Perspectiva Laica y Católica sobre el cambio climático y el medio ambiente

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PERSPECTIVA LAICA Y CATÓLICA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL
MEDIO AMBIENTE
LAY AND CATHOLIC PERSPECTIVE ON CLIMATE CHANGE AND THE
ENVIRONMENT
Víctor Manuel Castillo Caballero
RESUMEN
El objetivo del presente artículo es poner a la vista del lector, la perspectiva de las
autoridades laicas de todo el mundo, en lo relativo a la problemática ambiental y
ecológica que vivimos en la actualidad, contrastando las propuestas de solución
que plantean los gobiernos, los científicos y la sociedad civil en general, con el
punto de vista de la religión católica.
En el artículo se hace referencia somera a los principales acuerdos políticos que
han celebrado los jefes de Estado y gobiernos ante la ONU desde el año 1972 en
materia ambiental, incluyendo el cambio climático antropogénico.
Continuamos con el pronunciamiento del actual Jefe del Estado Vaticano, el Papa
Francisco, quien a mediados del año 2015 dio a conocer al mundo católico su
perspectiva religiosa ante la problemática en comento, mediante la Carta Encíclica
Laudato , sobre el Cuidado de la Casa Común, documento con el que trata de
incidir en la conciencia humana de católicos y no católicos, para salvar la vida de
nuestro planeta.
ABSTRACT
The aim of this article is to focus the attention of the reader, the perspective of
secular authorities around the world, with regard to environmental and ecological
problems which we live today, contrasting the proposed solutions posed by
governments, scientists and civil society in general, in view of Catholicism.
In the brief article the main political agreements between themselves heads of
state and government at the UN since 1972 in environmental matters, including
anthropogenic climate change referenced.
We continue with the pronouncement of the current Head of State Vatican, Pope
Francis, who in mid-2015 unveiled to the world Catholic religious perspective to the
problems in question, by Laudato Yes Encyclical Letter on the Common Home
Care, document that tries to influence human consciousness of Catholics and non-
Catholics, to save the life of our planet.
2
PALABRAS CLAVE:
Cambio climático. Encíclica. Laudato. Medio ambiente.
KEYWORDS
Climate change. Encyclical. Laudato. Environment.
SUMARIO / 1. Introducción / 2. Preocupación global ante los problemas ambientales / 3.
Estudios científicos ecológico-ambientales / 4. Personalidad jurídica de la Santa Sede / 5.
Encíclica Papal Laudato Sí / 6. Conclusión
1. Introducción
La degradación del medio ambiente en el mundo, es un hecho que la humanidad
no puede seguir negando; este fenómeno ha puesto al descubierto importantes
consideraciones, políticas, ecológicas, ambientales, económicas, sociales y
religiosas que han motivado la investigación científica para conocer el
comportamiento del medio ambiente; sus cambios naturales y los provocados por
el hombre; y por otro lado, la propuesta internacional de implementar instrumentos
jurídico-políticos para regular las practicas ambientales a nivel global.
Ante el fracaso laico de regular la conducta del hombre para atemperar el
daño ambiental y ecológico de nuestro planeta, el líder espiritual de la religión
católica, el Papa Francisco, intenta concientizar a los feligreses católicos mediante
la Encíclica Laudato , con lo que intenta incidir mediante la fe religiosa en la
conducta interna de los fieles para salvar la biósfera del ecocidio.
El presente artículo, tiene como finalidad, hacer un breve esbozo de los
principales acuerdos suscritos ante la ONU por gobiernos y jefes de estado de
todo el mundo para atemperar el deterioro ambiental, y comentar brevemente la
Encíclica papal Laudato Sí.
2. Preocupación Global ante los Problemas Ambientales
En 1972 el medio ambiente se convirtió en una cuestión de importancia
internacional, cuando se celebró en Estocolmo, Suecia: la Conferencia de las
3
Naciones Unidas sobre el Medio Humano. A continuación citamos uno de los 26
principios rectores sobre el tema para que el lector conozca el contenido de los
primeros esfuerzos realizados por la comunidad internacional en materia de
derecho ambiental internacional:
Principio XXVI. Todos los países, grandes o pequeños, deben ocuparse, con un
espíritu de cooperación y en pie de igualdad, de las cuestiones internacionales
relativas a la protección y mejoramiento del medio. Es indispensable cooperar,
mediante acuerdos multilaterales o bilaterales o por otros medios apropiados,
para controlar, evitar, reducir y eliminar eficazmente los efectos perjudiciales que
las actividades que se realicen en cualquier esfera puedan tener para el medio,
teniendo en cuenta debidamente la soberanía y los intereses de todos los
Estados.1
En los años siguientes, las actividades de las naciones se encaminaron a
incluir el medio ambiente en los planes de desarrollo y en los procesos de
adopción de decisiones; se avanzó respecto a cuestiones científicas y técnicas; en
lo político se siguió cuestionado la degradación del medio ambiente; en ese inter
se fueron agravando entre otros problemas ambientales, el agotamiento de la
capa de ozono, el calentamiento de la tierra y la degradación de los bosques.
En 1983 las Naciones Unidas establecieron la Comisión Mundial sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo, misma que tuvo la encomienda de elaborar un
programa encaminado a adoptar un cambio de conducta mundial para preservar
el medio ambiente, el resultado fue el Informe Brundtland, del cual dice Raúl
Brañes:
Es mérito del informe Brundtland la difusión que ha tenido en todo el
mundo la idea de “desarrollo sostenible”, que es una propuesta de “eco-
desarrollo”.2
1 Quintana Valtierra, Jesús, Derecho Ambiental Mexicano, México, Porrúa, 2000, p. 308.
2 Brañes, Raúl, Manual de Derecho Ambiental Mexicano, FCE, México, 2012, 3a reimpresión, p. 70.
4
Como consecuencia del Informe Brundtland, la Asamblea General de las
Naciones Unidas convocó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo.
La Conferencia, conocida como Cumbre para la Tierra, se celebró en Río
de Janeiro, Brasil del 3 al 14 de junio de 1992, proclamando como principios
rectores, entre otros, los siguientes:
II. De conformidad con la Carta de la Naciones Unidas y los principios del
derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de aprovechar sus
propios recursos según sus propias políticas ambientales y de desarrollo y la
responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro su jurisdicción
o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de
zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional.
IV. Con el fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio
ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá
considerarse en forma aislada.3.
Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible. De
Estocolmo a Río de Janeiro a Johannesburgo. Así se intituló cumbre mundial a 20
años de haber iniciado la lucha contra el deterioro ambiental y ecológico mundial;
a continuación trascribimos los 2 puntos que consideramos importantes para el
tema que nos ocupa:
Nosotros, los representantes de los pueblos del mundo, reunidos en la
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo (Sudáfrica) del
2 al 4 de septiembre de 2002, reafirmamos nuestro compromiso en pro del
desarrollo sostenible.
8. Hace 30 años, en Estocolmo, nos pusimos de acuerdo sobre en que era
apremiante la necesidad de abordar el problema del deterioro ambiental. Hace
10 años, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, convenimos en que la protección del
medio ambiente, el desarrollo social y el desarrollo económico eran
fundamentales para lograr el desarrollo sostenible basado en los principios de
3 Agenda Ecológica Federal 2013, Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo, México,
Ediciones Fiscales ISEF.
5
Río. Para alcanzar este objetivo, aprobamos un programa de alcance mundial
titulado “Programa 21” y la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo, a los cuales reafirmamos hoy nuestra adhesión. La Conferencia de
Río constituyó un hito importante que permitió establecer un nuevo plan de
acción para el desarrollo sostenible.
Los grandes problemas que debemos resolver:
13. El medio ambiente mundial sigue deteriorándose. Continúa la rdida de
biodiversidad; siguen agotándose las poblaciones de peces; la desertificación
avanza cobrándose cada vez más tierras fértiles; ya se hacen evidentes los
efectos adversos del cambio del clima; los desastres naturales son más
frecuentes y más devastadores, y los países en desarrollo se han vuelto más
vulnerables, en tanto que la contaminación del aire, el agua y los mares sigue
privando a millones de seres humanos de una vida digna.4
La cuarta reunión en materia medio ambiental, convocada por la ONU la
denominaron: Río + 20; de la que a continuación se transcribe la siguiente nota:
«Rio+20» es el nombre abreviado de la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Desarrollo Sostenible, en que tuvo lugar en Río de Janeiro, Brasil (del 20
al 22 de junio de 2012), veinte años después de la histórica Cumbre de la Tierra
en Río en 1992. Río +20 fue también una oportunidad para mirar hacia el mundo
que queremos tener en 20 años.
En la Conferencia Río +20, los líderes mundiales, junto con miles de participantes
del sector privado, las ONG y otros grupos, se unieron para dar forma a la
manera en que puede reducir la pobreza, fomentar la equidad social y garantizar
la protección del medio ambiente en un planeta cada vez más poblado.
Las conversaciones oficiales se centraron en dos temas principales: cómo
construir una economía ecológica para lograr el desarrollo sostenible y sacar a
la gente de la pobreza, y cómo mejorar la coordinación internacional para el
desarrollo sostenible.5
4 Naciones Unidas, Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible, Desde nuestro origen hasta
el futuro, Departamento de asuntos económicos y sociales, (Base de datos en línea), Disponible en: ,
http://www.un.org/spanish/esa/sustdev/WSSDsp_PD.htm
5 Naciones Unidas, El futuro que queremos, ¿Qué es Río +20?, (Base de datos en línea), Disponible en:
http://www.un.org/es/sustainablefuture/about.shtml
6
3. Estudios científicos ecológico-ambientales
El Informe Stern. La verdad sobre el cambio climático; es un estudio que recaba
múltiples pruebas científicas, que demuestran que el cambio climático es una
grave amenaza mundial y que exige una respuesta global urgente.
El citado estudio fue anunciado por el Ministro de Hacienda británico en julio
del año 2005, el plazo de invitación a las colaboraciones con el informe estuvo
abierto desde el 10 de octubre de 2005 hasta el 15 de enero de 2006.
Por la importancia del informe Stern, nos permitimos hacer las siguientes
citas, que corresponden al enfoque general del Informe, algunos resultados de la
investigación y conclusiones:
Durante la elaboración del informe, Sir Nicholas y los miembros del equipo
visitaron una serie de países e instituciones clave, como Brasil, Canadá, China, la
Comisión Europea, Francia, Alemania, India, Japón, México, Noruega, Rusia,
Sudáfrica y Estados Unidos. Las visitas y el trabajo realizado en el Reino Unido
implicaron una amplia gama de interacciones con economistas, científicos,
políticos, empresas y ONG.6
El presente informe adopta una perspectiva internacional de la economía del
cambio climático. El cambio climático es una cuestión global que precisa de una
respuesta igualmente global. La ciencia nos dice que las emisiones tienen iguales
efectos, surjan de surjan. La implicación de esto en el terreno económico es que
nos hallamos clara e inequitativamente ante un problema de acción colectiva
internacional, con todas las consabidas dificultades a la hora de generar acciones
coherentes y de impedir conductas de free riding. Se trata de un problema, pues
que requiere de cooperación y liderazgo internacionales.7
Mensajes centrales. El cambio climático amenaza los elementos básicos de la vida
de las personas de todo el mundo: el acceso al agua, los alimentos y la salud, y el
6 Stern, Nicholalas, El Informe Stern, La verdad sobre el cambio climático, Trad. Albino Santos (1ª parte) y
Joan Vilaltella (2a parte) Barcelona, España. Paidós Ibérica, S.A., 2007, p. 14.
7 op. cit.; p. 18.
7
uso de la tierra y del medio ambiente. De proseguir la tendencia actual, las
temperaturas mundiales medias podrían aumentaren 2-3 °C durante los próximos
cincuenta años, lo que provocaría múltiples consecuencias graves, a menudo, en
forma de problemas relacionados con el agua, como podría el aumento de la
frecuencia de las sequías y de las inundaciones.8
El agua. El deshielo permanente de los glaciares y la pérdida de las nieves de alta
montaña hará aumentar el riesgo de inundaciones durante la estación húmeda y
amenazara las reservas y el suministro de agua durante la estación seca para una
sexta parte de la población mundial (lo que, hoy en a, equivaldría a más de 1.000
millones de personas).9
La alimentación. En las regiones tropicales, incluso dosis reducidas de
calentamiento provocarán descenso en la productividad agrícola. En latitudes más
próximas a los polos, puede que los rendimientos de los cultivos aumenten
inicialmente a incremento moderados de temperatura, pero luego también
decaerán. El ascenso de las temperaturas causará descensos sustanciales en la
producción cerealista de todas las regiones del mundo, especialmente, si el efecto
fertilizante del dióxido de carbono es más reducido de lo que se cra
anteriormente, según sugieren algunos estudios recientes.10
La salud. El cambio climático incrementará las muertes por malnutrición y estrés
térmico en todo el mundo. También podrían extenderse aún más las
enfermedades transmitidas por un vector, como la malaria y el dengue, de no
implantarse medidas eficaces de control. En latitudes muy altas, decrecerán las
muertes por causas relacionadas con el frío.11
El terreno. La elevación del nivel del mar incrementará las inundaciones costeras,
hará aumentar los costes de la protección del litoral, provocará la perdida de
humedales y pantanos, y la erosión de las costas, y acelerará la intrusión del agua
salada en las superficies del terreno y en las aguas subterráneas.12
Las infraestructuras. Los daños que las tormentas producen en las infraestructuras
aumentarán sustancialmente a incrementos mínimos en la intensidad de los
episodios meteorológicos. Los cambios en las condiciones del terreno (producidos
por las sequías o el detrimento del permafrost) influirán en la estabilidad de los
edificios.13
8 op. cit.; p. 33.
9 op. cit.; p. 49.
10 op. cit.;, p. 55.
11 op. cit.; p. 67.
12 op. cit.; p. 73.
13 op. cit.; p. 77.
8
El medio ambiente. Es probable que el cambio climático se produzca tan
rápidamente que muchas especies no tengan tiempo de adaptarse a él. Según un
estudio, se estima que, si se produce un calentamiento global de C, entre el 15
y el 40% de las especies tendrán que enfrentarse a la extinción. El intenso
aumento de la sequedad atmosférica en torno a la cuenca del Amazonas que
prevén algunos modelos climáticos supondría la extinción paulatina de la masa
forestal con mayor biodiversidad del planeta.14
Conclusión. El cambio climático tendrá un impacto cada vez más serio sobre la
población de todo el mundo y el riesgo de cambios bruscos y a gran escala a
mayores temperaturas no dejará de crecer.15
Implicaciones del cambio climático para el desarrollo.
Mensajes centrales. El cambio climático supone una amenaza real para el mundo
en as de desarrollo. Si no se le impone control alguno, se convertirá en un
complicado escollo para la reducción continuada de la pobreza.16.
Sensibilidad. Las economías en vías de desarrollo son muy sensibles a los efectos
directos del cambio climático debido a su fuerte dependencia de la agricultura y de
los ecosistemas, a su rápido crecimiento demográfico (que concentra a millones de
habitantes en barrios marginales y asentamientos improvisados fuera de la
legalidad) y a unos niveles bajos de salud.17
Movimiento de población y riesgo de conflicto. La mayor escases de recursos, la
desertización, el riesgo de sequía e inundaciones, y el aumento del nivel del mar
podrían empujar a millones de personas a emigrar; una forma de adaptación
individual y de último recurso para estos seres humanos, pero que podría resultar
muy costosa tanto para ellos como para el mundo.18
Costes del cambio climático en los países desarrollados.
Mensajes centrales. El cambio climático tendrá algunos efectos positivos para
ciertos países desarrollados mientras los niveles de calentamiento se mantengan
moderados, pero resultará muy perjudicial con las temperaturas (más elevadas)
que se prevé que experimente el planeta durante la segunda mitad del presente
siglo. Pág.19
Efectos sobre la riqueza y la producción. El cambio climático tendrá algunas
consecuencias positivas para algunos países desarrollados mientras los niveles de
14 op. cit.;, p. 79.
15 op. cit.; p. 88.
16 op. cit.; p.91.
17 op. cit.; p. 97.
18 op. cit.; p. 133.
19 op. cit.; 145.
9
calentamiento sean moderados, pero es probable que resulte muy perjudicial a la
larga en vista de los aumentos de temperatura mucho mayores que amenazan con
calentar aún más el mundo durante la segunda mitad del presente siglo (y más
allá) si las emisiones no dejan de crecer.20
Efectos de los sucesos extremos. Los costes de los efectos meteorológicos
extremos, como la tormenta, las inundaciones, las sequías y las olas de calor; se
incrementarán rápidamente a mayores temperaturas, lo que potencialmente
contrarrestaría algunos de los beneficios iniciales del cambio climático, solo los
costes de esa meteorología extrema podrían alcanzar el 0,5-1% del PIB mundial
para mediados de este siglo y no dejarían de crecer a medida que el mundo
continúe calentándose.21
Cálculo del coste global del cambio climático: un análisis de la utilidad esperada.
Siendo realistas, y dada la inercia del propio sistema climático en las condiciones
actuales, ahora mismo ya solo es posible evitar una pequeña fracción del coste del
cambio climático previsto entre año y el 2050.22
Hacia un objetivo para la política del cambio climático.
Mensajes centrales. Reducir los impactos adversos previstos del cambio climático
es a su vez factible y extremadamente deseable.
Ciencia y economía sugieren que una comprensión internacional común de los
objetivos deseados de las políticas del cambio climático sería un valioso
fundamento para la actuación.23
Estableciendo objetivos para la actuación. Habiendo dado argumentos para la
actuación enérgica, queda el desafío de formular objetivos más específicos, de
modo que el cambio climático de origen humano sea frenado y llegue a quedar
detenido sin costes innecesarios.24
4. Personalidad Jurídica de la Santa Sede
El jurista Carlos Arellano García, en su libro intitulado: Primer Curso de Derecho
Internacional Privado, da cuenta del reconocimiento jurídico internacional del
Estado de la Ciudad del Vaticano.
La Santa Sede es la jurisdicción del Papa, jefe de la Iglesia Católica, quien
jerárquicamente está en el pináculo del conglomerado sacerdotal y del conjunto
20 op. cit.; p. 147.
21 op. cit.; p. 161.
22 op. cit.; p. 210.
23 op. cit.; p. 229.
24 op. cit.; p. 238.
10
de fieles que profesan la religión católica. La representación de la Iglesia católica
la tiene el Papa. Quien actúa a nombre de la Iglesia Católica y a nombre de
Ciudad Estado del Vaticano.
La palabra: sede, procede del vocablo latino sedes y significa silla, asiento.
Es el asiento o trono de un prelado. La Santa Sede es la jurisdicción del Papa y
el Papa tiene jurisdicción en todo el mundo. Por supuesto esta jurisdicción es en
cuanto a la religión católica.
El Estado de la Ciudad del Vaticano es un Estado soberano constituido por
los acuerdos de Letrán, firmados el 11 de febrero de 1929 entre la Santa Sede y
el Gobierno italiano. Está situado dentro de la superficie urbana de Roma, su
extensión es de 0.44 km2 y su población es de mil habitantes aproximadamente.
El jefe del Estado es el Papa, que dispone del Poder Ejecutivo, Legislativo y
Judicial y ejerce su soberanía por conducto de una Comisión Pontificia presidida
por un Cardenal y un Gobernador.
Desde el punto de vista histórico, conviene anotar que la personalidad
jurídica de la Santa Sede y de representante máximo que es el Papa, ha sido
reconocida desde la Edad Media. El Papa tenía desde entonces el doble papel
de Sumo Pontífice o dirigente spiritual de la Iglesia Católica y el de jefe de los
Estados Pontificios.25
Origen etimológico de la palabra Papa:
Del latín tardío papa o papas, y estos del gr. pápas ‘sacerdote’, ‘obispo’,
también ’papá’. m. Sumo pontífice romano, Vicario de Cristo, sucesor de san
Pedro en el gobierno universal de la iglesia católica, de la cual es cabeza visible, y
padre espiritual de todos los fieles26.
El día 17 de abril de 2015, el Vaticano publicó en su portal de internet él
Anuario Pontificio de 2015, en el que da cuenta de las últimas estadísticas de
la Iglesia y el número de católicos que hay en el mundo en cada país, según datos
que fueron recogidos a finales de 2013.
Actualmente hay 1,254 millones de católicos en todo el mundo, 12% más que en
2005, y representan el 17.7 % de la población global.
25 Arellano García, Carlos, Primer curso de Derecho Internacional Público, México, Porrúa, 2006, p.353-354.
26 Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, XXIII Edición, (base de datos en línea), Madrid,
Octubre de 2014, Disponible en: http://dle.rae.es/?w=encclica&m=form&o=h
11
Desde 2005 y hasta 2013, la población mundial creció de 6,463 a 7,094 millones;
el porcentaje de católicos creció en este mismo periodo del 17,3 al 17,7 %.
Distribución de los católicos en el mundo: América 49%. Europa 22,9%.
Asia 10,9%. África 16,4% y, Oceanía 0,8%.27
5. Encíclica Papal, Laudato Sí
El líder espiritual de los católicos en el mundo, el Papa Francisco, el día 18 de
junio de 2015 dio a conocer la perspectiva religiosa ante la problemática
ecológica-ambiental que vivimos y, la crisis de valores humanos y espirituales, por
lo que a través de la Carta Encíclica Laudato , sobre el Cuidado de la Casa
Común, el Papa exhorta a todos los seres humanos a reflexionar y regular nuestra
conducta interna y externa para nuestro bienestar común; es decir a la humanidad
a encontrar el equilibrio entre nuestra interioridad y el medio ambiente.
Etimología de la palabra encíclica:
Del latín tardío encíclica [charta], y este del gr. Epistolé; literalmente ‘carta
general´. f. carta solemne que dirige el Sumo Pontífice a todos los obispos y fieles
del orbe católico.28
La Carta Encíclica Laudato , del Papa Francisco, Sobre el Cuidado de la
Casa Común, contiene 246 puntos y se firmó el domingo de pentecostés, la
Encíclica da comienzo con el cántico de las criaturas de San Francisco de Asís,
para a continuación lamentar el daño que con nuestros pecados hacemos en la
hermana agua, hermana tierra; a continuación citamos textualmente el contenido
introductorio y la interpretación de los 6 capítulos de la Encíclica que publica en el
portal digital Infovaticana:
27 Álvaro de Juana, Estas son las cifras oficiales de los católicos en el mundo, (periódico electrónico) Vaticano
17 de abril 2015, disponible en: https://www.aciprensa.com/noticias/estos-son-los-numeros-de-los-
catolicos-en-el-mundo-segun-anuario-pontificio-2015-40519/
28 Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, XXIII Edición, (base de datos en línea),
Madrid, Octubre de 2014, Disponible en: http://dle.rae.es/?w=encclica&m=form&o=h
12
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés,
del año 2015, tercero de mi Pontificado
.
1. «Laudato si’, mi’ Signore » « Alabado seas, mi Señor », cantaba san
Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa
común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y
como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: « Alabado seas, mi
Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y
produce diversos frutos con coloridas flores y hierba ».
2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso
irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos
crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a
expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado,
también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el
suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres
más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que
« gime y sufre dolores de parto » (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos
somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los
elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y
restaura.
Nada de este mundo nos resulta indiferente.
3. Hace más de cincuenta años, cuando el mundo estaba vacilando al filo de una
crisis nuclear, el santo Papa Juan XXIII escribió una encíclica en la cual no se
conformaba con rechazar una guerra, sino que quiso transmitir una propuesta de
paz. Dirigió su mensaje Pacem in terris a todo el « mundo católico », pero
agregaba « y a todos los hombres de buena voluntad ». Ahora, frente al deterioro
ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta. En mi
exhortación Evangelii gaudium, escribí a los miembros de la Iglesia en orden a
movilizar un proceso de reforma misionera todavía pendiente. En esta encíclica,
intento especialmente entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa
común.
4. Ocho años después de Pacem in terris, en 1971, el beato Papa Pablo VI se
refirió a la problemática ecológica, presentándola como una crisis, que es « una
consecuencia dramática » de la actividad descontrolada del ser humano: «
Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el
riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación ». También
habló a la FAO sobre la posibilidad de una « catástrofe ecológica bajo el efecto
de la explosión de la civilización industrial », subrayando la « urgencia y la
necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad », porque
« los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más
sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van
13
acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva
contra el hombre ».
5. San Juan Pablo II se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En
su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece « no percibir otros
significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los
fines de un uso inmediato y consumo ». Sucesivamente llamó a una conversión
ecológica global. Pero al mismo tiempo hizo notar que se pone poco empeño
para « salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ecología humana
».6La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no sólo
le encomendó el mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que
debe ser protegido de diversas formas de degradación. Toda pretensión de
cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en « los estilos de vida, los
modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que
rigen hoy la sociedad ». El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral
y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar
atención al mundo natural y « tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su
mutua conexión en un sistema ordenado ».Por lo tanto, la capacidad de
transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base
de la donación originaria de las cosas por parte de Dios.
6. Mi predecesor Benedicto XVI renovó la invitación a « eliminar las causas
estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir los modelos
de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio
ambiente ». Recordó que el mundo no puede ser analizado sólo aislando uno de
sus aspectos, porque « el libro de la naturaleza es uno e indivisible », e incluye el
ambiente, la vida, la sexualidad, la familia, las relaciones sociales, etc. Por
consiguiente, « la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la
cultura que modela la convivencia humana ». El Papa Benedicto nos propuso
reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro
comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas.
Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la idea de que no
existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por lo cual la libertad
humana no tiene límites. Se olvida que « el hombre no es solamente una libertad
que él se crea por solo. El hombre no se crea a mismo. Es espíritu y
voluntad, pero también naturaleza ».Con paternal preocupación, nos invitó a
tomar conciencia de que la creación se ve perjudicada « donde nosotros mismos
somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad
nuestra y el consumo es sólo para nosotros mismos. El derroche de la creación
comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros,
sino que sólo nos vemos a nosotros mismos ».
Unidos por una misma preocupación.
14
7. Estos aportes de los Papas recogen la reflexión de innumerables científicos,
filósofos, teólogos y organizaciones sociales que enriquecieron el pensamiento
de la Iglesia sobre estas cuestiones. Pero no podemos ignorar que, también fuera
de la Iglesia Católica, otras Iglesias y Comunidades cristianas como también
otras religiones han desarrollado una amplia preocupación y una valiosa
reflexión sobre estos temas que nos preocupan a todos. Para poner lo un
ejemplo destacable, quiero recoger brevemente parte del aporte del querido
Patriarca Ecuménico Bartolomé, con el que compartimos la esperanza de la
comunión eclesial plena.
8. El Patriarca Bartolomé se ha referido particularmente a la necesidad de que
cada uno se arrepienta de sus propias maneras de dañar el planeta, porque, « en
la medida en que todos generamos pequeños daños ecológicos », estamos
llamados a reconocer « nuestra contribución pequeña o grande a la
desfiguración y destrucción de la creación ». Sobre este punto él se ha
expresado repetidamente de una manera firme y estimulante, invitándonos a
reconocer los pecados contra la creación: « Que los seres humanos destruyan la
diversidad biológica en la creación divina; que los seres humanos degraden la
integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de
sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres
humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados ».
Porque « un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y
un pecado contra Dios ».
9. Al mismo tiempo, Bartolomé llamó la atención sobre las raíces éticas y
espirituales de los problemas ambientales, que nos invitan a encontrar soluciones
no sólo en la técnica sino en un cambio del ser humano, porque de otro modo
afrontaríamos sólo los síntomas. Nos propuso pasar del consumo al sacrificio, de
la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, en una
ascesis que « significa aprender a dar, y no simplemente renunciar. Es un modo
de amar, de pasar poco a poco de lo que yo quiero a lo que necesita el mundo de
Dios. Es liberación del miedo, de la avidez, de la dependencia ». Los cristianos,
además, estamos llamados a « aceptar el mundo como sacramento de
comunión, como modo de compartir con Dios y con el prójimo en una escala
global. Es nuestra humilde convicción que lo divino y lo humano se encuentran
en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creación
de Dios, hasta en el último grano de polvo de nuestro planeta ».
San Francisco de Asís.
10. No quiero desarrollar esta encíclica sin acudir a un modelo bello que puede
motivarnos. Tomé su nombre como guía y como inspiración en el momento de mi
elección como Obispo de Roma. Creo que Francisco es el ejemplo por
excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con
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alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan
en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Él
manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más
pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa,
su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y
en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo
mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por
la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz
interior.
11. Su testimonio nos muestra también que una ecología integral requiere
apertura hacia categorías que trascienden el lenguaje de las matemáticas o de la
biología y nos conectan con la esencia de lo humano. Así como sucede cuando
nos enamoramos de una persona, cada vez que él miraba el sol, la luna o los
más pequeños animales, su reacción era cantar, incorporando en su alabanza a
las demás criaturas. Él entraba en comunicación con todo lo creado, y hasta
predicaba a las flores « invitándolas a alabar al Señor, como si gozaran del don
de la razón ». Su reacción era mucho más que una valoración intelectual o un
cálculo económico, porque para él cualquier criatura era una hermana, unida a él
con lazos de cariño. Por eso se sentía llamado a cuidar todo lo que existe. Su
discípulo san Buenaventura decía de él que, « lleno de la mayor ternura al
considerar el origen común de todas las cosas, daba a todas las criaturas, por
más despreciables que parecieran, el dulce nombre de hermanas ».20 Esta
convicción no puede ser despreciada como un romanticismo irracional, porque
tiene consecuencias en las opciones que determinan nuestro comportamiento. Si
nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la
maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en
nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del
consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus
intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo
que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo. La pobreza y
la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino
algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de
dominio.
12. Por otra parte, san Francisco, fiel a la Escritura, nos propone reconocer la
naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo
de su hermosura y de su bondad: « A través de la grandeza y de la belleza de las
criaturas, se conoce por analogía al autor » (Sb 13,5), y « su eterna potencia y
divinidad se hacen visibles para la inteligencia a través de sus obras desde la
creación del mundo » (Rm 1,20). Por eso, él pedía que en el convento siempre se
dejara una parte del huerto sin cultivar, para que crecieran las hierbas silvestres,
de manera que quienes las admiraran pudieran elevar su pensamiento a Dios,
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autor de tanta belleza. El mundo es algo más que un problema a resolver, es un
misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza.
Mi llamado.
13. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación
de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e
integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos
abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de
habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para
construir nuestra casa común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos
los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando
para garantizar la protección de la casa que compartimos. Merecen una gratitud
especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de
la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes
nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda
construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos
de los excluidos.
14. Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos
construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a
todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos
interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha
recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones
ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos
esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser
frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de
interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun
entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la
resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos
una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, « se
necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por
el abuso humano a la creación de Dios ». Todos podemos colaborar como
instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura,
su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades.
15. Espero que esta Carta encíclica, que se agrega al Magisterio social de la
Iglesia, nos ayude a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del
desafío que se nos presenta. En primer lugar, haré un breve recorrido por
distintos aspectos de la actual crisis ecológica, con el fin de asumir los mejores
frutos de la investigación científica actualmente disponible, dejarnos interpelar por
ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual como se
indica a continuación. A partir de esa mirada, retomaré algunas razones que se
desprenden de la tradición judío-cristiana, a fin de procurar una mayor coherencia
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en nuestro compromiso con el ambiente. Luego intentaré llegar a las raíces de la
actual situación, de manera que no miremos sólo los síntomas sino también las
causas más profundas. Así podremos proponer una ecología que, entre sus
distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo
y sus relaciones con la realidad que lo rodea. A la luz de esa reflexión quisiera
avanzar en algunas líneas amplias de diálogo y de acción que involucren tanto a
cada uno de nosotros como a la política internacional. Finalmente, puesto que
estoy convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino
educativo, propondré algunas neas de maduración humana inspiradas en el
tesoro de la experiencia espiritual cristiana.
16. Si bien cada capítulo posee su temática propia y una metodología específica,
a su vez retoma desde una nueva óptica cuestiones importantes abordadas en
los capítulos anteriores. Esto ocurre especialmente con algunos ejes que
atraviesan toda la encíclica. Por ejemplo: la íntima relación entre los pobres y la
fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la
crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología,
la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor
propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de
debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional
y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida. Estos
temas no se cierran ni abandonan, sino que son constantemente replanteados y
enriquecidos.29
Sandro Magister, colaborador de Infovaticana publicó en el portal de
internet del Vaticano, el análisis de la Encíclica del Papa Francisco, Laudato Si,
Sobre Ecología:
La encíclica, de 246 puntos y firmada el domingo de pentecostés, da comienzo
con el cántico de las criaturas de San Francisco de Asís, para a continuación
lamentar el daño que con nuestros pecados hacemos en la “hermana agua,
hermana tierra”.
El capítulo primero de la encíclica se titula “Lo que está ocurriendo en nuestra
casa”, y en él analiza Francisco “los cambios climáticos”, que afectan
especialmente a los países subdesarrollados, la cuestión del agua, la pérdida de
biodiversidad, el deterioro de la calidad de vida y las desigualdades planetarias,
concluyendo con la diversidad de opiniones al respecto. En este sentido, señala el
Papa en el punto 61 que “sobre muchas cuestiones la Iglesia no tiene una voz
definitiva, sino que debe promover debates científicos honestos”, aunque sostiene
29 Carta Encíclica, Laudato Sí, Del Santo Padre Francisco, Sobre el cuidado de la casa común, Disponible en:
http://www.infovaticana.com/2015/06/18/laudato-sii-en-espanol/
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que “basta mirar la realidad con sinceridad para ver que existe un grave deterioro
de nuestra casa común”.
El segundo capítulo se titula “El Evangelio de la Creación”, y versa sobre la luz de
la fe y la sabiduría del relato bíblico, alrededor del destino universal de los bienes.
Para el Papa “creyentes y no creyentes estamos hoy de acuerdo en que la tierra
es una heredad común cuyos frutos deben ir en beneficio de todos”. Recuerda el
Papa que si bien la Iglesia reconoce un derecho a la propiedad, sobre éste “pesa
una hipoteca social, porque los bienes sirven para el fin que Dios les ha dado”. En
ese sentido, el medio ambiente es “un bien colectivo, patrimonio de toda la
humanidad y responsabilidad de todos”.
El Papa dedica el tercer capítulo de Laudato Si a analizar “la raíz humana de la
crisis ecológica”, por la “globalización del paradigma tecnocrático”. Denuncia el
Papa que “la inmensa crecida tecnológica no ha estado acompañada de un
desarrollo del ser humano en lo que respecta a la responsabilidad, los valores y la
conciencia”.
El cuarto capítulo trata de construir una ecología integral, diferenciando entre
ecología ambiental, económica, social, cultural y de la vida cotidiana, remarcando
en todo caso la justicia con las generaciones venideras y el principio del Bien
común: “El Bien común presupone el respeto de la persona humana como tal, con
derechos fundamentales e inalienables ordenados a su desarrollo integral.”
El quinto capítulo propone algunas líneas de orientación y acción, en los que
propone el diálogo entre política, economía y el dialogo entre fe y ciencia. En ese
punto (170) critica el Papa que el sistema de cuotas de emisión establecido por
Kyoto tiene el peligro de imponer a los países pobres condiciones similares a las
de los países ricos, penalizando así a los países más desfavorecidos. Máxime
cuando esos derechos de emisión son objeto de negociación en mercados
secundarios, generando una especulación que no colabora con la reducción de la
contaminación. Asegura el Papa, en ese sentido, que para los países pobres la
prioridad política debe ser la erradicación de la miseria y el desarrollo de sus
habitantes, mientras que la reducción de contaminaciones debe ser siempre
promovida con el apoyo de los países ricos.
El sexto capítulo y último de la encíclica, titulado “Educación y espiritualidad
ecológica”, propone apuntar hacia otro estilo de vida, educando en la alianza entre
la humanidad y el ambiente.30
30 Sandro Magister, Se filtra Laudato Sí, la encíclica del Papa sobre ecología, INFOVATICANA, 15 de junio de
2015, disponible en: http://www.infovaticana.com/2015/06/15/laudato-sii-la-enciclica-del-papa-sobre-
ecologia-ya-disponible/
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6. Conclusión
De la problemática ambiental global hemos tomado una amplia perspectiva para
llegar a entender los desafíos que enfrentamos.
La ciencia ha demostrado la gravedad de los fenómenos ecológicos y
ambientales, el cambio climático (entre otros problemas), está provocando en
diferentes latitudes del planeta consecuencias catastróficas; esta problemática ha
sido atendida por las naciones de todo el mundo desde el año 1972, los esfuerzos
por atemperar los efectos adversos sobre el medio ambiente no han sido vanos,
pero insuficientes; pues no hemos logrado controlar, evitar, reducir, ni eliminar
eficazmente los efectos perjudiciales que se derivan de las actividades
económicas. El derecho, la política, la ciencia y tecnología son las herramientas
indispensables que emplean los gobiernos para lograr el fin común.
La perspectiva religiosa del problema ambiental abordado por el Papa Francisco,
líder espiritual de la Iglesia Católica, quien a través de la Carta Encíclica Laudato
, sobre el Cuidado de la Casa Común, intenta persuadir espiritualmente a
católicos, no católicos, países ricos y pobres entablar diálogo entre política,
economía, fe y ciencia, para lograr detener el daño ambiental; de lo que se
desprende que debemos lograr armonizar nuestra interioridad con el medio
ambiente.
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Castillo Caballero Víctor Manuel. (2016, julio 13). Perspectiva Laica y Católica sobre el cambio climático y el medio ambiente. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/perspectiva-laica-catolica-cambio-climatico-medio-ambiente/
Castillo Caballero, Víctor Manuel. "Perspectiva Laica y Católica sobre el cambio climático y el medio ambiente". GestioPolis. 13 julio 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/perspectiva-laica-catolica-cambio-climatico-medio-ambiente/>.
Castillo Caballero, Víctor Manuel. "Perspectiva Laica y Católica sobre el cambio climático y el medio ambiente". GestioPolis. julio 13, 2016. Consultado el 26 de Septiembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/perspectiva-laica-catolica-cambio-climatico-medio-ambiente/.
Castillo Caballero, Víctor Manuel. Perspectiva Laica y Católica sobre el cambio climático y el medio ambiente [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/perspectiva-laica-catolica-cambio-climatico-medio-ambiente/> [Citado el 26 de Septiembre de 2016].
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