1. Introducción
En las últimas décadas del siglo XX asistimos a un conjunto de
transformaciones económicas-sociales y culturales cuya vertiginosidad y
complejidad no admite precedente y nuestro país no se encuentra ajeno a
ello. Caen rápidamente todo tipo de muros y barreras entre las naciones
al mismo tiempo que se amplía la brecha en el nivel de desarrollo humano
al que acceden los distintos pueblos.
El mundo se ve invadido por formas de producción y consumo, una
preocupación por el deterioro incontenible de los recursos naturales, el
avance de la pobreza; sin embargo, se hace referencia a un nuevo
fenómeno que ha llegado a convertirse en un paradigma para los países en
desarrollo.
La globalización engloba un proceso de creciente internacionalización
del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones
políticas internacionales y el surgimiento de nuevos procesos
productivos, distributivos y de consumo deslocalizados geográficamente,
una expansión y uso intensivo de la tecnología sin precedentes.
Es por ello que intentaremos en el transcurso del trabajo plasmar una
conclusión integral de un tema en particular para lo cual tendremos que
apoyarnos en investigaciones, análisis y conjeturas propias, tratando de
mantener una visión de la realidad como un todo. En otras palabras
buscamos sortear el aislamiento de diferentes disciplinas que tratan
este mismo tema para lograr una influencia mutua arribando así a una
respuesta conjunta..
La identidad cultural de los diversos pueblos en la actualidad se va
homogeneizando o generalizando según ciertas pautas comunes en marcha
hacia una cultura estandarizada. Este proceso es propiciado por los
poderes generadores de nuevas necesidades de consumo, que manejan a su
vez los medios de comunicación social y la producción ofrecida.
Teniendo en cuenta la nueva escena sociocultural que se presenta ante
nuestros ojos en este fin de siglo, dentro de la cual desfilan ciertos
procesos reveladores del cambio, como ser una creciente pérdida de peso
de las instituciones públicas locales y nacionales en beneficio de los
conglomerados empresariales de alcance transnacional la reformulación de
los patrones de asentamiento y convivencia urbanos la reelaboración de
lo propio, debido al predominio de los bienes y mensajes procedentes de
una economía y una cultura globalizadas sobre los generados en la ciudad
y la nación a las cuales se pertenece la consiguiente redefinición del
sentido de pertenencia e identidad de los pueblos y el pasaje del
ciudadano como representante de una opinión pública al ciudadano como
consumidor interesado en disfrutar de una cierta calidad de vida, cabe
cuestionarnos acerca del impacto negativo que éstos provocan sobre
diversas realidades culturales de los pueblos, en particular sobre sus
respectivas identidades, aceptando como un hecho ineludible la marcha
hacia la aldea global, como paradigma de constitución del mundo con
miras a la homogeneización del planeta en lo político, lo económico y lo
social.
Para dar una visión más detallada de lo expuesto anteriormente, y lograr
el alcance correcto a los términos utilizados, nos
basaremos en ciertas definiciones para poder explicar básicamente lo que
entendemos por ellos.
La identidad de un pueblo está dada por lo que un sujeto se representa
cuando se reconoce o reconoce a otra persona como miembro de ese pueblo.
Se trata de una representación intersubjetiva, compartida por una
mayoría de los miembros de un pueblo, que constituirían un sí mismo
colectivo.
La homogeneización es un proceso según el cual dos o más elementos se
van configurando según pautas comunes, hasta adquirir la misma
naturaleza o género que lo animan y de desvalores que lo debilitan y que
al ser participados en común por sus miembros, los reúne en base a una
misma conciencia colectiva.
En sentido general, el concepto de estándar deriva del que tiene en el
lenguaje corriente particularmente en la producción de bienes: un
elemento, una pieza que es lo suficientemente extendida, generalizable,
común como para constituirse en típica y universal.
Los grupos de poder, son una unidad social constituida por un número de
individuos que poseen un estatus y unas relaciones mutuas estables, y
que tienen un conjunto de valores o normas que regulan su conducta.
Estos tienen las relaciones, bienes o elementos (políticas, económicas,
sociales, etc.) suficientes para llevar a cabo sus logros e influir
sobre el resto de los grupos y la sociedad por todos los medios posibles
valiéndose de un hábil manejo de sus recursos. Ellos crean nuevas
necesidades de consumo, que son un impulso irresistible que obliga a
obrar a las causas infaliblemente en determinado sentido.
Partiendo de esta base intentaremos desarrollar el tema teniendo como
objetivo poder dar un panorama concreto sobre ello.
Este trabajo será abordado desde distintos enfoques, tales como el
cultural, sociológico, económico-político, intentando así, cumplir con
la interdisciplinariedad y analizar los cambios estructurales en la
economía argentina.
Para ello se lo dividirá en diferentes capítulos abordando las distintas
temáticas planteadas a través de la recopilación de datos realizada con
diferente material bibliográfico.
2. Globalización. Generalidades
La globalización significa el aumento de la vincularidad, la expansión y
profundización de las distintas relaciones sociales, económicas y
políticas, la creciente interdependencia de todas las sociedades entre
sí, promovida por el aumento de los flujos económicos, financieros y
comunicacionales y catapultada por la tercera revolución industrial que
facilita que los flujos puedan ser realizados en tiempo real.
En su dimensión económica la globalización puede ser entendida como una
nueva fase de expansión del sistema capitalista que se caracteriza por
la apertura de los sistemas económicos nacionales, por el aumento del
comercio internacional, la expansión de los mercados financieros, la
reorganización espacial de la producción, la búsqueda permanente de
ventajas comparativas y de la competitividad que da prioridad a la
innovación tecnológica, la aparición de elevadas tasas de desempleo y el
descenso del nivel de las remuneraciones.
La globalización se ha vuelto casi un lugar común en la justificación de
cualquier medida o en la interpretación del cambio que se produce, tanto
en la esfera pública como en la privada. Su difusión parece derivar de
la propia capacidad de explicar la fuerza operante de un sinnúmero de
transformaciones que se producen e impactan en la vida cotidiana con
singular dureza.
La globalización aparece como el tema más relevante de las ciencias
sociales desde fines de los 90. La frase clave que se repite
continuamente hace referencia a "los desafíos que nos plantea la
globalización", y a la vez aparece como justificativo de las principales
políticas públicas a adoptar por muy antipopulares o dolorosas que éstas
puedan ser.
Por todo ello debemos diversificar nuestra mirada para dar cuenta de las
variadas interrelaciones entre lo global y lo local, lo público y lo
privado, lo individual y lo comunitario, la ganancia individual y el
bien común, el conflicto y la construcción de consensos, los cambios
culturales, la pobreza y violencia urbana.
El papel del mercado
Como fenómeno de mercado, la globalización tiene su impulso básico en el
progreso técnico y, particularmente, en la capacidad de éste para
reducir el costo de mover bienes, servicios, dinero, personas e
información.
Esta reducción de la «distancia económica» ha permitido aprovechar las
oportunidades de arbitraje existentes en los mercados de bienes,
servicios y factores disminuyendo la importancia del papel de la
geografía y la efectividad de las barreras de la política.
Oportunidades y amenazas de la Globalización
La inestabilidad de las condiciones económicas, de marginamiento y de
limitación de las oprtunidades se encuentran entre las más
sobresalientes. En efecto, como todos los grandes fenómenos de la
historia, la mundialización es portadora de oportunidades y riesgos.
Oportunidades
El proceso de globalización plantea la oprtunidad de mejorar las
condiciones de acceso a los mercados que anteriormente se hallaban
fragmentados. Los flujos de información, tecnología y capital han sido
los que han incrementado su movilidad y por consiguiente constituyen los
mercados donde más han mejorado las condiciones de acceso para economías
con menor capacidad relativa de generación interna.
También crea nuevas oportunidades en tanto incrementa la competencia,
sienta las bases para el establecimiento de nuevas alianzas empresarias
y societales y contribuye a la desarticulación de los oligopolios
establecidos.
Amenazas
La que más se destaca es la heterogeneidad de un fenómeno que se aplica
a los bienes, servicios, capitales y de manera bastante desigual, a los
hombres.
Aquellos que detentan un empleo de producción o de servicio de carácter
personal, ven el empeoramiento de su nivel de vida.
El riesgo de marginamiento de los más pobres se ve aumentado por el
hecho de que los países más avanzados tienden a concentrar la asistencia
para el desarrollo en los países pobres que menos manifiestan una
voluntad de movilizar todos sus recursos para salir adelante por sí
mismos.
Todo ello sin contar con el peligro de que se exacerben los conflictos
comerciales o que estallen crisis financieras. En los últimos diez años,
la economía mundial se vio sacudida por el peso del endeudamiento
excesivo, la fluctuación de los tipos de cambio y las olas
especulativas. La más reciente, la crisis mexicana de 1995 puso en
evidencia los riesgos financieros de la globalización.
El Mercosur
El tratado de Asunción, firmado en dicha ciudad el 26 de marzo de 1991
mediante el cual se instituye el mercado común entre Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay – el MERCOSUR – dio inicio a un proceso de
integración que se ha acelerado en cuanto al alcance de sus metas, se ha
profundizado en lo que se refiere al grado de integración pactada y se
está ampliando con la perspectiva de participación de otros países de
América del Sur.
La importancia internacional del Mercosur depende, por un lado de la
medida en que logre formular una política externa común y ejecutarla
satisfactoriamente; por el otro, esta importancia dependerá de la
alternativa de orden mundial que llegue a prevalecer.
Oportunidades
No es para sus países miembros únicamente un sistema que les proporciona
una ampliación de mercado, sino también un instrumento fundamental de
política externa. De darse esta condición, orientada adecuadamente,
tendería a producir un doble beneficio:
Contribuir significativamente en la construcción de un orden mundial
multipolar.
Proporcionar a los países que lo integran importantes beneficios
económicos y políticos
Amenazas
La propuesta de Estados Unidos de constituir a corto plazo un Area de
Libre Comercio de las Américas (ALCA) que incluya a todos los países del
continente.
Esto implicaría la desaparición del Mercosur, eliminación de las
fronteras aduaneras, eliminación del arancel externo común,
característica fundamental del grupo.
Los flujos comerciales recíprocos, particularmente los que se registran
entre Argentina y Brasil, recientemente se han visto afectados por la
realidad y la política económica de cada uno de esos países. El déficit
comercial global de Brasil y la recesión económica que afectó a
Argentina desde la crisis mexicana hicieron que ambos países enfrentaran
la necesidad de reducir sus importaciones.
Las Empresas frente a la globalización
La mundialización es a la vez una oportunidad y una amenaza. La
integración con la economía mundial abre el camino para que los países
pequeños de bajos ingresos se industrialicen de una manera que no era
posible cuando estaban de moda las políticas de industrialización no
generadoras de deuda en los decenios de 1960 y 1970. Al mismo tiempo,
cuando se consideran la expansión de las exportaciones, las corrientes
de inversiones extranjeras y el crecimiento económico e industrial
resulta claro que los países que no han podido integrarse, como los del
Africa subsahariana, están quedando rezagados.
La mundialización es la respuesta de las empresas privadas al entorno
cambiado y cambiante de los negocios internacionales. El proceso tiene
sus raíces en cuatro aspectos claves, los primeros dos de los cuales son
con razón los más importantes:
Los cambios de política en la economía mundial, concretamente la
liberalización de las corrientes de capital y de comercio, la
desregulación de los mercados, y el desarrollo del sector privado
incluida la privatización, que han abierto nuevas oportunidades de
inversión en la mayoría de los países.
La aceleración del progreso tecnológico que ha cambiado las reglas del
juego tanto para las ET como para los países en desarrollo anfitriones y
las empresas de estos países.
América Latina, Europa oriental y central y el Asia central están
clasificadas como integradores contingentes, en los que el proceso de
posterior integración estará impulsado por las corrientes de capital.
Las perspectivas de los principiantes están mejorando, a medida que los
propios países en desarrollo más avanzados pasan a ser ellos mismos
fuentes de IED (Inversión Externa Directa) hacia el exterior,
principalmente en los conglomerados regionales de Asia. A medida que
aumentan los salarios y los ingresos por habitante y que se estrechan
los mercados laborales, estos países en desarrollo se desplazan hacia
actividades de mayor valor agregado y reubican sus operaciones de
elevado índice de mano de obra en economías de ingresos más bajos.
Amenazas de las empresas
La mundialización ha modificado la naturaleza y la pauta de la
industrialización. Aún las empresas pequeñas se ven enfrentadas a
competidores internacionales.
Los países en desarrollo más avanzados están perdiendo las ventajas
competitivas en sectores de índice de mano de obra muy elevado. La
elevación de los salarios reales ha erosionado sus ventajas de costos,
mientras que las cuotas impuestas por los países industrializados
limitan su acceso a los mercados, obligándolos a reubicar algunas de sus
operaciones de elevado índice de mano de obra en economías de salarios
bajos.
El rápido aumento de los salarios, aun en condiciones de excedentes de
mano de obra, que obliga a la administración a ascender en la escala
tecnológica en busca de una mayor productividad para justificar nuevas
inversiones y conservar la competitividad.
La declinación del empleo en la industria manufacturera a medida que las
nuevas tecnologías genéricas sustituyen mano de obra por capital, pese a
las ventajas comparativas de una mano de obra abundante. Un
desplazamiento hacia una mayor dependencia de la producción primaria y
algunos servicios (turismo), causados por la pérdida de las ventajas
comparativas en la manufactura debida a una actualización tecnológica
inadecuada, o al cierre de industrias de sustitución de importaciones
que no pueden competir en condiciones de economía abierta.
La Asociación como estrategia de fortalecimiento de las empresas ante la
Globalización
El término asociación surge como uno de los mecanismos de cooperación
entre las empresas pequeñas y medianas que están enfrentando un proceso
de globalización de las economías nacionales. La globalización económica
está redefiniendo los procesos de manufactura al localizar las fábricas
en diferentes partes del mundo, abriendo oportunidades pero también
significando amenazas para las PYMEs , las cuales además de verse
presionadas a cambiar sus paradigmas gerenciales requieren diseñar
nuevos mecanismos de interrelación con el entorno.
El mecanismo de cooperación entre empresas pequeñas y medianas, en donde
cada empresa participante, manteniendo su independencia jurídica y
autonomía gerencial, decide voluntariamente participar en un esfuerzo
conjunto con los otros participantes para la búsqueda de un objetivo
común. Los objetivos comunes pueden ser coyunturales, tales como la
adquisición de un volumen de materia prima, o generar una relación más
estable en el tiempo como puede ser la investigación y desarrollo de
tecnologías para el beneficio común o el acceso a un financiamiento que
requiere garantías que son cubiertas proporcionalmente por parte de cada
uno de los participantes.
La necesidad de diseñar y adelantar estrategias colectivas pasa a ser no
solamente una posibilidad de desarrollar ventajas competitivas
individuales y conjuntas sino que puede llegar a constituir un requisito
básico de sobrevivencia para las PYMEs. Incluso alguna de las
estrategias individuales tendrán éxito en la medida que ellas sean
complementadas con estrategias colectivas.
Una distinción adicional de la asociatividad es el carácter amplio de
actividades de cooperación que puede abarcar. La asociatividad se puede
establecer para múltiples propósitos desde el financiamiento hasta la
investigación conjunta de determinado problema y, al mismo tiempo,
abarcar las diferentes etapas de los procesos básicos de las empresas, a
saber, diseño, manufactura, comercialización, servicio post-venta ,
entre otros. En principio, no hay limitación del ámbito de la
cooperación en la asociatividad.
La asociatividad tiende a confundirse como una asociación de empresas
que enfrentan problemas comunes y que requieren asociarse para presionar
ante otra empresa o instancia gubernamental para una solución.
Para enfrentar las restricciones a la viabilidad de la asociatividad y
garantizar el éxito de la misma se requieren diferentes acciones por
parte de los actores que están envueltos directa e indirectamente en el
proceso. A nivel de la empresa es necesario que la dirección de la misma
adopte la cultura de la cooperación competitiva y busque en consecuencia
sus aliados más importantes: otras empresas con necesidades similares de
cooperación.
3. La globalización: apertura de fronteras
Posibilidades que brinda
Es un proceso que todos reconocen como el más determinante de la década
del noventa, pero que suscita opiniones muy encontradas. Si bien no es
un proceso nuevo ha sido retomado con mayor énfasis en los países en
desarrollo como premisa específica para lograr un crecimiento económico
y erradicar la pobreza.
Los orígenes del fenómeno se remontan a las dos décadas posteriores a la
Segunda Guerra Mundial, en el cual los países industrializados de
Norteamérica, Europa y Asia alcanzan tasas de crecimiento del PBI tres
veces superiores que en los 130 años precedentes, lo que a su vez
provoca una expansión a nivel mundial de las transacciones comerciales
de estos países.
Con el fin de regular las crecientes relaciones comerciales, los países
en cuestión generaron una estrategia económica y política de liberar
todas las barreras al libre comercio, implantadas por la Estrategia de
Sustitución de Importaciones. Producto
de ello son las negociaciones del GATT, la creación del FMI y el BM, las
áreas de libre comercio subregionales, etc.
Este proceso se vio acelerado por las diferentes crisis en que se vio
inmerso el entorno internacional en los años 1971 ( crisis del dólar),
1973 y 1979 ( crisis del petróleo) y en 1982 (crisis de la deuda); otro
elemento que ayudo al avance vertiginoso del mismo fue el surgimiento de
una teoría económica a tono con los requerimientos del fenómeno: el
Neoliberalismo
La globalización es un proceso multidimensional, aunque hay razones para
pensar que es ante todo un proceso económico hecho posible por cambios
provenientes de la ciencia y la tecnología.
El lazo indisoluble que se genera en el siglo XX entre la ciencia y la
tecnología posibilita acelerar, ampliar y consolidar el proceso de
globalización, especialmente, en sus aspectos económicos y culturales.
La digitalización de las comunicaciones humanas ha revolucionado la
producción, el almacenamiento y el acceso a la
información. Si la revolución industrial multiplicó la fuerza del
hombre, la evolución informática multiplica la capacidad del cerebro
humano. Hoy la información se ha democratizado, y está al alcance de
quien posea una computadora y un módem para acceder a Internet.
En efecto, se puede saber lo que ocurre en lejanos rincones del
universo. Podemos trasladarnos en pocas horas a los más remotos y
distintos lugares y culturas, y convivir con distintos estilos de vidas.
Podemos ver la tierra desde afuera y desde lejos gracias al avión y a
las fotos que envían los satélites.
Las nuevas tecnologías están creando un mundo donde los valores y las
economías repercuten de en un lado a otro; la cultura y los valores
humanos están siendo modelados por un medio electrónico. Nunca antes las
sociedades habían quedado completamente supeditadas al mercado comercial
para determinar sus valores y sus modelos.
Los llamados procesos globalizadores redundan en la redistribución de
privilegios y despojos, riqueza y pobreza, recursos y desposesión, poder
e impotencia, libertad y restricción. Las divisiones territoriales y
segregaciones de identidad que imponen y promueve la globalización de
los mercados e información, no reflejan la diversidad de socios en pie
de igualdad.
Apenas el 22% de la riqueza global pertenece a los llamados países en
vías de desarrollo, que abarcan al 80% de la población mundial.
Los beneficios de la globalización están siendo desigualmente repartidos
entre las diversas regiones, entre los diferentes países y en el
interior de los mismos, lo cual conlleva severos procesos de
fragmentación y polarización.
La globalización les da a los países extremadamente ricos nuevas
oportunidades para ganar dinero de manera más rápida. Estos han
utilizado la tecnología de punta para desplazar grandes sumas de dinero
alrededor del globo con extrema rapidez y especular con eficiencia
creciente.
La globalización es una paradoja: beneficia mucho a muy pocos a la vez
que excluye o margina a dos tercios de la población mundial.
La globalización implica transformaciones espaciotemporales que afectan
los modos y estilos de vida concretos de las personas, producto de los
cambios de escala y de la aceleración de los cambios, en especial
aquellos debido a las innovaciones tecnológicas y a los crecientes
niveles de complejidad de la vida urbana. Así sé reconfiguran los
sistemas de percepción y representación del tiempo y el espacio, que
constituyen el entramado básico de los mundos de la vida, de la historia
concreta de los individuos y grupos sociales, de sus mitos y sus ritos.
Estas transformaciones se apoyan en una aceleración sin precedentes en
los procesos tecnológicos, tanto en lo que atañe al ritmo mismo de las
innovaciones como en lo que se refiere al lapso que transcurre entre la
innovación y su incorporación en la producción. Tal proceso se inició en
los años 70 y ha llegado a ser tildado como la "tercera revolución
tecnológica e industrial". Se ha asentado en la electrónica, la
informática, la robótica, los nuevos materiales, la genética y la
biotecnología.
Estas son sólo unas de las facetas del mundo globalizado. Están además
presentes los siguientes efectos económicos:
La estandarización de productos y servicios: significa que éstos tienen
poca o nula variación entre los distintos países o regiones donde se
distribuyen.
Reducción de barreras arancelarias: ha introducido el llamado consumo de
productos masivos, permitiendo que muchos países tengan acceso a éstos.
Economía de escala: implica hacer los productos más competitivos con una
estrategia de bajos costos.
La creación de grandes corporaciones e integración de las empresas:
permite un mayor control del mercado.
La creciente integración de las economías nacionales a los mercados
globales, pues de éstos últimos depende el crecimiento y la estabilidad
de aquellas.
Configuración de grandes zonas integradas de comercio.
¿Dependencia o Dominación?
Lo que para algunos constituye un proceso de integración, ya sea por
asimilación, endoculturación, o yuxtaposición, para otros puede
significar la desestructuración y desintegración de sus identidades,
fragmentación y exclusión, mutación de la identidad, transfiguración de
la matriz originaria. El proceso de mundialización, tal como se está
dando en la realidad no genera una sola dinámica sino dos dinámicas
complementarias y opuestas:
La globalización
La reafirmación identitaria (localización).
Existe una creciente trasnacionalización del mercado de capitales, del
mercado de nuevas tecnologías y del mercado de los productos. Todo ello,
unido a una desconcentración de la producción, tiene como consecuencia
que los mercados estén cada vez más mundializados.
Hoy en día se vive en una realidad detårminada por la compulsión al
consumo, la globalización y el avance tecnológico, donde los medios de
comunicación son más vehículos de marketing que de información, y además
se vive encerrado en un mercado
y no en una sociedad.
La sociedad de consumo consiste en una forÆa de consumir impuesta por el
sistema capqtalista de producción, que se Extiende no solo a los países
desarrollados sino U todos los del planeta… El modo de producción
capitalista fabrica desde Coca Cola hasta jets para uso privado. Es
obvio que estos productos no se intentarán vender a los indios peruanos
o los habitantes de las villas m,çbrias, pero sí se volcarán esfuerzos
para que los niños de esos lugares consuman Coca Cola en vez de leche.
Lo verdaderamente importante para el sistema es que la mayoría de las
personas se conviertan en consumidores irracionales, pero que a través
de esta forma transfieran la mayor cantidad de recurso›. Es de esta
manera que la sociedad de consumo actual instaura la dictadura del
producto.
El consumo
La posesión de bienes se da a través del consumo, definido como el
conjunto de procesos socioculturales en que se realiza la apropiación y
los usos de los productos. Estos pueden estar a disposición en cualquier
parte y pueden ser consumidos de diversas maneras. El simple hecho de su
existencia, transforma a los productos en potencialmente consumibles y
da a todos el derecho legítimo de aspirar a tenerlos, ya que fueron
producidos con el esfuerzo de toda la sociedad.
El dinero permite el consumo, pero cada vez se necesita menos dinero. La
producción en masa y la de imitaciones ha hecho posible que personas que
no pertenecen a las elites puedan tener acceso a objetos similares
Disparadores psicológicos
Entre los motivos principales que permiten al individuo tomar decisiones
de compra son:
cultural: Este es un factor que debe analizarse como el lugar a donde
pertenece el individuo, su forma de pensar dentro de un grupo social
específico, tradiciones y nivel socioeconómico.
Status: este factor es uno de los influyentes más fuertes dentro de la
psicología de los consumidores, ya que mediante los medios de
comunicación se deja una imagen mental de lo que el individuo debe
buscar como modelo de vida a seguir, por tanto, provoca que los
diferentes estratos socioeconómicos aspiren a esa forma de vida causando
el consumismo.
Afectivo: El disparador afectivo ataca los procesos mentales del
individuo para que este prevea posibles problemas que se le podrían
presentar tanto con sus seres queridos, como en sus expectativas. Es
considerado como un excelente manipulador de la clientela para crear
adicción y consumo de los productos.
De necesidad: este disparador se basa en mostrar lo necesario que es el
consumo de un producto para la vida cotidiana.
Estandarización o Masificación: este disparador se posesiona en la mente
del consumidor, al destierro del mismo. Dentro de cada grupo cada
integrante desempeña un rol social; el hombre como tal necesita sentirse
útil, necesita estar en relación con los otros, interactuar con el mundo
y sobre todo necesita ser aceptado, es por ello que nunca buscará ser
expulsado del grupo al que pertenece.
Para que el consumo sea un lugar para pensar es necesario que exista una
oferta vasta y diversificada de bienes y mensajes representativos de la
variedad internacional de los mercados, de acceso fácil y equitativo
para la mayoría; también es necesario la existencia de información
multidireccional y confiable de la calidad de los productos.
Estos son algunos de las condiciones que se tienen que presentar para
que el consumo no sea una simple adquisición de bienes, sino más bien un
proceso sociocultural en donde interactúan los hombres para satisfacer
sus necesidades, para integrarse con otros y para distinguirse de ellos.
4. Conclusión
El proyecto es auspicioso y en esencia rescata lo mejor del ideario de
los libertadores: la patria grande, la confederación americana, la
patria unida.
Pero una cosa es la enunciación de los propósitos y otra la concreción
de los mismos. Hay quienes piensan que se está depurando un proceso que
debe darse naturalmente y que a Europa le insumió 34 años hasta llegar a
la realidad comunitaria actual.
Hay quienes sostienen que estamos avanzando en la más válida de las
ideas, pero sin que las sociedades de los países intervinientes hayan
resuelto acabadamente qué modelo de país ambicionan.
Lamentablemente, hasta ahora la forma elegida ha sido equivocada, porque
no se ha aprovechado la experiencia obtenida por el modelo que funciona
efectivamente en la actualidad: la Comunidad Europea.
El problema de integración de los países de América Latina plantea
muchas y muy complejas cuestiones que no son fáciles de resolver.
Podemos mencionar entre otras, los sentimientos nacionalistas
generadores de odios que resultan absurdos en estos tiempos, más cuando
la lógica histórica nos está marcando la necesidad de integración,
económica primero y política después, de todos los países para superar
la pobreza y el subdesarrollo.
El único remedio a tantos males es la integración de los países
latinoamericanos.
De todas maneras este proceso, ya en camino podrá ser obstaculizado o
demorado, pero nunca frenado.
La responsabilidad de los logros también recae en los empresarios, en lo
que le brindan a la comunidad en la cual se mueven, cómo trata a sus
empleados, cómo elabora sus productos, cómo cuida el medioambiente, cómo
se preocupa por los clientes, el sector más vulnerable de la comunidad.
El desafío de la globalización de los últimos 20 años ha sido la
generalización de los regíme-nes democráticos a nivel mundial, así como
la expansión de los derechos humanos. Ha puesto en crisis los regímenes
autoritarios de diversas especies, dictaduras militares, Estados
socialistas, regímenes teocráticos, que se han derrumbado en dirección a
instituciones de democracia liberal constitucional.
Este fenómeno global de transiciones a la democracia ha sido impulsado
por ideales asociados con el régimen democrático, pero vinculado al
predominio económico de inversores, grandes firmas, organismos
internacionales y naciones centrales.
La civilización industrial produjo la más grande expansión del mercado a
cualquier precio, mejoró las condiciones de vida en muchos lugares pero
generó el colonialismo con sus secuelas de explotación y dolor. Algo no
anduvo bien será necesario cuestionarnos sobre los fundamentos de
nuestra civilización, nuestros sistemas culturales y crear los códigos
comunicacionales entre culturas diversas, los sistemas que rigen el aquí
y ahora en la vida de los hombres. Habrá que intentar un nuevo concepto
de progreso o desarrollo. Deben comprender los poderes y los poderosos
que los bienes individuales son imposible de goce y pertenencia sin
respeto al pluralismo, a las autonomías morales de los hombres y de las
comunidades que forman, a la tolerancia y a la justicia, en el hogar
común de nuestro pequeño planeta.
Dice Miguel de Unamuno: " El misterio del amor, que lo es también del
dolor, tiene una forma misteriosa, que es el tiempo. Atamos el ayer al
mañana con eslabones de ansia, y no es el ahora en rigor otra cosa que
el esfuerzo de antes por hacerse después; no es el presente sino el
empeño del pasado por hacerse porvenir. El ahora es un punto que ni bien
pronunciado se disipa, y sin embargo, en este punto está la eternidad,
toda sustancia del tiempo."
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Ruiz Palacios, Carlos "Hacia la recreación del Humanismo" La Voz del
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Patricia Adriana Gaggini de Rühlemann
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