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ANÁLISIS MICROECONÓMICO DEL MERCADO DE BIENES ALIMENTARIOS EN LA REGIÓN
DE CIENFUEGOS
12-2001
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Original
INTRODUCCIÓN:
El estudio que se presenta contiene un enfoque
microeconómico para el análisis del comportamiento del mercado de bienes
de consumo, en particular alimentarios, en la región de Cienfuegos en el
que partimos de los tradicionales supuestos de la microeconomía
referentes a los agentes económicos: los consumidores actúan
racionalmente buscando la maximización de la satisfacción (utilidad) que
le proporciona el consumo de los bienes alimentarios; pero también
sometidos a la restricción presupuestaria. Por otro lado, la
racionalidad del productor - vendedor se da alrededor de la maximización
de los beneficios, es decir, la diferencia entre los ingresos y los
costos de producción. Estos supuestos, en el caso de nuestro país,
tienen peculiaridades que son también expresadas en el desarrollo de la
tesis.
Este enfoque permite brindar un procedimiento
para el análisis y evaluación del mercado bienes de consumo, en
particular alimentarios que no es empleado en nuestro mecanismo
económico y el cual brinda importantes informaciones acerca de
relaciones funcionales, interacciones y contradicciones del
comportamiento de este aspecto de la economía social que son de interés
a los efectos de la adopción de decisiones para incidir en los
resultados del crecimiento económico y orientarlo hacia los horizontes
del desarrollo, sobre la base de una acción eficaz en los mecanismos del
mercado conjugados con la regulación planificada que demanda la
construcción de las bases del socialismo.
El problema central que aborda el presente estudio es el referido a la
existencia de elementos científicos, compatibles con la concepción del
mundo que engendra el objetivo de la construcción de los fundamentos
socioeconómicos del tránsito al socialismo, para poder explicar y
predecir el comportamiento de las relaciones del mercado de bienes de
consumo, en particular alimentarios, y sobre su base, poder proyectar
estrategias de intervención que, con eficacia, permitan poner al
servicio del desarrollo socioeconómico el funcionamiento del espontáneo
sistema de relaciones del mercado.
El objetivo del estudio es aportar elementos en
la explicación del comportamiento del mercado de bienes de consumo, en
particular, alimentarios, en la región de Cienfuegos.
En el orden metodológico se recurre al método
inductivo - deductivo. La observación de los fenómenos económicos que se
dan en este mercado es el punto de partida para, mediante procedimientos
inductivos, formular las hipótesis sobre el comportamiento del fenómeno
económico, y mediante la deducción, formular las conclusiones y
recomendaciones que deben ser consideradas al respecto.
El procedimiento seguido en el estudio parte de un esclarecimiento
teórico conceptual del marco de referencia de la ciencia económica
alrededor del tema, con lo que se describe el modelo conceptual acerca
del problema, así como las peculiaridades de su expresión en su
dimensión nacional y territorial. Del análisis no puede escapar la
política económica en cuyo contexto funciona el problema objeto de
estudio.
El examen de los datos estadísticos del aspecto
económico en que se apoya el funcionamiento del problema se presenta en
forma de series temporales, es decir, de un conjunto de mediciones de
las variables involucradas en el análisis, en diferentes puntos e
intervalos de tiempo, lo que posibilita la descripción detallada para
las correlaciones posteriores.
En el estudio se recurre a los instrumentos
analíticos que brindan las matemáticas como herramientas auxiliares, así
como a los procedimientos geométricos para la descripción de las
relaciones funcionales y su representación visual, como partes del
mismo.
A través del estudio se plantea la solución a
las siguientes hipótesis formuladas:
1. Existe una ruptura entre la oferta y la
demanda que, como desequilibrio, explica la presencia de irregularidades
presentes en el funcionamiento del mercado agropecuario de la provincia
de Cienfuegos.
2. Los altos precios en el mercado no son un resultado explicable sólo
por la competencia entre oferentes.
3. El precio es el referente de la competencia y no el producto ampliado
—servicio, calidad, etc.—, lo que expresa un hecho importante: que este
mercado agropecuario en el espacio de los bienes alimentarios no se
caracteriza aún como una relación estable, lo que presenta sus descargos
contra los consumidores.
4. La empresa estatal, más potente en capacidades y recursos entre los
que se presentan a vender en el mercado agropecuario, encuentra en los
precios una base para altos ingresos que le permiten obtener fuentes de
cobertura para sus desequilibrios de gastos e ingresos.
El contenido del estudio se estructura de la
siguiente manera:
El primer capítulo presenta el resultado de la
revisión bibliográfica sobre el tema brindando el marco teórico sobre
categorías como mercado, oferta, demanda, elasticidad y factores que
influyen en su comportamiento, la elección en el mercado, equilibrio del
mercado y otros aspectos esenciales. También se aborda el papel que han
jugado como reguladores el mercado y la planificación en las diferentes
economías: centralizada, de mercado y de transición.
En el segundo capítulo se abordan algunas
características, problemas y desafíos a los que se ha enfrentado la
economía agropecuaria cubana, a partir de las estrategias trazadas en el
país, para así valorar los diferentes mecanismos a los que ha estado
sometida la misma, lo que ofrece una visión necesaria de los
antecedentes del actual comportamiento.En el tercer Capítulo se valoran
los aspectos relacionados con las características del mercado
agropecuario en la provincia de Cienfuegos. Se hace referencia a las
bases para su funcionamiento, los tipos de bienes que en él pueden
ofertarse, y la forma de hacerlo, las personas y entidades que pueden
concurrir a dichos establecimientos, los impuestos a los vendedores y su
cuantía. Se enfrenta el análisis de las ventas del mercado desde su
surgimiento hasta septiembre de 1997, de los índices promedio de
productos seleccionados, el porcentaje de participación por agentes
económicos, etc. Se presenta el análisis microeconómico a partir de los
coeficientes que miden la sensibilidad de la cantidad demandada ante la
variación de diferentes factores: precios, ingresos o renta, así como
del precio de los bienes relacionados.Finalmente se relacionan las
conclusiones propias del trabajo y se brindan recomendaciones que se
derivan del estudio y cuya consideración puede contribuir a mejorar el
funcionamiento del mercado agropecuario en la provincia de Cienfuegos.
EL MERCADO AGROPECUARIO.BREVE RESEÑA
El mercado bienes de consumo, en particular,
alimentarios, entidad comercializadora y distribuidora, creada por el
Decreto Ley No. 191 del 20 de septiembre de 1995 del Comité Ejecutivo
del Consejo de Ministros es dictado en octubre de 1994 .La finalidad
declarada de la organización oficial de este mercado es incorporar a la
oferta nuevas fuentes para la satisfacción de las necesidades y para
estimular incrementos de las producciones agropecuarias con destino al
consumo de la población. En este sentido se crea un grupo de trabajo en
el Ministerio de la Agricultura que aborda la tarea de diseñar un
sistema integral, flexible, dinámico y libre de mecanismos burocráticos,
que permitiera brindar a todos los productores, con independencia de la
forma de producción a que se integre, la posibilidad de concurrir a un
Mercado Agropecuario más amplio y con precios liberados, entre otros
incentivos económicos, a partir del cumplimiento de las obligaciones
contraidas con las entidades estatales encargadas de abastecer las
necesidades de consumo social.Este mercado tiene los objetivos
siguientes:
- Estimular la producción agropecuaria.-
Contrarrestar los efectos negativos del mercado negro.
- Posibilitar el acceso a productos que de otra
forma no se acopiarían por el Estado.- Favorecer que los excedentes de
renglones destinados de autoabastecimiento sean comercializados por esta
vía.- Convertir el mercado en una opción para la población a partir de
que pueda adquirir determinados productos cuando los necesita.Esto
resultó una necesidad para asegurar el desplazamiento de los bienes
desde los productores hasta las consumidores y para incentivar el
crecimiento de la producción agropecuaria orientada a la satisfacción de
las necesidades de la sociedad. El funcionamiento del mercado
oficializado, pero con libertad para la realización de los excedentes de
producción y ordenado bajo la regulación del pago de un tributo al
presupuesto, aparece como una vía, económicamente aplicable, de
garantizar el nexo indispensable entre los productores y los
consumidores, así como también de los diversos agentes económicos que
participan en la gestión vinculada a la actividad agropecuaria, la que
incluye al gobierno, a las empresas estatales, a los productores
privados y a las familias.El Mercado de bienes de consumo, en
particular, alimentarios, se crea como la institución encargada de
facilitar la comercialización y permitir, oficialmente, a privados la
venta de los productos mediante una red de establecimientos a los que
puedan concurrir, de forma organizada, los productores. Funciona sobre
la base de la autogestión económica y financiera , organizada por las
Direcciones de Comercio de los Consejos de Administración del Poder
Popular. Estas estructuras determinan el número y la ubicación de estos
establecimientos en cada municipio, los que son destinados a la compra,
venta y prestación de servicios para que los productores o sus
representantes puedan realizar los productos agropecuarios, naturales o
elaborados, a los consumidores.Para dirigir y controlar la actividad del
Mercado Agropecuario se designó un administrador que se encarga de la
organización del mismo, el que, junto a los trabajadores, cobrarán el
salario básico correspondiente al cargo que ocupen a partir de las
utilidades que obtengan, además de una estimulación adicional. La
empresa a la que se subordina el mercado no podrá disponer del fondo de
estímulo de los trabajadores.Las regulaciones prevén los productos que
pueden ser vendidos en el Mercado Agropecuario, así como quiénes pueden
hacerlo y de qué forma. En el Mercado Agropecuario podrán
comercializarse los productos agropecuarios que corresponden a:- Los que
excedan a la producción contratada. Se entiende como producción
contratada el surtido y los volúmenes indispensables de productos que se
determinen no solo para el consumo de la población, hospitales, escuelas
y otros centros sociales o de trabajo a los precios establecidos, sino
también los que se destinen para la exportación, turismo, industria y
semillas.- La producción no contratada. Ella está constituida en lo
esencial por otros productos que no constituyen las producciones
comerciales fundamentales de los productores, ni se producen en
detrimento de éstas y que habitualmente no se suministran a las empresas
de acopio. Los productos pueden ser vendidos en su forma natural,
elaborados o semielaborados, cumpliendo las normas higiénicas
establecidas.
Podrán acudir al Mercado Agropecuario:
-Las Empresas y Granjas Estatales.
-Las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) no cañeras.
-Las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS) en representación de sus
asociados o parte de estos.
-Los Agricultores Pequeños.
-Las Empresas y Unidades Presupuestadas que produzcan en sus áreas para
el autoabastecimiento.
-Los productores de áreas entregadas para el autoabastecimiento
familiar.
- Los productores en patios y parcelas pequeñas.
- Las Empresas acopiadoras de la Unión de Empresas de Acopio y sus
Dependencias.
Las Empresas y Granjas Estatales, las UBPC, las CPA, las Granjas del EJT,
las Cooperativas de Crédito y Servicios y las Empresas que produzcan
para el autoabastecimiento, deberán designar sus representantes
vendedores para concurrir al mercado.
Los Agricultores Pequeños y los productores en
áreas entregadas para autoabastecimiento o patios y pequeñas parcelas
concurrirán individualmente.
Todos ellos acudirán al mercado con su debida acreditación. El contrato
se realiza sobre la base de un porciento, analizable en cada caso, de
posibilidades productivas iguales o superiores a las ya existentes para
los productos seleccionados en cada territorio cuya relación es
propuesta por los Delegados Territoriales del Ministerio de la
Agricultura y los Directores Provinciales de Comercio, y aprobados por
el Consejo de la Administración Provincial, quedando el resto para ser
vendido en el Mercado Agropecuario.
Al productor que, teniendo los productos para
cumplir las entregas contratadas en el mes, los incumpla, se les
impondrá una multa cuya cuantía será el equivalente de multiplicar el
volumen incumplido al mayor precio del Mercado Agropecuario en el
momento del incumplimiento. Esta medida pretende desestimular la venta
en el mercado de los bienes que debe comercializar el Estado de modo
centralizado.
Los precios de venta de los productos que se comercializan en el Mercado
son acordados libremente entre vendedores y compradores. Los vendedores
están obligados a abonar al Estado un impuesto del 15 % del valor por el
precio inicial de su producción, que se reduce a valores, del 10 % en
las cabeceras de la provincia y del 5 % en la capital, de modo que se
incentive la afluencia a los puntos de mayor concentración urbana y
menor fuentes de abastecimientos, además del pago por el uso del local y
otros servicios que se le ofrecen, los cuáles están en correspondencia
con el área utilizada y el tipo de servicio recibido.
El vendedor informará la cantidad de productos a
vender con su precio de venta, solicitando además los espacios, tarimas,
medios de alquiler, así como otros servicios que brinda el mercado.
Los Consejos de Administración ejercen la
supervisión y control del funcionamiento del sistema del mercado, de
conformidad con las regulaciones dictadas, con independencia de las
atribuciones y funciones específicas que les correspondan a los
organismos de la Administración Central del Estado
No puede ser objeto de venta en el mercado los siguientes productos:
· carne de bovino (vacuno y búfalo),
· carne de equino (caballo, mulo y burro),
· lecha fresca y sus derivados,
· café,
· tabaco,
· arroz de los Complejos Arroceros.
En el funcionamiento de este mercado se ha establecido que el vendedor o
su representante tengan sus propios derechos y deberes conforme a las
regulaciones dictadas.
Los vendedores tienen el deber de presentar ante
la dirección del mercado agropecuario su identificación para poder
vender en el mismo; deben abonar el impuesto correspondiente, cumplir
las normas higiénicas establecidas, ofertar los productos manteniendo el
mejor trato a la población, y entregar el peso que se haya acordado con
el comprador.
Además tiene el derecho de solicitar el
cumplimiento de los requisitos establecidos en el mercado y efectuar las
gestiones necesarias para poder vender sus productos
La evolución de las ventas en el mercado en el período analizado muestra
que la participación privada ha sido determinante en el total de las
ventas en los trimestres: octubre-diciembre /1994; enero-marzo/1995;
abril-junio/1995; julio-septiembre/1995; octubre-diciembre/1995;
enero-marzo/1996 (Ver anexo A)
A partir del II trimestre de 1996 hasta septiembre de 1997 se observa el
desplazamiento de la participación privada por la estatal siendo la
excepción el municipio de Cienfuegos que presentó el siguiente
comportamiento:
|
Trimestres
|
Total
de ventas
(MP)
|
Participación
Estatal(MP)
(MP)
|
Participación
Privada
(MP)
|
|
Abril-junio/96
|
2943.9
|
1175.0
|
1629.4
|
|
Julio-septiembre/96
|
2835.8
|
971.0
|
1799.8
|
|
Octubre-diciembre/96
|
3300.6
|
1209.0
|
2031.2
|
|
Enero-Marzo/97
|
3558.7
|
1117.7
|
2360.5
|
|
Abril-Junio/97
|
3651.6
|
1955.6
|
-
|
|
Julio-Sepriembre/97
|
4159.4
|
2250.2
|
-
|
Los impuestos y cobros se presentan proporcionalmente con la estructura
de la participación en las ventas de los diferentes sectores, siendo los
sectores estatales y privado los que ocupan indistintamente los dos
primeros lugares en la cuota de participación.
Peculiaridades para el análisis en los supuestos
microeconómicos
Los tradicionales supuestos del análisis del mercado, que en el presente
estudio se emplean, tienen sus peculiaridades aplicados a las
condiciones del mercado funcionante en Cuba. Así la maximización de la
utilidad del consumidor está restringida por la estrechez del círculo de
opciones de bienes alimentarios que le presenta el mercado, dado por la
prohibición expresa a la venta de algunos renglones. También la
presencia de un grupo de productos alimentarios cuya distribución está
centralmente normada, aporta restricciones adicionales al mercado.
Las peculiaridades abarcan también a la
restricción presupuestaria que, dada por los ingresos personales, su
formación está sometida a regulaciones centralizadas para la inmensa
mayoría de los trabajadores empleados en el sector estatal, donde a lo
largo del período de funcionamiento del mercado agropecuario, han estado
sometidos al efecto de la política de congelación de salarios nominales
que, acompañado de un proceso inflacionario, impulsado por los
excedentes de liquidez y por el déficit presupuestario, han llevado a la
reducción de los ingresos reales.
En el orden de los productores y
comercializadores de bienes alimentarios, los supuestos también muestran
sus peculiaridades. Estos agentes económicos son, a la vez, consumidores
sometidos a las condiciones de los demás, con la excepción de que al no
ser empleados del sector estatal, sus ingresos personales no sufren de
la congelación de los salarios nominales, por lo que tienen la
posibilidad de expandir sus presupuestos a partir de buscar la
maximización del ingreso. Pero ello también es peculiar: los bajos
niveles de producción de los que inicia el mercado agropecuario, la
avidez de los demandantes por esos bienes y la baja tecnología con que
se producen, condicionan la insatisfacción de la demanda que provoca los
elevados precios que aún se mantienen, a pesar de una discreta tendencia
al decrecimiento que se observa.
No puede dejar de considerarse la parcialidad del funcionamiento de este
mercado en el sentido de que a él, dadas las regulaciones vigentes, van
los excedentes de producción que quedan después de cumplir los
compromisos con el acopio contratado por el Estado; la relación
mercantil aquí se da en el proceso de comercialización de los productos
agropecuarios finales prácticamente en dos mercados distintos que tienen
poco de común entre sí.
Por otro lado, la relación en el mercado oficial
se da casi exclusivamente con referencia a los productos finales; en lo
tocante a la reposición de los insumos, de las tecnologías, a los medios
de trabajo, instrumentos y aperos de labranza, etc., no se ha conformado
una red de mercado que satisfaga la demanda de los productores en estos
bienes.
El entorno también aporta su efecto sobre las
peculiaridades: la segmentación de los mercados —artesanal, normado, en
divisas, de estímulos materiales de sectores o ramas, los autoconsumos,
etc., etc.—, el mantenimiento de precios desproporcionadamente elevados
en la red de bienes industriales (tanto en divisas como en moneda
nacional), la tasa de cambio de la moneda nacional con la libremente
convertible, que es desfavorable al tenedor de pesos para acceder a la
satisfacción de las necesidades de consumo de una canasta en la que esos
bienes compiten con los alimentarios, y cuyos precios relativos se toman
como referentes a los efectos de reconocer el trabajo social invertido
en su creación, son junto a otros elementos a tomar en cuenta por las
singularidades que aportan al funcionamiento del mercado y, por tanto,
condicionan la interpretación de los supuestos de partida para cualquier
análisis.
El conjunto de las peculiaridades anotadas puede
estar en el fundamento de la explicación al por qué la producción y
comercialización de bienes alimentarios no ha dado el paso hacia niveles
de oferta que se aproximen a los de demanda y que los precios se ubiquen
en niveles de aceptabilidad que lleven a la reducción de la carga
presupuestaria que distingue a los alimentos.
En el análisis de la demanda de productos
agropecuarios se ha buscado caracterizar el grado de sensibilidad de
ésta a las variaciones de variables principales como son el precio y los
ingresos de la población. Para ello se ha procedido al análisis de los
renglones más significativos, tanto por su importancia para el consumo
como por su peso específico en el volumen de productos comercializados.
En la evaluación de la elasticidad de la demanda
se ha seguido la información trimestral y se correlacionan los niveles
de demanda, a partir de la cantidad vendida, con los niveles de precio,
comparando trimestre a trimestre los valores obtenidos, así como con las
variaciones de los ingresos monetarios de la población. El tiempo en que
se enmarca el estudio va desde el cuatro trimestre de 1994, momento de
nacimiento del mercado agropecuario, hasta el tercero de 1997.
LA ELASTICIDAD PRECIO DE LA DEMANDA
La elasticidad precio de la demanda es un
coeficiente que permite medir la sensibilidad relativa de la cantidad
consumida de un artículo ante los cambios en su precio, este coeficiente
va a medir los movimientos a lo largo de la curva. Dado que la curva de
demanda tiene pendiente negativa, las variaciones del precio y la
cantidad son en sentido inverso, por ello la elasticidad precio es
negativa. Las variaciones de la demanda por variaciones del precio son
expresadas como correlaciones porcentuales, por lo que la unidad en que
son medidos los bienes no influye en la medida de la elasticidad.
Hay factores importantes que son condicionantes
de la elasticidad precio y es necesario tenerlos en cuenta para nuestro
análisis:
1. Naturaleza de las necesidades que satisfacen
ese bien. Si es un bien de primera necesidad, los valores de la
elasticidad será reducidos pues difícilmente se pueden dejar de
consumir, las variaciones porcentuales de Q (cantidad demandada) ante el
cambio en un porcentaje de P (precio) serán pequeñas. Los bienes de lujo
se distinguen por una demanda bastante elástica, pues los compradores
pueden abstenerse de adquirir porcentajes altos del bien por incrementos
en una unidad porcentual de los precios.
2. Disponibilidad de bienes que pueden sustituir
el bien en cuestión. Los bienes de fácil sustitución tienen una demanda
más elástica pues ante un incremento del precio los demandantes pueden
sustituir la demanda del bien en cuestión por algunos de sus sustitutos,
mientras que los que son inelásticos, por mucho que varíe el precio, los
niveles de demanda prácticamente no se modifican, o si lo hacen es en
magnitudes muy pequeñas.
3. Proporción de la renta gastada en el bien.
Los bienes que tienen una importancia considerable en el presupuesto de
gastos tienden a tener una demanda más elástica.
4. Período de tiempo considerado. Cuanto mayor
es el período de tiempo más elástica será la demanda para la mayoría de
los bienes, la adaptación en la conducta de los compradores a los
cambios en los precios requiere de tiempo para que se ajuste a la nueva
situación.
Cuando la Elasticidad precio es positiva —lo que
contradice la lógica de la correlación precio cantidad—, como se da en
el análisis nuestro en muchos casos, es que la ley de la demanda no se
cumple. Esto en la literatura es conocido como los bienes Giffen (sólo
puede ser un bien Giffen en un intervalo limitado por ello pudiera ser
no valido para un bien en toda la gama de precios).
Un bien Giffen, es aquél cuando a la baja de su
precio le corresponde la disminución de su demanda. En estos casos se
dice que la renta monetaria que antes era destinada a este producto,
ahora se comparte para comprar otros bienes. Por lo tanto la variación
del precio actúa en este sentido como variación de la renta. Incluso
aunque la renta monetaria permanezca constante, una variación del precio
de un bien altera el poder adquisitivo, y por lo tanto, la demanda. No
es inverosímil desde el punto de vista puramente lógico, aunque en un
mercado expandido y saturado es muy poco probable en el comportamiento
del mundo real. Sin embargo ello suele ser común en un mercado que está
afectado por una amplia avidez de demanda que no encuentra una cobertura
a niveles aceptables de consumo, y donde regulaciones administrativas
restringen al libre juego de la demanda y la oferta, sobre todo, si se
presentan sustitutos alternativos. En fin, la presencia de bienes Giffen
es una expresión de distorsiones del mercado.
Por ejemplo: supongamos dos bienes que estamos
consumiendo X1 y X2 y que actualmente consumimos 7 unidades de X1 y 7
unidades de X2 a la semana. Ahora baja el precio de X1. Si seguimos
consumiendo 7 unidades de X1 a la semana, nos quedará algún dinero más
para comprar más X2. De hecho, con el dinero adicional que hemos
ahorrado gracias a la reducción del precio de X1, decidimos consumir aún
más X2 y reducir el consumo de X1 y otros bienes, de ello resulta que,
la reducción del precio de un bien puede verse acompañada de la
reducción de la cantidad demandada del mismo.
El producto que presentan valores de elasticidad
precio menor que la unidad clasifican como productos con demanda de
elasticidad inelástica, lo que significa que a las variaciones del
precio en un 1 % le corresponde afectaciones de las cantidades
demandadas en una proporción porcentual menor. Este coeficiente es de
importancia para quien lleve un seguimiento de la oferta, o pretenda
dominar cómo proceder alrededor de una política de precios. Según sea la
elasticidad, la modificación en una dirección u otra del precio en un
determinado porciento, determinará el porcentaje de incremento o
reducción de las ventas, pudiéndose de ese modo predecir el
comportamiento del ingreso total (si aumentará, disminuirá o permanecerá
inalterable). Ello puede ser una herramienta importante también en manos
del gobierno para conocer hacia donde dirigir una política fiscal
(impositiva o de subvención, de expansión o restrictiva), en
correspondencia con los objetivos macroeconómicos que se trace.
Los productos que presentan elasticidad
inelástica (Ver Anexo H) son: en el primer trimestre de 1995 (I/95) con
relación al cuarto de 1994 (IV/94) el arroz de consumo; en el II/95 con
relación a I/95: hortalizas, frijoles, cítricos; en el III/95 con
relación a II/95, IV/95 con relación a III/95 y en el I/96 con relación
a IV/95 no hay ningún producto que presenta este comportamiento; en el
II/96 con relación a I/96: hortalizas, arroz de consumo, frijoles,
plátano, cítricos y cerdo en piezas; en el III/96 con relación a II/96:
aves en pie; en el IV/96 con relación a III/96: cítricos; en el I/97 con
relación a IV/96: arroz de consumo; en el II/97 con relación a I/97:
hortalizas, arroz de consumo, plátano, cítricos, aves en pie; y en el
III/97 con relación a II/97: ninguno presenta este comportamiento.
En este caso, cuando la demanda es inelástica el
productor puede aumentar el ingreso total aumentando el precio del
artículo, aunque la elevación del precio provoque la reducción de la
demanda, con la consecuente reducción del consumo de este artículo. El
resultado sería una producción menor y menores costos totales de
producción. Con el ingreso total subiendo y el costo total disminuyendo,
la ganancia total que proporciona el producto crece.
En este caso de productos agrícolas, cuando la
demanda es inelástica una mala cosecha se refleja en una disminución de
la oferta, es decir, un desplazamiento hacia arriba y la izquierda de la
curva de oferta del mercado de productos agrícolas. Esta disminución de
la oferta provoca que suba el precio de equilibrio como la demanda es
inelástica el ingreso total de los agricultores como grupo se
incrementa.
Cuando existe este tipo de demanda los gastos totales de los
consumidores se mueven en sentido contrario a los precios, es decir, una
disminución en P, lleva a un incremento menor que compensado en X: el
gasto total (P*Q) disminuye.
Los productos que presentan valores de elasticidad precio mayor que la
unidad clasifican como productos con demanda de elasticidad elástica
ello significa que a las variaciones del precio en un 1 % le
corresponden afectaciones de las cantidades demandadas en una proporción
porcentual mayor.
Los productos que presentan este tipo de
elasticidad son (Ver Anexo H): en el I/95 con relación al IV/94:
tubérculos y raíces, hortalizas, frijoles, plátano, aves en pie,
cítricos, cerdo en piezas; en el II/95 con relación I/95: arroz de
consumo, plátano, cerdo en piezas, aves en pie, tubérculos y raíces; en
el III/95 con relación al II/95: aves en pie; en el IV/95 con relación
al III/95: tubérculos y raíces, hortalizas, arroz de consumo, frijoles,
plátano, cítricos, cerdo en piezas, aves en pie; en el I/96 con relación
al IV/95: tubérculos y raíces, hortalizas, arroz de consumo, frijoles,
plátano, cítricos, cerdo en piezas, aves en pie; en el II/96 con
relación al I/96: tubérculos y raíces, hortalizas, aves en pie; en el
III/96 con relación al II/96: tubérculos y raíces, hortalizas, arroz de
consumo, frijoles, plátano, cítricos, cerdo en piezas;
En el IV/96 con relación al III/96: hortalizas, frijoles, plátano, cerdo
en piezas , aves en pie, tubérculos y raíces, arroz de consumo; en el
I/97 con relación al IV/96: tubérculos y raíces, frijoles, plátano,
cítricos, aves en pie, hortalizas, cerdo en piezas; en el II/97 con
relación al I/97: tubérculos y raíces, frijoles, cerdo en piezas;. en el
III/97 con relación al II/97: tubérculos y raíces, hortalizas, arroz de
consumo, plátano, cítricos, aves en pie. frijoles, cerdo en piezas.
ELASTICIDAD INGRESO DE LA DEMANDA
Para este análisis se tuvo en cuenta los
ingresos de la población en la provincia desde octubre/1994 hasta
septiembre/1997 y a partir de aquí calculamos los ingresos promedios
para cada trimestre. (Ver Anexos I y J).
La Elasticidad Ingreso de la demanda mide el
cambio porcentual en la cantidad comprada de un artículo en la unidad de
tiempo debido a un cambio porcentual dado en el ingreso de los
consumidores, es decir, mide la sensibilidad de la cantidad demandada
ante los cambios en los ingresos monetarios.
La elasticidad ingreso expresa los
desplazamientos de la curva de demanda.
Según el nivel de ingreso del consumidor la Elasticidad renta para un
bien es probable que varíe de manera considerable. Así un bien puede ser
un bien de lujo a niveles “bajos” de ingresos, un bien básico a niveles
“intermedios” y bien inferior a niveles “altos”. El hecho de que un bien
sea inferior o no depende del nivel de renta que estemos examinando. Es
de esperar la posibilidad de que las personas muy pobres consuman más un
producto determinado cuando aumenta su renta. Sin embargo, traspasado un
determinado punto probablemente la variación de la renta pueda llevarle
a considerar como inferior aquél bien que antes le era indispensable, y
consumirá menos.
Los productos que presentan una elasticidad
renta superior a cero se consideran bienes normales. En el
comportamiento real del mercado agropecuario se presentan en esta
clasificación, por trimestres, los siguientes: II/95 con relación al
I/95, frijoles; en el II/96 con relación al I/96, plátano; en el II/97
con relación al I/97, cítricos.
Dentro de los bienes normales están aquellos
cuya elasticidad es superior a la unidad, los que clasifican como bienes
de lujo. Los básicos que son aquellos cuya elasticidad renta se
encuentra en valores entre cero y uno, de los cuales —cosa que llama la
atención—, en la información evaluada en el presente estudio, no hay
ninguno clasificado como bien básico, como se puede apreciar en el Anexo
L.
Siendo los bienes del mercado agropecuario aquellos cuyo destino natural
es la satisfacción de las necesidades alimentarias —las que clasifican
en el orden de las necesidades primarias—, dentro de ellos, si bien no
aparecen bienes “básicos”, sí aparecen bienes de lujo. Ellos son, por
trimestres, en el I/95 con relación al IV/94, hortalizas y frijoles, en
el II/95 con relación al I/95, aves en pie; en el III/95 con respecto al
II/95, hortalizas, frijoles, aves en pie; en el IV/95 con relación al II/95,
tubérculos y raíces, hortalizas, arroz, frijoles, plátanos, cítricos,
cerdo en pieza y aves en pie; en el II/96 con respecto al I/96, aves en
pie; en el III/96 con relación al II/96, hortalizas, frijoles, cítricos
y aves en pie; en el IV/96 con relación al II/96, tubérculos y raíces,
cítricos y cerdo en piezas; en el I/97 con relación al IV/96, tubérculos
y raíces, plátanos y cerdo en piezas; en el II/97 con relación al I/97,
hortalizas, plátanos y cerdo en piezas; en el II/97 con respecto al II/97,
tubérculos y raíces, arroz, frijoles, plátanos, cerdo en piezas y aves
en pie.
La presencia de una elevada cantidad de los
principales bienes que se comercializan en el mercado agropecuario como
bienes de lujo es un síntoma que expresa la distorsión que en ese
mercado presentan las relaciones económicas que le debieran ser
“naturales”, en tanto que la lógica común se alarma con este
comportamiento en bienes que satisfacen necesidades primarias. No
obstante, ello es comprensible si consideramos que lo que nos muestra
este hecho es la importante carga que es para el consumidor la
adquisición de los bienes para la satisfacción de las necesidades
alimentarias, de tal modo que los elevados precios que mantienen estos
bienes, con la referencia antes señalada de la inflación y los
desproporcionados altos precios de los bienes de consumo industriales,
hacen que la demanda sobre ellos pueda ser modificada sólo a condición
de una elevación de la renta real del consumidor.
La elasticidad renta puede alcanzar valores negativos, lo que evidencia
que nos encontramos en presencia de bienes inferiores, ya que la
variación de su demanda es inversa al movimiento de la renta. Como tales
se comportan los anteriormente no relacionados como bienes de lujo, por
trimestres ellos son: I/95 con relación al IV/94, tubérculos y raíces,
arroz de consumo, plátano, cítrico, cerdo en pieza y aves en pie; II/95
con relación al I/95, tubérculos y raíces, hortalizas, arroz, plátano,
cítrico y cerdo en piezas; III/95 con relación al II/95, tubérculo y
raíces, arroz de consumo, plátano, cítrico y cerdo en piezas; IV/95 con
relación al III/95, no aparece ninguno; I/96 con respecto al IV/95,
tubérculos y raíces, hortalizas, arroz, frijoles, plátanos, cítricos,
cerdo en piezas y aves n pie; II/96 con relación al I/96, tubérculo y
raíces, hortalizas, arroz de consumo, frijoles, cítricos y cerdo en
piezas; II/96 con relación al II/96, tubérculos y raíces, arroz,
plátanos y cerdo en piezas; IV/96 con relación al III/96, hortalizas,
arroz, frijoles, plátanos y aves en pie; I/97 con respecto al IV/96,
hortalizas, arroz, frijoles, cítricos y aves en pie; II/97 con relación
al I/97, tubérculos y raíces, arroz, frijoles y aves en pie; en el III/97
con respecto al II/97, hortalizas y cítricos.
El comportamiento apreciado aquí nos evidencia
nuevamente el hecho de que la carga que representan los bienes
alimentarios en el presupuesto para el consumo personal es elevada, ya
que la presencia de un discreto incremento de la renta —de la que en el
período analizado no hay cambios espectaculares, como puede apreciarse
en el Anexo J—, hace que sí se modifique la demanda de productos del
mercado agropecuario, lo más probable, por la posibilidad de adquirir
otros bienes alimentarios que pueden ser sustitutivos de los que se
comercializan en el mercado objeto de análisis. Aquí comienza a
evidenciarse la presencia de nexos invisibles que se establecen entre
los distintos mercados, aun y cuando por el tratamiento oficial que se
le pueda dar, desde el punto de vista del mecanismo económico de la
gestión en la sociedad, estos mercados se hallen disociados el uno del
otro.
Dado que en la vida real el consumo de bienes puede aumentar o disminuir
cuando aumenta la renta es tranquilizador saber que la teoría económica
prevé ambas probabilidades.
ELASTICIDAD CRUZADA DE LA DEMANDA:
La elasticidad cruzada de la demanda nos expresa
cómo afectan al comportamiento de la demanda de un bien las
modificaciones de los precios en otros bienes relacionados. En el
análisis es preciso considerar no sólo los números que ofrecen los
cálculos acerca de la correlación de los bienes, a partir de preceptos
dietéticos, sino también las costumbres y la cultura común que predomina
en la sociedad. Cuando los valores de la elasticidad cruzada resultan
números positivos, los bienes son sustitutos, y los negativos refieren
bienes complementarios. El valor de cero significa que no hay vínculos
que correlacione a los bienes examinados, que en el análisis efectuado,
ninguno se comporta de ese modo.
En el análisis (Ver Anexo L) de la sensibilidad
de la demanda de arroz a las modificaciones del precio de los tubérculos
y raíces se aprecia que de los doce trimestres analizados, en siete se
comportan como un bien complementario; y en el análisis inverso en ocho
aparecen como complementarios. Al comparar el arroz con los frijoles, en
nueve trimestres aparecen como sustitutos, y a la inversa en seis
trimestres aparecen como sustitutos y en los restantes seis como
complementarios. El análisis para cerdo en piezas con respecto a aves en
pie nos expresa que en siete trimestres se comportan como sustitutos y
en cuatro como complementarios, mientras que a la inversa en nueve son
sustitutos y en dos complementarios.
Como se puede apreciar, no siempre la realidad se desenvuelve según se
presupone. El arroz pudiera parecer como un bien que requiere del frijol
como complemento, sin embargo predomina su comportamiento como un bien
sustituto.
RESUMEN DEL ANÁLISIS DE LA ELASTICIDAD
El análisis de la sensibilidad de la demanda a
los distintos factores es de gran significado, tanto para los
productores y comercializadores de los bienes y servicios, como para el
nivel jerárquico al que le corresponde dictaminar sobre los términos de
la política económica, bien sea fiscal o monetaria.
La elasticidad precio de la demanda aporta
información sobre lo conveniente o no de proceder a una modificación de
los precios, por el efecto que puede acarrear sobre la demanda y,
consecuentemente sobre los ingresos que aportarán las ventas, según el
desplazamiento de la demanda.
La elasticidad renta nos informa sobre el papel
de un bien o grupo de bienes en el ingreso de la población; pero también
sobre cómo la demanda puede aportar ajustes de precios según los niveles
de ingresos de los demandantes. Ello es significativo, sobre todo, en
términos de la proyección de la política económica de gobierno, sobre
todo en términos de expansión o contracción fiscal y en términos de
oferta monetaria.
La presencia de una elasticidad precio
preponderantemente elástica hace evidente que cualquier medida que
propenda a la reducción del precio de los bienes puede llevar a un
incremento de la demanda de tal modo que los niveles de ingreso de los
productores y comercializadores se incrementan. Lógicamente, que esa
medida no puede ser de tipo administrativa con una disposición que ponga
techo a los precios para que estos no se eleven, pues sus consecuencias
serían las inversas. Se trata de adoptar medidas que, al provocar la
reducción de los costos involucrados —bien sea de los insumos, o de los
bienes y servicios que entran en la formación del costo—, lleven a que
el propio productor y comercializador de los bienes, esté interesado en
la reducción del precio. Ello consecuentemente tributaría al incremento
de la renta real de los consumidores, sin la necesidad del lanzamiento
de más dinero a la circulación, y provocaría una mejor satisfacción de
las necesidades de los consumidores, con un consecuente incremento del
nivel de vida y de bienestar material de la población.
CONCLUSIONES
El mercado agropecuario contribuye a la
satisfacción de las necesidades alimentarias domésticas de la población
en un monto que, aunque no determinado en el presente estudio, no
resulta nada despreciable. Esta circunstancia hace necesario que se
preste especial atención al comportamiento que distingue a las
relaciones en esta sensible área del bienestar popular, las cuales —dado
el retraso que presenta la oferta con relación a la demanda— exigen de
rigor técnico, lejos de cualquier empirismo por muy voluntarioso que
éste sea, para poder alcanzar en un breve plazo los resultados que puede
aportar en términos de crecimientos productivos, de rendimientos, de
eficiencia y de incidencia en la elevación del nivel de vida en general
y alimentario en particular de la población.
En el seguimiento al mercado agropecuario es
preciso considerar que, dado el efecto que otras formas organizativas
del mercado tienen sobre el consumidor, éste es más exigente y comienza
a ser selectivo y, además, cuenta con otras alternativas, estén estas o
no a su alcance inmediato. Esto hace que no sea posible considerar al
consumidor del mismo modo que como se le ha caracterizado
tradicionalmente en condición de “usuario” desde el mercado del comercio
estatal.
Aunque la aparición del mercado agropecuario
marca una importante apertura a la cuestión de la elección a partir de
la restricción presupuestaria, todavía es muy estrecha la diversidad del
surtido, a pesar del discreto crecimiento que se le observa.
Si bien la cantidad nominal de oferentes es bastante extendida para el
volumen de actividad que se ejerce, por lo que son clasificables en
pequeños productores o intermediarios, estos se agrupan en dos polos
distinguibles: Estatal y Privado.
Dada la avidez de bienes de alimentación que está presente en nuestra
sociedad, conjugado con una relativa ausencia de recursos para la
producción, y sobre todo de incentivos, los bienes de consumo
alimenticio representen un gran peso de la renta disponible para el
consumo. Por esta razón ello es un elemento importante a considerar en
los marcos de la definición de políticas económicas, ya que una palanca
fundamental, entre otras, para provocar un crecimiento de la oferta de
bienes —orientado a la elevación del bienestar— en este mercado, reside
en el incremento de la renta al nivel de toda la sociedad. A ello pueden
tributar medidas de expansión fiscal como puede ser la elevación de los
ingresos nominales de los empleados en el sector estatal dentro de
determinados límites, contrariamente de lo que se presume en el sentido
de que ello se traduciría en la elevación del exceso de liquidez.
El efecto de la diferenciación del sistema impositivo sobre la oferta en
el mercado ha producido un resultado favorable para estimular el
incremento de las ofertas en la capital de provincia, que cuenta con
menos posibilidades de oferta por poseer menos productores próximos al
mercado de realización.
Se aprecia, por el estudio realizado que en las
épocas o temporadas cíclicas de cosechas, su comienzo o terminación,
marcan el comportamiento de la oferta y la demanda. Sin embargo, ello no
es la condicionante de algunos fenómenos que se observan como son los
cambios del comportamiento del mercado en los finales de año, en
particular en 1995, cuando se manifiesta un nivel atípico de las
principales variables involucradas en el análisis, en particular la
cantidad y el precio. En esos momentos los volúmenes realizados se han
incrementado sensiblemente por la presión administrativa sobre empresas
estatales para que, bien de su producción fundamental, en el caso de las
del sector agropecuario, o de la producción complementaria como los
autoconsumos de otras, participaran aportando a la venta de productos.
Ello ha tenido un efecto, en términos físicos de bienes realizados, nada
despreciable; pero el efecto económico que era de esperar —la reducción
del precio y con ello el incremento del ingreso real de la población— no
se ha presentado, como daría la lógica del mercado. Mas bien se observa
o bien la conservación del precio o un ligero incremento.
Lo antes apuntado hace ver que el mercado
agropecuario para la empresa estatal ha aparecido como un área donde se
puede lograr equilibrar su situación económico financiera, lo que puede
llegar a convertirse —y de hecho lo ha sido— en un recurso para cubrir
insuficiencias en la eficiencia de su gestión económica.
El comportamiento de algunos bienes como de lujo, así como la presencia
de fenómenos como los bienes Giffen y los valores negativos en la
elasticidad renta son expresión, en su conjunto, de la inmadurez que aún
caracteriza a esta relación de mercado casi recién surgida, pero también
evidencia el efecto de las irregularidades de las demás áreas del
mercado en la sociedad. Si bien no constituyen disposiciones que estén
oficialmente normadas para el mercado agropecuario —como la venta a un
nivel de precios que duplique el costo como el caso del mercado en
moneda libremente convertible, o como el cambio de monedas a un nivel
que es más de 20 veces superior a la tasa de cambio oficial o los
precios “diferenciados” de las “ventas liberadas”, y otros—, ellos si
afectan al comportamiento de las categorías y variables del mismo como
son los precios y las cantidades ofertadas.
RECOMENDACIONES
Resulta una necesidad para el funcionamiento del
mercado agropecuario en la dirección que tribute a la elevación de
bienestar material de la población que se despliegue una política
económica activa orientada a favorecer el desarrollo de las inversiones
en la elevación de los niveles de producción y rendimiento de la gestión
económica y productiva en el sector de la producción de alimentos. En
esta dirección un aspecto a considerar como criterio orientador es el
referido a la distancia que se presenta entre las necesidades en bienes
de este mercado y los niveles que hoy están dispuestos a ofertar los
productores e intermediarios.
El completamiento de las relaciones del mercado
en la sociedad, con el aseguramiento de la comercialización de los
bienes de inversión que requiere la producción de alimentos —insumos
como semillas certificadas, abonos y fertilizantes, instrumentos de
trabajo, tecnologías, créditos o préstamos financieros, combustibles,
bienes de capital, etc.—, pueden convertirse en un importante incentivo
para elevar los rendimientos y la oferta que tribute al logro del
equilibrio entre la oferta y la demanda.
La presencia de los elevados precios sobre los
bienes ofertados, en relación con los niveles de renta disponibles para
el consumo de los demandantes hacen preciso considerar la necesidad de
que el mercado agropecuario eleve sus niveles de eficiencia u reduzca
los precios; pero ello está vinculado al nivel de precios que poseen los
bienes y el propio dinero en los demás mercados de bienes, servicios y
de activos financieros.
Tributar el desarrollo de una cultura de
servicio dentro del mercado agropecuario, en lo que las exigencias
fiscales y sanitarias pueden desempeñar un importante papel, son
factores que provocan que el mercado agropecuario pueda alcanzar un
nivel de desempeño más elevado brindando un mejor servicio al consumidor
y buscando otros referentes de la competencia que no sea exclusivamente
el precio.
El despliegue de una política gubernamental tendente a la elevación de
la eficiencia de la empresa estatal, de modo que ello halle reflejo en
el crecimiento de la producción social y consecuentemente en los niveles
de la renta, es un factor de importancia para lograr el efecto necesario
en la reducción de los precios.
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