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5. Desarrollo del tema
El hombre en la sociedad de consumo:
La expresión sociedad de consumo se utiliza para designar a las
sociedades en las que el consumo de los ciudadanos (demanda) se orienta
y se dirige en función de las exigencias de la industria y no a la
inversa, como había sucedido tradicionalmente.
La sociedad de consumo es la de los medios masivos de comunicación, la
del desarrollo de la ciudad frente al campo, y la del dominio de los
valores de la moda y el individualismo.
Las expresiones "sociedad de consumo" o "civilización de consumo" han
evolucionado desde ser nociones abstractas de la economía hasta tener
uso en el lenguaje diario. El hombre de nuestro tiempo, sobre todo en
las sociedades industriales occidentales, pero no exclusivamente en
ellas, se considera impulsado al consumo de productos –y más sutilmente,
de imágenes, de ideas, de modos de vida- por encima de su voluntad, a
través de ciertas formas de imposición que en ocasiones puede reconocer.
Este reconocimiento no le impide continuar actuando según lo esperado
por la sociedad, guiado por fenómenos paralelos como los de las modas,
que aunque los reconozca solo protesta contra los estamentos superiores,
aunque muchas veces no logra abstraerse el mismo de su colaboración.
La sociedad de consumo y los consumidores:
En la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas técnicas de
venta para fomentar la compra por impulso y decantar las decisiones de
los consumidores hacia la adquisición de determinados productos
previamente delimitados. En estas circunstancias, la decisión de compra
deja de ser una atribución de los consumidores para pasar a manos de los
productores, los cuales, a través de campañas de marketing y publicidad,
y empleando el extraordinario potencial divulgativo de los medios de
comunicación de masas, señalan lo que los consumidores deben comprar,
generándoles necesidad. Sólo una minoría es consciente de la pérdida de
soberanía para decidir lo que quiere consumir.
Por otro lado, el hecho de que existan campañas de marketing y
publicidad sobre los productos, dota a éstos de un trabajo de carácter
social, que, según Marx, implica el carácter fetichista de las
mercancías, con lo cual el valor de dicha mercancía se verá incrementado
en precio (ya que existe un trabajo elaborado pensado y estudiado detrás
de los productos) y en sentido metafísico aportando a este una nueva
cualidad que pretenderá ser lo que lo identifique como tal y lo distinga
de los demás. Este proceso previo del producto antes de su exposición
final, que implica un serio estudio de mercado y el aprovechamiento
máximo de las nuevas tecnologías para lograr el reconocimiento y
aprobación del consumidor final, dan al producto un carácter mágico y
especial y su valor distara mucho de aquella primera concepción de valor
de mercancía.
Los partidarios de la sociedad de consumo mantienen que todo individuo
dispone de total autonomía para desarrollar su conducta de compra de
bienes y servicios. En definitiva, en la economía de mercado la última
autoridad es del propio consumidor. Sin embargo, en la sociedad de
consumo, aquellos que no tienen la posibilidad de adquirir los bienes
que se ofertan, viven su carencia como una auténtica exclusión social,
ya que la sociedad de consumo propicia la identificación de la posición
social sobre la base de la tenencia de determinados bienes.
La publicidad como herramienta de la sociedad de consumo
Los distintos sistemas de comunicación a través de los cuales se dan a
conocer productos, se impone una imagen favorable de los mismos, y se
estimula su compra y su consumo, se denomina publicidad.
En la sociedad de consumo, la publicidad constituye el instrumento
adecuado para adaptar la demanda de bienes de consumo a las condiciones
y exigencias del sistema productivo. La publicidad actual desempeña un
papel muy importante en la civilización industrial urbana, condicionando
—para bien o para mal— prácticamente todos los aspectos de la vida
cotidiana.
La "persuasión invisible" forma parte de la publicidad. Se ha podido
observar que gran parte de esta última es de por sí invisible, con el
objeto de evitar la resistencia o las formas de defensa racionales del
consumidor.
Entre las características de la persuasión invisible están las formas y
los colores. En algunos almacenes o mercados se ha podido comprobar que
entre los productos idénticos de forma y marca, los consumidores se
inclinan por los que tienen un color determinado. A veces, los colores
están relacionados con ciertas marcas prestigiosas que los emplean para
sus productos, pero generalmente se prefieren los colores vivos como el
rojo, o los de "moda".
El habitante de una ciudad promedio recibe decenas, quizá centenas, de
mensajes publicitarios al día. Entran en su hogar por todas partes: la
radio, la televisión y la prensa son los modos habituales, pero también
la publicidad está presente en el teléfono, en el correo, la encuentra
en la calle, en el ómnibus, en los letreros luminosos, en las
carreteras, la encuentra en sus semejantes y, finalmente, él mismo se
convierte en portador de publicidad. Ciertas camisetas llevan bordada la
marca de fábrica, determinados pantalones la proclaman en grandes
letreros nada discretos, y el portador de publicidad se siente
ingenuamente satisfecho de llevar encima el producto de prestigiosa
marca, convirtiéndose así en anunciante gratuito de la misma.
6. Tipos de acción social en la sociedad de consumo
Aquí se ven claramente diferenciados dos tipos de acciones sociales: por
un lado la acción de los productores sopesando racionalmente medios con
fines, actuando racionalmente con un claro objetivo (estimular al
consumidor a la elección de un determinado producto), en contraposición
vemos el cambio de tipo de acción que se da en el consumidor, donde los
fines pasan a ser desplazados muchas veces por valores impuestos o
necesidades irracionales. Se involucran a menudo valores afectivos o
costumbres arraigadas.
De esta forma vemos en los productores una clara acción social con
arreglo a fines, mientras que en el consumidor su acción puede estar
enmarcada dentro de los otros tres tipos de acción social. La elección
por parte del consumidor de un producto de determinada marca que al
comprarlo esté donando cierto porcentaje del mismo para alguna
institución benéfica, es una clara muestra de una acción con arreglo a
valores, en donde el individuo actúa principalmente por motivaciones
éticas. Por otro lado, nos encontramos con situaciones donde el
individuo consume determinado producto porque encuentra en él reflejado
cierto valor afectivo, al identificarlo con instituciones, lugares o
personas por las cuales siente afecto, tal es el caso de la publicidad
utilizada en instituciones deportivas, como ser equipos de fútbol,
basketball, etc., relacionadas con determinado producto; en este caso
estamos en presencia de una acción social de tipo predominantemente
afectivo. Otra situación que se da generalmente es la de consumir
determinado producto por costumbres arraigadas, tal es el ejemplo de la
yerba mate en nuestro país, costumbre heredada generacionalmente la cual
muchas veces es objetivo generan de atención y base para las campañas
publicitarias; en este caso estamos ante una acción social tradicional.
Consumismo Global
Esta sociedad de consumo ve ampliados sus horizontes con el fenómeno de
la globalización. Los mercados se agrandan y las tácticas y estrategias
de los productores se proyectan a escala mundial. Nuestro mundo
globalizado contribuye –como dice Ianni- a rebasar las barreras
espaciales, y favorecer el intercambio de mercancías. De esta forma se
dilata el espectro de productos disponibles al consumidor, y así se
favorece y estimula el consumo. Esto se ve reflejado en el pasaje de los
viejos almacenes a las grandes superficies que cuentan con una
infraestructura tal, que proporcionan al consumidor una amplia gama de
productos de diversas procedencias, calidades, precios, etc.
Cuando el consumidor se enfrenta a la góndola de un supermercado debe
elegir entre productos similares que tienen diferentes orígenes, tanto
nacionales como extranjeros, de esta manera el productor nacional se ve
obligado a competir con productos que provienen de lugares con
realidades distintas. Muchas veces esta competencia se torna desleal si
tenemos en cuenta las diferencias en cuanto al precio de la mano de
obra, desarrollo tecnológico, capacidad productiva etc.
Los avances tecnológicos vividos en los últimos tiempos llevaron a
agilizar las comunicaciones y a proveer de un mayor dinamismo a la
relación producto-consumidor (fomentando el consumo). Este es el caso de
Internet en el cual el producto aparece al alcance de la mano del
consumidor y se presenta como una nueva forma de acceso a un ilimitado
mercado de productos. Pudiendo acceder a ellos desde nuestros hogares,
acortando distancias y ofreciéndonos la posibilidad de obtener
beneficios en calidad y precios. Esta moderna vía de acceso se presenta
con el típico carácter global de ser problemática y contradictoria,
generando integración y fragmentación. Además de requerir una mínima
infraestructura como es el tener una computadora y una línea telefónica,
lo cual aparecería como elemento de discriminación para aquellos
sectores mas carenciados, surge el tiempo como un objeto de valor, como
una mercancía que será trabajada de acuerdo a las conveniencias de
quienes ostentan el poder y los medios de producción.
7. Bibliografía básica comentada
MARX, Karl - "El Capital", Hamburgo, 1867
Este es el primero de los tres tomos publicados, pero el único publicado
por Marx ya que los dos restantes fueron preparados para su edición por
su amigo Engels. Esta obra refleja su doctrina filosófica y
socioeconómica que partiendo de ideas como el valor, la mercancía y el
dinero sirven de base para la crítica del sistema capitalista imperante.
WEBER, Max – "Economía y Sociedad"
En este texto el autor nos define el concepto de "Acción Social" y las
encierra en 4 categorías fundamentales, las cuales nos servirán como
apoyo para el estudio de las diferentes y variadas relaciones que se
presentan en la sociedad.
IANNI, Octavio – "Teorías de la globalización", Siglo XXI editores,
México, 1998.Explora al hombre contemporáneo inmerso en la sociedad
moderna, con sus contradicciones y su complejidad, poniendo énfasis en
los aspectos de la globalización y sus contradicciones, y en la pérdida
de la individualidad del hombre moderno.
CASTELLS, Manuel – "La globalización y el problema de las identidades y
Estados nacionales en América Latina", Revista Posdata Nº 247, 25 de
junio de 1999, Montevideo – Uruguay.
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Andrés Rodríguez, Enrique García. noviembre de 2000, Prof. Selva García, Física 1º B, I.P.A.
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