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Los industriales podían aducir plausiblemente que una integración
precipitada barrería con la industria venezolana, con todas las secuelas
sociales de ello. Y, en general, el empresarial era un sector social al
que había (como a pocos) que mantener satisfecho y aplicar respecto a él
los criterios de la obsesión por el consenso y la aversión al conflicto.
Con todo lo dicho, es fácil comprender que los deseos del gobierno de
Leoni de participar en el PA no pudieron ir muy lejos.
Es durante el gobierno de Rafael Caldera que se da la entrada de
Venezuela en el PA; el gobierno venezolano decidió dar el paso de entrar
al PA, con la intención de participar en el mercado formal que prometía
una ampliación del mercado a los industriales y productores venezolanos.
Estos, por su parte, empezaban a reconocer la necesidad de esa
ampliación, y adoptaban de forma creciente un discurso
pro-integracionista.
En cuanto a los riesgos de la competencia de los países andinos, la
decisión del gobierno dejaba todavía mucho trecho por recorrer, antes de
que ella significara en la práctica una verdadera apertura a la
competencia de los países vecinos. Mayor era el trecho entre los
discursos de los industriales favorables a la integración andina y un
verdadero apoyo a una decisión del gobierno de abrir los mercados
venezolanos. Por razones punto-fijistas, por el consenso y contra el
conflicto, podían ellos confiar en que un gobierno venezolano no haría
eso sin el acuerdo de los empresarios del país.
Esta situación de proteccionismo duró aproximadamente hasta el año 1989,
fecha en la cual les electo Carlos Andrés Pérez por segunda vez; el cual
implanta un programa económico cuya realización requería una enorme
energía política. Este programa amenazaba a numerosos y poderosos
intereses, amenazaba los intereses de los productores nacionales, al
disminuir los niveles de protección de la competencia de las
importaciones de la que hasta ahora habían gozado, al tiempo que la
devaluación encarecía sus insumos importados. Para completar el
panorama, con el programa económico, el gobierno se despojaba de
poderosas palancas de poder. Desmontando los subsidios, los aranceles,
las protecciones, el gobierno se privaba de efectivos instrumentos para
recompensar a los amigos, amedrentar a los enemigos, seducir o presionar
a los indecisos o a los recalcitrantes.
La situación económica del país no ha variado significativamente en
estos últimos meses. Ha habido cierta estabilidad en las principales
variables macroeconómicas y los precios del petróleo han venido
aumentando constantemente, alimentando a las reservas internacionales.
Sin embargo, todavía no se ha comenzado a apreciar una recuperación del
aparato productivo, sino todo lo contrario, persiste la fuerte recesión
que nos envuelve desde el segundo semestre de 1998, el consumo interno
continúa deprimido, la producción y las ventas siguen cayendo, las
exportaciones no tradicionales disminuyen, con la grave consecuencia de
niveles de desempleo cada vez mayores y niveles de salario real menores,
formándose de esta manera un círculo vicioso que podría empeorar la
situación de no establecerse un clima de confianza a la inversión.
Las inversiones nacionales y extranjeras se encuentran prácticamente
paralizadas a la espera del anuncio y ejecución de un plan económico
integral que muestre las directrices a seguir en busca del desarrollo
económico y bienestar para la Nación. No basta con anunciar medidas
puntuales con el fin de paliar el constante aumento del desempleo. Hay
que dar a conocer y ejecutar lo antes posible un plan económico que
contemple el corto, mediano y largo plazo. Esa es la única manera de
atraer inversiones nacionales y extranjeras en el corto plazo, mientras
consiguen el equilibrio las variables macroeconómicas y se tratan de
resolver los problemas micro-económicos.
12. Situación actual
La situación económica del país registró uno de sus peores resultados
durante 1998. A partir del segundo semestre, quizás un poco antes, se
abrieron las puertas al fenómeno conocido como recesión económica.
La disminución de los ingresos fiscales, generada principalmente por la
caída de los precios del petróleo, el nivel de incertidumbre creciente
que envolvió a inversionistas nacionales y extranjeros, el incremento
desproporcionado de las tasas de interés que en septiembre (los pagarés
se ubicaron en promedio en 76,6%) llegaron a su punto máximo, la
sobrevaloración de nuestra moneda que se ubica en más del 30% y un sin
número de problemas microeconómicos son las principales causas de que el
sector de los bienes transables no petroleros haya presentado uno de sus
peores desempeños en años.
Otra de las variables que viene alimentando el proceso recesivo y que
evita el desarrollo del sector industrial del país tiene que ver con el
consumo interno, el cual ha venido cayendo paulatinamente, dada la
pérdida en el poder adquisitivo de la gran mayoría de la población que
se refleja con la disminución del salario real y un alto nivel de
desempleo en todos los sectores económicos.
Los indicadores de tendencia que se miden en esta encuesta, en su
mayoría, se encuentran en sus peores niveles desde 1996, tal es el caso
de las expectativas de los industriales respecto a sus empresas para los
próximos meses, el nivel de la cartera de pedidos, la producción, las
ventas y por su puesto el número de empleados en la industria
manufacturera, el cual se encuentra en niveles críticos en comparación
con el pasado.
13. la confederación venezolana de industriales, conindustria.
La Confederación Venezolana de Industriales, Conindustria, es la máxima
organización gremial del sector industrial venezolano, en cuyo seno
están agrupadas 45 cámaras y asociaciones de industriales venezolanos,
de las cuales once (11) son regionales y treinta y cuatro (34)
sectoriales. De igual forma, en Conindustria están representadas
ventiseis (26) industrias manufactureras, pertenecientes a la pequeña,
mediana y gran industria, que entraron al gremio industrial en carácter
de Miembros Activos Especiales. En Conindustria está representado el 87%
de la producción industrial nacional.
La Misión fundamentael es que en Conindustria se trabaja por hacer de la
institución:
Una organización representativa e influyente, que ocupe el lugar
protagónico que le corresponde en la construcción del futuro del país.
Una organización útil y eficiente a la industria nacional
Su visión al 2.004 es:
Ser un sector articulado y fuerte, competitivo y exportador; motor del
desarrollo; generador de riqueza y bienestar colectivo, posicionado en
el liderazgo nacional, con una imagen positiva y sólida.
Los Objetivos que deben cumplir son:
Formular las bases de una política industrial coherente y de largo plazo
Ser vínculo e interlocutor idóneo en el campo del comercio internacional
y de integración regional
Apoyar a la industria en el desarrollo sostenido de la competitividad
· Estimular la inversión privada en el sector manufacturero
Está constituida por : 46 cámaras y asociaciones de industriales
venezolanos, de las cuales once (11) son regionales y treinta y cinco
(35) sectoriales.
Causas De La No Sindustrializacion
Si definimos la desindustrialización como el periodo de crecimiento
económico en el que el peso relativo del sector industrial en términos
de producción y empleo disminuye, no tiene por qué implicar una caída
del nivel de empleo o de producción industrial, aunque durante los
últimos años algunas economías han padecido este fenómeno. Centrándonos
en el proceso de industrialización de Gran Bretaña, quizá el más
emblemático desde las perspectivas histórica y económica, podemos
distinguir tres etapas: una primera etapa de fuerte industrialización
que abarcó el periodo 1700-1850; una segunda etapa de madurez industrial
entre 1850 y 1955 y una etapa de desindustrialización iniciada en 1955.
Se dan sorprendentes similitudes entre los procesos de industrialización
y desindustrialización. Para que se produzca este último es necesario
que la demanda de productos industriales (que tiene una alta elasticidad
en función de la renta) se cubra. Si la economía no quiere correr el
riesgo de tener problemas de balanza de pagos, la demanda debe cubrirse
con aumentos de productividad en el sector industrial.
desindustrialización Se puede encontrar una teoría general sobre los
procesos de desindustrialización en la denominada 'ley de Baumol'. Dada
la alta elasticidad en función de la renta de la demanda de productos
industriales y de servicios, en las economías industrializadas (en las
que el sector agrícola ha perdido importancia relativa), los dos
sectores anteriores compiten para poder lograr el factor trabajo que
necesitan y que resulta escaso. William Baumol afirmaba que, puesto que
el sector servicios experimenta crecimientos de productividad menores
respecto al sector industrial, en condiciones de libre mercado los
precios relativos aumentarán más en el sector servicios (tanto para el
mercado de bienes como para el de trabajo), lo que le permite atraer a
los trabajadores del sector industrial.
Esta teoría explica ciertas observaciones empíricas mencionadas antes.
Por ejemplo, puesto que Gran Bretaña fue la primera región
industrializada, el sector agrícola de su economía tiene una estructura
única en el mundo y a finales del siglo XIX era mucho menor que en el
resto de las economías industrializadas de la época (incluyendo Francia,
Alemania y Estados Unidos). Por lo tanto, la teoría de Baumol predice
que las presiones desindustrializadoras aparecerán antes en Gran Bretaña
que en el resto del mundo industrializado.
Otro aspecto característico del proceso desindustrializador padecido por
Gran Bretaña se refiere al ritmo de decrecimiento relativo de la
producción industrial respecto al resto de países. La mayor tasa de
desindustrialización de Gran Bretaña puede explicarse de forma parcial
debido a los cambios en la especialización productiva internacional.
Durante la mayor parte del siglo XIX, la ventaja comparativa de Gran
Bretaña permitía que tuviera excedentes en los productos industriales,
teniendo déficit en los demás sectores productivos. Esta situación
perduró hasta la década de 1950. Sin embargo, a principios de la década
de 1980 la situación era radicalmente opuesta. El ritmo de
desindustrialización británica durante el periodo 1955-1980 se explica a
partir de los cambios estructurales en los procesos productivos y del
descubrimiento de petróleo en el mar del Norte en la década de 1970, que
permitieron a Gran Bretaña prescindir de sus excedentes industriales
para financiar sus déficit en productos no industriales; el cambio
estructural se vio acelerado por estos acontecimientos.
Ejemplos
La industria textil
Es el más típico exponente de una producción ligera y maniobrera
orientada al consumo. Dos ramas la constituyen: la de fibra natural de
origen vegetal o animal y la química que comprenden las fibras
artificiales.
La producción textil es pionera de la revolución industrial,
desarrollándose las fibras artificiales al finalizar el siglo XIX,
creciendo muy rápidamente a partir de entonces y planteando una fuerte
competencia con las tradicionales. Esta evolución ha convertido al
sector en algo muy complejo técnica y económicamente, conviviendo
situaciones de crisis y expansión.
La industria metalúrgica:
Engloba la primera transformación de los materiales para obtener
semielaborados y la fábrica de maquinarias u otros bienes de uso y
consumo. Puede dividirse, por tanto, en la metalúrgica de base, pesada y
el de las manufacturas metálicas ligeras y de mano de obra.
La gama de metales que el hombre trabaja es inmensa, pero se podrían
mencionar algunas como: la siderúrgica (hierro), el aluminio, el cobre,
etc.
La industria química:
Una de las más complejas, tanto por la variedad de materiales que emplea
como por los productos que obtiene y su destino último. Constituye un
elemento clave para el desarrollo de otras industrias como la
metalúrgica, la textil, etc. Los procesos se dividen en: analítico;
separación de los elementos, y en síntesis resultado de combinar los
elementos para la obtención de uno nuevo.
14. Anexos
Industria venezolana no invierte en su personal
MENOS DE 1% de su nómina gastan en adiestramiento las 1.382 industrias
encuestadas por el Conicit y la OCEI entre 1996 y 1997, factor clave
para dudar de sus capacidades para competir cuando comience la apertura
Corina Rodríguez
El Universal
Caracas.- Más del 68% de la industria local invierte poco o nada en su
recurso humano y aquellos que aseguran entrenar a su personal,
tímidamente gastan el 1% del costo de su nómina en generar conocimiento.
Cifras que demuestran poco esfuerzo para equipararse a las empresas
exitosas del mundo que pronto vendrán al país. Comprobado, las mejores
utilizan principalmente una materia prima: la gris.
Entonces, ¿quién sobrevivirá?, se preguntaron los promotores (el Conicit
y la OCEI) de la primera encuesta de Capacidades Tecnológicas e
Innovativas de la Industria Manufacturera Venezolana que se realizó
entre 1996 y 1997.
"Estamos en la era del conocimiento, sólo los que logren generarlo
podrán competir", asegura Víctor Alvarez, gerente general de políticas
públicas y estrategias de Conicit. "La anterior, la era de la
electricidad mejoró considerablemente la productividad de las empresas,
redujo los costos y perfeccionó los procesos. Ahora los sectores más
exitosos del mundo, que tienen los mejores empleos, son justamente los
que se especializan en generar conocimiento", agrega. Y a manera de
ejemplo se ofrecen los sectores de telecomunicaciones, biotecnología ,
robótica y hardware.
Aunque inmediatamente advierte: "se necesita entrenar al personal,
mejorar las habilidades del recurso humano, para que puedan generar
conocimiento".
Pero hasta ahora la mayoría de las empresas locales no escuchan
consejos: mientras el 18% no entrenan nunca su gente, el 51% sólo lo
hace esporádicamente.
La encuesta divide las industrias en tres grupos: las grandes (tienen
más de 100 trabajadores) y dos grupos de medianas ((las que agrupan
entre 50 a 100 trabajadores y las otras que tienen entre 20 a 50). El
45% de las grandes entrenan con poca frecuencia a su personal, pero sólo
el 9% no lo hace nunca. En el primer grupo de las medianas, 21% jamás
adiestra a sus trabajadores, mientras el 57% sólo algunas veces invierte
en su recurso humano. Las cifras más preocupantes son las del último
grupo: 26% no gasta en entrenamiento, 54% lo hace con mínima frecuencia.
Las industrias grandes de bebidas son las que más cantidad de veces
entrenan a su recurso humano: el 75% gasta sistemáticamente en el
adiestramiento de su personal, una cifra que se contrasta a sólo 10 de
cada 100 de las grandes industrias del calzado que deciden
frecuentemente capacitar a su gente.
"Todavía las compañías no entienden que los cursos que se le brindan al
empleado no son un premio, sino una forma de entrenamiento de los que
depende la productividad de la empresa", asegura Alvarez.
Y la encuesta revela que justamente es el sector industrial de bebidas
el que alcanza los más altos índices de productividad: 16,34 millones de
bolívares generó cada empleado de estas empresas en 1997, cuando el
promedio en las grandes es 7,8 millones.
La relación más baja entre la productividad y el número de empleados la
tienen las industrias del calzado (2,75%) y madera o corcho (2,03%).
Inversión en menos 1
"Por ley las empresas venezolanas están obligadas a destinar el 2% de su
nómina al Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE) y se supone
que ese es el mínimo porcentaje de inversión en recurso humano que puede
hacer una empresa", asegura Alvarez.
Pero las industrias encuestadas invierten cifras menores a es dígito.
Las industrias grandes gastan en promedio un 1,10% del costo de su
personal en adiestramiento. Las medianas reducen el monto a 0,61% de la
nómina y las más pequeñas sólo invierten 0,24%. Total: el entrenamiento
representa 0,74% de los gastos de personal de la industria venezolana.
Entendieron mal la idea de reducir costos.
Así todas las industrias locales tienen tasas de crecimiento negativas
en su productividad entre 1994 y 1996. El promedio de crecimiento de los
ingresos en términos reales en relación con el número de empleados
cierra en menos de 18,50% para el total de las empresas. La excepción de
los 27 sectores, son cuatro: textiles, derivados de petróleo, industrias
básicas del hierro y el acero y las de vidrio.
Una industria sustentable
Un ejemplo positivo y muy dulce: ...la industria del chocolate fino...
Salomón Baum
La problemática de la industrialización en Venezuela siempre ha sido
objeto de discusión y polémica. La primera política industrial sería
aplicada en el país a partir de los años 60, denominada 'política de
sustitución de importaciones', mantuvo su vigencia durante un cuarto de
siglo, y representó el clásico proceso de un Estado tutorial y
proteccionista que produjo un desarrollo industrial famélico, débil e
incompleto, sustentado fundamentalmente en los mercados cautivos dentro
del país, que debían absorber la ineficiencia y la incapacidad
competitiva de las industrias, que además se cartelizaban, y se
repartían el mercado para evitar la competencia interna, mientras el
Estado aplicaba una política arancelaria que reducía, o eliminaba por
completo, la competencia externa.
Las duras consecuencias de esa desafortunada política industrial las
estamos viviendo más que nunca en los años 90, cuando la economía
rechina bajo el peso de una enorme deuda externa y un gasto público
desbordado, ante el cual, una de las fórmulas que hubiese paliado las
dificultades hubiese sido la generación sustancial de divisas, por un
incremento muy significativo de las exportaciones no tradicionales.
Lamentablemente, ese efecto no se puede lograr con la industria que
tenemos, que continúa esencialmente atrapada en su retórica
proteccionista, y todavía lucha y se debate para volver a esquemas
anteriores que le garanticen sus reducidos pero cómodos mercados
internos.
Pensamos que es hora de que el sector empresarial y el Gobierno se
sienten a la mesa para establecer una nueva política industrial, que
deseche definitivamente el enfermizo esquema anterior, e incluso, el
intermedio de la reconversión industrial, para fijar nuevos lineamientos
y parámetros de una industria vigorosa, basada en una gran capacidad de
competencia en los mercados externos, y con el aliciente de atraer
capitales mixtos (internos y externos), que aprovecharían importantes
ventajas comparativas que ofrece el país.
En este punto es importante hacer una reflexión, sobre otra idea clásica
que se viene manejando hace varios años y que se refiere a la economía
'rentista' del país, que tiene como base la renta petrolera. Venezuela
continuará, sin duda, por muchos años, teniendo como actividad económica
principal la explotación y transformación del petróleo, y ello en
realidad no es de por sí negativo, ni perjudicial para el país. Es más,
de acuerdo a los esquemas de desarrollo existentes para la industria
petrolera en los próximos 10 años, se puede anticipar que la industria
continuará evolucionando para mantener, e incluso incrementar, sus
aportes a la economía nacional. Pero, la actividad petrolera, con su muy
amplia diversificación a nivel nacional e internacional, abre enormes
posibilidades a una gran gama de industrias y servicios que requiere
para el soporte y desarrollo de sus operaciones.
En un reciente artículo, titulado 'En defensa del rentismo', en esta
misma página, Emeterio Gómez justamente reivindicaba, con mucho acierto,
el rentismo al estilo venezolano.
Con base a lo antes señalado, resulta bastante lógico establecer una
clasificación de industrias sustentables de acuerdo a los grandes
recursos de que dispone el país. El caso petrolero es el más evidente,
seguido del minero en general, con el hierro y el aluminio como
principales productos, y toda la industria metalmecánica que puede
surgir alrededor de estos insumos. En materia agrícola también es
necesario considerar las ventajas comparativas. Existen frutos, granos y
vegetales, que son especialmente aptos para las condiciones climáticas y
características de los suelos de este país. ¿Tiene acaso sentido
insistir en cultivar manzanas y trigo, por dar un ejemplo, cuando los
cambures, los mangos y el maíz prácticamente crecen solos?
La industria química en general, además de la petroquímica, tiene
también ventajas comparativas importantes en el país, si consideramos
que existe gran producción de sustancias químicas que son derivados
terciarios del petróleo, la industria del plástico es una de ellas. En
fin, existe una inmensa cantidad de industrias que pueden beneficiarse
de grandes ventajas, que a su vez incidirían en los costos de producción
de los bienes terminados, haciéndolos mucho más competitivos, tanto en
los mercados nacionales como en los internacionales.
Y la competencia en los mercados nacionales también es muy importante,
porque hoy día estamos asistiendo al lamentable espectáculo de una
diatriba feroz de los productores nacionales contra los productos
importados, que a pesar de los costos de importación (transporte,
aranceles, agentes aduanales y seguro) son más baratos que muchos
productos hechos en el país, con menor calidad. Y no entremos a la
polémica de los subsidios y la sobrevaluación del bolívar, para
justificar los menores precios de los bienes importados, lo cual se ha
demostrado muchas veces como una gran falacia.
Finalmente, vale la pena mencionar algunos ejemplos de una tendencia
natural del mercado mundial a rechazar los productos que por no gozar de
ventajas comparativas no pueden competir en los mismos. En plena
vigencia de la política de sustitución de importaciones y de los CKD, es
decir, de protección arancelaria, aquí se trataron de fabricar
computadores, productos electrónicos, aviones, barcos, circuitos
impresos y componentes electrónicos y eléctricos.
La mayoría de esas empresas han fracasado al ser eliminado el
proteccionismo, porque sería muy difícil competir en esos campos con los
países desarrollados y los tigres asiáticos, que nos llevan muchos años
de ventajas comparativas. Un ejemplo positivo y muy dulce: El caso de la
nueva industria del chocolate fino de calidad mundial, que ha
aprovechado muy bien la ventaja sustentable de la excelente calidad del
cacao venezolano.
Es tiempo de generar nuevos equilibrios en la industria
Peter Martin
Financial Times/El Universal
Londres.- Es fácil sobreestimar la importancia del advenimiento de los
negocios digitales. Aunque es algo poderoso y extendido y afecta a la
mayoría de las industrias y áreas de la actividad económica, no es el
primer gran cambio 'horizontal'. El surgimiento de los ferrocarriles, la
invención de los motores eléctricos, la adopción universal de
automóviles y camiones a motor, la implantación de un mercado de consumo
masivo; todo esto ha generado efectos igualmente abarcadores.
Paradójicamente, sin embargo, también es fácil subestimar la importancia
de todos estos cambios tecnológicos al asumir que se aplican sólo a las
compañías más afectadas directamente. La verdadera importancia de la
transformación tecnológica 'horizontal' radica en la manera en que
reformula los equilibrios que apuntalan los negocios establecidos en
todos los sectores.
Estos equilibrios _entre escala e inflexibilidad, entre servicio y
precio, entre disponibilidad y costos de almacenaje, etcétera_ se
encuentran tan integrados en la manera en que operan los negocios que
casi no pensamos en ellos.
En cualquier industria, los negocios establecidos tienden hacia el mismo
conjunto de equilibrios, que son adoptados más o menos inconscientemente
por todos los participantes. En ciertas ocasiones, una compañía
innovadora logra presentar un grupo de equilibrios ligeramente
diferentes que tienen éxito. Un ejemplo famoso es la introducción por
parte de General Motors de variaciones en los modelos y frecuentes
cambios de estilo para competir con el Modelo T de Henry Ford, que en su
época estaba disponible en 'cualquier color que se desee, siempre y
cuando sea negro'.
Cuando esto ocurre, o la industria cambia a la adopción general de la
nueva estrategia _como ocurrió en el caso GM/Ford_ o el descubrimiento
del innovador resulta ser pertinente sólo para un nicho del mercado y la
táctica general sobrevive para la mayoría de los consumidores.
La importancia de un profundo cambio tecnológico radica en que éste
requiere una renegociación de muchos de esos equilibrios. Otro factor
igualmente crucial es la dificultad para determinar con antelación
cuáles equilibrios sobrevivirán y cuáles serán completamente
reemplazados. Comienza un período de intensa experimentación e
incertidumbre. Los innovadores que aciertan cómo será el nuevo patrón de
equilibrios _se trate de nuevos participantes o de firmas establecidas
dinámicas_ son recompensados pródigamente. Las compañías que se
equivocan quedan fuera de los negocios.
Uno de los equilibrios más importantes es la adaptación a la necesidad
del cliente vs el precio. Dar a cada cliente justo lo que desea por lo
general resulta demasiado costoso. Así que los consumidores deben
escoger un producto o servicio que sea aproximadamente adecuado y más o
menos económico, o uno que sea exactamente el adecuado pero que sea
sumamente caro. El advenimiento de los negocios digitales altera
significativamente este equilibrio.
En algunas industrias, lo que impide la entrega de productos baratos y
adaptados a las necesidades de los clientes son las economías de escala,
como las que hacen que los chips de computadoras personales sean tan
increíblemente económicos. Pero en muchas industrias la verdadera
barrera es el costo de la información: si se puede capturar de manera
económica los detalles de las necesidades del cliente y transmitirlos a
la mesa de diseño, se puede distribuir productos adaptados y
beneficiarse de las economías de escala.
15. Bibliografia
· Piza Escalante, Rodolfo: Comentario a la primera ponencia: La
Industrialización, XIV Asamblea Académica, Revista Acta Académica,
Universidad Autónoma de Centro América, Número 23, pp [254255], ISSN 10177507,
Noviembre 1998.
· El Universal
· Jorge G. Castañeda, “La Industrialización y Las Políticas
Internacionales de Mercado"; 7 octubre 1997
· Altvater, elmar (1986): notas sobre algunos problemas del
intervencionismo del estado. en sonntag, h. y valencillo, h. (compds.)
el estado en el capitalismo contempóraneo. siglo xii, méxico.
· www.eud.com
· www.ucab.com
· www.altavista.com
José Luis Galíndez Narváez
Instituto Universitario de Nuevas profesiones
Sede Altamira
Administración de Empresas
5to. semestre nocturno
Relaciones industriales
jlgn@tutopia.com
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