globalización mundial
nos exige mirar abiertamente al mundo. A pesar de que nos encontramos
muy rezagados en este proceso, pensamos que es factible crecer
sostenidamente e incrementar el nivel de vida de la población bajo un
esquema de competencia abierta, ideal que debe perseguir nuestra
sociedad. Entendemos que sin paz y desarrollo sostenible, será imposible
avanzar adecuadamente hacia el bienestar social que buscamos, pensar en
inversión en capital físico y humano, resulta fundamental para mejorar
los niveles de competitividad colombiana.
1.2 EL PROCESO DE APERTURA EN COLOMBIA
El proyecto económico que han seguido la mayoría de países
latinoamericanos desde mediados de los años ochenta, es una propuesta de
sociedad que conlleva supuestos políticos e ideológicos que se sustentan
en el planteamiento que señala que para el funcionamiento adecuado del
capitalismo, es imprescindible la libre actuación de las fuerzas del
mercado (acorde con las tendencias de globalización) por lo que la
apertura de los mercados nacionales, los procesos de privatización, la
desregulación económica y la reforma del Estado, se transforman en las
herramientas básicas para lograr insertarse en ésta dinámica de
crecimiento.
En el caso colombiano, el Consejo Nacional de Política Económica y
Social, junto con el Consejo Directivo de Política exterior Aprobaron un
Programa de Modernización de la economía colombiana, el cual se empezó a
aplicar a partir de Febrero de 1990, el argumento principal, para la
adopción de las reformas fue la noción de que obstáculos de índole
estructural habían impedido a la economía mantener tasas de aumento del
PIB cercanas al 5% anual[5].
Además, en 1.991 Colombia cambió su modelo de comercio exterior que
buscó, a través de un esquema proteccionista, sustituir importaciones,
por uno de apertura económica buscando la internacionalización de la
economía, estimular los procesos de integración, promover el mercado
exterior de bienes, tecnología y servicios. El nuevo esquema facilita el
ingreso y la salida de capitales foráneos y permite que nacionales y
extranjeros hagan negocios con el exterior, lo cual se asimila casi a
una completa libertad cambiaría que permite tener cuentas corrientes en
moneda extranjera, conseguir créditos y realizar todo tipo de
operaciones en el mercado cambiario libre. La reforma del comercio
exterior aparte de racionalizar la protección a la industria doméstica
para hacerla más competitiva, modifica la estructura institucional del
sector exportador con el fin de mejorar su eficiencia y buscar una mayor
competitividad internacional.
Entre las modificaciones realizadas podríamos destacar la creación del
Ministerio de Comercio Exterior, la modificación de la organización y
funciones del Ministerio de Desarrollo, el Incomex, la Junta de
Importaciones, el Consejo de Política Aduanera y se transforma a Proexpo
en el Banco Colombiano de Comercio Exterior. (Bancoldex)[6]
Los obstáculos que se argumentaron para cambiar todo el esquema
económico, tuvieron como eje fundamental la apreciación de que existían
pocos incentivos de mercado para mejorar la capacidad productiva del
sector privado, que la protección limitaba la capacidad de desarrollar
la industria debido a la falta de competencia y que la debilidad del
sistema financiero y su escasa libertad, impedía a los agentes
económicos movilizar eficientemente los recursos con el fin de aumentar
la capacidad productiva.
En este sentido, el modelo de desarrollo seguido por Colombia, comienza
por realizar cambios tendientes a implementar un nuevo orden
institucional en donde los principios de descentralización del Estado y
completa libertad económica rigen los cambios sociales implementados.
El proceso de descentralización fue inspirado en la noción de que el
centralismo excesivo, tanto en funciones como en el manejo de los
recursos, aunado a la escasa participación de la población, había
derivado en la pérdida de poder de los gobiernos territoriales y
municipales, representando grandes desequilibrios sociales y grandes
deficiencias en la prestación de los servicios.
Bajo esta óptica se considera a la descentralización un proceso
irreversible, inevitable, y sobre todo eficiente y democrático para el
desarrollo de nuestra nación, rescatando las bondades de la mayor
participación ciudadana, y la mayor cercanía en la resolución de los
problemas que afrontan las diferentes regiones y busca que las
necesidades y preferencias locales, se expresen, se escuchen y se
resuelvan desde el nivel de gobierno que se encuentre más cerca de las
personas y que sea capaz de hacer los diagnósticos correctos y responder
a las necesidades de los habitantes de una manera eficiente y eficaz.
Respecto del fenómeno de la descentralización en Colombia, hay consenso
en afirmar que es un proceso joven, incompleto, pero que va por buen
camino y que se debe profundizar y afinar ya que es la mejor opción a
largo plazo para el desarrollo del país. En este sentido, se afirma que
el proceso de descentralización en Colombia aún no se ha consolidado[7];
a pesar de varios logros en materia de descentralización fiscal y
administrativa, se afirma que existen razones sociales, económicas y
políticas que interfieren en el proceso. Por otro lado, se observan
deficiencias en los instrumentos que definen las relaciones fiscales
intergubernamentales y en la implantación de la descentralización en
niveles sectoriales.
Se entiende que aún así, el proceso se encuentra en una etapa de
transición, en donde Colombia opta por un proceso de descentralización
fiscal y administrativa a mediados de los años 80, el que se concreta
explícitamente en la Constitución de 1991.
Las políticas propuestas en cuanto a la liberalización del comercio bajo
este marco son las de defender las condiciones de libre competencia y
realizar inversiones en las áreas que mejoren la posición competitiva
del país. Teóricamente se sostiene que cuando los países, pertenecientes
al primer mundo lleguen a niveles de desarrollo tales que la
introducción de más factores resulte más costosa que la abstención de
hacerlo, volcarán sus capitales hacia los países atrasados. Por esta
razón se puede esperar una reducción de la brecha entre los dos tipos de
países y una homogeneización de los niveles de productividad en el
mundo[8].
Los principales planteamientos que justificaron la implementación de la
apertura económica se derivaron del diagnóstico según el cual el país no
podía crecer a ritmos aceptables y con niveles sustancialmente más bajos
de inflación, en ausencia de una inserción más decidida de nuestra
economía en el contexto mundial.
Se afirmo al comienzo de la década pasada que el "mayor escollo al
avance económico ha radicado en las dificultades que ha tenido el sector
privado para percibir con claridad las indicaciones del mercado en
materia de precios, fácilmente podemos notar que la intensiva
intervención estatal ha sido uno de los factores determinantes en este
hecho"[9]. Afirmación que muestra claramente la concepción económica de
la época.
Las modificaciones que se fueron efectuando en la normatividad económica
buscaron como elemento esencial crear condiciones apropiadas para el
funcionamiento de los mercados. En términos prácticos, ésta directriz
significó el reconocimiento de la necesidad de competir interna y
externamente tomando en consideración los aspectos positivos que se
derivan de esta guía del manejo económico. Se dieron evidencias de la
forma como la acción estatal se fue reduciendo para crearle condiciones
apropiadas a la gestión privada.
Cabe destacar el hecho de que algunos de los efectos que se preveían con
la llegada de la apertura se dieron y que en muchos sectores, había
coincidencia en cuanto a las políticas que deberían acompañar la
apertura.
Sería pertinente citar a Francisco J. Ortega Acosta, Gerente General del
Banco de la República en 1991, quien en la época afirmaba que en
ausencia de políticas complementarias, un primer efecto de la apertura
comercial sería el incremento de las importaciones", inducido por la
baja de las tarifas arancelarias, y por la disminución de los controles
administrativos.
Se llegó a la conclusión de que una mejor manera de compensar la caída
en el precio relativo de los bienes importables, derivada de la
desgravación y de menores aranceles, era mediante la utilización de una
tasa de devaluación nominal un poco más rápida.
"Diversos estudios académicos apoyan teórica y empíricamente, la idea de
que una apertura exitosa está asociada con una devaluación no solo
nominal sino también real[10]."
Lamentablemente, hoy encontramos demasiados problemas en la
implementación del proceso de apertura y vemos que los supuestos que la
sustentaron no parecen cumplirse.
Al cumplirse 10 años del proceso de apertura económica, los resultados
reales parecen no ser muy favorables, y el país ha afrontado la peor
coyuntura económica registrada en el presente siglo. Sin embargo, existe
un nuevo enfoque de promoción de las exportaciones y fortalecimiento del
aparato exterior del cual no podemos ser ajenos dadas las condiciones de
coyuntura internacional, la globalización y la tendencia generalizada al
libre comercio.
Tomando en cuenta que el objetivo primordial del capitalismo es el de
garantizar la maximización de utilidades para lograr una rentabilidad
adecuada en las industrias y poder generar un ahorro que nos ayude a
mejorar nuestro nivel de vida; Debemos ser conscientes de que vivimos en
un escenario más productivo y en donde el cambio de formas de producción
va a determinar la modificación de las bases tecnológicas, los pactos
comerciales para el funcionamiento del mercado y las formas de organizar
el trabajo.
La globalización es una realidad de la que no podemos ser ajenos, pero
debemos aprender a vivir bajo esta realidad, conociendo sus ventajas y
desventajas, para optimizar el desarrollo colombiano en este nuevo
escenario mundial Aunque la apertura económica fue concebida como un
todo, múltiples aspectos como la estabilidad financiera o el control del
gasto fracasaron en el camino de la liberalización, aspectos que ahora
afectan nuestro nivel de vida y nuestra competitividad internacional.
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