Suscríbete GRATIS al boletín y recibe:
10 ebooks con las lecciones empresariales más representativas de Jack Welch, Kenichi Ohmae, Michael Newman y otros exitosos líderes de primer nivel en el mundo de los negocios...
Al pulsar aceptas los términos de uso y la política de privacidad
O mediante uno de los siguientes servicios:
Viene de una página anterior
Los medios modernos han debilitado en los individuos la capacidad de
asombro. La propaganda moderna no se dirige a la razón, sino a la
emoción como todas las formas de sugestión hipnótica, procura influir
emocionalmente sobre los sujetos, para someterlos luego también desde el
punto de vista intelectual. Esta forma de propaganda influye sobre el
cliente acudiendo a toda clase de medios: la incesante repetición de la
misma fórmula; el influjo de la imagen de alguna persona de prestigio,
por medio del sex-appel de alguna muchacha bonita, debilitando al propio
tiempo su capacidad de crítica, mediante el terror, señalando el peligro
del "mal aliento", o de alguna enfermedad de nombre misterioso, o bien
estimulando su fantasía acerca de un cambio imprevisto en el curso de su
propia vida debido al uso de un determinado tipo de camisa o jabón.
Todos estos métodos son esencialmente irracionales, no tienen nada que
ver con la calidad de la mercadería y debilitan o matan la capacidad
crítica del cliente.
El cambio en la gente parece ser un proceso de etapas graduales de las
cuales se reconocen las siguientes etapas:
1. Primeras noticias: la persona percibe alguna información acerca de lo
nuevo.
2. Interés: Se interesa, busca más datos, pregunta, discute.
3. Evaluación: hace un balance y acepta o rechaza la novedad.
4. Ensayo: efectúa una prueba, investiga, trata de encontrar los ajustes
personales.
5. Adopción: cambia su conducta e incorpora lo nuevo.
Dentro de las técnicas comerciales modernas, la publicidad es
indispensable en cuanto medio de información acerca de los productos
disponibles o para facilitar el contacto entre vendedores y compradores.
La publicidad puede llegar a ser nociva cuando su objetivo apunta a
crear artificialmente necesidades de bienes superfluos que puede impedir
la atención de necesidades realmente fundamentales, o encarece los
costos de producción con onerosas campañas que tienden a promocionar
artículos competitivos que tienen mucho menos diferencias entre sí que
las que sus promotores intentan hacer creer al público.
La publicidad está relacionada con la propaganda pues emplea técnicas
similares: una suele inspirarse en la otra. La diferencia está en que la
publicidad se refiere más específicamente a lo económico: trata de
vender un determinado producto.
Se llama propaganda al conjunto de técnicas destinadas a propagar ideas,
doctrinas y opiniones para hacer que esos conceptos sean aceptados por
la gente que, como consecuencia, las personas y los grupos convencidos
se adhirieran a ellas.
La propaganda es esencialmente política, la publicidad, esencialmente
comercial.
Ambas serán moralmente aceptadas o repudiables, según los fines que
persigan y los medios que empleen.
Un requisito imperativo de los medios de comunicación social, y en
especial para la publicidad, en lo que respecta al consumo, es que
respete la persona humana y su derecho o deber de hacer una elección
responsable, su libertad interior; se vulneran todos estos bienes cuando
se explotan las bajas inclinaciones del hombre, o se disminuye su
capacidad para reflexionar.
III. LA SOCIEDAD DEL CONSUMO
III.1 La sociedad actual
El ser humano siempre ha sido consumidor; pero mientras en otras épocas
procuraba consumir de acuerdo con sus necesidades naturales, en la
actualidad las personas tienden a crear una serie de hábitos y modos de
vida que llevan a consumir por el mero placer de consumir. Surge, de
esta manera, la sociedad consumista, que se caracteriza por:
superproducción
creación de nuevas necesidades y nuevos lujos
predisposición a comprar
despilfarro
En este mundo de superabundancia se produce una doble paradoja: por una
parte, las personas que tienen acceso a cuantiosos bienes jamás se
sienten satisfecha y, por otra parte, existen seres humanos que no
pueden satisfacer sus necesidades elementales.
El consumo no se define ni por el alimento que se digiere, ni por la
ropa, ni por la sustancia oral y visual de las imágenes y de los
mensajes, sino por la organización de todo esto. Éste absorbió al
individuo en la carrera por el nivel de vida, al acosarlo de imágenes,
de información, de cultura, la sociedad del bienestar ha generado una
desocialización. La era del consumo liquidó el valor y la existencia de
las costumbres y tradiciones, produjo una cultura nacional y de hecho
internacional en base a la solicitación de necesidades e informaciones,
arrancó al individuo de su tierra natal y de su estabilidad.
Lo que se consume son signos o imágenes de los objetos, es decir
significaciones que se introducen desde afuera en las cosas reales. La
función de estos símbolos será la de satisfacer y gratificar los deseos
y ambiciones personales.
“Hablar de la sociedad de consumo es sostener que el consumo ha derivado
en consumismo, es decir, en exaltación, exageración o hipervaloración
mitificante. Es reconocer que, más allá de la necesidad de satisfacer la
aspiración a una vida más confortable, se vive socialmente una ansiedad
por poseer cada vez más. La paradoja es que esta compulsión trae una
desvalorización del objeto una vez alcanzado. El producto poseído ya no
interesa tanto como el que aún no se posee. De allí que el consumista es
un permanente insatisfecho y el consumo se torna sinónimo de
desvalorización de ideologías, mitos, ídolos, modas y, por supuesto,
objetos.”
Hoy en día se vive en una realidad determinada por la compulsión al
consumo, la globalización y el avance tecnológico, donde los medios de
comunicación son más vehículos de marketing que de información, y además
se vive encerrado en un mercado y no en una sociedad.
“La sociedad de consumo consiste en una forma de consumir impuesta por
el sistema capitalista de producción, que se extiende no solo a los
países desarrollados sino a todos los del planeta… El modo de producción
capitalista fabrica desde Coca Cola hasta jets para uso privado. Es
obvio que estos productos no se intentarán vender a los indios peruanos
o los habitantes de las villas miserias, pero sí se volcarán esfuerzos
para que los niños de esos lugares consuman Coca Cola en vez de leche.
Lo verdaderamente importante para el sistema es que la mayoría de las
personas se conviertan en consumidores irracionales, pero que a través
de esta forma transfieran la mayor cantidad de recursos. Es de esta
manera que la sociedad de consumo actual instaura la dictadura del
producto.”
Para G. Katona y W. Rostow, el consumo de masas es consecuencia del alto
desarrollo al que han llegado determinadas sociedades; esto se
manifiesta en el incremento de la renta nacional. A su vez posibilita
que un número mayor de personas adquiera bienes más diversificados.
“Queda implícito en el pensamiento de estos dos autores que los
beneficios de la sociedad de consumo representan una condición del
desarrollo capitalista, de posible acceso por los países que adoptan
este sistema.”
Los defensores de la sociedad de consumo afirman que existe una mayor
igualdad entre las clases sociales.
El consumo.
La posesión de bienes se da a través del consumo, definido como “el
conjunto de procesos socioculturales en que se realiza la apropiación y
los usos de los productos”. Estos pueden estar a disposición en
cualquier parte y pueden ser consumidos de diversas maneras. El simple
hecho de su existencia, transforma a los productos en potencialmente
consumibles y da a todos el derecho legítimo de aspirar a tenerlos, ya
que fueron producidos con el esfuerzo de toda la sociedad.
El dinero permite el consumo, pero cada vez se necesita menos dinero. La
producción en masa y la de imitaciones ha hecho posible que personas que
no pertenecen a las elites puedan tener acceso a objetos similares.
El fenómeno del consumo implica relaciones de dominación pero también de
imitación. El mimetismo cultural es un móvil importante para el consumo.
El consumo es una elección consciente de la persona y depende de su
cultura.
Las visita a los “shopping” no tiene muchas veces como objeto el consumo
puro y simple de bienes concretos. Estar en él hace parte del consumo
simbólico. Además, el consumo permite placer, mejorar las condiciones
materiales de vida y da gratificación psicológica,
Aunque la persona no pueda comprar los bienes, la sola ilusión de que
puede llegar a hacerlo, el simple consumo estético de las luces o de un
televisor en una vidriera, proporciona placer y hacen que la persona se
sienta partícipe de este mundo.
La búsqueda del placer es un deber desde que el consumo de bienes y
servicios pasa a ser la base estructural de las sociedades occidentales.
“En las últimas décadas existe una particular intensificación de
actitudes y comportamientos sociales en torno al consumo de bienes;
hablar de una sociedad de consumo implica poner en descubierto que el
consumo, es decir, la actitud para el mismo, ha llegado a un nivel
paradigmático, afectando, definiendo y perfilando conductas, relaciones
y estructuras; en definitiva constituyéndose en un valor esencial de la
cultura contemporánea.”
III.2 El comportamiento del consumidor
El estudio de las necesidades del individuo permite una mejor
interpretación de las actitudes y comportamientos de quien es el motivo
central de intercambio.
La aplicación de las estrategias de marketing sobre los deseos del
individuo provoca una incentivación del consumo, una generación de
demanda. Es evidente que el marketing puede exacerbar necesidades aunque
preexistan, o crear deseos y provocar una demanda
La necesidad es algo que falta y que el consumidor desea con mayor o
menor intensidad. La necesidad recorre toda la escala de apetencias,
desde la verdadera angustia producida por la sed, hasta la más frívola
que pueda experimentarse en el deseo de darse un capricho de poca
importancia.
Las necesidades del consumidor van formando una escala de valores con
sus apetencias y deseos.
Existen distintos enfoques que tratan de determinar si el consumidor
actúa de manera racional o irracional; si está influenciado por el
contexto o se da un aprendizaje por parte del consumidor:
Enfoque microeconómico: supone un consumidor lógico y racional cuyo
esquema decisional se basa en dos variables: precio y cantidad.
Este enfoque supone que el consumidor sigue el principio de maximización
de utilidades. Las críticas efectuadas a este enfoque se basan
fundamentalmente en las dudas sobre los principios de racionalidad
genérica del consumidor.
Enfoque conductista: para los conductistas solo la conducta observable
proporciona elementos objetivos para una rigurosa investigación
psicológica. El aula del consumidor tiene varios maestros; entre ellos
se encuentran las “comunicaciones”, la observación e “imitación” de
otros consumidores, las experiencias personales, etc.
Enfoque sociológico: es sumamente complejo interpretar la conducta de un
individuo y, más aun, hacerlo sin considerar los aspectos sociales que
influyen sobre él, sus demandas y decisiones.
Hay quienes consideran que el consumidor no es quien maneja el poder de
decidir si compra o no tal bien. Son los productores los que manipulan a
los consumidores a través de los medios, especialmente, por medio de la
publicidad. Además, la producción crea nuevos productos que a su vez
determinan nuevas necesidades, es decir, los productos no satisfacen
necesidades reales sino que son los generadores de las mismas.
Lo que prevalece en esta postura es la lógica capitalista que sólo busca
el beneficio económico. El hombre contemporáneo es llevado a consumir
irracionalmente, de forma tal que se lo juzga por lo que tiene y no por
quién es; sólo se realiza a través del consumo y para ello cualquier
medio es válido.
Partidarios de estas ideas son: John K. Galbraith, Erich Fromm, Vicent
Packard, entre otros.
Otros consideran que el consumidor actúa racionalmente, así lo plantea
Braidot en su obra “Marketing Total”, no existen clientes irracionales.
En la mayoría de los casos los consumidores se comportan racionalmente,
pero con una racionalidad referida a sus propias realidades y a sus
particulares esquemas decisionales. Para demostrar esta postura propone
un ejemplo:
“Para una adolescente el valor de un zapato está en la moda. Es
necesario que el calzado sea lo que se usa. El precio y la duración
carecen de importancia. Para la misma adolescente, convertida en madre
años después, la moda se convierte en una restricción. No comprará algo
fuera de moda. Pero buscará además, y quizá con prioridad, mayor
duración, menor precio, comodidad, entre otras ventajas. El zapato de
gran moda es una compra racional para la adolescente, pues vestir a la
moda es su mayor preocupación, ya que sus restantes necesidades de
alimento, vivienda, etc., en general están a cargo de sus padres.”
Y existen quienes consideran que el consumo se balancea constantemente
entre el extremo de lo afectivo, que es el ámbito del deseo y la
irracionalidad, y el de lo racional que está orientada a la realidad
objetiva, intelectual y conceptual.
En algunos productos y para determinados consumidores preponderará lo
afectivo y para otros lo racional. El deseo humano es el motor del
consumo.
Disparadores psicológicos
Entre los motivos principales que permiten al individuo tomar decisiones
de compra son:
cultural: Este es un factor que debe analizarse como el lugar a donde
pertenece el individuo, su forma de pensar dentro de un grupo social
específico, tradiciones y nivel socioeconómico.
Status: este factor es uno de los influyentes más fuertes dentro de la
psicología de los consumidores, ya que mediante los medios de
comunicación se deja una imagen mental de lo que el individuo debe
buscar como modelo de vida a seguir, por tanto, provoca que los
diferentes estratos socioeconómicos aspiren a esa forma de vida causando
el consumismo.
Afectivo: El disparador afectivo ataca los procesos mentales del
individuo para que este prevea posibles problemas que se le podrían
presentar tanto con sus seres queridos, como en sus expectativas. Es
considerado como un excelente manipulador de la clientela para crear
adicción y consumo de los productos.
De necesidad: este disparador se basa en mostrar lo necesario que es el
consumo de un producto para la vida cotidiana.
Estandarización o Masificación: este disparador se posesiona en la mente
del consumidor, haciéndole notar que el producto que se oferta es
adquirido o usado por todos.
III.3 Consumo sirve para pensar
Hoy se puede hablar que la identidad de una ciudad, comunidad y hasta la
de un país se determina, o tiende a determinarse por medio del consumo,
de lo que se tiene o no se tiene. Las transformaciones continuas en la
producción y en la comunicación, hacen que los individuos se
identifiquen más con los productos que consumen que con las raíces de su
pueblo o las costumbres de su lugar. La globalización permite el acceso
a una gran variedad de productos, el problema surge cuando se tiene que
hacer la elección. ¿Cuál conviene? ¿Qué diferencia existe entre éste y
aquel? Estos son las preguntas más comunes que se hacen los consumidores
ante la gran cantidad de productos que ofrece el mercado. Cuando se va a
un “hipermercado” en las góndolas se exponen varias marcas - tanto
nacionales como importadas- del mismo producto. La pregunta que se hacen
los sociólogos, los investigadores de marketing es qué elementos o qué
factores utilizan los consumidores para seleccionar y elegir este bien
en vez del otro, es decir, cual es el esquema de decisión de cada uno.
De aquí se desprende la existencia de una racionalidad, la compra o
adquisición de un producto no se la hace así por que sí. Todo tiene un
motivo, y la existencia de uno, ya es razón suficiente para plantear una
racionalidad en el consumido; muchas veces se compra un producto no solo
por la necesidad que satisface, sino también por el fin de darle una
utilidad en particular, por ejemplo el uso del envase como adorno.
Existen distintos enfoques que intentan explicar la manera en que va
actuar el consumidor ante esta gran variedad de objetos y productos.
García Canclini, en su obra “Consumidores y Ciudadanos”, define al
consumo como un proceso sociocultural en el que se realiza la
apropiación y los usos de los productos, por lo tanto el consumo no es
un acto irreflexivo y compulsivo.
Por lo dicho anteriormente, se afirma que el consumo sirve para expandir
la economía de un país, reactivar la producción, dar empleo como también
para diferenciar y determinar distintos niveles socioculturales, no es
lo mismo tener unos jeans marca “Rapper” que unos “John. L. Cook”,
poseer ésta u otra marca implica identificarnos y diferenciarnos de los
demás … “las mercaderías sirven para pensar”
Como afirma el autor ya mencionado, el incremento de los ingresos, las
nuevas técnicas para producir, la gran variedad de las ofertas del
mercado, no alcanza para que los integrantes de un grupo social se
abalancen sobre las novedades en forma irracional.
Hay una especie de fidelidad al grupo de pertenencia. Todos los que
están dentro del grupo son iguales y nadie quiere dejar de pertenecer al
mismo, por lo tanto, un cambio en la manera de expresarse, de pensar o
el simple hecho de adquirir un cierto bien distinto al del resto podría
llevar al destierro del mismo. Dentro de cada grupo cada integrante
desempeña un rol social; el hombre como tal necesita sentirse útil,
necesita estar en relación con los otros, interactuar con el mundo y
sobre todo necesita ser aceptado, es por ello que nunca buscará ser
expulsado del grupo al que pertenece.
Para que el consumo sea un lugar para pensar es necesario que exista una
oferta vasta y diversificada de bienes y mensajes representativos de la
variedad internacional de los mercados, de acceso fácil y equitativo
para la mayoría; también es necesario la existencia de información
multidireccional y confiable de la calidad de los productos.
Estos son algunos de las condiciones que se tienen que presentar para
que el consumo no sea una simple adquisición de bienes, sino más bien un
proceso sociocultural en donde interactúan los hombres para satisfacer
sus necesidades, para integrarse con otros y para distinguirse de ellos.
CONCLUSION
Hoy por hoy, las diversas culturas que conforman el mundo, y que son
parte del mismo, están sufriendo las consecuencias de la globalización.
Las pequeñas comunidades se encuentran cotidianamente invadidas y
saturadas por elementos ajenos (y muchas veces desconocidos) a ellos,
produciendo una crisis en su propia identidad cultural, como ser cambio
de costumbres, adquisición de nuevas modalidades, etc.
Si bien los medios masivos de comunicación juegan un papel importante en
el proceso socializador del hombre y en la conformación de esa “aldea
global”, también influyen negativamente, mostrando realidades que
atentan contra los individuos de dicha sociedad. Existen muchos que
consideran que éstos son los únicos portadores de la verdad,
asignándoles un rol preponderante en la vida social del hombre, sin
cuestionarse o reflexionar sobre los contenidos que los mismos
transmiten.
A lo largo del trabajo comprobamos que, si bien es cierto que los medios
influyen en las conductas de los individuos, tanto positiva como
negativamente, no hay que olvidar que los medios masivos de comunicación
están hechos por hombres, y que muchas veces los intereses económicos
sobrepasan a los morales, sin importarles a quienes tienen el poder
monopólico las consecuencias que pueden ocasionar en su entorno.
Por eso es importante que exista una legislación que controle el
accionar de estos imperios, para evitar que los mismos pasen a ser el
target de la comunidad y los únicos que manejen tanto las agendas
políticas como la opinión pública.
Una de las tantas formas en que se manifiesta ese proceso globalizador
es a través del consumo, donde los individuos adoptando determinados
objetos, modas, pero sin dejarse engañar por los medios, siendo ellos
mismos los que les ponen límites y/o trabas a los mensajes ambiguos que
a diario les presentan. Con esta afirmación se deja atrás la teoría de
receptor pasivo, considerándoselos totalmente activos y decisivos en el
momento de adquirir determinados productos.
Por eso, como afirma Néstor García Canclini, “ en todas las sociedades
los medios cumplen muchas funciones, y que la mercantil es sólo una de
ellas. Los hombres intercambiamos objetos para satisfacer necesidades,
para integrarnos con otros y para distinguirnos de ellos, para realizar
deseos y para pensar nuestra situación en el mundo, para controlar el
flujo errático de los deseos y darle constancia o seguridad en
instituciones y ritos.”
BIBLIOGRAFIA:
Andino Mario. Ciclo de Síntesis Cultural - Seminario Interdisciplinario.
“La Sociedad de Consumo”. U.C.S.F. 1993.
Billorou, Oscar Pedro. “Introducción a la publicidad”. Editorial El
ateneo. Bs. As. 1993.
Braidot, Nestor. “Marketing Total”. Ediciones Macchi. 1996.
Catecismo de la Iglesia Católica.
CONSEDUC N° 810. “Etica en la publicidad”.
De Fleur y Rokeach, “Teoría de la comunicación de masas”. Editorial
Paidós, 1988.
Droks, Jorge y Cia. “Globalización y medios de comunicación”. Bs.As.1999.
Drucker, Peter. “La sociedad poscapitalista”. Editorial Sudamericana.
Bs. As. 1996.
García Canclini Nestor. “Consumidores y Ciudadanos. Conflictos
multiculturales de la globalización”. Editorial Grijalbo. México. 1995.
Guinsberg, Enrique. “Control de medios, control del hombre”. Medios
masivos de difusión y formación psicosocial. Editorial Nuevomar. 1985.
J. C. De la Vega. “Diccionario consultor político”. Editorial Librex,
Mendoza. 1987.
Kotler, P. “Mercadotecnia”. Editorial Prentice Hall Hispanoamericano
S.A. México.
Lopéz Gil, Marta. “Filosofía, modernidad y posmodernidad”. Editorial
Biblos. Bs. As.1994.
Ordis, Renato. “Otro territorio: Ensayos sobre el mundo contemporáneo”.
Editoriales de Universidades Nacionales. 1996.
Pascual. Juan. J. Abad. “La vida moral y la reflexión ética”. Editorial
McGraw-Hill. España 1995.
Perea de Martínez, María Ester. “Conocer nuestro tiempo”. Editorial
Gladius, 1998.
Reigadas. María. C. “Entre la norma y la forma Cultura y política hoy”.
Editorial eudeba. 1998.
Villoro Luis, Estado plural, pluralidad de culturas. Editorial Paidós.
México.
Wolf, Mauro. “Los efectos sociales de los medias”. Editorial Paidós.
Barcelona-Bs. As-México.
DATOS PERSONALES:
Verónica Cecilia Pralong
Correo electrónico vcpralong@yahoo.com
PERSONAL
Fecha de nacimiento: 18 de Agosto 1976
Edad: 24
ESTUDIOS
Título secundario: Bachiller Especializado en Ciencias
Físico-Matemática, Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Juan
Bautista Alberdi, 1994, San Miguel de Tucumán
Título universitario: rindiendo las 3 últimas materias para Contadora
Pública Nacional; Universidad Católica de Santa Fe
Esta monografía fue realizada en 1999 para la Universidad Católica de
Santa Fe, como trabajo final de una materia que se cursa en el último
año de la carrera.
Primera Página - Página Anterior
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
vcpralongarrobayahoo.comBuscar recursos sobre
Master internacional desde España (Online)- Becas parciales
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López