Producto de años de investigaciones experimentales y metodológicas con algunas empresas privadas en el país, el periodista, sexólogo y psiquiatra venezolano Dr. Roberto De Vries, madura que el tema del clima sexual organizacional, aparece como un poder abierto o encubierto dentro de las dinámicas empresariales venezolanas. Así lo hace saber en estudios rigurosos y mediciones que fueran revelados sólo a cada una de las tantas empresas privadas, objeto de su análisis. Por tanto, no quiso adelantar los resultados porcentuales, pero sí nos habla en la presente entrevista de las conclusiones sustraídas de sus estudios sobre clima organizacional.
De antemano, como primera sugerencia técnica del Dr. Roberto De Vries, las organizaciones tanto públicas como privadas deben profundizar en sus mapas de poder, en especial, en lo concerniente a las esferas del comportamiento erótico y afectivo sobre las cuales “no veo la investigación que haga honor a esa importancia”, insistió el médico, a lo que también agregó, partiendo de sus conclusiones, lo siguiente: “¡Qué se caiga el mito de que somos excelentes amores! Cuando vamos a las visualizaciones del amor encontramos un amor superficial sobre la base de puro acercamiento”.
Como parte de sus adelantos técnicos, De Vries, nos comenta que su investigación contiene un instrumento de recolección de datos aplicado como suerte de encuestas a focus group dentro de las empresas. Al respecto, el especialista expone que los mapas están conformados por quince acciones que son medidas en la escala del 1 al 10, y donde el amor es examinado como dinámica, por medio de percepciones. Se suman a sus mediciones las dinámicas del placer, la lucha, el saber y el tener.
Para el Dr. De Vries, al amor en los trabajos se le debe analizar desde el acercamiento como una primera acción. Igualmente, desde la aceptación y el mejoramiento. “En el trabajo con el otro observamos que nuestros amores son muy superficiales, evaluados desde la idea de sí dos personas se llegan a ver dos o tres veces más, ya somos íntimos amores. Y eso no es verdad. Las expectativas nunca se cumplen en el país”, insiste.
Como resultados de sus indagaciones en la administración privada venezolana, la dinámica más alta explorada es el disfrute en general, junto con la motivación y la satisfacción. “Nunca me he preguntado cuánto se disfruta dentro del trabajo. Me estás proponiendo una buena área de investigación... Cuando encontramos las acciones de mayor nivel, la mejor puntualizada en todas las clases sociales es la capacidad para disfrutar (entregarse a la experiencia) que es acción del poder y del placer. En el poder económico del tener, el valor más alto es el consumir. Esto nos da una ruta positiva del venezolano que es muy extraña... No es que nosotros consumimos para disfrutar, sin que disfrutamos para consumir. Entonces, el amor significa tener a alguien al lado y, si no hay relaciones profundas, la única forma de tener gente al lado, es a través del placer, el poder y el consumo”, dice.
De los resultados del mapa negativo en las organizaciones privadas del país, se observa la inversión (riqueza a futuro del venezolano) como parte del poder económico, junto a la producción y consumo. “Nosotros no invertimos para no sistematizar, eso quiere decir que nos queremos a propósito desconocer, es decir, no queremos explorar quiénes somos porque probablemente vamos a encontrar que no nos acercamos, que no investigamos y no invertimos para no conocernos”, piensa.
- ¿Por qué cree que el tema del ejercicio de la sexualidad en los trabajos “es tan poco explorado”?, como señalara en un e-mail, previo a ésta entrevista.
- Sí, porque la relación trabajo-sexo es mucho más profunda de lo que la mayoría de los empleados lo han visto. En el trabajo se originan demasiadas parejas circunstanciales y se suscitan gran cantidad de los deseos eróticos. No nos hemos dado cuenta de su importancia, por ser algo tan cotidiano y evidente. Entonces se cree que todo el mundo sabe mucho al respecto y a lo mejor no es así.
- ¿Cuál es la naturaleza de la relación entre los venezolanos respecto a los lugares dónde trabaja?
- Como resultado de mis investigaciones y de otros colegas, el venezolano va a buscar al trabajo el amor que no consigue en su casa. El amor como afecto. Muchas de las aspiraciones del venezolano son completar, complementar o suplir todo eso. Para mí, el trabajo envuelve una fuente muy peligrosa de vínculos afectivos, pero el trabajo no es una vinculación en gran parte, ni siquiera para la productividad, no es una vinculación para el desarrollo del crecimiento intelectual, y no es para el desarrollo social, porque tendríamos mucho más capital social.
- Entonces, ¿el amor en los trabajos será superficial?
- No he investigado los mapas respectivos. Pero, probablemente, si esto es válido inferirlo a otros niveles como se ha hecho, podría a ser que nuestro amor en los trabajos es superficial. Ello lo tendríamos que unir a las motivaciones básicas, como el poder que se busca en los trabajos. Es una vinculación a la afiliación que la defienden algunos autores y también yo. Es decir, que vamos a los trabajos a generar lazos de profundidad que no sabemos cómo establecer porque no conocemos cómo hacerlo, no sabemos ni cómo aceptar al otro como es y no sabemos mucho menos mejorar al otro. Allí, el amor es una búsqueda eterna del amor a través del gran consumo. El sexo laboral es otra negociación más. Pero, “el pana o panita”, es una relación de alianza circunstancial, porque hay un intermedio entre socio, aliado y amigo. Y no llega a ser amor nunca. Es decir, en “un(a) pana” no hay amor. No hay compromiso con el otro. Si trasladamos esto a los trabajos, lo más probable es que en ellos, el sexo -que no ha sido tan estudiado como puede ser-, forma parte de una alianza más.
- ¿Existirán dicotomías entre vida sexual privada y puesta en
práctica de sexualidad en las organizaciones?
- No hay vida sexual privada, para mí la vida sexual es íntima. Para mí
existen tres espacios: el público, el privado y el íntimo, porque cuando
la gente llega a una actividad sexual, ya está en la intimidad del otro.
Ahora, privada puede ser esa relación. Privado, un espacio... Parte de
la crisis de las relaciones humanas está en saber diferenciar esa
intimidad, de esa privacidad. Una vez que hubo sexo hay relaciones
íntimas. Ahora volver de una relación íntima, a una relación privada, es
frecuente, es decir: nos acostamos, nos conocimos. ¡Chévere!, nos fue
muy bien, o nos fue muy mal o no pasó nada extraordinario, pero de allí
puede pasarse al mundo privado.
- Entonces, hay empleados que llevan su vida íntima al trabajo y
mantiene relaciones amorosas con otras personas dentro del trabajo...
- El chisme forma parte de los elementos de poder a analizar dentro de
un ambiente laboral, es decir, cuando uno ve las relaciones íntimas
valoradas por la parte sexual, si se realiza un perfil de vida sexual a
cada uno de los integrantes del equipo laboral, en el fondo, se está
logrando un aspecto muy importante del poder de esa personalidad. Es
decir, si se tiene un poder que está fundamentado en su vida erótica, de
dar placer o recibir, ya tienes un estatus diferente, a una gente que no
dé placer erótico. Por lo tanto, viene el control social y la lucha de
poder, que significa tratar de desprestigiar a través del chisme a
quienes mantienen relaciones.
- ¿Qué piensa del desprestigio laboral partiendo del sexo?
- A mí juicio como sexólogo, psiquiatra y, sobre todo, como ser humano,
no debería de ser nada de desprestigio una relación sexual. Si las
relaciones son consensuadas, responsables y lo hacen bien, eso es
perfecto. Aunque para las organizaciones es un elemento de poder y de
visualización del mismo.
- ¿Qué opinión le merece la promiscuidad organizacional?
- Es un poder desorganizado, o es una forma de que alguien, con mucho
atractivo sexual, quiera reforzar una parte de una sexualidad al hacer
promiscuidad dentro de un mismo ambiente. Y esta tiene relación con la
pregunta anterior, es decir, alguien muy promiscuo sexualmente, puede
ser muy popular y esa popularidad le puede dar mucho poder, pero
también, de algún momento a otro, se lo puede quitar, de acuerdo a cómo
se manejen los chismes.
- ¿Qué opina de la homofobia dentro de las organizaciones?
- Todos los mecanismos de tipo legal hacen que ello se vaya
comprendiendo. El papel de los medios ha sido muy bueno al respecto,
donde el homosexual y la lesbiana forma parte de las exponencias
normales que pueda tener cualquier persona.
- ¿Qué nos puede decir del machismo dentro de las organizaciones?
- Sí hay machismo, pero hay más castigo hacia el homofóbico que hacia el
homosexual. Esas son dinámicas interesantes que se están formando en la
administración pública y privada. Recibe más castigo social y laboral el
homofóbico, que los homosexuales o las lesbianas. Ahora, quizás está
castigada la homosexualidad abierta y promiscua, es decir, una típica
conducta desaforada.
- ¿Qué piensa de “La operación colchón”?
- La operación colchón ya no tiene mucho éxito. Antes La operación
colchón con toda aquella moral pacata era expuesta tanto, internamente,
como en los medios de comunicación. Ahora como todo, es mucho más
abierta, es como si dentro del poder sexual, la gente entiende que es
honesto y que es deshonesto. Por ejemplo, el que busca un ascenso
sexual, moviendo su sexualidad, ya entra rápidamente en el chisme, es
destruido y es equiparado o normalizado por el mismo grupo de trabajo.
Antes, era mucho misterio y el chisme era como más cerrado, subyacente.
La conducta sexual está mucho más desmitificada.
- Algunas profesiones parecen ser más propensas a que estos hablen más
de otras personas. Por ejemplo, se dice que todas las secretarias o
asistentes se acuestan con su jefe. Y hay otro que parece ser
interesante de analizar y es que se presume –y desprende de los
comentarios pecaminosos-, que todas las Gerentes de Asuntos Públicos o
Comunicaciones Corporativas serían mujeres de los líderes de la
organización.
- Son visiones, son percepciones, y son importantes en la medida en que
sean percepciones, pero esa percepción reproduce o no la realidad,
porque hay muchas asistentes que no tienen vida sexual con su jefe. Y
hay algunas que sí lo tienen, pero lo bueno es que ahorita es mucho más
abierto el tema.
- ¿Qué opina de las arremetidas morales y éticas en los trabajos?
- Para mí lo moral y lo ético son dos cosas diferentes. El ataque moral
podría ser el ataque a unos valores percibidos por unas determinadas
comunidades, mientras que los valores éticos ya son cutáneos a la
dignidad. Lo que sí es mucho más importante es el acoso sexual y el
mobbing que la conducta sexual de la gente. A la gente no se le juzga su
vida sexual, a menos que sea un promiscuo o un escalador de poder. Pero
la mayor parte de la gente piensa que la vida sexual de la gente se
respeta y a eso ha contribuido el desarrollo de la ciencia, el
desarrollo de la sexología y de las comunicaciones. Las series de TV han
puesto a la gente tal cual somos, es mucho más abierto.
- Pero, ¿no tiene un descarrío exponer la sexualidad de ésa manera,
sometiéndola abiertamente como en las series de TV? Hay series de
homosexuales, por ejemplo. Existen canales como E! que transmite un
programa en horario nocturno que promueve el sexo en sus diversas
vertientes. ¿Existe libertinaje, exabrupto, exceso o qué en la TV
mundial?
- Sí, a lo mejor lo hago con una visión de especialista de
comunicaciones. A mí me parece que esa gente del programa de Naked Wild
On busca dicha y placer, pero no se sienten felices. Todo eso, me parece
una puesta en escena. Es muy fingido. Para mí, la alegría es una de las
cuatro emociones básicas y es la que más le gusta a la gente. La alegría
son tres cosas diferentes: dicha, placer y felicidad. La dicha es la
celebración, es mucha celebración y es mucho placer sexual. He realizado
varias críticas a dicho programa y noto que le falta la felicidad.
- Pero en los trabajos también se ve lo mismo: se mantiene relaciones
sexuales y al día siguiente se olvidan de lo acontecido. Se lo planteo
porque en alguna oportunidad logré percibir que un compañero de trabajo
mantenía relaciones con algunas de las mujeres de allí, por lo menos eso
sugería, y después decía que se olvidaba de ellas...
- Ese un proyecto muy venezolano. Es el proyecto de mucha dicha,
celebración y placer; satisfacción con logros sensoriales para compensar
la alegría, porque la misma no se hace sobre la base de estructuras más
profundas. En la búsqueda de la dicha: el bonche, la dicha, la caña, las
mujeres y/o los hombres, el sexo, etc. Si esa cultura se lleva a los
trabajos, allí se generarán problemas. Tanto el hombre como la mujer que
se muestran promiscuos, pero la misma dinámica organizacional, los va
sacando poco a poco, a menos que sea el jefe y el dueño. Ganan muy mala
fama y rompen su imagen. Yo he visto muchos casos donde éstos jefes que
se aprovechan de su posición de poder para hacer sexo de repente les
entra una acusación de mobbing o el desprestigio de “viejo loco o vieja
loca”.
- ¿Qué opinión le merecen las políticas públicas en materia de
sexualidad laboral?
- La Reforma Constitucional en Venezuela está pidiendo la no salida de
un trabajo por libertad de género, eso me parece normal... Alguien por
ser cero positivo no lo van a votar. A la gente no la van a votar por
tener orientación sexual diferente. Desde el punto de vista legal está
siendo muy protegido.
- Un estudio británico reveló que las trabajadoras han mantenido
relaciones sexuales en el guardarropa, la oficina del jefe, el
escritorio del jefe, el estacionamiento, el comedor y un armario. ¿Dónde
prefieren los empleados venezolanos?
- No conozco mucho la administración pública ahorita. Violentar el sitio
del máximo poder es un lugar interesante. Ahora, hay gente que tiene
relaciones sexuales en los sitios más inconcebibles, producto de la
emoción. Allí se mezcla la alegría con el miedo. El saber que pueden ser
cachados, saber que están violentando una norma de poder, da cierto
grado de excitación... Yo no tengo nada que ver con la vida de los
demás, que la gente haga lo que quiera. No es importante que yo esté, o
no esté de acuerdo, porque no seré quién genere las políticas sexuales
para una compañía. Eso lo dirá la conciencia de cada cual.
- Una nota de prensa señaló que el coqueteo laboral era saludable ¿Será
realmente así?
- Eso es seducción, motivar al otro sexualmente. Disfrutar y hacer
disfrutar con ese medio juego sexual que nunca se va a completar. Es
bueno para todos los seres humanos, pero es especialmente bueno para
algún tipo de gente que sueña con hacer, aunque todo se quede en la
posibilidad que con el realmente hacer.
- Es decir, la posibilidad de un proyecto no alcanzado...
- Exactamente, porque eso excita y es excitante. Una seducción dentro de
un ambiente eclesiástico lo vería peligroso, pero una seducción en un
canal de TV es –quizás- lo normal. Todo depende de la profesión de la
gente, del equipo, de lo que hagan... Una gente excitada, una gente
motivada, una gente con disfrute y una gente sin satisfacción es un
material medio peligroso de trabajar. Es decir, tener gente excitada por
medio de seducción interna y no darle la salida, eso puede ser hasta
cierto punto un peligro para las empresas.
- Durante un programa humorístico, uno de los anclas asumió públicamente
que era despectivo el que alguna gente use el término de “barragana” por
concubina. ¿Qué opinión le merece? ¿Será un estigma?
- Es horrible la palabra, es un concepto terrible por lo despectivo y el
daño a la dignidad y al honor u orgullo de alguien... Una cosa es la
situación sexual. Yo creo que eso es acuerdo de cada cual. Cuando la
gente decide tener su amante oficial y las dos partes están de acuerdo y
no es una relación de poder, ni de dominio, porque es allí donde está lo
grave. Si está explotando su sexualidad a plena conciencia y la otra no
está engañada, eso es un acuerdo, es una alianza: “Yo te ayudo en esto y
tú me ayudas en esto”... Ahora, que sea moral o inmoral, eso depende de
cada cual. Para mí lo importante sería que no fuera antiético, es decir,
que no estuvieren haciendo un daño realmente trascendente a sí mismos o
a cualquier otra persona, que no se estén hiriendo su dignidad o estén
hiriendo la dignidad del otro. Es decir, que se valga de ese poder para
atropellar al otro porque ya entraría un problema ético-ético, si lo va
a usar como un poder para echárselo en cara a otras personas. Allí
comienza a herir la dignidad y a hacer daño.
- ¿Cuál es la patología de las personas que son antiéticas desde lo
sexual?
- Son gentes con grados de importante psicopatía.
- ¿Y no tiene esto relación con la autoestima?
- No podemos ser tan categóricos de que todo promiscuo laboral tiene
baja autoestima, porque ésta es diferente a la autoconfianza. Hay gente
que lo puede hacer muy bien, hay gente que lo hace muy mal y hay gente
que le causa mucha culpa.
Son cuantiosas las inquietudes sobre este fascinante –desde lo
científico- y polémico –desde lo social y humano- tema de la sexualidad
laboral vs. el poder organizacional. Por tanto, igualmente queremos
dejar varias preguntas abiertas para los que sientan el interés de su
reflexión moral y ética, o colindante a las interpretaciones simplistas
o liberales. Entonces, ¿qué opina usted de lo que sigue?: ¿El éxito
profesional, espiritual y psicológico será compatible a la idea de poner
en práctica la sexualidad laboral? A partir de las conductas humanas,
¿cómo ve usted intimidad laboral de la sociedad en la cual se
desenvuelve? ¿Dónde queda la culpa por ejercicio de la sexualidad
laboral antiética y cuántos la somatizarán en ejercicio pleno laboral?
O, ¿cuántos se han delatado frente a sus compañeros por complejos de
estas prácticas? ¿Qué opinión le merecen las agresiones y el escarnio
público de índole sexual en los trabajos? ¿Qué opina de la violación de
los espacios vitales por interés erótico? ¿Qué piensa sobre el machismo
organizacional inducido por homosexuales o bisexuales? ¿Qué le
aconsejaría -desde su visión humana-, a los que mantienen relaciones
amorosas en el trabajo? ¿Se habrán realizado estudios creíbles en
Venezuela de cuántas personas acuden al psiquiatra o sexólogo por puesta
en práctica de la sexualidad en los trabajos? En los actuales tiempos,
¿existirá represión cultural en los ámbitos de la sexualidad laboral por
medio del acoso desde la óptica de discriminación o difamación? ¿Será
“perverso o algo normal” tener fantasías sexuales en el trabajo? ¿Adónde
pretendemos dejar a los afectados por las intrigas sexuales por
rumorología y chisme? En sí, ¿las relaciones apasionadas afectarán o no
a la empresa o institución?
Los apagones de la moral
Me gustaría Dr. De Vries que nos regalara sus buenos consejos y su
opinión sobre éstos casos reales:
1.- Una actual coordinadora de eventos y protocolo (antiguamente de
relaciones institucionales) vocifera en el trabajo que no le importaría
ser mujer del jefe, lo ve como algo “lícito”, y abiertamente lo comenta
en una reunión de trabajo. Ella misma, derrocha simpatía no verbal
aunque se miente en su mismo gesto, y más cuando expone las orgías a las
cuales –ella misma y explícitamente-, comenta que la han invitado a
participar, aunque manifieste que no se prestaría, pese a dar los
detalles y nombres de los involucrados. También, habla constantemente de
senos, penes, nalgas, dildos o vibradores, con sus compañeros de
trabajo.
“Ésta es una mujer muy erótica y probablemente muy insatisfecha, si
estuviera satisfecha no hablaría de eso”.
2.- Un escritor y periodista publica un relato irónico donde se presume
–y eso depende de cada lector-, que dos funcionarios anónimos podrían
estar en “algo sexual” en una oficina, aunque el contenido narrativo sea
netamente ético desde la visión particular del protagonista de la
historia, que nada tendría por qué ver con el escritor ya que la
historia fue estructurada de varias vivencias laborales. La historia
está contada en primera persona para generar mayor empatía, sugestión,
persuasión y otras técnicas literarias. No se sabe qué es lo que hacen
los protagonistas de la historia porque se utiliza la técnica del
engaño, entre otras. A los lectores les causa risa. Algunos -por
ejemplo- sugieren que el cuento huele a vagina, cuando en realidad hiede
a entre –distanciado de- piernas (Error), “posible culpa” del lector si
fantasea uniendo las palabras y asumiendo ideas eróticas que nos están
plasmadas explícitamente en la historia. Una acomplejada lectora “se
delata” apropiándose de ella (el cuento fue realizado para una revista
de ficción, ojo, repito, de ficción).
“Como imágenes literarias me parece muy atractivo. Cuando la gente se
ríe y se burla de un relato –probablemente-, será para mostrar su propia
angustia. Ese escritor es insinuante al trabajar con el sentido del
olfato, pero como escritor logró algo interesante... Todo el mundo tiene
fantasías eróticas, y más cuando hay varias personas reunidas, eso es
normal. El lector lo puede confundir con un olor a vagina (risas)... El
texto pudo ser producto de la genitalización del lector, aunque no tenga
nada que ver ello con el relato... Esa es una literatura muy difícil de
concebir”.
3.- El conductor oficialista de un programa televisivo sugiere
públicamente que “cada cual hace con su cuerpo lo que le venga en gana”,
lo cual da a entender que no le interesa la vida íntima de los demás.
Una lectura de su discurso también podría suponer que ese conductor
podría “estar haciendo con su cuerpo lo que le venga en gana”.
Seguidamente, en el mismo programa de TV, realiza un comentario sobre
otro personaje político contrario, insinuando sus posibles –posiblemente
falsas-, preferencias sexuales, como chisme irresponsable y sin pruebas
contundentes.
“Eso sugiere que hay una confusión interna, al menos que no esté
diciéndolo porque no le molesta. Pero allí está irrespetando a la otra
persona que a lo mejor no le gusta que ventile su vida o que invente
cosas inciertas”.
4.- En una empresa se censura un volante de un grupo de empleadas que
están en desacuerdo con el acoso sexual dentro de la empresa. Una
gerencia impide su reproducción por respeto a la imagen institucional y
clima organizacional.
“Esa es una conducta defensiva, y que trata de esconder algo que a lo
mejor está pasando”.
5.- Un líder de una organización compra un espacioso sofá beige para su
amplia oficina. El chisme que se corre fuera de la oficina es que han
visto a la amante en el sofá y a él abrazándola.
“Esa es la vida íntima de cada cual, ahora de dónde sacó el recurso del
sofá (risas)”.
6.- Ciertos empleados de una gerencia –quizás insatisfechos- le cambian
el estatus a dicha dependencia, de Asuntos Públicos, pasa a conocerse
–entre los de la misma oficina- como Asuntos “Púbicos”. Comentan los
empleados que la ex gerente “ofrecía” a algunas empleadas, a altos
ejecutivos. Al cambiar de gerente (de mujer a hombre), los empleados le
alteran –nuevamente- el estatus a la respectiva gerencia (entre ello la
secretaria), ahora pasa a ser conocida internamente como La jaula de las
locas. Exponen -los del cotilleo-, que el que lleva la batuta es el
asistente del líder de la gerencia.
“Eso es broma... Probablemente sienten que hay mucha homosexualidad
allí. Esto es despectivo, una burla. Eso va en contra de la dignidad,
honor y orgullo de alguien”.
7.- Un profesor universitario acosa sexualmente a varias alumnas y
negocia notas.
“¡Terrible!, ese profesor debería resolver sus problemas de sexualidad y
no usar esa relación de poder para beneficio de ese poder ilegítimo”.
Otras realidades para que usted lector, opine:
1.- Una revista de tendencia oficialista trata el tema del ejercicio de
la sexualidad en los trabajos. En el sumario dicho periodista ve
factible (por su entrevistado) la puesta en práctica de las fantasías
sexuales en los trabajos, como el hacer el amor sobre la mesa de la
oficina, aunque contradictoriamente en la respectiva administración, han
sido despedidos empleados encontrados en éstos actos.
2.- Un empleado agarra “con las manos en la masa” a dos altos líderes,
los cuales estaban en pleno apogeo sexual. Despiden al empleado que los
ve.
3.- Este otro líder casado primero, preñó a una secretaria con la cual
tuvo un hijo. Pasado un tiempo, mandó a abortar a una coordinadora con
la cual consiguió un deslice y luego la despide de su cargo “de mala
manera”, delante de los demás empleados. Los comentarios hacia su última
“adquisición”, promueve su condecoración y –de manera extraordinaria- de
coordinadora la nombra gerente. Los empleados les ven haciéndose
detallitos sentimentales y/o materiales abiertamente, dicen que “él le
paga el gimnasio. Ahora comen juntos dentro de la oficina del líder. Ya
no entra tanto él, a la oficina de ella. Ella, por comportamientos,
aparenta ser su dádiva, aunque delata complejos profesionales con su
equipo de trabajo” (entrecomillado porque es lo que suponen ciertos
empleados)”.
Se sustrae de un foro virtual español y otro mexicano
Algún español dijo: “Creo que hay que plantearnos algunas cosas: 1) ¿Hay
alguien que vale la pena? Mi oficina se ha caracterizado porque la
mayoría de las veces hemos tenido elementos que no precisamente invitan
a portarse mal. 2) Seguridad y Discreción: ¿Qué tanto la persona que
pueda ser nuestro cómplice va a ser discreta?, ¿qué tanto nos conviene
liarnos con alguien sin que haya consecuencias? 3) Tranquilidad: ¿Qué
pasa si nos topamos con la típica vieja mitotera que luego quiere que
uno le cumpla, o bien, que quiere darse atribuciones en el plano laboral
sólo porque en el personal hubo algo. En España hay un dicho muy sabio:
"Donde tengas la olla, no metas la polla". Si bien he conocido casos
donde por una relación laboral han salido matrimonios felices, también
hay que evaluar por salud mental qué tan conveniente es tomar estas
decisiones. A todos se nos ha antojado alguna compañerita del trabajo, o
bien hemos pasado por el acoso de una que otra aunque no cumpla con
nuestros estándares, pero pienso que el trabajo es algo muy delicado y
que podemos buscarnos muchos problemas”.
El mexicano en otro foro expuso: “Yo soy maestro de una universidad de
acá de Monterrey y, pues, teniendo un montón de alumnas bellas, caí en
la debilidad y la verdad que luche contra eso un tiempo pero como perdí
mi ética y fui a conquistarme a aquella chica. De primero, se negó a
salir conmigo, es más hasta se ofendió, ya pasando el tiempo y después
de que ya me conocía un poco más acepto salir conmigo. Al cabo de otro
tiempo nos hicimos novios. Ella tiene ahorita 24 años y yo 26. ¿Y qué
creen?, exactamente mañana me caso con ella”.
Periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela.
Magíster en comunicación periodística, institucional y empresarial, egresado de la Universidad Complutense de Madrid.
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