Introducción – La problemática PyME
Ser PyME no es ni será fácil. Las características particulares de este
tipo de organización hacen que les sea muy difícil sobrevivir en un
contexto de alta competencia, tanto a nivel interno como externo.
Sin embargo, las PyMEs son el motor del crecimiento de cualquier
país. En el caso de Argentina, representan alrededor de la mitad del
PBI, y contribuyen con alrededor del 90% de la tasa de empleo. El
nuestro es un país con una alta tasa de nacimiento de empresas, pero con
la misma facilidad con la que se forman, la mayoría de estas empresas no
logran superar los cinco años de vida.
Veamos algunas de las principales características de las PyMEs:
û Personal poco calificado o no profesional: en el caso de las empresas familiares, es común que muchos puestos sean ocupados por parientes, que poseen poca o ninguna formación en administración.
û Poca visión estratégica y capacidad para planear a largo plazo: abrumados por el día a día, los empresarios PyME no logran encontrar el tiempo y la forma de analizar sus metas a largo plazo.
û Falta de información acerca del entorno y el mercado: por ser estos
muy caros o no tener la estructura o los conocimientos necesarios para
generarla en el seno de la propia empresa.
û Falta de innovación tecnológica: puede deberse a falta de recursos, o
por no contar con el espíritu innovador necesario.
û Falta de políticas de capacitación: se considera un gasto, no una inversión, al no poder divisar las ventajas a largo plazo que puede generar.
û Organización del trabajo anticuada: cuando un método no funciona mal, se mantiene sin analizar si existen otros mejores.
Si a estas características intrínsecas que limitan el desarrollo y sustentabilidad de estas empresas, les agregamos los limitantes externos, como por ejemplo, altísimas cargas impositivas y fuentes de financiamiento prácticamente inaccesibles, podemos entender la razón por la cual este tipo de empresas tiene tan corta vida.
Si enfocamos nuestro análisis a la Argentina del 2002, nos encontramos con un entorno todavía más complicado para la supervivencia de las empresas: la recesión ya lleva más de cuatro años y aún no se divisa en el horizonte su punto de inflexión, y la tan esperada explosión de las exportaciones por el tipo de cambio más favorable luego de la devaluación, se limitó en la realidad (por lo menos hasta el momento) a sectores muy específicos de la economía. Esto último, en muchos casos se debe a que las PyMEs no realizaron inversiones en actualización tecnológica y ahora no pueden ponerse a la altura de las exigencias de los potenciales clientes. Con el Estado quebrado, es imposible esperar que ahora éste sea capaz de consolidar el sistema industrial y económico en general basado en las PyMEs.
Por lo tanto, el cambio debe provenir indefectiblemente del interior de la PyME. Para lograr este cambio, los empresarios deben darse cuenta de que la única forma de cambiar es actuando o, si ya se encuentran actuando, cambiando la forma de hacerlo.
En contextos como el que vive hoy la Argentina, las PyMEs tienden a
aislarse y esperar a que las cosas mejoren por sí solas. Eso equivale a
firmar su sentencia de muerte. Las PyMEs necesitan generan cambios que
las conviertan en unidades más flexibles y con procesos más dinámicos,
que les permitan aprovechar las escasas oportunidades que se les
presentan.
Una forma de salir de esta parálisis generalizada en la que se
encuentran las PyMEs es recurriendo a modelos asociativos.
Asociatividad
“Es un mecanismo de cooperación entre empresas pequeñas y medianas, en
donde cada empresa participante, manteniendo su independencia jurídica y
autonomía gerencial, decide voluntariamente participar en un esfuerzo
conjunto con los otros participantes para la búsqueda de un objetivo
común.”[1]
Los modelos asociativos no son nuevos. En muchos lugares del mundo , e
incluso en algunos sectores de nuestro país, son desde hace años una
filosofía de hacer negocios. Sin embargo, en nuestro país, no es algo
común.
Esto se debe en gran parte a dos cuestiones:
û la falta de incentivo por parte del Estado
û la falta de cultura de cooperación existente en la mayoría de las
PyMEs
Algunos organismos, como veremos más adelante, tanto estatales como no
gubernamentales, han comenzado a proponer e incentivar el agrupamiento
de las empresas, pero para lograr definitivamente la inserción de este
modelo en nuestra economía, es necesario un cambio cultural mayor.
Características
La asociatividad es un mecanismo de cooperación típico de las pequeñas
empresas. Las más grandes recurren a alianzas estratégicas que
generalmente se concretan entre dos actores, y no existe, por lo tanto,
el carácter colectivo de la asociatividad.
Algunas de las principales características de los modelos asociativos
son:
û Su incorporación es voluntaria: ninguna empresa es forzada a integrar
un grupo, sino que lo hace cuando tiene la convicción de que puede
generarle oportunidades de crecer y mejorar.
û No excluyen a ninguna empresa por el mercado en el cual operan:
estos modelos son aplicables a cualquier tipo de empresa, sin importar a
qué industria pertenecen. Según el tipo de asociatividad que se adopte,
puede estar enfocado a un determinado rubro o incorporar socios de
actividades diversas.
û Se mantiene la autonomía general de las empresas: no se trata de un
joint venture en el cual las decisiones de cada participante están en
función de las necesidades de las demás. En el caso de la grupos
asociativos, cada empresa mantiene su autonomía, y decide qué hacer con
los beneficios que obtiene del proyecto.
û Puede adoptar distintas modalidades, tanto organizacionales como
jurídicas.
Objetivos de la asociatividad
Las empresas se asocian para lograr algún objetivo en común. Para esto,
lo ideal es buscar socios que tengan valores comunes y cuyas habilidades
se complementen entre sí, de manera tal de que todos tengan algo para
contribuir (que no existan “parásitos”), y que todos tengan algo que
llevarse del grupo.
En función del objetivo que persigue el grupo, pueden generarse
relaciones más o menos duraderas. En el largo plazo, en algunos casos,
la asociación puede concluir en la formación de una empresa con
personalidad jurídica y patrimonio propio, pero en este caso, ya deja de
ser un modelo asociativo.
De manera general, los objetivos suelen ser compartir riesgos y
disminuir costos. En particular, algunos de los propósitos por los
cuales se recurre a estos modelos son:
Financieras
û Acceso a financiamiento, cuando las garantías que se requieren no
pueden ser cubiertas por cada actor en forma individual, pero en grupo,
son cubiertas proporcionalmente por parte de cada uno de los
participantes.
û Compras conjuntas
û Inversión conjunta
Organizacionales
û Mejora en los procesos productivos
û Aplicación de nuevas formas de administración
û Implantación de planeamiento estratégico
û Intercambio de información productiva o tecnológica
û Capacitación conjunta
û Generar economías de escala
û Acceso a recursos o habilidades críticas
û Acceso a tecnologías de productos o procesos
û Aumento del poder de negociación
û Investigación y desarrollo
De comercialización
û Lanzamiento de nuevos productos al mercado
û Apertura de nuevos mercados
û Intercambio de información comercial
û Investigación de mercados
û Alianzas para vender
û Servicios post venta conjuntos
û Inversión conjunta
û Logística y distribución
Ventajas de asociarse
Algunos autores consideran que estas “estrategias colectivas”, en la
actualidad son requisitos básicos para la supervivencia de las PyMEs.
Sus principales ventajas son:
û se mantiene la autonomía gerencial y jurídica. En muchos casos las empresas son especialmente reacias a compartir información con otras (en especial si comparten el mercado), por lo cual, temen que una sociedad con otras las obligue a infringir esta confidencialidad. Este tipo de asociación, al permitir que los participantes mantengan su autonomía, brinda la seguridad de que cada uno podrá conservar el poder sobre sus recursos más valiosos.
û son flexibles: al no existir, en la mayoría de los casos, contratos
que generen responsabilidad entre las partes (recordemos que son
acuerdos voluntarios y generalmente informales), el ingreso y salida de
miembros es sencillo y poco conflictivo.
û son económicas: los recursos que utilizan son principalmente el tiempo
de los miembros, pero no requieren generalmente la erogación de gastos
importantes.
û Generan en las empresas y los empresarios varios “efectos
secundarios”:
ü Una mentalidad más abierta
ü Mayor confianza
ü Una visión a más largo plazo
ü Mayor integración
ü Mayor positivismo
ü Más dinamismo
¿Por qué muchas veces los modelos asociativos no funcionan?
Esta transformación en la forma de trabajar de las PyMEs significa
cambiar los comportamientos históricos de las mismas, y las pautas de
funcionamiento que están fuertemente arraigadas, y poner en marcha un
proceso de creación de nuevas capacidades competitivas. Todo esto no es
fácil, requiere de una clara convicción en el proyecto y en su sentido
estratégico.
Por lo tanto ante las siguientes características, se dificulta el proceso asociativo:
û No existe en los participantes una clara vocación de cooperación.
û No existe un entorno institucional que estimule y apoye la existencia
de mecanismos de asociatividad.
û No existe una verdadera difusión de las experiencias positivas al
respecto, que sirvan como modelos a seguir.
û Dentro del grupo, no se definen claramente las reglas del juego, y el
tipo de cooperación que se propone.
û No existe en los grupos un gerenciamiento profesional, que mantenga la
cohesión de los participantes y los ayude a lograr los objetivos
propuestos de manera eficiente.
û Los intereses de las partes no están alineados.
Rol del Estado y otras instituciones en el proceso de asociatividad
Si bien existen varios casos en que estas redes surgieron de manera
espontánea, en general, para lograr que la asociatividad se convierta en
un mecanismo de desarrollo sustentable, es importante que se involucre
en el proceso a los agentes económicos locales.
En un ambiente en el que existe una crisis importante, donde los actores adoptan una actitud pasiva, es casi imposible esperar la aparición de grupos sin la iniciativa de un líder fuerte, en general de naturaleza institucional.
Entre los agentes que pueden tener un papel importante en la proliferación de estos modelos, se destacan:
û El Estado
û Los gremios empresariales
û Las asociaciones o cámaras de comercio e industria
û Las universidades
û Los entes que establecen estándares
Estos entes, además de cooperar para generar un ambiente propicio para
la creación de estos grupos, pueden brindar servicios específicos:
û Promoción de la asociatividad
û Financiamiento
û Asesoramiento
û Capacitación
û Generación de ámbitos de mediación para la resolución de conflictos
Tipos de asociatividad
La asociatividad puede adoptar diversas modalidades, dependiendo del
objetivo por el cual se produce. Cada modalidad implica diversas formas
de participación de los actores y genera mayores o menores
responsabilidades.
Subcontratación
Son relaciones verticales, entre los distintos eslabones de la cadena
de valor. En muchos casos, se trata de pequeñas o medianas empresas que
orientan su producción a clientes grandes.
Alianzas estratégicas
Son relaciones horizontales, entre empresas que compiten en el
mercado, pero que se unen y cooperan en ciertas actividades, como pueden
ser investigación y desarrollo, compras, comercialización, etc.
Distritos industriales
Son aglomeraciones regionales de un número de empresas de una rama de
la industria que se complementan mutuamente y cooperan de manera
intensiva para fortalecer la competitividad de la aglomeración.
Núcleos empresariales
Son equipos de trabajo formados por empresarios del mismo rubro o de
rubros diferentes con problemas a superar en común, que se unen para
compartir experiencias y buscar soluciones en conjunto.
Redes de servicios
Son grupos de personas de una misma profesión pero con diferentes
especialidades, o un conjunto de instituciones que organizan un equipo
de trabajo interdisciplinario para cubrir integralmente las necesidad de
potenciales clientes.
Pools de compra
Son grupos de empresas que necesitan adquirir productos o servicios
similares y se reúnen con el objeto de aumentar el poder de negociación
frente a los proveedores.
Grupos de exportación
Varias empresas de un mismo sector se agrupan para encarar juntas un
proyecto de exportación y cuentan con un coordinador que las va guiando
en el trazado de una estrategia que le permita al grupo colocar sus
productos en el exterior. En general, se logra reducir costos en
aspectos que van desde el armado del proyecto exportador y el acceso a
la información sobre mercados hasta la promoción y la comercialización.
También les posibilita a los integrantes del grupo mejorar la oferta,
tener un mayor poder de negociación y armar una imagen comercial fuerte
frente a sus clientes.
Análisis de casos de asociatividad
Unión Industrial de Tres de Febrero
Esta agrupación está formada por pequeños y medianos industriales
radicados en el partido Bonaerense de Tres de Febrero.
Una vez por mes, estos industriales se reúnen para analizar en conjunto la problemática que los afecta, y, a través del intercambio de experiencias, buscan el mejoramiento de las empresas y tareas individuales. Además, se organizan cursos y capacitaciones para guiar a estas pequeñas y medianas empresas en el proceso de formalización, ya que generalmente no poseen una gerencia profesionalizada que les permita contar con una operatoria eficiente y organizada.
Por otra parte, se impulsó el programa “Compre Tres de Febrero”, por
medio del cual se creó un espacio para que las distintas empresas
pudieran poner en conocimiento de los demás miembros los productos y
servicios ofrecidos, y se programaron rondas de negocios con
representantes comerciales de varios países de Latinoamérica.
Grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola)
El CREA es un grupo de productores de una misma región, que se unen para
compartir experiencias, con el objetivo de capitalizar habilidades y
conocimientos individuales, para encontrar mejores soluciones respecto a
sus empresas agropecuarias.
A través de reuniones mensuales, que son coordinadas por un asesor, los miembros de cada CREA analizan y recorren cada explotación, de manera tal que todos conocen la totalidad de los establecimientos del grupo, sus posibilidades y sus problemáticas.
A su vez, estos consorcios se encuentran agrupados en AACREA
(Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación
Agrícola), que funciona como nexo entre los distintos grupos, que podría
conceptualizarse como una asociatividad de segundo grado.
IDEB
El Instituto de Desarrollo Empresario de Buenos Aires posee un área específica dedicada a la Asociatividad. Su principal objetivo es asistir en la implementación de proyectos asociativos, para “mejorar el desempeño de la empresa, sin perder la capacidad de dirección del negocio o la organización”.
Para este fin, ha desarrollado diversos programas:
û Charlas de sensibilización de redes asociativas
û Asistencia en la formación de grupos asociativos
û Plan de mejora asociativo
û Taller de formulación de grupos asociativos
û Asistencia a proyectos asociativos
û Gerenciamiento de asistencia a proyectos asociativos
Conclusión
Los modelos asociativos constituyen una estrategia que permite lograr el
desarrollo sustentable de la Pequeña y Mediana Empresa, especialmente,
en un contexto tan complicado como el que vive actualmente la Argentina.
Para lograr que estos modelos logren una masificación tal que generen un
cambio en la situación socioeconómica del país, es necesario
primeramente lograr un cambio muy importante en la cultura PyME
Argentina. El pequeño empresario argentina no está acostumbrado a
cooperar con otros, la mayoría de las relaciones que concibe con sus
pares son de competencia, no de cooperación.
Y la solución a estos problemas, en gran parte (como sucede con la
gran mayoría de los problemas que vive el país), se soluciona por medio
de la educación, en este caso, del empresariado.
Existe una cantidad importante de experiencias exitosas en esta materia,
pero en general son desconocidos para el propietario de una pequeña
empresa y para la sociedad en general. Por lo tanto, no se generan
inquietudes al respecto, ni “efecto contagio”
Es imprescindible que el Estado, las asociaciones empresarias, y
demás instituciones pongan énfasis en el desarrollo de estos modelos,
que permiten sacar un gran provecho de la sinergia generada por el
intercambio de experiencias. Y es también responsabilidad de los
profesionales asesores de estas empresas fomentar y participar en estos
proyectos de forma activa, e incluso promoviendo nuevos espacios de
reunión.
Bibliografía
û “Alianzas estratégicas: negocios que suman competitividad” Califano,
Sandra. Fundación Competir, Junio de 2001.
û “Buscan promover la competitividad de las pequeñas empresas” Morosi,
Pablo. La Nación, 14 de abril de 2001.
û “El modelo italiano, una pista a seguir” Califano, Sandra. La Nación,
18 de Septiembre de 2001.
û “Estrategias de alianzas en un marco de creciento globalización”
Cleri, Carlos. Universidad de Belgrano – Ideas y Trabajos. Septiembre de
1997.
û “Exportar en grupo: una fórmula para salir adelante”. Califano,
Sandra. La Nación, 23 de abril de 2002.
û “La asociación genera nuevas oportunidades”. La Nación, 28 de mayo de
2002.
û “La Asociatividad como estrategia de fortalecimiento de las PyMEs”.
Rosales, Ramón. Universidad de Texas. Septiembre de 1997.
û “La Asociatividad Empresarial – Una respuesta de los pequeños
productores a la internacionalización de las economías”. Villegas, Zolio
Pallares. PRODES – Programa de Desarrollo Empresarial Sectorial –
Bogotá, Colombia.
û “La cooperación entre actores para realizar fines comunes” Barreiro,
Fernando. Tomado del Boletín Electrónico “El mundo de la pequeña
empresa”. Uruguay, Agosto de 2002.
û “Las PyMEs argentinas frente a un clima hostil” Consejo Profesional de
Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Junio de
2001.
û “Las PyMEs no pueden permitirse errores”. Cestau Liz, Daniel.
Fundación Competir. Junio de 2001.
û “Las PyMEs, entre lo urgente y lo importante” Cestau Liz, Daniel.
Fundación Competir. Septiembre de 2001.
û IDEB – Instituto de Desarrollo Empresario de Buenos Aires.
www.ideb.mp.gba.gov.ar
û Pomype – Programa de Fomento a la Micro y Pequeña Empresa - Honduras.
Resumen
Los mecanismos asociativos son formas de cooperación entre empresas
pequeñas y medianas, en donde cada empresa participante, manteniendo su
independencia jurídica y autonomía gerencial, decide voluntariamente
participar en un esfuerzo conjunto con los otros participantes para la
búsqueda de un objetivo común. La asociatividad es un mecanismo de
cooperación típico de las pequeñas empresas. Las más grandes recurren a
alianzas estratégicas que generalmente se concretan entre dos actores, y
no existe, por lo tanto, el carácter colectivo de la asociatividad.
Algunas de las principales características de los modelos asociativos son:
û Su incorporación es voluntaria.
û No excluyen a ninguna empresa por el mercado en el cual operan.
û Se mantiene la autonomía general de las empresas.
Las empresas se asocian para lograr algún objetivo en común, como ser
compartir riesgos y disminuir costos. Para esto, lo ideal es buscar
socios que tengan valores comunes y cuyas habilidades se complementen
entre sí, de manera tal de que todos tengan algo para contribuir (que no
existan “parásitos”), y que todos tengan algo que llevarse del grupo.
Esta transformación en la forma de trabajar de las PyMEs significa
cambiar los comportamientos históricos de las mismas, y las pautas de
funcionamiento que están fuertemente arraigadas, y poner en marcha un
proceso de creación de nuevas capacidades competitivas. Todo esto no es
fácil, requiere de una clara convicción en el proyecto y en su sentido
estratégico.
Si bien existen varios casos en que estas redes surgieron de manera
espontánea, en general, para lograr que la asociatividad se convierta en
un mecanismo de desarrollo sustentable, es importante que se involucre
en el proceso a los agentes económicos locales, como son el Estado, los
gremios empresariales, las asociaciones o cámaras de comercio e
industria, las universidades, los entes que establecen estándares, etc.
Estas entidades, además de cooperar para generar un ambiente propicio
para la creación de estos grupos, pueden brindar servicios específicos,
como por ejemplo: promoción de la asociatividad, financiamiento,
asesoramiento, capacitación, generación de ámbitos de mediación para la
resolución de conflictos, etc.
Ejemplos de modelos asociativos
Subcontratación: Son relaciones verticales, entre los distintos
eslabones de la cadena de valor. Alianzas estratégicas: Son relaciones
horizontales, entre empresas que compiten en el mercado, pero que se
unen y cooperan en ciertas actividades.
Distritos industriales: Son aglomeraciones regionales de un número de empresas de una rama de la industria que se complementan mutuamente y cooperan.
Núcleos empresariales: Son equipos de trabajo formados por
empresarios del mismo rubro o de rubros diferentes con problemas a
superar en común, que se unen para compartir experiencias y buscar
soluciones en conjunto.
Redes de servicios: Son grupos de personas de una misma profesión pero
con diferentes especialidades, para cubrir integralmente las necesidad
de potenciales clientes.
Pools de compra: Son grupos de empresas que necesitan adquirir productos o servicios similares y se reúnen con el objeto de aumentar el poder de negociación frente a los proveedores.
Grupos de exportación: Varias empresas de un mismo sector se agrupan
para encarar juntas un proyecto de exportación y cuentan con un
coordinador que las va guiando en el trazado de una estrategia que le
permita al grupo colocar sus productos en el exterior
[1] “La Asociatividad como estrategia de fortalecimiento de las PyMEs”.
Rosales, Ramón. Universidad de Texas. Septiembre de 1997.
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