Introducción
En el presente ensayo se pretenden establecer algunos parámetros
importantes al momento de definir la calidad de servicio respecto a la
educación superior. Conceptos como satisfacción del cliente se vuelven
ambiguos al considerar al alumno como cliente.
Problema
El objetivo de la educación superior es hacer mejores a los seres
humanos que la reciben, tanto en cantidad y calidad de conocimientos
como en la calidad de sus destrezas para aplicarlos. El problema se
encuentra al momento de ofrecer los servicios educativos a los
estudiantes como una educación de calidad, es difícil decidir entre
llenar las expectativas del estudiante o las del mercado que los
empleará cuando se conviertan en egresados.
Objetivos
Definir parámetros en el concepto de calidad enfocado a la educación
superior que logre satisfacer tanto expectativas de los estudiantes como
de las empresas empleadoras.
Justificación
Es de vital importancia para la superación personal el lograr un
desarrollo de calidad en un área de interés propio en la cual
desempeñarse como profesional. Sin embargo muchas veces la educación
abarca muchos aspectos que carecen de interés para el estudiante y
descuida otros que sí lo son. De igual manera muchas empresas se quejan
de que reciben estudiantes con conocimientos y habilidades insuficientes
y deciden entonces contratar sólo a personas con experiencia.
Mientras las escuelas de educación superior no mejoren sus estándares de
calidad, seguirán generando desempleados en lugar de profesionistas
competitivos.
Alcances y Límites
Las percepciones sobre calidad en la educación tienden a ser muy
subjetivas y a depender de intereses personales. Desde los alumnos que
cuentan con diferentes aspiraciones, los académicos que buscan que la
educación sea conforme a su conocimiento, y los empresarios que buscan
empleados capacitados para realizar bien su trabajo.
Es por ello que los enfoques para asegurar la calidad en la educación
superior difícilmente pueden cumplir con las expectativas de todos.
Además existe una gran diferencia entre escuelas públicas y privadas al
ofertar sus planes de estudio y servicios a los estudiantes, ya que las
privadas deben buscar siempre cumplir con las expectativas de los
estudiantes para asegurar su éxito.
Desarrollo
A mediados del siglo pasado, Edwards Deming revolucionó la producción
industrial en Japón gracias a la introducción de muestreos estadísticos
para asegurar la calidad de los productos que comercializaban. Además de
crear una nueva filosofía basada en este concepto de calidad.
Contrario a su mismo nombre, la calidad se basó en un proceso
cuantitativo y no cualitativo (claro que se considera el aspecto
cualitativo, pero la base más fuerte de esta filosofía se encuentra en
la parte cuantitativa). En muestreos y estadísticas. De cualquier
manera, esto es bastante entendible para los procesos industriales de
producción en serie.
Deming (citado en González, 2007) propuso catorce puntos para la mejora
de la calidad:
1.- Crear constancia de propósito. Esto es para mejorar productos o
servicios. Esto significa crear un plan para permanecer dentro del
negocio ya sea a corto, mediano o largo plazo.
2.- Adoptar la nueva filosofía. Para poder entrar a la nueva era
económica, estableciendo un liderazgo dirigido al cambio. Esto hace que
las empresas que vivan con la cultura del error, no le pueden asegurar a
la compañía su permanencia en el mercado. Los artículos con defectos no
son gratis, y puede ser más costoso corregir un error, que producir un
artículo nuevo.
Sabemos que el cambio de cultura no es fácil, y se lleva tiempo, pero
solo la alta gerencia puede lograrlo.
3.- Terminar con la dependencia de la inspección. La inspección siempre
es tardía, ineficaz y costosa. El nuevo objetivo de la inspección es la
auditoria para poder detectar cambios en el proceso y comprobar medidas
preventivas.
4.- Terminar con la práctica de decidir negocios con base en los
precios. No se puede permitir que la competitividad de un producto este
basada únicamente en su precio, menos ahora que las necesidades del
cliente se basan en la confiabilidad de los productos.
5.- Mejorar el sistema de producción y de servicios. Esto debe hacerse
de una forma constante y permanente para poder mejorar la calidad y
productividad, y así mismo reducir los costos y de la misma manera
reducir los errores y desperdicios en los productos.
6.- Entrenamiento del trabajo. Uno de los principales problemas en
entrenamiento, y la supervisión es que no se han fijado estándares para
poder medir cual es un trabajo aceptable y cual no lo es. Por que este
estándar solo se ligaba con la necesidad del supervisor de obtener
determinada cantidad de producción sin importar la calidad de estos.
7.- Adoptar e instituir el liderazgo. La supervisión es responsabilidad
de la administración y debe de eliminar las barreras que le impidan al
trabajador desarrollar sus actividades con orgullo.
8.- Eliminar temores. El miedo ira desapareciendo en la medida en que la
administración, incluso los gerentes se vuelva un apoyo para sus
trabajadores e inspiren confianza en ellos.
9. Romper las barreras entre los departamentos. Este nos dice que entre
departamentos deben de conocerse muy ampliamente y saber que es lo que
afecta a un departamento.
10.- Eliminar slogan. Es muy importante eliminar todo tipo de slogan que
impliquen la perfección, o un nuevo nivel de producción sin proponer
como lograrlo.
El proponer metas, sin un método para llegar a ellas, va a producir más
efectos negativos que positivos.
11.- Eliminar estándares. Normalmente estos estándares y metas numéricas
vienen a sustituir al liderazgo.
12.- Eliminar barreras que impidan alcanzar el orgullo al trabajador. Un
trabajador no podrá sentirse orgulloso de su trabajo, sino esta enterado
cuando esta bien y cuando no.
13.- Instituir un activo programa de educación. Es necesario capacitar
al personal en cuanto al uso de las estadísticas, para poder incorporar
algunos sencillos métodos para que los empleados puedan llevar el
control diario. El proceso de capacitación es sencillo, y puede hacerse
en todos los niveles.
14.- Implicar a todo el personal en la transformación. La administración
necesitará la orientación de algún experto, pero este no asumirá la
responsabilidad que le compete a la administración.
Estos principios establecidos por Deming han ido evolucionando
constantemente hasta convertirse en normas y estándares de certificación
para verificar la calidad de los diferentes procesos dentro de las
empresas.
En cuestión de la calidad del servicio se complica un poco la evaluación
ya que son consumidos al momento en que se producen. Además los
servicios no pueden ser separados de su fuente de producción, por lo que
para verificar la calidad de la prestación del servicio se requeriría la
presencia de un inspector (por ejemplo) al mismo momento en que se le
presta el servicio al cliente. Esto podría dificultar el proceso tanto
por la parte del cliente como la del empleado que presta el servicio.
La principal forma de evaluar la calidad es verificando la satisfacción
del cliente tanto como su expectativa del servicio. Para esto existen
diversas herramientas como cuestionarios, encuestas telefónicas, etc.
En cuanto a la educación, el principal problema para evaluar la calidad
es definir quién es el cliente.
Quesada (2005) afirma que el estudiante no es el “cliente” del sistema
educativo, sino que serán los “usuarios” de ese egresado quienes pueden
mostrar satisfacción o insatisfacción, ya sea al aceptarlo en un
siguiente nivel educativo, o al aceptar sus servicios. También menciona
que se podría considerar al estudiante como la materia prima básica de
la educación, o en el mejor de los casos como un cliente interno. El
estudiante siempre preferirá un menor esfuerzo y terminar cuanto antes
su educación, por lo que la calidad de la educación no se puede basar en
darle gusto al estudiante.
Por su parte Williams (2007) destaca la importancia de definir a los
estudiantes como clientes ya que los colegios comunitarios (o
universidades técnicas) y las universidades son vistas como proveedoras
de un servicio o producto comercializable. Además sugiere que la
disciplina académica (carrera) influye más que el tipo de universidad al
momento de definir al estudiante como cliente.
Es evidente la oposición de posturas, especialmente cuando se diferencía
entre las universidades públicas y las privadas. Estas últimas tienen
que considerar al estudiante como cliente, ya que sus precios son
mayores y ellos solo estarán dispuestos a pagar si a cambio reciben una
educación de mayor calidad que además les permita tener mayores y
mejores oportunidades de empleo al momento de egresar.
Además las escuelas privadas deben también considerar fuertemente a las
empresas empleadoras no sólo porque serán los beneficiarios del proceso
de enseñanza-aprendizaje, sino también porque muchas de ellas
contribuyen con donaciones precisamente para tener en un futuro
empleados mejor capacitados.
Las universidades públicas por lo general dependen económicamente del
gobierno, y aunque no es su única fuente de ingresos, definitivamente el
pago de las inscripciones por parte de los estudiantes no forman parte
considerable del flujo económico de dichas instituciones.
Por otra parte, si consideramos al estudiante como materia prima, las
universidades públicas, al recibir una mayor cantidad de solicitudes de
ingreso, pueden contar con estándares más altos para elegir a los
candidatos, mientras que las privadas, al contar con matrículas
reducidas es posible que reduzcan sus estándares para permitir el acceso
a un mayor número.
Para las escuelas privadas, Mostafa (2006) concluye que mientras mejor
perciban los estudiantes un servicio de calidad, más rápida y
eficientemente se puede mejorar la calidad, y más oportunidades tienen
de capitalizar estas percepciones.
Es importante también para las escuelas de carácter público considerar
al estudiante como cliente ya que la calidad de la educación que reciba
afectará su desempeño al momento de egresar y puede establecer la
diferencia entre convertirse en un empleado, desempleado o subempleado.
Si la universidad no logra generar profesionistas capaces de ejercer
adecuadamente en el área laboral estará fallando al propósito por el
cual existe.
Emmanuel (2006) encuentra que los puntos identificados por los
estudiantes como más importantes en el servicio que les proporciona el
instructor son la confiabilidad y la sensibilidad. Además las mujeres
continuamente reportaron que sus experiencias con los instructores no
cumplen con sus expectativas. Lo mismo sucede con los hombres, aunque
con un grado ligeramente superior de aprobación.
La insatisfacción de los estudiantes en cuanto a sus expectativas
académicas se puede traducir en un menor desempeño por parte de los
mismos, y con esto también un descenso en la calidad del proceso
educativo y en el resultado del mismo proceso que es el egresado.
Tanto las escuelas públicas como privadas deben considerar como cliente
al alumno para poder brindarle un mejor servicio y aumentar la calidad
del producto (el egresado) que brindan al cliente final que son las
empresas empleadoras.
Además falta otro punto a considerar, ya que el cliente no siempre es la
empresa empleadora o la institución educativa del siguiente nivel (en
grados de diplomados, maestrías y doctorados), sino el mismo estudiante
al egresar se puede convertir en autoempleado. Es el caso de muchos
dentistas, médicos, abogados, arquitectos, entre otras profesiones. Pero
en cualquier egresado de cualquier carrera puede tomar este camino y es
algo pocas veces considerado a la hora de evaluar la calidad en las
escuelas.
Son pocos los planes de estudio que además de concentrarse en su área
académica buscan desarrollar otras habilidades de importancia para el
desarrollo laboral ya sea como empleados o autoempleados.
Conclusiones
El debate entre considerar al estudiante como cliente o materia prima es
de importancia para definir el rumbo de la evaluación de la calidad. La
satisfacción del alumno no puede ser percibida sino hasta que se
convierte en egresado y logra desarrollarse en el mundo laboral y puede
ir desde que consigue su primer empleo hasta el momento en que se
jubila.
Pero definitivamente es un cliente y aunque no puede buscarse su
satisfacción inmediata (la cual por lo general sería de tipo hedonista),
el proceso debe asegurar su satisfacción al momento de convertirse en
egresado e incorporarse al mundo productivo.
Bibliografía
González, C. (2007, Marzo). Calidad según Edwards Deming. Gestiópolis.
Extraído el 21 Abril, 2007 de http://www.gestiopolis.com/canales8/ger/calidad-por-edwards-deming.htm
Quesada, G. (2005, Septiembre). Calidad en la Educación. Gestiópolis.
Extraído el 21 Abril, 2007 de http://www.gestiopolis.com/canales5/ger/gksa/45.htm
Mostafa, M. (2006). A Comparison of SERVQUAL and I-P Analysis: Measuring
and Improving Service [Versión electrónica]. Journal of Marketing for
Higher Education, 2(16), 83-104.
Williams, J. (2007). Editorial [Versión electrónica]. Quality in Higher
Education, 1(13), 1-2.
Emanuel, R (2006). Assessing college student perceptions of instructor
customer service via the Quality of Instructor Service to Students (QISS)
Questionnaire [Versión electrónica]. Assessment & Evaluation in Higher
Education, 5(31), 535-549.
Lawrence Andrés Carbajal Hinojos
Cuenta con 26 años, originario de la ciudad de San Luis Rio Colorado, Sonora, México. Vive actualmente en Mexicali, Baja California, México. Estudiante de 8vo semestre de ciencias de la comunicación en la UABC (Universidad Autónoma de Baja California). Miembro fundador de Plastique Publicidad. Actualmente estudiante y autoempleado en programación de sistemas Web 2.0 para empresas particulares.
Universidad Autónoma de Baja California
Facultad de Ciencias Humanas
Mexicali, Baja California
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