Es por ello, que se ha realizado esta investigación cuyo objetivo fue
determinar la formación requerida por el docente en el contexto de la
globalización. Se aplicó el paradigma epistemológico de investigación
pospositivista, con un enfoque hermenéutico - experiencial. El análisis
cognitivo se realizó a través de la observación, indagación e
interpretación documental y metódica basada en el establecimiento de las
variables categóricas. Se concluyó que en los programas de formación
inicial del docente venezolano, existe una desvinculación entre la
teoría y la práctica de la enseñanza, ésta separación arbitraria, hace
que el conocimiento científico sea olvidado por el docente al tratar de
aplicarlo a su esquema de acción en el campo profesional. En la Unión
Europea se le da especial importancia a la práctica pedagógica bajo la
supervisión del profesor de didáctica y del docente titular. Se
concluyó, que el acelerado avance de la información y la capacidad de
los niños y jóvenes de aprender todo lo que existe en su entorno
virtual, obstaculiza la enseñanza del saber acumulado por los docentes
en una determinada disciplina. Se estableció que la globalización es, un
conjunto de procesos de las distintas dimensiones de la realidad que
conducen a un mundo único, ya que los acontecimientos que se producen en
una parte del mundo, tienen impacto significativo en lugares muy
distantes, convirtiendo los pueblos en una humanidad universal.
INTRODUCCIÓN
En el presente siglo, la educación se ha convertido en la principal
institución social del sistema mundial objeto de discusión dada la
responsabilidad que sobre ella se ha asignado, aunada a las demandas de
la educación sin precedentes, acompañada de una gran diversificación de
la misma, una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental que
este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural con
mayores perspectivas.
Es por ello, que urge reflexionar sobre la formación de los docentes
basada en las competencias que se están implementando en las
instituciones de educación superior, la mejora y conservación de la
calidad de la enseñanza, la investigación y los servicios, la
pertinencia de los planes de estudios que responda a las complejas
situaciones para que pueda hacer frente a los retos que suponen las
nuevas oportunidades que abren las tecnologías, que mejoran la manera de
producir, organizar, difundir y controlar el saber y de acceder al
mismo.
Conscientes, del planteamiento que propone DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE LA
EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL SIGLO XXI: VISIÓN Y ACCIÓN (1998) se destaca,
una transformación y expansión sustanciales de la educación superior, la
mejora de su calidad, su pertinencia y la manera de resolver las
principales dificultades que la acechan exigen la firme participación no
sólo de gobiernos e instituciones de educación superior, sino también de
todas las partes interesadas, comprendidos los estudiantes y sus
familias, los profesores, el mundo de los negocios y la industria, los
sectores público y privado de la economía, los parlamentos, los medios
de comunicación, la comunidad, las asociaciones profesionales y la
sociedad, y exigen igualmente que las instituciones de educación
superior asuman mayores responsabilidades con la sociedad y rindan
cuentas sobre la utilización de los recursos públicos y privados,
nacionales o internacionales.
Cabe mencionar, que en el marco de la Conferencia magistral al recibir
el doctorado Honoris Causa en la Universidad Autónoma Metropolitana de
México Latapí (2007) refirió que las universidades viven hoy
transiciones difíciles. Las presiones demográficas y sociales, las
exigencias políticas, las angustias presupuéstales, los cambios
culturales, educativos, sobre todo los retos de la economía nacional e
internacional, las abruman y las enfrentan a decisiones nada fáciles. Se
les exige calidad, se las obliga a modernizarse, a ser eficientes, a
preparar los cuadros que requiere el mercado, a desarrollar una cultura
empresarial, a innovar en sus métodos pedagógicos y en sus procesos de
gestión, a evaluarse y acreditarse sobre bases sólidas; y se les propone
la “sociedad del conocimiento” como el paradigma obligado del futuro: si
el conocimiento es –y lo será cada vez más- el eje vertebrador de las
economías globalizadas, corresponde a los sistemas educativos y sobre
todo a las universidades generar, proveer y distribuir ese conocimiento
indispensable. Ustedes –funcionarios, profesores y estudiantes- conocen
mejor que yo lo que implican estos retos y sufren todos los días en
carne propia sus consecuencias
En ese amplio espectro, surge la necesidad de renovar el perfil del
docente, dada la calidad moral de esta profesión, la cual, ha sido
objeto de una gran preocupación. Todo ello, justifica la realización de
una investigación con el objetivo de determinar la formación de un
docente proactivo capaz de ejercer su acción pedagógica en los
diferentes niveles y modalidades del sistema educativo para enfrentar
los cambios que ha generado la globalización. Para el logro de este
propósito, se describió críticamente la formación del docente venezolano
y algunos países de la Unión Europea y la importancia de la
globalización en la formación inicial del docente venezolano.
En este contexto, adquieren significatividad las experiencias
acontecidas en el campo de la formación profesional del docente, porque
posibilitan hacer balances del estado del arte de estas y otras áreas de
interés, fundamentando además, los análisis sociales e históricos de los
procesos académicos ocurridos en torno a la formación docente,
orientándolos a fortalecer las reflexiones relativas al desarrollo
teórico- metodológico alcanzado en el área de estudio a la génesis de
experiencias universitarias relevantes y a los resultados de
investigaciones educativas llevadas a cabo.
Formación docente y la globalización
La Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (1998), destaca que
los sistemas de educación superior deberían: aumentar su capacidad para
vivir en medio de la incertidumbre, transformarse y provocar el cambio,
atender las necesidades sociales, fomentar la solidaridad y la igualdad;
preservar y ejercer el rigor, la originalidad científica con espíritu
imparcial por ser un requisito previo decisivo para alcanzar y mantener
un nivel indispensable de calidad; colocar a los estudiantes en el
primer plano de sus preocupaciones en la perspectiva de una educación a
lo largo de toda la vida con la intencionalidad de integrarlos
plenamente en la sociedad mundial del conocimiento de este siglo XXI.
Para lograr tal propósito, se debe promocionar el saber mediante la
investigación en los ámbitos de la ciencia, el arte, las humanidades y
la difusión de sus resultados para fomentar y reforzar la innovación, la
interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad en los programas,
fundamentando las orientaciones a largo plazo en los objetivos,
necesidades sociales y culturales. Por ello, el debate académico en las
universidades del mundo, gira en torno a los proyectos para la formación
de los docentes en una nueva era, como función social que coadyuva el
ejercicio profesional de sus egresados, dando soluciones a los problemas
y necesidades existentes.
En ese marco de pensamiento, Díaz y Hernández (2002) plantean la
formación del docente desde múltiples aproximaciones disciplinarias por
la necesidad de contar con un marco de referencia interpretativo que
oriente la reflexión y la práctica. Desde esta perspectiva, la acción
pedagógica adquiere una nueva dimensión, por lo cual se hace
imprescindible un docente con competencias y valores sólidos tanto en el
componente personal como en el profesional. Esto demanda que el docente
sea formado para alcanzar mayores niveles de democracia, autonomía,
responsabilidad, control y comprensión de la vida frente al fenómeno
globalización.
Por tanto, es necesario el análisis del perfil profesional del docente
en el marco de estas exigencias, porque cualquier profesión se legitima
en el contexto social, cultural y económico en la cual se ejerce. Por
consiguiente, el docente del futuro, tendrá que enfrentarse a un proceso
de desarrollo acelerado impulsado por el avance de las nuevas
tecnologías, formas de vida y los riesgos persistentes de la pérdida de
valores de identidad. En este marco de formación profesional, los
docentes tienen el compromiso de fomentar el desarrollo del país, puesto
que ellos a través de la historia, han sido utilizados estratégicamente
para impulsar las civilizaciones.
En ese sentido, Latapí (2004), refiere que los retos de la formación
docente, no se agotan en el presente; al contrario el desafío mayor
consiste en anticipar la función del maestro en el futuro y en
desarrollar los medios para concretarla, puesto que el profesional de la
docencia será muy distinto del actual, será gestor de aprendizajes
significativos, traductor de deseos y aspiraciones de los jóvenes,
animador y estimulador, testigo activo de los valores humanos necesarios
y de las utopías de un mundo en transformación. La sociedad del
conocimiento, las tecnologías de la información, los multimedia y las
telecomunicaciones otorgarán a su profesión nuevos significados y roles.
Este planteamiento presenta un reto inmediato, la formación y el
desempeño de los docentes no puede seguir igual, es indudable que la
transformación de la sociedad le demanda proactividad.
Al respecto, Torres (1994) plantea la necesidad de un enfoque
globalizado, cuyo ideal es el interés por lograr una integración de
campos de conocimiento y experiencia, para facilitar una compresión
reflexiva crítica de la realidad, subrayando no sólo dimensiones
centradas en los contenidos culturales, sino también el dominio de
procesos necesarios para conseguir conocimientos concretos, al mismo
tiempo, la comprensión de cómo se elabora, produce y transforma el
conocimiento, así como las dimensiones epistemológicas inherentes a
dicha tarea.
El análisis de la dimensión social, como fundamento curricular en la
formación de los docentes, ha recibido un tratamiento deformante e
ineficaz, tal análisis quizás no se hace en función educacional sino
social. De este modo, lo sociológico se concibe como una ciencia de la
educación. Por otra parte el Ministerio de Educación en la Reforma de la
Educación Básica (1998), coincide con los planteamientos expuestos al
señalar, que los docentes venezolanos se incorporan al mundo del trabajo
dentro de amplios márgenes de desconcierto, desconocimiento de la
realidad que le corresponde enfrentar, inestabilidad y angustia frente
al futuro.
Pareciera, que el entrenamiento dado a los docentes, se queda en
aspectos superficiales puesto que no logran comprender en toda su
extensión la significación de los cambios, ni logran internalizarlos,
siguen apegados a sus propios esquemas de trabajo. Cada docente enfatiza
en la instrucción lo que a su juicio cree importante. Los cambios
introducidos al parecer no son realmente ejecutados, estos se quedan al
nivel de los documentos oficiales.
Estas acciones, van conformando las pautas de la cultura profesional del
docente como actividad empírica y permanente que se nutre de una gran
cantidad de aprendizajes informales surgidos de la propia escuela, en la
cual hace vida profesional. Después de este inicio sigue una etapa
adaptativa, caracterizada por una alta contaminación de los elementos
alienantes que subyacen en la acción pedagógica. Durante este proceso el
docente no recibe ayuda ni del Ministerio de Educación como
representante del Estado, ni de la universidad que los formó, los cuales
deberían tener la misión de inducirle y acompañarle en sus inicios.
Dentro de ese marco situacional, resultaría relevante formar el docente
con un perfil global que le permita desempeñarse en todos los niveles y
modalidades del sistema educativo de acuerdo a su vocación
disciplinaria, procurando la eliminación de las diferencias existentes
entre los docentes de Educación Inicial, Básica, Media y Superior. Este
nuevo perfil, lleva a plantear otro marco de conocimiento, otras bases
epistemológicas para la formación inicial de un docente proactivo con
una fuerte dimensión globalizadora, capaz de ejercer su acción
pedagógica en los diferentes niveles y modalidades del sistema
educativo.
Desarrollo metodológico
Se intentó demostrar con ésta investigación, cómo los acontecimientos
generados en la interacción humana, requieren de racionalidad para ser
comprendidos a través de un abordaje intelectual de gran complejidad por
parte de las investigadoras, puesto que estos dos elementos constituyen
la fuente de todos los acuerdos, lo cual no puede ser sustituido por
ningún otro procedimiento científico.
Se consideró pertinente, realizar este estudio bajo el paradigma
epistemológico de la pospositivista, por ser el más apropiado para las
ciencias humanas, pues permitió comprender racionalmente la vida, la
cultura, la acción y el acontecer humano, contextualizado en interacción
permanente con el horizonte de sentido de los demás, presente o lejano,
en el espacio o en el tiempo.
El método de investigación fue el hermenéutico, siguiendo el criterio de
Flórez (1999: 8) “esa insistencia circular del investigador en
comprender con la mayor desprevención cada detalle en aras del sentido
global que sugiere todo el acontecimiento, y a la vez en entender la
totalidad del fenómeno desde la luz que arroja cada acción”. En esta
metodología, el investigador no está fuera ni es externo al
acontecimiento estudiado, pues lo comparte, influye en él, a la vez,
influye en el acontecimiento u objeto de estudio.
Para el tipo de investigación que se realizó no se utilizaron muestras
desde el punto de vista estadístico, sin embargo, para la recolección de
la información se realizó una observación documental, definida por
Sierra Bravo (2005), como la que versa sobre las realizaciones que dan
cuenta de los acontecimientos sociales o las ideas humanas, y que pueden
ser utilizadas, para estudiarse de manera indirecta.
Formación del docente venezolano
En 1980 la Ley Orgánica de Educación introdujo en el Sistema Educativo
venezolano, dos elementos que afectaron fuertemente la formación inicial
del docente: la exigencia de su formación a nivel superior y el
establecimiento de la Educación Básica. Para tal efecto, el Ministerio
de Educación marcó las pautas para la formación del nuevo docente que se
requería, a través de la Resolución 12 promulgada el 19 de Enero de
1983. Este fue el primer documento oficial publicado para reglamentar la
Formación del Docente, después de 107 años de la creación de las
escuelas normales, las cuales fueron eliminadas a partir de este
documento. .
Este se inició con el Programa Experimental de Formación Docente en
Ejercicio (PREXFORDO) a manera de ensayo con la participación de 18
Institutos de Educación Superior, cuya finalidad era profesionalizar a
todos aquellos maestros que se encontraban trabajando en el Ensayo de
Educación Básica y no poseían las competencias exigidas en las nuevas
políticas establecidas por Estado Venezolano, atendiendo una población
de 30.000 docentes.
Dicho programa poseía características especiales e innovativas porque
los docentes podían conjugar el trabajo y el estudio. Las autoridades
del Ministerio de Educación decidieron ofrecer la primera fase en
Septiembre de 1983, pese a que no se había diseñado el resto de los
semestres de la segunda fase (nueve semestres) del Plan de Estudio.
Estas improvisaciones en la planificación y la falta de una evaluación
coherente, aunado al cambio de gobierno producto de los comicios
electorales de Diciembre del mismo año, provocó la paralización de este
programa y fracasó.
Para el 25 de Julio de 1985 (dos años más tarde), el Consejo Nacional de
Universidades aprobó por unanimidad el Bloque Común Homologado con 113
Unidades Crédito para formar parte del Plan de Estudio del Programa
Nacional de Formación Docente en ejercicio mediante el cual los docentes
podían obtener el Título de Licenciado y Profesor de Educación Integral,
este plan se ofrecía en las escuelas de educación de las diferentes
universidades venezolanas y los institutos pedagógicos respectivamente.
El propósito del programa era acreditar a los maestros los aprendizajes
obtenidos durante el ejercicio profesional. Cabe destacar, que cualquier
persona ingresaba fácilmente al sistema educativo y ninguna fuerza lo
obligaba a estudiar para obtener el título docente, en consecuencia los
aprendizajes adquiridos en su práctica profesional no podían
acreditarlo. La estructura del Bloque Común Homologado estaba
constituido por seis períodos académicos y cuatro componentes: Formación
General, Formación Pedagógica, Formación Especializada y Formación
Profesional.
Algunas de las universidades autónomas que participaban en el proceso de
Formación del Docente en servicio, celebraron convenios estableciendo
acuerdos. Se proponían lograr una mejor utilización de sus recursos
humanos, económicos y de todo orden con el fin de alcanzar en
condiciones óptimas las metas de dicho Programa.
Correspondiéndole a la Universidad Experimental Libertador (UPEL) y la
Universidad Nacional Abierta (UNA) la iniciativa de concertar un
convenio mediante el cual se unían en la elaboración y edición de
algunos materiales instruccionales correspondientes a los cursos o
asignaturas del Bloque Común Homologado, el cual estaba constituido por
seis períodos académicos y sus componentes eran: (a) Formación General,
(b) Formación Pedagógica, (c) Formación Especializada y (d) Formación
Profesional.
Estos componentes estaban formados por ejes curriculares aprobados por
el Consejo Directivo publicado en el Plan de Estudio del Programa de
Formación Docente del Instituto Universitario de Mejoramiento
profesional del Magisterio (IUMPM) y autorizado por el Ministerio de
Educación en Marzo de 1986.
Dicho programa se definió como un conjunto integrado de políticas,
lineamientos y actividades que tenían por objeto formar los recursos
humanos docentes que requería el Sistema Educativo para atender los
niveles de preescolar, básica, media diversificada y profesional, las
modalidades de educación especial, de adulto sin contemplar la educación
superior. La estructura del Plan de Estudio para formación docente
estaba conformado por la interrelación de cuatro elementos básicos los
cuales quedaron constituidos por los componentes curriculares: Formación
General, Formación Pedagógica y Formación Especializada con sus dos sub
- componentes: Formación Básica, Formación Especializada y Práctica
Profesional.
En Octubre del año 1989 (cuatro años después), se elaboró la Primera
Edición del “Programa Nacional de Formación Docente”. (PRONAFORDO) Una
estrategia interinstruccional para la formación y actualización del
magisterio venezolano producido por el Consejo de Coordinación Académica
del Programa Nacional de Formación Docente de las Universidades.
En el programa aparecía un primer capítulo donde se anunciaba su
definición, características, fundamentos y objetivos del programa. Un
segundo capítulo donde se hacía una reseña histórica del programa. Un
tercer capítulo con el diseño curricular de la especialidad Educación
Integral, la cual, capacita al docente para orientar de una manera
global al educando en los primeros años de educación formal. El objetivo
consistía en: formar el docente integrador capaz de propiciar la
innovación y el desarrollo educativo de acuerdo con las características,
condición y recurso de la Venezuela actual.
Para lograr tal propósito, se organizaron los componentes de la
educación integral de la siguiente manera: (a) Bloque Común Homologado
de Cursos, (b) bloque Específico Institucional y Regional, (c) opción
única: requiere Licenciados y Profesores en Educación Integral para
atender las dos primeras etapas de Educación Básica (d) las menciones
deben estar diseñadas por cada institución dentro del marco del Bloque
Específico Institucional regional, conforme a las características,
orientaciones de cada universidad y de acuerdo a las necesidades de tipo
regional.
Se le ofrecía al docente la oportunidad de graduarse en menor tiempo ya
que se contemplaba la posibilidad que la práctica profesional podía ser
reconocida en parte, de acuerdo con la aplicación de los conocimientos
adquiridos en el ejercicio de la profesión y los aprendizajes adquiridos
en cada uno de los componentes curriculares.
En cuanto a los ejes curriculares, se ponía especial énfasis en la
capacitación del docente en las áreas de Lengua, Matemática, Estética,
Formación para el Trabajo, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales,
Educación Física y Deportes; y en los cursos de Formación Pedagógica los
preparaban para facilitar el aprendizaje y ejercer en forma eficaz los
roles que debían desempeñar, igualmente se combinaban los distintos
enfoques, además de contemplar la inclusión de los aspectos formativos
dentro del currículo, lo cual estaba dado por el desarrollo de
actitudes, la adquisición y consolidación de valores.
- En el año 1989 (Caracas) se realizó un Congreso Nacional de Educación
con la finalidad de explorar las políticas educativas y hacer una
proyección de la Educación Venezolana hacia el año 2000. Dentro de los
aspectos más relevantes siempre se destacó la formación del docente
haciéndose los siguientes señalamientos:
- Debía insistirse en la preparación del docente para el cambio social y
educativo,
- Realizar las reformas pertinentes para elevar los estatutos sociales,
económicos y académico del docente e igualar en posibilidades de
mejoramiento y perfeccionamiento
- Definir los programas de formación docente en el área de Educación
para el Trabajo.
El Plan de Estudio se estructuró con base en seis principios:
Participación, Coordinación, Regionalización, Flexibilidad,
Experimentalidad e Integralidad. Además se planteaban tres objetivos
generales los cuales se referían al perfil y fundamentos del currículo:
(a) Promover la profesionalización del docente en ejercicio así como la
formación de un Licenciado en Educación, mención Educación Integral,
para desempeñarse en la primera y segunda etapa de Educación Básica, (b)
Proporcionar una formación integral ajustada a los principios y
fundamentos de la Educación Básica y (c) Incorporar las políticas de
formación docente a los programas de formación docente a nivel nacional.
En el año 1991 en el Estado Zulia (Maracaibo), se realizó el Primer
Seminario de Educación, basado en el Primer Congreso Nacional realizado
en Caracas en el año 1989, donde se obtuvieron de los participantes
conclusiones en relación a la formación del docente en Educación Básica:
se pretendía involucrar motivacionalmente al educador en todas las
actividades relacionadas con las mejoras, reformas e innovaciones en
Educación Básica y en segundo lugar, los gremios debían proporcionar la
superación académica, revalorizar la autoestima y el prestigio social
del docente a través de actividades pertinentes.
Sin embargo puede notarse, que existen elementos contradictorios entre
la Ley Orgánica de Educación (1980) y el Reglamento del Ejercicio
Docente (1992). Mientras que la Ley de Educación en el Artículo 140 del
título IV de la Formación Docente plantea entre otras cosas que el
Estado establecerá régimen de estímulo y facilidades para quienes deseen
realizar los estudios que le permitan optar por las nuevas credenciales
académicas; en las disposiciones generales del Reglamento de la Ley de
Ejercicio Docente en el artículo 133, señala, de la actualización de
conocimientos, especialización de las funciones, mejoramiento
profesional y el perfeccionamiento, tienen carácter de Obligatoriedad
para el personal docente en ejercicio.
No obstante, los educadores que no accedan a este último planteamiento,
son defendidos y apoyados por los gremios y sindicatos gremiales, por lo
que no existen precedentes de despido por el incumplimiento de la Ley.
En cuanto al estimulo, aparte del aumento salarial, la injerencia
política no permite su aplicación, violándose así, los derechos sociales
que establece la Constitución Nacional: la mayor responsabilidad de
formar la personalidad del venezolano corresponde al Maestro, por lo
tanto, debe reunir las características y condiciones que le permitan
servir de modelo al alumno, debe estar capacitado plenamente
garantizándole además un régimen de trabajo y condiciones de vida acorde
con su elevada misión.
Sin embargo, a pesar de esta gran responsabilidad que se le asigna al
maestro, el Estado estuvo más de diez y ocho años sin formar los
docentes que debían atender los alumnos de la primera y segunda etapas
de educación básica sino estaban ejerciendo previamente. Dentro de ese
marco, Morles (1993) realizó una investigación donde se pone de relieve
la ineficiencia de las primeras etapas de la Educación Básica para
posibilitar una formación escolar acorde con las exigencias sociales,
que permita preparar al individuo para dar una respuesta acorde con las
contingencias del medio donde se desenvuelve.
Entre los resultados de esta investigación, el autor detectó que los
estudiantes de cuarto grado sólo alcanzaron el 31,5% por ciento del
rendimiento de la capacidad lectora, mientras que los del noveno grado
escasamente llegaron al 49%, lo cual es una muestra del nivel
cognoscitivo de formación que poseen los escolares en su mayoría. Cabe
preguntarse ¿quiénes están preparando a estos niños?
Criterios que orientan la formación del docente en la Unión Europea
En los estados pertenecientes a la Comunidad Europea, quizás el aspecto
más interesante que puede destacarse es que los docentes se enfrentan a
problemas con muchos rasgos similares incluso en latitudes muy
distintas: en primer lugar, las presiones político- sociales sobre una
función docente a la que progresivamente se le va aumentado la carga de
responsabilidad profesional; en segundo lugar, una crisis definida de
identidad que encuentra múltiples formas de expresión. En ese orden de
ideas, cabe destacar los principales aspectos que caracterizan la
formación inicial de los docentes en algunos de los países de esta
Comunidad.
En el caso de Grecia, los docentes formados para la educación primaria,
requieren además, de los estudios de secundaria, cursar cuatro años en
las universidades específicamente en las facultades pedagógicas. Para
trabajar en escuelas secundarias, deben estudiar la licenciatura en la
disciplina vocacional, durante cuatro o cinco años dependiendo del área.
El ingreso de los docentes, para poder ser considerados funcionarios
estatales dependientes del ministerio de Educación requieren de un
período de prueba de dos años para la primaria, y para las escuelas
secundarias únicamente se prevé la posibilidad de empleos a tiempo
parcial.
En Bélgica, la formación inicial del docente para ejercer la enseñanza
en el jardín maternal, en la escuela elemental y la escuela secundaria
inferior, se desarrolla mediante cursos diferenciados según los niveles
de escuela con una duración de tres años en la Escuela Normal, instituto
pre universitaria del nivel post secundario.
En los niveles de escuela maternal y elemental el curso de estudio no
prevé especialización en área disciplinaria ya que el conjunto de
materias es bastante nutrido y va desde la lengua materna a la segunda
lengua, historia, geografía, ciencias, educación musical y educación
física. Los estudios de carácter psicopedagógico ocupan una parte
destacada, con referencias particulares a los ámbitos de la psicología
general y de la edad evolutiva. También es importante el espacio
reservado a los aspectos más específicamente didácticos que se encaran
con verdaderas demostraciones de enseñanza relativas a las diversas
áreas disciplinarias.
Se destaca, que la práctica pedagógica tiene una duración de 3 a 4
semanas y 5 a 8 semanas por cada año de curso. En esta fase, está
prevista una etapa final en el cual el practicante, con la supervisión
del profesor de didáctica y el docente titular, asume la responsabilidad
de la conducción de una clase. Al concluir el curso de estudio no se
toman exámenes finales, se entrega el diploma de habilitación para
enseñar sobre la base de un juicio expresado por los profesores y los
inspectores que siguieron los estudios del aspirante docente.
Los futuros docentes, de escuela secundaria inferior (tercera etapa
básica en Venezuela) pueden seguir dos tipos de cursos general o
técnico, con la consiguiente elección de los rumbos y las materias
correspondientes de estudio. En el caso de la enseñanza en la escuela
secundaria superior (cuarto y quinto año de bachillerato) se prevé una
formación universitaria con una duración de 4 y 5 año. Además para
conseguir el diploma de egresado, el aspirante a docente debe pasar un
examen específico a fin de obtener el diploma de agregado que lo
habilita para la enseñanza.
Como en los casos de los niveles inferiores de escuela, ocupa aquí un
papel importante el desarrollo de las actividades prácticas (además de
la preparación teórica sobre problemas de enseñanza) que pueden
realizarse durante el curso de licenciatura o doctorado posteriormente.
El ingreso al servicio laboral está precedido por un año de prueba que
puede extenderse a dos.
En tanto que, en Dinamarca, los docentes de jardín maternal, de escuela
elemental y secundaria inferior se forman en institutos superiores no
universitarios. La duración de los cursos es de tres años con veintidós
semanas de actividades prácticas para los docentes de jardín maternal y
de 4 años para los demás docentes de la escuela obligatoria. Estos
últimos, además de recibir una formación cultural y pedagógica de
carácter gerencial, se especializan en dos disciplinas. La parte
dedicada a la práctica de la enseñanza ocupa un total de 12 semanas.
En cambio los docentes de la escuela secundaria superior, es decir, para
estudiantes que oscilan en 16 y 18 años de edad, deben poseer una
completa formación universitaria. Al terminar los estudios
universitarios, los docentes siguen un curso de un año centrado en los
aspectos pedagógicos, metodológicos y didácticos de las disciplinas que
han de enseñar; dicho curso comprende alrededor de 120 horas de
actividades prácticas. Se establece un período de prueba de dos años
para poder ingresar al sistema y sólo así, existe la posibilidad de que
se obtenga un empleo de medio tiempo, con previa aprobación de las
autoridades competentes del gobierno.
La formación docente en Francia, se cumple en dos fases con dos años de
duración cada una: la primera consiste en estudios universitarios para
lo cual debe ser elegido mediante concurso de admisión, al finalizar
recibe el diploma universitario de primer grado. La segunda fase,
referida a la formación pedagógica - didáctica se cursa en las Escuelas
Normales, la enseñanza tiene un carácter teórico- práctico y se dedica
casi un año de formación a actividades de prácticas que le permiten al
futuro docente entrar en contacto con una amplia gama de situaciones y
de problemas vinculados con su profesión, para el jardín maternal y para
la escuela elemental.
La escuela secundaria presenta diversas categorías de docentes, por lo
tanto, hay diferentes cursos de habilitación para la docencia que se
deben principalmente a los fenómenos de expansión escolar de la década
de 1960, que obligó a reclutar aceleradamente una gran cantidad de
personal docente. Es típica en ese sentido la figura del “professeur d’
enseignemente general de college” que permitió a muchos docentes
elementales ingresar en la escuela secundaria mediante cursos de dos
años seguidos, en centros de formación profesional conectados con las
escuelas normales y con la universidad.
Las demás habilitaciones para la enseñanza, requieren una formación
universitaria que se continúa con un curso de estudios de un año (para
obtener la categoría profesional) dictado en centros pedagógicos
regionales. Una vez concluido este ciclo formativo debe superarse el
examen de habilitación, para ingresar a trabajar, todos los docentes
deben cumplir un período de prueba de un año. No se prevé la posibilidad
de trabajar a medio tiempo.
En Inglaterra y Gales, los docentes tienen una formación de tipo
universitario desarrollada principalmente según dos modalidades:
- Un curso de estudios de tres o cuatro años destinado a obtener dos
tipos de licencias habilitantes, el primero para Bachelor of Education
Honorous. Este tipo de formación se obtiene bien en la universidad en
los departamentos de educación o en otros institutos superiores surgidos
de la reorganización de los antiguos Colleges of Education.
- Unos cursos anuales de formación de postgrado Post Graduate
Certificate of Education) destinados a aquellos que, habiendo terminado
los estudios universitarios, pretenden dedicarse a la enseñanza (otras
profesiones). Este tipo de formación docente, no prevé diferencias según
el destino dentro de los distintos niveles de escuela. En otras
palabras, el docente, después de haber realizado algunos de los cursos
previstos y después de uno o dos años de prueba en una escuela pública
recibe un “certificado de calificación” del Ministerio de Educación,
mediante el cual puede ser contratado por las diferentes autoridades
locales.
En lo que se refiere a los contenidos de la formación docente, hay que
distinguir las diferencias que existen entre los dos tipos de cursos que
se han mencionado. El año de formación de postgrado, está centrado en la
dimensión profesional, en el estudio sobre la organización de los
programas de estudio, sobre metodologías de enseñanza destinando gran
parte del tiempo a las actividades de práctica (15 semanas).
En los últimos años, algunas universidades han comenzado a organizar
cursos de licenciaturas en los cuales se desarrolla la preparación para
la enseñanza durante todos los años de estudio. La estructura del curso
de licenciatura del “Bachelor of Education” en cambio se divide en tres
sectores principales:
- El estudio específico del ámbito disciplinario que se pretende enseñar
con las correspondientes profundizaciones metodológicas y didácticas.
- Los estudios sobre los problemas de educación (teoría, historia,
sociología psicología de la educación).
- Las actividades de práctica desarrolladas bajo la supervisión de un
tutor y del docente de la clase en la que se realiza la práctica
didáctica, con una duración de 15 a 20 semanas según sea el curso de
licenciatura de tres o cuatro años. Deben cumplir un período de prueba
que normalmente dura un año y puede extenderse a dos.
Cabe resaltar, la importancia otorgada en casi todos los países de la
comunidad europea a la realización de prácticas docentes previas a la
contratación laboral del docente.
Reflexiones sobre la globalización
Existe cierta ambigüedad en la utilización del término globalización,
inicialmente se basó en la concepción de la percepción desde la
psicología de la Gestalt, identificándose con la estructura cognitiva
del niño, la cual vendría a tener una percepción sincrética de la
realidad, como una unidad total, y por lo tanto, con un significado
propio.
Desde esta versión inicial se han sucedido otras, (Hernández y Sancho,
1989) que distinguen la globalización, la sumatoria de materias
interdisciplinarias y las estructuras psicológicas de aprendizaje;
(Hernández, 1992). Se admite que el término globalización suele
referirse a distintas dimensiones de la realidad: la imbricación de los
aspectos conceptuales, procedimentales y actitudinales, unidad de la
naturaleza, tratamiento de un mismo tema desde distintas disciplinas, la
propia naturaleza racional del aprendizaje y la naturaleza global de los
saberes disciplinares.
Igualmente, existen propuestas que pretenden diferenciar la
globalización de las restantes formas de interrelación. También,
prevalece una exagerada identificación entre globalización e
interdisciplinariedad (Zabala (1989) cuando son elementos no
comparables, ya que estos pertenecen a órdenes distintas. Para este
autor, la globalización se refiere a cómo nos acercamos al conocimiento
de la realidad y a cómo esta es percibida, y comporta una
intencionalidad totalizadora en cuanto a los elementos que la componen.
Desde este punto de vista, la globalización es independiente de la
existencia o no de las disciplinas, ya que su objetivo es hablar de cómo
son las cosas y los acontecimientos de la realidad (globales, unitarios,
complejos y compuestos por múltiples elementos interrelacionados). De
tal manera, que la globalización no debe entenderse como lo opuesto a la
interdisciplinariedad, pues no hace referencia a una metodología, sino
que los métodos están en las disciplinas, su papel es contribuir a
comprender la realidad.
Es importante señalar, la definición de Roberston, (1993: 396), quien
considera la globalización como “el conjunto de actuaciones originadas
por el desarrollo científico y tecnológico, que acercan unos pueblos a
otros, pone a todas las personas en estrecho e inmediato contacto,
abriendo camino hacia una humanidad realmente universal”. En tanto que
McGrew, 1992) la considera un proceso que refiere la multiplicidad de
vínculos e interconexiones entre los Estados y las Sociedades que
constituyen el sistema mundial moderno. Es en esencia, un fenómeno
mediante el cual los acontecimientos, decisiones y actividades que se
producen en una parte del mundo, puede tener impacto significativo sobre
individuos y comunidades en partes muy distantes del planeta.
En las generalizaciones anteriores, se advierte que las distintas
tendencias sobre el término globalización, conciben que éste fenómeno
cultural va a cambiar el contexto político, económico, social y moral
del planeta. A ese respecto, Drucker, 1993 expresa:
El mundo que surja del presente reordenamiento de creencias, valores,
sistemas e ideas políticas, será diferente de cualquier cosa que se
pueda imaginar hoy, porque el recurso primario de la nueva civilización
será el saber. Un saber al servicio ante todo de la productividad y de
la innovación técnica. Los grupos dirigentes de la sociedad del saber ya
no serán las clases industriales, sino los trabajadores del saber, los
ejecutivos del saber que dominan las técnicas que aplican (p. 183)
Las ideas del autor citado, pueden plantear dudas acerca de los cambios
futuros, ya que el saber se esta convirtiendo rápidamente en el factor
número uno de la producción, desplazando al capital y al trabajo. En
consecuencia, para los propósitos de esta investigación, se utilizó el
término globalización en un sentido genérico, como una forma holística
para abordar la realidad socio - natural y los procesos interactivos de
la formación docente.
Función de la globalización en la formación docente
El ideal de la globalización, es el interés por lograr una integración
de campos de conocimiento y experiencia para que faciliten una
comprensión más reflexiva y crítica de la realidad, subrayando no sólo
dimensiones centradas en los contenidos culturales, sino también el
dominio de los procesos que son necesarios para que el docente en
formación pueda alcanzar los conocimientos concretos, al mismo tiempo,
la comprensión de cómo se elabora, produce y transforma el conocimiento,
así como las dimensiones éticas inherentes a dicha tarea.
Esta visión es compartida por la UNESCO, (1990) cuando considera que se
han de fomentar las aproximaciones interdisciplinarias, orientadas a la
resolución de problemas, lo cual supone un cambio radical en la forma
actual de organizar los contenidos, para posibilitar el conocimiento de
la realidad de manera integral.
Lo interesante de la globalización es la perspectiva que sitúa al equipo
docente a la hora de organizar la enseñanza. Puede considerarse una
filosofía, porque la tendencia o ideología, está basada en la reflexión,
la flexibilidad, la colaboración y la investigación, que coadyuva la
enseñanza significativa, motivadora e integradora para los docentes que
se están formando, relacionada con una concepción abierta del
currículum, que favorece el pensamiento crítico y contribuye al
pluralismo de las sociedades democráticas, así como la
profesionalización de estos docentes.
Argumentos que apoyan el ideal de la globalización en la formación
docente
Entre los argumentos que apoyan la globalización figuran las siguientes:
Sociológicos, porque el mundo es global con todo relacionado, tanto
nacional como internacionalmente; donde las dimensiones financieras,
culturales, políticas, ambientales, científicos, son interdependientes y
la formación docente puede ser bien emprendida al margen de los demás.
Psicológicos: se sabe que los niños no perciben la realidad atomizada
sino de forma sincrética y global, como un todo, por lo que, desde una
perspectiva paidocentrista, se ha defendido la necesidad de ofrecer al
docente propuestas de trabajo que respeten sus intereses y la
idiosincrasia de las estructuras cognitivas de sus alumnos
Epistemológicos: porque en un proceso de creación y avances de todas las
ciencias los grandes pasos se han dado cuando los especialistas de un
área científica han utilizado los conocimientos y los métodos de otras
disciplinas. De allí que sea necesario formar tanto al alumno como al
docente para que analicen la realidad desde varios ángulos.
Pragmáticos: la tendencia postmoderna de la balcanización de la cultura
promueve niveles crecientes de aislamiento y fraccionamiento de dicha
cultura, limitando considerablemente, las posibilidades de comprensión e
intervención de los docentes sobre la realidad educativa; de ahí, la
necesidad de reagrupar los ámbitos del saber.
Elementos para formar un docente proactivo
Existen tres valores fundamentales en la vida de todo ser humano que
según Fankl (citado por Covey 1997) se clasifican: el valor de la
experiencia, lo que sucede al a los seres humanos, el valor creador que
es aporta a la existencia y el valor actitudinal referido a las
respuestas que damos en circunstancias difíciles.
Tanto Covey como Frankl, coinciden al afirmar que el más alto de los
tres valores son los actitudinales. Porque lo que más importa, es el
modo como se responde a lo que el hombre experimenta en la vida. Las
circunstancias difíciles suelen dar origen a cambios de paradigmas, a
marcos de referencia totalmente nuevos a través de los cuales el hombre
puede ver el planeta, se ve así mismo y puede ver a los otros y a lo que
la vida le pide. Su perspectiva más amplia refleja los valores
actitudinales que lo eleva y lo inspira.
Plantean los dos autores precitados, que un individuo proactivo,
reconoce la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan con
efectividad, solucionan problemas, es decir, toman la iniciativa de
hacer siempre lo que resulte necesario, congruente con los principios
correctos, y finalmente realiza sus tareas de una manera espontánea. En
consecuencia, la palabra proactividad, es ahora muy común en los textos
de dirección de empresas, se trata de un término que no se encuentra en
la mayoría de los diccionarios. No significa sólo tomar la iniciativa,
significa que, como seres humanos son responsables de su propia vida. La
conducta es una función de las decisiones, no de las condiciones de cada
persona.
Por lo tanto, se debe subordinar los sentimientos a los valores,
teniendo la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas
sucedan. La fuerza impulsiva de las personas proactivas reside en los
valores. La proactividad, forma parte de la naturaleza humana, y, aunque
los músculos proactivos, puedan encontrarse adormecidos, sin duda están
en su lugar. Al respetar la naturaleza de las otras personas, por lo
menos se le proporciona un reflejo claro, de su figura, en el espejo
social.
Desde luego, se debe tener en cuenta el nivel de madurez. No se puede
esperar una gran cooperación creativa de quienes se hallan en una
profunda dependencia emocional. Pero por lo menos se puede afirmar su
naturaleza básica y crear una atmósfera en la que los sujetos, puedan
aprovechar las oportunidades y resolver problemas, confiando cada vez
más en sí mismo. Según Covey (p.100) , lo que más importa en la vida es
el modo como se hacen las acciones que le compete a cada persona, ello
significa , que para formar un docente proactivo se debe considera, que
el mismo, al finalizar su carrera, debe estar capacitado para:
- Tomar decisiones
- Ser responsable de su propia vida
- Subordinar sus sentimientos a los valores
- Tener la iniciativa y la responsabilidad de que las cosas sucedan
- Su conducta debe ser producto de su propia elección consciente
- Su conducta se basa en sus propios valores
- Reconoce su responsabilidad
- Su fuerza impulsiva reside en su valor, y su valor, reside en hacer un
trabajo de buena calidad, sin depender del buen o mal tiempo
- Lo mueven los valores
- Son el alma del Grupo social
- Actúan con espontaneidad
Responde a los estímulos eligiendo la respuesta basándose
Consideraciones finales
- En los programas de formación inicial del docente venezolano, existe
una desvinculación entre la teoría y la práctica de la enseñanza, ésta
separación arbitraria, hace que el conocimiento científico sea olvidado
por el docente al tratar de aplicarlo a su esquema de acción en el campo
profesional mientras que, en la Unión Europea (UE) se le da especial
importancia tanto a la teoría como a la práctica, puesto que los
docentes en formación, realizan la práctica pedagógica bajo la
supervisión del profesor de didáctica y del docente titular.
- Se detecta, que en la formación inicial del docente venezolano,
durante el desarrollo de su carrera en los centros educativos no se les
brinda la oportunidad de practicar el conocimiento, para lograr su
incorporación a la acción, lo que impide una distribución más racional y
oportuna del saber pedagógico evitando la división entre las ciencias
básicas y didácticas.
Por su parte, en la Unión Europea, la práctica pedagógica tiene una
duración de 3 a 4 semanas y 5 a 8 por cada año de curso. En esta fase,
está prevista una etapa final en el cual el practicante, con la
supervisión del profesor de didáctica y el docente titular, asume la
responsabilidad de la conducción de una clase, se entrega el diploma de
habilitación para enseñar sobre la base de un juicio expresado por los
profesores y los inspectores que siguieron los estudios del aspirante
docente. En los niveles inferiores de escuela, ocupa papel importante el
desarrollo de las actividades prácticas que pueden realizarse durante el
curso de licenciatura o doctorado; el ingreso al servicio laboral
después de graduado está precedido por un año de prueba que puede
extenderse a dos.
- En la aplicación de algunos planes de estudio de la formación del
docente venezolano, se evidenció que los contenidos técnicos,
metodológicos y teóricos no se equilibran. La investigación como
herramienta educativa no se incorpora a su profesión. Mientras que los
docentes en la Unión Europea reciben formación cultural, pedagógica y
psicopedagógica, sobre metodología y didáctica de la disciplina que han
de enseñar.
- En la formación inicial del docente venezolano, la estructura de la
teoría y la ciencia no responden a una lógica construida en la
producción de conocimientos. Se confunden los diferentes niveles de
desarrollo conceptual, bajo la idea de unidad entre la realidad y
conocimientos, es una forma de “Violencia Epistemológica” que lejos de
propiciar la formación intelectual de los docentes, los deja en la
incertidumbre conceptual. En cambio en la Unión Europea, la enseñanza
tiene carácter teórico práctico permitiéndole al docente en formación
entrar en contacto con una amplia gama de situaciones vinculadas con su
profesión.
- En Venezuela, no se analizan los fundamentos sostenidos en los
distintos planes de estudio, en función de las características y
problemáticas de la disciplina, tales como: claridad de su objeto de
estudio, nivel de desarrollo teórico, dificultades de interrelación con
otras disciplinas en abordaje del objeto de estudio o de la
interdisciplina. Es importante señalar, que en esta profesión no se han
hecho seguimientos a los egresados, que permita proponer correctivos
para articular los docentes recién egresados en el campo laboral. Se han
aportado, evidentemente, una gran cantidad de reflexiones con buenas
intenciones, pero hasta el momento no se han hecho propuestas adecuadas
para resolver esta problemática.
- Al contrastar la práctica profesional del docente venezolano con el de
la Unión Europea se evidencia en Venezuela, que en la mayoría de los
casos, primero se ingresa al sistema para ejercer la profesión como
requisito para ser formado con base a sus experiencias, en cambio en los
países estudiados de la UE para ingresar al sistema los aspirantes deben
pasar un periodo de prueba, aún después de graduados, que oscila entre
uno y cinco años para poder ejercer la profesión previa aprobación de
las autoridades competentes del gobierno.
- Se concibe la globalización como un conjunto de procesos de las
distintas dimensiones de la realidad que conducen a un mundo único, ya
que los sucesos acontecidos en otras latitudes, tienen impacto
significativo en lugares muy distantes, convirtiendo los pueblos en una
humanidad universal. Es un proceso en el que retroceden todo tipo de
restricciones impuestas sobre la sociedad y la cultura, es un constructo
ideológico neoliberal porque plantea una centralización de poderes
originando la creación de redes mundiales.
- En el contexto de la globalización compiten diferentes tendencias
socio- culturales: la étnia parroquial, la fidelidad racial, las
religiones que separan las regiones del mundo, un mercado económico
hegemónico que arrastra consigo una cultura propuesta, tendencia de una
democracia en una sociedad adulta. Es decir, la globalización ha
permitido la mundialización de los efectos perversos de una cultura
desarrollista compartida por la mayoría de los países occidentales:
hambre, pobreza, drogadicción, secuestros, guerra, deterioro del medio
ambiente, baja calidad de vida.
No obstante, el término globalización fue utilizado en la investigación
en forma holística para abordar la realidad socio- natural y los
procesos interactivos de la formación docente, además, se apoyó en las
dimensiones espacial, temporal, temática y personal. La formación del
docente tiene presente, pasado y futuro y la toma de conciencia del
mundo va unida a un creciente nivel de conocimiento de una misma
influencia de la globalización en el conocimiento.
La globalización es importante en el ámbito de la Educación porque:
- Permite un acercamiento e interpretación de la realidad tal cual es,
en el que las disciplinas cumplen un papel de herramientas para la
comprensión y el análisis en profundidad de partes de esa realidad.
- El ideal de la globalización es lograr una integración de los campos
del conocimiento y experiencia para que faciliten la comprensión más
reflexiva y crítica de la realidad, la comprensión de cómo se elabora,
produce y se transforma el conocimiento.
- Plantea proyectos curriculares integrados que persiguen fines como:
(a) enfrentar al alumnado con contenidos culturales relevantes; (b)
prestar atención real a los contenidos que se encuentran en las
fronteras de las disciplinas (transdisciplinariedad); (c) crear hábitos
de pensamiento que permitan considerar las interacciones humanas desde
todas las perspectivas posibles; (d) favorecer la visualización de los
valores, ideologías e intereses sociales y culturales y (e) despertar el
interés del alumno por los problemas locales y mundiales.
La globalización entendida como una filosofía, tendencia, fenómeno o
ideología está basada en la reflexión, flexibilidad, colaboración e
investigación que aspira una educación integradora relacionada con una
concepción abierta del currículum que favorezca el pensamiento crítico.
Como premisa necesaria para la elaboración del perfil de un docente
proactivo, se requiere tener presente los valores fundamentales en la
vida de todo ser humano, que son: el valor de la experiencia (lo que le
sucede al ser humano), el valor creador ( lo que se aporta a la
existencia) y el valor actitudinal ( referido a las respuestas en
circunstancias difíciles).
Un docente se considera proactivo, cuando reconoce la responsabilidad de
hacer que las cosas sucedan con efectividad, solucionan problemas,
cuando toma la iniciativa de hacer siempre lo necesario, congruente con
los principios correctos y finalmente realiza sus tareas de una manera
espontánea.
Ser un docente proactivo, no significa sólo tomar la iniciativa,
significa que como seres humanos son responsables de su propia vida. La
conducta es una función de las decisiones, no de las condiciones de cada
persona. Por lo tanto, se debe subordinar los sentimientos a los
valores, teniendo la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las
cosas sucedan. La fuerza impulsiva de las personas proactivas reside en
los valores.
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Zabala, A. (1989) El Enfoque Globalizador. Cuadernos de Pedagogía.
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Directora del Centro de Investigación Humanidades y Educación CIHE, Directora de la Revista Electrónica de Humanidades, Educación y Comunicación Social REDHECS, Coordinadora del Programa de Postgrado Especialización; Docencia para la Educación Básica en la Universidad Rafael Belloso Chacín Maracaibo Estado Zulia Venezuela.
Victor R. Martin Fiorino
Postdoctorado Gerencia de las organizaciones. Universidad Rafael Belloso Chacin Doctor en Filosofía – Universidad de Lovaina (Bélgica). Postdoctorado en Ética de las Organizaciones. Profesor Titular de L.U.Z. Profesor de Postgrado en Ética de las Organizaciones en las Universidades de Roma III, Génova y Nápoles (Italia) y en varias Universidades de América Latina y Venezuela.
Francis Rietveldt de Arteaga
Miembro del Comité Académico y Docente en el Doctorado Ciencias de la Educación y Doctorado Ciencias Gerenciales. Profesora jubilada del Instituto Universitario de Tecnología de Cabimas y Maracaibo Estado Zulia Venezuela.
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