Historia del pensamiento económico Milton Friedman

Autor: Roberto Mosquera

Comercio internacional

11-2001

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Cuarto B
Enero del 2001
“El ‘almuerzo gratis’ es una cosa que no existe.”
Anónimo[1]

[1] También título de un libro de Milton Friedman

Introducción

“Adam Smith es reconocido como el padre de la economía moderna, y Milton Friedman, como su hijo espiritual de mayor distinción”[1]. Esta frase nos dice mucho acerca de la tendencia de Milton Friedman y de la importancia del mismo en el pensamiento económico. En la actualidad, sus postulados representan la base fundamental de la práctica económica moderna; así es como el Fondo Monetario Internacional y los demás organismos económicos internacionales basan sus estudios y proyectos en el fundamento teórico desarrollado por Friedman.

En un mundo globalizado, el capitalismo es el modelo hegemónico debido a su carácter flexible, apto para adaptarse a las diferentes realidades existentes y presentado como sustento de la democracia moderna. Dentro de la defensa de esta democracia aparece Milton Friedman como un bastión, bajo sus postulados de libertad económica y libertad individual.

Nace entonces la necesidad de conocer a profundidad la plataforma en la cual se sustenta nuestro mundo económico y sobre la cual se edifica el futuro de nuestras naciones. Futuro que en ningún momento está predeterminado y que debe construirse a partir del conocimiento, comprensión y crítica del pensamiento actual.

Su Vida

Milton Friedman, hijo de inmigrantes judíos, nació en Brooklyn, Nueva York, en 1912. Se destacó en sus estudios secundarios, especialmente en las matemáticas, razón por la cual pudo escoger donde estudiar a pasar de su humilde origen. Estudió matemáticas en la Universidad de Rutgers. Próximo a graduarse consideró como sus principales opciones a la Universidad de Chicago, centro de la teoría económica conservadora, y a la Universidad de Columbia, centro del empirismo económico. Friedman se decidió por Chicago ya que pensaba que la diferencia entre la búsqueda de los hechos y la búsqueda de las teorías era más aparente que real. El objetivo final de la teoría es explicar integralmente los fenómenos observados para así hacer predicciones válidas sobre fenómenos todavía no observados. La recolección de datos, su ordenamiento y extracción de conclusiones empíricas son entonces tan importantes como la teoría económica.[2] Por eso no se complico cuando por deudas debió salir de Chicago y terminó sus estudios en Columbia.
 En 1935 Friedman se incorporó al New Deal, al trabajar en la Comisión Nacional de Recursos. Su función era el suministrar “información fidedigna sobre los aspectos del consumo de la economía”[3] La formación clásica que recibió lo convirtió en un defensor del libre mercado mas no en un defensor del liberalismo. También trabajó con Kuznets en la Conferencia sobre el Ingreso y la Riqueza en un intento de valorar los cambios reales más que los puramente monetarios. En 1938 contrajo matrimonio con Rose Director, compañera suya durante sus estudios en Chicago. Su esposa se convirtió en ardiente colaboradora de su obra y según Friedman gran parte de su tendencia liberal se debe a ella. Posteriormente trabajó en la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas.

Su radical defensa del mercado le llevó a escribir su tesis criticando el proceso de formación de precios en el mercado de servicios médicos. Según Friedman, en aquella época existía escasez de doctores por restricciones en la escuela de medicina que desincentivaba el estudio de la medicina, por ende el precio era mayor. Su recomendación fue quitar estas restricciones por lo que algunos miembros de tribunal de grado consideraron su tesis un ataque a la profesión médica poniendo en peligro su doctorado. Friedman descubrió entonces la efectividad de aplicar una teoría económica simple a fenómenos institucionales; sin embargo, también se horrorizó con la resistencia de los económicamente avanzados (el tribunal) ante las implicaciones de su análisis. Concluyó que los enemigos del mercado libre eran muchos y poderosos y que había más libertad y seguridad en el mercado que en las instituciones, fueran estas liberales o conservadoras, académicas o políticas.

La Universidad de Columbia le propuso participar en un estudio sobre como estimar la inflación futura y determinar el índice impositivo para impedirla. Hasta entonces Friedman no se había ocupado de la teoría macroeconómica ni del desarrollo de modelos para mostrar el funcionamiento de la economía en su conjunto. Este era su primer intento de abordar la teoría cuantitativa del dinero y el nuevo análisis keynesiano. A partir de esta época Friedman se declaró a favor de los impuestos a los gastos.

Después de la Segunda Guerra, Friedman pasó a la Universidad de Chicago. Mientras ejercía su cátedra, fue contratado por la Fundación para la Educación Económica para realizar un estudio del problema de la vivienda. En este trabajo concluyó que la mejor alternativa era liberalizar el mercado de la vivienda pese a las desigualdades de ingreso y riqueza existentes. No se debía intervenir en el funcionamiento del mercado sino, corregir directamente las desigualdades de ingreso. Esto le puso en el filo de la navaja acusado por sus coidearios liberales de intervencionista y por los keynesianos de liberal. Friedman se dio cuenta entonces de la dificultad de la praxis económica por la paradoja entre la actuación pública y la objetividad científica. Escribió entonces “Metodología de la Economía Positiva”, obra que le consolidó como economista y le llevó a ser parte del Consejo de Asesores Económicos de las presidencias de Kennedy y Johnson.

La economía positiva es, en principio, independiente de cualquier posición ética. Como dice Keynes, trata de “lo que es” no de “lo que debería ser”. Su tarea es construir un sistema de generalizaciones que pueda usarse para hacer predicciones correctas sobre las consecuencias de cualquier cambio de las circunstancias. Su desempeño debe juzgarse por la precisión, el alcance y la conformidad con la experiencia de las predicciones que produce. En resumen, la economía positiva es una ciencia “objetiva”, en el mismo sentido que cualquiera de las ciencias físicas.[4]

Luego generalizó aduciendo que las diferencias entre la economía normativa y positiva tenderían a desaparecer o al menos a disminuir ya que la economía positiva al progresar daría conclusiones “que son y merecen ser ampliamente aceptadas”.[5]

Friedman es famoso por el descubrimiento de la doctrina que llegó a llamarse monetarista. Entre sus obras destacan “Historia Monetaria de los Estados Unidos”, “Ensayos sobre Economía Positiva”, “Ensayos sobre la Brecha Inflacionaria”, “Monetary and Fiscal Framework for Economic Stability”… dejando en claro su oposición a la acción discrecional, fiscal o monetaria, para compensar los cambios cíclicos. Fue director de la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago donde estableció los postulados monetaristas del laissez – faire, del incremento constante de la oferta de dinero y formalizó la crítica al pensamiento keynesiano. Friedman estaba consciente del peligro de dejar en manos de los burócratas decisiones económicas que podían ser desagradables desde el punto de vista político. Así, por presiones de Chicago, casi se aprueba una enmienda a la constitución de Estados Unidos estableciendo un crecimiento constante del 4% al 5% de la oferta monetaria.

Hasta el día de hoy, Friedman sigue expandiendo su pensamiento a todos los ámbitos posibles. Ha impulsado una serie de reformas legales en sectores como la educación, seguridad social, etc. Friedman no tuvo interés en ocupar un cargo gubernamental; sin embargo, desde Chicago generó una masa crítica de los llamados “friedmanescos” (como Alan Greenspan) quienes han sido los protagonistas de la política Estadounidense de las últimos décadas.

Su Pensamiento

Milton Friedman se convirtió en el principal defensor del capitalismo y la libertad económica en una época en que los principales economistas buscaban modos de usar el intervencionismo estatal para perfeccionar el desempeño de la economía. Se buscaba en aquella época aplicar políticas anticíclicas con el fin de asegurar un crecimiento sostenido. Friedman basado en la filosofía del laissez - faire se convirtió en el héroe de los empresarios del mundo entero.

Su primer intento de abordar la teoría económica fue a partir de un estudio de la teoría cuantitativa del dinero y de la teoría keynesiana. Los conceptos de la teoría cuantitativa fueron precisados por Irving Fischer mediante la “ecuación de intercambio” MV=PT. Friedman pensó que esta ecuación era demasiado sencilla e inexacta para describir la realidad. Es así como introdujo el método de la “brecha inflacionaria”. Con pleno empleo, si el gobierno utiliza recursos adicionales el resto de la economía tendrá acceso a menos recursos. Esta transferencia de recursos del sector privado al sector público no produce inflación si el incremento del gasto es igual a la reducción de la absorción. La brecha inflacionaria se produce cuando el gasto del gobierno no es correspondido con una reducción de la absorción. En este caso se produce una elevación de los precios para forzar la caída de la absorción. Friedman propone, para evitar este proceso inflacionario, reducir la absorción por medio de impuestos. Friedman se declara entonces a favor del impuesto a los gastos, es decir, a los desembolsos y no a los ingresos. Estos impuestos tendrían la ventaja de estimular el ahorro y reducir la demanda sin la necesidad de que el Estado provoque distorsiones en los precios. Estos impuestos estarían dirigidos al ingreso destinado al consumo no es un impuesto sobre las ventas (como el IVA en el Ecuador) ya que estos impuestos distorsionan los precios. 

El monetarismo, creado por Friedman, tiene dos principios básicos:

- La oferta de dinero es el único factor sistemático determinante del nivel de gasto y de la actividad económica.
- Para asegurar la estabilidad de precios el banco central debe establecer un índice de crecimiento de la oferta de dinero a una tasa aproximadamente igual al crecimiento real de la economía.

De esta forma Friedman muestra su aversión a cualquier intrusión del Estado en el mercado y por ende al respeto de la libertad individual y de la libre empresa. Para alcanzar estos objetivos se requeriría de cuatro elementos principales:

1. Reforma del sistema monetario y bancario para eliminar la creación y destrucción privada del dinero (reserva bancaria del 100%).
2. Determinación del volumen del gasto gubernamental basados en la disposición de la comunidad por pagar los servicios públicos.
3. Determinar con exactitud las condiciones y las cantidades destinadas a asistencia social o transferencias directas.
4. Sistema progresivo de impuestos basados en los ingresos individuales.[6]
 A pesar de su extrema defensa del mercado, Friedman reconoce que existen ciertas restricciones que deben ser corregidas como son los monopolios, monopsomios y el abuso excesivo del poder público. En la esfera monetarista internacional defendió las tasas de cambio libre mucho antes del colapso del sistema de Bretton Woods. Se opuso a las políticas de fijación de precios y al comportamiento empresarial contrario a la competencia. En el campo de la educación luchó por certificados educacionales con lo que se hubiera liberalizado el mercado educativo de Estados Unidos. También emprendió una campaña en pro de un impuesto a los réditos negativo, es decir, que las personas con ingresos menores a un determinado nivel se verían beneficiados por una transferencia directa.

Respecto al rol del Estado, Friedman recoge a Smith al decir que excepto en mantener la ley y el orden, supervisar la moneda y manejar la defensa nacional todas las otras funciones pueden hacerlas mejor el capitalismo competitivo. Las tasas impositivas deben reducirse sostenidamente en una época de expansión con el fin de detener el crecimiento del gobierno.

En esencia, para Milton Friedman la libertad económica es un requisito para la libertad política, ya que la combinación del poder político y económico en las mismas manos es una combinación segura para llegar a la tiranía.[7] “Hasta aquí la mano invisible de Adam Smith ha sido suficientemente poderosa para vencer los efectos desvirtuadores de la así mismo mano invisible de la esfera política”.[8] La función esencial del mercado para Friedman es la misma que para Smith, proporcionar la mano invisible. Pero Friedman añade que el mercado hace las veces de medio de información que se expresa a través de los precios. Esto se produce incluso, según Friedman, en los países socialistas, ya que la aparición de mercados negros representa las fallas en la planificación centralizada.

Teoría de la Función de Consumo

A partir de Keynes, la función de consumo, es decir, la relación entre consumo agregado, ahorro agregado y renta agregada se consideró como una relación estable donde el gasto de consumo corriente es dependiente de del nivel de renta corriente. La función keynesiana de consumo plantea que el consumo es una proporción de la renta (en términos de Keynes “cuando su renta real aumenta, no aumenta su consumo en una suma absoluta igual”[9]), ya que la propensión marginal a consumir es menor a uno. Por lo tanto la diferencia se traslada al ahorro y se tiene que el porcentaje ahorrado de la renta incrementa conforme crece la misma.

La evidencia empírica (análisis de las variables de Estados Unidos) parecía, al principio, comprobar esta teoría. Sus resultados mostraban que el consumo tenía una fuerte correlación con la renta y que la propensión marginal a consumir era menor que uno, por lo que la proporción ahorrada crecía con la renta. No obstante, estimaciones de ahorro - realizadas por Kuznets- no mostraba crecimiento de la proporción de la renta ahorrada pese a un aumento de la renta real lo que implicada que la proporción entre consumo y renta (propensión marginal y media) era mucho más altas que la estimada en estudios previos. El análisis de los estudios sobre presupuestos confirmó esta contradicción. Además el ahorro registrado en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial era muy inferior a los que permitiría predecirse haciendo referencia a los datos del período interbélico. Estos problemas según Friedman evidencian la insuficiencia de una función de consumo que relacione el consumo únicamente con la renta corriente.

Friedman parte de analizar los supuestos fundamentales de la teoría del comportamiento del consumidor para luego establecer una función de consumo coherente con estos supuestos. En condiciones de previsión perfecta, es decir, que el individuo conoce exactamente cuántos períodos tiene que considerar, cuál será su ingreso en cada período, que bienes estarán disponibles al consumo en cada uno y cuál será la tasa de interés a la que podrá prestar o tomar prestado; sólo hay dos motivos para consumir más o menos en un período determinado:

1. Regularizar el gasto de consumo, o sea mantener una trayectoria de consumo constante en el tiempo aunque existan variaciones el los ingresos corrientes.
2. Obtener intereses sobre los préstamos.

Con esta consideraciones el agente procede a maximizar su consumo en los distintos períodos de tiempo con restricción a la renta de cada período y a la tasa de interés. En el caso de simplificado de un horizonte temporal de dos períodos se tiene:

A parte de los factores de utilidad (que pueden ser edad, grupo social, composición de la familia, ubicación geográfica, etc.) recogidos por la curva de indiferencia, son tres variable las determinan las posibilidades de consumo: ingreso del período 1, ingreso del período 2 y tasa de interés. Sin embargo, si se define la riqueza del individuo como la suma de los ingresos en valor presente, solamente aquellos cambios en la renta que afectan la riqueza afectarán al consumo.

Con esta consideración es lógico suponer que el consumidor ajuste su consumo a sus ingresos “normales” más que a sus ingresos corrientes. El ahorro en cambio depende del ingreso corriente. Estos dos supuestos llevan a inferir que si en un año cualquiera un agente percibe ingresos extraordinarios no alterará su consumo, pues este depende de su renta normal y canalizará toda la renta excedente al ahorro. En el caso contrario, sucede exactamente el efecto opuesto, se presenta una reducción o incluso ahorro negativo (deuda) mientras que el consumo permanece inalterado.

En este punto Friedman plantea una revisión de los conceptos de renta y consumo. Estos dos términos normalmente están asociados con los ingresos corrientes y con los gastos en bienes y servicios respectivamente. No obstante, Friedman indica que en la teoría pura “la renta suele definirse como la cantidad que una unidad de consumo puede consumir manteniendo intacta su riqueza”[10] y el “término consumo [se utiliza] para designar el valor de los servicios que se propone consumir durante el período en cuestión, valor que, en condiciones de certeza, sería igual al valor de los servicios realmente consumidos”[11]. Friedman proponer llamar, para diferenciar, estos conceptos teóricos como renta permanente y consumo permanente Friedman plantea la función de consumo en términos de consumo y renta permanente de la siguiente forma:
 
y asumiendo simetría de las curvas de indiferencia la escribe: donde k indica que el consumo es una fracción de la renta permanente, y esta proporción es función de la tasa de interés y factores de utilidad. Esta función es la base de la teoría del consumo propuesta por Friedman.

Si se levanta el supuesto de completa certeza sobre el futuro, la incertidumbre añade un nuevo motivo para ahorrar: el formar una reserva para casos de emergencia. En este momento hay que considerar las formas de riqueza que puede acumular un individuo pues si todas las formas fueran igualmente satisfactorias (considerando satisfacción como acceso a una renta adicional temporal) la necesidad de formar una reserva quedaría implícita en las curvas de indiferencia. Sin embargo existente grandes diferencias entre las formas de riqueza, especialmente entre riqueza humana, que son las cualidades e ingresos futuros del individuo, y no humana, activos físicos. Es más fácil obtener un préstamo sobre un activo físico que sobre “la capacidad para obtener ingresos en el futuro”[12]. Así, se tiene que la parte de la renta permanente que proviene de riqueza no humana es otro determinante del consumo, ya que a una mayor proporción entre la riqueza no humana y la renta permanente disminuye la necesidad de la reserva adicional debido a que es más fácil acceder a préstamos. La función de consumo se reescribe de la siguiente forma:
 
Las magnitudes de renta permanente y consumo permanente no pueden ser observadas directamente en ninguna serie de datos para ninguna unidad individual de consumo. Por esto es necesario adaptar la contabilidad de algunas variables, como considerar el consumo de bienes duraderos como gastos de capital y analizar las series de datos obtenidas para poder llegar a aproximaciones de estos conceptos. Friedman formaliza la hipótesis de la renta permanente a través de una serie de consideraciones para acercar los datos disponibles a la teoría. 

La renta se divide en dos componentes uno permanente y otro transitorio.
 
El componente permanente debe reflejar aquellos factores que el individuo considera determinan el valor de su riqueza como la riqueza no humana , su educación, capacidad, se empleo, etc. El componente transitorio debe reflejar todos los demás factores como enfermedades, malos negocios, etc. Considera que para un población, los componentes transitorios tienden a anularse, por lo que la media de la renta corresponde a la media del componente permanente mientras que la media del componente transitorio tiende a 0. Con un razonamiento análogo se define al consumo de la siguiente manera:
 
Existe ambigüedad al definir que es el componente permanente. Una aproximación puede ser que el componente permanente sea igual a los valores vitalicios medios de las variables, pero este supuesto implica que la suma de los componentes transitorios a lo largo de toda la vida va a ser 0, lo que no se puede asegurar. Otra posibilidad puede ser “la media de las distribuciones de probabilidades previstas para años futuros”[13] pero puede involucrar una mala apreciación del horizonte temporal a considerarse. No obstante, Friedman indica que no parece importante definir con certeza que es el componente permanente para permitir que la distinción entre permanente y transitorio provenga de los datos reales.

La definición más amplia consideraría este componente como imputable a cualesquier factores cuya influencia se extienda sobre más de una unidad elemental de tiempo (un año, en la mayoría de los estudios). Definiciones sucesivamente más estrechas incluirían únicamente factores que afecte a la renta durante tres o más años, cuatro o más años y así sucesivamente, hasta la definición más estrecha que identificaría el componente permanente con la renta vitalicia esperada. [14]

La introducción de componentes transitorios significa que estas dos nuevas variables deben considerarse. Para contrastar estos componentes con los datos observados, Friedman introduce tres supuestos: los componentes transitorios de la renta y el consumo no están correlacionados con sus respectivos componentes permanentes y tampoco están correlacionados entre si mismos.

Los dos primeros resaltan la particularidad antes mencionada que el componente transitorio tanto de la renta como del consumo obedece a fenómenos accidentales y pasajeros. El tercer supuesto es de mayor importancia para la formación de esta teoría ya que se refiere a la noción keynesiana común que el ahorro es un residuo. Este supuesto implica que el consumo está determinado para un plazo largo en función al componente permanente de la renta, por lo que variaciones transitorias en la renta solo llevan a variaciones positivas o negativas en los activos previamente acumulados (ahorro entendido como reserva ante incertidumbre). Podría argumentarse que un individuo ante un incremento inesperado de la renta, como una herencia, eleve su nivel de consumo para darse un gran vida. En este punto hay que considerar la definición de consumo antes expuesta, ya que si se considera consumo a las compras y no el valor de los servicios adquiridos, efectivamente la compra de bienes duraderos (en donde la evidencia demuestra que se canalizará gran parte de estos ingresos extraordinarios) como casas elevará este valor. Pero si se toma la definición teórica no tiene porqué considerarse una expansión del consumo sino del ahorro ya que esos bienes forman parte de la riqueza del individuo. Además, en el caso de una herencia hay que considerar hasta que punto era esperada, ya que si efectivamente el agente la esperaba, entonces ya estaba considerada en el componente permanente de la renta y el valor transitorio solo sería el error en predecir la cuantía de la herencia[15].
 Con estas consideraciones la hipótesis de la renta permanente se resume en las siguientes tres ecuaciones:

Aplicando mínimos cuadrados ordinarios a un estudio de presupuestos familiares se obtendría una regresión de la siguiente forma:  donde los coeficientes a y b se definen a través de las tres ecuaciones de la hipótesis como: 

El término Py es la fracción de la varianza de la renta total que corresponde a la renta permanente. El coeficiente b mide la variación del consumo frente a cambios a en la renta registrada. Pero las dos partes de este coeficiente indican que el consumo depende de dos cosas:

1. En que proporción el cambio en la renta registrada es también un cambio en la renta permanente (Py) y
2. Que proporción de la renta permanente se destina a consumo (k).

Así la regresión es coherente con la hipótesis de renta permanente. Con estas ecuaciones podemos generar el siguiente gráfico para ilustrar como se determina el consumo.

[1] Leonard Silk, Los Economistas, 1980, p. 41
[2] Cf. Milton Friedman, The Economic Theorist, 1950, p. 237-238
[3] Milton Friedman, Consumer expenditures in the United States, 1939, p.830
[4] Milton Friedman, George Stigler, Roofs or Ceilings?, 1946, p. 4
[5] Ibid. p. 6
[6] Ver Milton Friedman, Essays in Positve Economics, p. 41
[7] Cf. Milton Friedman, Rose Friedman, Libertad de Elegir, 1979, p.17
[8] Ibid, p.21
[9] J. M. Keynes, The General Theory of Employment, Interest and Money, p. 96,97
[10] Milton Friedman, Una Teoría de la Función de Consumo, p. 26
[11] Ibid. p.26
[12] Ibid. p 32
[13] Ibid. p. 42
[14] Ibid. p.277
[15] Cf. ibid. p. 46-47

Para el ahorro se registra en la diferencia vertical entre la línea c = y y c = a + by. De esta forma la hipótesis de la renta permanente cumple con los supuestos establecidos entre consumo, ahorro y renta.

De acuerdo a las comprobaciones de Friedman, la hipótesis de la renta permanente permite explicar las observaciones de las series de consumo y ahorro en relación con la renta y resiste a las pruebas que implica una aplicación empírica. Permite, con relativa sencillez, explicar el comportamiento general del consumidor; en términos de Friedman “la necesidad de introducir muchas variables es signo de fracaso y no de buen éxito; significa que el analista no ha encontrado en modo verdaderamente fecundo de interpretar”[1].

Friedman plantea un campo en el que la aceptación de la hipótesis de la renta permanente conlleva importante implicaciones en el accionar de la política económica. En el campo del desarrollo se dice que una renta baja conlleva una proporción de ahorro baja y que los habitantes de países subdesarrollados evidencian en su consumo un efecto emulación del consumo de países con renta más elevada. La hipótesis de la renta permanente elimina estos supuestos ya que plantea que el ahorro no depende de la renta sino únicamente del componente transitorio de la misma, un componente con incertidumbre, y no hay razón para suponer un efecto emulación a no ser que este forme parte de las preferencias del consumidor. En suma lleva a buscar la explicación de una baja proporción de ahorro no en la renta sino en otros factores que normalmente no se consideran. Otro supuesto normalmente considerada es que una gran desigualdad de la renta, producto de un crecimiento mal distribuido lleva a una alto proporción de ahorro Si las desigualdades están imputadas a diferencias en lo que concierne a renta permanente, entonces no habrá efecto sobre el ahorro. Las desigualdades en los países en desarrollo precisamente son de este tipo, por ejemplo separación de la clases sociales, limitada movilidad vertical y sistemas sociales rígidos. Lo que es interesante es que la corrección de las misma, que significa igualdad de oportunidades, produce desigualdad de resultados (depende de cada uno lo que haga) y estas desigualdades por ser inciertas y transitorias estimulan el ahorro. 

Los efectos de los impuestos sobre el bienestar

Friedman critica duramente la teoría que afirma la superioridad del impuesto a la renta. Según la cual un impuesto a la renta no altera las condiciones de sustitución entre uno u otro bien sino que también le ubica a la persona en una curva de indiferencia mejor que el impuesto indirecto. Esta prueba se basa en que el individuo se halla en un punto de tangencia entre la curva de posibilidades de producción, curva de indiferencia y recta presupuestaria. Un impuesto sobre la renta desplaza paralelamente la recta presupuestaria manteniendo al individuo en una posición más baja pero similar a la original mientras que el impuesto sobre el gasto cambia la pendiente de la curva presupuestaria alterando las condiciones de sustitución del individuo.

Pero este análisis es muy simplista, en ningún momento analiza el posible cambio en la restricción presupuestaria, por ejemplo el gobierno decide utilizar los ingresos del impuesto para subsidiar algún bien. Y al solo contar con dos ejes no se puede realizar un correcto análisis de la economía en general.

Aunque el gráfico estuviera bien realizado, su conclusión solo es válida en el caso del análisis de un solo individuo; en el caso de toda la sociedad, no existe ninguna garantía de que esta se halle en el punto de equilibrio(curva de indiferencia - recta presupestaria-frontera de posibilidades de producción). En este caso un la economía se encuentra desequilibrada: la producción no corresponde a la demanda y ni el impuesto directo ni el indirecto pueden garantizar a la economía el llegar a un equilibrio. Es más dependiendo del punto del cual se parta un impuesto indirecto puede resultar superior a un directo. Es decir que realizando un análisis correcto la superioridad de uno u otro impuesto depende directamente de la posición inicial en la que se hallen.

Por otro lado el impuesto a la renta no recae sobre gran cantidad de actividades (actividades domesticas) creando cambios en las relaciones de sustitución entre bienes(la base de la supuesta superioridad de los impuestos directos).

Papel del Estado

Básicamente la visión friedmaniana del Estado concuerda en sus primero tres puntos con la que Smith enunciara. Resalta también la atribución de este del monopolio legitimo de la fuerza. El concepto de Estado es la forma más cercana que conoce el hombre para recrear la libertad natural. Precisamente por este motivo, se requiere que el Estado precautele por la seguridad ciudadana. El individuo carece de libertad en el momento en que las amenazas arrebatan la propiedad, por ejemplo cuando por medio de la coerción se incauta algo que por concepción legal es privado.

Por ende, el Estado debe dotar del marco legal para definir, con justicia, el movimiento libre de un mercado. De esta manera las leyes sirven de apoyo para cumplir los incentivos creados por los precios. Se podría decir que esta es la mejor manera de tener un mercado perfecto, pero lamentablemente las externalidades son una falencia, el talón de Aquiles en la perfección del Estado. Por ello el Estado deberá proveer bienes de uso publico evaluando en lo posible el efecto distorsionador de una externalidad.

Lo que para Smith se denomina la cuarta función estatal, para Friedman es el principio del caos estatal, ya que existe una polémica total en el termino “velar por los ciudadanos que no sean responsables de si mismos” que es sumamente ambiguo. Tal vez, sean los niños un ejemplo de ello, pero en primera instancia están sus padres que sabrán hacer lo que más les convenga con ellos. Sin por ello restar humanidad y derecho a los niños.

¿Qué falla en nuestras escuelas?

La educación pública presenta serias deficiencias. En primer lugar algo que fue concebido como un sistema para equilibrar las oportunidades entre ricos y pobres, está acentuando la estratificación de clases al proveer de una buena educación a barrios ricos y de una pésima educación a barrios pobres. Por otro lado se tiene a contribuyentes enfadados por los aumentos en los costos de la educación pública, acompañado de una caída en su eficiencia. En la década de los 70 en EE.UU., mientras el número de alumnos aumentó en 1% el número de empleados lo hizo en 15%, elevando el costo por alumno en 11%. Es decir, generando un descenso de resultados por unidad de recurso empleado.

Para Friedman esto es el mal de una sociedad sobre gobernada en la que se ha limitado el derecho a elegir de las personas. En este caso se ha limitado más a quienes se supone debe defender: los pobres, quienes a diferencia de los ricos no pueden optar por pagar por educación privada (incurriendo dos veces en gastos educativos, primero en los impuestos y luego en la escuela) ni en enviar a sus hijos a escuelas alejadas a su lugar de residencia. Lo que ha su vez elimina el papel del mercado para exigir eficiencia al productor(profesores). Al no poder los padres elegir sobre la educación de sus hijos los educadores no tienen incentivos para dar una buena enseñanza. Y peor aún aquellos que intentan dar una educación conforme con su coyuntura se ven limitados por las decisiones de unos burócratas que dirigen por todos y para todos sin tener idea de la realidad que viven las distintas escuelas.

Friedman considera que una manera de mejorar la educación es darle a los padres mayor control sobre esta. Es decir, permitirles elegir qué escuela y qué tipo de educación quieren para sus hijos ya que estos en general tienen mejor noción de lo que necesitan sus hijos que un grupo de burócratas. Para elevar el poder de decisión sin atacar a sus ingresos se crea el sistema de vales. La idea es calcular el costo por alumno y entregárselo a los padres en forma de bonos(los que solo pueden gastarse en educación) dándoles completa libertad para escoger la escuela a la que sus hijos irán (siempre que esta cumpla con ciertas normas). De esta manera se obliga a todas las escuelas a competir. Las mejores atraerán más alumnos y cobraran vale completo. Otras tendrán que ser más baratas para compensar su baja productividad. Este sistema no altera las cargas impositivas ni se elimina la asistencia obligatoria, pero sí amplía la libertad de elegir. E incluso se ampliaría el número de escuelas sin fines lucrativos formadas por padres de familia que, en los Estados Unidos, han demostrado ser más eficientes que las escuelas públicas. 

El sistema de vales tiene objeciones:

a. No considera el coste financiero de las poblaciones que no asisten a escuelas públicas y que de existir los vales los cobrarán. Situación que en EE.UU. no reviste de mayor problema ya que solo 10% de los alumnos asisten a escuelas privadas, por lo que se puede reducir el valor del vale para que este sirva a todos. En países con mayores diferencias como el Ecuador el sistema tal como lo planteó Friedman es inviable.

b. Posibilidad de Fraude, situación que puede ser evitada haciendo que los vales solo puedan ser canjeados en sitios autorizados.

c. Discriminación Racial: las escuelas se separaran según razas. En la actualidad se da lo mismo dentro de las escuelas, en un lado del aula se sienta gente de una raza y en el otro lado gente de otra raza. Y los problemas por ganar territorio generará más problemas raciales que si estuvieran separados.

d. Dudas sobre las nuevas escuelas: Las escuelas públicas pueden quedarse sin fondos. En realidad aquellas poco eficientes cerrarán y solo quedarán las que sí den enseñanza de calidad.

La enseñanza superior reviste los mismos problemas que la escuela. Sin embargo al no existir asistencia obligatoria los alumnos tiene una gama más amplia de opciones. Esto obliga a las universidades a cumplir con un mínimo de exigencias estudiantiles. Sin embargo, los bajos costos llevan a que acudan a la universidad gente que no necesariamente tiene como prioridad el estudio. Esto baja la productividad (demasiados alumnos por clase) y a la vez quita incentivo a los alumnos a estudiar(el costo de perder una materia es bajo). Lo que hace que apenas el 50% de quienes ingresan se gradúen y que de estos un porcentaje sean profesionales mediocres.

Ante este problema Friedman propone que la enseñanza superior sea seguida por el que “esté dispuesto a pagarla en el momento o deduciéndolo de la renta mas elevada que al enseñanza le permite obtener”[2]

Para esto, los alumnos deberán acceder a créditos que deberán pagarlos luego de la universidad al ser descontado un porcentaje de su renta futura. El crédito puede ser financiado por empresas privadas, las que se asegurarán de la buena capacidad del candidato para así asegurar su inversión. También pueden ser créditos otorgados por el Estado y en este caso el proceso de selección debe ser similar al de la empresa privada.

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Roberto Mosquera

Eugenio Paladines, Andrés Tomaselli, Luis Antonio Vaca

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