El diálogo acerca de la visión genera una suerte de ambiente propicio
para que el grupo exponga sus anhelos y esperanzas como sentidos de
futuro, el explicitar la visión permite una lectura de paisaje de la
concepción de futuro, presente y pasado que dicha sociedad concibe.
Tener presente en su formulación los diversos criterios y de manera
consensuada ir aproximando una versión por todos aceptado es una
condición que abre el entorno hacia territorios más amplios y relaciones
sociales múltiples.
Una vez definida la visión para guardar coherencia con los proyectos,
es necesario un ejercicio relacional que permita mirar el proyecto a la
luz del marco estratégico. En este sentido, sugerimos una lectura
simultánea de:
Visión Objetivo de desarrollo
Misión Objetivos del proyecto
Capacidades Resultados
Actividades Valores
Consideraciones que modifican la estructura del marco lógico,
especialmente en los: Indicadores, fuentes de información - verificación
e hipótesis, conforme se ubica en el siguiente cuadro:
Objetivo de desarrollo Indicadores de impacto Fuentes de información
Hipótesis
Objetivo del proyecto Indicadores de efecto
De partida De llegada Fuentes de verificación Hipótesis
Resultados Indicadores de resultado y proceso
De partida De llegada Fuentes de verificación Riesgos y medidas de
control
Actividades principales Indicadores Fuentes de verificación Resumen de
presupuestos por resultado
Las implicaciones que se busca a través de los indicadores de impacto,
es exigir a los proyectos un encauzamiento en torno a la visión de
desarrollo, forzar el ejercicio de que los proyectos superen la relación
entre problema y solución. Los indicadores de efecto, resultados y
procesos diferenciados entre: De partida y de llegada generan una
condición que permite el monitoreo, seguimiento o acompañamiento, igual
que los indicadores de impacto, se trata de generar sinergias que
aporten al desarrollo local.
En las actividades principales a más de la coherencia en torno a los
resultados y objetivos se busca que expresen la cotidianidad del
proyecto como una trama de la visión de desarrollo.
Se propone diferenciar las fuentes entre información y verificación, en
la comprensión de que un proyecto establece las condiciones de impactos,
por tanto, no es posible exigirle verificadores, pero si información
para sustentar la evaluación de impactos que se desea provocar con los
proyectos.
Las hipótesis buscan tener presente condiciones favorables o de cuidado
en el desempeño del proyecto y los cambios que susciten en la
construcción de la sustentabilidad y el desarrollo local, se trata de
identificar los factores impulsores y restrictivos que deben ser
tratados en las estrategias para aprovechar las oportunidades y
solventar los riesgos en el cumplimiento de los objetivos de los
proyectos.
De esta manera, sentimos que los proyectos guardan coherencia con los
planes de desarrollo local, son medios de fortalecimiento de las
capacidades locales y aportan a la innovación en la medida en que se
parte de los mejores desempeños como momento de calidad que exige nuevos
aprendizajes para superar la calidad lograda cuestionándola y generando
nuevos desafíos.
La misión como participación en el desarrollo, según sus mejores
desempeños y competencias.
Uno de los resultados de los planes de desarrollo son las ideas de
proyectos priorizados o jerarquizados según niveles de incidencia, el
estado de pobreza u otros criterios. Este conjunto de ideas representan
los caminos que permiten concretar las estrategias de desarrollo, se
trata de ubicarlos según las responsabilidades institucionales y de las
organizaciones locales para provocar el involucramiento en la
realización de los proyectos.
Las claves de este proceso dan cuenta de los criterios de mejor
desempeño que expresan las capacidades en sus fundamentos teóricos,
metodológicos y técnicos, las actitudes y aptitudes logradas en
construir procesos sustentables.
Asumir las competencias como elemento de la misión es un desafío que
trata de ubicar a las organizaciones e instituciones en sus marcos
institucionales e instituyentes desde la óptica de los mandatos
sociales, legales y políticos.
Las oportunidades y los recursos junto a las competencias conforman un
triángulo para las definiciones de la misión y desde esta perspectiva
marcar las orientaciones para definir los objetivos del proyecto.
Los planes de desarrollo justamente buscan la inclusión de los
diferentes actores desde la comprensión que los aprendizajes y aportes
son más significativos en la medida de la diversidad y lejanía. Reconoce
que los diferentes actores están aportando al desarrollo local y que el
arte de potenciar lo que se esta haciendo es alinear las energías como
olas concéntricas que fluyen en una misma visión de desarrollo.
Las figuras siguientes expresan los sentidos del ejercicio de aportes y
el alineamiento que se propone (Senge P. 1997)

La ética de desarrollo
Una importante tendencia en las organizaciones e instituciones
comprometidas con el desarrollo es guiar sus acciones desde una ética de
desarrollo sintetizada en valores, generalmente trabajadas desde el
consenso de sus miembros. Al respecto, se dice que las apreciaciones de
progreso estarán expresadas en las valofacturas como espacios de
producción de valores (De Bono, 1993).
En la construcción de los planes de desarrollo se sugiere que se
concentren los valores que se escogen como guías de la organización en
un número no superior a tres y luego se genere comprensión en su
significado e implicación capaz de que los miembros que lo asumen estén
de acuerdo. Adicionalmente es importante definir los espacios de su
construcción, en el cuadro siguiente se recoge la experiencia de la
cooperativa de ahorro y crédito Jardín Azuayo, en la combinación de
valores y sus espacios de construcción.
Valores Espacios de su construcción
Solidaridad Apoyo a socios en condiciones de dificultades: Accidentes,
enfermedades graves, a través de un sistema de seguros y de apoyo
cooperativo.
Generando ahorros, facilitando a quienes lo necesitan y pagos puntuales
de los créditos.
Compartiendo nuestros saberes y conocimientos con generosidad en la
participación en redes solidarias
Impulsando el desarrollo humano.
Confianza Acceso a la información sobre la marcha de la cooperativa en
los ámbitos económicos, sociales y gerenciales.
Asambleas locales adecuadas a la disponibilidad de tiempo de los socios.
Impulsando acciones de una cultura de confianza y estima.
Implementando espacios de participación y compromiso mutuo.
Respeto Equidad de condiciones de participación entre hombres, mujeres,
niños, y diversidad cultural.
Apertura a las ideas, sugerencias, criterios de los socios y del
entorno.
Cumplimiento de normas y reglamentos.
Calidez humana en el servicio (no mirar a los socios como clientes sino
como seres humanos)
CACJA, 2003. Plan estratégico.
Un nivel de mayor concretación de los valores definidos en el plan de
desarrollo se puede observar en las actividades de los proyectos. Por
ejemplo, si se declara la honradez como valor en el manejo del
presupuesto deberá situarse las formas de control y medios de
verificación suficientes como para demostrar que éste valor se cumple,
entonces, los valores dejan de ser declaraciones y se convierten en
hábitos y forman parte de la cultura de la organización.
Capacidades y potencialidades
La pregunta de entrada para abordar el tema puede sintetizarse en: ¿Que
capacidades y que carencias tiene la organización para asumir la
construcción de la visión, cumplir con la misión en el marco de valores
definido? Una posibilidad de responder la pregunta es ubicar en la
organización la acción más importante, el logro del que la comunidad se
siente orgullosa y que trasciende su entorno, cohesiona al grupo, los
momentos picos.
Ubicado el momento pico mediante las apreciaciones que al respecto tiene
el grupo identificamos: Los actores que hicieron posible el evento, que
papel ejecutó cada uno de ellos (Misión), como enfrentaron las acciones
(estrategias), contexto en el que se realizó el evento, actividades
principales y recursos que se emplearon.
Las lecciones que aprendemos de este hecho constituyen insumos para
enfrentar los nuevos emprendimientos, además de permitir un grado de
confianza y estima de la comunidad en su ejercicio de planificar el
desarrollo.
En el mismo espíritu de los momentos picos vividos por la comunidad se
recomienda revisar las capacidades y potencialidades desde la reflexión
sobre los subsistemas: La población, salubridad, manutención,
organización, recreación, comunicación, educación, patrimonio,
producción, valores, seguridad, lo político administrativo, lo jurídico,
la autoestima (Millar, A. TOH.).
Partiendo de la información que los 14 subsistemas nos permiten, una
abstracción importante es reconfigurarlos en la perspectiva de
necesidades según categorías existentes: Ser, tener, hacer y estar y
necesidades según categorías axiológicas: Subsistencia, afecto,
entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad (Max
Neef, 1986) condición que permite diferenciar medios de fines y centrar
el plan de desarrollo desde lo humano en comunión con su entorno
natural.
Las experiencias de trabajo en los planes de desarrollo local nos aporta
la necesidad de incorporar una mirada a la situación biofísica del
territorio, para lo cual y dada su difusión se puede aprovechar los
sistemas de información geográfico, centrado sobre todo en mostrar las
incompatibilidades en el uso del suelo y el uso recomendado para generar
orientaciones en el ordenamiento del espacio.
La información que hemos logrado cumple un primer momento: dibujar los
contextos en los que se desenvuelve la organización o institución como
condición necesaria de soporte para la planificación, pero insuficiente
sino se logra un procesamiento relacional. Para este abordaje se dispone
de tres metodologías: El sociodrama, sociograma y flujograma, que
consisten en mostrar los vínculos, relaciones de los diferentes actores
implicados en los espacios territoriales. En el primer caso, desde la
representación simulada de comportamientos, en el segundo caso en la
calificación de las relaciones según niveles de poder e identificación
con la visión de desarrollo y la tercera metodología que permite ubicar
los nudos críticos en una matriz que cruza los ámbitos: normativos,
culturales y de flujo con la capacidad de incidencia medido en: Depende
de nosotros, influenciable y lejano como se muestra en la siguiente
matriz:
Matriz: Flujograma
Normativo Cultural Flujo (temporal)
Depende de nosotros
Influenciable
lejano
Los problemas identificados como nudos críticos de implicación
simultánea o múltiple en las categorías de ámbitos e incidencias nos
posibilita un acercamiento significativo a conocer los espacios
territoriales, las relaciones sociales y aspectos culturales. Una vez
más regresamos a mirar el conjunto del mapa estratégico y con ello
apoyados en los nudos críticos trazamos los lineamientos estratégicos,
que deberán articular: El contexto, los actores, los factores y las
actividades.
Identificación de las ideas de proyectos
Los trazos estratégicos nos conducen a ideas de proyectos que implican
abordar la construcción de la visión; ciertamente son descripciones
generales, en la letra, pero advierten horizontes de construcción que es
necesario leerlos con sensibilidad.
A este nivel proponemos concentrar las ideas teniendo presente al menos
tres criterios: territorio, temas de proyectos recurrentes o en
posibilidad de armarlos como cadenas productivas y las relaciones
sociales, culturales que permitan la reconstrucción o fortalecimiento de
redes.
Para afrontar el desarrollo local es necesario cubrir el conjunto de las
demandas, esto implica volver a la misión declarada de los actores que
intervienen en un territorio y apoyados en una matriz, identificar las
alianzas, redes, acuerdos posibles para enfrentar la responsabilidad de
los proyectos identificados. Este involucramiento parte de una
condición: Los actores del espacio local asumen con protagonismo el
cauce del desarrollo y se apoyan en los procesos regionales, nacionales
o de la cooperación internacional desde la óptica de derechos y deberes
ciudadanos, en el marco de una profundización de la democracia y de
mejorar la calidad de vida.
En adelante, se sugiere trabajar la factibilidad desde elementos de
viabilidad técnica, social, política, económica y financiera en función
de la particularidad de las iniciativas de los proyectos.
He aquí el momento crucial, de los proyectos ubicarlos en las huellas
del marco estratégico en coherencia con la visión, misión y valores,
para que los logros de su realización permitan: resultados, procesos,
efectos, impactos, es decir, sustentabilidad.
Las iniciativas de proyectos en este marco rebasan el planteamiento
clásico, solucionar problemas, muchas veces aislados, de un grupo,
temporales o casuales, y gestados muchas veces desde fuera, hacia
iniciativas que emergen desde el mejor desempeño, reflexionadas en el
entorno cambiante, asimiladas a las capacidades locales, enriquecidas
desde la integración de redes sociales, centradas en un territorio, y en
la firme convicción de que otro mundo es posible.
Coordinador técnico.
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