La actividad productiva de una economía de mercado, conformada por
los sectores primario y secundario, se encarga de la producción y
transformación de bienes para el consumo final e intermedio; sin
embargo, se hace cada vez más importante en cualquier sistema económico
que se vean bien complementados con el sector terciario, que brinda
servicios como comercio transporte y comunicaciones. Se encarga de
impulsar a los sectores productivos a la vez que es impulsado por
ellos.
El comercio se puede definir como la “prestación del servicio de
distribución, canalización y venta de todo tipo de bienes tanto, a nivel
nacional como internacional”. La actividad comercial en la economía no
puede crecer EFICIENTEMENTE sin un crecimiento paralelo o mayor de la
producción de bienes.
La esencia económica del sector servicios en general no es la producción
de algo físico sino de intangibles que hacen posible que el aparato
productivo siga funcionando. Otra de las funciones importantes del
sector terciario es la relación y síntesis de la información de oferta y
demanda que ayude a la formación de precios y mantenimiento de un modelo
de mercado con información “perfecta”.
En el presente trabajo se tratará de mostrar la evolución de la
estructura comercial interna colombiana así como la manera en que se
perfila, dejando de lado el sector del comercio exterior que representa
un apartado diferente en el estudio de la estructura económica-social
del país.
El tema del comercio interno, a diferencia del comercio internacional,
ha sido poco estudiado en Colombia y este hecho hace del estudio un
ejercicio necesario para la formulación de políticas públicas tanto a
nivel nacional como regional. En un estudio, realizado por el Centro de
Investigaciones para el Desarrollo se avanzó en una tipología de
empresas ubicadas en seis categorías:
1. Comercio tradicional característico: compuesto por empresas en su
gran mayoría de tamaño pequeño, representantes de un comercio
tradicional con bajos niveles de incorporación tecnológica y con ningún
poder de negociación en los mercados. Representa el 62% del comercio en
Colombia de un total registrado en Confecámaras para el año 2000 de
219.925 establecimientos.
2. Comercio tradicional en expansión: Aunque participan un buen número
de empresas pequeñas, lo característico de este segmento son empresas de
tamaño medio. Es un segmento dinámico con tendencias a involucrar
rápidamente elementos modernizantes del comercio, como por ejemplo, la
venta a crédito y el pago diferido, la cualificación de los acuerdos con
proveedores, el cumplimiento, la sistematización de procesos y los
cambios en las formas jurídicas de organización. Representa el 32% del
comercio en Colombia.
3. Comercio moderno característico: En este segmento ya se ubican
empresas de gran formato y se considera el típico sector moderno del
comercio debido a sus estrategias de provisión y competencia, en el
sentido de las relaciones sobre elementos de calidad y la búsqueda de
productos nuevos para los mercados. Representa el 1% del comercio en
Colombia.
4. Comercio moderno en expansión: Siendo un segmento con empresas del
denominado comercio moderno, la particularidad de las empresas allí
ubicadas es que han asumido el reto de la apertura económica como un
factor de expansión y ampliación de los mercados. Representa el 2% del
comercio en Colombia.
5. Comercio moderno diversificado: Siendo un segmento de empresas
modernas típicas, se identifica con estructuras de comercio minorista
bajo el formato de comercio de grandes cadenas de almacenes. Este
segmento ha sido tradicionalmente dinámico en la historia del comercio
en Colombia, desde la introducción de los formatos de comercio de las
Cajas de Compensación. Representa el 2% del comercio en Colombia.
6. Comercio moderno integrado: El grupo de empresas del sector comercio
que pertenecen a este segmento se caracterizan por la construcción de
mecanismos de integración vertical entre eslabones de la cadena
producto-consumo. Representa el 1% del comercio en Colombia.
EL COMERCIO EN LA ECONOMIA COLOMBIANA
A nivel latinoamericano, el sector comercial ha ido disminuyendo
paulatinamente su participación porcentual en el producto total. El
sector comercial de México, Brasil y Argentina son lo más influyentes
dentro del producto bruto comercial latinoamericano.
En Colombia, el sector terciario representa aproximadamente el 50% del
Producto; y específicamente el comercio es uno de las actividades que
más aporta a la actividad económica nacional. En términos de empleo, el
sector servicios representaba aproximadamente un 47% en 1989, habiendo
aportado tan solo el 36% en 1968. El comercio pasó de aportar un 11.1%
del empleo en 1970 a un 25,4% en 1995.
El comercio interno de Colombia es un sector muy heterogéneo, en el que
se está produciendo un proceso de cambio desde unas estructuras
tradicionales, con la incorporación de una tecnología comercial nueva y
de formas comerciales adaptadas a la evolución del mercado.
Tendencias de largo aliento como el incremento de los niveles de ingreso
disponible, la recomposición de los gastos familiares, la mayor
urbanización, la incorporación de la mujer al mercado laboral, la
disminución del tamaño de la familia, la penetración de los medios de
comunicación masivos, etc., han supuesto un cambio profundo en los
hábitos
de compra del consumidor colombiano.
Si bien la tienda tradicional se sigue utilizando masivamente tanto por
las amas de casa como por los individuos para realizar alguna compra de
alimentos procesados, su importancia cae sensiblemente al analizar el
abastecimiento semanal o por períodos mayores, de productos de consumo
corriente. Esta tendencia es más acusada en familias
urbanas de ingreso alto y es previsible una que se mantenga en el
futuro. Además, ha disminuido la proporción de familias que se
aprovisiona diariamente, práctica que por lo general se hace en la
tradicional tienda de barrio.
Existen otros atractivos que desplazan a los consumidores hacia las
grandes superficies. El interés por una forma de compra más moderna, más
lúcida que arroja un beneficio adicional frente a los que pudieran
existir de precio, calidad, amplitud de la oferta, etc…
La mayor variedad de productos, que implica la posibilidad de elegir, es
también un factor que atrae hacia la gran superficie a unos consumidores
que son cada vez más selectivos y exigentes. Por otra parte, los
compradores urbanos valoran en mayor medida una compra individual, de
acceso inmediato al producto, sin la intervención de un vendedor.
Una muestra palpable del fenómeno anterior lo constituye el hecho de que
desde hace un tiempo los colombianos nos hemos asomado a un nuevo tipo
de tiendas de auto servicio que bajo el mismo concepto de los
supermercados tradicionales, ofrecen artículos completamente diferentes.
Elementos para oficina, regalos o ferretería – según la especialidad del
supermercado – pueden ser mirados, comprados, manipulados y
seleccionados en las góndolas de cada uno de estos almacenes. Atrás
parecen ir quedando los tiempos de mostrador, en que nuestro gusto se
veía sujeto a la habilidad y amabilidad del dependiente.
La idea, relativamente novedosa en Colombia, se ha experimentado desde
hace varios años en el resto del mundo, con excelente resultado.
El reacomodo al mercado de las estructuras comerciales, especialmente en
lo que hace referencia al comercio alimentario, ha sido claro. Los datos
del DANE muestran una disminución porcentual en el número de
establecimientos dedicados a la venta de alimentos, así como una
disminución porcentual en la participación en las ventas, de las formas
tradicionales, p.e. las tiendas de barrio, al tiempo que se registra un
avance de los formatos modernos como son los supermercados, tiendas
especializadas y cajas de compensación, entre otros.
El ajuste en el número de establecimientos muestra la tendencia seguida,
pero cuando se analizan las participaciones en el mercado de
alimentación queda de manifiesto la profundidad y amplitud de del cambio
expuesto.
Sin embargo, la tendencia modernizadora de la estructura económica
colombiana, con el desarrollo del sector terciario, y específicamente
del comercial no está exenta de problemas. Los altísimos costos
financieros, la insuficiencia de créditos “baratos”, los altos niveles
de tributación, las elevadas tarifas de servicios públicos, el aumento
constante del contrabando y la falta de mano de obra calificada, hacen
que el sector comercial se vea constantemente amenazado e impedido en su
avanzada modernizadora.
Comercio Informal
“La baja generación de empleo de los otros sectores de la economía ha
hecho que en el comercio se desarrolle un amplio sector informal de
bajos ingresos y condiciones laborales ilegales”.
Comercio subsidiado
“Comprende a aquellos sistemas de distribución de bienes y servicios de
consumo final o intermedio donde el Estado otorga cierto recurso o
privilegio especial para que sea transferido al consumidor o usuario en
la medida de su necesidad”.
Esta práctica, atenta contra las políticas de libre competencia y puede
perjudicar en gran medida a los agentes que estén por fuera de tales
sistemas. El Idema, las cajas de compensación familiar, los mercados
móviles, etc. Son todas prácticas que reciben beneficios del Estado como
exención de impuesto, utilización de espacios públicos, etc. A pesar de
estas condiciones estas agrupaciones no han cumplido del todo con sus
objetivos. Sus precios de venta son en promedio solo un 5% más bajos que
los de mercado, se encuentran casos de dúmping incluso a niveles locales
y se dice que favorecen a los grupos con mayor poder de compra.
COMERCIO AL POR MAYOR Y AL POR MENOR
El avance de las grandes superficies
Algunas de las cadenas de vanguardia como es el caso de Carulla, están
dirigiendo su expansión no sólo al sector de la gran superficie, lo que
le permite cubrir la denominada “Compra fuerte”, sino también la compra
diaria de proximidad con autoservicios como 2x3 y Merquefácil que por
ahora centra su actividad en la ciudad de Bogotá y con un objetivo de
complementar las ventas que no pueden abarcar la gran superficie. La
expansión de los supermercados, y en especialmente los denominados
grandes supermercados (que tienen cinco o más cajas de salida), permiten
la entrada de estos formatos modernos en zonas urbanas y en poblaciones
que no alcanzan el tamaño crítico para la implantación de hipermercados.
La variable proximidad, junto con las ventajas señaladas de precio,
amplitud de oferta, constituyen la ventaja competitiva de estos
establecimientos. El desarrollo de empresas y supermercados con una base
de expansión urbana, les permite gozar de las economías de escala y
poder de mercado, características de las grandes superficies.
Esta evolución ha significado un mayor poder de negociación de los
distribuidores frente a los fabricantes, que se expresa entre otras
cosas en los denominados productos con marca del distribuidor, en la
negociación de los espacios de venta de los productos, condiciones de
pago, etc., alterando, y en algunos casos invirtiendo, la relación
tradicional de poder del fabricante sobre el distribuidor.
Efectos de los cambios en la empresa minorista
En el sector de la distribución minorista en Colombia, los cambios
producidos en los últimos años han afectado profundamente no sólo a la
forma de operar el negocio sino a la misma conceptualización de la
empresa minorista. La creciente dimensión de las empresas y su
experiencia en los ciclos de crecimiento – recesión de los últimos años
han hecho que algunas de ellas formulen sus objetivos y estrategias bajo
un concepto más amplio de su función en el mercado y obligará a muchas
otras a adoptar esta actitud.
El hecho de que una empresa minorista no se vea vinculada en el
desarrollo de sus actividades presentes sino que contemple la
posibilidad de alternativas tales como las de operar en distintas áreas
o zonas comerciales ( dimensión espacial), con distintas líneas y/o
surtidos de productos (dimensión producto), dirigiéndose a distintos
segmentos de consumidores (dimensión consumidor), supone un nuevo
planteamiento de sus grandes objetivos ( beneficios y crecimiento), que
le apoyen a un diagnóstico de su situación actual frente a las
alternativas que ofrece el mercado.
Otros de los cambios más significativos que se están produciendo en el
comercio es la incorporación de una perspectiva comercial frente a una
visión preponderantemente de distribución física. Los empresarios
minorista se estarían viendo obligados a utilizar todos los instrumentos
a su alcance para la captación y mantenimiento de la clientela. Estos
instrumentos no son otros que los componentes clásicos de política
comercial de cualquier empresa – producto, precios comunicación y
distribución. Le empresa minorista ha de integrar todos sus esfuerzos
comerciales dentro de una política comercial en la que lo más relevante
es comprender que el producto que vende no es un bien físico tangible
sino el servicio global que ofrece al consumidor: la oferta de un bien,
suministrado por otras empresas, con un valor añadido valorado por los
consumidores y que es el producto de su actividad económica. El esfuerzo
comercial de la empresa minorista en un entorno competitivo consistirá
en el diseño y oferta de un servicio minorista, en una localización
conveniente (distribución), con unos precios determinados y
transmitiendo al mercado información que facilite y/o incentive su
consumo (comunicación).
Replanteamiento de los lugares tradicionales de compra
Si bien es cierto el comercio colombiano está cambiando y se moderniza,
estamos aún distantes de acercarnos a las estructuras que se advierten
en las latitudes más desarrolladas. Para ilustrar este punto destaquemos
dos hechos. En primer lugar, es notorio el predominio de las tiendas de
barrio en la distribución de los alimentos, contrario a las tendencias
de países como Francia e Inglaterra, donde el comercio tradicional
captura una fracción mínima del mercado. Mientras en Francia la
distribución de productos perecederos se efectúa mayoritariamente en
formatos modernos – hipermercados, supermercados y tienda especializada
-, la figura de la tienda de barrio apenas abastece el 5% de los
hogares. El siguiente cuadro ilustra estas relaciones:
La acelerada transformación de la distribución comercial en países
“recientemente desarrollados” presenta algunos rasgos distintivos:
Rápida inserción de la economía nacional a las corrientes del comercio
mundial.
Un mejoramiento sustancial de la calidad de vida y del ingreso per
cápita.
Apertura a la inversión y talento extranjeros en todos los frentes de la
economía incluyendo el comercio.
Innovaciones empresariales que estimularon la modernización comercial y
auge de las grandes superficies.
Implementación de programas estatales y concientización sobre la
necesidad de actualización de los formatos de comercio tradicional.
Aumento en el nivel educativo y cultural de la población y la
eliminación definitiva de la explosión demográfica.
No luce inalcanzable para los colombianos acelerar el cambio de sus
estructuras comerciales y económicas, acordes con las nuevas exigencias
de la globalización e internacionalización: las oportunidades de
progreso para los comerciantes colombianos son insospechadas. El cambio
tecnológico ya lo estamos viviendo.
Las brechas que nos separan de las modernas estructuras de la
distribución comercial de los países desarrollos pueden estar comenzando
ya a reducirse.
Según el estudio del Centro de Investigaciones para el Desarrollo, los
principales objetivos a perseguir por medio de la política comercial
colombiana deben ser:
1. Propiciar un entorno competitivo para las empresas comerciales.
2. Fortalecer la capacidad empresarial en el sector comercio.
3. Incrementar la eficiencia de los sistemas de distribución y
comercialización.
4. Fortalecer el papel regulador del Estado y su función como garante de
la
competencia, la cultura del consumo con calidad y la defensa del
consumidor.
5. Promover el desarrollo regional y sub-sectorial del comercio interno.
Juan Esteban es Estudiante de Economía y Desarrollo en la Universidad
Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
jegiraldoarrobaepm.net.coAcerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |