Suscríbete GRATIS al boletín y recibe:
10 ebooks con las lecciones empresariales más representativas de Jack Welch, Kenichi Ohmae, Michael Newman y otros exitosos líderes de primer nivel en el mundo de los negocios...
Al pulsar aceptas los términos de uso y la política de privacidad
O mediante uno de los siguientes servicios:
Viene de una página anterior
3.2.1.2.1 Ciclicidad frente al PIB
Los gráficos Nos. 3.2 a 3.5 comparan las tasas de crecimiento anual de
la economía colombiana con las variaciones, también anuales, de los
costos, ingresos, utilidades operacionales y utilidades brutas de Argos,
para el período 1980 - 1995. De acuerdo con la simetría gráfica
observada, en general existe una tendencia procíclica, la cual se
observa, especialmente, en las relaciones del PIB con los costos e
ingresos operacionales.
Esta primera aproximación conduce, entonces, a descartar a las
utilidades, tanto operativas como brutas, como instrumentos adecuados
para evaluar la ciclicidad de Argos frente al PIB. En efecto, si se
observa con detalle las gráficas 3.4 y 3.5, se puede apreciar que entre
1980 y 1988, las utilidades de operación tuvieron variaciones muy
cercanas a cero, mostrando prácticamente un comportamiento acíclico
frente al agregado económico; luego registraron una evolución
anticíclica (entre 1989 y 1991) y finalmente, una tendencia procíclica.
Por su parte, al observar los grandes rasgos de las dos curvas de la
gráfica No. 3.5, puede decirse que las utilidades brutas han variado
prácticamente en forma opuesta al ciclo de la economía; es decir, en
ellas ha predominado un comportamiento anticíclico.
Estos primeros resultados sugieren que otros fenómenos -diferentes a la
evolución coyuntural de la economía- tienen gran importancia en la
determinación de los resultados económicos de Argos y en sus
fluctuaciones. Al examinar las características financieras de la
empresa, se retomará este aspecto.
3.2.1.2.2 Ciclicidad frente al PIB de la construcción
La fabricación de cemento y concreto -principal actividad productiva de
Argos- constituye uno de los insumos fundamentales de la industria de la
construcción, la cual se subdivide en obras públicas y edificaciones
privadas. Como se indicó en la sección precedente, tradicionalmente las
autoridades económicas han considerado que el sector de la construcción
tiene un carácter anticíclico, lo que permite utilizarlo como motor de
reactivación económica en períodos de recesión. Cabría esperar,
entonces, que los resultados de la industria y las empresas cementeras
fluctuaran alrededor de la dinámica sectorial de la construcción y que,
por lo tanto, que el ciclo de referencia, para explicar el
comportamiento coyuntural de la empresa, correspondiese a las
variaciones dinámicas de la actividad constructora agregada. Con el fin
de contrastar estos supuestos se elaboraron los gráficos Nos. 3.6 a 3.9.
Los resultados son similares a los anteriores, en el sentido de que los
grados de ciclicidad (pro, anti o acíclico) son diferentes en el caso de
las utilidades (operativas y brutas) que en el caso de costos e ingresos
operacionales. En estos últimos gráficos, las utilidades evidencian una
tendencia procíclica; mientras que costos e ingresos, al menos hasta
1987, habrían sido abiertamente anticíclicos frente al PIB de la
construcción; luego se habrían convertido en procíclicos. La validez de
estos resultados también se confrontará con las pruebas econométricas.
Sin embargo, resulta oportuno precisar algunos aspectos que han
determinando el ciclo de referencia aquí considerado. En primer lugar,
las obras públicas son el subsector con mayor participación en el PIB de
la construcción; esto sugiere que el ciclo sectorial está afectado por
las políticas, planes y programas de inversión pública; en segundo
lugar, durante la mayor parte de los años 80, el precio del cemento
permaneció bajo un régimen de control, que se modificaba periódicamente.
Por último caber recordar que la edificación privada depende, en gran
medida, de las políticas de vivienda, las cuales durante el decenio
pasado tuvieron modificaciones notorias: reducción al principio de la
década, cuando se dió énfasis al Plan de Integración Nacional (basado en
el desarrollo de grandes obras públicas); estímulo importante con los
programas de vivienda sin cuota inicial (años 83-85) y decaímiento a
partir de las políticas de auconstrucción y distribución de subsidios
para la vivienda de interés social (1987-1990).
3.2.1.2.3 Ciclicidad frente a las licencias de edificación aprobadas
De acuerdo con los modelos descritos en la sección 3.1, la cantidad de
metros cuadrados aprobados -a través de las licencias de construcción-
constituye el parámetro más utilizado para examinar la evolución de la
actividad edificadora. También en los Informes Anuales de Argos se
recurre, en forma reiterada, a este elemento como indicador del
desempeño logrado y de las expectativas sobre el período próximo.
En otros términos, los metros cuadrados de construcción aprobados
aparecen como el instrumento más recurrido para interpretar el desempeño
tanto de la construcción urbana como el de la producción de cemento; en
ambos casos, se acepta que los efectos reales se manifiestan con un año
de retraso, que sería el período promedio entre el otorgamiento de una
licencia de construcción y el desarrollo de ésta. Para la definición de
un ciclo de referencia, sería ésta, entonces, la variable más adecuada.
En los gráficos anteriores (3.10 a 3.13) se comparan las evoluciones
seguidas por las licencias de construcción aprobadas con los ingresos,
costos y utilidades de Argos para el período 1980 - 1995. De acuerdo con
la simetría registrada, es posible definir dos grandes subperíodos o
ciclos, caracterizados por relaciones diferentes:
Entre 1982 y 1986, la actividad económica de Argos habría tenido un
comportamiento anticíclico frente a la dinámica de la edificación urbana
(las líneas muestran sentidos opuestos). Este fenómeno es especialmente
notorio en el caso de los costos e ingresos operacionales, lo cual puede
hallar explicación en la política oficial de control de precios sobre el
cemento -que generó aumentos inferiores al del IPC-, y en las
negociaciones salariales, las cuales habrían actuado en sentido
contrario, al producir incrementos superiores a la inflación anual. Por
otra parte, cabe pensar que la tendencia positiva en los ingresos
operacionales se explicarían, ante la caída en las licencias de
construcción, por el desarrollo de las obras públicas.
Entre 1987 y 1992, el comportamiento habría sido procíclico (las líneas
se mueven en el mismo sentido); por lo cual puede afirmarse que la
evolución coyuntural de Argos refleja la del subsector de la edificación
urbana.
A partir de 1993, se inicia un tercer período, caracterizado por una
relación inversa durante los dos primeros años (1993-1994), lo cual se
explica, quizás, por el efecto rezagado de las licencias de construcción
sobre la realización de las obras planeadas, y, por lo tanto, sobre la
demanda efectiva de cemento y concreto.
3.2.1.2.4 Ciclicidad frente a los gastos en edificación y obras públicas
Los gráficos Nos. 3.14 a 3.19 corresponden a un análisis alternativo,
consistente en examinar la posible ciclicidad frente a la demanda
agregada realizada. Para el efecto, como ciclo de referencia, se
utilizan los cambios registrados por los gastos agregados en edificación
y obras públicas, según los datos consignados en la cuenta de Formación
Bruta de Capital Fijo (FBKF) de las Cuentas Nacionales.
En primera instancia se observa que las demandas por edificación y obras
públicas tienen ciclicidades diferentes, de acuerdo con los años en que
se registran los valores máximos y mínimos, y los niveles alcanzados. En
efecto, las caídas en la edificación urbana (años 1984, 1990, 1993)) no
parecen guardar relación alguna con las del subsector de obras públicas
(años 1987, 1989, 1994).
En segundo lugar, frente a la evolución del gasto en edificación urbana,
el comportamiento coyuntural de Argos habría sido anticíclico en el
período 1980-1984; procíclico en el lapso 1984-1995, si bien en el año
1993 se registró un cambio de tendencia. Por otra parte, respecto a la
demanda de obras públicas, como ciclo de referencia, el comportamiento
de los indicadores de Argos permite identificar tres subperíodos:
1980-1984, procíclico; 1984-1988, anticíclico; 1988-1994 procíclico, con
la salvedad del año 1990, en el cual aparecen dos tendencias disímiles.
En términos generales, puede concluírse que las fluctuaciones de largo
plazo en el desempeño empresarial de Argos están determinadas por estos
dos tipos de gastos, con la observación que las caídas en la edificación
urbana puede ser compensadas con incrementos en la inversión pública, lo
que finalmente permite identificar una fuerte dependencia (prociclicidad)
de los resultados de Argos frente a la demanda efectiva por obras de
construcción.
Es decir, más que la demanda planeada (licencias de construcción
aprobadas) es la demanda realizada -o gastos efectivos en obras públicas
y edificación- lo que determina el ciclo empresarial de Argos.
Como se detallará más adelante, la fuerza de la relación entre los
ingresos operacionales de Argos y la demanda realizada de obras públicas
y edificación se verificó mediante un análisis econométrico. La ecuación
resultante (la número 17 en el cuadro 3.2) reune las condiciones
estadísticas necesarias para aceptar la capacidad explicativa que tienen
los gastos efectivos en obras públicas y edificaciones, en el período
contemporáneo, de la variabilidad de los ingresos de Argos.
3.2.2 Validación econométrica
Conforme a la metodología presentada en el capítulo segundo, las
diferentes relaciones examinadas en los gráficos anteriores fueron
sometidas a verificación econométrica, mediante la realización de las
regresiones lineales correspondientes. Los resultados logrados (ver
cuadro No. 3.2) permiten destacar varios hechos:
En su gran mayoría, las relaciones funcionales establecidas presentan
problemas estadísticos que ponen en entredicho su validez matemática y,
por lo tanto, permiten descartar la escogencia de las variables
independientes allí incluídas, en el momento de definir el ciclo de
referencia más apropiado.
En cuanto a las ecuaciones que no presentan ningún problema estadístico
(cinco en total), se caracterizan por unos bajos coeficientes de
determinación muestral (r2), lo que significa una baja interdependencia
entre las variables consideradas (ver ecuaciones números1,2,3, 6 y 7).
Es decir, la capacidad explicativa que el factor exógeno tiene sobre el
comportamiento del indicador interno resulta insuficiente para validar
los coeficientes de dichos factores en las respectivas ecuaciones.
En general, entre 1980 y 1995, algunas relaciones han sido tan
fluctuantes que al intentar condensar la asociación lineal promedia en
una regresión no se logró dicho propósito, pues ninguna de las
ecuaciones resultantes presentaron la suficiente consistencia
estadística para valer e interpretar los respectivos parámetros (ver
ecuaciones concernientes a las utilidades en el cuadro 3.2).
CUADRO No. 3.2
DETERMINACION ECONOMETRICA DE LA CICLICIDAD DE ARGOS
MODELO
DIAGNOSTICO ESTADISTICO
t
(variableindepen)
r2
chi2 (1)
correlac.
serial
chi2 (2)
normal.
chi21)
heteroc.
chi2 (1)
forma
funcional
PROBLEMAS
1) LCTS = 4.82 + 0.69 LMED
3.74
0.50
0.20
1.26
1.24
0.086
NINGUNO
2) LCTS = -3.93 + 1.11 LPIB
3.40
0.45
0.59
0.63
2.76
1.63
NINGUNO
3) LCTS = -1.56 + 1.25 LPIC
3.07
0.40
1.14
0.89
0.65
0.58
NINGUNO
4) LING= -11 + 0.85 LPIB + 1.08 LPIC
2.02 Y 2.17
0.69
1.49
1.14
6.09
2.41
HETEROCED.
5) LING = 2.75 + 0.97 LMED(-1)
6.23
0.75
1.93
1.32
0.27
4.24
FORMA FUNC
6) LING = 3.28 + 0.90 LMED
4.7
0.61
1.19
0.95
3.34
0.71
NINGUNO
7) LING = -6.71 + 1.79 LPIC
4.55
0.59
2.73
0.77
1.46
1.39
NINGUNO
8) LING = -8.64 + 1.49 LPIB
4.41
0.58
2.8
1.94
4.3
0.36
HETEROCED.
9) LUTB = -16.6 + 1.98 LPIB
3.15
0.41
6.44
1.16
6.47
5.04
HETEROCED.
10)LUTB = -3.4 + 1.51 LMED(-1)
4.76
0.63
4.67
0.36
0.62
7.77
VARIOS
11)LUTB = -0.83 + 1.22 LMED
3.36
0.44
4.65
0.74
7.36
2.44
VARIOS
12)LUTB = -12.84 + 2.28 LPIC(-1)
2.52
0.32
5.9
0.95
3.03
1.19
CORR. SER.
13)LUTB = -17.8 + 2.77 LPIC
4.3
0.57
5.21
1.46
5.22
12.67
VARIOS
14)LUPO = -12.9 + 2.17 LPIC
1.34
0.11
6.24
4.9
2.48
4.78
VARIOS
15)LUPO = 17.6 - 0.64 LPIB
- 0.45
0.014
5.77
4.26
4.17
1.86
VARIOS
16)LUPO = 7.88 + 0.11 LMED
0.136
0.001
6.69
6.31
1.19
INDETERM
VARIOS
17)LING = -20.34+0.98LGED + 0.87LGOP
6.14 Y 2.56
0.79
0.39
1.66
1.95
0.169
NINGUNO
DEFINICION DE TERMINOS:
LCTS = serie logarítmica de los costos operacionales de Argos, 1980-1995
LING = serie logarítmica de los ingresos operacionales de Argos,
1980-1995
LUTB = serie logarítmica de las utilidades brutas de Argos, 1980-1995
LUPO = serie logarítmica de las utilidades operacionales de Argos,
1980-1995
LMED = serie logarítmica de los metros cuadrados de construcción,
aprobados según licencias, 1980-1995
LPIB = serie logarítmica del PIB real de Colombia, 1980-1995
LPIC = serie logarítmica del PIB real del sector de la construcción,
1980-1995
LMED(-1) = serie logarítmica rezagada un período de los metros cuadrados
de construcción, aprobados según licencias, 1980-1995
LPIC(-1) = serie logarítmica rezagada un período del PIB real del sector
de la construcción, 1980-1995
LGED Y LGOP = series logarítmicas de los gastos anuales en edificación y
obras públicas, según FBKF de las cuentas nacionales, 1980-1995.
El modelo óptimo alcanzado corresponde a la ecuación 17, en el cual los
ingresos de Argos son una función de los gastos anuales en edificación y
obras públicas. De acuerdo con los parámetros de dicho modelo, los
ingresos operacionales de Argos están determinados en casi un 80% por la
demanda efectiva de obras públicas y edificación urbana; el 20% restante
se explicaría por otros fenómenos.
La ecuación 17 revela que -ceteris paribus- un incremento de un 1% en el
gasto nacional en edificación induciría una variación casi equivalente
en los ingresos de Argos (0.98%); fenómeno similar ocurre con el gasto
en obras públicas, donde una unidad de variación porcentual produce un
movimiento en igual sentido de los ingresos de Argos, en una magnitud de
0.87%.
En síntesis, el mejor parámetro para medir la ciclicidad de Argos se
encuentra en la evolución de la formación bruta de capital fijo,
especialmente, en los gastos correspondientes a obras públicas y
edificación urbana. En el cuadro No. 3.3 y en el gráfico No. 3.22 se
presentan los indicadores estadísticos y gráficos que denotan la calidad
del modelo alcanzado.
CUADRO No. 3.3
INGRESOS OPERACIONALES VS. LOS GASTOS EN CONSTRUCCION
LS // Dependent Variable is LING
Date: 10/22/96 Time: 15:23
Sample: 1980 1995
Included observations: 16
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
LGED 0.984691 0.153397 6.419218 0.0000
LGOP 0.875281 0.340953 2.567158 0.0234
C -20.34086 6.280404 -3.238782 0.0065
R-squared 0.794519 Mean dependent var 11.37221
Adjusted R-squared 0.762906 S.D. dependent var 0.351083
S.E. of regression 0.170950 Akaike info criterion -3.365403
Sum squared resid 0.379913 Schwarz criterion -3.220542
Log likelihood 7.220206 F-statistic 25.13303
Durbin-Watson stat 1.617028 Prob(F-statistic) 0.000034
Es necesario aclarar que también se corrieron regresiones similares para
los otros indicadores endógenos -costos operacionales, utilidades
operacionales y utilidades brutas- pero que los modelos obtenidos
presentaron problemas estadísticos; así, por ejemplo, para el caso de
las utilidades brutas la ecuación obtenida registró una forma funcional
incorrecta.
En cuanto al gráfico 3.22, la simetría casi perfecta de los datos reales
con los estimados da cuenta de la bondad del modelo obtenido, mientras
que las desviaciones de los residuos -con respecto a la tendencia
central- permiten definir un nuevo ciclo de los ingresos de Argos. En
este caso, se trata de un ciclo de carácter relativo o comparativo, pues
muestra los períodos en los cuales los ingresos estuvieron por debajo o
por encima del valor promedio, representado este último por la línea
sobre el valor cero. Este ciclo sirve para que los directivos
empresariales evalúen su gestión con respecto a un desempeño promedio.
De esta manera, aparecen tres subperíodos de “bonanza” y tres de
“crisis”. En los primeros (1980-1982,1987-1990 y 1993-1994) los ingresos
operacionales habrían registrado tasas de crecimiento superiores a la
tendencia de largo plazo; en los segundos (1983-1986, 1990-1992 y 1994 -
?), ocurrió el fenómeno inverso.
3.3. CARACTERISTICAS FINANCIERAS DE CEMENTO ARGOS S.A.
Se entiende por industria manufacturera la transformación mecánica o
química de sustancias inorgánicas u orgánicas en productos nuevos, ya
sea que el trabajo se efectúe con máquinas o a mano, en fábricas o en el
domicilio, o que los productos se vendan al por mayor o al por menor
(CIUU, Dane, 1979). Es decir, el objeto propio de las empresas
manufactureras -cuya política coyuntural se analiza en este trabajo- es
la realización de una actividad de transformación de unos bienes
(insumos) en otros (productos).
La observación anterior tiene por objeto explicar el criterio
fundamental que se aplica en el análisis financiero de la empresa Argos.
En efecto, de acuerdo con los estados financieros anuales, Argos obtiene
ingresos a través de dos grandes fuentes: la fabricación de cemento y la
inversión en empresas que promueven el desarrollo nacional.
La primera actividad hace parte del subgrupo 3692 de la CIIU:
“Fabricación de cemento, cal y yeso”, de la CIIU; es decir, constituye
una labor de carácter manufacturero, por lo tanto, susceptible de
analizar dentro de esta investigación. Por su parte, la inversión en
otras empresas -manufactureras, financieras y de servicios- le ha
permitido el fortalecimiento y desarrollo como el grupo cementero más
importante en Colombia (ver cuadro No. 3.4) y como empresa matriz del
conglomerado constituído a partir de sus inversiones.
De acuerdo con el objetivo de este trabajo -y habida cuenta de la clara
diferenciación entre las actividades económicas realizadas por la
empresa-, el análisis de la sección anterior, relativo a las
fluctuaciones coyunturales de Argos y su relación con el ciclo
económico, se concentró en los costos, utilidades e ingresos
operacionales, es decir, en los indicadores financieros originados en la
fabricación y venta de cemento.
Sin embargo, para evitar distorsiones sobre la solidez financiera de la
empresa, en forma adicional se construyeron indicadores para evaluar la
bondad económica de las inversiones en títulos valores y acciones. El
análisis correspondiente constituye la parte final de esta sección sobre
las características financieras de Cemento Argos.
Una advertencia final: para homogenizar las cuentas del período
analizado (1980-1995), fue necesario reclasificar la información
contable, pues cada balance y estado de resultados -individualmente
considerado- está afectado por fenómenos económicos, legales y
administrativos, como: la inflación del respectivo año, los cambios en
la normatividad legal, los criterios y métodos contables específicos
utilizados, concernientes, por ejemplo, a la forma particular de
registrar las reservas de jubilación y depreciación.
3.3.1 CRITERIOS PARA RECLASIFICAR LA INFORMACIÓN
Para elaborar indicadores que garanticen un análisis consistente y
uniforme, se utilizarán los siguientes procedimientos de depuración de
la información presentada por la empresa Argos S.A.:
· Segregar y agrupar homogéneamente los recursos de operación, inversión
y valorizaciones, para el balance y las actividades generadoras de
ingresos operativos y de inversión en el estado de resultados.
· Eliminar los ajustes por inflación hechos a partir de 1992, tanto en
activos de operación como de inversión.
· Ajustar la inversión que tiene en subordinadas (filiales y
subsidiarias), a partir de 1994, las cuales sufrieron incrementos
ostensibles por cambio en el método de contabilización. A esta partida
se llevó el incremento de los ingresos acumulados hasta 1993 y la
participación porcentual de los ingresos obtenidos en 1994 y 1995.
· El importe de estos incrementos acumulados se traslada a las
valorizaciones de activos para igualarlas con las valorizaciones del
patrimonio, que a partir de 1995 no se compensan por cuanto la norma
obligó a desbalancearlas, al imponer el registro de estos incrementos en
las valorizaciones patrimoniales.
· La empresa, al 31 de diciembre de 1995, aplicó la circular 001 de
1996, de la Superintendencia de Valores, que les permite a las empresas
matrices no contabilizar las valorizaciones de las filiales y
subsidiarias, si éstas se contabilizan por el método de participación.
Las inversiones en subordinadas, llevadas así, no evidencian el valor de
mercado de las mismas, por lo que las valorizaciones deben mostrar una
reducción drástica para 1995.
· En los activos de inversión de Argos deben agruparse tres componentes
(los más importantes por su materialidad): acciones en sociedades
anónimas, partes de interés social y préstamos a corto y largo plazo.
· Reclasificar y homogenizar la información de los estados de
resultados, especialmente con las jubilaciones, que en algunos años se
presentan como gastos no operacionales y en otros sí.
· Deflactar la información para eliminar los efectos de la inflación y
garantizar la comparabilidad entre períodos.
· Identificar la concurrencia de mediciones fiscales y contables que
permiten mayores deducciones para efectos de impuestos y mayor
apropiación de gastos contables que reducen la utilidad operativa.
· Eliminar de las valorizaciones del patrimonio de Argos el acumulado en
utilidades retenidas en el capital contable -ocurrido antes de 1.994- de
las subordinadas no llevadas a resultados por su materialidad
· Separación del monto de las depreciaciones, por ser un rubro cuyo
comportamiento depende más de los métodos de depreciación, acelerados o
no, que permiten los principios de contabilidad generalmente aceptados y
la legislación tributaria.
· Reclasificación en algunos años de las jubilaciones para asociarlas
con los gastos de operacion operativos y homogeneizar la utilidad
operativa y sus márgenes.
· No incluir como ingresos por dividendos las participaciones
porcentuales en los años 1994 y 1995.
3.3.2 INDICADORES DE GESTION
De acuerdo con las observaciones metodológicas precedentes, en esta
sección se presentarán los indicadores de gestión construídos con base
en los estados financieros rendidos por las distintas administraciones
de Argos entre 1980 y 1995. Inicialmente, aparecen los derivados de la
operación propia del objeto social de la empresa -producción y venta de
cemento-; luego se examinan los correspondientes a la actividad de
inversión financiera y productiva en otras empresas.
3.3.2.1 Ingresos operacionales
Este indicar refleja, en esencia, las ventas anuales de cemento, las
cuales, son el producto de dos variables: la demanda o cantidades
físicas (toneladas) de cemento y concreto vendidos, y los precios de
estos bienes. Sintéticamente puede expresarse en la ecuacion 1:
Ventas = IT = PQ (3.9)
donde,
IT = ingresos reales totales (operacionales) obtenidos mediante la
producción y venta de cemento y concreto
P = Precios promedios y unitarios de cemento y concreto
Q = Cantidades (toneladas) vendidas
De acuerdo con los análisis presentados por las distintas Juntas
Directivas en sus Informes anuales, la demanda de cemento y concreto
está determinada por fenómenos propios de la actividad constructora,
como el desarrollo de las obras públicas (gasto realizado), las
licencias de construcción aprobadas en el año inmediatamente anterior y
el comportamiento de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, en términos
de captaciones y desembolsos (créditos) a constructores.
Por su parte, el precio del cemento -componente principal del concreto-
estuvo determinado, durante gran parte del período analizado, por una
política gubernamental de control precios, la cual se caracterizó por
permitir alzas inferiores a la tasa anual de inflación. Sólo en los
últimos cinco años (desde mediados de 1991) habría existido una
regulación por la oferta y la demanda; es decir, una política de
libertad de precios.
Los cambios coyunturales corresponden, entonces, a sucesos externos -de
carácter macroeconómico, especialmente- que terminan por afectar a los
factores que condicionan la demanda de cemento. Entre los fenómenos que
producen cambios coyunturales se encuentran: los déficits fiscales que
obligan a reducir el gasto público, las cambios en las políticas
oficiales para la construcción de vivienda, los fenómenos monetarios que
afectan la liquidez de las CAV, y las bonanzas o crisis del sector
externo. También debe tenerse en cuenta que, por su ubicación, las
ventas de concreto y cemento -efectuadas por Argos- se afectan en razón
de la evolución regional de la construcción pública y privada,
especialmente en el Valle de Aburrá.
Existe otro tipo de fenómenos coyunturales, totalmente exógenos a la
dinámica económica, como el terrorismo político y del narcotráfico, que
disminuyeron la demanda de vivienda y la oferta de cemento, en
diferentes años del período, como en 1987 cuando fue dinamitada la
planta de Ríoclaro, y en 1990 cuando el país vivió el llamado
narcoterrorismo[7].
En el gráfico 3.23 se aprecia la evolución cíclica de los ingresos de
Argos durante el período 1980-1995, la cual fue construída con base en
las variaciones porcentuales anuales; es decir, cada cifra representa el
incremento o disminución real registrado en un año con respecto al
anterior. Conviene advertir que, en ningún caso, los valores negativos
del gráfico corresponden a pérdidas en valores corrientes (de cada año)
y absolutos. Los cálculos en valores reales se hicieron utilizando el
índice de precios al productor, (IPP, con 1990=100), como deflactor.
El gráfico anterior permite identificar tres subperíodos[8]: entre
1980-1983 una fase de recesión, la cual coincide con la tendencia
general de la economía, que -a partir de la destorcida (caída) de los
precios del café en 1979- registró una tendencia decreciente. Entre 1983
y 1990, se aprecia un ciclo completo: reactivación (1983-1985),
expansión (1985-1988), recesión (1988-1990); finalmente entre 1990 y
1995 se vive un auge muy acelerado (boom) y una caída de igual
naturaleza.
Esta dinámica de los ingresos anuales puede caracterizarse -a grandes
rasgos[9]- por los siguientes fenómenos coyunturales. En 1981 y 1982 las
ventas crecen como consecuencia de la ejecución de obras públicas
contempladas en el Plan de Integración Nacional; posteriormente, la
recesión productiva (manufacturera y agrícola), al igual que la crisis
financiera de 1982, arrastran la construcción y las ventas de cemento de
Argos, las cuales presentan una variación negativa al final del año
1983.
Los esfuerzos del gobierno turno (administración Betancur, 1982-1986)
para reactivar la economía sólo comienzan a surtir efectos a partir de
1984. Esto explica la tendencia predominantemente creciente de los
ingresos entre 1983 y 1985. En particular influyeron factores como: la
política de vivienda sin cuota inicial, que hizo crecer las licencias de
construcción y las demandas de cemento; la superación de la crisis
financiera mediante la nacionalización forzosa de las entidades en
crisis, y la recuperación del sector productivo, con sus efectos sobre
el ingreso y la edificación urbana.
Entre 1986 y 1988 se registra una fase de auge -tanto en la economía
nacional como en los ingresos de Argos- caracterizada por la superación
de la crisis externa, con base en tres elementos: adopción del programa
de ajuste recomendado por el FMI, una minibonanza cafetera en febrero de
1986 y el comienzo de las explotaciones petroleras de Caño Limón.
El siguiente período de crisis en los ingresos de Argos (1988-1990),
está también relacionado con factores macroeconómicos: la eliminación
del acuerdo internacional sobre precio mundial del café; la sustitución
de la política de construcción de viviendas sin cuota inicial, que
implicaba inversión pública, por la de autoconstrucción de viviendas,
que instauró el otorgamiento de subsidios en lugar de la ejecución del
gasto. También cabe mencionar la expedición de la ley de reforma urbana
(1989), que afectó el uso y la renta del suelo y la guerra del
narcotráfico contra instituciones oficiales y privadas, que desestimuló
la inversión en edificación urbana.
El último subperíodo (1990-1995) se caracteriza por dos fases totalmente
opuestas, pero de igual intensidad: un ascenso pronunciado entre 1990 y
1993, y una caída de similar pendiente en los dos últimos años. Para la
ocurrencia del primer fenómeno habrían contribuído: la bonanza de
recursos externos, derivada de la apertura económica y de las bajas en
las tasas internacionales de interés; la reducción de la tasa de
inflación, que permitió aumentos en los ingresos reales; la reforma
laboral (Ley 50 de 1990), que generó recursos adicionales para un
segmento importante de los trabajadores; la política monetaria de
reducción de las tasas de interés, que desestimuló el ahorro financiero
y motivó la adquisición de bienes durables (vehículos y vivienda); y,
finalmente, el desarrollo de obras públicas importantes a nivel
regional, como el metro de Medellín y el edificio de las Empresas
Públicas. También la desaparición del narcoterrorismo habría contribuído
positivamente a esta recuperación de la actividad edificadora y, por
ende, de las ventas de cemento y concreto.
La crisis reciente (segunda fase del subperíodo) estaría explicada por
el agotamiento de los fenómenos coyunturales (bonificación por cambio de
régimen laboral, ingresos recursos externos privados, culminación de
obras públicas regionales); y por la reversión de algunas políticas,
como el aumento de la tasa de interés para controlar la inflación. Pero
también habría influído la saturación del mercado de vivienda terminada,
con sus efectos sobre los arrendamientos, y, finalmente, la crisis
política desatada por el proceso 8000.
Bajo el ángulo de una política coyuntural activa, aparentemente el
margen de maniobra empresarial para contrarrestar los efectos de las
fluctuaciones externas sobre sus ingresos es prácticamente inexistente.
Es decir, en sus actividades de explotación, Argos sufre la coyuntura
económica más de lo que ella puede afectarla.
3.3.2.2 Costos operacionales
Las normas contables diferencian entre costos y gastos de operación. Los
primeros son los asociados al proceso de transformación de insumos en
bienes finales; los segundos, los gastos de operación, son las
erogaciones complementarias, pero necesarias, para hacer posible el
desarrollo del objeto social de la empresa, como los hechos por labores
de administración y ventas. Existe una tercera clase de gastos -las
sumas asignadas para depreciaciones y jubilaciones-, cuyo impacto sobre
los costos y beneficios operacionales depende del método utilizado para
registrarlas. En los párrafos siguientes, se examinan separadamente
estos distintos aspectos contables.
En los gráficos 3.24, 3.24A y 3.24B se ilustra tanto el comportamiento
cíclico de los costos operacionales como los efectos contables
descritos. En el primero se aprecia una evolución paralela de costos y
ventas, lo cual resulta comprensible por el hecho de que los precios
reflejan los costos de producción. Inclusive, puede afirmarse que los
ingresos estimados son, ex-ante, una función de los precios de venta y
éstos, a su vez, de los costos operacionales.
IT* = P*Q* (3.10)
P* = CT* + B* (3.11)
B* = z CT* (3.12)
P* = CT* + z CT* (3.13)
P* = CT* (1+ z) (3.14)
donde, IT* = ingresos totales estimados
P* = precios unitarios estimados, Q* = demanda física estimada
CT* = costos operacionales totales, estimados
B* = beneficios esperados
z = tasa de ganancia deseada (esperada)
En el gráfico No. 3.24, se observan algunos períodos en los cuales los
costos realizados (o ex-post) registraron variaciones superiores a las
de los ingresos, lo que sugiere la existencia de beneficios reales
negativos. Esto se explica por la ya mencionada política de control de
precios del cemento, que rigió hasta 1991, y por la política laboral de
la empresa, que permitió aumentos salariales por encima del índice de
precios al consumidor.
Por otra parte, también cabe pensar que los precios de las materias
primas tuvieron aumentos superiores al del cemento, y que, en otras
ocasiones, la baja demanda redujo las ventas físicas y, por tanto, los
ingresos totales. Es decir, las variaciones en costos e ingresos son
globales y no reflejan comportamientos de valores monetarios por unidad
producida y vendida; en este sentido, una caída en las ventas físicas no
significa que se estén generando pérdidas unitarias, pero sí reducción
de los ingresos totales.
En otras palabras, la diferente dinámica de costos e ingresos obedece a
la coincidencia de una estructura de costos bastante inflexible y de una
demanda determinada por factores exógenos a la empresa, frente a los
cuales poco o nada sirven políticas de estímulo, como la publicidad y la
promoción recomendadas para organizaciones que ofrecen otro tipo de
bienes.
En efecto, una lectura global de los Informes Anuales permite destacar
esta doble determinación de costos e ingresos. Así, por ejemplo, en los
años 1981 y 1982 los aumentos de salarios y prestaciones sociales
estuvieron por encima de la inflación y los precios de ventas no
pudieron absorber estos incrementos. En 1985 los precios de venta
lograron un repunte del 18% frente a un índice de precios al consumidor
del 22.50%. En los años 1986 y 1987 continua el desfase entre costos y
ventas, si bien fue expedida la resolución 595/86 que permitió ajustes
automáticos en los precios, pero no produjo efectos notables en las
utilidades. En el año 1989 se expide la resolución 771 de Agosto 11 y se
decreta una libertad regulada que permite un incremento de precios para
el consumidor del 33% -para el productor el 21%- frente a una inflación
del 26.10%. En 1990 se pasa de la libertad regulada a libertad vigilada,
mientras que en el siguiente, cuando la inflación al consumidor fue del
26.82%, se decretó la libertad de precios del cemento, pero -al mismo
tiempo- se inició la política de pacto social que comprometió a los
productores a no subir los precios más allá del 22%.
En cuanto al condicionamiento exógeno de la demanda conviene señalar que
tiene como contrapartida la evolución de los inventarios, medida a
través de su rotación promedia en número de días (ver gráfico
3.24C)[10]. Las cifras señalan que los inventarios se acumulan en
período de baja demanda, como los años 1983 y 1991. Este fenómeno se
representa en el gráfico por los puntos máximos, correspondientes a un
mayor número promedio de días en que permanecen los productos finales en
poder de la empresa.
Por el contrario, los mayores dinamismos en las ventas corresponden a
períodos de mayor rotación de inventarios, indicadas por los puntos
mínimos del gráfico. De esta manera, los periodos más productivos en
términos de ventas fueron los años 88 y 93, durante los cuales fue
necesario reponer inventarios cada 8.25 y 6.44 días respectivamente. Los
menos productivos fueron los años 81, 83 y 91, donde la permanencia
promedio del cemento en bodega habría sido de 25.89, 26.97 y 19.57dias,
en su orden. En síntesis, también desde los costos, el margen de
maniobra coyuntural de Argos es muy bajo.
Sin embargo, la diferencia de comportamientos entre costos e ingresos
también encuentra explicación en fenómenos estrictamente contables, como
se evidencia en los gráficos números 3.24A y 3.24B, especialmente en
este último. En efecto, una revisión cuidadosa de la información
financiera puso de presente que en 1993 hubo un cambio en los métodos de
contabilización de algunas partidas que implicó su reclasificación de
“costos” a “gastos” de operación. Así puede comprenderse la convergencia
de costos y gastos en la gráfica 3.24B, y la coincidencia de ventas y
costos, a partir de 1993 (ver gráfica No. 3.24A), cuando las líneas se
superponen, suprimiendo la diferencia entre ambas (lo que correspondería
al margen de utilidad operacional) que aparece en la gráfica 3.24.
3.3.2.3 Estructura de los ingresos
Los ingresos totales (IT) también pueden definirse como la suma de
costos (CT) y beneficios (B), lo que permite establecer la importancia
porcentual de cada uno de estos componentes y examinar su evolución.
IT = CT + B (3.15)
Dividiendo por IT, se tiene:
IT/IT = CT/IT + B/IT
1 = c + b (3.16)
donde, CT = costos totales operacionales, incluídos los gastos de
administración y ventas.
b = margen de utilidad bruta
c = participación porcentual de los costos en los ingresos
El gráfico No. 3.25 muestra la distribución porcentual de las ventas o
ingresos totales durante el período analizado. Por definición, los dos
grandes componentes, costos y utilidades, son complementarios entre sí
dentro de la estructura de los ingresos. Esto significa que los aumentos
en uno de ellos generan disminuciones en la participación porcentual del
otro.
Por su origen, entonces, la evolución de estos dos indicadores
constituye el reflejo de las variaciones de costos e ingresos
presentadas en los gráficos 3.24 y 3.24A. En efecto, cuando los costos
operacionales son más dinámicos que los ingresos -es decir, cuando
registran tasas de crecimiento mayores- los márgenes de utilidad bruta
descienden (períodos 1980-1983, 1984-1987 y 1989-1991). Por el
contrario, las utilidades relativas aumentan cuando los ingresos crecen
más rápido que los costos, lo cual ha ocurrido siempre en función de la
demanda física, como se expuso anteriormente.
También es usual clasificar el margen operativo en bruto y neto, según
se consideren o no las reservas para depreciación y jubilación dentro de
los costos operacionales. Cuando este rubro corresponde sólo a las
erogaciones realizadas para efectuar la actividad de transformación, se
habla del margen operativo bruto. Cuando la partida considerada es la
suma de costos y gastos operacionales, según fueron definidos antes, las
utilidades relativas así obtenidas constituyen el margen operativo neto.
Los resultados obtenidos de los cálculos correspondientes (ver gráfico
No. 3.26) indican los centavos de utilidad logrados por cada peso de
ventas realizado. De esta manera, en el gráfico se aprecia que son los
años 1984, 1988, 1993, 1994 y 1995 los que más utilidad operativa bruta
y neta arrojan. Por cada peso de venta, quedan $0.22, $0.20, $0.16,
$0.16 y $0.18, antes de deducir jubilaciones y depreciaciones y $0.10,
$0.17,$0.11, $0.11 y $0.11 antes de impuestos. Como puede observarse los
años más criticos fueron 1990, 1991 y 1992 con márgenes de $0.00, -0.01
y $0.01, registrando por primera vez pérdida operacional en 1.991,
dentro del periodo analizado.
3.3.2.4 Productividad de la inversión
Conforme a la teoría económica las fluctuaciones coyunturales también
determinan los cambios en el stock de capital social (para el conjunto
de la economía) e individual (para cada empresa en particular). De esta
manera, incrementos permanentes en la demanda pueden motivar inversiones
adicionales, mientras que recesiones prolongadas podrían conducir a la
quiebra y liquidación de algunas empresas.
En los estados financieros, el valor de la inversión productiva
acumulada se registra en el rubro denominado “activos de operación”,
definidos como los que la empresa requiere para cumplir con el
desarrollo de su objeto social -producción de cemento y concreto en el
caso de Argos-. Para establecer su rentabilidad o productividad, se
utiliza el cociente entre la utilidad operativa y el promedio bianual de
la suma de los activos de operación.
En el caso de Argos, los resultados o coeficientes logrados (ver gráfico
3.27), identifican a 1988 como el año de mayor rentabilidad de los
activos de operación, al alcanzar utilidades de $0.83, en términos
brutos y $0.68, netas, por cada peso invertido en este tipo de activos.
Por el contrario, los años que más baja relación presentan fueron 1.983
,1.990, 1.991 y 1992, afectados por los bajos márgenes y variaciones
negativas en las ventas.
Sin embargo, estas cifras pueden resultar engañosas, si se tiene en
cuenta que la rentabilidad corresponde a un cociente y, por lo tanto, se
altera en la medida en que los cambios porcentuales de dividendo y
divisor sean diferentes.
En este aspecto, ocurre una nueva paradoja: los auges coyunturales en la
economía y la construcción aumentan las ventas de cemento y las
utilidades operativas, lo que se traduce en crecimiento de la
rentabilidad de los activos de operación, pues con los mismos activos se
hicieron más ventas y ganancias. Pero las expectativas de que la fase de
expansión continúe estimula inversiones adicionales y, al hacerlas
efectivas, se reduce la productividad de los activos de operación en el
período siguiente. Este es precisamente el fenómeno mostrado en los
gráficos 3.27 y 3.28, pues los años en los cuales se hacen los esfuerzos
de expansión y reconversión son los que arrojan los más bajos indices de
rentabilidad. Así por ejemplo, en los Informes, se pueden identificar,
entre otras, dos inversiones significativas: instalación y montaje de
dos plantas de mezclas, una en el barrio Caribe de Medellín y otra en el
municipio de Marinilla.
Bajo la perspectiva de una política coyuntural activa, cabe pensar que
la aprobación y desarrollo de estos proyectos -aún en períodos de
recesión- obedecen al reconocimiento de alguna ciclicidad en la
actividad constructora. Sin embargo, en los Informes no se consigna
anotación alguna en tal sentido.
En el caso de Argos, para una mejor comprensión de la rentabilidad
arrojada por los activos operacionales, conviene señalar -además- que la
empresa registra un alto índice de propiedad, definido como el valor del
patrimonio dividido por el valor de los activos totales. En efecto,
dicho índice paso de 0.48 a 0.93 entre 1982 y 1993, si bien este notorio
incremento se explica, en gran medida, por las valorizaciones o
actualización de los precios de adquisición de los activos (ver gráfico
No. 3.29). El índice de valorización (valorizaciones sobre activos
totales) cae a partir de 1993, mientras el de patrimonio continúa
incrementándose.
Estas observaciones permiten deducir que el impacto de la coyuntura
sobre ciertos indicadores financieros está mediatizado por la estructura
patrimonial de la empresa. Mientras ésta sea más débil, la incidencia de
los fenómenos coyunturales en el desempeño empresarial quizás sea mayor.
3.3.2.5 Indicadores financieros de liquidez
En el gráfico No. 3.30 se muestra la evolución de tres indicadores de
liquidez para Argos en el período 1980-1995; ellos son: razón corriente,
prueba ácida y capital neto de trabajo. La primera es el cociente entre
activos y pasivos corrientes; la prueba ácida constituye una
modificación de la razón corriente, pues en el numerador considera los
activos corrientes menos los inventarios. Finalmente, el capital neto de
trabajo (cuyos valores se registran en el eje derecho del gráfico) es la
diferencia entre activos y pasivos corrientes; es decir, constituye una
cifra en valores absolutos (millones de pesos).
Para entender la relación entre coyuntura económica y liquidez
empresarial, hay que tener en cuenta que esta última está determinada
por dos factores: la naturaleza misma del producto -perecedero o
durable- y las políticas internas de ventas, es decir, el volumen de
cartera que la empresa está dispuesta a manejar. En el caso del cemento,
por su naturaleza es un producto relativamente perecedero que los
constructores no adquieren para almacener durante largos períodos. Es
decir, la producción y venta de cemento es un negocio bastante líquido,
como se corrobora con la alta rotación de inventarios (ver gráfico No.
3.24C).
Estas características del negocio cementero son las que se ponen de
presente en el gráfico 3.30, en el cual se aprecia que la liquidez
fluctúa en forma análoga a las ventas, es decir, la liquidez está
directamente relacionada con los impactos de la coyuntura económica
sobre la demanda de cemento. Sin embargo, también en este aspecto existe
un margen de maniobra financiero por parte de la empresa -el cual impide
que la coyuntura se manifieste en su plenitud a través de los
indicadores de liquidez considerados-. En particular se trata del manejo
de corto plazo, dado a los excedentes de liquidez, los cuales, en
proporción importante, se convierten en préstamos a particulares (ver
gráfico 3.31, donde se presenta su valor relativo, en términos de
activos corrientes).
La importancia de este manejo financiero de la liquidez se refleja en el
hecho de que el índice de acreencias (línea continua del gráfico
precedente), siempre ha estado por encima del 20% de los activos
corrientes, e incluso, en 1989, llegó a superar el 50%. Como
contrapartida, Argos presenta una de las relacionas más bajas de
apalancamiento gracias a la naturaleza de su estructura financiera y a
su capacidad de generar caja. En efecto, el mismo gráfico 3.31 muestra
una clara tendencia decreciente en el índice de endeudamiento (medido
como los pasivos sobre los activos totales), el cual tiene un
comportamiento totalmente inverso al del índice de propiedad antes
descrito.
Estos parámetros pueden ser la consecuencia lógica de una politica de
carácter más estructural que coyuntural, consistente en capitalizar
periódicamente parte de las utilidades y destinar permanentemente
reservas financieras para la adquisiciòn de acciones en empresas que
promueven el desarrollo del país.
3.3.3 INDICADORES DE INVERSION
Como se anotó al inicio de este análisis financiero de la empresa Argos,
ésta consagra muchos de sus recursos a la inversión en otras actividades
económicas diferentes a la producción y venta de cemento y concreto. Por
su naturaleza, los ingresos así obtenidos no se encuentran afectados por
los mismos factores coyunturales que el negocio cementero, lo que
amerita un tratamiento diferente para no realizar un examen incompleto
de la situación financiera de Argos.
En el gráfico 3.32 aparece el ciclo de de estas inversiones, medido a
través de sus incrementos porcentuales anuales[11]. Dentro de él, se
pueden distinguir dos fases: una de descenso entre 1982 y 1986 y otra de
crecimiento entre 1986 y 1994. Si se compara este gráfico con el de la
liquidez (No. 3.30) se observa que en el año de 1982 coinciden dos
fenómenos opuestos: un aumento en las inversiones no cementeras y una
caída en el capital de trabajo dedicado a la industria del cemento. En
los años siguientes, ocurrió el proceso inverso: decayeron los recursos
adicionales dedicados a inversiones distintas a la producción y venta de
cemento, al mismo tiempo que se recuperó el capital de trabajo
consagrado a esta actividad.
Al parecer, la gerencia de ese entonces percibió incorrectamente la
coyuntura de comienzos de la década pasada. Creyó contar con recursos
monetarios excedentes, susceptibles de invertir en otras actividades,
pero lo que ocasionó fue una crisis de liquidez, produciendo, incluso,
una escasez de capital de trabajo en 1982 y 1983. Esta apreciación
sugiere que la dinámica de las inversiones en otras actividades
productivas y financieras han sido el reflejo de las expansiones
coyunturales de la industria del cemento, durante las cuales se generan
excedentes de liquidez aprovechables en otros negocios. Así se explica
el notorio incremento registrado en 1993 (ver gráfico 3.32).
3.3.3.1 Rentabilidad de las inversiones en sociedades
Para analizar la rentabilidad de este rubro es necesario diferenciar
entre dividendos y participaciones, según la distribución de las
inversiones entre sociedades anónimas y limitadas; pero además es
necesario distinguir, en el primer caso, entre los dividendos liquidados
y las valorizaciones accionarias.
En efecto, mientras la liquidación de participaciones en sociedades
limitadas, y de dividendos en sociedades anónimas, generan traslados de
efectivo a la matriz; la valorización del precio de las acciones[12]
incrementa el rendimiento de las inversiones realizadas en éstos
papeles, si bien no implican la percepción inmediata de recursos
monetarios.
Dado que el cambio de procedimiento contable en el registro de las
inversiones (de costo a método de participación), a partir de 1.994,
reconoce como ingreso la participación porcentual de los ingresos
obtenidos por las subordinadas y no los dividendos y utilidades
transferidas por éstas, que directamente afectan las inversiones, fue
necesario hacer los ajustes pertinentes para lograr la consistencia en
la información y validar hasta donde fuese posible la tendencia y
comportamiento.
En este sentido, el gráfico No. 3.33 muestra un rendimiento promedio de
las inversiones en sociedades. En él sobresalen los años 1991, 1992,
1993 que fueron los que mejor resultados arrojaron. Por cada peso
invertido en sociedades se obtuvieron $0.18, $0.19 y $0.24. El año que
más baja rentabilidad presenta fue 1995 en el que apenas se recibieron
$0.06.
Por su parte, el gráfico No. 3.34 registra el crecimiento, en valores
absolutos, de las valorizaciones accionarias. Los datos más
significativos corresponden a los años 1992 y 1994, fruto de los mayores
precios alcanzados por las acciones, según el comportamiento del IBOMED.
El año 1.995 refleja una variación negativa drástica pero influenciada
más por la eliminación de la práctica contable de incluir valorizaciones
en acciones registradas según el método de participación
Por último, dentro de este análisis financiero de Argos conviene
destacar la importancia relativa de las valorizaciones. Para el efecto
se han construído los gráficos números 3.35 y 3.36. En el primero se
muestra el rendimiento adicional de las valorizaciones con respecto al
valor de las inversiones en sociedades. En este caso, a diferencia del
gráfico 3.34, las cifras indican que el mejor año fue 1993, cuando por
cada peso de inversión en sociedades se contabilizaron 3.56 derivados
del crecimiento de las valorizaciones.
El gráfico No. 3.35 indica la rentabilidad promedia de las
valorizaciones en el conjunto de inversiones en sociedades, expresada en
pesos constantes; de esta manera, hacia 1992, las valorizaciones
generaron $35.89 por cada de inversión en sociedades. Como puede verse
en los gráficos, estos dos indicadores guardan tendencias similares al
crecimiento de las inversiones, de sus rendimientos y de sus
valorizaciones; es decir, registran un crecimiento continuo desde
mediados de los años 80 hasta comienzos de los años 90, cuando parece
iniciarse un proceso inverso.
En síntesis, el conjunto de gráficos sobre este tipo de inversiones
evidencia dos fenómenos: por una parte, su estrecha relación con los
excedentes de liquidez arrojados por la producción y venta de cemento;
por la otra, la importancia creciente de las valorizaciones contables
derivadas de fenómenos económicos (como las variaciones en los precios
de mercado de las acciones) y legales, como los cambios en las normas y
procedimientos de registro contable.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1. ARGOS S.A.: INFORMES ANUALES, 1980 - 1995.
2. BARCO, Virgilio y María Mercedes Cuéllar de Martínez: PLAN DE
ECONOMIA SOCIAL. Bogotá: Departamento Nacional de Planeación, agosto
de 1987.
3. BLANCHARD, Olivier Jean and Stanley Fischer: LECTURES ON
MACROECONOMICS. Eighth printing, 1994. London: The MIT Press, 1989.
4. CUBILLOS, Rafael y Fanny Mercedes Valderrama: “Estimación del PIB
trimestral según los componentes del gasto”, en REVISTA DE PLANEACION Y
DESARROLLO. Volumen XXIII, No. 3. Santafé de Bogotá,
septiembre-diciembre de 1993, pp. 599- 636.
5. DAGUM, Camilo: “Alcance y método de la economía como ciencia”, en EL
TRIMESTRE ECONÓMICO. No. 247. México: junio-septiembre de 1995.
6. DANE: Clasificación Industrial Internacional Uniforme de todas las
actividades económicas (CIIU). Bogotá, 1979.
7. DORNBUSCH, Rudiger y Stanley Fischer: MACROECONOMIA. Madrid:
McGraw-Hill, 1994.
8. DUPRIEZ, Pierre y Christian Ost: L´ÉCONOMIE EN MOUVEMENT. Outils
d´analyse de la conjoncture. Bruxelles: De Boeck Université, 1986.
9. DUPRIEZ, Pierre, Christian Ost, Carine Hamaide y Nathalie Van
Droogenbroeck: L´ÉCONOMIE EN MOUVEMENT. Outils d´analyse de la
conjoncture. Deuxieme édition revue. Bruxelles: De Boeck Université,
1996.
10. ESTEY, J.: TRATADO SOBRE LOS CICLOS ECONOMICOS. México: Fondo de
Cultura Económica, 1982.
11. FAYOLLE, Jacky: PRATIQUE CONTEMPORAINE DE L´ANALYSE CONJONCTURELLE.
Paris: Economica, 1987.
12. GIRALDO Fabio y Juan Carlos Cortés: ¨Los ciclos de la edificación
en Colombia. 1950-1993¨, en Revista CAMACOL, No. 60. Santafé de
Bogotá: septiembre de 1994, pp. 22-41.
13. GUELLEC, Dominique y Pierre Ralle: LES NOUVELLES THÉORIES DE LA
CROISSANCE. Paris: Editions La Découverte, 1995.
14. GUJARATI, Damodar N.: ECONOMETRIA. Segunda edición. Traducción de
Víctor Manuel Mayorga Torrado. México: McGraw-Hill, 1993.
15. HUFFMAN, GREGORY: “A primer on the nature of business cycles”, en
ECONOMIC REVIEW. Federal Reserve Bank of Dallas. First quarter 1994,
pp. 27- 41.
16. JOHNSTON, J.: ECONOMETRIC METHODS, 3 de. New York: McGraw-Hill,
1984.
17. JUNGUITO, Roberto, Enrique López, Martha Misas y Eduardo Sarmiento
G.: ¨La edificación y la política macroeconómica¨, en REVISTA DEL
BANCO DE LA REPUBLICA. Santafé de Bogotá, noviembre de 1995, pp.
18-37..
18. MOCHON, Francisco y Germán Ancochea: EL ANALISIS DE LA COYUNTURA.
Una metodología. Madrid: Ediciones Pirámide, 1981.
19. MUET, Pierre-Alain: CROISSANCE ET CYCLES. Théories contemporaines.
Paris: De. Económica, 1993.
20. OST, Christian: “La política coyuntural de la empresa”, en REVISTA
UNIVERSIDAD EAFIT. No. 91, Julio-agosto- septiembre de 1993.
21. OST, Christian: L’ENTREPRISE DANS LA CONJONCTURE. Principes et
méthodes d’une gestion conjoncturelle. Bruxelles: De Boeck, 1994, 200
pp.
22. OST, Christian: L´ENTREPRISE DANS LA CONJONCTURE. Principes et
méthodes d´une gestion conjoncturelle. Bruxelles: De Boeck Université,
1994.
23. PULIDO, Antonio: PREDICCION ECONOMICA Y EMPRESARIAL. Madrid:
Ediciones Pirámide, 1989.
24. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA. Vigésima
Primera Edición. Madrid: Espasa Calpe S.A., 1992.
25. Revista INDICADORES DE COMPETITIVIDAD DE LA INDUSTRIA COLOMBIANA.
No. 8. Ministerio de Desarrollo Económico. Unidad de Monitoria
Industrial. Santafé de Bogotá, agosto de 1996.
26. RIPOLL, María y otros: “Una descripción del ciclo industrial en
Colombia”, en BORRADORES SEMANALES DE ECONOMIA, No. 33. Banco de la
República: Santafé de Bogotá, mayo de 1993.
27. STEWART, Mark B. y Kenneth F. Wallis: INTRODUCCION A LA
ECONOMETRIA. Segunda edición. Traducción de Elena Blanchar Kinder.
Madrid: Alianza Editorial, 1984.
28. VALDERRAMA, Fanny Mercedes: “Metodología de cálculo, análisis y
aplicaciones de las series del producto interno bruto trimestral”, en
REVISTA DE PLANEACION Y DESARROLLO. Volumen XX, nos. 1 y 2. Bogotá:
enero-junio de 1988, pp.121-170.
ZARNOWITZ, Victor: ¨Recent work on business cycles in historical
perspective: a review of theories and evidence¨. en JOURNAL OF
ECONOMIC LITERATURE. Vol. XXIII (June 1985), pp. 523-580.
[1]La contribución de un elemento a la variación de un agregado se
define como el producto de la participación en el total por el
incremento particular registrado.
[2] E (Yi,Pi) = (dYi/ ddPi) (Pi/Yi)
= (dYi/Yi) ¸ (dPi/ Pi) = dln (Yi)/ dln(Pi)
Si se corre una regresión de la forma
lnYi = Bo + B1lnPi + Ui
Sacando diferencial total con respecto a Yi y Xi, se obtiene
dlnYi = B1dlnPi y B1 = dln (Yi)/ dln(Pi), = E (Yi,Pi)
[3]En total fueron analizados 320 informes anuales, 16 por cada una de
las empresas incluídas en la muestra.
[4]Como se definió en el Capítulo 2, la ciclidad de una variable
respecto al PIB se mide de acuerdo con el valor del coeficiente que éste
alcance en la regresión respectiva, considerándose procíclico cuando
tiene un valor positivo, anticíclico cuando el valor es negativo y
acíclico cuando el valor es de cero.
[5]Teóricamente, cabría hablar, entonces, de un comportamiento acíclico,
si se tiene en cuenta que el coeficiente obtenido está muy cercano a a
cero; es decir, la aciclicidad podría definirse dentro de un rango de
valores, positivos o negativos, muy próximos al cero, más que como un
valor absoluto.
[6]Giraldo, Fabio y Juan Carlos Cortés: “Los ciclos de la edificación en
Colombia 1950-1993. Otra mirada”, en Revista CAMACOL, No. 60, septiembre
de 1994, p. 32, segunda columna.
[7]También durante el presente año (1996), ocurrió una parálisis en la
producción de Rioclaro debido a un atentado que suprimió el servicio de
energía eléctrica durante los meses de octubre y noviembre.
[8]En todos los casos, el año límite, en el cual ocurre la inflexión, se
menciona como inicial y terminal de una fase.
[9]En el anexo se presenta un cuadro sinóptico de los informes rendidos
por las diferentes Juntas Directivas. En ellos se identifican los
aspectos más relievantes que influyeron en el desempeño de cada año.
[10]La cifra se obtiene multiplicando por 360 (días) el cociente costos
de ventas sobre el promedio bianual de los inventarios
[11]Es de anotar que estos crecimientos fueron calculados depués de
realizar los siguientes ajustes contables: eliminar el ajuste por
inflación a partir de 1.992 y los aumentos que se hicieron por el cambio
de método en su contabilización hecho a partir de 1.994.
[12]Las valorizaciones o incremento de valor en las acciones se obtienen
comparando el costo histórico, o el costo histórico ajustado por
inflación, con los valores que registra el mercado,. La diferencia se
registra como partida separada de las inversiones.
Equipo de trabajo: GRUPO DE ESTUDIOS EN ECONOMÍA Y EMPRESA
Investigador y director: Economista, Alberto Jaramillo
Asistentes de Investigación: Contador Público, Hugo Obando Cárdenas;
Economista, Iván Darío Arroyave Agudelo
Auxiliares de investigación:
Estudiantes de Economía: Santiago Rendón Gaviria, Isabel Cristina Ruiz
Olaya, Ana María Estrada Mila
Otros colaboradores: Estudiantes de Administración de Negocios, Paula
Navia, Mauricio Ferrer, Juliana Saldarriaga
MEDELLÍN
DICIEMBRE DE 1996
UNIVERSIDAD EAFIT
DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA
Primera Página - Página Anterior
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
ajaramiarrobasigma.eafit.edu.co
Buscar recursos sobre
Master internacional desde España (Online)- Becas parciales
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López