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HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO MILTON FRIEDMAN

Autor: Roberto Mosquera

Comercio internacional

11-2001

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 Seguridad social
 El problema de la seguridad social radica básicamente en el tipo de relación proveniente de los fondos, frente al uso de ellos. En la mayoría de los programas de acción social alguien usa fondos que no le corresponden, en beneficio de terceros. Por ejemplo, en el mejor de los casos los jubilados usan los fondos de los jóvenes. Eso se convierte en un dilema de estabilidad social: los jóvenes se quejan de la creciente carga de los impuestos y el poco nivel de resultados que ven en ellos y en el otro lado del puente sabemos que no podemos abandonar a los ancianos.
 Este es el ejemplo clásico de lo que sucede con los impuestos y su aplicación, es por ello que Friedman propone la implantación de un impuesto negativo, que permitiría compensar las dos grandes falencias de la economía: la seguridad al insertarla al mercado y lo indistributivo de los impuestos.
 Por lo general, todos los impuestos directos toman una base impositiva de renta, bajo la cual los ciudadanos no pagan el impuesto. La propuesta básicamente intenta subsidiar a los que estén bajo el nivel en que se fije la base[3], con lo que se garantiza una mejor distribución. Así, las cargas para los que se encuentren sobre la base disminuirán puesto que dejarán de subsidiar la administración burocrática. Para citar un ejemplo, supongamos que en un análisis econométrico nos permite conocer que la base impositiva se situará en 5000 u.m. Los individuos que perciban anualmente menos de 5000 u.m. recibirán una transferencia directa por la diferencia. Esta transferencia se financia por los que se encuentran sobre la base.
 Este impuesto permitiría reemplazar paulatinamente los ineficientes sistemas de impuestos de la actualidad sin afectar a los que dependen de ellos. Lamentablemente, carece de viabilidad política que permita su implantación al existir Estados obesos en los que se alimenta la burocracia.
 ¿Quién protege al consumidor?
 La “Mano Invisible” indica que el egoísmo personal, es decir, la búsqueda del bien personal lleva al bien colectivo. Sin embargo, este egoísmo puede llevar a actos dolosos como estafas y el libre mercado puede generar externalidades. Por esta razón se indica que se debe acompañar al mercado con medidas que protejan al consumidor y que protejan a todos de posibles efectos negativos de las transacciones del mercado. La cuestión está en analizar si las políticas tomadas en realidad han logrado contrarrestar los efectos negativos del libre mercado o si por el contrario han creado males mayores.
 Friedman centra su estudio en EE.UU. y compara aquellas industrias que han sido intervenidas por el Estado (para proteger al consumidor) con aquellas que se han mantenido con escasos controles. Analiza el caso del ferrocarril, el cual tiene gran cantidad de regulaciones (impuestas por el Estado para evitar el abuso en el cobro de pasajes) con industrias poco controladas como la del automovilismo. En el primer caso, se tiene una industria poco eficiente cuyos adelantos técnicos son casi nulos y donde el consumidor tiene que pagar más por un pésimo servicio. Mientras que los carros cada día son más baratos, más cómodos y más seguros. 
 Todo sector en el que el Estado ha intervenido, siempre con la idea de proteger al consumidor, ha presentado serias ineficiencias. Pues ese sector deja de moverse según las exigencias del público y pasa a moverse por la decisión de unos pocos burócratas. Sistemas que fueron creados para defender al consumidor terminaron por crear mercados negros y mafias tal como sucedió en la Prohibición. Una noble idea terminó por desatar una guerra de mafias en EE.UU. Situación similar se da con los controles a medicamentos, en este caso mucha gente tiene que viajar a otros países para curarse porque los tramites burocráticos para legalizar nuevas drogas son extremadamente largos (muchas personas mueren esperando que se apruebe la utilización del medicamento que necesitan).
 En su estudio ataca a la EPA (Agencia de Protección del Medio Ambiente). Asegura que aquellos casos en los que existen lagunas de mercado (casos en los que no se pueden determinar derechos de propiedad sobre el medio ambiente) los debates están regidos más por la emoción que por la razón. Lo que ha llevado al planteamiento de metas y leyes irreales que distorsionan la economía. EPA no hace análisis costo – beneficio. Friedman considera que la mejor solución es establecer tasas impositivas sobre la contaminación tanto a productores como consumidores. De esta manera se estimula a productores a emplear sistemas de producción mas limpios y a consumidores a utilizar bienes de sello verde.
 Friedman opina que se debe dar plena libertad a la gente de elegir lo que desee. Cree que en conjunto la competencia del mercado protegerá mejor al consumidor que las regulaciones. Incluso ha planteado la legalización de las drogas en EE.UU. Considera que los mecanismos de control terminan por perjudicar al consumidor en vez de ayudarlo. Por esto propone que el Estado se encargue de facilitar la información sobre las ventajas y desventajas de los bienes y servicios que se consume y que sea el publico quien decida que es lo que más le conviene. De esta manera solo aquellos que ofrezcan productos de calidad seguirán en el mercado y el resto quebrará, siendo el consumidor el mayor beneficiado.  
 Se critica mucho el hecho de que la gente se de cuenta de lo perjudicial de algún bien puede ser muy costoso (en el caso de medicamentos, una mala droga puede causar la muerte de cientos hasta que el mercado se de cuenta de lo nocivo de esta). Ante esto Friedman presenta el caso de cientos de productos nocivos que han sido puestos en el mercado pese a las regulaciones estatales y debido a la necesidad de decisiones burocráticas demora mucho más sacarlos del mercado que en el caso de productos producidos por la empresa privada. Al fin y al cabo aquellas marcas que se ganan un buen nombre (en base a productos de calidad los cuales serán probados antes de salir al mercado) serán las que triunfen. Aquellas que no prueben sus productos no recibirán la confianza necesaria de los consumidores y se arriesgaran a no vender lo producido y quebrar.
 Política exterior
 Aunque Friedman no redacta nada absolutamente sobre la globalizacion, menciona que dentro de las relaciones internacionales debe mantenerse el principio básico del mercado “Comprar al que vende más barato y vender al que pague más”. Si este principio se cumple en un mercado interno, dentro del internacional su aplicación debe ser total. Al parecer, los gobernantes no entienden que si se intenta distorsionar el perfecto desenvolvimiento del mercado, por medio de barreras arancelarias, el mismo mercado se encargará de compensar lo que los productores ganen con lo que los consumidores pierden.
 Este raciocinio lógico es justificado por un análisis histórico de la situación de la economía mundial y de determinados países, como EEUU después de la abolición de la ley de cereales por parte del Reino Unido. O el esplendoroso caso de Japón al salir de la dinastía Meiji. Pero para no referirse al pasada usa el ejemplo del moderno Hong Kong, que al estar totalmente liberalizado se ha transformado en uno de los mayores polos de desarrollo a nivel mundial.
 El típico justificativo para tomar las mal llamadas medidas proteccionistas es la balanza de pagos pero para ello no se toma en cuenta la regla económica de un solo precio ni el movimiento dinámico que esta representa. Si somos más baratos venderemos más al exterior pero de la misma manera, deberemos canjear la moneda que hemos recibido, por productos de otro lugar o reconvertirla en moneda local. Esto implicaría una apreciación del tipo de cambio, con lo que pasaríamos a costar un poco más; así sucesivamente, en todos los países.
Al tomar una medida arancelaria, la voz menos escuchada es la del consumidor. La presión provine de la falacia que las exportaciones son mejores que las importaciones, pero en la realidad usamos computadoras norteamericanas, vemos programas en televisores japoneses, nos movilizamos en autos alemanes y desayunamos bananas ecuatorianas. Esto indudablemente produce mayor beneficio que lo producido por una economía autárquica. Así “La engañosa terminología que empleamos refleja estas ideas erróneas. Protección significa en realidad explotación del consumidor”[4].
 
¿Quién protege al trabajador?
 Friedman reconoce las mejoras en la situación de los trabajadores en los dos últimos siglos pero señala que, pese a lo que muchos afirman, el papel de los sindicatos ha sido casi nulo en el logro de esta mejoría ya que solo un porcentaje mínimo de la población está o estuvo afiliada a sindicatos. De igual manera hasta la aparición del New Deal el papel del Estado fue muy limitado. Por esto concluye que fue el libre mercado el que logró mejorar la posición del trabajador.
 Friedman indica que los sindicatos al supuestamente proteger a los trabajadores consiguiendo salarios mas altos, solo están limitando la entrada de otras personas a la industria. Lo que el sindicato hace es reducir la oferta de mano de obra de la industria por medio de trabas legales. Con esto se logra proteger a un grupo de privilegiados afiliados al sindicato y se perjudica a todos los que están dispuestos a trabajar pero que por no tener el permiso necesario no pueden hacerlo. En consecuencia se tienen costos más altos de los de mercado con lo que se ven perjudicados los consumidores al igual que los trabajadores no sindicalizados y los únicos beneficiados son la minoría sindical. En el caso del Estado los salarios más altos se logran a expensas del contribuyente.
 El Estado ha generado un sinnúmero de leyes destinadas a proteger al trabajador (salario mínimo, máximo de horas trabajadas, limites de edad, etc.). Existen leyes que en realidad ayudaron al trabajador pero otras favorecieron a sindicatos y cárteles generando los problemas antes explicados. Pero el Estado es experto en proteger a los trabajadores públicos quienes por la gran cantidad de normas y trabas burocráticas se pueden dar el lujo de ser ineficientes sin riesgo a ser despedidos. Friedman pone el ejemplo de un trabajador impuntual de la EPA quien para ser despedido debía pasar la solicitud de su jefe por más de 7 comisiones. Al final el trabajador estatal está tranquilo perjudicando a otras personas que estarían dispuestas a hacer su trabajo mejor y más barato.
 En su mayoría, las personas no trabajan para el Estado ni son afiliadas a un sindicato. Por lo que es la mayoría la que pierde con las supuestas organizaciones y leyes de protección al trabajador. Por el otro lado, si se consiguen mejoras en los salarios por medio del mercado (mejores sueldos dados por empresas que compiten por conseguir los mejores empleados) estos salarios no se consiguen a expensas de nadie, y solo pueden provenir de una mejora en la productividad. De esta manera hay más para el trabajador pero también para el empresario, el consumidor e incluso para el Estado recaudador de impuestos. Así el mercado libre distribuye los fruto del progreso entre todos.
 El poder del mercado
  Friedman basa su exposición del mercado en la premisa “ todos esperamos al ir a una tienda comprar un producto que este a la venta”; pero qué fuerza es la que hace que se fabrique un número determinado de productos, qué motivó a la tienda a adquirir tal o cuál producto, quién decidió que artículos debe producir una economía? No puede ser un sistema de órdenes jerarquizadas tipo ejército pues este solo sirve para un grupo sumamente reducido.
 Así, en los países que se manejaron por planificación jerárquica se formaron actividades clandestinas para completar los errores de los cálculos humanos. Los mercados negros son la forma que encuentra la sociedad para nivelar la ausencia o la abundancia de los bienes. El intercambio mutuo por artículos de valor, como ya lo expreso Smith, es el eje de la actividad social y comercial.
 Dentro del mercado, la pieza clave de información son los precios. Esta variable responde instantáneamente a las tres preguntas que los economistas se formulan: Qué, Cómo y Cuánto. “Los precios cumplen tres funciones en la organización de la actividad económica: primero, transmiten información; segundo, aportan el estimulo para adoptar los medios de producción menos costosos, y por esa razón inducen a emplear los recursos disponibles para los empleos mejor remunerados; tercero, determinan quien obtiene las distintas cantidades del producto”[5].
 La eficacia de la transmisión de información a través de los precios radica en la facilidad de discernir entre quien la necesita y quien es molestado por ella. El sistema solo transmitirá información de vital importancia a quien lo requiere. Por ejemplo, cuando el precio de un articulo es muy alto, el productor recibe la información de que se requiere más de este artículo. Por el contrario, el consumidor recibe la información de que el bien es escaso o que simplemente está fuera de su alcance. Por ello es de vital importancia mantener el sistema de mercado en perfecto funcionamiento, ya que cualquier tipo de distorsión[6], estropea el intercambio de información y con ella la eficiencia del mercado.
 La relación existente entre los precios y la distribución de la renta es expresada por la diferencia del precio que se cobra por un servicio y el que se paga por un bien que se expende en el mercado. Precisamente dentro de la renta entra en juego la acumulación de capital convirtiéndose en un candado de conservación (ya que sin ella los recursos heredados serían despilfarrados). Este sello para el incremento tiene un mayor efecto frente a la acumulación de capital humano.
 Lamentablemente, como todo en la vida, el mercado se ve sumamente influenciado por el azar, especialmente el de capital humano. Gracias a la condición física del espacio tiempo no vale lo mismo un talento o habilidad hoy que hace 100 años. Lo que por ningún motivo resta mérito a la convicción personal, que en muchas ocasiones ha logrado sobreponerse frente al azar.
 El autor nunca se expresa en contra de la distribución del ingreso, por lo contrario expresa que nunca será del todo justa y equitativa. Claro está que los precios son el mejor mecanismo de regulación de la renta puesto que se transforman en el aliciente perfecto para escoger una actividad determinada. La única alternativa para la elección de actividades es dada por un sistema de obligaciones (tipo Socialista), pero incluso dentro de este es prácticamente inútil deslindar el nivel de renta de los precios.
 Es plenamente comparable la formación y establecimiento del lenguaje, con la formación del sistema económico actual a través del mercado y los precios. Incluso los valores de una sociedad, su cultura, se dan por un intercambio mutuo, que se basa en la “compleja estructura, a través del ensayo y el error de la aceptación y el rechazo”[7]
 El Remedio a la Inflación
 Friedman identifica cinco puntos claves en el análisis de la inflación:
1. La inflación es un fenómeno monetario dado por un incremento mayor en la cantidad de dinero que el incremento en la producción.
2. Es el Estado quien determina la cantidad de dinero en la economía.
3. El único remedio a la inflación es una desaceleración de la tasa de crecimiento del dinero.
4. La inflación para desarrollase necesita tiempo por lo que los efectos de un cambio en la cantidad de dinero demoran en verse.
5. Existen efectos desagradables secundarios e inevitables al eliminar la inflación.
 Al hacer un análisis de oferta y demanda afirma que la inflación es un fenómeno monetario. Como se sabe un exceso de oferta tiende a reducir los precios relativos, es decir, cada vez se necesita más de un producto para conseguir una unidad de otro. En este caso en particular una aumento en la cantidad de moneda hace perder poder adquisitivo a la misma, cada vez se debe pagar más por la misma cantidad. El análisis demuestran que un aumento en la cantidad de dinero hoy se produce en un aumento de precios mañana. Es decir que el efecto del aumento monetario demora en sentirse. De tal manera que: 
 MtV=Pt+1 Q donde V y Q son constantes.
 Friedman aclara que los gobiernos siempre han inculpado a otros de la inflación. Se ha culpado al precio del petróleo, sindicatos, condiciones meteorológicas, empresarios egoístas, etc. Sin embargo la inflación existió antes y después del petróleo, existe en países con fuertes sindicatos al igual que en países donde los sindicatos no tiene poder, la habido tanto en países socialistas (donde los empresarios no tienen poder) al igual que en capitalistas. Y en el caso de shock exógenos como catástrofes la subida de precios es de una sola vez y no es algo constante como sucede con la inflación. La razón por la que sindicatos, empresarios, clima, etc.. no producen inflación es simplemente porque ellos no tienen una máquina para imprimir billetes.
 Los gobiernos pueden tener un sinfín de razones para emitir moneda. En primer lugar pueden financiar su gasto sin necesitar endeudarse o incrementar sus impuestos. Con esto pueden establecer políticas de pleno empleo que suba la popularidad del gobierno. También la impresión de moneda le permite financiar su déficit al hacer que el interés que paga por bonos de deuda sea inferior a la tasa inflación, es decir que el gobierno termina recibiendo plata por el préstamo que le hacen.
 El remedio a la inflación es simple: desacelerar el crecimiento monetario. Sin embargo esto tiene un alto costo político. Menos moneda significa menos ingresos para financiar el gasto publico. Además la inflación tiene un circulo vicioso: se imprime moneda para contratar trabajadores, luego se genera inflación y los trabajadores exigen mejores sueldos, los mejores sueldos generan déficit el cual es cubierto imprimiendo más moneda y generando una vez más inflación. Si los gobiernos no cortan la inflación es por los efectos que esto acarrea. Una reducción en el gasto aumenta el desempleo, a la vez que reduce el financiamiento de políticas sociales. Esto hace que el producto se reduzca y que en un principio se genere inestabilidad, con el tiempo al caer la inflación se recupera la confianza y se reactiva la economía. Lo que hace más o menos viable la eliminación de la inflación va a depender directamente de la velocidad con la que la económica reaccione.
 
Libertad de elegir[8]
 Este podría ser el episteme de Milton Friedman, ya que para él toda la cadena de valor y el funcionamiento del mercado a través de los precios se basa en la libertad. Libertad de elegir, de poder ser distinto uno del otro, la que solo se consigue mediante una igualdad ante la ley.
  Esta igualdad trata de recrear en un sistema democrático, pero incluso este posee falencias: la imposición de autoridad. “Si una elite no tiene derecho a imponer su voluntad a los demás, tampoco lo tiene grupo alguno, ni siquiera una mayoría”[9]. Por este motivo, se han buscado medios que faciliten la libertad y uno de ellos es garantizar la igualdad de oportunidades. Dado que “en todo el mundo existen desigualdades, de renta y de riqueza [ y] a la mayoría de nosotros nos ofenden”[10] debemos mantener ideales de justicia que nunca se oponen a los principios del liberalismo económico.
 Crítica a Friedman y a la postura de sus seguidores
  El liberalismo económico clásico tiene vigencia desde los finales del siglo XVIII hasta comienzos de la primera guerra mundial (1914). Su primera versión fue obra de Adam Smith y le siguieron David Ricardo, R.Malthus y J.B.Say. Reaparece en los años setenta como neoliberalismo en respuesta a la crisis del petróleo de 1972 y teniendo como centro a Chicago con Friedman a su cabeza.
 La economía contemporánea, bien o mal aplicada, a tomado un rumbo caracterizado por el dominio de cierta racionalidad. La predominancia del pensamiento neoliberal, neoclásico o monetarista no garantiza la aplicación completa de los modelos que sustentan dichos pensamientos, pero sí los vuelve responsables de las realidades que creen a lo largo de su búsqueda por alcanzar su utopía de libre mercado. Puede entonces darse lugar una crítica no solo dirigida a la teoría en sí, sino también a la visión que crean del mundo, a las teorías complementarias que aparecen y como no, a los resultados de la aplicación de la misma.
  No hay filosofía valorativamente neutra. Milton Friedman desarrolla su teoría dentro de un contexto valórico determinado. El defiende (y ataca) ciertos valores como pueden ser: la competitividad, la maximización, el individualismo… Todos estos valores que caracterizan actualmente a la sociedad capitalista occidental fueron sistematizados en las tesis de Karl Popper y Hayek. Tanto Friedman como los filósofos ya mencionados basan su defensa de pensamiento en sostener el carácter científico del mismo. Dicha defensa tiene un enorme poder persuasivo legitimador. A partir de esa defensa se dice que oponerse a la economía actual es irse contra los cánones de la buena ciencia, es adoptar una postura irracional. Se legitima entonces cierta política económica al mostrarla como “científica” y por ende como la única a defender.
 Los modelos económicos que se nos enseñan parten de un cierto tipo de racionalidad, de “conceptos standard” del conocimiento científico. Estos conceptos no siempre son los más correctos y muchas veces constituyen una concepción limitada y empobrecida de la racionalidad humana. La economía subjetiva que desarrolla Friedman ha sido transformada por sus seguidores en economía objetiva o normativa. Friedman pretende asignar un rol fundamental a la comparación de la teoría con los hechos empíricos, eliminando así la subjetividad y encontrando una precisión y rigurosidad en el estudio. Pero en este caso, como se logra eliminar la subjetividad si la observación de la realidad es el hecho más subjetivo que existe? Como escoger una visión de entre las infinitas existentes? Para ello se requiere de una decisión grupal, una decisión psicológica, ponerse de acuerdo y como todos sabemos, los consensos se hacen y deshacen a lo largo del tiempo. El principio de la constancia de la velocidad de la luz ya no es válido universalmente.
 Debe quedar claro entonces que se puede concluir la falsedad de una hipótesis pero no su veracidad. En el momento en que el hombre acepta como verdadero su conocimiento, entra en un periodo de estancamiento intelectual y que mejor ejemplo que la Edad Media cuando se daban por verdaderos a los criterios defendidos por la iglesia. En nuestros días, corremos el riesgo de dar por verdaderos los fundamentos económicos cuando lo que debemos entender es que simplemente son los más aceptados en el lugar y en el tiempo actual.
 El hecho de que una teoría ha funcionado hasta un determinado momento no nos asegura que funcionará bien en el futuro. Esta presunción equivaldría a decir que el futuro será igual que el pasado y esto como sabemos no es así. Las teorías actuales pueden ser en un corto plazo tan absurdas como la creencia de que la Tierra era plana, sostenida por cuatro elefantes; elefantes que estaban sobre una tina de leche tibia.
 De entre tres teorías que explican a plenitud cierta realidad como saber cuál es más válida, como saber cuál asumir? PH. Frank, epistemólogo de la física y uno de los amigos más cercanos de Einstein nos lo explica cuatro condiciones para que la teoría sea aceptada socialmente:
- La capacidad d la teoría para extenderse a otras áreas.
- Compatibilidad con otras teorías vastamente aceptadas en ese momento.
- Estar en consonancia con los supuestos éticos, políticos y hasta religiosos sostenidos por la comunidad. Esto explica la tenacidad con que se defendió la física aristotélica y especialmente su posición geocéntrica en contra de las nuevas tesis de Galileo.
 - La felicidad humana, los objetivos científicos usualmente entran en conflicto con los intereses y metas sociales y ese conflicto no se lo puede resolver mediante ninguna linealización.
 La ciencia según Hempel, es como un mapa; siempre nos puede decir cómo arribar a un cierto lugar, pero no puede pautar a donde ir.
 Friedman, considera a la econometría como la mejor base empírica par una teoría económica. Sin embargo, se han ido descubriendo una serie de dificultades con la econometría, que han mostrado que ella es un instrumento incierto. Esto viene a afirmar las críticas de Keynes a la econometría que consistían en que:
§ Utiliza un conjunto incompleto de factores relevantes
§ Hay omisión tendenciosa de variables
§ Construye modelos con variables inobservables como las expectativas
§ Infiere falsamente causas de meras correlaciones
§ Confunde relevancia económica con relevancia estadística
§ Opera con tamaños inadecuados de muestras…
Además, el econometrista muy raramente puede generar datos confiables si no que debe apoyarse en datos de organizaciones gubernamentales, agencias… para realizar sus estudios.
 Se requiere de una dosis excesiva de hipersimplificación para formular las ideas económicas matemáticamente y por ello se vuelve muy difícil refutarlas econométricamente. La teoría de maximización individual, el supuesto de completitud en la teoría de la elección del consumidor…como probarlas, como refutarlas? Una teoría es entonces confrontada junto a hipótesis auxiliares de diverso tipo, asumiendo condiciones iniciales que muchas veces son falsas. La econometría según la historiadora econométrica Mary Morgan, no busca refutar los modelos sino que los resultados muestren la calidad del mismo, es decir, hacerlo funcionar. En definitiva, la econometría hace lo imposible porque la realidad cuadre con los modelos cuando debería ser al revés.
 No se quiere en ningún instante negar que la economía sea una ciencia. Sino simplemente comprender que en la economía hay diferentes modos de conducir una conversación, existe un modo keynesiano, neoclásico, marxista… cada uno de ellos busca persuadir y es por ello que se va al diálogo matemático y al diálogo histórico, político. Lo importante es no presentarse al diálogo como dueños de la verdad sino dispuestos a que la crítica centre los criterios y consensos.
 Otro problema subyacente de objetivisar el estudio de la sociedad es que la despolitización de las ciencias humanas, hacen poco percibibles problemas fuera de la esfera técnica. Los científicos o técnicos tomarán las medidas que ellos crean necesarias desde el punto de vista de su conocimiento o especialidad, olvidándose de la esfera global de la sociedad. Fundados en un poder “racional”, la persona con mayor conocimiento del problema puntual tomará las decisiones, desconociendo las repercusiones de sus supuestas soluciones en el resto de la sociedad. Puede también, el científico tratar de analizar las repercusiones de sus acciones, comenzar a operar en ámbitos distintos a aquellos en los cuáles es especialista, y acabaría haciendo lo que hacen los malos políticos.
 Todo este tipo de manejo de la sociedad conlleva a una transformación de la tecnocracia en autoritarismo. “Un determinado sistema de poder se puede legitimar a si mismo promoviendo creencias y valores con los que está de acuerdo y le son instrumentales, cientifizando y universalizando tales creencias de modo de hacerlas parecer como autoevidentes y aparentemente inevitables”[11] Actualmente la concepción de las ciencias sociales de Popper, con la que Friedman está de acuerdo, es ideológica y profundamente legitimadora de un cierto orden político económico que se está imponiendo a nivel mundial. La supervivencia del “mercado libre” es tan fundamental, tan lógica y racional que se llega a perder la tolerancia con los contrarios al mismo. Por ejemplo, Hayek afirmó en Chile: “Ninguna libertad para los enemigos de la libertad”[12]. Por supuesto los enemigos de la libertad eran los que no permitían maximizar la instauración y preservación de una economía neoliberal.
 No por eso se debe despreciar a los científicos y volver a ser gobernados por los políticos populistas de la actualidad. Los técnicos deben ser imprescindibles aliados de los políticos pero en ningún momento uno de ellos debe tratar de ocupar el lugar del otro.
 Para no alejarnos tanto de la realidad podemos tomar en cuenta el caso de Chile que fue el tubo de ensayo para esta una nueva política. El modelo se impuso a partir de una serie de afirmaciones:
 - Culpar al intervencionismo estatal de la crisis económica.
- Culpar la existencia de desempleo a las rigideces laborales como la excesiva protección
- Hasta culpar de la crisis del medio ambiente a la falta de privatizaciones.
 Argentina es otro país donde las políticas neoliberales fueron aplicadas en su totalidad. Se realizaron a partir de 1986 las ventas de las empresas públicas y la flexibilización del trabajo. De 1980 a 1986, en Argentina, el desempleo había aumentado en 3%, manteniendo ese ritmo, el índice de desempleo de 1999 debía ser del 12.1% sin embargo, este llegó al 14.5%. Es decir que la disminución del intervencionismo estatal y la flexibilización del trabajo no produjeron más que un incremento del desempleo. Chile también ha sido prolijo en seguir las recomendaciones de los organismos multilaterales de crédito y sin embargo, el índice de desempleo pasó de 6.4% en 1998 a 10.1% en 1999. Es decir, un crecimiento de 57.8% en un solo año. Este fenómeno de empobrecimiento y crecimiento de las diferencias en los países que siguen los principios liberales no es actual ni característico de Latinoamérica. En 1977, cuando empieza el gobierno de M. Thatcher, en Gran Bretaña el ingreso del 20% más rico era cuatro veces mayor que el ingreso del 20% más pobre y en 1987 era siete veces mayor.
 Friedman liga varias veces a la libertad con el libre mercado. Una libertad que involucra el sometimiento del hombre a las leyes inexorables del mercado, hace que las leyes de mercado tomen una dimensión ética. Cabe preguntarse entonces que hacer con los perdedores del juego competitivo del mercado. No es un derecho adquirido por los perdedores el ser ayudados. Queda entonces la satisfacción de las necesidades de los perdedores a suerte de la caridad de los ganadores. Caridad que no va a ser negada, con el fin de mantener las reglas del mercado, las reglas que les hizo ganadores.
 La democracia es el sistema político recomendable por el liberalismo pero por otro lado se dice que no se puede extender a instituciones de la sociedad como escuelas, fábricas…La función del Estado es reducida a controlar que la actividad económica se realice según las normas preestablecidas. El interés político se ve entonces reducido a los grupos que están involucrados en los desequilibrios de mercado. Grupos que quieren ser protegidos en caso de producir más de lo requerido por el mercado y beneficiados en caso de que la cantidad demandada sea mayor.
Las frustraciones ante la aplicación de esta seudociencia neoliberal crecen día a día. El individuo sin embargo, no logra oponerse al poder legitimador del status quo y sin darse cuenta cambia, se adecua, estandariza sus actitudes y pensamientos a los predominantes. El individuo se ve a sí mismo como egoísta y por ende empieza a actuar de esa manera. Pocos son los que recuerdan conceptos que fueron válidos y podrían ser válidos en el futuro si se logra cambiar el enrumbamiento actual. Conceptos como los de Kant: “Los seres humanos no son como las mercancías, pues no tienen precio; ellos tienen, en cambio, dignidad.” Ante la prepotencia del poder reinante, los perdedores a los perdedores del mercado con el fin de ser escuchados y respetados no les queda más que pedir lo imposible para que algunas cosas sean posibles.


[1] Ibid. p. 283
[2]Milton Friedman, “Libertad de Elegir” Pg.252
[3] Este nivel deberá ser aquel que permita una existencia vital justa, con acceso a la contratación de salud y seguridad privada.
[4] Ibid p. 67
[5] Milton y Rose Friedman, Libertad de Elegir , 1979, p 32
[6] Sea esta Monopolio, Monopsomio, Intervención estatal, etc.
[7] Ibid p. 47
[8] Titulo de una de las ultimas obras de Friedman
[9] ibid p. 187
[10] ibid p. 206
[11] Ricardo J. Gómez. Neoliberalismo y seudociencia. 1995. p. 179
[12] El Mercurio, 12 de abril de 1981
 

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