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PLANIFICACIÓN CENTRALIZADA Y PLANIFICACIÓN MIXTA
En el orden socioeconómico muchos autores han definido el alcance práctico de la planificación normativa, no antes sin advertir sobre la necesidad de establecer el contexto en el cual el hecho planificador se produce. De tal manera que desde este enfoque se podría hablar de dos tipos de planificación: la planificación centralizada y la planificación pluralista o mixta.
La planificación soviética, por ejemplo, se caracteriza por la dirección central de la economía. El plan especifica y controla las actividades de las empresas. La planificación responde a unas formas de organización social donde existe la propiedad colectiva de los medios de producir y una estructura piramidal del poder económico. En los países socialistas es una necesidad la planificación. Allí la racionalidad y la viabilidad están dadas por <definición>. La planificación es un proceso institucionalizado> no sólo como mecanismo de coordinación sino como una ley de funcionamiento y organización que sustituye las leyes del mercado que se practican en las sociedades capitalistas. Charles Bettelheim dice:
“La planeación socialista es una actividad colectiva, por medio de la cual los trabajadores de un país socialista determinan, por una parte, de manera coordinada, teniendo en cuenta las leyes económicas objetivas así como las propiedades del desarrollo social, los fines por lograr en el dominio de la producción y del consumo, y asegurar, por otra parte, las realizaciones de esos objetivos en las condiciones que se juzgan mejores.”
Señala además que esta planeación tiene tres exigencias:
a) Una estructura social donde no existan ociosos, explotadores, ni
parásitos sociales que disfruten del poder del dinero.
b) Que los principales medios de producción e intercambio estén en poder
de la sociedad y no de particulares.
c) Una estructura institucional que permita a los trabajadores
participar activamente en la elaboración y la realización de los planes
económicos.
La planificación mixta o pluralista se asienta en la posibilidad de
aplicar las políticas de centralización de una buena parte de la
economía, en países capitalistas, desde el Estado, Dos autores plantean
con mucha claridad este tipo de planificación sobre todo en el orden
económico: Arthur Lewis y Oscar Lange. El primero de ellos dice:
“La disputa entre la planeación y el laissez-faire no es una disputa
entre el orden y la anarquía en la vida económica. Todos los pensadores
políticos serios, incluso los filósofos laissez-faire, parten de la
proposición de que la producción y la distribución deben controlarse
para ponerlas al servicio de fines sociales. El punto a discusión es qué
parte de este control puede ser invisible y qué parte debe ser visible.
El primero, aplaudido por 105 protagonistas del laissez-faire, es aquel
que ejerce el mercado; el último, favorecido por los planeadores, es el
organizado por el Estado.”
Oscar Lange afirma:
“La planificación es una forma relativamente nueva de política
económica. Se originó con las economías socialistas y es parte esencial
de ellas. Sin embargo la planificación como método de promover el
desarrollo económico no ha permanecido limitado a los países
socialistas.”
La planificación, con estas características, y a pesar de las afirmaciones de Bethelheim, se practica en Europa y en América Latina con distintos signos: en Europa se formaliza para la reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial y en América Latina para alcanzar el desarrollo.
LA PLANIFICACIÓN EN AMÉRICA LATINA
Como en esta región es donde se dan las características básicas de la planificación normativa en países subdesarrollados, cabe transcribir muy brevemente sus rasgos históricos más importantes. De 1948 a 1950 domina el pensamiento ligado a la velocidad del crecimiento. Se piensa en el producto por habitante, como mecanismo eficiente para el desarrollo. La CEPAL es el organismo encargado de conocer la realidad de América Latina bajo estos supuestos, pero hay un grupo de investigadores que se apartan de esta vía y descartan la posibilidad del desarrollo mediante la evolución del crecimiento. Las teorías Keynesianas también influyen en forma determinante en la región, ya que propician la intervención más directa del Estado en las economías nacionales. Otras fuentes de información para la época son el modelo de Harrod-Domar y el esquema de Wassily Leontief.
Harrod y Domar presentan un modelo de crecimiento económico que se
traduce en una teoría de asignación de recursos, fundamentando así las
tareas de planificación global en la región; y Loontief señala que toda
economía se puede analizar mediante la Interrelación de sus sectores
productivos descritos en una matriz denominada de insumo-producto para
establecer el modelo de estructura más apropiado al tipo de desarrollo
esperado. De aquí surge el método insumo-producto que permite las
proyecciones de los sectores y sus interrelaciones.
El conjunto de proyecciones se transforma en métodos de planificación.
Se crean oficinas de investigación y de asesoría a los políticos, que
formulan planes, en los cuales además de las previsiones se recomiendan
las reformas al sistema.
Ninguno de estos planes se cumplió, pero las oficinas cumplieron una función de denuncia y sirvieron de escuela para los futuros planificadores.
De esta escuela, hemos señalado, surge la corriente normativa que le asigna al proceso planificador capacidad para la transformación social.
Los planteamientos formulados recientemente a través del Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES) parecen regresar al concepto de los inicios de la planificación en la región, como puede observarse en esta definición:
“La planificación nacional es generalmente entendida como aquel
proceso que pretende racionalizar y regular - parcial o totalmente - la
organización del esfuerzo de una sociedad para lograr objetivos de
desarrollo económico y social. La planificación por lo tanto puede ser
entendida como la <conciencia del desarrollo>, ya que ofrece una visión
del crecimiento económico y del bienestar social expresadas en sus
opciones principales dado un conjunto de objetivos; como una afirmación
de voluntad colectiva respecto a la que debe desempeñar el Estado y como
balance provisional de lo que será el futuro.
Jorge Méndez, director del ILPES, observa también la existencia de
cuatro estilos de planificación en el continente, de acuerdo al conjunto
de proyectos nacionales para el desarrollo que se dan por grupos de
países (ver figura 1).
La corriente normativa de la planificación tiene varios enfoques, pero
todos consideran que “la planificación puede ser un instrumento eficaz
para orientar el proceso de reformas estructurales en el sentido de
promover y hacer viable un proceso de desarrollo".
LOS PLANTEAMIENTOS DE TINBERGEN
Otros rasgos economicistas de la planificación normativa se observan en las proposiciones de Jan Tinbergen. El basa su estudio de planeación en la estructura económica:
“La programación general tiene que darnos una ojeada a vista de
pájaro del módulo de desarrollo futuro del país, y mostrar la forma más
deseable y más viable en que se desarrollará el producto nacional y sus
componentes, es decir, las importaciones y la producción de los grandes
grupos industriales, así como su destino: exportaciones, consumo,
inversión y uso del gobierno”
Este enfoque se fundamenta en las relaciones económicas que ocurren en
el nivel general de la economía y sus consecuencias en situaciones
concretas. El programa <macroeconómico> proyecta el desarrollo de cifras
globales como el ingreso y el gasto nacionales (consumo e inversiones
privadas y gasto público) importaciones, exportaciones e importaciones
de capital nacional total. El programa «microeconómico> proyecta las
cifras relativas a industrias concretas, regiones de un país y empresas
importantes concretas.
Los planteamientos de Tinbergen esencialmente «economicistas», ejercen, al igual que los de Ahumada, gran influencia en la planificación venezolana, no sólo por la forma como explica su paráis, sino por su enfoque del Estado intervencionista en un sistema de planificación mixta. Por encima de las tareas administrativas, dice, aún queda sitio para alguna participación directa del sector público en la producción. No parece deseable la libre competencia en sectores con altos costos fijos y economías de escala y que a la vez sean fundamentales para la vida económica, por lo que recomienda el control gubernamental en estos sectores. Agrega, además, que la elección (léase planificación) no necesita ser tajante entre propiedad totalmente pública o totalmente privada: <la propiedad mixta puede dar en ocasiones una forma de combinar la eficacia privada con un conveniente control directo del Estado.>
LA PLANIFICACIÓN CONCERTADA
La planificación francesa le agrega, en forma expresa el componente participación a la planificación normativa. Se le considera como factor conciliador entre la iniciativa individual y la orientación común del desarrollo. De aquí la expresión de economía concertada que se le atribuye al proceso desde el primer plan, elaborado inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.
Esta característica esencial en el proceso lo destaca Pierre Massé:
ESTILOS DE PLANIFICACIÓN EN AMERICA LATINA
ESTILOS DE PLANIFICACION
PROYECTO NACIONAL DE DESARROLLO
CONCEPCION DE LA PLANIFICACIÓN ESTATAL
ESTILO 1
MERCADO LIBRE
Estado subsidiario
Política social subsidiaria
Apertura externa amplia
Subsidiaria
Comprensiva
Normativa (SCN)
ESTILO 2
MERCADO REFORMADO
Mercado corregido
Política social
Apertura externa regulada
Reguladora
De proyecto y programas o Comprensiva
Normativa (RPN) o (SCN)
ESTILO 3
MERCADO ORIENTADO
Estado regulado
Objetivos sociales preeminentes subsidiaria
Apertura externa restringida
Reguladora
Comprensiva
Normativa o adaptativas (RCN) o (RCA)
ESTILO 4
CENTRALMENTE PLANIFICADO
Estado asigna recursos
Objetivos sociales preeminentes
Centralizada
Comprensiva
Adaptativa (CCA)
“Antes de definirse por su objeto, su estructura o sus medios la
planificación francesa se caracteriza por su espíritu. El espíritu del
plan es el concierto de todas las fuerzas económicas y sociales de la
nación.”
Los iniciadores de esta forma de planificación no conciben un plan como
«obra exclusiva del Estado», ni visiones comunes a la Administración y
de los empresarios. «La planificación debe ser abierta e incluir a los
trabajadores en primer lugar, para desarrollar en ellos un sentimiento
de participación fundado en los hechos.»
PLANIFICACIÓN DEL DESARROLLO
La planificación concebida por esta corriente de pensamiento, es la
que conocemos como planificación del desarrollo. De las investigaciones
del ILPES se puede deducir que actualmente existen dos formas de
considerar este proceso:
a) Como un esfuerzo metódico de regulación de todo o parte de un sistema
social.
b) Como una actividad de carácter esencialmente informativa y
predictiva, basada en proyecciones cuantitativas respecto de la
evolución esperada de la economía. En su práctica se observan (esfuerzos
por elaborar planes de mediano y largo plazo, por iniciar la
planificación operativa anual para vincular los planes financieros con
las metas nacionales, por sectorizar la administración pública para
practicar la planificación sectorial y por formalizar la planificación
regional.
Este tipo de planificación se va adaptado en países y regiones
socialistas y capitalistas bajo las características de planes
elaborados y controlados en forma centralizada; con la obligatoriedad
para todos los sectores en las sociedades socialistas y con la doble
modalidad en los países capitalistas: imperativos para el sector público
e indicativos para el sector privado.
NUEVOS ENFOQUES
Sobre el pensamiento planificador actual Herman Van Gunsteren
clasifica los enfoques en tres escuelas:
a) La escuela racional sistémica:
ü Enfatiza la racionalidad central y el control (Erich Jantsch).
ü Propugna cambios del ecosistema, mediante un proceso racional de
decisiones (Hassan Ozbekhan).
ü La planificación no remedia problemas. sino que trata de remover o
eliminar sus causas (Jay Forrester)
ü la planificación no debe concebirse a través de medios-fines sino en
término de sistemas. Las funciones de la planificación son: 1) reducir
la complejidad y 2) verificar silos subsistemas cumplen eficazmente su
papel dentro del sistema (Nicklas Luhmann).
b) La escuela bio-Cibernética:
Es un pensamiento avanzado sobre sistemas complejos y ampliamente
desarrollado mediante el enfoque de sistemas. Aquí la planificación
cumple funciones de control. Los exponentes de esta escuela son Stafford
Beer y George Chadwick.
c) La escuela de planificación comunicativa:
Sostiene que el papel de la planificación es el de crear conciencia cívica, motivaciones, acumulación de voluntad política, cuantificación, sin todo lo cual es imposible un gobierno racional (Jurgen Habermas y C. West Churchman).
Los nuevos planteamientos en materia de planificación, son enfoques
sobre las tendencias actuales del proceso planificador que se inscriben
en su mayoría en la corriente normativa, pero con proposiciones de
singular importancia para la planificación estratégica. Además es de
observar la relevancia que se le da a los sistemas como eje de la
planificación. Cuestión que ya venia asomando desde la planificación
administrativa.
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